LAS CRONICAS DE NARNIA: EL RETORNO DE LA REINA.

Disclaimer: Las Crónicas de Narnia no me pertenecen.

Capítulo 20: El Sentir de los Traidores

PARTE I: MIEDO

El viento mismo parecía estar en su contra pues soplaba con debilidad a penas moviendo la pequeña embarcación de velas alejándolo lentamente de Cair Paravel el que siempre había sido su hogar.

La maraña de sentimientos que Rilian albergaba en el pecho le embotaba la mente y le impedía pensar con claridad, lo único que repetía su mente era que jamás podría volver a casa. Que nunca más vería a su padre o a Lucy y ese pensamiento era desolador.

Rilian no sabia que seria de su vida de ahora en adelante dado que era considerado un traidor por todo Narnia y por ello no podía pisar territorio narniano o alguno de sus aliados lo que en si era todo un reto dado que la mayoría del territorio de ese mundo mantenía fuertes alianzas con el reino de Aslan.

Su única posibilidad era irse hasta el territorio entre las Islas Solitarias y Circulo Rojo donde abundaban islas pequeñas sin gobernantes que solían regirse por las reglas impuestas por la misma población o que eran frecuentadas por piratas y hombres de dudosa reputación y que Narnia dejaba a cargo para ser supervisadas a los encargados de las Islas Solitarias que no intervenían ni ocupaban las islas dado que las consideraban poca cosa.

El pensamiento de vivir en alguna de estas islas era por demás desalentador, pero Rilian sabía que no tenia ninguna opción, ahora el era un traidor y como tal debía de vivir, no importaba si merecía o no el castigo. Con ese fatalista pensamiento Rilian sucumbió a un sueño inquieto.

En su sueño Rilian debía tener cinco años o tal vez menos y se encontraba en su cama mientras sentada a su lado su madre, la estrella Liliandil, le acariciaba el cabello en silencio. Su madre emitía una leve luz que, en las estrellas, aun en las caídas como Liliandil, simbolizaba su vitalidad y felicidad, Rilian no recordaba cuando su madre había brillado por última vez, pero asumía que había sido entre los seis y siete años. Pero en ese momento su madre le sonreía pareciendo feliz y tranquila y le transmitía el mismo sentimiento a su pequeño ser.

-Eres un buen niño- hablo Liliandil, pero con una voz pacifica que Rilian no reconoció -Yo te protegeré en esta travesía, pronto encontraras un nuevo hogar.

Sobresaltado Rilian despertó cegado por la luz del sol que en ese momento se encontraba en su máximo esplendor. Para entonces ya se encontraba bastante lejos de Cair Paravel, aunque no sabía exactamente cuánto había recorrido mientras dormía se imaginaba que ya estaba lo suficientemente lejos como para llevarle ventaja a Narina si esta decidía cambiar de opinión e ir tras él, cosa que no descartaba conociendo a la hija de Aslan.

En su mente pasaron rápidamente las imágenes que Narina grabo a fuego en sus recuerdos, los rostros de todos los que murieron el fatídico día de la invasión a Cair Paravel, por lo que Rilian cerro los ojos fuertemente intentando desaparecer las imágenes que parecían iluminar su cerebro con una incandescente luz roja pero las imágenes se negaban a desaparecer. Intentando de nuevo olvidar tan perturbadoras imágenes Rilian tomo los remos y decidió utilizarlos para ayudar a las velas a impulsar la pequeña embarcación con el fin de descargar todos sus sentimientos en aquella actividad física.

Rilian no paro ni un segundo de remar en su afán de olvidar las imágenes que lo perturbarían por el resto de sus días, no se detuvo hasta que el atardecer llego iluminando el mar de un hermoso tono dorado. Solo entonces Rilian comenzó a quedarse dormido del cansancio con el rostro apoyado en contra la orilla de madera, fue por eso por lo que no se percató de la enorme embarcación que se acercaba lentamente impulsada con unas enormes velas negras que auguraban las clases de intenciones que tenía el barco.

En el suave duermevela en el que se mantenía Rilian no fue sino hasta que escucho los gritos de la tripulación del barco ordenando que abordaran su embarcación que se percato del peligro en el cual se encontraba despertando bruscamente y captando asustado las sombras oscuras que se recortaban contra las ultimas luces del atardecer.

Aun entre el sueño Rilian reacciono rápidamente y con su espada comenzó a cortar las sogas de los ganchos con los que el enorme barco pretendía abordarlo, pero cada vez que cortaba algún nuevo gancho era lanzado entre los gritos de la tripulación que recibían ordenes de detener a Rilian.

La primera flecha que fue lanzada por la tripulación fue esquivada apenas por Rilian y esta se clavo en el suelo de madera del barquito, pero la segunda flecha se clavo en su hombro y el impulso fue tan fuerte que lo tumbo de espaldas en el barco dándole al barco extraño el tiempo suficiente para abordar el barco de Rilian, aunque este era tan pequeño que solo tres hombres pudieron subir a bordo.

Los dos primeros Rilian pensó no eran mas que meros sirvientes al servicio de un tercero pues se notaba en sus gestos vulgares y hoscos, y por las armas que los hombres llevaban no le cupo dudas de que no pertenecían a ninguna nación aliada de Narnia lo que en su actual situación no sabia si era algo bueno o malo para él.

El tercer hombre que abordo el barco Rilian pensó era el líder o sino al menos la segunda persona al mando, lo sabia por su postura y su ropa mas fina que la de los dos primeros y mas aun por los múltiples anillos de oro en su mano derecha. El hombre era alto, aunque a diferencia de los dos primeros que abordaron su barco no tenia mucha musculatura pues era más bien de complexión delgada, llevaba el cabello negro largo y recogido en una coleta baja, además de la típica ropa de los marineros llevaba un bastón de madera con una empuñadura de plata con forma de dragón lo que a Rilian le resulto algo extraño, no acostumbrado a ver ese tipo de indumentaria en Narnia.

-Miren lo que trajo el mar- murmuro el hombre del bastón sonriendo de lado, dejando ver una brillante dentadura blanca con los dos colmillos afilados de una manera que a Rilian le pareció antinatural -Si es el mismísimo príncipe de Narnia, oh perdón lo olvidaba, ex príncipe de Narnia.

Rilian se incorporo con cuidado ocultando su dolor por la flecha aun incrustada en su hombro y por la sorpresa de las palabras del sujeto, hacia solo un día que había dejado Cair Paravel, no esperaba que la noticia de su exilio se corriera tan rápido, pero si ese tipo desconocido anunciaba su reciente estatus con tanta confianza era mas que claro que las noticias corrían rápido.

-Dado que tú ya conoces mi nombre creo que deberías comenzar presentándote- murmuro Rilian sacando la flecha de su hombro sin poder evitar una mueca de dolor.

-Vaya con mis modales al parecer no están a la altura de alguien que solía vivir en el majestuoso castillo de Cair Paravel - rio el hombre con sorna -Yo soy Draco "El espadachín" y tu pequeño traidor acabas de encontrarte con la horma de tu zapato.

-No deberías de usar con tanta generosidad la palabra traidor- murmuro Rilian frunciendo el entrecejo y en no mas que un impulso que visto en retrospectiva no fue bien pensado, alzo su espada y se lanzó al ataque.

Pudo herir con su espada a uno de los hombres que gimió cayendo al suelo sujetándose el abdomen donde una herida enorme pero superficial sangraba, pero en el ínterin el segundo hombre lo desarmo y golpeando sus rodillas lo hizo caer al suelo arrodillado, pero sujetando ambas muñecas con una de sus enormes manos tiro de sus brazos hacia atrás sacándole una nueva expresión de dolor.

-Te equivocas en tus palabras- hablo el hombre que en toda la revuelta no había movido ni un musculo, con tanta tranquilidad que parecía no darles importancia a los esfuerzos del antiguo príncipe -Desde ayer por la noche las estrellas se han encargado de anunciar a todo el mundo que ahora eres un traidor, nadie sabe lo que hiciste con exactitud, pero dicen que Narina brama por tu sangre. Muchos pueden haber olvidado a la hija de Aslan y su ira, pero mi gente siempre le fue leal y nunca la olvido y siempre pensó que regresaría, y si las leyendas que se cuentan sobre ella son ciertas tienes buenas razones para temer.

Rilian pensaba rápidamente en una manera de escapar, pero aun así reparo en las extrañas palabras del hombre y se pregunto si con su gente se refería a piratas y saqueadores.

-Ahora que no tienes patria entenderás lo difícil que es la vida, desde que la noticia de tu caída en desgracia se propago han salido mas y mas ofertas por tu cabeza- prosiguió el hombre acercándose a Rilian y tomándolo de la barbilla lo hizo levantar la cabeza para verlo a los ojos -Sinceramente no creo que valgas ni la mitad de lo que ofrecen por ti.

-Vete al demonio- escupió Rilian en el rostro de Draco con gran irreverencia pintada en el rostro que pronto fue remplazada con una mueca de dolor cuando el hombre que sostenía sus brazos tiro aun mas de sus brazos obligándolo a ponerse de pie.

-No te estas ayudando pequeño traidor- murmuro Draco limpiándose el rostro con un gesto de desagrado -¿No sabes que ahora tu destino depende de mí generosidad?

Rilian rio de nuevo irreverentemente y de nuevo siguiendo un impulso espero hasta que Draco se acercó lo suficiente a el para impulsar ambas piernas hacia el pecho del hombre y golpearlo tan fuerte como pudiera, provocando que Draco saliera disparado hacia atrás y cayera al mar entre los gritos de la multitud que los observaba desde el barco. Después aprovechando su impulso se precipito hacia atrás derribando al enorme hombre que lo sostenía de un cabezazo, que cayo al mar en un enorme estrepito.

