Resumen: Casi cinco años después de la derrota de Papillon, Adrien regresa a París esperando que nadie lo recuerde como el hijo del villano. En una reunión de sus amigos del colegio se da cuenta de que dejó atrás un recuerdo y varios malentendidos antes de irse.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la tercera temporada
FUTURO INESPERADO
CAPÍTULO 10
Apartamento de Marinette y Kagami
El siguiente lunes
Cuando Adrien llegó a casa para devolver a Hugo, el pequeño estaba profundamente dormido en sus brazos, apoyando su cabeza en el hombro de su padre. Marinette no pudo evitar sonreír enternecida al verlos y Tikki, quien estaba escondida los miraba desde el techo, sonrió aliviada de que Adrien estuviera de vuelta en la vida de Marinette aunque fuera así.
Para evitar despertarlo, la chica lo hizo pasar a la habitación de Hugo y deshizo la cama para que lo acostara. Adrien lo depositó con cuidado y mientras que Marinette le quitaba los zapatos y lo arropaba. El joven sonrió y besó la frente del chiquillo antes de mirar a su alrededor.
La habitación de su hijo era pequeña, pero estaba muy ordenada para que un niño viviera ahí. Tenía una cajonera hermosamente decorada con dibujos de Ladybug y el resto de los héroes de París, y un mueble donde guardaban los juguetes del pequeño con dibujos de Chat Noir. También tenía un tapete a los pies y un edredón de los héroes de París, seguramente bordados por Marinette, lo hizo sonreír. Como si le quedara alguna duda de que Hugo era fanático de los héroes de París.
Una vez que dejaron a Hugo en su cama y dormido, los dos adultos salieron de la habitación con cuidado de no hacer ruido. Marinette apagó la luz y cerró la puerta, apoyando la espalda en la misma y respirando hondo.
-Gracias por traerlo- dijo Marinette en voz baja para no despertar a Hugo, volviendo su vista a Adrien y sonriéndole un poco dudosa porque sabía que todavía estaba enojado- no sé que hacen ustedes dos, pero siempre que Hugo se va contigo, regresa como si estuviera anestesiado-
El rubio sonrió levemente y suavizó un poco su mirada al ver su expresión. Sintió un latido extraño al verla, siempre le había gustado la manera en la que Marinette jugaba con su cabello suelto cuando estaba nerviosa, así como ese entrañable rubor que hacía que hacía que sus pecas desaparecieran.
Los dos se miraron entre sí, recordando lo mucho que se habían querido en el pasado. Habían sido tan buenos amigos y se extrañaban pero no querían admitirlo.
-Bueno, ya es hora de irme a casa- dijo Adrien regresando a la realidad tras unos momentos de silencio- vendré por Hugo el miércoles a la misma hora-
-Adrien, espera un momento- lo detuvo Marinette cuando se dirigía a la puerta- yo eh… hay un favor que quiera pedirte. No es sobre Hugo… bueno, sí… bueno, más o menos-
-Te escucho- dijo el rubio alzando las cejas.
-Yo… no sé si sepas, pero el viernes es mi cumpleaños, y…-
Marinette siguió jugando con su cabello, pasando sus dedos mucho más rápido.
-No te preocupes, no vendré por él ese día para que pueda pasarlo contigo- la interrumpió Adrien encogiendo los hombros- eso es lo que quieres, ¿verdad?-
-Sí. No. No exactamente- dijo ella nerviosamente- verás, voy a… preparar una cena para nuestros amigos aquí en casa y quisiera… quisiéramos que vinieras. Comprendo si no quieres, pero me… digo, a Hugo le gustaría que nos acompañaras, aunque sea un rato…-
Adrien parpadeó. ¿En serio lo estaba invitando después de la manera en la que la había tratado? Entrecerró los ojos. Sus mejillas estaban levemente enrojecidas y sus dedos dejaron su cabello, esta vez se entrelazaron nerviosamente.
-¿En serio?- apenas atinó a decir.
-Sí, en serio- dijo Marinette sonriendo igual de nerviosa- eres el papa de Hugo y él está muy ilusionado con la idea de que vengas. Y también eres… eras mi amigo, a pesar de lo que pasó entre nosotros…-
-Tienes razón- dijo el rubio sintiéndose un poco halagado. Si Hugo lo quería ahí, ahí estaría- creo que sí puedo hacer un espacio para venir aunque sea un momento-
-Gracias, significará mucho para… él- dijo ella sonriendo.
