¡Buena lectura!
Cap 10
Dejavú
Una de las cosas que Leon quería contarle a Claire la noche anterior era sobre el compañero que le había asignado el Teniente Branagh.
Kevin Ryman era toda una personalidad. El sujeto era despreocupado, relajado y hasta un poco irresponsable, pero era muy agradable, era un muy buen oficial y un compañero genial.
Había pasado todo el día anterior hablándole de sus responsabilidades, mostrándole el área que tendrían que patrullar y explicándole cómo tratar con las personas de acuerdo a las situaciones que fueran encontrando.
Le explicó también los días en los que tendrían que entrenar, practicar tiro y lucha cuerpo a cuerpo, y lo importante que era estar bien afinados en esta época del año, pues todos los fines de año se organizaba un torneo en la RPD, en el que obviamente Kevin iba a participar, y se había empeñado en convencer a Leon de que participara también.
Leon se removió en el asiento de copiloto de la patrulla al darse cuenta de que Kevin se había quedado callado. Su compañero hablaba hasta por los codos, cosa que a Leon no le resultaba incómoda, pues él mismo no era un gran parlanchín, así que compensaba bien.
Sin embargo en ese momento a Leon le parecía que su compañero le había preguntado algo, y por estar pensando no había escuchado qué.
Kevin pareció darse cuenta de las cavilaciones de Leon, pues solo se rió y volvió a preguntar
-Te digo si te molesta que baje en la tienda de conveniencia de la gasolinera, quiero comprar algo de comer
-Adelante Ryman… perdón por la distracción
El oficial Ryman detuvo la patrulla en la estación de servicio en la que Leon y Claire se encontraron por primera vez. Leon bajó de la patrulla y se quedó recargado en el cofre.
-Buenos días oficial -le dijo el chico que estaba trabajando en la estación la otra noche. Leon le devolvió el saludo amablemente.
El rubio no se acabaría de acostumbrar nunca a que la gente le llamara "oficial" pero no era algo que le incomodara.
-Oficial Kennedy -le había dicho Ada Wong la noche anterior
Leon respiró pesado al recordar la conversación con Ada.
Ella le había dicho que se encontraba de verdad preocupada por su novio, pero que aun no quería colocar el reporte, porque sabía que Jhon había estado investigando a la misma policía de Racoon, y que justo cuando le había contado a Ada que estaba cerca de una pista muy importante, había desaparecido.
-Oficial, se que usted está empezando en la fuerza, es por eso que quise acudir a usted. Por favor manténgase muy atento -Le había dicho ella con esa voz de terciopelo antes de añadir -no confíe en nadie, hay algo sucio y oscuro pasando en la RPD y creo que tarde o temprano cosas terribles saldrán a la luz
-Señorita Wong, ¿hay algo que usted sepa y no me esté diciendo? -le dijo Leon provocándole un gesto de sorpresa
-Solamente quiero pedirle que me haga saber cualquier cosa que sepa sobre John -le dijo colocando una de sus manos sobre la de él y viéndolo con los ojos bien abiertos y suplicantes.
Leon le había insistido en que no era necesario que se lo pidiera, después de todo era su obligación mantenerla informada.
Había un par de cosas que aún le incomodaban de aquella conversación. La más obvia, era lo que la mujer le había dicho sobre la policía de Racoon y de cómo no debía confiar en nadie. Pero en base a ese último comentario, Leon se preguntaba si podía confiar en la misma señorita Wong.
Ella misma le había dicho a Leon que había acudido a él porque estaba empezando en la fuerza, pero Leon no sabía cómo ella se habría enterado de ello, después de todo, Ada no vivía en Racoon para conocer a los oficiales del departamento.
Luego estaba el hecho de que al inicio ella le había dicho que lo había visto por casualidad mientras caminaba por la calle esa noche, pero luego le confesó que había acudido a él. ¿Cómo sabía Ada dónde podía encontrarlo?
Por último estaba la sensación que la mujer le provocaba. Su voz de terciopelo, su arreglo llamativo y su personalidad tan atrayente hacían juego perfecto con su increíble belleza, por lo que caer rendido ante sus peticiones hubiera sido muy fácil. Pero Leon sentía que eso era precisamente lo que ella quería… acercarse a él aprovechándose de su poca experiencia y manipularlo de alguna manera.
