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Juego para ciegos
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"Las mejores historias comienzan con los ojos cerrados"
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La mañana daba comienzo y los cálidos rayos de sol traspasaron la ventana de su habitación propagándose sobre la cama e iluminando levemente el oscuro cuarto, haciendo que al estar en contacto con su piel esta sintiera un agradable calor.
Entreabrió los ojos notando que cómo cada mañana, estaba recostada en su cama, cubierta con una de sus batas de seda y despertando con una sonrisa dichosa. Los acontecimientos de la noche anterior la habían dejado un poco adolorida, pero nada que un relajante baño de burbujas no pudiera curar. Tenía algo de tiempo, exactamente media hora para consentir a su cuerpo cómo se debía.
Sus pies descalzos tocaron el frío metal de las escaleras que conducían hacia el piso inferior de su habitación, después de restregar sus puños contra sus ojos para deshacerse de todo rastro de sueño, estiró sus brazos para bajar con cuidado de la cama.
En seguida se topó con su reflejo tras dar un pequeño bostezo denotando cansancio. Había dormido pocas horas, pero estaba rebosante de felicidad, la sonrisa soñadora en su cara lo confirmaba.
Bajó con cuidado las escaleras para llegar al baño y poder asearse y relajarse un poco. Cuándo colocó el seguro se dirigió directamente a la bañera y colocó el tapón para llenar con agua tibia la tina blanca. Con cuidado tomó de entre las cosas de limpieza unos pequeños sobre de sales con aroma a lavanda y un poco de jabón para crear espuma. El aroma floral invadió sus fosas nasales y lentamente empezó a retirar su delgada bata de seda color rosa para dejarla caer al suelo.
Cerró la llave y se introdujo en la bañera con sumo cuidado mientras cerraba sus ojos y suspiraba contenta dejando el agua tibia hiciera la tarea de relajar sus músculos adoloridos y de limpiar todas las impurezas de su cuerpo.
Sus manos comenzaron a viajar por su cuerpo desnudo, tomando un poco del jabón líquido con aroma a rosas y untándolo en todo su cuerpo creando a la vez un masaje que sus extremidades agradecieron enormemente. Le dolían un poco las caderas y los muslos.
Cuando terminó de lavar por completo su cuerpo, se recostó en la bañera relajándose y recordando a plenitud las caricias proporcionadas por su minino. Al pasar sus manos por su cuerpo levemente comenzó a imaginar que era él quién la tocaba, quién la arrimaba a su cuerpo atlético y le susurraba dulces palabras al oído. En su ensoñación se dió cuenta de que el agua de la bañera estaba un poco más fría que antes, así que terminó de aplicarse un poco de su shampoo y quitó el tapón de la bañera.
Con ayuda de una pequeña bandeja con agua limpia se quitó los restos de jabón de su cabello y su cuerpo, pasando después sus manos por su espeso cabello negro para escurrir el agua.
Cuando no quedó ni una partícula de jabón o de espuma en su cuerpo, alcanzó la toalla que estaba colgada en el gancho y secó su cuerpo con cuidado, para luego colocarse su bata de baño y salir directo a su cuarto.
Una vez que terminó de colocarse un poco de crema en todo su cuerpo, se secó con cuidado su cabello mientras escogía la ropa que usaría hoy. También debía tomarse la pastilla del día después al bajar a desayunar. Aunque le daba vergüenza admitirlo, desde la vez en que Chat y ella intimaron la noche de su cumpleaños en el hotel, ella ya estaba tomando anticonceptivos para poder estar con su gatito sin preocupaciones. El tratamiento era un 98% efectivo, según las indicaciones de la ginecóloga, pero nunca estaba mal visto protegerse de más.
Al pasar sus manos por su cuerpo un choque eléctrico invadió todos sus sentidos recordando como las fuertes y masculinas manos de su novio pasaban una y otra vez por su cuerpo desnudo, todo para terminar siendo llevada al paraíso en cuestión de segundos.
Sus manos cobraron vida propia y se dedicaron a acariciar sus senos tal y cómo lo había hecho Chat Noir la noche anterior, mordiendo su labio inferior y sintiendo sus mejillas calientes. El recuerdo era tan realista, esas calientes y grandes manos pasando por su cuerpo, tanteando los lugares más sensibles y excitándola de una forma tan encantadora.
Dejó sus fantasías eróticas con Chat para otro momento y con la respiración acelerada, tomó su ropa interior para colocársela de manera lenta. Al momento de abrocharse el sostén un sonido vibrante hizo que volteara de manera brusca hacia su escritorio, donde su celular reposaba y provocaba ese tintineante sonido que enseguida reconoció como una llamada. Su mano se extendió hasta tomar el artilugio y al ver que era Alya tratando de hacer una video llamada ni se molestó en colocarse la blusa y contestar la llamada, ya que ella y Alya eran chicas y de paso, las mejores amigas, así que no tenía nada que ocultar.