Adrien asintió con una leve sonrisa y salió tras despedirse de ella con un gesto de su mano, aún pensando en la extraña invitación. Seguramente Marinette lo hacía solo por Hugo, no por él o porque quisiera que estuviera ahí.
Conforme Marinette cerraba la puerta del apartamento y Adrien se dirigía a las escaleras para salir del edificio, el joven vio a un hombre un poco mayor que él en el pasillo. Los dos cruzaron miradas por un momento y el hombre hizo una mueca antes de desaparecer tras la puerta de otro apartamento. No sabía porqué, pero aquello le dio una terrible impresión.
Estaba pensando en ello cuando vio a Kagami subir al apartamento y le sonrió levemente para saludarla.
-Hey- dijo Adrien.
-Hey- dijo Kagami sonriendo- ¿qué tal te fue hoy con Hugo?-
-Genial, pasamos la tarde con la familia de Nino- dijo Adrien sonriendo. La japonesa le sonrió antes de despedirse de él con una palmada en el hombro y subir al apartamento. Adrien la miró alejarse con una expresión aliviada, pensando que al menos Hugo y Marinette estarían a salvo con ella. Ya hablaría con las chicas sobre ese extraño vecino.
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Montparnasse Rive Gauche
El miércoles siguiente
Mylène, Juleka y Rose habían ido esa tarde al centro comercial a comprar algunas decoraciones para la cena de cumpleaños de Marinette. Habían creado con Alya un plan para sorprenderla el viernes en la noche después de la cena con llevarla a la péniche de madame Couffaine para un concierto de Kitty Section, así tuvieran que secuestrarla para que fuera. Marinette nunca iba con ellos a ningún lado, siempre estaba ocupada.
-¡Este confeti rosa!- dijo Rose emocionada al ver los artículos de fiesta en los aparadores- es el color preferido de Marinette-
-Sí es su favorito, pero hace mucho que no la vemos vestir así- comentó Juleka mientras que elegía las serpentinas y los globos.
-Lo sé, hace mucho que no se viste de ese color…- continuó Mylène, pero vio pasar a alguien conocido y alzó las cejas- miren, ¿no es ese Adrien?-
En efecto, esa tarde Adrien estaba en el centro comercial con la ahora omnipresente mochila de Hugo en su espalda y con el pequeño caminando de su mano con dirección a la tienda departamental que estaba frente a la de artículos de fiesta. Con curiosidad, las tres jóvenes caminaron hacia ellos pero se mantuvieron a una distancia razonable.
Adrien y Hugo pasaron por la perfumería, luego a la sección de bolsos de mujer y finalmente a la joyería. El niño señalaba cosas y Adrien las tomaba para acercarlas a él, para luego sacudir la cabeza y devolverlas a su sitio.
-¿Qué te parece este perfume?- dijo Adrien.
-¡No!- dijo Hugo sacudiendo la cabeza y arrugando la nariz- ¡maman no necesita un perfume, ella siempre huele bien!-
Adrien rió en voz baja al escuchó eso y le dio unas palmaditas en la cabeza.
-Eso no lo puedo discutir- dijo el rubio sonriendo y tomó un bolso de un escaparate cercano- o mira, podemos regalarle un bolso. Seguramente le gustará uno como este-
-No, papa, ese bolso es muy pequeño para maman- dijo Hugo cruzando los brazos- ¡ahí no le caben sus dibujos!-
-¿Y esta?- dijo Adrien tomando otro.
-¡No! Ese color no le gusta. Este es su color favorito- dijo el niño señalando una bolsa- pero no está bonito-
Adrien rió en voz baja, seguramente pensando que su pequeño tenía gustos extraños. Miró de reojo hacia la joyería y sonrió levemente antes de volver a mirar a Hugo, quien se estaba revolviendo el cabello en frustración, como si no pudiera encontrar el regalo perfecto. Ese rasgo era completamente de Marinette, entrar en pánico cuando algo que estás haciendo para alguien que amas no sale perfecto.
