Está historia se situa cinco años antes de la llegada de Dare a Ciudad Grayskull y se desarrolla en la Torre de la Magia, más específicamente en la Torre de la Oscuridad, en dónde la Maestra Ayali estaba impartiendo una de sus clases a la gran cantidad de alumnos que tenía su torre.
— Y así mis alumnos es como estan divididos los Caminos Mágicos —Decía Ayali mostrando una ilustración en la pizarra.
La ilustración mostraba mostraba las díez magias que se estudian en la Torre de la Magia, las cuales eran Fuego, Agua, Hielo, Aire, Veneno, Electricidad, Oscuridad, Luz, Plantas y Tierra, todas estaban acomodadas en forma de círculo con los opuestos uno frente al otro y unidos por una linea que se unía con las otras nueve en el centro. Los opuestos son Fuego/Hielo, Agua/Electricidad, Oscuridad/Luz, Plantas/Veneno y Tierra/Aire.
— ¿Alguna pregunta? —Dijo Ayali.
— Yo tengo una —Pregunto un chico grande y musculoso—, hasta ahora nos ha estado enseñando las divisiones mágicas básicas, pero quisiera saber una cosa, ¿Que es el Onceavo Camino?
— Excelente pregunta, Bakin, verán, el Onceavo Camino es aquel en donde converguen los otros díez, el cual esta representado en la ilustración justo en el medio del círculo en donde se unen todas las líneas. —Explicaba Ayali—. Para especificar mejor su uso, se trataría del camino de la magia abstracta, aquella que no esta ligada a ningún elemento y puede ser usada por cualquiera sin importan si tienen el collar supresor o no, cosas como el hechizo traductor, el imbuir vida en una construcción mágica, afectar la memoria de alguien, entre muchas más se realizan mediante el Onceavo Camino, es por eso que su aprendizaje es de vital importancia de realizarse, de lo contrario nunca llegarían a desarrollar todo su potencial. Espero que haya servido mi explicación.
— Bastante, gracias —Dijo Bakin tomando notas de todo lo que dijo.
Una vez terminada la clase todos sus alumnos se fueron a sus casas y ella de quedó un poco más para organizar algunos libros en la biblioteca de la Torre Central, ahí otro Gran Mago entro provocando en Ayali un leve pero notorio disgusto al ver que se trataba de Zy-Lex, el Gar recientemente contratado por Tarrak para impartir clases en la Torre de Electricidad, como cabría de esperar, a Ayali no le agradaban los Gar igual que a todos los demás en Eternia, pero al menos era lo suficientemente decente como para no insultarlo a la cara por puro profesionalismo e incluso dirigirle la palabra.
— Maestro Zy-Lex, ¿Que lo trae por aquí? —Pregunto Ayali tratando de que su voz no mostrará desprecio alguno.
— Hola Maestra Ayali, tan solo estaba buscando algún libro con información sobre el Archimago Tarlok —Respondió Zy-Lex.
— ¿Tarlok? ¿Para que quieres saber de el? —Volvio a preguntar ella.
— Bueno, se debe a que antes de ser un Archimago fue un Gran Mago de Electricidad y sus descubrimientos en dicho campo me serían de utilidad para enseñarles a mis alumnos, al menos a los que no me insultan a la cara con tan solo acercarme —Esto último lo dijo con notoria amargura en su voz.
Ayali no le prestó atención a lo último y tan solo busco el libro en cuestión, una vez lo halló se lo entrego mediante su sombra con tal de no tocarlo mientras fingía tener las manos ocupadas para que no sospechara.
— Gracias, eres muy amable —Dijo con una enorme sonrisa—. Nos vemos otro día, buen viaje.
Ayali se despidió y en el momento en que se fue empezó a mostrar unas expresiones extrañas, pues no eran como sus expresiones de desprecio normales, ella no podía verlas pero parecían más típicas del sentimiento de la vergüenza propia y un sentimiento que no sabía reconocer, todo por haber visto esa sonrisa. Ayali procedió entonces a enterrar esos sentimientos muy profundo y se fue de ahí tan pronto termino su trabajo.
Al día siguiente le volvió a tocar ordenar los libros y de nuevo volvió a encontrarse con Zy-Lex.
— ¿Y ahora que libro estás buscando? —Pregunto Ayali.
— Sería uno relacionado con el Rey Mago Tamusk —Contesto Zy-Lex recordándole a Ayali sin saberlo que ella también debía preparar una clase sobre Tamusk.
— Aquí está, solo recuerda devolverlo, que yo también debo preparar una clase sobre el —Dijo Ayali entregándole el libro.