Su dedo presionó la tecla de "contestar" y enseguida apareció la imagen de la bloguera mandándole un efusivo saludo.
—¡Hola, niña! Creí que no me contestarías jamás, últimamente te levantaste muy temprano, no es algo muy común en ti.
—Estamos por acabar el instituto, Alya — respondió la joven — simplemente quiero ser una buena presidenta y dar el ejemplo, el baile está muy cerca y no quiero quedar mal con nadie, todos confían en mi.
—¿Significa que ya no tengo que gastar mi mesada en nuevos despertadores? Uff, finalmente un alivio para mi cartera — se burló la morena.
—¡Alya!
—¡Que genio! Era una broma, chica... en parte — susurró haciendo que la mirara con los ojos entrecerrados.
Cuando Alya se acercó a la pantalla mirando algo con ojos desorbitados, supo que algo andaba mal, y no se equivocó al verla soltar un chillido de emoción y mover el celular con rapidez a causa de los saltos.
—¡Marinette! ¿Eso que tienes en tu cuello es un chupetón? — inquirió la morena de modo picaresco mirando emocionada acercando su ojo a la pantalla para observar mejor.
—¿Q-Qué?
Marinette enseguida se dio cuenta de que lo que su amiga decía era verdad y se cubrió la zona de su cuello maldiciendo la alta resolución del celular de Alya y a ella misma por ser tan descuidada. Ahora sería toda una Odisea aguantar las preguntas explícitas y vergonzosas.
—N-No... yo... ¡Puedo explicarlo!
—¡Ya lo creo que lo harás! Te paso viendo en 5 minutos para ir juntas al instituto, ya estoy muy cerca de tu casa... no te escaparás de mi esta vez, me lo tendrás que contar todo.
Sin darle tiempo a contestar la morena colgó dejando a la diseñadora con la boca abierta y el teléfono suspendido en el aire frente a ella.
—¡No puede ser! — gimió frustrada tomando su blusa rosada y colocándosela con brusquedad abrochándose los botones delanteros y desplegando el cuello de la blusa para cubrir su cuello.
—Tienes que admitir que Alya es bastante persistente... está dispuesta a todo con tal de descubrir tu romance con Chat Noir —respondió Tikki.
—Más bien es peligrosa, se supone que la relación de Chat y yo es un secreto. Además... ella y Chat no es que se lleven muy bien que digamos — habló refiriéndose a Rena Rouge, Alya en su forma heroica, no se comportaba muy diferente a su forma civíl, sin embargo, había resultado ser muy competitiva con Chat Noir, a menudo se y gritoneaban en plena pelea haciendo que ella tuviera que intervenir varias veces, o simplemente se dirigían miradas de odio. Suspiró tratando de mantener su mente en orden. Alya no podía saber que estaba saliendo con Chat Noir, apenas y podía dejar de sentirse culpable de tener que ocultarle a su mejor amiga sobre su doble vida, otro secreto de ese impacto podría arruinar una amistad de varios años, y no quería perder a Alya.
Dejó de pensar en eso cuando escuchó el grito de su madre anunciando la llegada de alya.
—¡Enseguida bajo! — vociferó colocándose los pantalones tomando su mochila y su bolsa. Evidentemente debido a la presurosa llegada de Alya, tendría que comer su desayuno de camino y se le complicaba mas el tener que tomarse la condenada pastilla, tendría que llevar una botella de agua y distraerla de cualquier manera para lograr tomársela.
No pensó en nada más y bajó las escaleras encontrándose a su madre charlando animadamente con su mejor amiga.
—¡Hola, Marinette! ¿Lista?
—Dame un minuto — insistió tomando una pieza de pan y cogiendo una botella de agua del refrigerados para sonreírle a su madre, con disimulo escondió la pastilla en su mano cerrada y salió junto con Alya.
Dio el primer mordisco a su croissant sintiendo el queso y el jamón deliciosamente en su paladar haciendo bailar sus papilas gustativas.
—Y entonces... — dijo Alya de manera misteriosa escondiendo sus manos detrás de la espalda mirándola pícaramente.
—¿Qué pasa? — preguntó dando otro mordisco a su bocadillo.
—¡Deja de jugar! Estoy hablando de tu chupetón... lo hiciste con tu chico misterioso ¿Verdad? ¡Venga, cuéntamelo! — gritó impaciente.
Marinette se atragantó con el bocado y aprovechando el diminuto tamaño de la pastilla, se la metió rápidamente a la boca bebiendo un trago de agua para luego respirar agitadamente en cuanto terminó de tragar.
—¿Estas bien? — habló Alya preocupada mirando a su amiga golpearse un par de veces el pecho.
—S-Sí — respondió dificultosamente.
