DESPUES DE LA HISTORIA
CAPITULO 20
―Sigo estando en desacuerdo de que lo hayamos traído con nosotros a la reunión ―dijo Jumin, observándolos con los brazos cruzados a su distancia segura―. Es peligroso.
― Eso dices por que no lo conoces, Saeran en realidad es un buen chico, casi igual de tranquilo que Yoosung ―soltó Seven con un notorio intento de mostrar que su hermano, ahora envuelto en una camisa de fuerza, pareciese inofensivo, a pesar de su mirada tenue y agresiva―. Mira, incluso ya no grita…
― No catalogaría como tranquilo, a alguien que tiene que estar atado y dopado para garantizar que no haga daño a nadie ―agregó Han―. Sé lo que pretendes Seven, quieres que todos lo vean cauterizado, para que nadie te diga nada y puedas llevártelo a vivir a tu escondite.
El rojizo no volteó a verlo luego de eso, y bajó su mirada algo fastidiado, ya que había acertado justo en el clavo.
― Jumin, tranquilízate ―le respondió V, quien se mantenía sentado en un asiento del pequeño lugar que servía como mini recibidor―. Luciel es consciente de que Saeran debe recibir asistencia médica profesional.
― Tengo mis dudas fundadas sobre eso ―insistió Han―. Y nunca tiendo a equivocarme…
Su charla discrepante duró varios minutos más, para luego dejar solo el insano gemelo, ya que les habían anunciado que la coordinadora ya estaba en el edificio y pronto se encontraría con ellos.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Miró de forma atenta, aun manteniendo el aspecto adormilado que fingía por los fármacos que le estaban administrando.
No creyó que funcionaria, pero terminó saliendo mejor de lo planeado.
Si todo salía bien, se liberaría y aprovecharía la reunión de esos malditos, para terminar la tarea que dejó a medias.
Si, solo así, podría irse e informar con gusto a su salvadora, que había quitado de su camino, la escoria que no los permitía crecer como organización de forma libre.
― A… agua… agua… ―murmuró por lo bajo, para luego toser de forma convincente, aprovechando que ahora lo habían dejado solo con ese a quien la salvadora personificaba como la traición.
V, a quien le habían quitado los vendajes de su ojo izquierdo, lo observo al instante, y movido por su ingenuidad y el hecho de que se encontraba con una camisa de fuerza, se levantó apoyado de un bastón, para ir al dispensador de agua que había en el lugar y servirle un vaso.
― Si, aquí tienes Saeran, te la serví tibia, no se si lo recuerdes, pero era de esta temperatura, como te gusta consumir las cosas ―se le acercó lo suficiente, para tomar su mentón caído y levantarlo con cuidado, para que pudiese tomar agua sin derramar.
Sin duda había mordido el anzuelo.
Apenas llenó su boca con la cantidad de agua que necesitaba, hizo un movimiento hacia delante y escupirle todo directo en su vista sensible.
― ¡Púdrete maldita mierda traidor!
El turquesa por reflejo soltó su bastón, para poder limpiarse los ojos, al ser diestro, dejándolo totalmente ciego e indefenso por unos segundos.
Segundos suficientes para que el insano se levantase de golpe y con impulso, para patearlo en las piernas, derribándolo de forma brusca.
Iba continuar con sus patadas una vez estuviese en el suelo, pero para su fortuna, el turquesa había caído golpeándose la cabeza y ahora se encontraba inconsciente.
― Si, quédate así maldita basura… me encargaré de ti luego… ―expresó volviendo a su personalidad desvariante.
Sabiendo que no contaba con un tiempo exacto y corriendo el riesgo de que en cualquier momento alguien podría entrar por esa puerta, prosiguió con la segunda parte del plan.
Se contorsionó de forma sobrehumana, para provocar una dislocación en su hombro izquierdo.
Así su camisa de fuerza le quedaría suelta y podría liberarse, empujándola hacia arriba.
Fueron unos largos minutos de dolor y adrenalina.
Nada que no hubiese sentido antes.
Y a comparación de esas otras veces, su cuerpo se encontraba bien alimentado, un grave error de esos estúpidos de la RFA y la bazofia de su gemelo.
