Los personajes y lugares de esta historia son de la maestra Rumiko Takahashi, yo los tomo un momento prestados para dar rienda suelta a mi imaginación, la historia desarrollada si es mía. Espero la disfruten.

El libro

Ranma y Aome caminaron calladamente rumbo al metro. Aome miraba hacia el suelo tratando de ordenar sus pensamientos y sentimientos, ya que por poco y de no haber sido interrumpidos, muy seguramente hubiera besado a aquel muchacho desconocido. Pero ¿realmente era un desconocido? O ¿era el alma de su amado reencarnada? . Era la pregunta imperante en su mente.

Por su parte Ranma tenía las manos en los bolsillos del pantalón, iba con la vista puesta en el horizonte, tratando de dar un aire de indiferencia a la situación; pensando también en todo lo sucedido en el consultorio de Tofu, reconociendo para sí que estaba muy intrigado por esta chica.

Continuaron en silencio el trayecto hasta el templo, en realidad no sabían que decir. Fue tan solo cuando estuvieron frente a las escaleras que conducían al templo que Aome se atrevió a musitar algo – Aquí vivo, te agradezco por acompañarme y también por salvarme- al tiempo que juntaba sus manos y hacia una pequeña reverencia.

-Si no te importa me gustaría acompañarte hasta la puerta. Es lo que me pidió el doctor Tofu y es lo que pienso hacer – le contestó Ranma con un tono un tanto autoritario claro que esto lo quería hacer más por tranquilidad propia que por la petición del doctor . Aome asintió con docilidad.

En cuanto Aome abrió la puerta de entrada a la casa, aparecieron su madre y su abuelo muy preocupados.

– Aome, hija mía ¿Dónde estabas? Nos tenías muy angustiados, de la escuela llamaron y nos dijeron que no habías asistido a las clases -. Dijo su madre con notable desasosiego.

-Lo siento mamá, hoy tenía algo importante que hacer y no pude asistir a la escuela -. Aome no quería contarle a su familia lo que casi sucede para no preocuparlos. Además, para ellos no era un secreto que a veces ella iba en busca de alguna información que la ayudara a regresar a través del pozo a la época Sengoku, pues ese era su deseo más ferviente. Sin embargo, siempre les informaba cuando tenía dichos planes, y ese día no lo había hecho. De ahí la preocupación de su familia.

Ranma la miro con desconcierto, pero guardo silencio, sabía que no le correspondía decir nada de lo sucedido.

La madre de Aome se fijó en el muchacho, y sonriendo le dijo – Buenas noches, te gustaría pasar y tomar un poco de té -. La mujer siempre era muy cortes con cualquier invitado.

- Buenas noches señora, agradezco el ofrecimiento pero tengo un compromiso con un amigo y debo ir lo más pronto– contestó Ranma.

Sota que se encontraba en la cocina, al escuchar aquel tono de voz salió corriendo hacia la entrada principal.

-¡Amigo con orejas de perro, volviste!- gritó mientras iba en dirección a la puerta de entrada. Pero al llegar allí, freno en seco y se quedó mudo, al ver aquel muchacho.

-No es el amigo con orejas de perro, aunque su voz se parece mucho- pensó con dubitación Sota.

Aome se apresuró y agarró a Sota en una especie de abrazo lateral, indicándole que cerrara la boca.

-Hermanito, él es Ranma Saotome y nos conocimos hoy en la biblioteca – dijo Aome para aclararle a su hermano que era un individuo totalmente diferente a quien él creía y de paso eso le daba una excusa creíble sobre en donde había estado todo el día y por qué se encontraba con Ranma.

La escena fue un poco extraña, pero Ranma no le dio importancia. No entendía por qué Aome mentía pero lo mejor era no involucrarse.

-Fue un gusto conocerte Ranma, creo que mejor les damos su espacio – dijo la madre de Aome, -En la cocina tengo un delicioso té, que les encantara – dirigiéndose al abuelo y Sota para que se retiraran.

