¿Por qué tardaste tanto?
Capítulo 9
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
―No puedo con este tipo. ―Alboroté mi cabello con desesperación, como si al hacer eso pudiera sacar la frustración que sentía al estar cerca de él.
―¿Estás bien, Sakura? ―preguntó Eriol.
―No, la verdad no. Seguí tu consejo, incluso sospechó si estabas detrás de esa idea ―empecé a contar―. Pude excluirte, pero no contaba con que iba a pedir que le prepare dim sum, ¿puedes creerlo? ¡No tengo ni la menor idea de cómo se prepara eso! ―Sostuve mi cabeza y caminé en círculos frente a Eriol―. Ya está, me rindo.
―Tranquilízate, Sakura ―pidió Eriol tomándome de los hombros. Y en respuesta involuntaria, me alejé, aunque intenté hacerlo disimuladamente―. ¿Qué hablamos ayer?, ¿acaso no era lo que querías?, ¿acercarte a él? Debes de tomar este momento como una oportunidad para lograrlo, yo sé que tú puedes.
―Eriol, por favor. Eso es imposible ―resoplé―, ciertamente eso quiero, trabajar en un ambiente más tranquilo, sin tensiones ni reclamos ―me estaba sincerando con mi amigo, tal vez eso ayudaría en algo―. Pero a veces siento que lo hace por molestar.
―Yo creo que lo está haciendo por una razón en especial. ―Guardó silencio quitándose los lentes y limpiándolos con el borde de su elegante camisa―. Es obvio que te ha puesto un buen reto, ¿será que quiere probar algo contigo?
―Me da miedo preguntar o intentar saber lo que quiere comprobar conmigo si no nos llevamos muy bien ―suspiré. A pesar de mi drama, las palabras de Eriol me animaban―. ¿Puedes ayudarme a preparar el dim sum?
―Lamento decepcionarte, querida Sakura ―se disculpó―. Puedo ayudar en todo menos eso, no quiero que Syaoran sepa de mi intervención porque seré hombre muerto si se entera de que te ayudé en algo tan personal como eso. Confío en ti, sé que lo dejarás más que sorprendido. Ahora tengo que dejarte, nos vemos más tarde.
Se fue dejándome ahí con más dudas que ideas. No sabía qué hacer, no sabía cómo preparar ese plato. Tendría que buscar ayuda de alguien más, pero de algo estaba segura, ese reto lo cumplía o me dejaba de llamar Sakura Kinomoto.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
―Se ha demorado ―enfatizó apenas me vio, usando un tono de burla―. ¿Buscando ayuda tal vez?
―No, estaba conversando con Eriol, lo estaba poniendo al tanto de la actividad del domingo y aceptó gustoso. Incluso me dijo lo que va a aportar ―ignoré su burla―. ¿Y usted, qué va a llevar?
―¿Yo? Pero... ¿No se supone que es una actividad para darme la bienvenida? ―Mencionó cambiando a una expresión de falso sentir―. Pensé que con mi presencia sería más que suficiente.
Lo confirmaba, era una misión casi imposible tratar de lidiar con un hombre tan presumido como él. De verdad tenía el deseo de acercarme y demostrarle con mis actos de lo que era capaz, pero con su actitud, acidez y aburrimiento me estaba provocando y lo único que pasaba por mi mente era mandarlo con un pasaje de avión sin escalas a Hong Kong.
―Tiene razón, debería de ser suficiente ―saqué a relucir mi sarcasmo y me di la vuelta para buscar unos documentos―. Estos son los niños que podrás conocer y evaluar el día de hoy, aquí está todo lo que necesites saber de ellos a nivel académico y conductual.
Di por finalizada nuestra discusión una vez los niños entraron al salón y nada más todos se acomodaron en sus puestos, él cambió su actitud presumida por una totalmente profesional. El tipo era un excelente actor o le gustaba jugar y burlarse de mí.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
La jornada avanzó sin mayores acontecimientos, aunque aún no podía dejar de pensar en muchas cosas, y la principal de todas era... idear un plan para que la comida que tenía que preparar fuera comestible y así poder descansar por unos días de las batallas verbales que sostenía con Li. Estaba perdida, distraída cuando de golpe me hicieron volver a la realidad.
