Una sacerdotisa en Twisted Wonderland

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"Los tiempos difíciles exigen medidas extremas"

- Kate Winslet

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Capítulo 8:

"Tácticas desesperadas"

Buscar a un gato en todo el campus no fue una tarea para nada fácil para los tres jóvenes, por que por momentos cuando creían que lo atraparían finalmente desapercibido, el condenado animal se las arreglaba para escapar por otro lado. Cualquiera podría tirar la toalla después de media hora de persecución sin éxito alguno, pero estos jóvenes no desistieron en buscarlo hasta ponerlo a trabajar.

- ¡Allí, en el comedor! - Señaló Deuce hacia el otro extremo del patio. Tanto Shiori como Ace dirigieron sus miradas hacia el punto señalado y por fin pudieron volver a ver a Grim atravesar la puerta.

- ¡Mierda! - Maldijo Ace corriendo junto con los dos jóvenes hacia el comedor. - ¡Está corriendo por todos lados!

- ¡Ya casi estamos cerca! - Aceleró el paso Shiori hasta llegar a la puerta enorme del comedor, y con todas sus fuerzas empujó la madera exclamando con ira. - ¡Te encontré!

El gato se volteó rápidamente y les dio una sonrisa ladina. - ¡Je je je! ¡Traten de atraparme si pueden tontos!

Los tres adolescentes corrieron hacia el animal con la intención de taclearlo, pero Grim salió volando por sus cabezas ahora ubicándose en la parte superior del techo lleno de lámparas de araña.

- ¡Déjate de juegos Grim y baja de una vez antes de que me enoje más contigo! - Shiori levantó el puño al aire con una vena pulsante en su frente.

- ¡Tramposo, se está camuflando entre las arañas! - Chasqueó la boca Deuce mirando el techo. - Todavía no hemos aprendido nada de magia de vuelo, necesitamos algo para llegar hasta allí y atraparlo.

- "Él tiene razón" - Pensó Shiori examinando el problema. - "El problema es cómo llegar hasta allí rápidamente sin darle alguna oportunidad de escapar" - Entre pensar y pensar, una idea se formó en su mente. - "¡Lo tengo!" - Shiori llevo su mano hacia el bolsillo trasero de su short y sacó un pergamino. - "Si le doy con uno de estos podré aturdirlo momentáneamente sin lastimarlo y caerá"

- ¡Esperen aquí chicos ya regreso! - Shiori les indicó a los chicos mientras rodeaba el comedor en búsqueda de una abertura para lanzar el pergamino.

- ¿Y ahora que está haciendo está loca? - Murmuró Ace mirando sin comprender lo que estaba haciendo la joven; por otro lado, Deuce no había escuchado nada de lo que había dicho la joven debido a que él estaba muy sumergido en sus pensamientos ideando otro plan.

- ¡Ah, lo tengo! - Exclamó Deuce mientras sacaba nuevamente su pluma mágica de su bolsillo y apuntaba ahora a Ace.

- Woah, woah, ¿Por qué me apuntas con tu pluma mágica? - Ace intentó alejarse de Deuce, pero al no ser lo suficientemente rápido, el joven peliazul logra embrujar a Ace con un simple hechizo de levitación. - ¡Espera un segundo! - Gritó Ace ahora flotando del suelo.

- ¡Te voy a lanzar hacia el techo! - Deuce indicó su improvisado plan mientras agarraba el cuello y la base del uniforme de Ace, quien a su vez trataba de sacudirse para escapar del agarre.

- ¡Allí! - Gritó Shiori al encontrar una abertura entre las arañas hacia la espalda de Grim. - ¡Aquí voy! - Cerrando los ojos y enfocando la toda su energía en el pergamino que se encontraba entre sus dos dedos de su mano derecha.

Por este don que me otorgaron mis antecesores.

El pergamino se endereza.

- ¡Deuce no lo hagas esta es una pésima idea! - Gritó Ace ahora por encima del chico del tatuaje de picas.

Acudo ante ti dios del trueno.

