Disclaimer: MARVEL & Disney y sus personajes no me pertenecen.


Era el último día. Tony Stark estaba agonizando. La última bolsa de sopa de pollo se había terminado. Se sentía débil y no podía hacer nada para impedir la hora de su muerte.

No podía dejar de pensar en Pepper, en sus amigos... no tenía idea de cómo estarían ellos. Pero eso al parecer daba lo mismo, ya que no los volvería a ver nunca más...

Nadie había recibido la señal. Tampoco la nave quiso tomar curso hacia la Tierra, a pesar de que no le quedaba combustible, Stark creía en milagros, pero nada de eso sucedió. Debía simplemente aceptar su destino.

Sacó el casco que le quedaba del traje de Iron Man para realizar un tipo testamento tal vez, o simplemente dejar un mensaje de que hizo todo lo posible por regresar. Lo dejó encima y presionó un botón, donde éste se activó al parecer.

—¿Está encendido? —El casco comenzó entonces a grabar el mensaje—. Hola, señorita Potts... si encuentras esta grabación, no te sientas mal por esto... —cerró los ojos y suspiró para continuar con su monólogo—. Parte del viaje es el final... sólo para que conste, estar a la deriva en el espacio sin posibilidad de rescate es más divertido de lo que parece...

Nébula estaba escuchando parte del discurso de Tony. Ella sólo permaneció en silencio y se quedó ahí, esperando a que finalizara.

—...la comida y el agua se terminaron hace cuatro días —esto era demasiado difícil para él—, y el oxígeno se agotará mañana por la mañana. Y eso será todo. Cuando me quede dormido, soñaré contigo —apuntó con el dedo el casco—, siempre se trató de tí.

Apagó el aparato finalmente. Luego de eso, se acomodó en uno de los asientos de piloto esperando, literalmente, su muerte.

Sus párpados ya no daban más, así que decidió cerrar los ojos para descansar. Su respiración estaba lenta y era obvio que el oxígeno que le quedaba era poco.

Lentamente se estaba yendo en el sueño. Al menos, su muerte iba a ser sin dolor, era lo único que agradecía.

Nébula se acercó hacia él y se sentó a su lado. Una lágrima rodó por su mejilla sin poder creer que ahora se encontraba finalmente sola en el Benatar...

Wakanda, cerca de las 10:00 am

—No hemos recibido señales de Thor ni de Carol allá afuera —era la voz de Shuri la que se escuchaba ahora en el laboratorio—, pero no deben tardar en reportarse...

—Ayer con Banner probamos las comunicaciones, funcionaban perfectamente —dijo Steve—, quizás la distancia...

—Es un factor importante... y debemos pensar que esta catástrofe no sólo abarcó nuestra galaxia, sino que muchas otras más... Esto claramente afecta a las comunicaciones terrígenas... o algo así —Bruce completó.

—Nos queda esperar... nuevamente. No se preocupen, muchachos. —La morena estaba ahí con ellos, dando ánimo.

—Estaremos pendientes sobre cualquier movimiento, Steve —respondió Bruce—, ve a descansar.

—Créeme que lo que más hago es descansar, pero no puedo estar quieto mientras ustedes trabajan...

"Aquí base de Nueva York. Wakanda, ¿me copian?" —la voz de James Barnes se hacía notar en los comunicadores.

— Aquí Rogers, fuerte y claro.

"¿Nos extrañan?" —Ahora Wanda preguntaba.

—Yo sí. Necesito apoyo moral femenino. —Shuri respondió de forma graciosa.

—¿Todo bien allá, muchachos?

"Sí, Dr. Banner. Acompañamos a Pepper un día más acá. Pero ahora partiremos al santuario de Strange..."

—¿Van a investigar sobre ese artefacto que Thor mencionó? —preguntó Steve de brazos cruzados.

"Sí. Queremos apoyar en eso mientras él y Carol están en el espacio" —afirmó Maximoff.

—¿Necesitan ayuda? Puedo acompañarlos —dijo Shuri muy interesada.

"No te preocupes... pero cualquier cosa que encontremos, nos comunicaremos con ustedes. Estábamos cumpliendo con el protocolo de avisar" —Barnes respondió de manera graciosa.

—Y está muy bien —le felicitó Rogers—, bien muchachos. Vayan con cuidado. Apenas lleguen nos hacen llegar su localización.