―¿Maestra? ―llamó una de mis estudiantes.
―¿Te quedó alguna duda? ―indagué sonriendo.
―Sí, maestra ¿podemos salir? El timbre ha sonado dos veces.
―¡Hoeee!
―Claro, niños, pueden salir. Con mucho cuidado ―intervino Li desde el fondo del salón―. Nos vemos en un rato.
―¿Por qué no me dijo antes que el timbre había sonado? ―cuestioné sintiendo mi rostro arder.
―Una maestra debe de estar siempre atenta a todo lo que sucede a su alrededor ―respondió con la clara intención de molestarme.
―No voy a caer en sus provocaciones ―empecé a guardar mis libros―. Los demás nos deben de estar esperando.
―No cuenten conmigo esta vez, necesito conversar algunos asuntos con la directora ―al decir eso, abandonó el salón.
A pesar de su tosca manera de conversar con los demás, o para ser más específicos, conmigo, no me alegraba que estuviera solo. Pero... por fin un respiro, podría comer con toda la tranquilidad del mundo y también tendría la oportunidad de conversar con Rika y Chiharu, estaba segura que ellas podrían ayudarme. De eso no me cabía la menor duda.
Syaoran Li me animaba a demostrar que era capaz de hacer muchas cosas, pero con este reto me estaba arrepintiendo de haber hecho caso al consejo de Eriol, pero aún así algo en mi insistía así que... No me iba a rendir, eso sí que no. Daría batalla.
―¿Cómo ha estado el día, Sakura? ―saludó Rika al ver que me acercaba a ellas.
―No me quejo, he tenido días peores ¿y Eriol? ―Pregunté sentándome frente a ellas.
―Dijo que iba a la cafetería y regresaba pronto ―respondió Chiharu―. Pidió que empezáramos sin él.
―¿Qué harán el domingo? ―indagué―. Necesito de su ayuda, chicas.
―¿Qué necesitas? ―inquirió Rika.
―Estoy preocupada, no sé cómo salir de este lío en el que me he metido. ―Con mis manos cubrí mi rostro, estaba estresada.
―Me estás preocupando, amiga ―agregó Chiharu―. ¿Sucede algo?
―El domingo haremos un día de campo, para celebrar la llegada de Eriol y de su compañero Li ―expliqué.
―¿Eso es lo que te preocupa? ―curioseó Rika―. ¡Pero si es una buena idea! Podremos pasarla bien como hace unos meses atrás ¿no crees?
―No es eso, aún hay algo más y ahí es donde necesito de la ayuda de ustedes dos.
―¿En qué podemos ayudarte? ―Chiharu tomó mis manos tratando de transmitir su buena vibra.
―Sabes que cuentas con nosotras ―animó Rika.
―Ustedes dos tienen grandes dotes con la cocina ¿verdad? ―Ambas afirmaron en silencio―. ¿Alguna de ustedes puede preparar dim sum?
―¿Dim sum? No Sakura, yo no puedo hacer eso ―mi mundo se derrumbó―. ¿Pero por qué te interesa tanto eso?
―Dime que tú si puedes, Chiharu, dime que si ―supliqué a mi amiga.
―¿Están ensayando para una obra? ―Se burló Eriol, apareciendo con una lata de soda en mano.
―No, Sakura está preocupada porque no puede preparar el dim sum ―contó Rika―. ¿Tienes idea de por qué está así?
―Ah, es eso. Por favor Sakura, no es para tanto ―Animó el que me había metido en todo esto―. Vamos a ayudarte en lo que podamos menos en el dim sum.
―Rika y yo seguimos sin entender, ¿podrían explicarnos? ―Exigió Chiharu soltando mi mano.
―Que Eriol les explique, yo voy a idear una manera de morir rápidamente y sin dolor antes del domingo. Así no voy a fracasar. ―Sí, estaba exagerando, pero me sentía así.