El rubio se puso en cuclillas para mirarlo a los ojos.
-Hey, te voy a contar algo que tu maman me dijo una vez- dijo Adrien mirándolo a los ojos- el valor de un regalo no es lo que cuesta ni lo perfecto que es, es la persona que te lo regala. Así que no importa lo que elijas para ella, va a ser perfecto porque tú se lo vas a regalar-
Los ojos de Hugo brillaron y sonrió.
-Ven, nos falta ver algo más antes de que decidas- dijo Adrien llevándolo a la joyería. El pequeño pegó la nariz al aparador mirando con una sonrisa los collares- me dices si hay alguno que le vaya a gustar…-
-Hey, Adrien-
El rubio se volvió hacia atrás sin soltar la mano de Hugo, y vio que se trataban de Mylène, Juleka y Rose.
-Salut, chicas- sonrió amablemente- ¿qué las trae por aquí?-
-Uh, estamos preparando una sorpresa para el viernes- dijo Rose con su habitual sonrisa entusiasmada- pero no debes decir nada al respecto-
-¿Para Marinette?- dijo Adrien con una sonrisa traviesa y las chicas asintieron- Hugo y yo estamos en lo mismo. No diremos nada si ustedes no dicen nada-
Pero en vez de sonreír, las tres chicas se miraron entre sí confundidas. Si bien no sabían exactamente qué había pasado entre esos dos, el hecho de que no estaban en buenos términos no era ningún secreto a esas alturas.
-Adrien, ¿porqué haces esto?- dijo Mylène en voz baja pero clara. Rose tapó los oídos de Hugo por un momento con sus manos, aunque el pequeño estaba tan concentrado mirando los collares como para ponerle atención a los mayores- creí que las cosas entre ustedes no estabas muy bien que digamos y…-
-Porque es importante- la interrumpió Adrien seriamente sin explicar nada más. Hizo que Rose soltara a Hugo y lo alzó en brazos- si nos disculpan, chicas, los dos tenemos mucho que hacer todavía, ¿verdad?-
-Papa, ¿podemos ir de nuevo a ver los bolsos? Creo que ya sé cuál le va a gustar a maman- dijo el pequeño.
-Por supuesto, chaton- dijo Adrien mientras que lo llevaba de regreso, dejando perplejas a las mujeres.
El joven decidió no pensar en lo que las chicas le dijeron. No estaba haciendo algo lindo por Marinette, lo estaba haciendo por Hugo. Su hijo tenía que aprender cómo hombre debe de tratar a una mujer y sabía que lo que hiciera iba a afectar la manera en la que Hugo entendería las relaciones, así que lo haría sin importar como se sentía con respecto a ella.
-¡Éste, papa!- dijo Hugo dando brinquitos de emoción- ¡estoy seguro que éste es el que le va a gustar!-
Adrien la miró y sonrió. Sí, ese bolso era muy del estilo de Marinette y le iba a gustar mucho. Aparentemente Hugo había heredado el buen gusto de su madre.
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Techo cerca de la place des Vosges
Al mismo tiempo
Marinette aprovechó que Hugo pasaría la tarde con Adrien y que había terminado temprano con su trabajo para transformarse en Ladybug y salir un rato a despejarse. La semana anterior había sido demasiado estresante para ella y había decidido que correr por los techos de la ciudad sería catártico. Necesitaba algo de aire fresco y esa era la mejor manera.
-¿Estás segura de que quieres hacer esto?- dijo Tikki antes de que se transformara- habrá mucho revuelo si Ladybug es vista después de todo este tiempo, pero también sé que te hará bien-
-Lo sé, realmente necesito despejarme un momento- dijo la chica con una leve sonrisa- te prometo que tendré cuidado de que nade me vea-
Finalmente Marinette se transformó y Ladybug salió a pasear por los techos de la ciudad, teniendo cuidado de no ser vista desde el suelo o desde las ventanas. Conocía bastante bien los mejores caminos para evitar ser detectada por los ciudadanos de París.
Tenía razón: el solo hecho de columpiarse y sentir el aire fresco en su rostro le acababa de levantar el ánimo. ¡Si ella era Ladybug, por todo el chocolate! Aún no entendía porqué se dejaba pisotear…
Aún estaba pensando en eso cuando pasó por l'Ile de la Cité, pero alcanzó a ver algo extraño en el balcón secreto que compartía con Chat Noir, en el último sitio donde lo había visto hacía cinco años. Cuando se volvió para mirar mejor, era un trozo de tela de un tono verde fosforescente.