"Puedes seguir el rastro con el GPS... no seas tan papá" —dijo James quejándose un poco. Steve se mostró algo molesto, el ceño fruncido era la prueba de esto. Wanda lo encontró cómico, realmente parecía un padre con ellos—. "Una cosa antes" —volvió a hablar—, "¿alguien sabe la dirección exacta del santuario de ese tal Strange?"

—Sí. Te envié ahora las coordenadas, Barnes —habló Shuri—, es en Nueva York.

"Gracias, Shuri. Les avisaremos de cualquier cosa que suceda. Steve, no te preocupes por nosotros" —respondió Wanda al rubio, ya que lo veía bastante preocupado ahora más que molesto—. "Estamos en contacto..."

—Ok, chicos. Lleguen bien. —alcanzó a decir Rogers. Cortaron la comunicación y ahora James y Wanda irían camino al santuario donde vivía Strange.

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—Steve está estresado. Se le nota en la mirada. —Wanda volvió a tomar asiento en la nave para ponerse cómoda y abrocharse los cinturones correspondientes.

—Bueno... debe ser duro aún asimilar esta realidad... —suspiró—. Nadie sabe si todo esto tiene solución, pero estamos haciendo lo posible para que así sea.

—Me da mucha tristeza... —James la miró—. Imagínate... él y Nat esperaban un bebé... entiendo la angustia que debe sentir ahora Steve...

—Lo sé... es terrible. Pero bueno, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Hay que pensar que todo saldrá bien...

—Es verdad. Debemos actuar pronto

Iban ya en trayecto hacia la ciudad de Nueva York, con la poca esperanza de poder encontrar y entender ese extraño artefacto del que les habló Thor. Además, la incertidumbre seguía carcomiéndolos. ¿Acaso de verdad existiría algo como eso acá en la Tierra? Entre más lo pensaban, más se estresaban.

Para ir más relajados dentro del Quinjet, Wanda decidió poner algo de música, pero algo más moderno, como electrónica o algo que los mantuviera un buen rato despiertos.

—¿Nunca has ido a alguna fiesta con este tipo de música, James? —preguntó la Bruja Escarlata.

—La verdad, no —dijo—, piensa que soy un veterano de guerra, al cual mandaban a asesinar, le borraban la poca memoria que tenía y lo metían al congelador ¿En qué momento podía haber disfrutado de cosas así?

—Sí... creo que fue una pregunta muy estúpida —se sonrojó un poco—, lo siento.

—No te preocupes... es divertido hablar contigo de estas cosas. Me haces sentir un poco más juvenil, por así decirlo. Me actualizas sobre cosas que desconozco...

—Deberíamos ir a una, digo, cuando todo esto empiece a tomar un mejor camino... —el mencionado esbozó una ligera sonrisa.

—¿Me estás invitando a salir? —inquirió él y la muchacha asintió.

—Claro, ¿qué tiene de malo? No me digas que sigues pegado en la época donde los hombres deben hacer todo por nosotras...

—No, por supuesto que no. Pero aún me estoy adaptando, sé que es más igualitario ahora... así que acepto tu salida futura entonces, Wanda.

Se fueron varias horas conversando. Wanda le preguntaba cosas del pasado a su compañero y ella se asombraba de cómo eran antes, hasta que James le preguntó algo muy doloroso tal vez, pero sin haberlo hecho a propósito...

—Lo siento, Wanda... No quise incomodarte con la pregunta. —Barnes le había preguntado acerca de sus poderes, y sin quererlo, ella había recordado a su hermano Pietro.

—Está bien... claro que te contaré...

—No es necesario si eso te hará sentir mal —respondió firme, pero Wanda insistía.

—Aún me cuesta asimilar que Pietro ya no está conmigo... El destino quiso que eso sucediera...

Wanda comenzó a relatarle más o menos su vida con Pietro. De cómo habían caído en las garras de HYDRA sin haberse dado cuenta. Quisieron cooperar voluntariamente con el barón Von Strucker, donde él les prometió que obtendrían grandiosos poderes.

La venganza contra Stark les había volado la cabeza desde que supieron que él vendía armas para las guerras en el mundo. Luego se unirían a Ultrón, desatando una batalla enorme en la ciudad de Sokovia.

