QUE ONDA A TODOS, AQUI BRAVETHUNDER REPORTANDOSE CON OTRO CAPITULO DE ESTE GRAN FANFIC;

VAYA, SI QUE PASO EL TIEMPO DESDE LA ULTIMA VEZ QUE ACTUALICE ALGO. MIS DISCULPAS! PERO TENIA QUE HACERLO. PUES ESTA HISTORIA ESTABA A PUNTO DE CHOCAR NARRATIVAMENTE CON "LOS ULTIMOS GUARDIANES" Y SI SEGUIA COMO SEGUIA IBA A EMPEORAR LA LINEA TEMPORAL. PUES COMO SABRAN ESTA HISTORIA OCURRE ANTES Y DESPUES DE LOS ULTIMOS GUARDIANES. (¿DESPUES? YA SABRAN POR QUÉ) Y PUES TENIA QUE HACER ALGUNAS COSAS ANTES DE.

Y SI, COMO "LOS ULTIMOS GUARDIANES" TERMINARON SU SEGUNDO ACTO DE 5 ASI QUE TOMARE ESE TIEMPO PARA RETOMAR ESTA HISTORIA YA QUE CUANDO TERMINE ESTOS CAPITULOS YA VEREMOS QUE PASAN CON LOS CHICOS CON LA IGLESIA DE LOS BUHOS.

Y SOBRE EL SPIN OFF DE ESTA HISTORIA ¿LA RETOMARE? SÍ PORQUE TIENE QUE VER CON ESTA HISTORIA.

¿QUE HAY DE LAS DEMAS? ¿NEO EQUESTRIA? ¿PROYECTO EXODO?

MMMM...NO DIRE NADA, PERO. QUIZAS NO SOBREVIVAN A LA CREACION


—CAPITULO 9: LAS PRINCESAS MUERTAS NO LLORAN—

¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Qué ha pasado? No lo recuerdo con exactitud. Solo recuerdo que al salir del mausoleo me enfrente a mi malvada versión. Aquella que tentaba con la vida en Equestria queriendo consumirla desde dentro. No podía imaginar que Equestria podría perecer por cualquier parte; Por mi madre, por el guardián, por Arkzrimiel. Por mi mano.

Si que somos un condenado mundo. Pero ¿Merecemos morir? Ni idea. Solo podía intentarlo, Si lo que me enseño mi padre en vida fue que la humanidad es necia. Entonces debo de usar esa necedad para el bien. Y debo de insistir para salvar a mi pueblo, el manto de responsabilidad cayó sobre mí y debo de protegerlo. Aunque este hecho añicos. Debo de cuidarlo y enmendar el manto con mis actos.

Voy de regreso al castillo con el fin de descansar. Ha sido un día agotador. Debo de ponerme al corriente de todo lo que ha pasado. Mis guardias me esperaban en el cielo y apenas aparecí descendieron levantándome y volamos con prisa.

Sentía la brisa recorrer mi cabello mientras veía la luna sobre mí con algunas nubes negras. Me pregunto cuándo fue la última vez que llovió y si mi pueblo se cuestionara eso. Aunque podría ser la primera vez que llueve porque veo como se congregan a lo lejos bastantes nubes y veo el relampaguear a la distancia. Sobre Ponyville. Sentía esa misma energía. Aquellos condenados luchaban por su libertad. Aunque era una libertad inyectada. Pues ellos vivían en el conformismo y de la nada tuvieron la voluntad de saber que había allá afuera. De saber la verdad.

Pobres mediocres, siendo tristes marionetas en un guion malhecho para que sigan esparciendo maldad. Pero yo les mostrare que mis actos son los justos, los dignos. Actos merecedores de ser cuentos de leyenda. Les ordene a mis guardias no detenerse en el castillo y que siguieran avanzando, yo bajaría planeando por mi cuenta. Merecían dormir ya.

Baje gentilmente sobre la torre de mi habitación, con el aire abrazar mi frágil cuerpo y mi túnica retorcerse por el aire, toque el barandal de mi balcón mirando el interior. Ya me esperaba dentro. Perfecto.

Baje del barandal y camine hacia el interior, y a mi derecha estaba mi madre leyendo su diario. Supongo que no pudo más y decidió buscarlo en mi habitación y sabía que lo encontraría.