—¿Qué te metiste a la boca? — inquirió con autoridad poniendo los brazos en jarra y mirándola acusatoriamente.
—P-Pues fue un poco de croissant, ¿lo olvidas? — respondió nerviosamente mostrándole el resto de su desayuno en mano.
—¡Mientes, tomaste algo más!
—¡No es mentira! Acaso olvidaste que por culpa de alguien, no pude desayunar — recalcó mirándola con los ojos entrecerrados y un marcado puchero.
—¡Ya deja de manipular mi mente! Dime ahora mismo lo que tomaste o empezaré a pensar que estas tomando drogas o algo así.
—¡Cómo te detesto!
—Sabes que me adoras a pesar de todo — se jactó sin sentir algo de remordimiento — empieza a hablar.
—F-Fue una pastilla para la jaqueca — se excusó — debe ser porque anoche me dormí muy tarde — objetó.
—¿Y qué hay del chupetón? ¿Me dirás que es una picada de mosquito? — dijo cruzándose de brazos no dispuesta a abandonar su interrogatorio.
La chica no viendo otra salida, se dedicó a gritar señalando detrás de ella.
—¡Mira!— señaló con el dedo sí enfrente —es Nino, vamos que se nos hace tarde — corrió dejando la morena con la palabra en la boca.
—¡Marinette, espera vuelve aquí!
...
Ni bien llego al salón dejó su mochila en el suelo y soltó un suspiró de alivio por deshacer de manera exitosa las indagaciones de su mejor amiga. Por muy buena que fuera su amistad, no le parecía de lo más cómodo ventilar su intimidad, y menos sabiendo que no le podía dar ciertos detalles cómo: la identidad de su amante o las cosas que hacían a solas.
Dejó escapar el aire de sus labios y se sentó a la espera de su mejor amiga, de seguro debía estar saludando a Nino en la entrada. Descansó uno de sus brazos en el escritorio mientras que el otro permanecía sosteniendo su mejilla para observar el pizarrón pensativa. Haber llegado temprano si que tenía ventajas, a penas estaban en el salón Rose y Juleka junto con Max. Y ambas junto a Max estaban demasiado ocupadas en su conversación o adelantando tareas como para prestar atención en lo que estaba haciendo su presidenta.
La chica por otro lado se mordió levemente el labio inferior tratando de poner sus pensamientos en orden, a penas pudiendo creer que esta noche también tendría su encuentro nocturno con Chat Noir. Ansiaba mucho poder ver que es lo que el felino tenía planeado para esta ocasión, las veces anteriores fueron tan maravillosas como la primera vez, y no dudaba en que esta noche su gatito pondría el mismo entusiasmo por complacerla.
Si tan solo no fuera tan impaciente.
Suspiró profundamente deseando que el día pasara rápido, algo imposible de obtener.
—Hola Marinette — dijo alguien muy cerca de su oído que casi se cayó para el lado derecho de no ser porque se recompuso rápidamente, solo para ver el rostro de Adrien muy cerca del suyo con esa sonrisa amistosa que siempre le dedicaba a todos y sus ojos verdes sin una pizca de malicia la miraban con absoluta diversión por su repentina reacción.
—¿Estas bien? Lo siento mucho, no quise asustarte — dijo con preocupación acercándose a su compañera.
—No te preocupes, Adrien. No fue tu culpa, era yo la que estaba distraída — respondió con una sonrisa calmada sosteniendo su pecho para calmar un poco sus corazón debido al susto que se llevó. Culpó a Chat Noir mentalmente por hacerla ver tan vulnerable ante los saludos sorpresivos de sus compañeros.
—Lamento haber llegado así, te saludé antes pero al verte tan pensativa decidí acercarme — dijo el rubio pasando su mano por su peinada melena dorada.
La chica se sonrojó tratando de ocultar su vergüenza. ¿En serio había estado tan ausente de la realidad?
Se disculpó rápidamente con Adrien y este le devolvió una dulce sonrisa que si no fuera porque Marinette había superado por completo su tartamudeo con Adrien, esta abría colapsado.
Se sintió muy cómoda charlando con él antes de que iniciaran las clases. Adrien era un chico encantador, y sin ese tartamudeo que en el pasado siempre le provocaba problemas para dirigirse a él se le hizo fácil entablar conversaciones de todo tipo.
Tenían tanto en común y ahora se daba cuenta que hablando normal había sabido de cosas que le gustaban a Adrien que no conocía ni cuando lo espiaba rigurosamente por las tardes en sus actividades. Realmente lamentó no haber perdido su timidez antes y poder hablar con total libertad sobre cualquier tema con Adrien, pero ahora que su corazón eligió a Chat cómo el único dueño de su corazón, bien podría darse una oportunidad para ser una simple amiga con la que el chico se sintiera cómodo y confiable.