Una leve luz de manifiesta en el papel.

- ¿Realmente me vas a tirar? - Mientras Ace seguía gritando, Deuce flexionaba ambas piernas para ganar impulso.

Para que hagas frente ante el obstáculo

¡Ven al frente!

Shiori lanzó el pergamino brillante mientras gritaba:

¡Zen!

- ¡Ya basta! - Gritó Ace

- "¿Pero qué...?" - Shiori observa sorprendida como Deuce lanzó con fuerza a Ace hacia la araña gritando.

- ¡Atrápalo!

Y por primera vez en su vida Shiori insultó a los cuatro vientos. - ¡Idiotas!

El contacto de Ace con el felino más el pergamino provocó que ambos magos fueran electrocutados levemente. Deuce quedó tan impresionado por el inesperado segundo ataque que perdió todo su enfoque en el hechizo de levitación, provocando que tanto Ace y como Grim cayeran al piso gracias a la gravedad jalando a su vez una de las lámparas de techo e impactándolos con toda su fuerza al suelo levantando una gran nube de polvo.

Shiori, preocupada por el bienestar de los dos tontos, corrió hacia la zona del desastre esperando a que algunos de los presentes se encontraran bien.

- ¡¿Chicos, se encuentran bien?! - Gritó la albina.

A través de la niebla Shiori pudo ver a dos figuras levantarse del suelo tosiendo bruscamente. Los dos magos milagrosamente se encuentran ilesos y ahumados. La albina dio un suspiro de alivio, pero ahora tenían otro problema más grande.

- ¡No lo puedo creer! - Carraspeó Ace saliendo de los escombros sosteniendo a un desmallado Grim entre sus brazos.

- ¡Mierda! - Deuce se agarró de los cabellos de la frustración - ¡La cagué! ¡Nunca pensé en el aterrizaje!

Ante tal respuesta Ace dejo el gato con Shiori y caminó peligrosamente hacia Deuce vociferando. - ¡ERES UN IDIOTA!

Deuce y Shiori miraron asustados a donde se encontraba Ace mientras este seguía entre gritos.

¡Te das cuenta de lo que nos pasará si el director se entera que rompimos una araña! ¡Y quiten esas caras y piensen en algo antes de que...!

- ¿Si yo me enteraba de qué?

Los colores del rostro de Ace palidecieron a más no poder. No había necesidad de decir quién era la persona que se encontraba detrás del pelirrojo fulminando a todos los presentes del comedor.

- Ahhh... director - Volteó Ace mirando a Crowley.

- ¡Us-te-des! - Deletreó con voz de ultratumba. - ¿¡QUÉ ESTÁN HACIENDO!?"

El grito fue tan fuerte que resonó por toda la escuela. No había ningún alumno de Night Raven que no hubiera escuchado aquel alarido.

- Ffnyaaa, La habitación está girando. - Grim dio un alarido mientras su cabeza daba vueltas. Fue demasiado el mareo del animal que terminó por desmallarse nuevamente. El problema no acabo allí.

- ¡¿No estaban satisfechos con solo dañar la estatua, así que también destruyeron el candelabro?! - Recriminó Crowley a todos los presentes con una vena sobresaliente. - ¡Es todo! ¡ todos serán expulsados!

Todos los presentes del comedor gritaron fuertemente por tal medida drástica.

¡No te quiero ver a ti! - Señaló Crowley a Ace. - ¡Ni a ti! - Luego señalo a Deuce. - ¡Y mucho menos a ti! - Pasó a señalar a Grim desmayado. - ¡Contigo no tengo opción! - Finalizó con Shiori.

- ¡Eso no por favor! - Suplicó desesperadamente Deuce. - ¡Todavía tengo mucho que hacer en esta escuela!

- No existe mayor responsable más que solo sus propias idioteces.

- ¡Pagaré los daños si es necesario!