Claro que Rilian cometió un grave error, ingenuamente pensó que una vez tirara a ambos hombres del barco podría alejarse remando lo más rápido que pudiera, lo cual era a todas luces un mal plan, pero en realidad no fue eso lo que fallo, sino que Rilian se olvido del hombre herido que tenia a sus pies que justo cuando Rilian tomaba los remos dispuesto a emprender su blandengue plan se aferro a sus piernas como si de la vida se tratara y lo hizo caer al suelo para después subirse encima de él aprisionándolo contra la madera.

-Maldito niño, has colmado mi paciencia- murmuraba el hombre apretando su cuello mientras gemía de dolor por su propia herida.

Pronto Rilian comenzó a ver luces blancas previas a un desmayo por la falta de aire y entonces súbitamente la presión en su cuello desapareció.

-…matarlo, no merece una misericordia tan grande como la muerte- decía Draco al hombre que nuevamente gemía en el suelo de madera.

Con esfuerzo Rilian comenzó a incorporarse, viendo a Draco mojado de pies a cabeza con expresión furiosa y aun aferrado a su bastón.

-Tu gente acabo con la mía hace cientos de años y Aslan premio a tu padre dejándolo gobernar y así lo puso fuera de mi alcance pero ahora y pese a lo que Aslan diga sangre telmarina es sangre telmarina y con tu carne me cobrare la afrenta de tu gente- exclamo Draco acercándose y tomando con una mano el mango de su bastón y con la otra sosteniendo el bastón de un punto medio, desprendió el mango del resto del bastón revelando una espada larga, delgada y a todas luces muy afilada -Pensaba entregarte a tu muerte a cambio de bastante oro pero después de esto he decidido dejarte a mi servicio para cobrarme en ti cientos de años de sufrimiento de mi pueblo.

Rilian quiso reclamar ante sus palabras, pensando en como cada narniano ahora respetaba y quería a su padre, reconociéndolo como el telmarino que redimió a su gente pero Draco no lo dejo hablar y aun teniéndolo arrodillado lanzo un tajo directo al rostro de Rilian que este intento evitar lanzándose al suelo pero aun así la espada corto parte de su rostro desde la mejilla hasta la frente y por un momento Rilian se sumió en un gran dolor sintiendo como si no solamente lo hubiera cortado la espada sino como si además le hubiera quemado el rostro.

Gimiendo de dolor en el suelo de madera Rilian apenas sintió cuando lo tomaron bruscamente de los brazos y lo arrastraron hasta subirlo al barco enemigo, ya en la nueva embarcación escucho un gran rugido y después una explosión que calentó el aire por varios segundos, mientras alguien que pensó era Draco se acercó a él y corto esta vez su brazo, dibujando algo con su espada que Rilian no pudo reconocer. Rilian fue llevado abajo a las celdas o eso pensó dado que el dolor en el rostro le impedía tan solo abrir los ojos y por un largo y aterrador tiempo pensó que la herida lo dejaría ciego.

Pero no fue así. Y horas, tal vez días después, Rilian fue capaz de abrir ambos ojos y aliviado comprobar que podía ver perfectamente bien, aunque el rostro le seguía ardiendo horrores, al igual que el hombro herido por la flecha y su brazo marcado por Draco. Con los ojos abiertos comprobó además que efectivamente se encontraba en una celda mugrienta, solo recostado en el suelo tan solo con la ropa y las botas puestas. Seguramente Draco había tomado todas sus posesiones y alarmado Rilian busco entre sus botas al sentir que no traía consigo los dos cuchillos que guardo ahí antes de salir de Cair Paravel. Los cuchillos no eran importantes, aunque hubiera sido bueno traerlos dado su actual situación de prisionero, pero nunca se perdonaría perder el anillo de Lucy. Por fortuna escondido en la suela de su zapato encontró el brillante anillo y en un impulso lo llevo a su boca dándole un beso como si de la mano de Lucy se tratara, pero antes de sumirse en sus oscuras cavilaciones pasos sigilosos acercándose a la celda lo alertaron de que alguien se acercaba por lo que apresurado volvió a guardar el anillo lo mejor que pudo dentro de su bota.

Pronto los pasos se detuvieron frente a su celda y en la penumbra Rilian distinguió a un joven de unos 16 años, cabello rubio oscuro y ondulado, ojos claros y sumamente delgado con la piel quemada por el sol, vestía unos pantalones muy desgastados que parecían sostenerse a sus caderas solo por milagro, no traía camisa o prenda alguna cubriendo su pecho y además iba descalzo, además de los pantalones solo tenía un collar de metal alrededor del cuello que parecía todo menos una pieza de joyería. El joven traía una bandeja con un cuenco y un vaso que deslizo dentro de la celda con cuidado de no derramar su contenido.

-Traje algo de comida- murmuro el joven sentándose en el suelo de la mugrienta celda -No mucha, Draco no deja que sus prisioneros tengan mucha fuerza pues podrían escapar y tú de por sí ya te vez demasiado fuerte.

-¿Quién eres?- cuestiono Rilian acercándose a la reja pero sin hacer intento de tocar la comida en la bandeja.

-Me llamo Sergei y estoy al servicio de Draco- anuncio el joven tocándose incomodo el collar en su cuello.

-¿A su servicio como su aliado?- pregunto Rilian mirándolo con los ojos entrecerrados con desconfianza.

-Mas bien un humilde esclavo- suspiro Sergei con pesadez -En el barco se armo un revuelo con tu llegada, dicen que eres príncipe de Narnia pero que la reina Narina te echo ¿Es cierto?

Rilian no contesto en su lugar tomo el cuenco que contenía una sopa aguada que no lucia nada apetecible pero que aún así este comenzó a beberse en pequeños sorbos.

-Draco ha decidido no venderte yo diría que deberías alegrarte por ello, los que querían comprarte no parecían amables en cambio Draco mientras lo obedezcas te deja vivir- recomendó Sergei en un tono esperanzador -Tal vez te maltrate algo al principio por ser quien eres, Draco le guarda mucho rencor a los de tu tipo, pero estoy seguro de que con el tiempo no te prestara menor atención.

Rilian clavo la mirada en Sergei con incredulidad, la manera en la que hablaba como si en realidad debiera estar agradecido de ser un esclavo le parecía sumamente extraño, pero sobre todo le llamo poderosamente la atención la mención de personas que intentaron comprarlo.

-¿Tu viste a los que le ofrecieron oro a Draco por mí?- cuestiono Rilian con cuidado.

-Claro que sí, nos abordaron horas antes de encontrarte, era un hombre gordo y enorme con barba roja- respondió Sergei entusiasmado de poder ayudar al otro -Dijo algo de su hacha y tu cuello, la verdad no puse mucha atención generalmente no estoy tan cerca de Draco para escuchar lo que dicen. Es mejor así.

A Rilian no le cupo la menor duda de que el hombre que ofreció oro por su cabeza era uno de los Centinelas de la Destructora lo que lo convencía de lo urgente que debía ser su huida.

-¿Es cierto entonces que conoces a la reina Narina en persona?- cuestiono Sergei entusiasmado y prosiguió sin darle oportunidad de contestar -¿Es tan impresionante como dicen? Mi sueño es conocerla algún día, mi gente siempre supo que regresaría, crecí oyendo historias sobre su grandeza…

-Un momento- interrumpió Rilian parando la perorata de Sergei -Creí que nadie en Narnia sabia que Aslan tenia una hija. Que todos los que la recordaban estaban muertos.

-No mi gente, mi gente no olvida, Narina fue nuestra creadora, nunca la olvidaríamos- negó Sergei con orgullo.

-¿Tu gente?- pregunto Rilian extrañado.

-Claro, somos Dragos, los Dragos siempre seremos leales a Narina y a Aslan, aunque Draco ahora le guarde tanto rencor a Aslan- respondió el humilde muchacho despertando la confusión de Rilian.

Rilian se esforzó en recordar que eran los Dragos, pero lo cierto era que nunca había prestado demasiada atención a las lecciones de historia por lo que la palabra Dragos no despertaban nada en su mente.

-¿Qué es un Drago?- pregunto Rilian confundido despertando en Sergei una risa ronca que casi lo hace rodar por el piso.

-Yo pensé que como príncipe de Narnia debías saberlo todo sobre ella- rio Sergei divertido -Ahora ya tengo que irme, tengo mis deberes, pero luego volveré a darte una lección de historia Dragones.

Y en un parpadeo Sergei se incorporo y se fue de la celda sin más. Pero regreso y regreso durante días contándole cada vez trozos de la historia de su gente.

Hacia siglos y siglos atrás Aslan había creado Narnia con su canto y junto con Narnia miles de creaturas parlantes y no parlantes que llenaron la nación con su propia magia, entre los miles de criaturas se encontraban los dragones, criaturas místicas enormes que hablaban, escupían fuego, con un temperamento terrible y gran fascinación por todas las cosas doradas especialmente el oro.

La leyenda decía que los dragones se volvieron ambiciosos por su fascinación por el oro y un día sucedió que a orillas del mar vieron una hermosa joven con el cabello dorado, así que los dragones encantados con su cabello como el oro se la llevaron a su hogar donde la sacrificaron creyendo que así obtendrían más oro tan hermoso como el cabello de la joven llamada Morat. En castigo Aslan le quito el habla a todos los dragones para que pagaran por haber quitado la vida a la joven Morat.

Entonces los narnianos comenzaron a temer a los dragones considerándolos criaturas salvajes y ambiciosos, pero con el tiempo el miedo dio paso al reto y llegando a cierta edad los jóvenes narnianos se retaban a cazar a los dragones para quedarse con su oro y así volverse ricos por su valentía al matarlos. Los narnianos diezmaron en gran medida la población de los dragones hasta que Aslan maldijo los tesoros de los dragones para persuadir a los narnianos a ya no cazarlos. Así cada que alguien robaba el oro de un dragón se convertía en una de estas criaturas condenado a estar así por el resto de su vida. Esto persuadió a la mayoría de los narnianos a no robar el tesoro de un dragón.