― Uhg… ―soltó de forma reprimida mientras mordía la camisa a forma de mordaza, empujando de forma rápida con su brazo sano al dislocado, para volverlo a poner en su posición.
Se sentó unos segundos en el suelo, para recuperar el aliento y evitar que el mareo lo controlase.
Fue ahí que vio el portadocumentos de cristal que había en la mesita del lugar.
Quebrado de la forma correcta, podría sacar de tal una daga improvisada.
Pero antes de hacerlo, pegó su oreja a la pared, en dirección donde las escorias mantenían en progreso su reunión.
Su mayor si que era un estúpido.
¿Qué clase de persona hablaba de sus planes frente a su enemigo?
Si que era ingenuo, pero gracias a eso, ahora veía cada vez más cerca su libertad.
Abrió de forma muy lenta la puerta que lo ocultaba, para caminar en dirección contraria a donde se encontraban sus enemigos, el pasillo era bastante largo.
En otra habitación pudo notar que dos personas parecían preparar alimentos.
No lo notaron.
Caminó de forma prudente hasta el final, pero lamentablemente descubrió ahí, que la única forma de escapar era lanzarse por las ventanas y morir estrellado en el suelo, al caer de decenas de pisos, usar a V como rehen para escapar, aunque esto no era posible ya que el estúpido se había quedado tieso, o…
Soltó una risa ahogada.
― …Supongo que no tengo opción…
Esperó a que los dos hombres saliesen de ese lugar que parecía una cocina.
Uno de ellos volvió.
Fue entonces que una vez dentro, cerró la puerta para cortar el ruido que provocaría, lo atacó por atrás, de forma calculadora, rompiéndole una botella de vidrio en la cabeza.
El sirviente no tuvo ni tiempo de gritar al igual que V.
Lo arrastró detrás de una mesa, para luego quitarle su chaqueta de mozo.
Con eso, la daga delgada de vidrio oculta en su manga y una bandeja, sus posibilidades de cruzar por la salida de ese lugar para obtener su libertad, sentía que aumentaba.
Se peinó el cabello con las manos, para que se fuesen hacia atrás, y dibujo una expresión calma e inocente en su rostro.
Caminó imitando a su última víctima, llevando consigo una bandeja llena de aperitivos.
Mas su plan se frustró apenas se enfrenté a ese grupo que en su mayoría se encontraba dándole la espalda.
Pudo sentir la mirada deductiva y juzgante de aquel al que, según sus informes, se llamaba Zen.
Sus ojos se enfrentaron en una batalla mental en una fracción de segundo.
Su expresión se activó como si de una sirena de emergencia se tratase, aunque era el que más lejos se encontraba.
Fue entonces que dejó la bandeja en la mesa que había en la entrada del pasillo, para correr.
Aun no.
Aun no se daría por vencido.
Entonces sus ojos divisaron una figura conocida, aparte de la escoria que tenía como hermano.
Aquel muchachillo, al cual antes llegó a pensar que le ganaría, al haberle arrebatado un sentido importante.
Si, sin dudas, ahora con su ciegues intermedia, seria el rehén que necesitaría.
Sin dudarlo, se abalanzó hacia él, así como un cazador experimentado saltaba a su presa herida.
Mas nunca habría podido predecir lo que sucedería a continuación, al estar a centímetros de su víctima.
Esa mujer.
Aquella que había usado como ancla para su plan de infiltración y robo de información en el departamento de la salvadora.
Pudo ver en cámara lenta, como saltó encima de él, tal como un carnero salta de forma contundente y poderosa hacia el lobo que trata de robar su ternero.
― ¡¿Qué pretendes maldito?! ―le gritó mientras volvía a verlo directo a los ojos, que, a comparación de la primera vez, hace semanas atrás, estos ahora parecían arder en una mezcla de emociones que lograron asustarlo.
Pero no lo suficiente como para que se quedase quieto.
Forcejearon.
Pero esta no mostraba signos desistir.
Una sabia decisión.
Ya que, si lo hiciese, no dudaría en atacarla con el punzón.
