Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
De alfas & omegas
.
.
El punto con Draco era que, bueno, era Draco.
Y por muy dulce que fuera con Harry, por muchas lágrimas que derramara frente a él, por muy risueño, encantador y compresivo que pudiera ser con el moreno, no lo era con los demás. No con todos. Lo había sido una vez con sus padres, antes de crecer, y se llenara de reglas y expectativas sangre puras; y con la guerra se había vuelto más y más cerrado, al punto de no expresar mucho sus sentimientos. Excepto con sus amigos más cercanos, y aún así ninguna emoción era realmente mostrada.
Excepto la ira.
Y Draco, un Draco muy molesto consigo mismo por dejar que Zabini lo mandara al hospital, molesto con Zabini por cruciarlo, molesto por el dolor de su quijada por los días con los dientes apretados tratando de olvidar que se sentía fatal, y por el hecho de que descubrió que tendría un bebé en edad escolar cuando era lo último que quería (al menos si lo tuvo después de casarse, pero joder si esto no era el karma por molestar tanto a Potter con un cachorro) y solo enterarse porque pudo perderlo, en lugar de disfrutarlo y disfrutar de la mirada de Harry cuando el otro se enterara, molesto porque se había confiado mucho como dijo Zabini, simplemente MOLESTO - y no, las hormonas no tenían nada que ver, aún- con los rezagos del cansancio y del dolor, le pidió a su pareja un pergamino y bajo su curiosa mirada, expresó su total inconformidad a su madre, llenando a propósito la carta de indignación, vergüenza, y molestia. Escribiendo, y dejando su olor esparcirse más y más a través del papel a medida de describía el dolor, el enojo y dejaba caer lágrimas ahí a propósito y exclamado su deseo de venganza por su propia mano, y poniendo cómo el otro debería sufrir un castigo en su opinión. Haber descubierto que su madre era más susceptible a su nuevo género no hizo más que convencerlo que ella le daría la razón, se indignaría también e inclusive algunas ideas. Le dijo cosas que no le dijo a Harry. Acerca de cómo su cachorro sobrevivió y todo el miedo que lo recorrió cuando se enteró de lo muy cerca que estuvo de perderlo, cuando en realidad le hubiera gustado descubrirlo de una forma normal y darle las noticias a ella y a Harry de una forma bonita y alegre. Le dijo como se sintió humillado, y traicionado, cuando uno de sus viejos amigos, porque él creyó que realmente lo fueron alguna vez, le impuso una maldición oscura para aprovecharse de él (porque ninguno de ellos era tonto, y sabían lo que Zabini iba a hacer para terminar de enlazarse a Draco). Le dijo como por momentos creería que perdería la cabeza, cuanto dolió la mordida, como sintió que su alma moría cuando pensó que el alfa que ahora estaba sentado a su lado, tratando de leer el contenido, lo estaba rechazando. Le preguntó si ella, como un alfa por completo, sentía un vacío o algo parecido cuando pensaba en su padre alejándose de ella, con la distancia entre ellos, o era solo él. Le dijo que se sentía a salvo con Harry, pero temía que Zabini lo hiciera de nuevo. Le dijo lo mucho que temía que le hiciera algo al bebé antes o después de nacer y como con ambos rondando en el mismo espacio se sentía irritado y malhumorado. Le dijo cómo le hubiera gustado que Lucius y ella estuvieran ahí, pues mientras más alfas rodeaban a un omega en estado, este se sentía más seguro. Y si, que él sabía que no era exactamente un beta, pero le hubiera gustado mucho ver la reacciones de ambos cuando les dijera que tendría a su propio heredero. Le preguntó si él estaría muy enfadado porque su hijo era un mestizo, y si no lo querría porque era hijo de Harry. Le preguntó si ya había hablado con él, y si creería que lo miraría con decepción si un día lo viera. Escribió y escribió, con ansiedad y estrés, en un intento de que ella dijera algo que pudiera tranquilizarlo. Pudo haberle dicho muchas cosas a Harry, pero con todo el lío en su cabeza siendo expresado, Harry hubiera arremetido nuevamente contra Blaise y se hubiera metido en problemas. Sutileza no era el segundo nombre de Potter. Su madre sin embargo, ella lo haría lo más silenciosamente posible.
Porque, bueno, nadie se metía con un Malfoy y salía con la suya.
Y ella, lo complació, con una pequeña carta, y un libro con una hoja con la punta doblada.
Y si él no dormía por leer ese libro mientras Harry lo hacía, luego de satisfacer una de sus preferidas necesidades, acariciando las nuevas marcas púrpuras y de dientes en su piel con satisfacción, bueno, eso era algo que no estaba de más.
.