Después Sergei le hablo de la importancia de Narina para su gente. Muchos años después de que Aslan lanzara la maldición a los tesoros de los dragones y siglos antes de que Narina abandonara Narnia para siempre, a Narina le fue encomendada la exploración de las islas aledañas a Narnia que empezaban a ser ocupadas por la Bruja Blanca en su afán de acercarse a Narnia y conquistarla, Sergei le aclaro que fue justo en esa misión que Narina conoció a la famosa hechicera Zafira pues la isla donde esta vivía con su padre fue una de las ocupadas por la Bruja Blanca. Otra de estas islas era la isla Xangari donde se refugiaba un antiguo dragón de muy mal talente que tenia el tesoro mas grande de todos, razón por la cual Jadis invadió la isla dispuesta a hacerse con todo el oro del dragón para así financiar sus perversos proyectos.

Narina saco a los invasores de la isla de Xangari y curiosa ante la presencia del dragón iba a verlo durante horas a la distancia pues sus múltiples misiones fuera de Narnia le habían impedido hasta ese día ver un autentico dragón. Al principio el dragón se mostraba hostil a Narina, pero poco a poco dejo que la extraña se acercara a el y aprendiera un poco de sus costumbres. Pronto Narina y la Bruja Blanca se tuvieron que enfrentar y fue justamente la isla de Xangari la elegida para el enfrentamiento. La pelea fue tan fuerte que toda Narnia se estremeció y por su juventud Narina cayo en una trampa de Jadis que por poco le provoca la muerte de no ser por el dragón que le salvo la vida y en el proceso junto con Narina hundió la isla con todo y su tesoro.

La Bruja Blanca escapo y sin un hogar al que regresar el dragón siguió a Narina en su travesía para seguir expulsando a los traidores de las islas como su fiel protector. La leyenda contaba que Narina y el dragón compartían muchas cosas incluso el corazón, lo que implicaba que el dragón se había enamorado de Narina y su amor por ella fue tan fuerte que cuando la vida de Narina estuvo nuevamente en peligro el dragón se transformo en un hombre para poder ayudarla.

Los narnianos decían que fue Aslan queriendo salvar a su hija quien transformo al dragón en un hombre, pero los descendientes de este dragón creían que fue la magia del dragón motivada por su amor por la hija de Aslan quien por si misma transformo al dragón en la forma que necesitaba.

Narina nombro al hombre Drago y este como cuando era un dragón se convirtió en uno de los narnianos de mas confianza de Narina, pero Narina no pudo corresponder los sentimientos de Drago y se marcho a una nueva misión que Aslan le encomendó, el dolor de su corazón roto fue tan fuerte que termino por transformar al pobre Drago en un dragón de nuevo.

Cuando Narina regreso de su misión sintió verdadero dolor ante el dragón que alguna vez se transformo en hombre para salvarla y cuyo corazón roto lo había regresado a su salvaje estado. La historia contaba que Narina había buscado a Drago hasta encontrarlo cerca de las Islas Solitarias, y con su amistad y paciencia había enseñado a Drago a controlar sus sentimientos para así aprender a transformarse en dragón o en hombre cuando lo necesitara. Y así Drago se convirtió en el primer dragón en convertirse en hombre y pese a que Narina siempre sería el amor de su vida encontró amor en otra parte y su descendencia crearía el clan Dragos, dragones capaces de transformarse en hombres y viceversa.

Por siglos el clan Dragos creció siendo fieles a Narina y a Aslan, sus dos creadores, por ello cuando Narina decidió retirarse y formar su propia nación no pudieron tomar partido por ninguno de los dos y se retiraron a una isla lejana para vivir su vida bajo sus propias reglas. Pero cuando los telmarinos invadieron Narnia el clan Dragos regreso a Narnia a ayudar a defender Cair Paravel, aunque poco pudieron hacer contra los telmarinos y la mayor parte del clan fue exterminado, los pocos que sobrevivieron fueron obligaos a esconderse como humanos entre los telmarinos siempre temiendo que pudieran ser descubiertos.

-Draco dice que por eso los Dragos se debilitaron pues dejamos de ser dragones que se transforman en hombres para ser hombres que se transforman en dragones, por lo que una parte de los sobrevivientes del clan perdieron su habilidad de transformarse en dragones pese a la sangre de Drago que corre por nuestras venas- explico Sergei con pesar -Cuando tu padre fue nombrado rey de Narnia los Dragos resentidos por que un telmarino, raza culpable de asesinar a los nuestros, fuera puesto como rey, decidieron marcharse a hacer vida a otro lado.

Sergei le explico como ocuparon un sitio en el bosque cerca de un clan de gigantes con los cuales entraron en guerra, Draco insistía en que debían de abandonar el lugar evitando la guerra, pero nadie quiso escucharlo temerosos de volver a un lugar dominado por telmarinos y cuando la guerra estallo su clan, al estar en desventaja pues de 113 Dragos solo 11 eran capaces de transformarse en dragón, fue devastado. Solo algunos pudieron escapar y siguieron a Draco lejos, solo 7 de 113 sobrevivieron y solo 6 con la capacidad de transformarse. El otro sobreviviente fue Sergei quien no tenia la ansiada habilidad que tanto apreciaba Draco.

-Sobrevivimos haciendo trabajos por recompensas, Draco es nuestro líder y aunque no es exactamente la mejor persona del mundo no se atrevería a dañar nunca a un Drago, no cuando quedamos tan pocos- confeso Sergei con tono aliviado de alguien que ha visto la muerte de cerca y no quiere repetir tal suceso -A aquellos que tienen la capacidad de transformarse en dragones los tiene en los mas altos puestos y a los otros bueno, esos somos más bien esclavos.

-¿No tienes padres?- pregunto Rilian apenado ante la historia del joven.

-Murieron cuando tenia 4 años, los gigantes los mataron- se apeno Sergei bajando la mirada para después volverla a subir con expresión brillante -Pero tengo grandes recuerdos de ellos y sé que su corazón siempre estara conmigo, me protegen.

Rilian pensó en sus propios padres. Su madre ya no estaba con él, pero como Sergei le gustaría pensar que lo cuidaba desde alguna parte, de ella lo recordaba prácticamente todo, quizás por ello le era tan difícil olvidar su tristeza como Lucy se lo había pedido durante tanto tiempo. De su padre lo único que le venia ahora a la mente era su mirada de decepción la ultima vez que lo vio.

-¿Qué hará Draco conmigo?- cuestiono Rilian, pues ya llevaba días en las celdas y el líder de esa banda de caza-recompensas no se había dignado a ir a verlo.

-Después de lo que le hiciste no piensa venderte, ninguna cantidad de dinero seria suficiente para tentarlo a entregarte, pero no se exactamente que pretenda contigo, puede mantenerte aquí como su sirviente o matarte yo que tú me encomendaría a Aslan porque se decidiera por la servidumbre, ser esclavo siempre será mejor que la muerte- respondió el joven apenado -Tu marca en el brazo es prueba de que no piensa deshacerse de ti.

Rilian miro su antebrazo donde Draco había escrito con su espada una T cruzada por una diagonal.

-Es su marca- exclamo Sergei mostrándole su propio antebrazo, donde tenia grabada una E cruzada por una diagonal -Te marca según tu puesto, la E es de esclavo, no puedo ser algo mas con mis pocas habilidades, la A es de aliado, la tienen todos los que se transforman en dragones, la F es por fuerza son los que a pesar de no poder transformarse tienen algo que resulta de utilidad para Draco y la T es de traidor.

-¿Qué hace Draco con los traidores?- cuestiono Rilian con ansiedad, sin dejar de mirar la T en su antebrazo.

-Depende de a quien traicionaste, si fue a Draco les espera la muerte, pero si fue a alguien que no se relacione a el serias un sirviente más, solo eso pues no podría confiar en ti- contesto Sergei -Pero tu eres un telmarino, a ti como a los Drago como yo que no pueden transformarse, nos culpa de la precaria situación de nuestra gente. Debió hacerte un esclavo, pero todos dicen que a quien traicionaste fue a Narina por lo que Draco ha tomado tu traición como algo personal.

-Entonces solo esta esperando el momento adecuado para matarme- afirmo Rilian con pesar. Nunca imagino que su tiempo de exilio fuera tan corto, que su vida se acabaría de un momento a otro.

Rilian espero la muerte, pero esta parecía nunca llegar. Al poco tiempo de su charla con Sergei fue sacado de la celda y puesto a trabajar como un esclavo más, si bien es cierto que Draco y sus secuaces solían prestarle más atención de la usual y no había día en que no recibiera un azote en la espalda y uno que otro golpe repentino que Rilian no podía esquivar.

Sergei solía hablar con esperanza de la generosidad de Draco, pero lo cierto es que Rilian no veía tal generosidad, ni con el ni con los demás, sobre todo para Sergei. Draco guardaba para el como telmarino el mismo rencor que para los Dragos como Sergei a quienes culpaba de la debilidad de su gente pues decía que gente como Sergei fue la que decidió esconderse de los telmarinos en lugar de pelear hasta la muerte como los demás. Por ello los Dragos fueron perdiendo lo que los hacia especiales y dicha perdida causo que perdieran contra los gigantes.

Los demás Dragos solían apoyar y aplaudir las acciones de Draco y ninguno se atrevía a desafiarlo. Entre los Dragos había solo dos mujeres, una de ellas, Finch, había sido elegida para ser la mujer de Draco y con ella Draco ya tenia un hijo al que protegía mas que a nada por lo cual este no se encontraba a bordo del barco, pero Finch si, aunque no era especialmente piadosa, pues era de un carácter duro y hostil justo como Draco.

Los demás Dragos solían tratar a Sergei de un modo parecido al que trataban a Rilian, si bien se aseguraban de no lastimarlo mucho o de darle el suficiente alimento para procurar su supervivencia, justo porque al ser tan pocos Dragos ninguno se sentía capaz de matar a uno de los suyos si bien no lo consideraban exactamente un Drago como ellos.