―Sucede lo siguiente, Sakura invitó a Syaoran a un día de campo, él aceptó. Pero a cambio pidió de comer el famoso dim sum, hecho por nuestra amiga. Petición que ella aceptó ―contó Eriol a pesar de mi cara de pocos amigos.
―¿Por qué aceptaste, Sakura? Pudiste haberle ofrecido algo que sí estuviera a tu alcance ―dijo Chiharu.
―Jamás pensé que pediría algo así, no soy adivina ―respondí y tomé un trozo de tomate que estaba en mi almuerzo―. ¿Crees que con esto pueda cortar mis venas para morir rápidamente?
―Querida Sakura, deja ya el drama. Confiamos en ti ―comentó Eriol―. Nosotros te ayudaremos en lo que podamos. Solo relájate y encárgate de dejar a Syaoran con la boca abierta y con ganas de probar más de ti.
―Eriol tiene razón ―agregó Rika―. Eres muy inteligente y lo que no sabes lo aprendes. Recuerda también que tu padre es un talentoso cocinero y estoy segura que podrá ayudarte, nosotros haremos el resto.
―Gracias por sus palabras de ánimo, chicos. ―Quisiera creer en todo lo que decían. Sé que podía, pero a veces me costaba aceptarlo―. No sé qué haría sin ustedes.
―Para eso estamos, Sakura. Ahora debemos de regresar y seguir trabajando. A la salida nos ponemos de acuerdo con lo que hace falta para ese día ―comentó Chiharu poniéndose de pie.
―De nuevo chicos, gracias. Prometo dar lo mejor de mí ―respondí siguiendo a mi amiga.
―Claro que lo harás pequeña, dame tus cosas, te acompaño a tu salón. Rika, allá te veo ―indicó Eriol tomando mis cosas.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Continué haciendo mi trabajo un poco más tranquila, me sentía más animada después de escuchar las palabras de ánimo de mis amigos. Me propuse no distraerme al dar las clases, y lo logré. Confiaba en que todo saldría bien ese día, tenía amigos, que a pesar de todo lo que sentía, confiaban en mí y estaban dispuestos a tenderme una mano cuando más lo necesitaba. Además, estaba mi padre ¿qué cosa no podía hacer papá?
A pesar de su demandante trabajo, cuando papá se proponía hacer algo lo lograba, debía de practicar ese valor que él siempre ponía en práctica. La perseverancia.
Me despedí de mis estudiantes y compañeros de trabajo con una sonrisa. Incluso fui capaz de sonreír al mismo Syaoran Li quien solamente me observó salir. De camino a casa conversé con las chicas y llegamos a un acuerdo para distribuir el resto de comida que llevaríamos ese día. Solo esperaba que papá pudiera apoyarme en lo que más necesitaba.
―¡Ya llegué! ―saludé al entrar.
―Bienvenida a casa, pequeña Sakura. ¿Cómo te fue hoy? ―¡Estaba de suerte, papá estaba en casa!
―Muy bien, papá, muy bien ―respondí―. ¿Qué tal te fue a ti?
―Excelente, salí algo temprano y estoy terminando la cena, ¿tienes hambre? Estoy preparando brochetas de pollo ―contó de lo más emocionado.
―Claro que tengo hambre, iré a cambiarme de ropa para ayudarte. Por cierto, hablando de comida ¿sabes preparar dim sum? ―crucé mis dedos esperando una respuesta positiva.
―¿Dim sum?―preguntó papá―. Sí, en algunas ocasiones lo preparé. Me enseñaron a hacerlo en un viaje que hice a Hong Kong.
―¿Aún puedes hacerlo? ―indagué sintiendo la esperanza renacer en mí.
―Sí puedo, tendría que revisar la receta ¿necesitas ayuda en algo?
Sin poder contener mi alegría, me lancé a sus brazos ¡Había salvado mi vida!
―No sabes cuanto te quiero y cuan orgullosa estoy de ser tu hija. ―Respondí aún abrazándolo.
―Yo también te quiero hija, pero cuéntame lo que sucede. ―Pidió con una sonrisa que era contagiosa.