Sin embargo Leon tenía experiencia con mujeres manipuladoras. Ese tipo de mujeres que te hacían sentirte como el personaje de un videojuego, controlado por alguien más, pero sin poder hacer nada al respecto.
"Que Dios me perdone si estoy pensando mal de una mujer inocente" pensó el joven policía justo cuando su compañero lo llamó desde la entrada de la tienda de conveniencia.
-Kennedy, ¿algo de tomar?
Claire bufó ante el semáforo que volvió a detenerla.
Ella no solía sentirse impaciente al manejar, pero la llamada que recibió antes de salir de casa la había indispuesto un poco.
Su amiga Liv le había llamado temprano para decirle que debía regresar al campus al menos un día, pues había papeleo importante que era necesario que hiciera en persona.
A Claire no le hubiera molestado, a no ser porque sabía que los trámites que tenía que hacer eran pura burocracia de la universidad, para justificar el hecho de que sus estudiantes no estuvieran recibiendo clases, y lo cierto era que estaba disfrutando sus pequeñas vacaciones en Racoon City.
Claire no quería volver al campus ahora, se la estaba pasando bien con su hermano, estaba relajándose en Racoon y bueno. Leon.
Aunque no quisiera aceptarlo, no quería irse, también por Leon. Estaban conociéndose a penas pero Claire se sentía extrañamente cómoda cerca de él y de hecho estaba haciéndole caso a su amiga, estaba dejando que las cosas con él pasaran lento, haciendo un muy buen amigo, al menos.
No era que creyera que podía pasar algo más. No creía que Leon se sintiera atraído por ella de todos modos.
El hilo de sus pensamientos se vio interrumpido cuando llegó a la comisaría. La noche empezaba a caer y afortunadamente las lluvias habían cesado.
Las noches en las que Chris tenía turno de noche, y Claire estaba en Racoon, ella acostumbraba a llevarle algo de comida por la noche, para desearle buen turno y para que al menos mientras ella estaba en la ciudad, él no comiera demasiada chatarra.
Claire aparcó su motocicleta y bajó las cosas que le llevaba a su hermano. Se preguntó internamente si alguien sería capaz de entrar a esa comisaría y no sentirse intimidado. No solamente por el hecho de que era una comisaría, sino por el tipo de edificación que era.
La pelirroja no se sentía intimidada del todo, pero ese edificio no dejaba de producirle escalofríos. Y hablando de escalofríos… Claire suspiró pidiéndole al cielo internamente que al entrar no se encontrara con Brian Irons, el jefe de la RPD.
Ella había convivido con suficientes oficiales desde que Chris era parte de la Fuerza Aérea como para estar acostumbrada a ellos, de hecho, los policías de Racoon no la intimidaban de ningún modo. Los compañeros STARS de Chris eran como una familia, las veces que había convivido con ellos, habían sido sumamente agradables, la trataban como uno más de ellos. El capitán Albert Wesker era algo diferente, su presencia era sin duda intimidante. Era un hombre imponente, estricto y severo líder, según Chris le había contado, pero su semblante le indicaba que era alguien en quien se podía confiar.
Brian Irons en cambio… Claire nunca había tenido que hablarle, y siempre había procurado evitarlo. Lo había visto en un par de ocasiones, y en todas, gracias al cielo había alguien que lo alejara de ella.
La primera vez que lo vió fue una ocasión en la que conversaba con Chris en el estacionamiento de la comisaría, y cuando Irons pasó saludando a Chris, él instintivamente se había colocado delante de ella como protegiéndola.
-Perdón por asustarte -le había dicho después -pero no me agrada nada cómo ese sujeto mira a las mujeres…
Luego de ello solamente lo había visto un par de veces en la comisaría, pero su tono de voz, pegajoso y agresivo se escuchaba como si estuviera hablándole al oído.
El sujeto no era como el capitán Wesker, no era imponente, ni denotaba liderazgo innato, simplemente era perturbador y le provocaba escalofríos.
Claire entró a la comisaría y afortunadamente solo se encontró con el teniente Marvin Branagh. La comisaría estaba empezando a calmarse, pues el día estaba terminando.
-Claire Redfield -La saludó el teniente -que gusto verla por acá
-Buenas tardes Teniente -le devolvió el saludo -buscaba a mi hermano, ¿sabe si está en la comisaría?
-Claro, está en su oficina, sabe cómo llegar, pase adelante -le dijo Marvin con un tono amable.