Sergei no tomaba mucho en cuenta los comentarios hirientes ni los golpes pues se consideraba afortunado de estar vivo y con eso se daba por satisfecho, no entendía que vivir en esclavitud no era exactamente vivir, y dado que era esclavo casi desde que tenia uso de razón no extrañaba una libertad que no recordaba haber tenido.

Rilian en cambio sabía que no podría soportar seguir en esclavitud, prefería mil veces la muerte que años viviendo bajo la bota de Draco. Así que comenzó a tramar su huida, sabía que no podía ser algo improvisado como su anterior y torpe intento, esta vez no debía precipitarse, debía esperar el momento oportuno.

Esperando el ansiado momento de su huida Rilian vio pasar los días, tantos que perdió la cuenta del tiempo que había pasado desde que fue hecho prisionero, pero el tiempo como alguna vez dijo Narina en sus lecciones, era el mejor aliado al analizar a tu enemigo.

De ese modo Rilian supo todos los movimientos de Draco y su gente y dado que estos eran muy cuidadosos y no le permitieron hacerse con un arma Rilian decidió que debía huir de incognito sin enfrentarse a nadie y por desgracia a plena luz del día pues por la noche todos los esclavos y traidores eran encerrados en camarotes distintos y vigilados por la noche.

Durante ese tiempo Rilian pudo apreciar como Draco llevaba su negocio y presencio la manera en que llevaba a cabo sus intercambios, generalmente Draco se dedicaba a atrapar seres por los que ofrecían recompensa y después los entregaba al mejor postor, otras veces encontraba objetos o eliminaba blancos por encargos especiales. Cuando las misiones eran tomadas los Dragos se ausentaban todos, dejando el barco a cargo de las Fuerzas, y Rilian supo que ese debía ser el momento de huir, cuando ningún dragón lo pudiera quemar.

Sergei se convirtió en una gran fuente de información, aun sin saber que Rilian pretendía huir, pues el chico era tan menudo que se escondía en los lugares mas peculiares y desde ahí escuchaba todo lo que quisiera saber. Sergei le revelo a Rilian que había ocasiones en que el barco quedaba en manos de solo pocos dado que la misión encomendada era tan grande o la recompensa tan generosa que Draco llevaba todos los refuerzos posibles. Rilian decidió esperar pacientemente una de estas misiones y pronto su espera se vio recompensada.

Ese día cuando su jornada de trabajo terminaba Sergei se acerco a el mientras terminaba de lavar la loza en una cubeta con agua jabonosa, y discretamente comenzó a ayudarlo mientras le contaba en susurros la nueva información que tenía.

-Escuche de Sohul que mañana partirán todos los Dragos y la mayoría de las Fuerzas, Draco a encontrado un blanco que le había huido durante años- revelo Sergei riendo quedamente -Es una nereida, bueno algo así como una princesa nereida.

Rilian abrió la boca sorprendido. En Narnia generalmente era más frecuente ver espíritus del agua, seres que tomaban forma de mujeres o hombres en el agua y desde ahí solían saludar a los marineros, las nereidas eran mucho más difíciles de ver. Eran seres como el, tan similares que era posible confundirlos con un hijo de Adán o una hija de Eva, pero tenían la estupenda habilidad de respirar bajo el agua y encantar a las personas con sus encantos. Alguna vez Lucy le hablo de unas creaturas similares en su mundo, llamadas sirenas, pero a diferencia de las nereidas estas eran en parte peces, algo que Rilian encontraba cero atractivo pero que Lucy decía que según la leyenda su apariencia era tan hermosa que encantaba a los hombres para atraerlos al mar donde estos encontrarían la muerte.

Rilian recordaba haber reído ante el dibujo que Lucy le hizo para retratar a las sirenas de su mundo, hermosas mujeres mitad pez. En cambio, la especie nereida eran hombres y mujeres por igual que pese a poder salir del mar y llevar una vida en tierra firme preferían llevar su vida bajo el mar y nunca se mezclaban con los narnianos ni siquiera cuando una guerra estallaba. Rilian había visto solo en dos ocasiones a la especie. La primera vez era tan solo un niño y fue cuando Liliandil lo llevo a conocer la isla de Ramandu, la estrella se encargo de presentarle a todas las distintas especies que vivían cerca de la isla y pese a la renuencia de las nereidas se las ingenio para que algunos de ellos salieran a presentar sus respetos al futuro monarca de Narnia.

Rilian casi no recordaba esos borrosos momentos de su tierna infancia, pero la segunda vez en que tuvo oportunidad de interactuar con las nereidas era mas claro en su mente. Fue después de su secuestro por parta de la Bruja de la Saya Verde, su padre y el habían hecho un viaje exploratorio a las islas aledañas de las Islas Solitarias así pudieron interactuar con una pequeña familia de nereidas en su viaje. El padre, la madre y sus dos hijas habían dejado su hogar en el mar debido a un conflicto en la sociedad de las nereidas, una especie de guerra de la que no quisieron entrar en detalles.

-Draco ya ha seguido a esta nereida hace algún tiempo, como cinco años, dicen que su clan estaba en guerra con otras nereidas, y que su padre pacto la paz comprometiéndola en matrimonio, pero ella se rehusó y decidió huir- siguió contando Sergei sin prestar atención a el desconcierto de su oyente -La vez pasada Draco la busco por todos lados, un par de veces estuvo a punto de atraparla, pero es muy hábil. En estos años la recompensa por entregarla con vida a las nereidas ha crecido enormemente, Sohul dijo que esta vez Draco no permitirá que se le escape. Llevara todas las fuerzas necesarias.

Eso era lo que Rilian estuvo esperando durante semanas y semanas, y al día siguiente puso en marcha su plan. Cerca del mediodía los Dragos se retiraron siendo seguidos por las Fuerzas y hasta algunos esclavos de confianza, por supuesto los únicos que tenían prohibido bajar del barco bajo cualquier circunstancia eran los traidores, pues no importaba lo que hicieran jamás tendrían la confianza de Draco.

Cuando hubo pasado un buen rato de que se fueran en busca de su nueva víctima Rilian se decidió a llevar a cabo su plan, lo mas parecido a un arma que había podido conseguir era un vidrio roto de una de las botellas de licor con el cual se embriagaban los Dragos, vidrio que había estado afilando por las noches para después esconderlo en el dobladillo de sus pantalones y con el cual pretendía cortar los amarres de uno de los pequeños botes de remos. Disimuladamente Rilian fue abandonado su puesto y rodeando la entrada a los camarotes hasta la popa del barco, intentando llegar a uno de los botes mas escondidos de la vista del resto de la tripulación.

Iba tan atento a que nadie lo viera, vigilando sus espaldas que cuando se giró y tropezó de frente contra Sergei la sorpresa lo paralizo.

-¿Qué se supone que estas haciendo?- cuestiono Sergei entrecerrando los ojos confundido para después abrirlos grandemente al deducir las intenciones del expríncipe -¿Pretendías huir? ¿Después de todo lo que te he contado pretendes huir?

-Sergei no puedo quedarme para siempre como un esclavo- explico Rilian en un susurro rápido queriendo evitar que ambos fueran encontrados pues nadie tardaría en averiguar sus intenciones -Tal vez tu no lo recuerdes, pero fuera de este barco hay un mundo maravilloso esperando, tu puedes pensar que esto es vida, pero no lo es ¿Qué vida puede llamarse vida sin afecto, confianza, felicidad? ¿Qué clase de vida existe sin libertad? Ninguna. Esto no es vivir, es solo NO morir.

-¿Qué vida te espera allá afuera?- cuestiono Sergei perdiendo por completo la expresión alegre de su rostro -¿Has olvidado tu exilio? Puedes pensar que una vida sin libertad no es vida, pero si lo es ¡Es mi vida! La única que tengo. Y tu como yo no tienes un hogar allá afuera al que regresar, no tienes padres, amigos ni nadie que te ame.

Y Rilian quiso gritar que si tenia quien lo amara. Y recordó la familia que días antes grito en pleno Aequum que no era una familia. Triste que hasta ese momento se diera cuenta que con sus defectos y virtudes si eran una familia. Una familia que el había destruido.

-Puede ser que no tenga a nadie que me espere allá afuera, pero es precisamente por eso que quiero irme de aquí- murmuro Rilian tristemente -Porque ahora lo único que me queda es mi vida y prefiero perderla que vivir eternamente encadenado. Impide mi huida o quítate de mi camino.

Rilian rodeo con esas palabras a Sergei quien permanecía clavado en el piso, pero antes de seguir su camino a la libertad se detuvo abruptamente y regreso con Sergei.

-Yo tuve una familia durante mas tiempo del que tu tuviste a la tuya y he visto muchas mas familias a lo largo de mi vida de las que creo que tu viste- afirmo Rilian mirando al joven apenado -Por eso me atrevo a decir que cuando tus padres te salvaron la vida no fue para esto, ningún padre que ame a su hijo le desearía una vida de esclavitud. Espero que lo entiendas algún día, estos pueden compartir tu sangre, pero las familias son mas que eso, cuando lo entiendas espero que encuentres tu camino a la libertad.

Rilian siguió su camino sintiendo su corazón sangrante, y sobre todo sintiéndose el hipócrita mas grande de la historia, el jamás había entendido lo que la familia significaba.

Lo que sucedió después Rilian siempre se diría que fue prueba de que Aslan aun estaba de su parte y también de que le quería dar una gran lección de humildad. En todo caso todo fue muy rápido. Rilian apenas había llegado al bote dispuesto a soltarlo cuando escucho el rugido y al mirar hacia arriba pudo apreciar el enorme, realmente enorme, dragón que sobrevolaba el barco. El vidrio resbalo de su mano debido a la sorpresa.

Draco había regresado antes de lo previsto y pronto aterrizo en el enorme barco tomando su forma humana.

-Aun… aun tiene ropa- fue lo único que Rilian atino a soltar al mirar como pasaba de dragón a hombre totalmente vestido. Y es que Rilian hasta ese día los había visto partir en su forma humana y regresar de la misma manera, pero esta vez Draco había regresado solo como dragón, dejando caer un bulto desde el cielo para después volverse un hombre de expresión triunfante.