—...y claro que los obtuvimos... —dijo, mientras un aura de color escarlata emanaba por sus manos—. Yo obtuve telequinesis y mi hermano era rápido, pero al igual que tú, fuimos engañados por HYDRA... y por Ultrón, claro, que además también fue creado por Stark...

—Vaya... —suspiró él—, no puedo creer que todo eso haya pasado —ella asintió—. Pero aún así... ¿por qué quieres salvarlo? Es decir, Stark te ocasionó muchos problemas, ¿no es así?

—Supongo... que es por los valores que Steve me enseñó —él observó sus ojos—, Stark será un egocéntrico y todo... pero él tiene a Pepper aquí esperándolo de regreso...

—¿Y los Acuerdos? Pienso que por culpa de eso, todo terminó en un desastre... Ustedes se separaron —Barnes tenía razón en eso—, pienso que no lo estás justificando Wanda... lo haces sólo porque Tony significa mucho para Steve y Pepper, ¿pero y tú?

—No tengo nada que perder, James... es lo único que me queda por hacer —James no sabía que responder frente a eso—, sólo me queda hacer un último esfuerzo tal vez...

Barnes volvió a dirigir su mirada hacia el frente. Se sentía culpable al haber obligado a Wanda a hablar sobre aquel episodio de su vida.

—Mejor hablemos de otra cosa —sugirió—, no me gusta verte triste.

—Está bien... no es nada —le dedicó una sonrisa—, me gusta hablar contigo.

Instintivamente, el ex soldado soviético posó su mano de vibranium encima de las de ella para de alguna manera, reconfortarla.

—Sé que no es el calor que buscas... —James se disculpó y ella rió por lo bajo.

—Oye, tienes vibranium. Debe ser muy costoso... —Wanda le siguió la broma.

—Como le dije a Rocket, no está a la venta.

Siguieron su viaje entre risas y buena música, hasta que un pitido les informó que estaban por llegar a su destino.

Aterrizaron en un parque cerca de ahí, dejando el Quinjet en modo furtivo. Se dirigieron a la dirección que les indicó la wakandiana, llegando así finalmente al santuario del Dr. Strange. La pregunta era...

—¿Se encontrará en casa? —James se cruzó de brazos dubitativo.

—No lo sabremos hasta que alguien nos atienda. —Wanda tocó la puerta. Ahora sólo les tocaba esperar.

—Parece que no hay nadie en casa —suspiró—, ¿nos iremos?

—¿Estás loco? —James abrió los ojos frente a Wanda—. Ya estamos aquí. Al menos yo no me iré hasta encontrar algo de información y ayudar a los demás.

—Pero qué testaruda eres... —se burló de ella—. Mira, ¿te parece que vayamos a echar un vistazo de cómo están las cosas por acá y volvemos?

—Se te olvida que aún somos prófugos de la justicia, Barnes... —ella había dado en el clavo—. No podemos andar paseando por ahí...

—Entiendo, pero esta es una situación de emergencia. Entre más gente ayude, mejor —le contradecía a la Bruja Escarlata—. Pero está bien, como digas... nos quedaremos acá.

Un «clic» se escuchó desde la puerta finalmente.

—¿Ves? No hay que perder nunca las esperanzas —dijo, triunfante.

—¿Quiénes son ustedes? —les habló un tipo bajito y de rasgos asiáticos, al parecer.

—Somos amigos de Thor —dijo sin más Wanda—. Ah, y de Tony Stark, Steve Rogers... Los Vengadores.

—Vinimos hasta acá porque, tal vez, nos podrías ayudar a encontrar un artefacto antiquísimo... —ahora la voz de James se hacía presente.

.


.

Steve suspiró, luego de que James y Wanda cortasen la comunicación. Necesitaba despejar su mente una vez más o colapsaría.

—Bueno, tenemos a todo el equipo moviéndose —la voz de Bruce se hacía notar en el laboratorio—. No te preocupes. Tendremos noticias pronto.

—Lo sé... —suspiró profundamente—. Iré a caminar un poco, ¿vienes conmigo?

—No, me quedaré un poco más —le dijo el científico—, veré si las comunicaciones están averiadas. Me quedé con la duda de algo... te avisaré cualquier novedad.

Steve salió del laboratorio muy pensativo dejando a ambos científicos en la sala.

—Está muy afectado... —dijo en un susurro Shuri a Bruce—. Debe ser muy duro para él todo esto... sobre todo con Nat y su bebé que venía en camino.