Claire asintió y avanzó por la comisaría hacia la oficina de los STARS. Al llegar al pasillo notó que la sala de los STARS sonaba más animada que la última vez que estuvo allí, sin duda por ser más temprano, los compañeros de su hermano aún no habían salido.
La puerta se abrió en ese instante dejando pasar al jefe de su hermano, el Capitán Wesker
-Buenas tardes Capitán -le dijo Claire sintiéndose un poco fuera de lugar. Wesker tenía siempre una expresión severa, un perpetuo ceño fruncido que podría asustar a cualquiera, pero él le devolvió amablemente el saludo.
-Buenas tardes señorita Redfield -Claire se sorprendió al darse cuenta de que recordaba quien era ella -Su hermano está dentro -le dijo en seco, y sin más empezó a caminar por el pasillo.
Claire entró a la oficina donde la recibieron los entusiastas saludos de los compañeros de su hermano, haciéndola sentirse muy cómoda de hecho… Rayos. De verdad no quería irse de Racoon esta vez.
-Te dejaré en la entrada de la comisaría para que empieces a hacer el papeleo del día mientras voy a dejar la patrulla al estacionamiento ¿De acuerdo?
-Claro, yo me encargo
Leon bajó de la patrulla como Kevin le había dicho, y en seguida se enfiló hacia las puertas de la comisaría, pero antes de entrar, la puerta se abrió.
-¡Leon!
El joven policía sonrió de lado a lado al encontrarse con la pelirroja que iba enfundada en una chaqueta de cuero negra y jeans oscuros.
-Oh… lo lamento, quise decir, buenas noches oficial Kennedy -le dijo asintiendo
-Claire por favor… -le dijo aun con la sonrisa en el rostro -sabes que Leon está bien
La chica sintió sus mejillas arder. Para ese momento ya había quedado asentado que Leon era un hombre increíblemente atractivo, pero ese uniforme… ¡Ese uniforme!
Algo dentro de ella se removió al verlo uniformado.
"No me importaría cometer un delito o dos, si tú me arrestas" pensó, e inmediatamente sintió ganas de patearse a sí misma.
-¿Claire? -Leon le habló al darse cuenta de su gesto incómodo, haciéndola pegar un brinco de sorpresa.
Claire se aclaró la garganta intentando disimular su lapso de niña enamorada…
-De acuerdo… Leon. Te ves bien -le dijo haciéndole un gesto para indicarle el uniforme, esta vez haciéndolo sonrojar a él.
-Gracias -le dijo rascándose la nuca -¿Está todo bien?
-Todo está bien, solo vine a dejarle algo de comer a Chris… tiene turno esta noche y acostumbra comer chatarra, así que me agrada traerle algo de comer cuando estoy aquí.
-Eres muy dulce
Claire se sonrojó un poco más, pero antes de poder responderle, Leon volvió a hablar.
-Oye, ¿podemos ir a comer esta noche entonces?
-Leon lo lamento… Chris suele llamar cuando está de turno para saber como estoy
El rostro de Leon se ensombreció antes de responder con simple "Oh" lo que enterneció el corazón de Claire moviéndola a decirle.
-¿Te parece si lo hacemos en nuestro apartamento? -Leon abrió los ojos como platos antes de que ella pudiera aclarar -¡La pizza! quiero decir… podemos pedir a domicilio y comer en casa… -dijo tímidamente
-¿Pizza y película dos días seguidos? -Le dijo Leon
¿Película? Claire no había mencionado una película, pero la idea de pasar la noche en compañía de León no le desagradó...
-Podría comer Pizza todos los días del mes Leon, no hay problema para mi… -le dijo ella sonriendo
-De acuerdo… tengo algo de papeleo que hacer antes de dar el día por terminado. ¿Traes tu moto? -Claire asintió -de acuerdo, entonces nos vemos en un rato
Claire asintió de nuevo y se encaminó a su moto, Leon no le perdió rastro mientras subió y emprendió su camino.
Había algo arrebatadoramente sexy en el hecho de que manejara esa imponente Harley. Leon se quedó viéndola alejarse en la motocicleta.
-Hola Kennedy -la voz del teniente Branagh lo hizo saltar de sorpresa volteando a verlo asustado.