― ¡Suéltame... maldita perra, lo mataré, y luego... los mataré a todos...! ―le respondió, centrándose en no soltar su arma improvisada y tratar de levantarse del suelo donde aquella mujer, sentada de costado, lo neutralizaba pisándole un brazo con una rodilla, mientras que con ambas manos le obligaba a mantener la daga de vidrio contra su pecho.
Segundos después, fue que su inútil gemelo mayor, se levantó de ultimo, al notarlo en el suelo.
― ¡Saeran, no!
Mas este ultimo no pudo evitar que la mujer que lo tenia neutralizado, lo terminase desorientando con un contundente golpe de cabeza a cabeza.
En su aturdimiento, no sintió en que momento perdió la posesión de su única arma, y ahora el rojizo lo abrazaba desde atrás, mientras lo llamaba por su nombre, con aire de miedo y preocupación, mientras la mujer los miraba con una expresión de alivio.
Tal parece, que se quedaría ahí por un tiempo más…
― Seven ¿en que demonios estabas pensando en traer contigo a una persona en ese estado? ―pudo escuchar como empezaba a reclamarle la coordinadora― ¿Acaso eres estúpido?
― No, él no se comporta así normalmente ―se defendió Seven, mientras lo mantenía abrazado, aunque con la disimulada intención de suprimirlo, al saber que sus propias palabras no eran del todo correctas―. No lo entiendo, estos últimos días, estaba teniendo una notoria mejora… incluso le bajamos la dosis a sus calmantes…
No puedo evitar empezar a reír al verlos.
― …Todos en esta organización de quinta, son unos estúpidos… ―habló con claridad, interrumpiendo a su mayor―. En especial esta basura que me esta sujetando ―volvió a soltar una risa demente, captando así la atención de casi todos los presentes―. ¿Siquiera te dijo como es que tu preciado amante perdió su vista? ―volvió a reír―. Veo por tu expresión que no tienes ni idea…
Seven lo miró con agobio.
Lo que menos necesitaban en ese momento, era contar esa historia. Pero no podía acallarlo, si lo soltaba, aunque sea un poco, este con la presión que hacía, terminaría liberándose y provocaría un caos mayor.
¿Dónde se había desaparecido Jaehee en ese momento? Su conocimiento en artes marciales le hubiese sido de ayuda.
― ¿A qué te refieres? Fuiste tu quien hirió a Yoosung de forma cobarde, al atacarlo en uno de sus ojos… ―le respondió la coordinadora, tratando de no alterarse, pero a la vez siendo presa de su interés.
Seven se levantó junto a su hermano, manteniendo su abrazo contingente, al presentir que debía parar tal dialogo.
― Si, no lo niego, fui yo quien lo hirió, incluso disfruté hacerlo, no sabes el gozo que se siente en herir a alguien, pero lo que seguro no sabes, es que se pudo haber evitado… ambos me habían encontrado, yo solo, frente a dos personas, en una habitación con una sola salida ¿Qué probabilidades había de que ganase o pudiese siquiera lastimar a uno?
― ¿Qué? ¿Qué estas insinuando?
― Coordinadora, no lo escuches, solo está hablando producto de su inestabilidad ―trató de cortar el tema el pelirrojo.
― Hum, es cierto que soy un maldito enfermo mental y pierdo la capacidad de distinguir la realidad de forma estable―lo acalló el pelos blancos―, pero lo que trato de decir, no es ninguna mentira salida de la locura ―volvió a reír de forma demente, esta vez mas prolongada, pero que lentamente se convirtió en un llanto frustrante, proveniente de un sentimiento que, si bien no había planeado sentir, este aparecía involuntariamente y empezaba a consumirlo―. Este pedazo de escoria que me mantiene abrazado… si este maldito pelirrojo traidor… huyó como una maldita y cobarde cucaracha rastrera al verme, y eso, ese rubio que tienes detrás de ti, tuvo que traerlo de vuelta en si, por que estaba tan impactado al verme a mí, su pecado del pasado… Huyó en vez de pelear junto con quien supuestamente debe considerarlo su amigo, para dejarlo enfrentarse solo con alguien peligroso. ¿Qué clase de humano mierda hace eso? ¿Verdad que gente así es repudiable? ―se detuvo al ver que sus palabras habían impactado a su escucha principal, al grado de que su rostro parecía palidecer―. Hum… si, puedo comprender como te sientes, mas de lo que crees, por que esta maldita escoria que hay a mi lado, no es la primera vez que abandona a alguien… ―cerró los ojos y dejó de forcejear a modo de asentir―, también lo hizo conmigo años atrás, a pesar de que prometió que nunca lo haría-
Sus palabras se cortaron y abrió de golpe los ojos, al sentir un enorme dolor en una mejilla.