—Lo sé. Para todos ha sido un golpe duro, Shuri —pasó sus manos por su rostro. Ya sentía que debía descansar un buen rato—. ¿Y si le haces compañía a Steve? Yo trataré de ver la amplitud de onda del aparato, para ver si puedo conseguir alguna señal de Thor y Carol.

—Si quieres, te ayudo a crear un algoritmo —sugirió.

—No, tranquila. Ya lo he hecho —dijo, mostrándole la pantalla—. Dejaré esto corriendo e iré a hacerme una buena taza de café, ¿qué tal si me haces ese favor entonces?

La morena le sonrió a Bruce y fue en busca de Steve, el cual había salido a caminar a los jardines de Wakanda.

Banner comprendía en totalidad la pena de Steve, y quería hacer todo lo posible por recuperarlos.

El ex Capitán comenzó a caminar por los jardines de Wakanda, los cuales tenían mucha vegetación a pesar de lo ocurrido. Al menos le servía para distraerse un poco más y seguir tomando las cosas con calma. No quería dar ningún paso equivocado y, hasta el momento, iba relativamente bien, o eso creía.

Se imaginaba cómo sería aquel momento, donde vería a todos regresar desde la muerte... Sus esperanzas eran muy grandes, y en lo único que podía pensar era en una victoria.

No podía olvidar a Natasha. Además, su pequeño James crecía en el vientre de su amada. Al fin pensaba que su felicidad había llegado, pero no fue así. Todo aquello lo perdió gracias a Thanos.

Presionó sus puños con fuerza. Lo único que podía hacer era odiar a ese Titán asesino.

—Capitán Rogers... —la voz de Shuri lo sacó de sus pensamientos—, ¿se encuentra bien?

—Shuri —se sobresaltó un poco—, sí, me encuentro bien... es sólo que... —no pudo seguir hablando, ya que un nudo en su garganta se lo impedía.

—Tranquilo... ¿puedo acompañarlo?

—Claro que sí.

Caminaron al menos unos cinco minutos en silencio. Shuri no quería interrumpir los pensamientos de Steve. Sentía que tal vez lo estaba incomodando con su compañía, hasta que fue él quien interrumpió su mente.

—¿Pasa algo, Shuri? —preguntó Steve—. Estás muy callada.

—Sí, bueno... —titubeó—, no sabía si hablarle... sé que la situación es muy delicada aún... —suspiró ante esto.

—Pero estamos haciendo todo lo posible para revertirlo, debemos confiar en nosotros mismos —respondió—, yo confío en todos nosotros. Algo encontraremos para dar vuelta y finalizar este calvario...

La morena percibió un poco de tristeza en su voz. Y no había que ser obvio para preguntar aquello. Shuri había estado monitoreando el embarazo de Natasha y además ella no comprendía el milagro de tener un bebé en su vientre debido a su esterilización.

—Sé que tal vez le duela al preguntarle pero... —Steve sabía que podría ser sobre Natasha o su futuro bebé que venía en camino—, ¿le tenían un nombre al bebé?

Steve esbozó una sonrisa melancólica ante la pregunta de la wakandiana.

—Claro que sí —afirmó—, se iba a llamar James Rogers —le dijo con orgullo.

—Imagino que es por el sargento Barnes —él asintió—. ¿Y él estaba de acuerdo?

—Pues sí, aunque al principio lo sintió extraño... Natasha estuvo de acuerdo también —colocó sus manos en los bolsillos—. ¿Sabes? No sé si cuando esto se revierta... mi hijo también regrese...

Shuri tragó espeso, porque ella tampoco sabía muy bien hacia dónde iba a parar todo esto.

—Esperemos el resultado y tomaremos la mejor decisión —apoyó ella—, es malo hacerse una idea desde antes... —Steve la miró y ella se puso nerviosa—, quiero decir-

—Lo sé... suponer es malo. Ni siquiera sabemos si podremos regresarlos a todos —se lamentó.

—¿Sabe? Recuerdo que Natasha estaba muy nerviosa con el embarazo —comentó ella—, no sabía por dónde comenzar. Tampoco cabía en su mente el resultado de éste —Steve rió un poco—, imagino que para usted fue toda una sorpresa enterarse que sería padre...