Realmente era agradable tener a Adrien como su amigo.
—Y entonces, ¿Qué tal vas con los estudios de química? ¿Estudiaste las fórmulas que te recomendé la vez pasada? — preguntó el rubio recargando su mano en su mejilla para observar a la linda chica a su lado, admirando como sus adorables hoyuelos se marcaban al sonreír y esa refrescante risa que brotaba de sus labios al contarle experiencias graciosas que había tenido con sus fans en el pasado.
—Oh, pues... la verdad no he repasado mucho últimamente si te soy honesta — admitió mordiendo adorablemente su labio y mirándolo con ojos de disculpa — me serviría mucho tener un repaso de los últimos ejercicios ¿crees que puedas ayudarme?
—Por supuesto — sonrió — saliendo de clases no puedo por una sesión de fotos, pero sin duda puedo ir a tu casa hoy en la noche — sugirió.
¿Hoy en la noche?
Los ojos de Marinette se abrieron de pánico y gritó fuertemente.
—¡NO!
El joven la miró confuso y ella apretó sus manos contra su boca regañándose para sus adentros.
—Q-Quiero decir, esta noche no podré, lo siento. Tengo un compromiso y no puedo faltar a ello.
—Oh, no te preocupes, lo entiendo perfectamente — dijo encogiéndose de hombros — quizás prefieras un fin de semana, crees que puedas estar libre para ese entonces.
—Seguro que sí — asintió alegremente.
—Perfecto — sonrió — ya esta dicho entonces.
...
Las últimas clases sin duda fueron la gloria, en cuanto acabaron de despidió de Alya y los chicos argumentando que sus padres la necesitaban para esa tarde, evitando así las futuras preguntas incómodas de Alya, y visitas inesperadas. Iba tener que ser muy paciente para no impacientarse en cuanto llegara la noche, sus manos sudaban y su interior estaba revuelto, no quería pensar en nada más que en las horas que faltaban para su encuentro con Chat.
Faltaba menos.
En unas cuantos minutos, el felino llegaría y la tomaría en sus brazos cual doncella indefensa para dirigirse hacia la cabaña donde lo habían bautizado como su nido de amor. Moría por descubrir cual era la siguiente. Sus ojos pardearon rápidamente cuando escuchó el conocido ruido encima de su trampilla.
Extasiada se enderezó en la cama y con emoción le quitó el seguro a la trampilla para recibir a su gatito entre sus brazos, aspirando el maravilloso olor de su traje de héroe y sintiendo su cabellera suave contra su nariz y su frente.
—¿Estas lista, Princesa?
Marinette asintió varias veces mordiendo su labio con anticipación antes de que el felino pasara sus manos por detrás de sus rodillas y la cargara al estilo nupcial para saltar sobre los tejados hasta el bosque, esta vez el viaje se hizo más corto que antes, y aunque le encantaba estar en los brazos de su gatito, sabían que tenía que bajarse para entrar a la cabaña.
—¿Qué tienes planeado ahora, gatito travieso? — preguntó insinuosa caminando junto al hombre que cerró la puerta de la cabaña para mayor intimidad.
—Esta noche es especial, princesa — aclaró el felino empujando suavemente la espalda baja de su compañera para que esta se sentara en el borde de la cama.
—¿No todas las noches son especiales? — inquirió curiosa reposando su mano tras su espalda para verlo tomar una venda color roja y dirigirse hasta ella.
—Esta es aún más especial, princesa — agregó colocando ahora la venda sobre los ojos obstruyéndole la vista.
Una vez que ató el pañuelo correctamente puso una mano frente a la chica y preguntó.
—¿Cuántos dedos te estoy mostrando?
—Emm, ¿dos?
El felino al ver su palma abierta sonrió al comprobar que su princesa no veía nada en absoluto.
—Perfecto.
En cuanto estuvo lo suficiente cerca, el joven posó sus labios en los de la chica sosteniéndola de su cadera para ahondar así el efusivo beso que se presentaba.
Cuando lo cortaron, la chica se rió cuando la cabellera del felino rozó su frente, haciéndole cosquillas.
—Pensé que tendrías algo más de imaginación con respecto a tus fantasías, gatito...
El felino sonrió y le dio un beso en la mejilla.
—Puede que sea un juego muy común entre parejas... pero eso no quita lo excitante — bisbiseó lamiendo su lóbulo.
La chica se dejo mimar hasta que los besos del felino la hicieron caer en la cama con suavidad entre suspiros y roces de tela.
No podía ver nada, pero podía sentir la respiración caliente de su novio y los toques suaves de sus besos recorrer cada parte de su rostro.
Sintió una presión en sus labios y no tardó en empujar con ayuda de sus manos la cabeza rubia de su gatito un poco más hacia ella, saboreando sus cálidas bocas hasta degustar por completo ese elixir que ambos clasificaban cómo ambrosía. Poco a poco el gato la fue arrinconando contra la cama sin dejar siquiera un pequeño espacio donde la chica pudiera movilizarse.