"¿Pero qué es eso?", se preguntó la chica.
Extrañada, Ladybug lanzó su yoyo hacia ese sitio y cayó sobre el techo, mirando a su alrededor. Atada al barandal encontró una corbata color verde que estaba mugrienta y húmeda, seguramente por el rocío de la mañana, y una hoja de papel doblada dentro de una bolsa de plástico mojada. Parpadeó y la tomó. Su corazón dio un salto de emoción cuando vio la huella de su antiguo partenaire sobre el papel.
-Chat Noir…- dijo el voz baja.
Con manos temblorosas sacó el papelito de la bolsa y lo desdobló para leerlo. Su chaton, su partenaire estaba de regreso y quería verla el primer día de septiembre. Para eso faltaban… apenas un par de semanas. ¡En unas semanas vería a Chat Noir de nuevo!
-Oh, por todos los…-
Ladybug se dejó caer al suelo sentado y puso una mano sobre su pecho por un momento antes de respirar hondo y levantarse. Necesitaba regresar a casa y hablar con Tikki. Se dirigió de regreso tan rápido como pudo, y al demonio si la veían o no. No le importaba, quería hablar con Tikki y darle la noticia a Plagg que su portador había regresado.
-Detransformación- dijo Ladybug tan pronto como entró a casa. Las piernas de Marinette no soportaron mucho tiempo y se dejó caer en su cama sin dejar de abrazar el trozo de papel que había recuperado- Tikki, mira esto-
-Lo vi- dijo Tikki con una leve sonrisa. No sabía exactamente qué pensar de la situación. Ella ya sabía que Chat Noir estaba de regreso en París pero también sabía que estaba furioso con Ladybug sin saberlo.
-Tikki, tengo que decirle a Plagg… ¡tengo que decirle que Chat Noir está de regreso!- dijo Marinette caminando a su habitación, al sitio donde había escondido la Miraclebox hacía todos esos años. Hizo una pausa- ¿o crees que no será prudente…?-
-Tú eres la guardiana, Marinette- dijo Tikki con una sonrisa- esa es tu decisión. Se fue de París después de todo-
-Sí, pero… yo quiero devolverle a Plagg, sé lo mucho que significa para él. Pero primero quisiera escuchar tu consejo- dijo ella.
Tikki sonrió levemente ante eso.
-Sí, creo que sería buena idea que le devuelvas a Plagg- dijo Tikki- eso los hará felices a los dos-
Marinette sonrió al ver la respuesta de Tikki y abrió el compartimento secreto detrás de su armario donde solía esconder la Miraclebox. Después de guardar con cuidado el papelito doblado en su interior, abrió el compartimento superior de la caja y sacó el anillo negro con la idea de liberar a Plagg para contarle la noticia. Estaba segura de que estaría feliz de escucharlo.
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Oficinas de Gabriel
La tarde siguiente
Marinette comenzó a recoger sus cosas y a guardarlas en su portaplanos. Ya había pasado media hora de su salida y le quemaban las manos para salir de ahí y regresar a casa. Al día siguiente era su cumpleaños y no iría a trabajar hasta el siguiente lunes. Claro, si a Lila no se le ocurría de pronto hacerle un pedido ridículo y extraordinario, pero incluso si lo hacía ella tenía un as bajo la manga.
Y que bueno que lo hizo porque la bruja se acercó a ella y golpeó su mano sobre el escritorio de Marinette. Hizo un esfuerzo sobrehumano para no rodar los ojos. Lila siempre golpeaba su escritorio para provocarle un feo respingo de sorpresa.
-Ah, mi estimada Marinette- canturreó Lila con una sonrisa maliciosa- ¿lista para disfrutar de tu cumpleaños mañana?-
La joven utilizó todo su autocontrol para no estallar contra ella, sabía que la mejor manera de manejar a Lila era adularla, y estaba preparada para hacer eso, con tal de tener un fin de semana largo con Hugo.