-Teniente… buenas noches
-Kevin te busca allá adentro… creyó que ya te habías ido.-le dijo sonriendo divertido
-Lo lamento, me distraje un poco, ya iba a entrar -le dijo caminando hacia la puerta, pero se detuvo de nuevo en la puerta al escuchar a Marvin
-¿Leon? -le dijo dudando un poco antes de agregar -¿aceptas un consejo, no de un superior, si no de un colega?
-Claro teniente, dígame -dijo Leon con sinceridad.
-La señorita Redfield… es una muy buena chica. Pero no olvides quien es su hermano. Chris no es un mal sujeto, pero me parece que no hay nada en el mundo más importante para él que su hermana y su trabajo…
Leon asintió con un gesto serio, pero antes de poder responder la puerta volvió a abrirse
-¡Kennedy, demonios! ¡Creí que para este momento ya habrías terminado el papeleo, y ni siquiera has entrado !
Claire se vió en el espejo otra vez. Se había cambiado ya tres veces desde que llegó de la comisaría. Tampoco tenía muchas opciones, pues viajar en moto no le daba espacio para traer mucha ropa con ella, sin embargo sabía que no quería verse desesperada, pero tampoco demasiado casual.
"¿Cuál es el punto?" pensó para ella misma. Solo iba a cenar en casa con un amigo, no era como que fueran a salir a un restaurante elegante o algo así.
El asunto era que esta vez, su reunión con Leon, si le parecía algo así como una cita. De no ser porque ella le había pedido que cenaran en su apartamento, hubieran incluso salido a cenar fuera.
"Sea como sea" -pensó Claire, esta vez si debía arreglar su cabello y buscar algo de ropa en la que se sintiera cómoda, pero también quería verse bien. Después de todo, Leon siempre se veía bien. Sobre todo en ese uniforme de policía…
Claire suspiró mientras soltaba su cola de caballo y empezó a cepillar su cabello. No pensaba que hubiera atuendo en el mundo que no le quedara bien al rubio, pero ese uniforme no solo lo hacía verse guapísimo, sino también le removía algo en la memoria.
¿Qué era eso que sentía cada que veía de cerca al policía?
La pelirroja sintió que sus mejillas ardían. Iba a cenar con él dentro de un rato, y de verdad esperaba ser capaz de controlar sus nervios frente a él.
Alguien llamó a la puerta haciéndola saltar del susto.
-Ya llegó -dijo Claire para sí misma, sintiendo como su estómago empezaba a llenarse de mariposas…
Corrió hacia la puerta deteniéndose un momento antes de abrir. Se colocó un mechón de cabello detrás de una oreja y respiró antes de abrir.
-¡Redfield! -Jill y Rebecca aparecieron detrás de la puerta, la mayor con una sonrisa y la más joven con una mirada tímida. -¿Ya conocías a Rebecca?, creo que aún no, pero quisimos pasar a visitarte para que no pasaras sola toda esta noche… así tu hermano no estará tan preocupado por ti.
Claire sonrío algo sorprendida dejándolas pasar sin saber que decir.
-Hola Jill, Rebecca, mi hermano me ha hablado sobre ti. -las saludo nerviosa pero amable, Notando como Rebecca se sorprendió y sonrojó un poco al oír eso último.
"¿Un crush con un chico mayor? Te entiendo hermana" pensó Claire divertida.
-Habíamos pensado pasar comprando Pizza, pero tu hermano me contó que esa fue su cena ayer, así que mejor quisimos venir aquí para preguntarte que prefieres, o tal vez podríamos salir a algún lado ¿Qué dices?
Claire abrió la boca nerviosa pensando en cómo contestar justo cuando la puerta volvió a sonar.
-¿Esperas a alguien? -le dijo Jill entre curiosa y sorprendida.
Claire abrió y cerró la boca sin saber que decir, antes de volver a escuchar la puerta, seguida de una voz masculina que hablaba desde fuera.
-¿Claire estás allí? Lamento la tardanza
Jill abrió los ojos sorprendida diciéndole a Rebecca en un susurro
-¡Creo que es el novato! -con gesto entre sorprendido y divertido volteó a ver a Claire -¿es el novato? -Claire solamente asintió con expresión mortificada, haciendo que Rebecca y Jill compartieran una risilla de complicidad, la más joven se cubrió la boca con las manos -¡No lo hagas esperar! -le dijo Jill apartándose para que Claire pudiera pasar a la puerta, lo que la pelirroja hizo con más nervios que sangre dentro del cuerpo.
