Disclaimer
Los personajes son creación de Rumiko Takahashi, mis historias están basados en estos sin que pretenda lucrar con ellas.
Día 9
Fantasía
Desde muy pequeña soñó con ser hija única, lo que la llevó a intentar sin mucho éxito deshacerse de su guapo pero tonto hermano.
Alguna vez lo empujó "jugando" desde el tercer piso de la mansión, con la fortuna para Tachi que cayó en unos matorrales y no se había llevado más que unos cuántos rasguños; en otra ocasión le había hecho un delicioso postre con base de hongos venenosos, desgraciadamente su hermano era tan idiota que se le cayó al piso, siendo engullido inmediatamente por la mascota familiar y resultando en su temprana muerte; podría enumerar otras tantas ocasiones en las que intentó asesinar a su estúpido familiar sin resultados.
Sin embargo se le había ocurrido un plan brillante, contrataría a una chica sin escrúpulos para enredarse con Tatewaki, le pagaría extra por colgarlo como parte de un juego mientras fornicaban y así podrían hacerlo pasar como un suicidio ¡Era la mejor idea del mundo!
Arregló todo para la ocasión, le dio a la servidumbre la tarde libre, ella misma había planificado una salida al cine como parte de su coartada, todo estaba cubierto.
Pero bien dicen que la curiosidad mató al gato y en esta ocasión su víctima sería Kodachi. Luego de hacer aspavientos en el cine con el fin de que los testigos ratificaran su coartada, regresó discretamente a la mansión Kuno y entró con el mayor sigilo dirigiéndose a la biblioteca guiada por los escandalosos ruidos del pecado.
Ahí los vio, su hermano penetraba sin piedad a la chica que ella había contratado, la joven gozaba lamiendo la boca de él mientras sus cuerpos cargados de lujuria se fusionaban en una ardiente danza de entrega. Verlos amándose de tal manera le había dejado dos cosas en claro: la muchacha no lo mataría y que ella no estaba exenta de ser víctima de lass bajas pasiones humanas.
Su respiración acelerada junto a sus pantaletas humedecidas la instaron a dejar de espiar el suculento espectáculo, con cuidado se fue a su habitación, apenas llegó mojó sus dedos en la humedad de su entrepierna, tocó su palpitante cumbrecita con vehemencia introduciendo luego las falanges en su recoveco, acarició su interior con vehemencia hasta alcanzar la cima del gozo dejando escapar apenas un inaudible suspiro y salió envuelta en una larga capa negra con rumbo desconocido.
Llegó a un discreto establecimiento que conocía pero jamás se había animado a hacer uso de sus servicios, ingresó cobijada por lo velado de su atuendo hasta llegar a una puerta envuelta en terciopelo rojo con una adorable chica custodiándola.
-Soy Brunilda, Madame Parfait me espera.
La recepcionista llamó por teléfono, en cuanto recibió la autorización la invitó a seguir. Solo entrar una fuerte esencia masculina le inundó la nariz, vio a varios ejemplares paseando ataviados con un provocativo uniforme que apenas tapaba lo esencial, alimentó su pupila con todos y cada uno de los excelentes paquetes que los servidores ostentaban hasta que una elegante dama la abordó.
-Brunilda, un gusto que al fin aceptaras visitar mi humilde negocio, dime ¿Qué te doy?-
-Quiero al mas grueso que tengas-
-Muy bien, Jacob, ven. Por favor cumple las fantasías de mi amiga Brunilda, dale el trato especial, queremos que regrese-
El joven citado la tomó con brusquedad cargándola en sus brazos llevándola a una linda habitación en penumbras, la colocó en la cama y se abalanzó sobre los juveniles pechos mordiendo y lamiendo aquí y allá, cuando observó que Kodachi arqueaba su espalda de placer recorrió sus caricias a la humedecida cavidad del sur femenino, apartó la ropa que llevaba y se embebió acariciando con su lengua todo cuanto estuvo a su alcance, la chica daba ligeros brincos ante el asalto mientras gritaba de gozo, Jacob succionó dedicadamente la rosada elevación hasta que fue recompensado con los dulces jugos del amor.
Mientras tanto, Kodachi emitía su macabra risa como señal de satisfacción. Sin haberse recuperado, vio como el varón ante ella tomó su generoso miembro entre sus manos, lo envolvió con un preservativo y se acercó amenazantemente a su intimidad.
-Yo…-
No alcanzó a terminar la oración, el hombre la había empalado sin piedad alguna hasta fundir su cadera con ella, una desconocida pero quemante sensación le subió al pecho; el masculino tomó la atlética pierna para colocarla sobre sus pectorales mientras mantenía la otra pegada al colchón, Kodachi se afianzó a las sabanas disfrutando las brutales embestidas de su amante. La gruesa virilidad rosaba con sus paredes internas con cada empellón prodigándola de un desconocido regocijo verdaderamente placentero; el hombre se detuvo para acomodar a la Rosa Negra sobre el lecho con el torneado trasero al aire al tiempo que sus pechos descansaban sobre las sabanas, la jaló de su característica coleta y continuó empotrándola con fervor marcando el ritmo con cada jalón de cabello; cuando sintió que la chica estaba por terminar la hizo incorporarse levantándola por las piernas y la llevó frente a un espejo para que pudiera ver como los delicados pechos rebotaban ante cada empujón. La visión de si misma gozando elevó su lujuria mas allá de lo sospechado, llegó al clímax salpicando abundantemente su propia imagen reflejada. El varón la recostó exhausta en la cama, se quitó el preservativo y regó toda su simiente sobre el sudado cuerpo de la señorita Kuno, una socarrona sonrisa se dibujó en los carmines labios.
Luego del juicio en el que condenaron a su hermano por violación, se encargó ella misma de su incumplida empleada. Ahora tendría que idear un nuevo plan para deshacerse de manera definitiva del estorboso de Tachi, pero mientras lo pensaba, se dedicó a gozar de su fantasía vuelta realidad al tiempo que deleitaba su cuerpo con los servicios de Madame Parfait.
Sin embargo, algo le faltaba, algo que contaba con una negra cabellera recogida en una trenza. Lograba calmar su ansiedad de él sólo al estar en el templo familiar hablando con su mamá.
-Te juro, mamá, que te sentirás orgullosa de mí. Traeré a mi futuro esposo para que lo conozcas, es el espécimen ideal de hombre- decía a la fotografía de una hermosa mujer de cabello corto en cuyo marco podía leerse la inscripción "Akame Kuno".
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Espero con este capítulo se aclaren algunas dudas que quedaron con el de excéntrico. Aún así les adelanto que habrá otro que explicará lo referente a Akame Kuno, la madre de Kodachi y Tatewaki (obviamente no se llama así, le puse ese nombre con un objetivo, mas adelante lo sabrán).
Gracias por continuar leyendo, espero les siga agradando. Cualquier crítica constructiva será bien recibida.
Nos leemos pronto.