—¿Cuánto tiempo lleva esperándome madre? —Y mi madre volteo a verme, sonriendo. Con pesar. Pero sonriendo, como tanto le gusta a ella para afrontar las dificultades.

—Voy en la parte donde tu padre va a la caldera a recoger el artefacto que dejo tu abuelo para poder vivir en nuestro hogar. No sabía que habías descrito muy bien esa parte del diario hija mía.

—Tengo una muy buen memoria madre. Dígame, ¿A qué se debe su visita? A estas horas ya debería de descansar.

—Quería verte hija, has estado ocupada todo el día y cuando nos vemos apenas me diriges la palabra. ¿Te molesta verme? —Mi madre cerro su diario y se giró hacia mí. Camine hacia mi cama sentándome a un costado quitándome mis zapatillas masajeándome los talones.

—No madre, no me molesta verla. Usted más que nadie sabe que tengo que viajar a donde se me requiera. Cuidar del reino no es sencillo.

—Y lo entiendo hija, pero cuando tenía el poder. Aún tenía tiempo para ustedes, y veo que te aíslas demasiado. Hija, ¿Me odias? ¿Me odias por lo que hice?

Y baje un poco la mirada, sin dejar de masajearme el talón izquierdo. Pensando, recordando. Ya lo tenía todo en mente, ya tenía a mi disposición tantos recuerdos. Recuerdo cuando luche contra mi madre, cuando se convirtió en Daybreaker y uso la espada de mi padre para acabar con la vida de su asistente Raven Inkwell. Una reencarnada por el guardián. Para ese momento, el castillo de Canterlot ardía en sus llamas doradas.

—Si dijera que te odiara. Sería como rechazar mi familia, mi padre me inculco mucho que la familia es lo más importante. Y aun con los problemas que haya. Siempre hay que amar a la familia, sobre todo. No la odio madre, pero no es el mismo sentimiento que en el pasado.

—Y lo entiendo hija. Entiendo que no es lo mismo—Mi madre asintió con esa sonrisa levantándose caminando hacia la salida—Pero yo te sigo amando hija, y sin importar lo que pase. Sigo velando por ustedes y hare lo mejor que se hacer.

Y vi a mi madre partir de mi habitación. Tenía esa sonrisa, no odiaba a mi madre. Pero le perdí el respeto, la admiración. Cuando mi madre era reina. No, cuando era una princesa. Mucho antes de conocer a mi padre, ya era un ser de admirar. Había tenido una vida plena y alegre y con toda la adversidad ella salió victoriosa. Pero cuando se enamoró de mi padre se dio cuenta que su vida estaba vacía, incompleta. Que necesitaba de un hombro en que apoyarse en sus caídas y celebrar las victorias.

Por eso cuando mi padre falleció ella no lo soportó. Por eso sucumbió a su lado maligno. Y justo estoy comenzando a entenderla. Quizás, quizás ella si merezca una segunda oportunidad.

Aunque a las pocas horas entendí que no, un fuerte estruendo me despertó y me lance fuera de la cama. Vi por el balcón como la torre de mi madre se incendiaba, era una llama dorada. Daybreaker.

Descalza corrí por el pasillo mientras mis hermanas salían de sus habitaciones asomando la cabeza, al verme correr ellas también salieron en sus pijamas y pasamos por las diferentes habitaciones de la servidumbre y guardias quienes corrían detrás de nosotros hacia el origen del fuego. Por la ventana, en el exterior. Iba mi tía Luna volando a toda prisa, pude ver sus ojos brillar en un miedo inmenso, no quería que se repitiera lo de hace años. No volverá a suceder.

Tras la derrota de Daybreaker, encerré a mi madre en el viejo calabozo del castillo, donde hace milenios se utilizaba para apresar a los villanos más crueles del reino. Pero decimos que ella se aisló voluntariamente. Podría decir que fue una victoria, no lo fue. Teníamos que reconstruir todo Canterlot y no teníamos los materiales para la restauración, mucho menos la población.