La menor de los Redfield abrió la puerta lentamente encontrándose con el rubio policía con una bolsa de palomitas de microondas en una mano y una caja de gomitas en la otra.
-¡Claire! Pensé que aun no estabas en casa… lamento la demora, resulta que aún me cuesta un poco conducir por la ciudad… oh -El policía había empezado a hablar entusiasmado en cuanto Claire abrió, pero guardó silencio de inmediato cuando la chica lo dejó pasar haciéndolo ver a Jill y Rebecca
-Ahhhm… buenas noches -les dijo en tono amable
-¡Hola! ¿Leon cierto? -le dijo Jill extendiéndole la mano para saludarlo antes de añadir -Rebecca, él es el novato del que todos hablan en la comisaría… Leon, ella es Rebecca Chambers, la médico de los STARS de Racoon City
-Un placer Agente Valentine, agente Chambers -saludó amable el rubio… -lo lamento, ¿las interrumpí? -les pregunto sonriéndole a Claire, pero antes de que ella respondiera Jill se adelantó.
-Para nada, Rebecca y yo solo pasamos a ver qué Claire estuviera bien, pero en vista de que no necesitas compañía nos retiramos, ¿verdad Rebecca?
La más joven iba a responder pero de nuevo la interrumpieron
-¿Quieren quedarse? -les preguntó Claire, tratando de no sonar tan nerviosa -Leon y yo íbamos a pedir algo de comer a la casa y ver alguna película -El rubio asintió con una cegadora sonrisa en el rostro
-De hecho -habló al fin Rebecca -¿Recuerdas que prometiste ayudarme a repasar protocolos de misiones Jill? -la morena asintió haciendo ademán de haber recordado
-¡Claro! Claire qué gusto me dio verte, nos vamos tranquilas dejándote en inmejorable compañía -le dijo en tono dramático sonriéndole pícaramente -Leon, un placer verte, gracias por acompañar a la hermanita de Chris, estoy segura de que él te estará muy agradecido -le dijo con tono divertido a Leon mientras le daba un apretón de manos de despedida.
-Buenas noches a ambos -dijo Rebecca asintiendo y siguiendo a Jill hacia el pasillo.
Claire las siguió a ambas dejando un momento a Leon solo en el recibidor. Jill volteó a verla en cuanto estuvo del otro lado de la puerta tirando de ella para acercarla y poder decirle en un susurro:
-¿así que el novato eh? -riéndose de inmediato ante la expresión de Claire -descuida pequeña Redfield, tu secreto está a salvo con nosotras… solo no mortifiques demasiado a tu hermano ¿si? pásala bien -le dijo guiñándole el ojo. -luego nos cuentas
Claire intentó reírse pero los nervios transformaron la risa en una especie de quejido que solo divirtió más a las STARS, quienes se despidieron y se encaminaron a las escaleras.
-¿Protocolo eh?... ¿en que planeta podría yo ayudar a estudiar a La Niña prodigio de los STARS? -le dijo Jill a Su compañera más joven
-Sirvió para sacar a la hermana de Chris del momento incómodo -le respondió divertida -¿crees que Chris sepa que su hermana va a cenar con el oficial Kennedy?
-No lo creo… y lo mejor será que no le digamos nada… ya lo hará Claire cuando sea prudente. Por lo pronto vamos a conseguir algo de comer… me muero de hambre.
Claire cerró la puerta sintiendo como toda la calma que había logrado reunir se agotaba por completo. Sus mejillas ardían, en parte por el momento incómodo con las compañeras de su hermano, y en parte por su acompañante en ese momento.
Podía sentir la mirada de León en su nuca, y su estómago lleno de mariposas.
"Compórtate Redfield" se dijo a sí misma antes de voltearlo a ver.
Leon se frotaba la nuca algo confundido por lo que acababa de suceder. Era bastante obvio que la agente Chambers había inventado una excusa para que ella y su compañera pudieran irse, posiblemente para dejarlos solos intencionalmente.
El rubio se preguntó si le dirían a Chris lo que encontraron, y un leve escalofrío le recorrió el cuerpo.
Sus ideas se vieron interrumpidas cuando Claire al fin cerró la puerta y se volteó.
Llevaba puesta una playera de algodón negra y un chaleco de mezclilla corinta encima con algo bordado en la parte de atrás. Pero lo que más le llamó la atención fue su cabello, que no estaba recogido en su tradicional cola de caballo, sino que caía sobre sus hombros enmarcando su rostro, que estaba bastante sonrojado.