Un puño le había golpeado con tanta fuerza, que ni el abrazo de su gemelo pudo mantenerlo de pie, terminando en el suelo.
― Tus problemas no son algo que obligadamente deba interesarme ―escupió la coordinadora viéndolo de lado―, pero tu pasado sufrido no te quita la responsabilidad de que lastimaste y marcaste de forma irreparable, a alguien muy preciado para mí, y eso jamás te lo perdonaré…
Saeran trató de levantarse, pero el golpe había sido tan de improvisto, que, junto con el golpe en la cabeza, su cuerpo empezaba a dolerle de forma paralizante, ya los sedantes no podían ayudarlo.
― Y en cuanto ti, Luciel ― la coordinadora quien ya parecía fuera de sí, al mostrar una notoria furia ante la revelación―, siempre tuve la certeza de que no eras confiable, pero… ―lo agarró del cuello de su chaqueta para detener que este tratase de levantar a su menor y la ignorase como ya empezaba a tener costumbre―, nunca pensé que podías llegar a ser el tipo de escoria que abandona a sus amigos con tal de salvar su propio trasero…
Seven no la miró de forma fija, y su rostro no parecía mostrar culpa, aunque es posible que por dentro lo sintiese.
― Yoosung decidió sacrificarse, si alguien debería sentirse culpable de su lesión, esa eres tú, ya que fue por ti quien decidió arriesgarse ―con un movimiento de brazos se liberó de su agarre para moverse y levantar a su hermano.
Mas este fue separado de nuevo por ella, quien sin compasión lo empujó para volver a agarrarlo del cuello de su remera con mucha más energía.
― ¡Yo me he sentido culpable desde el momento en que lo supe! ―le respondió con rabia expresada en sus ojos y voz― ¿Crees que intento culparte de todo? No ha habido un maldito segundo de mis días, desde ese momento, en que no me hecho la culpa de ello… ¿pero tú? Al haber visto todo de forma presencial no parece siquiera afectarte ¿es que solo importan tus sentimientos? No, ni siquiera parece importante eso, solo quieres creer que todo lo que sucede a tu alrededor es culpa de otros y poco o nada tuya, cuando no es así. Por eso llorabas en la fiesta, ¿verdad? ―soltó una de sus manos, para propinarle con esta una cachetada, lo suficientemente fuerte, como para que sus lentes saliesen volando―. No llorabas por que de verdad sintieses culpa de lo que le sucedió a Yoosung, llorabas por que te afligía que te culparan de ello. Por eso mostraste alivio cuando Yoosung te dijo que no llorases, que todo estaba bien… Necesitabas que alguien te confirmara que tu no eras culpable de nada, aunque en el fondo sabes que tienes tu porción de culpa, tu… ―recordó todos los momentos posteriores donde se mostraba como si nada, molestándolos a ambos cuando esta iba a visitar a Yoosung al hospital― … tu, tu gemelo tiene razón, eres un maldito humano egoísta, no ni siquiera mereces que te consideren humano, ya que muchos animales tienen mas empatía de la que tu has demostrado en todo esto, maldito, eres un maldito…
Su voz de la coordinadora se quebró en una mezcla de dolor y rabia, para luego empezar a golpearlo primero a cachetadas que terminaron convirtiéndose en golpes.
Zen trató de calmarla, pero subestimó su fuerza dada por la furia, que terminó cayendo de un golpe bajo, encima de la mesa de vidrio.
― Basta... por favor... ya no se peleen... ―Yoosung trató de calmarla a pesar de estar aterrado por la escena que estaba presenciando y lo había mantenido incapaz de reaccionar hasta ese momento.