- Este candelabro no era un simple adorno. - Explicó Crowley señalando la lámpara rota. - Este candelabro mágico es un artefacto que usa velas que arden por toda la eternidad. Es una obra maestra hecha por un legendario maestro de herramientas mágicas quien amablemente había regalado a esta escuela desde tiempo remotos. Teniendo en cuenta su valor histórico, costaría no menos de mil millones de madols. ¿Puedes pagar todo eso?

- "¿Qué es un madol?" - Preguntó mentalmente Shiori.

- ¡¿Mil millones?! - Palideció Deuce.

- Pero profesor - Ace intentó buscar otra alternativa con el director. - ¿No se puede arreglar con magia?

- La magia no lo soluciona todo. - Habló Crowley mientras se cruzaba de brazos. - Más importante aún, lo que nosotros llamamos el corazón de las herramientas mágicas, es decir el cristal mágico que ven allí- Señalo a un pequeño cristal en el centro del candelabro. - Se hizo añicos, ningún otro cristal podrá remplazar el anterior. Esta lampará nunca volverá a encender.

- No puede ser... - Ace parecía desalentado.

- Mierda... ¿En que estaba pensando? ¿Cómo se lo voy a explicar a mamá? - Murmuró Deuce muy decaído.

Shiori se sintió muy mal al ver el aura depresiva de los jóvenes, ella nunca se había metido en muchos problemas hasta ahora, pero de algún modo el verlos abatidos le generaban una fuerte sensación de querer ayudarlos, pero ¿Cómo? Este era un mundo muy distinto al de ella y a pesar que tenía una que otra pequeña similitud, ella solo era una extraña para ellos.

- "Aun así..." - Pensó Shiori perseverantemente. - "Yo nunca le he dado la espalda a nadie"

- Señor Crowley - Habló tranquilamente Shiori mirando fijamente al director. - Esta seguro ¿Qué no hay alguna otra forma de poder arreglar la lámpara?

Crowley se quedó pensando por unos instantes, Shiori estaba casi segura de que tal vez pueda existir una manera de enmendar este error por más mínima que sea, como una vez le dijo su padre: "Ante los problemas siempre va habrá una solución."

- Existe un modo - Reveló Crowley. Ace y Deuce al oír la noticia exclamaron de la sorpresa y sus ojos recuperaron ese brillo de esperanza que habían perdido momentáneamente. - Puede haber una forma de arreglar el candelabro. El cristal mágico para este candelabro se extrajo de la mina de los enanos. Si existe un cristal mágico del mismo tipo, las reparaciones pueden ser posibles.

- ¡Iré a buscar el cristal mágico! - Exclamó Deuce determinadamente. - ¡Por favor, déjeme ir a buscarlo!

- Sin embargo, no les garantizo que haya algo en esa mina dado a que ha estado abandonada por un buen tiempo y es muy posible que esté agotada de Cristales.

- Haré lo que sea para evitar la expulsión.

Crowley entre suspiros dijo. - Esta bien, les daré una noche, si logran conseguir un cristal mágico para mañana por la mañana, no los expulsaré.

- ¡Sí! ¡Muchas gracias! - Grito Deuce agradecido.

- Supongo que es la única alternativa - Ace comentó colocándose a un lado de Deuce. - Vamos a por ese cristal mágico.

- Cuenten con nosotros para apoyarlos - Agregó Shiori cargando a Grim entre sus brazos. - Entre más personas, mejor.

Crowley asintiendo con la cabeza les dio las ultimas indicaciones. -Usen la puerta de la cámara del espejo para ir directamente a la mina de los enanos.

- ¡Si señor! - Exclamaran los tres jóvenes al mismo tiempo para luego salir corriendo hacia la cámara del espejo. Entre varios movimientos de la corrida Grim por fin vuelve a recobrar la conciencia y libre de toda la sensación del mareo dijo.

- ¿Qué pasó...? - Gruñó el gato mirando a su alrededor. - ¿Qué estaba haciendo...?

- Metiste la pata y ahora iremos a reparar este error ¡Y nada de poner quejas! ¡¿Entendido?! - Explicó brevemente Shiori enfatizando en la última parte mientras fruncía el ceño.