-Es magia- exclamo Sergei con tono ausente y parado a su lado mirando la escena igual que él, y señalando el bulto que Draco dejo caer en el barco exclamó -Lo consiguió. Esta vez la trajo con él.

Y entonces como por arte de magia la figura en el suelo de madera se incorporo con un grito iracundo. Envuelta en una red una figura femenina se retorcía intentando liberarse mientras maldecía a Draco con un lenguaje que Rilian nunca en su vida había escuchado.

-Parece que la princesita tiene algo de carácter- murmuro Draco riendo irónicamente de los esfuerzos de la nereida por liberarse de la red -Te he buscado durante los últimos cinco años y creí que a estas alturas jamás te encontraría, pero mira nada mas ¡Aslan me sonríe! En cuanto el resto de mi tripulación llegue partiremos a entregarte a tu padre quien me dará mucho oro por llevarle a su hijita sana y salva.

Solo entonces Rilian reacciono y recordó lo que pretendía hacer, y en un arrebato de locura, pensando que no tendría otra oportunidad como esa y sin medir el riesgo de que, aunque solo fuera un Drago, Draco se encontraba a bordo del barco, se dirigió al bote tomando antes el vidrio roto de la cubierta comenzó a cortar los amarres para dejar caer la pequeña embarcación de madera en el mar. Pronto Rilian sintió una figura moviéndose a su lado y al mirar descubrió la escuálida figura de Sergei quien con una piedra afilada en forma de una pequeña hoja lo ayudaba a cortar los amarres.

-¿Qué haces?- cuestiono Rilian en un susurro a penas entendible.

-Te ayudo a recuperar tu libertad- respondió Sergei -Y de verdad espero volverte a ver algún día en mejores condiciones.

Ninguno de los dos dijo nada más, dispuestos a cumplir su tarea lo más rápido posible mientras a lo lejos se seguía escuchando el alboroto provocado por Draco y la nereida, pero como siempre la suerte nunca estaba de su parte y cuando el ultimo de los amarres se rompió y el barco callo con un sonoro estrepito al mar justo antes de que Rilian pudiera saltar al bote lo peor que podía pasar, paso.

-¿Qué están haciendo?- pregunto Draco con voz baja y silbante, claramente peligrosa.

Rilian y Sergei giraron alarmados a enfrentar a Draco que con espada desenvainada y mirada feroz los miraba amenazantes. Al mirar la espada Rilian sintió una punzada en la herida que le cruzaba la cara, que aun permanecía color rosa, aunque ya cicatrizando. Rilian sabía que estaba en clara desventaja pues mientras Draco tenia extraordinarias habilidades y además sostenía una espada con filo mas que comprobado, el solo tenía un vidrio roto.

-Draco por favor deja que se vaya- intervino Sergei adelantándose a Rilian y extendiendo los brazos para cubrirlo, como si quisiera protegerlo -El no es alguien a quien puedas esclavizar, debe ser libre, déjalo ir.

-Sabia que era un error que convivieras demasiado con este traidor, después de todo eres blando como tus padres- reprocho Draco rojo de la ira y con una mirada tan furiosa que Rilian temía que se transformara en dragón y los comiera de un bocado -Por gente como tu es que los nuestros han caído en decadencia, nunca espere demasiado de ti, pero esto es demasiado ¡Apoyar a un maldito telmarino!

-Lo siento Draco, de verdad- se disculpo Sergei verdaderamente afligido -Pero no podemos mantenerlo aquí, no sé cómo explicártelo, pero se que no debemos hacerle daño, Aslan desatara su ira contra nosotros si lo lastimamos, hago esto por nuestra gente.

-¡No digas tonterías!- exclamo el hombre mayor contorsionando la cara con ira -¡El traiciono a Narina! Ni Aslan se atrevería a defenderlo sobre el beneficio de su hija. Si Narina lo expulso es porque debió hacerle algo sumamente grave ¡No es mejor que tu o yo!

-Se que lo has marcado como un traidor y que debió cometer un error enorme, pero sé que Narnia no quiere que le hagas daño- defendió Sergei con determinación -Déjalo ir y que haya paz entre nosotros, sus errores los pagara con su exilio.

Rilian se pregunto que impulsaba a Sergei a defenderlo con tanto ahincó pues, aunque cercanos no llevaban mucho tiempo de conocerse y si algo había dejado en claro Sergei en este tiempo fue su respeto y miedo hacia Draco, por lo que su asombro ante las acciones de Sergei era aun mas grande.

-No insistas diciendo tonterías- rugió Draco que parecía casi querer escupir fuego- Hazte a un lado o atente a las consecuencias Sergei, hay destinos peores que la muerte.

Pero Sergei no se quito del medio y Rilian decidió colocarse a un lado de Sergei dispuesto a perder la vida buscando su libertad. Pero entonces Draco fue golpeado por un extraño objeto que lo derribo en el suelo, y asombrados Sergei y Draco miraron a el atacante del líder de los Dragos que no fue otro que la nereida quien se había liberado de la red y se había hecho con una espada con la que mantenía a raya a los demás tripulantes que querían volver a atraparla.

La nereida debía de tener la misma edad que Sergei, era una muchacha de cabello negro tan oscuro y reluciente que brillaba con intensidad bajo el sol y tan largo que rozaba sus caderas, los ojos mas azules que Rilian había visto jamás, como si fueran un reflejo del mar, y la piel bronceada de una persona que pasaba mucho tiempo en altamar.

La nereida luchaba con tenacidad con un estilo nada usual. Empuñaba la espada con gran habilidad, esquivaba a sus atacantes y de vez en cuando algún marinero se arrojaba al mar sin motivo aparente. Rilian sintió que llevaba horas observándola, pero lo cierto es que fueron solo algunos segundos.

-No la mires o su magia te afectara- ordeno Sergei con los ojos fuertemente cerrados, mientras en el suelo Draco comenzaba a ponerse de pie lentamente -Rilian, quiero que seas sincero conmigo, de eso depende muchas cosas. ¿Realmente lastimaste a Narina? ¿Tu exilio se debe a que lastimaste a alguien?

En el par de segundos en los que tardó en responder 127 rostros desfilaron por su mente, 127 narnianos los cuales debían su muerte a él, y por primera vez Rilian sintió la culpa de verdad, aunque mas que la culpa por su colaboración en la muerte de los 127 narnianos fue la culpa por mentir, porque en ese momento supo que no podría encontrar felicidad en su vida de exiliado, ni siquiera una chispa de alegría pues todo desde ese segundo en su vida se construiría sobre una mentira. La mentira de quien realmente era Rilian el traidor.

-No- negó Rilian mirando a Sergei a los ojos -No lastime a nadie, lo prometo.

Y Sergei le creyó, decidiendo revelar entonces el secreto por el que sus padres murieron, un secreto que había jurado llevarse a la tumba.

-VOY A MATARLOS- grito Draco incorporándose de un salto blandiendo su espada colérico, pero pronto su enojo se convirtió en confusión, aunque no tanta como la que experimento Rilian en ese momento.

Después de escuchar la respuesta de Rilian, Sergei corrió hasta poner varios metros de distancia entre él y el príncipe exiliado. En un primer momento Rilian pensó que al final Sergei había decidido abandonarlo a su suerte y estaba huyendo, pero entonces Sergei se detuvo y miro a Draco con franca determinación. Y en un segundo su piel adquirió un tono rojo preocupante para después curtirse como si la piel de una serpiente se tratara, cuando comenzó a crecer y crecer Draco entendió que estaba pasando, pero Rilian no, y su única reacción fue retroceder hasta que no pudo hacerlo más.

-Es imposible- murmuro Draco viendo frente a sus ojos a Sergei convertirse en un dragón algo escuálido y de un color rojo como el vino que lo miraba penetrantemente con sus ojos amarillos y entonces Sergei comenzó a escupirle fuego directamente, la sorpresa de Draco fue tan grande que no atino a convertirse antes de que el fuego lo envolviera, así que, aunque no lo quemo, el fuego lo arrastro por media cubierta hasta estamparlo contra la otra orilla del barco.

Rilian tardo en darse cuenta de lo que estaba pasando, pero cuando los brazos de Sergei se volvieron alas y comenzó a escupir fuego no le cupo duda de que acababa de ver la transformación de un Drago.

-Maldito niño, me mintió- murmuro Rilian antes de tirarse al suelo y cubrirse la cabeza cuando el fuego surgido del dragón comenzó a expandirse, perdiéndose el cómo Draco era estampado al otro lado de su posición.

Solo cuando Draco estuvo aparentemente neutralizado Sergei se dirigió a Rilian y con una de sus garras lo levanto de la cubierta y comenzó a alzar el vuelo.

Aunque Draco no estaba en condiciones de dar órdenes, el resto de la tripulación sabía que se encontrarían en muchos problemas si ambos lograban escapar, así que olvidándose de la fugitiva nereida comenzaron a lanzar ganchos con cuerdas que pronto atraparon a Sergei de una de sus escamosas patas. A pesar de que un dragón tenia una gran fuerza superior lo cierto es que Sergei no se encontraba en las mejores condiciones pues había sido un esclavo por mucho tiempo y no había comido o descansado lo suficiente como para estar en optimas condiciones, así que la fuerza unida de 8 narnianos fue suficiente para detenerlo y pronto Sergei se vio luchando para seguir en el cielo.

El error de los tripulantes fue subestimar a la nereida quien astutamente espero hasta que Sergei estuvo lo suficientemente cerca como para estar a su alcance y entonces lanzo su espada como si de un bumerán se tratara y corto todas las cuerdas antes de lanzarse contra el dragón y aferrarse a la pata de la que lo habían tenido prisionero.

Sergei ni siquiera intento liberarse de ella pues sabia que a penas tenia la fuerza suficiente para llegar a un lugar a salvo.