Pero su abrazo, tal vez por que subestimaba su fuerza, o por que se trataba de ella, no fue lo suficiente para calmar la furia viviente en la que se había convertido.
Así que terminó recibiendo un empujón y cachetada de su parte, tumbándolo al suelo, donde rompió en llanto al ver que ni él podía calmarla.
― Yoosung, ya… no llores… ―Zen se levantó de su manto de vidrio, para tratar de calmarlo, al ver que este empezaba a tener una crisis al notar la sangre que tenia recorriendo su rostro, entre lágrimas.
Fue este llanto irónicamente, lo que terminó trayendo de vuelta a la cordura a la coordinadora, quien, al notarlo, dejó de golpear a Seven, para acercársele y tratar de limpiar su rostro al notar que la sangre le afectaba demás.
Pero Jaehee, quien al parecer junto con Jumin habían estado en otro escenario en todo ese momento, apareció en escena, para saltar encima suyo y neutralizarla, golpeándola contra el suelo, deduciendo solo por lo que vio en ese momento, que parecía estar victimando al rubio y por eso lloraba.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
― No lo puedo creer… el hacker que tantos problemas ocasionó, resultó ser el gemelo de Seven ―soltó Zen, quien no paraba de repetir lo mismo a su acompañante, que desde que salieron del lugar de la reunión, casi no había hablado―. El saber que una organización tan peligrosa como esa secta estuvo detrás de nosotros… hombre, creo que no voy a poder dormir hoy…
Iba seguir hablando, pero notó que Yoosung tenia su mente en otro lado, a pesar de que disimulaba ponerle atención.
No, el no está bien, pensó.
¿Y quién no lo estaría luego de lo ocurrido?
Incluso él se encontraba afectado.
La revelación del secreto de Seven, la secta y sobre todo la pelea que había acontecido en el lugar de reuniones.
Por suerte V y el camarero ejecutivo solo sufrieron contusiones.
Pero…
Creo que incluso él, si no hubiese tenido un pasado en las calles, se hubiera visto afectado en ver una pelea tan gráfica.
El gemelo insano aparte de la herida leve en su frente, había terminado cortándose la mano con su propia arma improvisada al forcejear con la coordinadora, y Seven que a pesar de defenderse y atacar también había quedado con una mejilla hinchada y un par de moretones… aunque estos últimos parecían demasiado viejos como para ser resultado de la reciente gresca, sospechoso sin duda.
Un teléfono empezó a sonar.
Para su sorpresa, no era el suyo.
Yoosung abrió su celular plegable para ver de quien se trataba.
― ¿No vas a contestar? ―le preguntó algo contrariado, al ver que este no respondía.
― Tengo mi mente atravesando por una tormenta… prefiero no hablar en este momento ―vio como cerraba de golpe su pantalla, para luego apagar por completo su móvil―. Oh, discúlpame Zen, pero recordé que debo comprar comida para mi mascota, así que me bajaré ahora ―le habló al chofer del taxi, para pedirle que parara―, nos vemos en el chat.
― ¿Te bajas? Pero aun estamos muy lejos de tu departamento, seguro hay petshop más cerca… oye…
Pero a pesar de su insistencia, el rubio se bajó apenas el taxi se detuvo.
― Vaya… supongo que esta será como su primera pelea de pareja… ―murmuró para sí el cenizo, mientras observaba como Yoosung caminaba de prisa por la vereda transitada de personas hasta desaparecer de su vista―. Como amigo de ambos… me siento en una encrucijada para decidir de que lado estar… ―ambos se comportaron muy hirientes luego de la reunión… y ambos tenían un buen argumento para estarlo―. Aunque yo también me hubiese enojado al descubrir que la persona que amo pudo haberse salvado de no ser por que la otra persona que la acompañaba hubiese escapado con cobardía… Si, no dudaría en agarrarme a golpes con cualquiera que haya hecho o intentado hacerle daño a mi chica… Eso es otra cosa que creo que tenemos en común, la coordinadora y yo… jaja… ouch ―se detuvo de reír al sentir un ligero dolor en la costilla donde había recibido el golpe― Sin duda tiene un buen derecho...
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Se bajó del tren al llegar a su parada.