Corrieron por los pasillos, cruzaron el gran patio del campus, atravesaron la gran puerta y finalmente, después de correr por varios minutos, los jóvenes llegaron a la cámara del espejo.

- Aaahhh... ¿Cómo llegamos a esto? - Suspiró Ace mirando fijamente al espejo opaco. -Hoy realmente no es mi día.

- ¡Ahora no tenemos tiempo de quejarnos! ¡Vámonos! - Apuró Deuce mientras se acercaba al centro para recitar:

Espejo, espejo en la pared.
¡Ilumina nuestro camino hacia la mina de los enanos!

Shiori pudo experimentar de primera mano como el espejo poco a poco generó una especie de ondas que se perdían hacia los extremos del vidrio creando una especie de camino que se perdía hacía el horizonte, acompañado de un pequeño resplandor que a cada segundo crecía más y más hasta engullir a toda la sala en una luz blanquecina. La albina tuvo que entrecerrar los ojos para evitar quedar ciega ante la intensidad de la luz.

Shiori de un momento a otro luego sintió como todo su entorno se movía a varias velocidades hasta que al final pudo sentir como un aire fresco acariciaba su cara y sus pulmones se llenaban un aire puro.

Habían llegado a un bosque silencioso.

Shiori quedó embelesada con el bosque. El cielo anaranjado del atardecer, el aire fresco y la vegetación exótica por doquier hacía que este lugar luciera como si fuera sacado de un libro de fantasía, aunque todo lucia tan encantador había una zona en especial que llamó la atención de la albina. Se trataba de una casa abandonada de tamaño mediano en medio del bosque. La puerta estaba llena de telarañas, el techo tenía uno que otro hueco y el puente, que conectaba de la casa hacia donde ellos se encontraban, estaba lleno de vegetación.

- Esa casa luce como si nadie la hubiera limpiado en años. - Susurró Shiori.

- Por aquí debe de estar la mina de los enanos - Deuce caminó por el puente hasta cruzar el otro extremo junto con Ace, Shiori y Grim. -Solía ser próspera gracias a la extracción de los cristales mágicos, pero...

Unos lloriqueos empezaron a sonar al costado de Shiori, se trataba de Grim lagrimeando por el miedo que provocaba la casa abandonada.

-Siento que en cualquier momento algo saldrá a asustarnos - Grim tembló

- Quizás alguien se encuentre en esa casa. - Señaló Ace a la casa vieja. - Podríamos preguntarles si saben algo sobre la mina.

Al tocar la puerta y ver que nadie respondió, los jóvenes, decidieron entrar a la fuerza para investigar el lugar. Lo de afuera no se comparaba con lo de adentro; la casa estaba llena de polvo, más telarañas y varios picos regados por doquier.

- Aquí realmente no hay nadie y es un desastre. - Habló Deuce examinando el interior de la casa.

Grim empezó a escupir debido a que una telaraña se pegó a su cara.

- ¿No creen que las mesas y las sillas sean demasiado pequeñas? - Ace miró la pequeña mesa del comedor. - ¿Acaso son para niños?

Shiori contó la cantidad de sillas, había siete en total. La joven por alguna extraña razón volvía a sentir esa sensación de deja vu. - Hay siete sillas - Shiori se acercó para mirar de cerca de la pequeña silla, al parecer tenía un gravado.

- ¡¿Tantos?! - Pregunto Ace asombrado.

- Esta probablemente era una casa animada cuando la mina de enanos florecía. - Dedujo Deuce

- Supongo que hicieron lo que podían - Argumentó Ace caminando hacia a puerta. - Después de todo, los cristales mágicos son hechos a base de carbón. Deberíamos echarle un vistazo.

Los chicos se dirigieron a la salida menos Shiori quien todavía miraba la silla que tenía en frente. Al percatase de su ausencia Deuce decide llamarla. - Shiori tenemos que avanzar.

Shiori se levantó casi rápidamente del suelo y caminó hacia la entrada. - Lo siento perdí la noción del tiempo.

- ¿Encontraste algo interesante?