— ¿Y por qué no nos unimos para preparar la clase juntos? —Esa pregunta hizo gritar internamente a Ayali.
— Lo siento, pero voy a estar muy ocupada como para poder hacerlo —Se excuso.
— Entiendo, en ese caso te lo devolveré antes de que me vaya —Dijo con la misma sonrisa de ayer antes de irse.
— ¡Diosa, que esto no se vuelva rutina! —Pidío Ayali.
Y por siete días consecutivos le volvió a tocar ordenar los libros, y esos siete días continúo topandose que Zy-Lex para su frustración. Al octavo día.
— Empiezo a pensar que alguien está haciendo esto intencionalmente —Se decía a si misma.
Para su sorpresa hoy no apareció Zy-Lex, cosa que para su consternación no le alegraba mucho, de hecho parecía decepcionada de no verlo. Tras espabilar y quitarse ese sentimiento de la cabeza aprovecho para irse antes de que Zy-Lex llegará.
Cuando salió de la biblioteca a topó con un hombre caucásico de mediana edad con el cabello plateado corto y bien peinado, así como un elegante combo de barba y bigote bastante cuidados.
— Maestro Tallak —Dijo Ayali al ver al Gran Mago de la Torre de Luz.
— Maestra Ayali, es un placer verla por aquí —Saludo Tallak.
— ¿Se puede saber que haces aquí, la Torre está a punto de cerrar y casi nunca te veo después de clases? —Quería saber Ayali.
Tallak parecía no saber que responder, pues lo tomo un rato decir una respuesta.
— Solo digamos que aún tengo algunos asuntos pendientes que atender aquí antes de ir a casa —Respondió Tallak tratando de ocultar su nerviosismo—. Pero cambiando de tema, he oído que tú y el Maestro Zy-Lex se han estado viendo toda la semana, ¿Algún secreto que ustedes dos tengan?
— ¡No, no, no no no no no nonononono, no, no, NO, no no no no, nonononono, no, NO! —Contesto tajantemente Ayali—, No, el solo me ha estado pidiendo libros para sus clases.
— Ah, ya veo, es una lastima considerando todos los hilos que tuve que mover para que se vieran toda la semana —Eso último lo dijo entre susurros para que Ayali no lo oyera—. Aunque siendo sinceros, ustedes dos se ven bien juntos.
— ¡Jajajaja! —Rió por no gritar—, ah, buena esa.
— No bromeaba, el tipo es realmente una gran persona, en tan solo una semana ha hecho que sus estudiantes empezarán a apreciarlo a pesar de ser un Gar —Revelo Tallak—. De hecho está ahí abajo en el patio.
Cuando Ayali se voltio para mirar a través de la ventana hacia el patio inferior vio que Zy-Lex estaba meditando en el pasto sin camisa exponiendo su musculoso abdomen y brazos. Ayali no aparto la mirada para evitar que Tallak notará que se había sonrojado.
— En fin, si no se puede no se puede, será mejor que terminé mis asuntos para irme, hasta mañana Ayali —Se despedía Tallak.
«Solo porque es mi amigo no lo mató en este instante», pensó avergonzada Ayali antes de irse ella también.
Décimo día de la misma rutina.
— ¡Sin duda alguien está haciendo esto a propósito! —Afirmo para si misma.
Hoy tampoco se presentó Zy-Lex, cosa que si extraño a Ayali, y cuando salió de la biblioteca vio que estaba otra vez en el patio, esta vez hablando con Tallak, como estaba muy lejos no sabía que estaban diciendo, pero a juzgar por si lenguaje corporal no podría significar algo bueno, pues la posición de Zy-Lex es la de alguien que estuviera interrogando a otra persona.
No queriendo meterse en problemas decidió irse de ahí.
El onceavo día fue bastante tenso, al parecer alguien había encontrado ropa interior de chica en un aula ayer por la tarde cuando todos se estaban yendo, Ayali lo descarto como dos adolescentes hormonales haciendo cosas indebidas aprovechando que casi nadie estaba ahí. En realidad lo que más le molestaba era volver a ordenar los libros.
— ¡Voy a buscar al responsable de esto y lo haré pagar! —Juro Ayali mientras salía de la biblioteca.
En lo que se iba oyó una enorme explosión proveniente de la Torre de Luz, así como varios rayos eléctricos y hacés de luz saliendo de un lado de la misma. Tras ver eso se transformó en una sombra viviente para ir a la cima de la Torre Central y así formar dos alas oscuras para volar hasta la Torre de Luz.