-Sí, muchas gracias por ser tan amable y darme esta oportunidad, Lila- dijo Marinette tragándose su orgullo por un momento- quizá he sido muy malagradecida contigo-
Lila dudó unos segundos, pero volvió a sonreír.
-Desafortunadamente tengo un pedido urgente para ti, lo necesito para mañana mismo- dijo Lila- tengo una gala la próxima semana y necesito un boceto para mandarlo hacer y que esté listo a tiempo-
Marinette hizo un esfuerzo por no sonreír. Mirèille, quien trabajaba en el canal de televisión, ya le había dicho que Lila estaba invitada a la cena de gala del canal y que la había escuchado decir que le pediría que hiciera un vestido. Aunque le había caído como patada en el hígado, lo había hecho por adelantado.
-Por supuesto, lo tendrás en tu correo a primera hora- dijo Marinette fingiendo una expresión derrotada.
Lila sonrió satisfecha y se fue, lo cual fue la señal de Marinette para irse. Puso la alerta de su celular para enviarle el boceto esa noche a una hora en la que la bruja ya estuviera dormida para que no se lo devolviera y tenía la firme idea de apagar su celular tan pronto como lo hiciera.
Marinette salió del edificio y caminó hacia el metro con la idea de visitar a Alya porque tenía la tarde libre. Adrien le había pedido que lo dejara ir por Hugo esa tarde porque quería llevarlo al museo Grévin a un evento para niños de Ladybug y Chat Noir, y pasaría por él al jardín de niños. Marinette había aceptado e incluso le había dado el permiso escrito para que pudiera recogerlo.
-Esa fue una idea brillante, Marinette- dijo Tikki en voz baja asomándose de su bolso- Lila jamás va a adivinar que hiciste el trabajo que quería por adelantado y que no arruinó tu fiesta-
-Gracias por apoyarme con esto- dijo Marinette con una sonrisa.
-Y ahora, ¿qué vas a hacer?-
Marinette se lo pensó mejor. Apenas tenía una tarde libre en mucho tiempo y decidió aprovecharla para avanzar en sus diseños personales. Tenía en su habitación su viejo baúl lleno de vestidos diseñados por ella misma, los cuales jamás mostraría a Lila porque sabía que Lila se robaría el crédito también. A esos diseños les ponía todo su corazón.
-¿Irás a casa?- le preguntó Tikki asomándose de su bolso de nuevo al verla caminar con dirección a la estación de metro.
-Sí, quiero aprovechar el tiempo que Adrien está con Hugo para adelantar un poco mis diseños personales- dijo Marinette.
La kwami sonrió levemente antes de volverse a esconder. A pesar de que Adrien estaba molesto con ella, el hecho de que estuviera presente en la vida de Hugo le estaba haciendo bien a Marinette también, y sabía que ese enojo entre ambos no duraría para siempre porque todo se arreglaría.
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Apartamento de Adrien
Esa noche
Adrien llegó a su casa después de dejar a Hugo con su madre con una enorme carga en su auto. Llevaba una enorme caja donde estaba el bolso que Hugo había elegido para Marinette y ambos habían ido a elegir una caja de regalo linda y un ramo de flores para que el chiquillo se las diera.
Tomó el ramo y el regalo y bajó del auto para subir a su apartamento, ignorando las miradas de sus vecinos.
Una vez en su apartamento, el joven buscó entre sus cosas un florero y lo llenó de agua para meter las flores, esperando que resistieran hasta el día siguiente y puso el regalo junto a la puerta para no olvidarlo.
-Bueno, parece que esto es todo- se dijo a sí mismo mientras que se cambiaba cuando su celular comenzó a sonar- ugh, ¿ahora qué sucede?-
Pero a diferencia de lo que creía no era del trabajo, sino su amiga de Londres. Olivia no había parado de llamarlo desde que regresó a París. Adrien gruñó y rodó los ojos, a pesar de que sabía que había descuidado un poco a sus amigos de Londres, estaba ahora concentrado en su hijo. Respiró hondo antes de responder.