Los tripulantes del barco comenzaron a preparar flechas con la intención de derribar al Drago, pero para entonces Draco ya estaba de pie con la vista clavada en Sergei.

-Déjenlo ir- ordeno Draco sin expresión alguna, ganándose miradas extrañadas de su tripulación -Dejen las flechas y apaguen el fuego restante.

Ninguno de los presentes, ni el resto de los Dragos después, entendió porque Draco había dejado ir a Sergei con la princesa de las nereidas y el telmarino exiliado, pero como siempre nadie se atrevió a cuestionar las ordenes de Draco "El espadachín".

Apenas encontró una isla de considerable extensión las alas de Sergei parecieron dejar de funcionar pues el dragón y sus dos tripulantes cayeron con estrepito sobre la arena de la playa, aunque ni Rilian ni la nereida recibieron ningún daño debido a que Sergei recibió el golpe justo antes de recuperar su figura de hombre. Y así quedaron los tres jóvenes recostados sobre sus espaldas mirando el cielo como personas libres.

-Me mentiste- murmuro Rilian a la derecha de Sergei, dirigiendo una mirada al rostro sonrojado del Drago -Tu también puedes convertirte en dragón.

-Si bueno…- suspiro Sergei a penas pudiendo hablar -…supongo que lo siento.

Por un momento no se escucho nada en la playa solo la respiración jadeante de los tres narnianos.

-¿Y quien dijiste que eras tu?- cuestiono Sergei mirando a su izquierda, donde la figura de la nereida permanecía con los ojos cerrados.

-Marlee- murmuro la joven después de lo que parecieron horas -Soy Marlee.

-Pues Marlee, Rilian- hablo Sergei sentándose lentamente en la arena -Espero que sepan que estamos en un grave problema.

Para Rilian no era necesario que Sergei lo dijera, sabia que Draco no dejaría de buscarlos de ahora en adelante, que nunca podrían volver a estar en paz. Pero para el ese era el menor de sus problemas, pues mas que de Draco, él necesitaba huir de las múltiples culpas que desde ese momento rondarían su mente y su corazón.

Sergei y Marlee serían los primeros miembros de la nueva familia que Rilian formaría, pero lejos estaba el de saberlo.

En esos momentos Rilian solo sentía miedo. Miedo hacia el futuro incierto que lo aguardaba.

PARTE II: CULPA

Edmund había recibido noticias sorprendentes en los últimos meses desde que Rilian fue exiliado, algunas sorpresas agradables y las otras no exactamente. Primero fue la traición de Rilian que llevo grandes nubes de tormenta a la vida de la familia real de Narnia, sobre todo a Peter, Narina y Caspian, la segunda sorpresa fue por parte de Susan y no se refería a la lacrimógena historia de lo que había sido su vida después de su supuesta muerte sino a su repentina partida pese a que prácticamente acababa de llegar.

Cuando el regreso de Susan tuvo lugar y fue evidente que no había un esposo esperándola en su mundo y aun pese a que ahora Susan era madre, secretamente Edmund siempre espero que Caspian y Susan reiniciaran o mejor dicho comenzaran la relación que en el pasado no pudo ser, pero cuyo amor era mas que evidente. Si bien era cierto que Rilian siempre tuvo cierto resentimiento hacia su hermana mayor, Edmund pensaba que este había adquirido cierta madurez en los años que llevaba conociéndolo o incluso ingenuamente pensó que el amor hacia Lucy, el respeto hacia Peter y el cariño hacia él y Caspian evitarían que Rilian diera rienda suelta a su rencor contra la benévola. Pero después de todo el era uno de los que menos fe tenía en la relación entre Lucy y Rilian, aunque siempre espero, por el cariño que le tenia a ambos, que su relación terminara en buenos términos y el amor fuera encontrado en otro lado. Claramente Edmund espero mucho a través de los años y ahora todo le exploto en plena cara.

La siguiente sorpresa se la dio su esposa. Edmund conocía de sobre manera el anhelo de Kattherinn por ser madre y su gran tristeza cuando no pudo conseguir después de muchos intentos, volver a embarazarse, y si bien era cierto que el también lo lamentaba a través de los años encontró gran consuelo en su amor por Kattherinn y sobre todo en Cedric, en quien volcaba todas las atenciones que como padre podía darle. Nunca espero que en su hermana Susan, Kattherinn viera la solución para convertirse en madre por segunda y tercera vez.

Al principio Edmund no veía extraño que Kattherinn prestara tanta atención por los dos niños que había rescatado en Galma, pues después de que la noticia de que ambos niños eran ahora huérfanos fue confirmada, incluso a él le resulto difícil no encariñarse con Dastan y con Darya, quienes mas que nunca necesitaban amor. Edmund se había vuelto especialmente aficionado a Darya quien lo hipnotizaba con sus hermosos ojos verdes que parecían sonreír cuando él sonreía.

Pero después de permanecer un par de semanas en Cair Paravel Edmund considero que era hora de volver a Nayka a cumplir con los planes que se habían elaborado en el Consejo de Guerra para proteger Narnia y Nayka de la Destructora. Fue entonces que Kattherinn le pidió llevar con ellos a Dastan y Darya. Al principio Edmund se sorprendió, no entendiendo del todo las intenciones de su esposa, pero pronto ella misma le explico sus esperanzas de formar la enorme familia que siempre soñó con Dastan y Darya como sus hijos, justo como lo era Cedric.

Edmund no estuvo seguro de que hacer lo que Kattherinn sugería fuera lo mejor, temía la reacción de Cedric y que este en algún momento les reclamara el compartir el afecto y los derechos que como hijo de sangre de ellos le correspondía, también temió por como Nayka y Narnia tomarían algo como eso, pues el mando de ambas naciones siempre había sido heredado de padre a hijo o similar. Pero Kattherinn le hizo ver lo equivocado de su sentir.

Kattherinn no era en realidad hija de Narina y en Nayka era algo que siempre fue de conocimiento común y aun así jamás pusieron en duda la voz de mando de Kattherinn, al contrario, la respetaban no por ser hija de Narina sino por sus acciones y Kattherinn estaba convencida que si los preparaban de manera adecuada Dastan y Darya serian merecedores del mismo respeto. Igualmente, Kattherinn confiaba en la educación y el amor que le habían brindado a Cedric que harían que el aceptara y apoyara su decisión.

Y Edmund que nunca fue capaz de negarle nada a su esposa decidió aceptar, confiando en la sabiduría de Kattherinn y en que su deseo de ampliar su familia y ser absolutamente felices seria suficiente para llevar a buen puerto sus planes. Entonces fue su turno de sorprender al resto de la familia anunciándoles sus intenciones de adoptar a Dastan y Darya. Edmund se esperó una reacción mas intensa de su familia, pero lo cierto es que nadie expreso si quiera las mismas preocupaciones que el tenía. Lucy y Peter una vez aceptaron y comprendieron el que su hermana Susan hubiera adoptado a sus hijos no veían ningún inconveniente en que Edmund y Kattherinn usaran la misma herramienta para completar su felicidad.

Caspian y Narina a penas habían reaccionado, pero por Kattherinn sabia de la conversación profunda que Narina había tenido con ella explicándole la gran responsabilidad de criar hijos que no llevaban tu sangre pues adquirías el enorme compromiso de amarlos y tratarlos como si realmente los uniera la sangre pues los uniría algo más importante.

-Narina me dijo que no debía de ver mis acciones como un acto noble hacía un par de huérfanos, que si decidíamos adoptarlos debía ser porque ya los queríamos y no pensando que quizás algún día podríamos verlos como nuestros hijos- le había dicho Kattherinn sosteniendo la mano de Edmund fuertemente entre las suyas -Yo se que ellos han completado mi corazón, pero quiero que tu también estés seguro de esta decisión.

Y Edmund decidió darse la oportunidad de aumentar su familia no solo como una manera de ver a Kattherinn feliz sino como una forma de afianzar la felicidad y seguridad de su hijo y ¿Por qué no? La suya propia. A lo largo de su vida Edmund siempre había encontrado en sus hermanos quien cuidara su espalda, alguien que lo quería incondicionalmente y en quien podía confiar y no veía porque no Dastan y Darya podrían ser lo mismo para Cedric. Edmund no soportaría que tras su muerte y la de Kattherinn, menos si esta fuese prematura, su amado hijo se quedara solo, por ello decidió darle la oportunidad de tener con Dastan y Darya lo que el había tenido con sus hermanos.

Explicarle a Cedric la importancia de tener un hermano en quien confiar fue algo fácil, pero explicarle que Kattherinn y el no podían tener otro hijo de sangre fue mucho mas difícil. Cedric a pesar de ser un niño inteligente no entendía del todo lo que sus padres querían decirle, pero en los ojos húmedos de su madre veía un dolor que su mente infantil sentía como propio pese a no entenderlo por ello cuando Kattherinn le explico que le brindarían dos hermanos que si bien no nacieron de su vientre serian para él tan hermanos como hijos para ella, acepto esto sin chistar con tal de seguir viendo a su madre sonreír.

Por días Edmund hablo con Cedric acerca de como su amor por el no disminuiría por nada pero que amarían de igual manera a Dastan y Darya y que estos serian sus hermanos, incondicionales para que juntos pudieran salir adelante pese a que el y Kattherinn ya no estuvieran algún día. Cedric conocía ya bastante bien a Dastan y Darya, Dastan era tan solo un año menor que el mientras que Darya aun no cumplía el año por lo que aún no podía participar de sus juegos.

Dastan era un niño bastante serio, rasgo que Cedric compartía con el por lo que no consideraba su personalidad una molestia excepto tal vez porque querría que fuera un poco mas hablador en ciertos momentos, sin embargo pese a todo le emocionaba la idea de tener algo parecido a lo que Anna y Lily tenían pues aunque eran sus mejores amigas había cosas que compartían entre ellas de las cuales él no era participe, unas porque eran hermanas otras porque eran mujeres.