Leon sonrío como un bobo sintiendo también su propio rostro más cálido y tuvo que forzarse a formar una oración coherente.
-¿les creíste?
-Cuando se trata de los STARS, de hecho ya no se que creer. -le dijo ella con humor
-Moira tiene siete años, Polly tiene 5. -dijo Barry respondiéndole a su amigo Enrico Marini.
-Son hermosas a esa edad -le dijo Enrico, provocando una risotada de parte de Burton. -No digo que mi Erin no sea hermosa, es solo que… cuando son pequeñas su corazón te pertenece entero… te idolatran.
Al crecer… las cosas van cambiando, son más independientes y las cosas que antes les gustaban,empiezan a parecerles ridículas. Y eventualmente va a aparecer un imbécil de cara bonita que las va a alejar de ti…
-Así como tú te llevaste a Lori -le dijo Barry con una sonrisa ante su tono dramático
-¡Exacto! Ese es mi punto… creo que si uno fue un idiota con las chicas en su juventud, una hija es el puntapié en el trasero con el que la vida cobra venganza
Chris solamente se limitaba a escuchar la conversación de sus compañeros mayores. Después de todo no había mucho con lo que el pudiese aportar, el no consideraba haber sido un idiota con las chicas, y además, pues aún no era padre.
-Tu tienes suerte de aún no ser padre -le dijo Enrico de todos modos -pórtate bien con las chicas para que no te mortifiquen tus hijas en un futuro -añadió antes de levantarse y dirigirse a la cafetera a servirse un café
-¿Que rayos le pasa? -le preguntó Chris a Barry en un susurro
-La pequeña Erin le pidió permiso hoy para tener novio -le dijo con tono divertido su amigo
-¿Erin? ¡Pero tiene catorce! -le dijo Chris
-Los chicos de ahora -le respondió Barry encogiéndose de hombros
Claire se le pasó por la mente a Chris en ese instante, y parte del discurso de Enrico volvió a hacerle eco
"Y eventualmente va a aparecer un imbécil de cara bonita que las va a alejar de ti…"
Ella no tenía catorce, casi tenía veinte, y aunque Claire y Chris se tenían suficiente confianza para hablar de sus relaciones, nunca la había escuchado decir que un muchacho le gustara de verdad. Hasta hace unos días.
Chris se removió incómodo en su silla al pensar instintivamente en el novato… Claire, que había vivido siempre rodeada por gente como él; se le hacía muy obvio que se sintiera atraída por alguien del medio.
De repente a Chris le dieron ganas de patearle el trasero a su nuevo vecino. Aún sin fundamentos.
El joven agente se levantó de su silla y se encaminó hacia la puerta.
-¿A donde vas? -le preguntó curioso Barry
-A llamar a Claire
Chris caminó hacia los teléfonos en los pasillos tratando de no dejar que las palabras del despechado Enrico le hicieran mella…
Él sabía que tarde o temprano Claire tendría a alguien, pero realmente esperaba que las cosas no cambiaran demasiado…
"¿Pero que demonios te pasa?" Se dijo él mismo. Solamente había escuchado a Claire contarle a su amiga que el novato le gustaba, no le dijo que estuvieran saliendo o que tuvieran alguna especie de relación… y ahora por culpa de Enrico aquí estaba Chris, ahogándose en un vaso de agua.
El piloto colgó la bocina luego de que el tono de llamada sonó una y otra vez sin respuesta.
No pensaba dar rienda suelta a su imaginación y decidió pensar que su hermana seguramente estaba en la ducha y por eso no le contestó.
Más tarde le llamaría otra vez.
-Que se joda Enrico Marini
La película que habían escogido para ver era sobre una mujer interpretada por Patricia Tallman, que se encontraba atrapada en una casa en medio de un Apocalipsis zombi.
Sobre la mesa del centro de la sala yacía la caja de pizza vacía y en el sofá con expresión atenta Claire y Leon no parpadeaban mientras veían la televisión.
Habían conversado divertidos mientras cenaban y ahora ambos estaban totalmente inmersos en la pantalla de la televisión.
Camino al apartamento de los Redfield, Leon se había sentido bastante nervioso, y sus nervios solo se exacerbaron luego de la escena con las amigas de Claire y compañeras de su hermano. Pero estar con Claire le resultaba calmante y divertido, así que estaba un poco más tranquilo.