Poco a poco la ropa fue desprendida de sus cuerpos quedado la chica totalmente expuesta a la espera de que el chico se quitara el traje para poder sentir su piel contra la de ella, más eso no pasó esta vez.
—Plagg, Destransformación.
Pudo sentir la cálida luz envolver el cuerpo de su chico y pronto sus piernas envueltas tocaron la tela de mezclilla y sus manos que sostenían sus hombros ahora se encontraban tocando tela, sentía la tela de su chaqueta y su camisa pero no podía verlo. Solo ahí se dio cuenta.
Esta era la forma civil de Chat Noir. Había dejado ir su transformación y ahora estaba con un chico común, el chico que había sido elegido para luchar contra los Akumas junto a ella.
Ni siquiera pudo pronunciar palabra, dejó que las cálidas manos del chico recorrieran suavemente su cintura y parte de su cadera soltando suspiros y jadeos, el no poder ver nada lo hacía todo tan sensitivo. Los besos que daba contra su cuello se sentían más pasionales y sus caricias eran como fuego sobre su piel, deslizándose por su carne desnuda y siendo probada por la boca de su compañero.
—¿Puedes sentirme, cierto? — le habló al oído — al chico ordinario detrás de la máscara.
Cuando sopló levemente en su oreja luego de decir tales palabras, se estremeció y se apretó más a su cuerpo vulnerable.
—S-Sí... te siento... eres tú...
—En efecto, soy yo, princesa — concordó — ¿No quieres saber quién esta detrás de la mascara?
—Y-Yo...
—Solo tienes que quitarte la venda... y podrás conocerme — continuó susurrando dando pequeños besos alrededor de su oído — ¿No tienes curiosidad?
—M-Mucha... — admitió — p-pero, no quiero saber tu identidad — dijo para sorpresa de Chat — estar contigo en incognito lo hace todo más emocionante.
El felino rió acariciando con fuerza la espalda de su chica, descubriendo sus traviesas manos deslizarse por su pecho tirando de su chaqueta para dejarlo solo con su camisa y sus pantalones. Mismos que no tardaron en desaparecer junto con su ropa interior para estar en las mismas condiciones que su princesa.
Los besos desesperados y los arañazos en su espalda no se hicieron esperar, los tirones de cabello hicieron que ambos soltaran alaridos de placer mientras sus manos tendían a acariciar todo a su paso, disfrutando de la compañía mutua del otro y el de sus cuerpos unidos.
De un momento a otro el chico de cabellera rubia se separó de la belleza que tenía recostada en la cama ignorando su gemido de protesta mientras buscaba algo a un lado de la cama, más precisos, en el suelo.
Cuando contó con ello, se dirigió hasta su hermosa dama y con la punta del suave objeto comenzó a pasarlo contra la piel de su princesa, disfrutando de los espasmos que le provocaba el pasar la pluma de manera lenta sobre su cuerpo, dibujando corazones invisibles sobre su tez y continuando hasta su rostro, provocándole ligeras cosquillas.
—¿C-Chat? ¿Q-Qué estas haciendo? — gimió la chica retorciéndose al sentir un delgado y suave objeto pasar sobre su tersa piel, dibujando figuras y contorneando sus senos de manera sugerente. No podía ver lo que tenía entre sus manos su gatito, pero podía apostar a que sabía lo que era.
—C-Creí que eras tremendamente alérgico a las plumas...
El gato dejó de hacer lo que estaba haciendo por un segundo y la miró con intriga.
—¿Cómo sabes que soy alérgico a las plumas?
La chica se tensó por un momento cerrando los ojos por debajo de la venda.
—Las entrevistas de Alya en su blog.
El gato sonrió felinamente y se acercó a su oído pasando la pluma entre sus pechos provocándole un sobresalto.
—No sabía que te gustara tanto como para que estuvieras tan al pendiente de mi, princesa...
La chica tembló cuando la suave punta de la pluma rozó un lado de su cadera, se estremeció cuando volvió a sentir el roce ahora muy cerca de su intimidad.
—S-Siempre...
—Es interesante que investigues tanto sobre mi —murmuro con deseo besando su cintura y acariciando con dos de sus dedos la cadera femenina — incluso podría apostar a que sabes más de mí que mi compañera.
Marinette respondió a su indagación con un gemido de sorpresa flexionando un poco las piernas notando cómo las suaves cerdas de la pluma habían rozado su desnuda intimidad poniéndola sensible y vulnerable. Le encantaban las cosas suaves.
—No soy la única que anda tras de ti mon chaton — decretó Marinette sintiendo como la pluma falsa recorría sus piernas y luego se detenía por su muslo — hay cientos de fans tuyas en París, supongo que todas recolectan información sobre ti más que cualquier otra persona.