-Salut-
-Hello- canturreó la voz femenina del otro lado de la línea- ¡vaya, por fin respondes! Te he estado llamando toda la tarde y nada. Espero que ya no estés demasiado ocupado para hablar conmigo…-
Adrien respiró pacientemente antes de responderle. En parte era su culpa, que a pesar de no sentirse atraído hacia ella y de las advertencias de Félix, él había cedido y había salido un par de veces con ella, pero en realidad no estaba tan interesado. La verdad era que, a pesar de que estaba seguro de que deseaba la felicidad de Ladybug, no había podido dejar de pensar en ella durante su estancia en Londres.
¡Y vaya que lo había intentado! Olivia era una mujer muy hermosa con cientos de admiradores como él. Su fotógrafo siempre los emparejaba porque decía que tenían química y que las fotografías que les tomaban eran las mejores.
Ahora que lo recordaba, los gemelos le habían dicho que Olivia había estado enamorada en el pasado de Félix, y éste a su vez le había advertido que tuviera cuidado con ella porque era un poco obsesiva, pero no le había creído hasta ahora. Comenzaba a sentirse preocupada.
-Olivia, no te he estado mintiendo y no he podido responderte cuando me llamas, realmente he estado más ocupado que de costumbre- respondió el joven con paciencia.
-Pues cuando te fuiste dijiste que tu trabajo no iba a ser tan demandante. ¿Vas a venir a Londres mañana?-
-No puedo ir este fin de semana. Y no es mi trabajo- dijo el rubio sin poder evitar sonreír al pensar en Hugo- pero la verdad es que algo… inesperado apareció cuando llegué a París-
-¿Una chica?- dijo Olivia. Se escuchaba como si estuviera apretando los dientes.
-No, no es nada de eso- dijo Adrien cayendo en cuenta de que no había contado a ninguno de sus conocidos en Londres sobre Hugo, incluyendo a su tante Amèlie y a Félix. No le diría a ella, su tía merecía enterarse por él mismo- de hecho, hay algo que acabo de recordar. Tengo que llamar a mi tía, disculpa-
-Pero…-
-Te llamaré después- dijo Adrien antes de que respondiera colgó la llamada antes de suspirar mientras meditaba si debía decirle la verdad a su tía.
Amèlie Graham de Vanily era el tipo de persona que solía reaccionar exageradamente a una situación, pero siempre podía confiar en ella. Su tía era una persona muy aprensiva en ocasiones, pero no podía ocultarle la existencia de Hugo para siempre. Buscó su nombre y apretó para llamar.
-Salut, chéri- escuchó la voz de su tía- ¡justamente estaba pensando en ti!¿Cómo has estado?¿Has estado comiendo bien?-
-Salut, tante Amèlie- dijo el joven a través del auricular- estoy bien… pero hay algo de lo que quiero hablar contigo. Tienes que prometerme que no vas a reaccionar precipitadamente ni te vas a alterar…-
Grave error.
-¿Qué?¿Cómo?¿Qué fue lo que te pasó?- dijo la mujer en tono aprensivo tan pronto como le comentó eso- ¿estás enfermo?¿Estás herido?¿En el hospital? ¡Iré de inmediato a…!-
El joven gruñó. Félix ya le había advertido en el pasado que jamás, jamás hiciera eso de pedirle que no reaccionara precipitadamente. Su tía era muy aprensiva porque los quería mucho y porque ya había perdido a su querida hermana, era lógico que fuera así con su hijo y sobrino.
-¡No, tía, está todo bien!- dijo Adrien con paciencia tan pronto como su tía tomó aire- te prometo que estoy todo bien, sano e ileso. Solo escucha, es una buena noticia. O al menos eso es lo que creo-
-Oh… me asusté por un momento- dijo Amèlie en voz baja- cuéntame, ¿qué sucede?-
Adrien tomó aire antes de decirlo.
-Yo…-
-¡Me tienes con los nervios de punta, solo dilo!- le dijo su tía.
-Tante Amèlie, cuando regresé a París descubrí…- dijo Adrien. Hizo una pausa y tragó saliva- que tengo un hijo de cuatro años-
-¡¿QUÉ?!-
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Esta vez Adrien y Hugo salieron en una misión para comprar un regalo de cumpleaños a Marinette, ya verán como irá la fiesta, y ni Lila podrá arruinarlo. Adrien ya le dijo la verdad a su tía y no sabe la que le espera. ¡Muchas gracias por sus reviews. Abrazos.
Abby L.