El rubio vio de reojo a la chica sonriendo al notar su rostro atento. Su cabello rojo, suelto, lo enmarcaba perfectamente. Era tan linda.
Leon se obligó a volver a ver la película recordando las palabras de Marvin Branagh
"...Pero no olvides quien es su hermano. Chris no es un mal sujeto, pero me parece que no hay nada en el mundo más importante para él que su hermana y su trabajo…"
Y resulta que su trabajo incluía varias maneras en las que podía darle una paliza si descubría lo mucho que su hermanita le gustaba…
Justo en ese momento en la pantalla los muertos vivientes estaban logrando entrar a la casa, pero antes de saber qué iba a suceder, la imagen se congeló
-¡Rayos! -exclamó Claire haciendo a Leon pegar un brinco de sorpresa, que afortunadamente ella no notó. -creo que está defectuosa -añadió gesticulando hacia la pantalla, pero antes de que Leon pudiera decir algo, se levantó y se dirigió a la videocasetera, más al presionar el botón de expulsar, la video empezó a escupir la cinta del cassette.
Leon se puso de pie riéndose y fue a apagar la videocastetera.
-Creo que le debemos una película al videoclub -le dijo Claire riéndose también.
Leon se acercó a ella y empezó a ayudarla a desenredarse la cinta de las manos,
-Creo que se acabó la noche de películas -dijo ajeno al ardor en las mejillas de la chica al sentir sus manos entre las de Leon. Sin embargo pareció darse cuenta de repente de su situación.
El rubio la volteó a ver, con sus manos casi entrelazadas, enredadas en la cinta de video. Sus mejillas estaban rojas y él mismo sentía su rostro cálido. Sus ojos estaban fijos en él, y estaba casi seguro de que había visto sus labios temblar.
-¿Y si vamos a la azotea un rato? -le dijo la chica interrumpiendo el silencio, y ante el gesto confundido de León añadió moviendo las manos un poco- creo que la película ya no la podremos terminar de ver...la azotea es un lindo lugar para conversar . A menos que tengas que irte ya… supongo que debes descansar puesto que ya estás trabajando… gracias por acompañarme a cenar hoy -le dijo en un solo suspiro antes de que Leon la interrumpiera
-Vamos, aún no quiero irme -le dijo con sinceridad, sorprendiéndola un poco.
Claire asintió y como pudieron ambos desenredaron la cinta de sus manos. Tomaron sus chaquetas y salieron del apartamento.
Caminaron en silencio por el pasillo, subieron las gradas y abrieron la puerta, Claire tomó un trozo de madera del suelo y lo colocó en la manecilla de la puerta.
-No me lo vas a creer, pero a veces esta puerta se cierra y un par se han quedado encerrados como idiotas aquí. -le dijo haciéndolo reír
-Ven- , lo llamó al borde frontal del edificio -ya que aún no hemos podido ir a conocer la ciudad, te mostraré algo desde aquí, aunque quizá en tus dos días como oficial ya la has conocido
-De hecho, Kevin y yo patrullamos más por los alrededores… ayer tuvimos que ir a la estación donde nos conocimos, y se me caía la cara de vergüenza con los dos empleados.
La risa de Claire le sonó como música mientras se acercaba a ella al borde del edificio.
-Allá se ve la torre del reloj, el diseño es parecido al de la comisaría pero tiene un parque muy bonito delante
-Aquel otro edificio es el orfanato… ¿te has dado cuenta de lo ominosos que son todos los edificios de Racoon?
Leon sólo asintió dejándola seguir hablando, más entretenido en ella misma que en lo que le mostraba.
-Es una lástima que ya sea de noche, porque por allá se pueden ver las montañas del condado Arklay, un día de estos deberíamos subir para que puedas ver el amanecer desde aquí, se ve genial…
He leído por allí que son un lugar genial para hacer senderismo, pero Chris dice que es algo peligroso, así que nunca he podido ir…
¿Estoy hablando demasiado cierto? -le dijo volteando a verlo y encontrándose con su mirada sobre ella.
Claire bajo un poco la vista colocándose un mechón de pelo detrás de la oreja.
Los ojos azules del policía la hacían sentir que sus piernas eran de gelatina, y justo en ese momento aquel sentimiento de dejavú no la dejaba tranquila.