Edmund también le hablo de la importancia de ser hermano mayor y si había algo que Cedric amaba era que le dieran responsabilidades pues le gustaba demostrarle a sus padres y a todo el mundo que era capaz de sacar adelante cualquier reto que tuviera por delante. En muchos momentos Anna le había echado en cara la responsabilidad que ella tenia al ser la hermana mayor de Lily, aunque fuera solo por unos cuantos minutos y Cedric estaba convencido de poder hacer todo lo que Anna hacia por Lily y mucho más.

Y si Edmund pensó que explicarle a Cedric la nueva situación iba a ser difícil no se imagino lo que seria decirle a Dastan. El pequeño vivía para estar al pendiente de su hermana y había costado que dejara que alguien mas se encargara de alimentar a la pequeña. Dastan no hablaba mucho y no había mostrado una gran reacción ante la muerte de sus padres, pero cuando Kattherinn le explico a Dastan lo que pretendían hacer Dastan reacciono mas bien confundido y durante días les rehuyó como si les tuviera miedo.

Costo mucho para que Dastan se abriera a Kattherinn y aunque accedió a irse con ellos a Nayka no pareció dispuesto a verlos como padres. Los reyes de Nayka sabían que costaría tiempo que la nueva familia que estaban formando se acostumbrara, pero la alegría de Kattherinn al cargar a Darya resultaba esperanzador para todos.

Pero ninguna de las anteriores sorpresas resulto ser tan grande como la que en ese momento le estaba dando Peter.

-¿Narina quiere tener otro hijo?- cuestiono Edmund sorprendido al escuchar las palabras de su hermano.

Habían pasado 3 meses del exilio de Rilian y en ese momento se encontraban en un nuevo Consejo de Guerra en Cair Paravel y acabando la primera sesión Peter lo llevo inmediatamente a su despacho.

-Me lo pidió el día después de que Susan se marchara- confeso Peter revolviéndose el cabello con exasperación -Ni siquiera me dice el porque de su insistencia solo me dijo que deberíamos tener otro hijo y desde entonces la idea se le a metido entre ceja y ceja.

-Vaya que es una sorpresa, sobre todo después de la manera en que reacciono la última vez gritando a los cuatro vientos que no quería otro hijo- murmuro Edmund sorprendido -Tal vez piense que de esa manera desaparecerá el dolor de la perdida.

-Un hijo no reemplazara a otro- negó Peter mirando el techo, pese al tiempo transcurrido la herida por la perdida de su bebe seguía abierta -Se lo he dicho, pero no parece que este convencida. Narina ha cambiado demasiado… quiero decir siempre supe que Narina vivía atormentada por su pasado, pero ahora parece que sufre mas que nunca y mas que nunca me quiere lejos.

-Pero tu sabes que ella te ama- afirmo Edmund queriendo animar a su hermano que de pronto parecía demasiado infeliz -El hechizo que Kattherinn y Narina tenían hace imposible que nos puedan ocultar cuando aman a alguien.

-Se que me ama, pero cuando has vivido lo que ella vivió, aprendes a ocultar tus sentimientos hasta de ti misma- rio Peter de manera amarga -Escucha Kattherinn y Narina a pesar de todo no se parecen demasiado. He visto como ella te mira, como siempre esta al pendiente de lo que haces y aunque no sea alguien a quien le guste hacer demostraciones de afecto, contigo parece no poder contenerse. Respalda lo que dices, te apoya y te muestra que te ama. Narina no es así. Me ama en silencio, tan en secreto que empiezo a olvidar que lo hace.

Peter no quiso hablar más de la situación, pero Edmund no presagiaba nada bueno para su matrimonio mientras Narina no quisiera compartir su pena y Peter se resignará a verla sufrir sin que lo hiciera participe de dicho dolor.

En el siguiente Consejo de Guerra Peter anuncio el embarazo de Narina, él no se sorprendió, pero otros como Lucy o Eustace no pudieron evitar expresar su impresión ante el anuncio, sobre todo porque no era necesario, el embarazo de Narina ya era mas que evidente. Cuando el Consejo termino y Narina se retiro primera como siempre, Peter pidió a la familia que se quedara.

-Narina teme que si Ayla sabe de su embarazo venga de nuevo por ella para terminar con su embarazo, es por eso que no hemos hecho el anuncio a Narnia, solo los guardias que Narina eligió para encargarse de su seguridad lo saben, al resto Narina se lo oculta no me pregunten como- les explico Peter que parecía sumamente cansado -Hemos decidido transportarnos a Beruna con Anna y Lily y parte de la guardia, será algo en secreto y hasta que el bebé nazca podremos anunciarlo y regresar a Cair Paravel. Mientras nadie más debe saberlo.

-Esta bien- hablo Caspian dirigiéndole una mirada seria a Peter -Esta vez la mantendremos a salvo.

-Narina no quería que nadie mas que yo y las niñas supiéramos del embarazo, pero a diferencia de ella yo confió en ustedes y sé que ayudaran a proteger a mi familia- ante las palabras de Peter la aflicción se reflejó en los ojos de todos los demás, comprendiendo de cierta manera los temores de Narina de que alguien más la traicionara arrebatándole algo tan importante.

Edmund volvió a pensar en Rilian algo que hacia con bastante frecuencia como muchos otros. En Narnia nadie sabia con exactitud el porque del exilio de Rilian, cuando Narina hizo el anuncio simplemente anuncio los términos del castigo y como este era resultado de acciones que resultaron en contra de Narnia, jamás aclaro a que acciones se refería si bien había muchas teorías al respecto.

La mayoría comentaba que Rilian trato de matar al hijo mayor de la reina Susan, aprovechándose de la confusión que el ataque al castillo había provocado, un ataque con el que pocos se atrevían a relacionar a Rilian. Pocos más, que en realidad se reducía a las múltiples mujeres que adoraban el camino que Rilian pisaba, pensaban que la responsable del exilio de Rilian era Lucy, despechada porque Rilian terminara el compromiso. Algunos otros, los pocos que habían visto a Narina herida pensaban que el propio Rilian la había lastimado y eso bastaba para que todo Nayka quisiera su cabeza.

Pero sumado a eso estaba el desconcierto que la partida de Susan había dejado en el pueblo, quienes no se explicaban el porque de que esta se hubiera ido de un día para otro. Pocos se atrevían a conjeturar al respecto, pero los pocos que lo hacían afirmaban de nueva cuenta que todo era culpa de Rilian, mientras que algunos otros, nuevamente aquellos que defendían al hijo de Caspian a capa y espada, aseguraban que quien hirió a Narina había sido Susan, pues había rumores de una bofetada que la benévola diera antes a Narina sin motivo aparente, o que Susan había tendido una trampa a Rilian resentida con su madre por haberse casado con Caspian. Las teorías eran más que ridículas y en más de una ocasión habían exasperado a Edmund hasta extremos insospechados.

Con ese panorama personas como Kattherinn pensaban que, aunque por algún milagro Rilian consiguiera el perdón de Narina este no podría volver a Narnia, tan odiado como era ahora, y ni siquiera Kattherinn se atrevía a imaginar a Rilian de nuevo recuperando su título. Pero Edmund tenia mas fe en los narnianos.

Recordaba con melancolía como en el pasado el mismo se gano el odio de su pueblo al traicionar a sus hermanos y con ello a todo Narnia, y como al ser rescatado Aslan tuvo que sacrificar su vida para limpiar su sangre de traidor y que así Jadis no lo reclamara. Pero aun tras haber provocado indirectamente la muerte de Aslan el pueblo de Narnia lo perdono después de mostrar su valía.

Edmund aprendió que el pueblo de Narnia era generoso y perdonaba con facilidad ante las muestras de verdadero arrepentimiento, pero aun con su perdón Edmund a veces aún se sentía como un traidor, y sentía que ni aun con el sacrificio de Aslan sus pecados podían ser lavados. Edmund sabía que si algún día Rilian regresaba a Narnia seria porque al fin aceptaría sus culpas y su arrepentimiento debería ser terrible, después del daño que Rilian había hecho Edmund sabia que como él siempre se sentiría un traidor.

Porque no importaba lo que hicieras, no importaba si todos los que estaban a tu alrededor lo olvidaban, tú nunca olvidarías lo que hiciste. La culpa seria siempre tu acompañante.

PARTE III: TRISTEZA

Fue como si tuviera una espina clavada en la palma de la mano, en un minuto dolía tanto que Susan solo podía pensar en la espina y al segundo siguiente la espina se fue, dejando tras ella solo incomodidad y punzadas de dolor pasajeras. Así se sintió el regreso a su mundo. Al menos para Susan.

Había pasado tantos días en Narnia que olvido la fuerte lluvia que la recibiría al volver, y la neblina que calaba en los huesos con su frio tacto. Susan se encontraba sola acostada en el frio barro al pie de una colina, la ausencia de sus hijos no la alarmo en un primer momento, tan entumida por el frio que la rodeaba que sus pensamientos parecían igual de paralizados que su cuerpo. Susan no percibía mas que la lluvia, la niebla y el lodo por eso apenas reacciono cuando Frederick apareció frente a ella con la cara contorsionada por la preocupación y gritando algo que en su aturdimiento ella no percibió ni aun cuando Frederick la tomo en brazos y la alzo subiendo la empinada colina enlodada en dirección al carro.

La neblina les dificultaba ver más allá de un metro por lo que no pudieron apreciar a Selena sino hasta que esta apareció súbitamente frente a ellos sosteniendo un paraguas, Selena no dijo nada, aunque sus ojos expresivos reflejaban mejor de lo que las palabras lo harían su preocupación por las condiciones de su amiga.

De pie frente a las puertas del vehículo se encontraba Ian siendo mojado por la lluvia, en sus ojos miles de emociones bailoteaban, un reflejo que le dejaba ver a Susan que su hijo había cambiado mucho en poco tiempo, que ahora todas las heridas que juntos lograron sanar desde el día en que dejaron Puerto Rico, se volvían a abrir y sangraban con mayor fuerza, dejando muchas mas dudas existenciales de las que tenia cuando era un niño sufriendo en las calles.