Las calles estaban tapizadas de cenizas, el aire apestaba a azufre. Restos de ponys. Y el cielo estaba cubierto con un sol anaranjado con un sol negro en el centro, parecía un eclipse solar, pero eran dos soles. Uno de luz, y uno de oscuridad. Ambos ardían a la misma intensidad. Y el cielo estaba cubierto de un tono anaranjado.

Mi madre había acabado con la vida de Canterlot. De no ser por nosotras, pudieron haber muerto más.

Ahora, estábamos de pie en el centro de Canterlot, en la plaza central. Viendo los montículos de ceniza a lo largo y ancho de la plaza, de todos los ponys que fallecieron ante la primera y última ola de calor de mi madre, de Daybreaker. La quebrantadora de amaneceres, como la bautizamos vulgarmente.

En mi mano izquierda tenía el bastón de Sacanas, un poderoso bastón hecho con la primera raíz del árbol de la armonía, así como uno de los fragmentos de este mismo ser. Este bastón es capaz de absorber todo tipo de magia, tanto de la fauna y animal. Vivo o muerto.

Trague saliva con dificultad. Esto no sería sencillo, mire a mis hermanas y ellas también compartían mi emoción. Estábamos preocupadas.

Tome el bastón con ambas manos y lo alce sobre mí y toda magia en el aire fue canalizándose en una materia física, algo tangible. De color amarillento y de las cenizas veía la misma magia, de diferentes colores, como un arcoíris. Y comenzaron a mezclarse una sobre la otra hasta formar una enorme esfera y mi hermana Theresa saco de ella la campana de Grogar. Bueno, una modificación; Era la campana original del temible y difunto Grogar pero ahora en vez de absorber la magia y retenerla o liberarla hacia un usuario. Lo hace hacia toda materia. Incluso las plantas podrían revivir.

Y este artefacto junto con el bastón, que tiene un propósito similar. Podríamos traerlos a la vida, sería como lo que hizo el guardián. Pero sin romper las leyes.

Mi hermana hizo sonar la campana y yo absorbí la magia, cruzamos el poder de ambos artefactos que la magia retenida en la campana y la del bastón estallo en un mar de colores. Perdimos la campana, pero no el bastón.

Y la magia se transformó en algo más, algo diferente. Más tangible, caía sobre nosotras como copos de nieve. Resbalando por nuestros cuerpos, pues nosotras no necesitábamos más magia. Y la magia cayó sobre las cenizas de nuestro difunto pueblo y volteamos a ver al cielo. Los soles seguían sobre nosotros. ¿Cómo eliminar algo tan poderoso? Pues es la maldición de Daybreaker que cayó sobre Equestria. Pero sé muy bien como destruirla. Guarde el bastón de Sacanas y saque otro artefacto, uno prohibido. Un artefacto divino. No, un artefacto maldito.

La corona de mi padre.

La corona de mi padre es el único elemento en el que puede asimilar esta oscuridad. Porque mi padre estaba hecho de oscuridad, de maldad.

Me coloque la corona, una corona de oro manchada en ceniza, no en la ceniza del pueblo, sino. En la ceniza de mi padre, la corona impregno parte de las cenizas de mi padre y aunque parezca estético, tiene la valentía de mi padre y también su codicia. Una vez que la corona caiga sobre mí. Seré capaz de devorar esa maldad. ¿A qué precio? No lo sé. Pero yo, Satarah. Hare lo mejor.

Me coloque la corona y al instante una fuerza electrificante recorrió mi cuerpo hasta mis talones y todo miedo fue borrado, así como la ambición de poder asfixiaba mi corazón. Quería ese poder, lo necesitaba.

La corona de mi padre, el bastón de Sacanas y la hija más poderosa. Domaré la maldición de mi madre y la contendré dentro del bastón y salvare este mundo. Y mi pueblo revivirá sin recordar lo sucedido hoy. Solo verán destrucción, pero será fácil convencer que fue una tormenta.

Y así fue. Me eleve en el aire, envuelta en rayos oscuros y un aura amarilla y extendí el bastón al cielo y conjure maldiciones poderosas para incrementar mi radio de absorción. Y fue así como mi tortura comenzó; La maldición de mi madre, las llamas que hacían mi piel achicharrarse. Tostarla hasta ver mi piel convertirse en ceniza mientras mis ojos hervían del calor. Tenía mi túnica ardiendo en suaves ascuas, así como las llamas recorrer mi cuerpo por momentos.