―Bien, te daré la versión corta. El domingo tenemos un día de campo con las chicas para dar la bienvenida a Eriol y a su compañero a la escuela, resulta que quiere comer dim sum, pero yo no puedo hacerlo. Las chicas tampoco pueden. ―Papá solo sonreía al escucharme parlotear y me perdí en esa sonrisa―. Por eso te preguntaba y quería saber si puedes enseñarme a prepararlo. Así puedo cocinarlo por mi cuenta el domingo.
―¿Te parece si te ayudo a hacerlo ese día? ―preguntó con su afable sonrisa―. Lo único que debes de hacer es comprar los ingredientes que te pasaré en una lista después de la cena, ¿aceptas?
―Eres el mejor hombre de todo el mundo. Claro que acepto, pero tienes que enseñarme a hacerlo, para que en la próxima no tenga problema y hacerlo sola. ―Lo abracé de nuevo, tratando de transmitir todo el agradecimiento que sentía por tenerlo en mi vida.
―Bueno, sube a tu habitación y cámbiate. Me ayudarás a poner la mesa.
―Deja que te abrace un momento más, no sabes cuánto te quiero buen hombre ―respondí aún entre sus brazos.
―Vaya, cuánto amor veo por acá. ―Y llegó ella para botar a la basura el momento íntimo que tenía con papá―. ¿Puedo unirme?
―Que bueno que llegas Tomoyo, la cena está lista ―respondió mi padre saludándola.
―Regreso en un rato, papá. ―Intervine dirigiéndome a las escaleras.
―Oye, espera ¿No piensas contarme cuál es el motivo de tu alegría? ―preguntó.
―Tu hermana tiene un día de campo este domingo y me estaba preguntando por un platillo extranjero. ―Contó papá y quise huir de ahí, retroceder el tiempo para evitar que mi padre dijera lo que yo no quería que ella supiera.
―¿Qué celebran?, ¿puedo ir?
Reafirmaba mi deseo de tener la habilidad de retroceder el tiempo para estar en otro lugar y no ver su expresión de burla y curiosidad. Amaba a papá, pero en ocasiones estaba segura que en su deseo de ver a sus hijas llevarse bien intentaba hacer todo lo que podía para unirnos, pero estar las dos juntas sin hipocresía y sin sonrisas falsas de por medio ya era un imposible, al menos para mí.
Temía que ella hiciera algo que de nuevo me afectara negativamente. Esta vez no, de por medio estaba mi tranquilidad laboral y mi integridad como persona. Deseaba paz y con Tomoyo cerca no lo iba a lograr.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
N/A: ¡Feliz día! Espero estén teniendo un agradable fin de semana. Yo pues... un poco frustrada por algunas cosas que se acumularon, además de dolores de cabeza que me atacan seguido me han obligado a dejar a un lado la pc para evitar algo más serio. Pero acá está el capítulo, sin falta.
Sakura encontró salvación en su padre para preparar el dim sum. ¿Le saldrá bien? Les cuento que me pasa algo similar, pero es mi mamá la que me salva con su talentosa manera de cocinar. Yo solo le digo: "mami, puede cocinarme tacos mexicanos o arroz chino" (son mi debilidad) y ella lo hace jajaja quienes me conocen en persona y los he invitado a comer a mi casa quieren repetir.
Ups... apareció Tomoyo una vez más. ¿Creen que se vuelve a colar? Los que ya leyeron la primera versión no hagan spoiler jajaja
Gracias por sus comentarios, estoy segura que me animaran una vez más y pueda regresar al "disciplinado" rumbo que llevaba con la edición.
Mis agradecimientos también a mis estimados betas CherryLeeUp y Pepsipez que me tienen mucha, pero mucha paciencia. Se los juro, son ángeles... aunque uno de ellos no quieren que lo vean así jajaja ya saben quién es.
Espero leer sus opiniones y si tenemos oportunidad nos leemos nuevamente el sábado. Les mando un fuerte abrazo.
Wonder Grinch/Lady Isabella.