Una vez a solas, Ranma y Aome evitaron el contacto visual; sabían que había llegado la hora de la despedida, pero extrañamente ninguno de los dos quería hacerlo, tenían esa sensación en el corazón de necesitar hablar sobre algo, pero no sabían sobre qué; además aquel casi beso los tenia de cierto modo avergonzados, pues no era el proceder normal de ninguno de los dos, ¿Cómo podía pasar eso si eran prácticamente unos desconocidos?.

-Ya que te deje sana y salva, me iré a ayudar al Doctor Tofu. Ten cuidado cuando vayas por las calles, fíjate a tu alrededor – atinó a decir Ranma para romper el mutismo entre ambos y de paso despedirse.

-Una vez más muchas gracias, cuídate Ranma – respondió Aome.

-Bien adiós – dijo Ranma dándole la espalda.

-Adiós Ranma - suspiro ella.

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Ranma bajo las escaleras a toda velocidad, y luego se fue de a saltos por los techos, la distancia entre Nakano y Nerima no era mucha de esta forma tomaría una ruta más directa que la del metro. Su mente divagaba; desde el momento en que se encontró con Aome ese deseo de búsqueda cesó, de cierto modo hubiera querido quedarse un poco más, de hecho, le hubiera gustado quedarse a cuidarla toda la noche, y ahí radicaba el problema, ¿Cómo podía sentirse así, por alguien que apenas conocía? ¿Acaso la soledad y el recuerdo de Akane estaban afectándolo tanto que desarrolló un afecto inexplicable por una desconocida? No, eso no era posible, por lo menos no para él. Sacudió la cabeza con negación como intentando sacar de su mente todas esas ideas. Y sin darse cuenta ya estaba de regreso en el consultorio del doctor Tofu.

Deslizó la puerta que se encontraba sin seguro, se retiró el calzado y procedió a buscar al doctor. Lo encontró sentado en su escritorio muy concentrado leyendo un viejo libro.

-Hola doctor, ya regresé. ¿En dónde están los libros?

-Hola Ranma, espera un momento. Quiero conversar contigo un poco – dijo sonriente Tofu. – ¿Has sabido algo de Akane? –

- Si, la muy ingrata llamo ayer, dijo que se encontraba bien, hablo con todos menos conmigo – dijo el trenzudo con rabia, recordando como su prometida le había tirado el teléfono.

- ¿Y ya saben dónde se encuentra? -preguntó el doctor

- No, aún no sabemos. Suele llamar una vez al mes para dar parte de tranquilidad a su padre, él me asegura que ella nunca le informa donde se encuentra; aunque para ser sincero siempre que llama, lo hace mientras estoy dando clases, así que a ciencia cierta no se si tal vez el único que no sabe de su paradero soy yo- le respondió Ranma con voz tosca.

-Y esa chica, Aome la que trajiste hoy. ¿Qué sientes por ella? – interpeló el doctor Tofu con una mirada seria.

Ranma se sorprendió por la pregunta y su semblante se tornó diferente. – Nada, apenas la conocí el día de hoy, es solo una chica que por casualidad salvé de un accidente, eso es todo – dijo el ojiazul con notable consternación.

Tofu aclaró su garganta y empezó a hablar - Ok Ranma, voy a contarte la verdad de porque te hice volver hoy. Quiero que me escuches muy atentamente. Hizo una pausa un tanto larga y continúo. Hace unos días llego al consultorio un anciano bastante extraño, su vestimenta era como de otro siglo y su aura se percibía sombría; el anciano pregunto por ti, por Ranma Saotome, lo que me pareció muy inusual, dada la fama que tienes, cualquiera en Nerima pudo indicarle donde encontrarte; no obstante, en el momento en que me disponía a decirle como llegar al dojo; él hombre me llamo por mi nombre –

Me dijo: - Tu eres Ono Tofu. Conoces a Ranma hace mucho tiempo, y dada la confianza que él tiene en ti, serás tú el encargado de darle este mensaje: "En los próximos días Ranma conocerá a una chica, ella cambiara por completo su vida, pues a través del viaje que inicie con ella, es que finalmente se romperá su maldición; esta chica es la mujer que nació para convertirse en su esposa. Su nombre es….Aome Higurashi".

Ranma abrió sus ojos con gran asombro ante las palabras que estaba escuchando.