Cuando llego entró por el agujero provocado por la explosión y ahí se encontró con Zy-Lex y varios guardias de la torre parados frente a un derribado Tallak. La habitación había sido destrozada por la pelea y Zy-Lex y los guardias de la torre estaban bastante lastimados.
— ¡¿Que demonios paso aquí?! —Exigio saber Ayali mientras se preparaba para atacarlos.
— ¡Eso paso! —Exclamo Zy-Lex apuntando a una esquina de la habitación.
Cuando Ayali volteo para mirar vio a una joven alumna desnuda acurrucada en posición fetal mientras trataba de cubrirse con lo que estuviera a su alcance.
— El Gran Mago Zy-Lex desconfiaba de Tallak debido a que el había sido visto saliendo del área en dónde encontraron la ropa interior y era el único además de nosotros y el en haberse quedado hasta tarde —Dijo uno de los guardias.
— Y al final tuvo razón —Añadio otro.
— No vuelvo a desconfiar de este Gar —Expreso un tercero.
— Tallak, ¿Por qué? —Pregunto Ayali.
El hombre no respondió y tan solo se le quedó mirando. Ayali no pudo soportar eso y lo golpeó con un enorme puño de oscuridad que lo noqueó.
A la mañana siguiente todo el cuerpo estudiantil y el profesorado había sido reunido en la sala más grande de la Torre Central para ser informados de los más recientes acontecimientos. Muchos, por no decir todos, quedaron boquiabiertos y espantados por lo que acababan de escuchar sobre lo de Tallak. El hecho de que el fuera un depredador sexual pederasta y que fuera el Gar quien lo detuvo dejo sin palabras a todo el mundo. Ese día los alumnos fueron mandados a sus casas temprano mientras la Torre de la Magia se preparaba para afrontar el escándalo que se les avecinaba, al menos castigaron severamente a Tallak al despojarlo de su capacidad de hacer magia y arrojarlo a la zona más peligrosa y llena de Abominaciones en el Hemisferio Oscuro.
En cuanto a Ayali, ella había ido a buscar a Zy-Lex encontrandolo en el patio mientras el miraba al cielo pensativo.
— ¡Hey… tu! Esto, ¿En qué estas pensando? —Pregunto torpemente Ayali al verlo con la mirada perdida
— Estoy pensando en las víctimas de Tallak, logré salvar a la ultima, pero solo los Dioses saben cuántas chicas fueron ultrajadas por ese depravado —Respondió Zy-Lex—, si lo hubieramos sabido antes…
— No te culpes por eso, nadie podía sospechar de Tallak, es por eso que logro tal cosas tan impunemente hasta hoy, al menos me han informado que el propio Rey Adam va a mandar psicólogos profesionales a la Torre de la Magia para ayudar a esas chicas a superar sus traumas —Trato de tranquilizarlo al revelarle esa noticia—. Yo, yo te debo una disculpa, estuve tratando de mantenerme alejada de ti durante toda la semana, ahora me doy cuenta de que lo único en que tenía razón ese miserable era en que eres un buen tipo, lo lamento por mi conducta.
— No tienes que disculparte, a diferencia de varios aquí al menos tu te dignaste en dirigirme la palabra, ya con eso estoy felíz —Dijo Zy-Lex.
— ¿Pero por qué no sospechaste de mi? yo también estaba en la torre a esas horas —Quiso saber Ayali.
— Es por qué sabía que no había forma en que fueras tu, eres una muy buena mujer para hacer algo como eso —Respondió Zy-Lex con la misma sonrisa de siempre.
Ayali quedo roja como un tomate y no supo que debía hacer. En eso Zy-Lex se levanto y se le acercó sonrojandola aún más.
— Eres linda, ¿Que tal si nos vemos más tarde y vamos a comer algo para conocernos mejor? quien sabe, quizás nos volvamos amigos —Propuso Zy-Lex sonriendo.
— ¡S-si, me me pare… parece b-bien bien! —Dijo tartamudeando Ayali.
— Entonces nos vemos en unas horas, espero verte ahí, amiga —Dijo despidiéndose.
— Si, amiga.
Y ese fue el comienzo de lo que culminaría en un lindo matrimonio entre los dos. En cuanto a Tallak, nadie lo volvió a ver tras caer en el Hemisferio Oscuro, y a nadie le importa que fue de el, pues ese fue su castigo por sus crímenes y todos celebraron su presunta muerte
El nuevo Gran Mago de la Torre de Luz tendrá una tarea difícil para limpiar el nombre de su título, pero nada es imposible y eventualmente lograría limpiarlo de su oscura mancha y devolverle su honor, pues ninguna luz debería volver a cubrir tan oscuro secreto jamás.