- De hecho, solo me llamó la atención el grabado que tenía una de las sillas.

- ¿Y que decía? - Levantó una ceja Deuce

- Decía "Gruñón" ...

Shiori salió de la casa junto con los demás para emprender la caminata hacia la mina; y volteando su cabeza, su mirada carmesí posó por última vez, hacia la casa abandonada mientras se alejaba.

La albina supo entonces que esa casa vieja se trataba de la misma casa de los siete enanos de Blancanieves.

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La caminata por el bosque no fue larga, debido a que había un camino que los ayudó a guiar hacia la mina abandonada de los enanos.

- ¿Tenemos que entrar a ese hoyo negro? - Preguntó Grim asustado.

- ¿Asustado minino? Que patético... - Habló burlonamente Ace mientras sonreía ladinamente.

Las orejas de Grim se crisparon ante el comentario del pelirrojo y todo miedo que sentía se esfumó o más bien dicho se ocultó. - ¿Ahhh? ¡No tengo miedo en lo absoluto y te lo voy a demostrar! ¡Tomare la delantera! ¡Chicos, siganme! - Ordenó Grim ingresando a la cueva.

Shiori solo suspiro ante el cambio de actitud del gato. Cuando se percató que ella era la última en ingresar a la cueva, ella tuvo que acelerar un poco el paso, pero se detuvo casi después de varios metros porque al parecer había una especie de hueco poco profundo bajo sus pies, que para poder bajar tenías que apoyarte de las paredes rocosas del lugar.

Estaba a punto de colocar su mano al lado de las paredes para apoyarse durante el descenso, pero Ace y Deuce se percataron de ese detalle por lo que ambos extendieron sus manos hacia la joven ahora sorprendida con el bondadoso acto.

- Permíteme... - Hablaron los dos al mismo tiempo, pero tan pronto como uno vio la intención del otro, una batalla de miradas se dio entre Ace y Deuce en silencio. Shiori solo sonrió con una gota de sudor en su cabeza ante la amabilidad de los jóvenes, por lo que sin dudarlo tomó las dos manos y descendió al instante, cortando el duelo de miradas.

- Muchas gracias, chicos - Agradeció Shiori mientras seguía a Grim durante el recorrido de la mina. Era una suerte para los jóvenes que la cueva fuera casi tan oscura, porque de lo contrario la albina podría haber notado el fuerte sonrojo de las mejillas de Ace y Deuce.

El recorrido fue relativamente bien, a pesar de la poca cantidad de luz que emanaban las orejas de Grim, tanto Shiori como los chicos podrían lograr apreciar la gran cantidad de gemas preciosas incrustadas en la pared.

- Increíble - Susurró Shiori ante la belleza de la cueva. De repente un leve escalofrió recorrió por todo su cuerpo provocando que entrara en un modo de alerta y retrocediera con un salto para atrás. Ella acaba de sentir la presencia de varias auras en toda la cueva ajenas a la suya y de los tres presentes.

Ace solo levantó la ceja por el repentino acto. Estuvo a punto de preguntar a la joven que era lo que estaba haciendo cuando alguien empezó a hablar.

- ¡Esperen! - Gritó Deuce mirando alrededor.

- ¿Qué les pasa? - Pregunto Ace mientras levantaba una ceja.

- ¡Algo está ahí! - Deuce señalo a un extremo de la cueva.

- No estamos solos - Siseó Shiori mirando al mismo punto que señalaba Deuce mientras desenreda su rosario.

Unas risas resonaron en toda la cueva, Grim soltó un pequeño chillido mientras buscaba el origen del ruido.

Frente a los jóvenes aparecieron un grupo de fantasmas que los miraban a los cuatro con malicia.

- Nuestros primeros invitados en diez años. - Comentó uno

- Siéntanse como en casa. ¡Aquí es donde ahora vivirán para siempre! - Finalizó otro más mientras todos los espectros corrían velozmente hacia Shiori y los demás.

Continuará ...

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Próximo capitulo: "El monstruo de la cueva"