Sí, esta sí es una maldición. Recordé como Featherhope sufrió esta tortura por retar a su padre. El Rey Vas-Til. Me preguntó que si en verdad su historia es real o provino del sueño de un ser supremo.

Pasaron largos minutos, momentos tortuosos como mi piel se incineraba y mi cabello por igual hasta ver el sol deformarse como un huevo y ser tragado por el bastón de Sacanas. Y así. Caer como una heroína, mientras olía mi carne quemada y mi túnica chispear por las brasas. Y quede inconsciente.

Finalmente había salvado una nación. Y me sentía útil.

Llegamos a la torre de mi madre, donde su puerta ardía y la madera se quebraba por el calor, las llamaradas salían por los bordes de la puerta y escuchaba a alguien sollozar, mire a mis hermanas y ellas sin dudar patearon la puerta y yo levante un escudo para protegernos de la obvia llamarada y entramos apagando el incendio.

Lo que vimos, fue.

Dios mío.

Era Daybreaker. Mi madre.

Daybreaker volvió, pero no era la misma. Sí era Daybreaker. Pero no lo era tampoco.

Daybreaker estaba recostada en su cama llorando, lloraba fuego. Y era ese fuego al chisporrotear quemaba todo a su alrededor.

Era la misma Daybreaker, con sus colmillos blancos resaltando y su casco anaranjado con la silueta de un Fénix y esa melena flameante con sus enormes alas puntiagudas. Emanando un aura caliente. Mi madre.

Era muy tarde ir por el bastón de Sacanas, y aunque fuera por él. Equestria perecería antes de mi regreso pues está en el exterior, fuera de la ilusión. Lejos de todo conocimiento de cualquier humano y pony. Aunque recordé que había algo más para detener a mi madre.

La espada de mi padre. Y con toda mi magia teletransporte la espada ondulante, obviamente. Era un arma maligna y me consumió mis fuerzas, aunque sude de la fatiga. El calor las desvanecía. Y me plante ante la cruel Daybreaker y mis hermanas siendo mis escudos.

—¡En nombre de los pilares de Equestria! Te ordeno abandonar este reino cuanto antes, O morir en el intento—Lo mismo dije la vez pasada. Y recibí una fuerte llamarada devorando mi brazo, pero esta vez. Daybreaker se limitó a levantar la cabeza y verme con una tristeza y cerró los ojos.

—Haz lo que tengas que hacer, no importa nada. Ya nada importa. Hija mía mátame. Por favor. No hay nada que pueda hacer; No pude traer a mi esposo de vuelta, mi familia desconfía de mí. Perdí a mi reino. Ya no tengo nada más que perder. Ya nada me queda. Soy inservible.

Me quede en shock. Daybreaker, el supuesto lado oscuro de mi madre, llorando. Reclamando que acabara con su vida, ¿Qué debía de hacer? Ver llorar a este ente maligno. Arrepentido, me quebraba el corazón. Mire a mis hermanas y ellas tampoco no sabían que hacer.

—¿Qué has hecho con mi madre? ¿Qué hiciste con Celestia?

—Yo soy Celestia—Y levanto la mirada y vi sus ojos nuevamente, sí. Eran esos ojos lilas, con las pupilas de reptil, pero eran de su color, Al parecer. Quiero creer. Que ambas llegaron a un acuerdo cuando mi madre apareció en el trono esa vez. Y el conversar conmigo, provoco que ambas se fusionaran en su totalidad. Compartiendo poder y alma.

Me quede en silencio, era complicado de asimilar, pero era lógico.

Yo lo hice, y sospecho que mi tía también.

¿Sera esta la era de la falsa humanidad?

El guardián terminó con la era de los falsos dioses, pero nosotros comenzamos con la falsa humanidad.

No era tan cierto mi preocupación al ver a mi madre así, al poco tiempo pudo regresar a la normalidad. Pero mantuvo esa esencia casi notoria, me encantaría saber como extraer ese poder sin la necesidad del bastón de Sacanas.

Quizás… ¡Sí! Ya se como.