El doctor continúo diciendo - "Sin embargo para cumplir con el destino que ambos tienen trazado, Ranma debe despertar su alma dormida, y el camino para hacer esa tarea lo encontrara en este libro". Fue entonces que el anciano me entrego este viejo libro, abierto en una página especifica -.

El doctor Tofu alzó el libro que tenía en las manos y se lo mostró a Ranma.

-Pero eso es imposible, nadie puede predecir el futuro, ¿cierto? – dijo Ranma en medio de la estupefacción.

-Dado lo intrigante de las palabras de ese hombre, me dispuse a investigar. Sin embargo, este libro es muy antiguo y los caracteres que aparecen allí escritos son difícilmente legibles, lo poco que puedo deducir es que es un libro sintoísta por los símbolos de la portada; y de la página que explícitamente me dejo indicada, pude leer dos cosas: Nezu, y un símbolo antiguo que parece significar según lo que pude indagar: "reencarnación", aunque no estoy completamente seguro. - Tofu hizo una breve pausa y prosiguió. - Debo confesarte que esto lo hice más por curiosidad que porque haber creído en alguna de las palabras de aquel anciano. Sin embargo, todo cambio hoy, cuando tú me presentaste a la chica que rescataste, en el momento que tu pronunciaste su nombre, las palabras del anciano tomaron peso para mí – dijo el doctor.

Ranma intentaba procesar aquella información ya que, aunado a lo contado por el doctor, estaban aquellos recuerdos y sensaciones que tenía con Aome; lo cual ya parecían demasiado, para ser solo una coincidencia.

-Ranma, cuando entre a la habitación, ustedes estaban a punto de besarse, ¿verdad? – preguntó el doctor Tofu acomodando sus anteojos.

Ranma se puso de pie dándole la espalda a Tofu y empezó a hablar- Ehhh…este…no…no se….no…no lo sé..., estábamos allí y ella se tropezó, yo la alcance para que no se golpeara, al tocarla repentinamente mi corazón empezó a palpitar con fuerza, nos miramos y fue como si nos conociéramos, sentí como si fuera una persona de mucha importancia para mí – Ranma hizo una pausa y suspiró - lo más extraño es que el sentimiento creo que era mutuo, creo que tanto ella como yo, no pensamos en que somos completos extraños y nos dejamos llevar, fue en ese momento que entraste – fue la respuesta que pudo articular con todo lo que se agolpaba en su mente.

Ranma continúo diciendo -Debo decirte algo más, desde anoche tuve un presentimiento de búsqueda, fue como si el viento susurrara algo para mí, como si me llamará, pero al mismo tiempo siento que es para alguien más; no lo sé tal vez me estoy volviendo loco. – Confeso a su interlocutor.

-Por ahora, lo único que tenemos es este libro, el mensaje del anciano para ti y el encuentro con la señorita Aome. Pensaría que debes ir a investigar este sitio "Nezu". – dijo el doctor señalando con el índice la palabra en la página del libro.

- ¿Y cómo sabes que es un sitio? - preguntó Ranma.

-Podría ser posible que se refiera al santuario de Nezu, que se encuentra aquí en Tokio, concordé a mis averiguaciones- contestó Tofu.

-Bien, iré mañana, por ahora regresaré a casa, ya se deben estar preguntando en donde estoy. Además, que hoy no estuve presente para las clases en el dojo. – dijo Ranma con tono de preocupación. Era su deseo resolver aquello lo mas pronto posible, pues ya no solo eran las sensaciones sino también las palabras de aquel anciano lo que le preocupaban, pero era ya muy tarde en la noche para buscar algún tipo de respuesta.

-Ranma, debemos llegar al fondo de esto antes de que vuelva Akane, pues temo su reacción ante esta situación. Sabes bien que la estimo mucho, la he visto crecer y para mí es como una hermana menor, y se del gran cariño que te tiene, no quisiera verla sufrir. - concluyo Tofu antes de ver salir al trenzudo por la puerta.

Ranma giró apenas un poco la cara y asintió, para darle a entender al doctor que había escuchado sus palabras. Y salió presuroso con rumbo al dojo.

Continuará…