—Lástima que sólo tengo ojos para una chica — susurró Chat dejando que el vaho que salía de sus labios golpeara el rostro de la chica — y ella esta justo ahora gimiendo mi nombre heroico mientras disfruto de tenerla a mi merced.
—Suena cómo alguien muy especial para ti — habló como pudo al tener al chico entre sus piernas recargándose contra su estómago mientras este se dedicaba a besar cada parte de su rostro.
—Oh, lo es — habló deteniendo sus besos por un instante — tan especial que logra hacer que piense en ella cada momento del día.
La chica rió al escucharlo decir eso y luego mordió sus labios fuertemente cuando comenzó a chupar uno de sus senos. No estaba atada como aquella vez, pero teniendo los ojos cubiertos podía sentir a mayor plenitud la pasión con la que succionaba sus atributos y el cariño en sus acciones al acariciar su cintura y vientre.
Los dedos de la chica se posicionaron en la cabeza del joven héroe y soltaron un grito al sentirlo succionar con más fuerza su otro pecho, dejando un rastro de saliva brillante y una sensación agradable en su pecho.
Los dedos de la fémina se aventuraron a viajar a la espalda del chico, acariciando esa parte de su cuerpo con amor y encajando las uñas cuando sentía otra fuerte succión del chico.
Su cuerpo se calentó cuando el joven abandonó su pecho y recargó su frente contra el mismo respirando agitado. Sus manos serpentearon por el cuerpo de la joven y realizó un recorrido con su lengua desde el valle de sus pechos hasta su ombligo y luego hacia mas abajo, dejando a la chica removiéndose impaciente sobre la cama.
El chico sonrió con malicia tomándola con firmeza de su cadera y abriendo su boca para ponerla sobre sus pliegues, haciendo que la chica soltara un gemido desesperado. Sus tiernos labios, tan húmedos y rosados, lo invitaban a beber de ella, sus mieles resbalaban por sus piernas como un torrente de excitación que le hicieron agua la boca.
Con desesperación, hundió su lengua en ese estrecho lugar, sus paredes apretaban deliciosamente la lengua, y su humedad hacia que todo fuera más fácil de sentir.
—¡Ngh, C-Chat!
La chica soltó un fuerte gemido arqueándose y acercando su cadera aún mas a la boca del felino.
Las lamidas eran constantes, saboreando cada rincón de su sabroso centro y ayudándose de su manos para conseguir un sabor más intenso, sonriendo cada vez que su princesa tironeaba de sus cabellos cada vez que la mordía suavemente o succionaba su núcleo.
La mente de la chica quedó anestesiada por el placer y su centro empezó a calentarse y a burbujear sintiendo que algo cálido comenzaba a salir de ella, manchando la boca del felino y provocando que ella gritara de éxtasis.
Su cabeza quedó aplastada contra la almohada mientras que su mano izquierda estrujaba la sábana y apretaba sus piernas conteniendo otro grito de placer que amortiguó con su otro brazo quedando sumida en un estado de relajación debido al orgasmo.
De su vagina empezó a emanar un líquido transparente que el joven lamió gustoso disfrutando del temblor incontrolable de las piernas de la muchacha que seguía concentrada en respirar agotada sin poder ver más que la venda roja y escuchar los sonidos que hacía su novio al succionar y lamer su intimidad.
—Sabes delicioso, princesa. Quiero que también lo saborees tú misma — se acercó a su boca y besó los labios enrojecidos y jadeantes de su chica acariciando despacio sus brazos y sus hombros mientras compartían de un momento íntimo y real con la persona que más amaban, y haciéndole probar a la vez el sabor de su excitación.
El joven rubio tomó los muslos de la chica y los alzó de modo que su intimidad quedara totalmente descubierta. Haciendo que esta soltara un jadeo y lo siguiente que realizó, fue introducir su endurecido miembro al interior de la fémina, logrando que soltara un suspiro entrecortado y luego un quejido ahogado con fuerza al introducirlo de golpe hasta la base.
Un gruñido quedó atorado en la garganta del chico al ser reemplazado por una respiración agitada y luego se lanzara a devorar su pecho nuevamente mientras daba intensas estocadas en su núcleo y la sostenía con fuerza de su cintura.
—C-Chat... hmm... y-yo... mhm... q-quisiera saber a que se debe esta... — un gemido interrumpió su argumento mientras sus dedos apretaban la sábana con fuerza mordiendo su labio inferior — esta actitud tan... apasionada.
