Día 9. Atardecer
Lan se encontraba en un paraje apartado. Una colina con una hermosa vista hacia al oeste, la cual usaba desde hace algunos años para meditar. Un sentimiento especial de melancolía lo acompañaba mientras veía esconderse el sol sentado en aquel lugar.
—Entonces, supongo que esta es la despedida… —Las palabras de Lan eran dirigidas a alguien más, aunque seguía viendo al horizonte.
Un silencio profundo pero no incómodo complementó el momento mientras el celaje se tornaba aún más naranja haciendo que Lan disfrutará de la paz que ese lugar le brindaba.
—Es un hermoso atardecer…
—Pero también llega a su fin… —una figura que el peliazul conocía a la perfección se interpuso entre él y los pocos rayos de sol que aún existían. El chico de ojos manchado sonrió.
—Debo agradecerte Adalius, por toda tu guía estos años.
Adalius sonrió hacía el muchacho—. No podía no hacerlo, al final todo esto fue consecuencias de mis actos.
Lan se levantó con un gran sentimiento de paz en su interior mientras negaba suavemente.
—Estuve a punto de morir unas cuantas veces pero no hay resentimientos —exclamó haciendo que ambos hechiceros rieran mientras la noche los comenzaba a cobijar.
—Cuida a tu familia Lan, sé responsable con los dones que el destino puso en tu camino.
—Lo haré —afirmó Lan seriamente—. Oh Adalius,¿puedo hacerte una última pregunta? Llevo años guardandola—. El rubio asintió con curiosidad al peliazul—. Podrías decirme… ¿Qué hace "Encantus"?
Adalius rió como nunca lo había hecho frente al chico, incluso lágrimas salían de sus ojos al oír la timidez del peliazul en su pregunta.
—Oh, lo siento —el rubio tomó un poco de aire—, no tuve tiempo para armar ese hechizo, así que realmente no hace nada.
—Ah ya veo… —Lan recordó el episodio hace varios años cuando su vida estuvo en riesgo al intentar probar el hechizo con Shaoran.
—Pero es el momento de que crees tus propios hechizos querido amigo. —Adalius le dio un apretón de manos al chico para luego separarse de él.
—Algún día, ¿nos volveremos a ver?
—Algun dia… —confirmó.
Un destello dorado iluminó aquel cielo ya oscurecido. Una etapa en la vida de Adalius había concluido, así como aquel hermoso atardecer.
... ... ... ...
NA
Siempre que escribo de Adalius me nacen toda clases de sentimientos... Mi niño...
Misterio de encantus ¿resuelto? Jejeje
Nos vemos mañana!