Por suerte ya había pasado la hora pico, pero, de todas formas, mas de uno se le quedaba viendo por unos segundos, al ver que su chaqueta y camisa estaban rotas en la parte de las mangas y su cabello se encontraba recogido de forma desprolija en un moño.
― Oye, donde fue la pelea luchadora ― se atrevió a decirle el gracioso de un grupo de tíos que estaban iniciando su noche de salida en viernes.
― En un lugar que nunca conocerás con esa cara de trasero ―le contraatacó, al estar aun en un elevado nivel de enojo.
― ¿Qué dijiste perra? ―se escuchó decir al desconocido, al recibir una respuesta inesperada tan ingeniosa e hiriente.
― ¿Qué? ¿Aparte de tener cara de trasero eres sordo? ―volvió a responderle esta, sin siquiera voltear a verlo.
Su grupo de amigos entre risas lo detuvieron de que le siga hablando, alegando que se lo había buscado al molestar a una extraña.
Ya era de noche, pero no quería llegar a su casa.
Con esa apariencia, sin duda su madre empezaría a regañarla, y no tenia humor para eso y ya había peleado demasiado por ese día.
Así que desvió su andar, hacia el pequeño bar callejero del barrio, que había a unas cuadras cerca de su casa, para pasar el tiempo y tal vez comer algo, que, con el estrés de todo el día, apenas y había almorzado.
― ¿Un día largo no? ―le soltó a modo de saludo el señor que era propietario, cocinero y mesero al mismo tiempo en su pequeño local atestado de gente.
― Si… no tiene ni idea ―ella le respondió con cierta gracia a pesar de su mal humor.
― Me imagino… ten, ve tomándote un trago hasta que te traiga tu pedido ―posó en su mesa para uno, una botella mediana de soju―. Tu día tuvo que estar "divertido" para terminar con tu traje de oficinista todo roto… Te traeré un Gimpab, veras que con algo rico tus males no se sentirán tan mal… Si, ya te llevo tu pedido, esta cociendo, no seas impaciente ―agregó de ultimo el señor del puesto callejero, dirigiéndose a otro cliente.
En lo que se quedó sola de nuevo, sacó su móvil para llamar mientras le daba un trago a su botella.
"El numero al que marca se encuentra apagado o fuera del área de cobertura, por favor, intente más tarde".
Apagó su celular luego de eso, para volver a tomar otro trago de su botella y soltar un suspiro con pesar.
FIN DEL CAPITULO.
NOTA DE LA AUTORA.
¡Hola hola caracolas!
Aquí Ei en una nota luego de bastante tiempo.
Chale, que capitulo ¿no? Medio turbio, tristón, inesperado…
Escribirlo fue todo un reto, y aunque siento que pude hacerlo sentir mas angustioso, me gusta como quedó.
Me atreví a tocar escenas que normalmente en otros fics nadie narraría.
Pero el tema tenia que ser hablado, vivido. No todas reaccionan con un "bueno, ta bien, no pasa nada, amor y paz a pesar de que hayas marcado a quien me gusta". Quise que MC reaccionara de forma mas "humana" por así decirlo. Que se note el carácter e instinto sobreprotector, y las imperfecciones como estallar en rabia y sacar parte de la mala actitud de un pasado poco decoroso.
Gracias a todas las lindas personitas que se suman día tras día, si bien casi nunca respondo comentarios, si los leo, y no saben cuanto me alegra ver como disfrutan la historia, y me agregan a sus bibliotecas o me dan votitos.
Les recuerdo que la historia se centrará en los estándares y base a todo lo que se sabe en las rutas y DLCs del juego. (Si, muchísimo spoiler, así que, si no se han jugado la Another Story, les recomiendo pausen la lectura y se vayan a jugarlo o mínimo verlo en youtube, aunque si los spoilers les vale, pues bien, por ustedes) Si aún no parecen mostrarse en lo que va de progreso en la narrativa, aparecerán mas adelante, cuando sea su momento. Ya saben, se tiene que mantener el drama… para más placer xDDD
Bueno, creo que es todo lo que quería decir.
¡Corazones verdes para ustedes!
Nos leemos en el próximo capitulo