—Claro que lo fue... no me lo esperaba. También sabía sobre su intervención y, de hecho, muchas veces ella me comentaba... que no la merecía —suspiró pesado—, por el simple hecho de que no podría darme un hijo alguna vez. Pero eso a mí no me importaba... yo la amo a ella. Con o sin bebés de por medio...

Ella notó en la voz de Steve lo mucho que la extrañaba a ella y a su bebé que venía en camino. Se le encogía el corazón no poder hacer algo más por él.

—Los encontraremos y los traeremos de vuelta, no lo dude. —dijo firme.

—Gracias por eso, Shuri...

Steve sabía que todo esto era un cincuenta y cincuenta. Nada estaba asegurado en este mundo, sólo la muerte.

.


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Carol y Thor se estaban llevando muy bien. A pesar de la enorme tristeza del asgardiano de haberlo perdido todo, seguía muy optimista. Danvers sentía cierta admiración por él y deseaba de todo corazón que él pudiese encontrar tranquilidad en sí mismo.

—¿Y los asgardianos que sobrevivieron a Thanos?¿Dónde los tienes ahora?

—En la Tierra. Pero tampoco sé si todos sobrevivieron. Cuando regresemos tendré que ir hacia allá para ver cómo están —mencionó él, preocupado.

—Si quieres... sólo si quieres, te puedo acompañar —se ofreció ella—, imagino que necesitarás ayuda.

—Muchas gracias, Carol —le agradeció—, claro que necesitaré ayuda...

De pronto, el localizador de Danvers comenzó a parpadear, indicando que estaban en el área exacta de la señal de auxilio, pero no veían casi nada.

—Creo que hemos llegado... —dijo Thor, luego de aproximadamente cinco horas de viaje más—. La señal se siente más fuerte, ¿no?

—Sí, ahora debemos comenzar a buscar la aguja en el pajar... —Carol miraba hacia su alrededor, buscando quizás una nave o algo que se le parezca, hasta que divisó algo que se acercaba a ellos, pero muy lejos—. ¿Será esa?

Thor agudizó su vista pero no podía ver con claridad si se trataba de la nave de los Guardianes de la Galaxia.

—No estoy seguro —dijo él—. Según recuerdo, la nave no era tan enorme. De todas maneras vamos hacia allá...

Ambos decidieron ir en aquella dirección, donde sólo se podía divisar una enorme luz en el infinito horizonte. Thor no estaba seguro si era la nave de Quill, pero no perdían nada con echar un vistazo.

Al llegar encontraron una nave... pero no era precisamente la de Peter Quill. Ambos se detuvieron en frente del gran macizo.

—¿Los conoces? —susurró ella un poco asustada. Thor no respondió.

"Identifíquense..." —se escuchó decir desde aquella nave espacial.

—Soy Carol Danvers... de la Tierra —respondió un poco dubitativa— ¿Ustedes enviaron la señal de auxilio? Hemos venido en ayuda.

La nave no respondió. Thor seguía en alerta, ya que podía percibir una fuerte energía proveniente de allí. Lo peor de todo es que no sabía si enfrentarlo o salir corriendo. Carol se dio cuenta del nerviosismo del asgardiano.

—¿Qué demonios te sucede, Thor? —susurró—. Estás pálido.

—¿No lo percibes? —respondió en voz baja. Ella negó—. La energía de esa nave es inmensa. No bajemos la guardia.

—¿Es alguien peligroso? ¿Como Thanos? —Danvers no quería entrar en pánico, pero lo estaba haciendo.

—No lo sé... no sabemos qué intenciones tiene este sujeto —la mirada de Thor hacia aquella nave no se despegaba de ahí.

—¿Thor Odinson?

De pronto, una figura apareció detrás de ambos muchachos. Voltearon a ver de quién provenía esa voz.

—Sí, soy yo —respondió él muy serio—, ¿cómo sabes mi nombre?

—Thor, todos saben quién eres. —Carol rodó los ojos.

—Nosotros también recibimos la señal de auxilio —anunció él—, pensamos que era de ustedes, ya que se encuentran en el mismo radio.

—No —la voz de Carol se hizo notar—, vinimos hasta acá buscando la misma señal que ustedes...

—¿Quién eres? —preguntó finalmente Thor.

—Soy Adam Warlock. Mucho gusto a los dos.


[Continuará...]


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