Así que, Harry no debía enterarse, porque si lo hubiera hecho se hubiera opuesto a que Draco se acercara a Zabini. Estaba en estado, acababa de recuperarse, Zabini quería marcarlo... Había muchas razones por las cuales alejarse, pero sin importar el acuerdo entre la directora, el hechizo de Harry o como Pansy lo abofetearía apenas saliera de su propia sección del hospital, Draco querría su propia revancha, y Blaise lo sabía, Draco lo sabía, y por eso el otro no se sorprendió cuando en medio de la noche, su puerta se abrió y las cuerdas lo amarraron mientras el Príncipe de Slytherin se acercaba con pasos silenciosos. Lucía una bufanda gris que sin duda dejaba salir un olor fuerte y poderoso, perteneciente a Narcissa, y una gabardina oscura que una vez perteneció a Lucius, y que su madre había conseguido a pesar de la situación de su padre. Rebosando de feromonas. También tenía una camiseta de Harry, que desordenaba su apariencia, pero que al usar al mismo tiempo juntaba los tres olores de los tres alfas que lo respaldaban, haciéndolo sentir seguro, haciéndolo sentir confiado. Haciendo que Blaise hiciera una mueca, ante el olor que intentaba dominar sobre el de él. Los alfas solían usar feromonas para imponerse ante los otros, después de todo.
Y en medio de ello, estaba su propio olor a alfa.
A alfa enojado.
A un alfa listo para atacar.
Aun así, Zabini se negó a retroceder.
-Oh, ¿estás siendo travieso, Draco?-se burló, sonriendo de lado y el slytherin sonrió también y miró su pecho, antes de responder.
-Si que se ensañó contigo. Estoy seguro de que convenció a Madam Pomfrey para que no te aplique el Dittany a tiempo y te dejara esas horribles cicatrices. Para que puedas recordarlas el resto de tu vida.-Expresó mirando las líneas rojas sobre el otro, con la vista de la carne abierta aún. Definitivamente grotescas a comparación de las finas líneas pálidas en su propio pecho, que, con la debida luz y gracias a su palidez, casi no se notaban.- Me alegra mucho, no tienes idea, que cada vez que te veas recuerdes al alfa contra el cual perdiste.
El italiano frunció el ceño.
-Tú-gruñó...
-Yo.
-Se supone que deberías estar pidiendo por mí.
-Se supone que debería ser un beta. A veces las cosas no son como uno lo desea, sino como Potter lo desea. Así que, no soy un beta, y no tengo más tu marca.
-No tienes... eso es imposible. Es muy pronto.
-No es imposible, ¿y sabes? desde mi punto de vista, no fue muy pronto. Dolió como el infierno.
-No hubiera dolido, si me hubieras dejado poseerte.
-Mmm, no, no lo creo. Hubiera dolido, porque no eres el padre de mi cachorro.
Cachorro.
Blaise se quedó quieto, pálido, en shock, comprendiendo que su última esperanza de tener al otro se había desvanecido. Ahora, la única manera de tenerlo sería matando al héroe. El pensamiento, por muy poderoso que se considerara fue desalentador.
-El punto es, Blaise. Que ahora que tú estás bien, y yo estoy bien. Debo hacer algo respecto a ello. Me complace mucho lo que hizo Harry, pero no es suficiente. Quiero que cada vez que te veas al espejo, no solo lo recuerdes a él, lo recuerdes a mí. Y recuerdes lo que me hiciste y cómo te castigue.
El otro no respondió.
-No fui exactamente el Príncipe Serpiente tantos años por mi apellido. Justo ahora, te haré recordarlo.
Caminó hacia él y Blaise retrocedió cuando pudo ver ojos dorado brillar en lugar del plateado, caminando hacia él, exudando feromonas asesinas. Justo ahora, Blaise no quería protegerlo. No quería que se sometiera. Quería atacarlo para defenderse. Quería salir corriendo de ahí.
-¿Qué, qué haces?-titubeó y Draco sonrió y se sentó a su lado, acariciando su cabello.- En otras circunstancias, el moreno lo hubiera disfrutado, en cambio, un temblor lo recorrió a medida que la sonrisa del otro se expandía y empezaba a tararear.
-Tenías razón, tu y yo tenemos inclinaciones a la magia oscura. Y por ello, lo siento, lo siento mucho-exclamó con el mismo tono que Zabini lo había hecho aquella vez cuando empezó a cruciarlo-pero todo esto es por tu bien. Te haré muy feliz.
Blaise no lo creía.
-Jódete.
Draco continuó.