Una opresión alrededor de su cintura acompañado de una embestida aún más profunda que la anterior fue lo que la hizo callar. Era la mitad de lo apasionado que podía llegar a ser, sólo por el simple hecho de ser Adrien quién la estaba poseyendo, era su identidad civil quién saboreaba la delicadeza de su piel y recibía sus apasionadas caricias, quién mordía su cuello y regaba dulces besos por su mejilla y su oreja, por primera vez se había desecho de ese disfraz y podía intimar con su novia sin preocuparse por su identidad, esto para el significaba mucho. Significaba el hecho de que más adelante, quizás ellos podrían formalizar su relación hacerlo cómo cualquier pareja normal, sin secretos.
—Estoy recalcando algo — jadeo sin parar su movimiento de caderas sosteniendo con fuerza su delgada cintura ahogando un gemido en el hombro de la pelinegra — recalcando que eres y siempre serás mía — aplacó otro gemido mordiendo el hombro de la chica y cerró los ojos sin dejar de embestir su cálido centro. Esa chica era la tentación encarnada.
—Eres un gatito posesivo — rió Marinette tirando la cabeza hacia atrás y abrazando sud piernas a la cadera del chico arañando su espalda al sentirlo aumentar el ritmo de las embestidas.
—Hmm... Ahh... n-no pares — suplicó.
Los suspiros y las mejillas enrojecidas de la chica hicieron que sus ojos brillaran con intensidad y lujuria, al estar poseyendo un ángel tan puro y hermoso. Profanándolo y alimentándose de su aura angelical mientras tomaba esos deliciosos labios de cereza y abrazaba con fuerza ese cuerpo cálido y acogedor.
Necesitaba más de ella.
Pasó sus brazos por debajo de los muslos de Marinette y tomó sus muñecas dando una dura embestida que le sacó un grito ahogado, mientras entraba en ella repetidas veces tomando impulso del agarre de las manos femeninas con más facilidad.
Su cabello estaba completamente alborotado y el sudor de su frente se había encargado de pegar los cabellos a su sien. Pero a él lo único que le importaba era seguir probando la gloria por medio de Marinette. Mancillando su piel con sus labios, susurrando palabras al oído, fundiéndose con ella y amándola con todo su corazón y su vida. Esa clase de amor que jamás tuvo en su solitaria y fría mansión y que ahora tenía de sobra con la chica en su cama.
—Marinette — jadeó su nombre — te amo...
—T-También te amo, Chat.
Su nombre heroico. Ella dijo su nombre heroico junto a la palabra 'te amo' de nuevo. Por un lado era excitante jugar con las identidades, pero por otro lado era frustrante no poder decirle quién era en verdad.
Se resignó a aceptar que hasta que no derrotaran al villano. Su identidad seguiría siendo un secreto. Y no podrían hacer todo lo que hace una pareja normal, llevarla al cine, a cenar, jugar videojuegos o pasear por la ciudad. No podían hacer nada de eso, a veces envidiaba y deseaba un poco tener una relación como Nino y Alya. Ellos podían hacer todas esas cosas, sin miedo a que alguien llegara de improviso y les tomara una foto subiéndola a la red.
Sus dos identidades eran públicas y no quería que la vida privada de su princesa corriera peligro por su culpa. Disfrutaba de estos pequeños momentos y este juego que habían iniciado días atrás. Le encantaba tanto tener la oportunidad de disfrutar de su dulce princesa, amándola y cuidándola.
Su corazón bombeó a mil ante el pensamiento de pasar el resto de su vida con ella, ayudándola a cumplir sus metas, sus sueños y amando cada parte de ella.
Dio un gruñido y luego un alarido ante la proximidad de su orgasmo. Las muñecas de su novia tenían las marcas de sus manos y estaban enrojecidas, el sudor recorría du sien y las mejillas rojas dejaban en evidencia el cansancio y la agitación que había presentado su cuerpo.
—Estoy cerca, princesa — hizo saber con un gemido aumentando sus embestidas y apretando los dientes ante la suavidad y la estreches del húmedo centro de su novia envolviendo su pene y estrujándolo deliciosamente mientras explotaba dentro de ella y soltaba sus muñecas y reposaba encima de ella colocando ambos brazos a los costados de su cabeza. Escuchando de cerca su agitada respiración y los latidos fuertes de sus corazones sincronizados.
No importaba cuantas veces lo habían hecho. Siempre se sentía cómo la primera vez y no dudaban que cada vez aprendían juntos cosas nuevas del otro e iban aumentando su apetito sexual en lugar de desvanecerlo. Eran jóvenes y como tal las hormonas actuaban y sacaban a relucir sus anhelos y deseos más profundos. No por nada habían inventado este juego de las fantasías. Les resultaba tan excitante el saber que tenía preparado su compañero para el siguiente encuentro, disfrutando e el proceso un hermoso momento íntimo y ansiando uno igual cada noche.
Su respiración fue calmándose poco a poco y su cuerpo se enfrió dejándose caer a un lado de su novia atrayéndola hacia sí sin quitarle la venda de los ojos aún.
