Esa mañana no desayuné, tomé una manzana y me fui temprano al patio de armas donde encontré al señor Li con ropa de Kyudo, se veía muy guapo, había empezado ya a tirar no me había esperado.
Me quedé rezagada mirándolo. Realizó dos nuevos tiros y falló en uno. Entonces se volteó a verme y me saludó haciendo un gesto con la mano. Entonces me acerqué.
-"Estaba pensando en realizar un torneo de Kyudo, tenemos todo lo necesario".
-"Sería fantástico. Usted competiría?"
-"Sólo si lo hace usted" – me dijo con seriedad y me sonreí como una tonta.
-"Entonces empezaré a practicar." – dije buscando arco y flejas.
-"Señorita Kinomoto, tiene algo en el pelo" –se acercó y su mirada me puso muy nerviosa, entonces sonrió – "ya está, era una pluma de esos arreglos florales" - y me la entregó.
Erré los tres primeros tiros y ya me estaba dando por vencida cuando él se acercó y me dijo – "permítame "– se puso desde atrás y comprobó el arco, luego me entregó el suyo.
-"Creo que se ha desajustado. Pediré que lo revisen."
Hice tres tiros y acerté a los tres en el blanco. Nada mal.
-"Creo que ya sabemos el nombre de la ganadora en el torneo de mañana".- me dijo aplaudiendo.
-"Si compito contra usted, nada es seguro."
-"Si tenemos suerte también se anotará Eriol. Es muy competitivo, de niños competíamos en todo pero al igual que usted, no le agradan mucho mis amigos".
-"¿A sus amigos los conoce desde hace mucho tiempo?" – le pregunté porque me caían pésimo sobre todo esas tipas que le coqueteaban todo el tiempo.
-"Con algunos estudiamos juntos, pasé temporadas en sus casas y conocí a sus hermanas, sus primos, así fue creciendo el círculo. Después nos juntábamos en alguna casa y pasábamos un mes entero, lo que hizo que la amistad se fuera profundizando. Cuando me casé ellos empezaron a visitarme y se quedaban casi todo el verano, esta casa es enorme y yo estoy solo con Maylin."
-"Entiendo".
-"¿Puedo saber por qué no le agradan mis amigos, y una pregunta más, cómo elige usted a sus amigos?".
Por supuesto que no le podía decir lo que sabía por boca de Eriol.
-"No todos sus amigos señor, me agrada mucho el señor Hiragizawa." – Puso cara de enojo pero seguí hablando – "en mi caso tengo amistades que fueron conmigo a la escuela desde muy pequeña, casi desde la edad de Maylin, son personas maravillosas que me quieren y siempre me han apoyado. Son personas que me han demostrados su sinceridad, su fidelidad y su amor".
-"Es usted muy afortunada. Y esto que menciona lo ha encontrado en mi primo Eriol".
-"Ya le dije antes que considero que él posee muchas cualidades, lo considero sincero y leal, y he comprobado que lo quiere mucho a usted y a la niña".
-"Dígame una cosa que no entiendo. ¿Usted está interesada en él?"
Me quedé de una pieza con su pregunta. ¿Cómo podía hacerme esa pregunta?, no podía decirle que no porque ni siquiera era capaz de responder. Yo quería que él me besara que me dijera que yo le gustaba... y me salía con eso. Dejé el arco en la mesa y sin volver a mirarlo, me fui caminando hacia las caballerizas para no encontrarme con sus malditos amigos.
Tenía una leve esperanza que me siguiera y me pidiera disculpas, que me llamara, que me dijera que estaba celoso, que yo le gustaba, que nos besáramos. Diablos, se veía tan guapo con ese kimono. Pero no pasó nada de eso. Me quedé un rato esperando, pero luego le di la vuelta al edificio y salí hacia el arroyo.
Cuando me animé a regresar ya había pasado la hora del almuerzo, sin embargo yo no tenía nada de hambre a pesar de haber comido solo la manzana. Sentí a todos reunidos en una de las salas llena de ruidos por sus estúpidos juegos, me escabullí con cuidado para no ser vista y cuando iba por el último peldaño llegando al corredor, me llamó Eriol desde el primer piso.
-(Maldición!, me dije a mí misma.)
-"Sakura, te dije que hoy vendría con alguien especial, ¿no recuerdas?"
-"Perdóname por favor, lo olvidé completamente".
-"Acompáñame. Vamos a la sala."
-"No puedes hacerla venir acá, por favor".
-"En este momento no podrá venir si no te acercas. Ya lo entenderás. Vamos."
Entré a la sala, mirando hacia nadie en particular, no quería encontrarme con esos ojos castaños que me confundían tanto.
-"Sakura, ella es Kumiko, la persona de quien te hablé".
-"Hola Sakura, también me han hablado mucho de ti."
Me quedé impresionada por segunda vez en el mismo día. La chica hermosa sentada frente a mí era la misma adivina que yo confundí con Tomoyo.
-"¿Es una broma, verdad?" – dije mirando a Eriol – "Ella es la chica que me vio la suerte en la ciudad, la adivina de las aguas".
-"¿Cómo es posible que la recuerdes?"- si yo estaba asombrada, Eriol lo estaba el doble – "uno de sus poderes es hacer olvidar a quienes la han consultado".
-"Es ella, verdad?"- le volví a preguntar y ella entonces tomó mi mano.
-"Sakura, es posible que me recuerdes porque tenemos una estrella común, la verdad amor" – le dijo a Eriol- "no me extraña tanto, con todo lo que sabemos acerca de ella."
-"Entonces eres la pareja de Eriol, me da mucho gusto conocerte".
-"A mí también. Como te habrá dicho Eriol no salgo mucho por mi dificultad de movilidad"- la miré sin entender- "¿no lo sabes? Cuando niña tuve un accidente al caer de un caballo, ahora no puedo caminar. "
-"Lo lamento muchísimo."
-"No lo hagas, porque eso hizo que desarrollara otros dones". – puso la misma cara de misterio que solía usar Eriol.
-"Entiendo. Me puedes hablar de eso."- y empezamos una larga charla que duró casi hasta la hora de la cena, los demás jugaban, reían, hasta bailaron, pero nosotras estábamos en otro mundo muy lejano al de ellos.
-"Querida, creo que ya es hora de irnos".-dijo de repente Eriol y me di cuenta que era de noche.
-"Ven a vernos mañana Sakura". – dijo Kumiko. Entonces me acordé del torneo de Kyudo y como no quería hablar con Li pregunté en voz alta a nadie en especial.
-"¿Mañana tendremos el torneo de Kyudo?"
-"Sí, no sé qué le ha dado a Shaoran que ahora nos quiere mostrar sus habilidades con el arco".
-"¿A qué hora será?"- volví a preguntar al grupo.
-"A partir de las diez" - respondió Li desde el otro extremo de la sala con su voz grave.
-"Eriol, ¿vas a competir?"- le pregunté
-"Si compite Li, necesitará un rival digno. Vendré."
Después tomó a su pareja y la acomodó en una especie de sitial pero con ruedas. Los acompañé hasta su carroza esperando verlos en el torneo. Me sentí feliz de pasar la tarde con ellos.