-¿Sabes? Descubrí algo-rio el otro, ignorando su comentario-Tú, captas mi olor más fuerte que otros. Por eso es que estás tan obsesionado. Eres muy compatible conmigo también. Lo pensé mucho, mucho acerca como mi aroma te influía. Como si fuese el único que existiese para ti en ocasiones. Lo pensé, y lo pensé y analicé cada momento que pasé junto a ti. Y llegué a la conclusión de que tú, en realidad, realmente podrías haber hecho que solo te huela a ti. Cómo hiciste que el aroma de mi compañero empezara a reducirse a nada. Y cómo eso no me agradó.-Exclamó con furia y frialdad- Y tienes razón, estoy tan feliz, me siento tan protegido con su aroma a su alrededor, que olvide protegerme de los demás. De otros que, como Harry, pudieron ser parejas muy compatibles. Como tú. Y no puedo permitir que sigas siendo un peligro para mí, o mi compañero, o mi cachorro-sonrió, tocando su frente, -así que tengo un regalo para ti. No déjame corregir eso, los Malfoy tenemos unos regalos para ti. Tu madre puede indignarse y contraatacar, pero no creo que lo haga, no, porque yo podría dirigirle también unos regalos a ella.
Blaise jadeó de dolor cuando el rubio tocó su frente y una luz salió de su varita, envolviéndolo alrededor.
-¿Qué haces?
-Si no puedes controlar al alfa dentro de ti, tal vez no deberías tenerlo-exclamó con fingida inocencia. Y luego una sonrisa cruel atravesó su rostro.-Tal vez debería morir.
Blaise gritó.
-Si... una leve inclinación a la magia oscura-repitió Draco, levantándose de la cama. - Ahora, yo en tu lugar no seguiría molestándome, porque tenías razón. No podía olerte, pero pronto tu no podrás olerme tampoco. Pero Harry, podrá olernos a los dos. Y si empezamos una guerra entre nosotros, ¿Quién crees que ganará? -se burló y cuando lo vio revolverse de una manera similar a la que él lo hizo cuando recibió los crucios, sonrió-Te deseo unas felices semanas de dolor, mientras te vuelves un beta, cariño. Mi padre te manda saludos y espera que su regalo te sea grato. Por otro lado, mi madre, también te ha dado un pequeño regalo. Está muy apenada por rechazar todas las lechuzas que enviaste y tu propuesta matrimonial, y espera que esto compense tu pérdida-exclamó sacando una daga y cortándole la mano bajo el quejido de Zabini, antes de poncharse un dedo y juntar ambas sangres. Pronto, Zabini abrió los ojos y empezó a revolverse con más fuerza.
-Duele-gruñó.
-Lo hace. No podrás acercarte a mi de nuevo, o a alguien con quien comparta sangre, a menos que quieras retorcerte de dolor, el mismo dolor que yo sufrí por días, mientras le decía a mi cuerpo y a mi mente que me negaba a estar a tu lado. Si por tu culpa sufro dolor. Tu también lo harás. Si muero, también lo harás. No funciona al revés, cariño-se burló. -Podrías descansar en paz mañana, y yo no me daría cuenta.
-Esta es magia oscura, lo denunciaré, se darán cuenta, te enviarán a Azkabán.
-Oh no, no lo harás. Porque este es mi regalo para ti. Bueno, es un regalo para mi en realidad. Imperio.
Blaise se quedó quieto, esperando una orden.
-Me vas a dar tu juramento inquebrantable de que no dirás nada de esto. Fingirás no saber porque eres un beta, que jamás vine a visitarte. Jamás le harás daño a Harry, a mis padres, a mis amigos, a mis hijos, a nadie que aprecie... ni directa, ni indirectamente. Promételo-exclamó tomando su mano.
-Lo prometo-exclamó de mala gana el otro.
Cuando el lazo se formó, Draco finalizó el hechizo.
-Voy a vengarme-gruñó Blaise.-Juro que lo haré.
-Creo que lo intentarás, si.
-No dijiste nada sobre que no podía atacarte a ti.
-No puedes acercarte, puedes enviar a alguien, es cierto. Eso es lo emocionante de esto-sonrió de lado. -Puedes intentar, pero no creo que pase nada, y si pasa, simplemente volveré a devolverte el favor. Ahora estás ligado a mi como querías. Enhorabuena.
Blaise apretó los dientes.
-Estás exagerando. Lo que hice no fue, no llegó a ser tan grande como quieres que parezca
Draco rió, interrumpiéndolo.
-¿Exagerando? -siseó-Quisiste dominarme, y casi mataste a mi bebé. Tu no solo irritaste a un mago normal, Blaise. No. Soy un alfa, Zabini, puedo oír el gruñido y las ganas de arrancarte el cuello al verte, por intentar matar a mi cachorro, por intentar dominarme. Soy un omega, puedo oír la indignación, la desesperación, el miedo, cuando intentaste alejar a la pareja que amo, cuando casi perdí la cordura, y sentí que moriría si perdía a alguno de ellos dos. Soy un beta, y los betas no nos dejamos dominar. No por un alfa, no por un omega. Cedemos, nos enamoramos, ofrecemos... pero no somos esclavos de nadie. Tu, creíste que podías aprovecharte de mis debilidades, pero olvidaste las fortalezas que poseo. Olvidaste que soy un Malfoy. Que este bebé es un heredero Malfoy, y no hay nada más importante para nosotros que la sangre y la familia. La próxima vez, si la hay, te aseguro que no lo olvidarás.