-¿Claire? -la llamó Leon al notar su inquietud -¿estas bien?
Claire sólo asintió armándose de valor para levantar el rostro y verlo.
-¿Leon?
-Dime Claire
-¿Alguna vez has tenido el sentimiento de conocer a alguien, a quien de hecho no conocías?
Leon parpadeó confundido con la pregunta
-Me refiero a que…- Claire se detuvo tratando de organizar sus pensamientos antes de hablar otra vez -Leon desde que nos encontramos en aquella estación, yo… -la pelirroja se detuvo de nuevo dándose ánimos
Leon sintió su corazón acelerar… ¿Era esto una confesión? Él había reconocido ante sí mismo que la pequeña Redfield le gustaba, y mucho… pero no pensó que ella en realidad se sintiera igual por él.
Claire se aclaró la garganta al darse cuenta de que su actitud estaba siendo de hecho algo extraña. Una risa nerviosa se le coló entre los labios
-Lo que quiero decir es que, desde que te vi, apuntándome con esa arma -se rió un poco ante la expresión mortificada de Leon- Leon, por alguna razón sentí que no era la primera vez que te veía
Leon se sorprendió. El mismo había sentido en varias ocasiones esa especie de dejavu cada vez que convivía con Claire; pero el sentimiento le parecía tan extraño que terminaba por ignorarlo.
-Me volvió a suceder al escucharte decir mi nombre y en muchas otras ocasiones -continuó la pelirroja… -es muy extraño, creo que por eso es tan sencillo conversar contigo, es que, de hecho siento como si fuéramos amigos desde hace años… ¿es extraño?
Leon la vio cómo si estuviera descubriendo algo en sus ojos, y Claire se sintió arrepentida de inmediato de haberle dicho todo, pero nada la hubiera preparado para lo que sucedió luego
-No es extraño para nada.- le dijo colocando un mechón de su cabello detrás de la oreja.
Y luego la besó.
Claire no creía que fuera posible sentirse más asombrada.
Ese sujeto que había conocido hace unos días, que se había hecho su amigo sin ninguna dificultad. Ese sujeto que le resultaba arrebatadoramente guapo y que tenía una personalidad tan atrayente, ese sujeto de cabello rubio perfecto, ojos azules profundos y rostro tallado por los mismos ángeles; la estaba besando…
Claire tardó un pequeño momento en reaccionar, lo que hizo al chico dudar y tratar de retroceder, pero Claire avanzó para evitar alejarse y correspondió el beso.
Fue un beso tierno y suave pero Claire lo sintió tan intenso como un rayo cayéndole encima.
Cuando se separaron Claire se dio cuenta de que Leon la había rodeado con un brazo y tenía una mano sobre una de sus mejillas, y ella misma tenía sus brazos alrededor de su cuello.
-Lo siento -le dijo Leon en un susurro
-¿Lo sientes? -le preguntó ella también en un susurro
-Nah… fue genial -le confesó haciéndola reír
Ambos se quedaron así, solo viéndose a los ojos un momento hasta que Claire habló.
-Creo que tal vez deberíamos bajar… es algo tarde, no quiero que mañana el oficial Kennedy ande por ahí patrullando con ojeras por culpa mía
-Claro vamos -le dijo Leon soltándose de su agarre pero sosteniéndola de la mano para caminar así hacia la puerta.
Leon se sentía cómo un chiquillo. Acababa de hacer una de las cosas más impulsivas de su vida. Por un momento pensó qué tal vez había cometido un error, pero en cuanto sintió los brazos de Claire afianzándose alrededor de su cuello, el estómago se le había de mariposas.
Caminó con ella de la mano en silencio hacia la puerta, y así bajaron las gradas. Todo se sentía tan natural, que le costaba creer que la chica y él se conocieran a penas hace unos días. Apenas se dio cuenta de que iban de la mano cuando llegaron al piso del apartamento de los Redfield, sin embargo Claire no parecía incómoda con el gesto así que no la soltó; claro hasta que se acercaron lo suficiente a la puerta del apartamento como para escuchar que del otro lado el teléfono estaba sonando. Entonces Claire lo soltó como si la hubiera electrocutado y con los ojos abiertos como platos lo volteó a ver y le dijo
-¡Chris iba a llamar!
¡Tanta miel!
Puede que tarde un poco más en actualizar, pero espero que no sea tanto. Esta historia llena mi corazón.
¡Nos leemos luego!