—Tuviste una fantasía muy arriesgada, gatito — murmuró cansinamente la joven quedándose abrazada a su pecho — si no respetara tanto esas normas de súper héroes, me hubiera quitado la venda de los ojos para poder mirar tu hermoso rostro de civil sonrojado.
—Y estoy seguro de que habrías quedado aún más enamorada de mi, princesa — comentó besando su frente y recargando su cabeza contra la suya escuchándola reír.
—Eres un presumido — dijo golpeándolo juguetonamente en su costado débilmente.
El rubio suspiró y tomo la mano de la chica para entrelazarla con la suya. En el proceso miró su anillo en su estado de camuflaje. De no ser por su miraculous, tal vez jamás habría conocido esta parte de Marinette. Jamás habría podido entrar a su habitación, y no podría haberse enamorado de esa chica dulce, bromista, considerada, generosa y auténtica. Sabía muy en el fondo que Marinette siempre había sido muy especial para él, pero jamás la consideró algo más al no saber más cosas de ella, cosas privadas y personales que sólo sabían sus seres queridos más allegados. Y aunque en su identidad civíl ella y él fueran amigos, sabía que había muchas cosas que Marinette no le diría a menos que fueran amigos íntimos.
Apretó la mano de Marinette y depositó un beso en su dorso escuchando el suave respirar de la joven.
No quería pensar en el 'quizás sí...'
Las cosas llevaban su propio ritmo. Marinette era una chica asombrosa de la cual él se había enamorado y no quería dejar ir. Ese amor enfermizo por la asombrosa Ladybug se había ido y ahora se había dado la oportunidad de compartir su corazón con una mujer perfectamente increíble a su manera.
Cerró los ojos estrechando el cuerpo desnudo de Marinette contra él, sintiendo su respiración tranquila y su pecho subir y bajar ante el suave respirar. Quitó un par de cabellos húmedos de su rostro y besó por última vez sus sonrosados labios antes de acurrucarse aún más contra ella y apuntando mentalmente la hora en que debían levantarse ara poder regresar a la princesa a su castillo.
Prometiendo una vez más escalar su torre para poder raptarla entre sus brazos una vez más y tomar de ella su agradable calor y cariño. Estaba tan ansioso de cumplir su última fantasía.
¡Hola bichitos! Y bichitas UwU.
Los he tenido abandonados por mucho tiempo esta vez ¿Me extrañaron?
¡Lo siento! En serio pasé por mucho estos meses y sepan que inició con desconectarme un poco de la escritura como mencioné en mi tablero. Quería volverme solo una lectora por un tiempecito, pero ese tiempecito se volvió muy largo . Y sumado a que me mudé y que pues he tenido que ayudarle a mi mamá con algunas cosillas, comenzando con su trabajo ya se imaginarán. Y sé que quizás no es la excusa perfecta para explicar mi ausencia, pero trataré de estar más activa por ahora .
Por cierto, ¿Han visto Hazbin Hotel? . Yo comencé a verlo hace poco y debo decir que me ha cautivado por completo y es en parte la razón por la que me he distraído tantito jeje.
Tiene una animación asombrosa y trata temas muy fuertes como el sexo, la orientación sexual de los personajes, drogas y más temas de contenido adulto. Cosas así no se ven mucho en las caricaturas. Y a mi en lo personal me fascina mucho cada personaje y el como se desenvuelven en el infierno, cabe decir que me enamoré de una parejilla 'no Canon' pero que de igual forma vive en mi corazón .
¡El Charlastor! CharlieXAlastor (Solo los que han visto el piloto sabrán de que hablo, pero en serio, la interacción entre estos dos me encanta y ojo, no estoy en contra de las parejas LGBT, simplemente son mis gustos)
Pero en fin, sabrán entonces que en este hiatus he estado viendo varias series para pasar el tiempo mientras que sale la cuarta Temporada. Y pues a los que son mayores de edad, les recomiendo abiertamente ver Hazbin Hotel, a pesar de tener solo 1 episodio, está súuuuper bueno jeje. Sobra decir, que para apoyar tanto a la serie, como al fandom de la pareja "Charlastor" quise aportar mi granito de arena creando la historia:
"Un ángel en el infierno"
Los que me conocen sabrán que siempre trato de mejor mi escritura y mi manera de narrar con cada proyecto que hago y me pareció una buena oportunidad para ponerme a prueba y saber que puedo hacer una historia que trate de temas fuertes, tales como: el sexo, violencia, drogas, entre otras cosas.
Ésta y mis demás historias junto a las colaboraciones con mi Bichita Dreamy seguirán actualizándose, no se preocupen ;)
Posdata: Estoy muy cansada TwT estoy publicando esto a las 4:34 a.m.
¡Nos leemos pronto! ¡Los amo!
¡Bye, bye!