Ian se apresuro a abrirles la puerta del carro para que Frederick subiera a Susan, en cuanto esta estuvo cómodamente sentada en los asientos del carro, Marco y Leah con Emma en brazos se acercaron a ella mas que como polluelos buscando calor, dispuestos a calentar a la temblorosa Susan. Selena iba sentada a lado de Susan y le acariciaba el cabello con ternura, al frente Frederick con Ian sentado a su lado, encendió el auto y emprendieron camino de nueva cuenta. El silencio era solo roto por el ruido del castañeo de los dientes de Susan, ninguno hablaba, aunque Susan sabía que Selena y Frederick tenían mucho que decir respecto a su comportamiento, mientras que sus hijos querrían comentar su reciente viaje a Narnia.

El silencio se alargo por al menos 30 minutos más, tiempo en el que llegaron a la casa de Frederick donde se quedarían hasta que la lluvia se retirara. En la casa solo se encontraban algunos sirvientes que solícitos se encargaron de encender fuego en las chimeneas y llevarse a los niños a tomar baños de agua caliente en cuanto Frederick lo solicito. Dejando así a los tres adultos solos en la sala. Selena, la única que no se encontraba completamente empapada veía la lluvia caer a través del gran ventanal de la sala, Susan enredada en una manta se sentó cómodamente en la alfombra frente a la chimenea, mientras un chorreante Frederick daba vueltas y vueltas mojando toda la estancia.

-No comprendo que pensabas al tirarte del coche de esa manera- comenzó Frederick deteniéndose detrás de Susan, una mano revolviéndose el cabello y la otra en su cadera -Después de todo, todo este tiempo y de tu viaje y de los niños pensé que habías dejado atrás esta clase de comportamiento ¿Te das cuenta de lo que pudo haber pasado?

-Creo que es mejor que vayan a cambiarse y descansemos- hablo Selena acercándose a ambas figuras -Ha sido un día muy largo, mañana ya descansados podemos retomar el tema.

-Ya no más- negó Susan con los ojos clavados en las llamas que danzaban en la chimenea -No volveré a hacer algo así jamás. Ya no sentiré esto.

Frederick estuvo a punto de volver a hablar pidiendo una mejor explicación, pero un gesto de Selena le indico que era mejor dejar el tema por la paz y abandonar el lugar para dejar a ambas mujeres platicar con calma.

Antes de abandonar la sala Frederick miro por ultima vez a Susan, el fuego daba a sus ojos azules un brillo impresionante que nuevamente lo dejaba sorprendido ante la belleza de esa mujer, pero aun así a Frederick le costaba reconocer en esa mujer triste a la mujer que años atrás conociera en un baile en Chicago.

Cuando vio a Susan por primera vez su belleza y su carisma lo cautivaron, Susan se dirigía en el salón de baile con tanta gracia que cautivaba corazones allá donde iba, pero lo que de verdad lo enamoro en aquellos pocos días que compartieron fue darse cuenta de que Susan no era una fría beldad sino alguien tan hermosa por dentro como lo era por fuera.

Susan Pevensie era una mujer que, pese a saberse bella tenía corazón, aunque por alguna razón parecía querer ocultarlo, era alguien fuerte, valiente, bondadosa y sumamente amable que en poco tiempo lo había cautivado y que le rompió el corazón al irse de Chicago. Durante un año Frederick pensó que perdió a Susan para siempre, que dejo ir a la mujer mas hermosa que vio en su vida para dejarla irse a brazos de otro. Y de pronto Susan regreso igual de hermosa, pero con el corazón al rojo vivo, rota como una muñeca de porcelana a quien un niño deja caer al suelo rompiéndose en decenas de pedazos, y aun así Susan se mantenía de pie y peleaba con dignidad para dar la imagen de mujer poderosa y autosuficiente que diera siempre antes de la trágica muerte de sus hermanos.

Pero no fue eso lo que irrevocablemente lo dejo prendado de los ojos azules de Susan Pevensie, fue el verla hundida en la más profunda de las tristezas lo que le hizo desear mas que nada el poder sacarla de esa tristeza en la cual se sumergió de un momento a otro. Verla sumida casi en la locura aun le provocaba pesadillas, sueños en los cuales perdía a Susan por sus propias acciones que él nunca podía evitar. El casi perderla le hizo ver la profundidad de sus sentimientos por la dama inglesa y desde entonces inicio su lucha constante por ganarse el amor de la mujer amada, una lucha que le llevo a enfrentarse a su propia familia, a dejar su hogar en múltiples y largos viajes a Londres.

Susan se reinvento a su misma y pese a que el no entendía su afán de viajar por el mundo ni sabia que era lo que buscaba en tierras tan lejanas, esperaba con ansias cada carta que la mujer le escribía, queriendo comprobar los cambios que había hecho que nunca lo decepcionaban al contrario lo enamoraban más. Y entonces tan repentinamente como Susan se marcho de Inglaterra les aviso su inevitable regreso y al volver a verla Susan ya no estaba sola, en su mano un niño que quería como su hijo.

Frederick no se atrevió nunca a sugerirle a Susan el tener hijos propios casándose con él, simplemente porque en los ojos de Susan veía tal emoción al adoptar que no se veía capaz de perturbar la alegría de la mujer al encontrar a creaturas tan solas en el mundo como ella y darles una nueva alegría. Pronto encontró en las adopciones de la mujer tal alegría como la propia Susan, pues veía en ellos un motivo mas por el cual su amada se aferraba a la vida, y aunque le entristecía no ser un motivo el mismo para que Susan quisiera vivir, la tristeza era opacada por su alivio que calmaba sus pesadillas de perderla.

Pero Frederick no se engañaba, Susan nunca volvería a ser la mujer de deslumbrante sonrisa y pasatiempos frívolos que alguna vez cautivo su mirada, había dejado atrás cualquier frivolidad para volverse alguien todo corazón que invertía la mitad de su tiempo en sus hijos y el resto en tareas humanitarias que cumplía a rajatabla como si con eso lograra calmar alguna culpa del pasado.

Pero Frederick aprendió a amar a Susan en cada una de sus versiones. Amaba a la Susan con fría belleza que conoció en los bailes de Chicago, a la Susan despedazada que se mantenía en pie por orgullo que regreso de Londres tras la muerte de sus hermanos, a la Susan tan melancólica que la vida se le iba en suspiros que pasaba sus días dormitando frente a la chimenea, a la Susan que sobrevivía a base de narcóticos y que deliraba sobre historias de un país lleno de fantasías, a la Susan valiente que dejo Londres en una aventura sin fin, a la Susan humilde que regreso de su viaje por el mundo, a la Susan caritativa que convirtió en su mayor alegría adoptar niños tan perdidos como ella, a la Susan maternal que entregaba su vida a sus hijos, a la Susan humanitaria que invertía su tiempo en causas benéficas, a la Susan triste que no era capaz de hablar de sus hermanos y hasta a la Susan inconsciente que hacia locuras como la que acababa de hacer.

En muchas ocasiones Frederick consideraba su amor por Susan como una maldición, pero simplemente era algo que no podía evitar. Las cosas eran así. El cielo era azul, las nubes blancas y Frederick Bowman amaría a Susan Pevensie hasta el fin de su vida.

Con esa idea clara en su mente Frederick abandono la sala, pero apenas avanzo unos pasos cuando en medio de la penumbra vislumbro una figura conocida.

-Leah- llamo Frederick a la niña que avanzo un par de pasos surgiendo de entre las sombras –¿Qué haces ahí? No deberías escuchar conversaciones de adultos.

-Lo siento tío Frederick- se disculpo Leah tan seria como siempre -Es solo que me preocupa madre.

-No tienes nada de qué preocuparte- negó Frederick agachándose a la altura de la niña y sonriéndole tranquilizadoramente -Tu mami esta bien, ella los ama mucho, y siempre estara con ustedes.

-Se que ella nos ama- afirmo Leah con determinación -Pero incluso quien nos ama puede herirnos. El amor siempre será un arma de doble filo.

Frederick no por primera vez se extraño y entristeció de la madurez de la pequeña que era capaz de decir frases como esa con la mas absoluta seriedad. Ese rasgo era algo común en los hijos de Susan, aun en Marco quien la mayoría del tiempo era todo alegría, y él sabía que se debía a la dureza de sus primeros años de vida. Pero de los cuatro pequeños, Leah era quien peor la paso antes de que Susan la rescatara y decidiera adoptarla, tal vez por eso Frederick se sentía especialmente afecto a ella, pues no podía evitar que la ternura aflorara cada vez que veía sus tristes ojos.

-No deberías ver la vida con tan poco optimismo, el amor siempre será la fuerza mas poderosa del mundo y sobre todo la clase de amor que Susan siente por ustedes- hablo el hombre intentando darle una sonrisa optimista a su oyente -Vamos, te llevare a tu cuarto. Todos hemos tenido un mal día.

Leah tomo la mano que Frederick le extendía y dejo que la guiara por la casa sin aclararle que cuando hablo de como el amor podía herir no se refería a que su madre pudiera herirlos con su amor sino a como el amor de una madre podía dejar que sus hijos la lastimaran con tal de verlos felices. Como muchas veces en el pasado Leah acallo sus pensamientos aguardando que el destino colocara cada cosa en su lugar.

Dentro de la sala Selena había tomado asiento aun lado de Susan y acariciaba lentamente su cabello como muchas veces antes.

-Hacía años que no te veía hacer algo así, creí que habías continuado adelante- murmuro Selena con preocupación -No se lo que desencadeno este nuevo suceso, pero espero que no vuelva a suceder, por tu bien y por el de tus hijos.

Susan suspiro tristemente dándose cuenta de que tendría que enterrar nuevamente sus recuerdos de Narnia si quería seguir adelante, aunque no sabía si sus hijos podrían hacerlo. Pero con los días Susan se dio cuenta del apoyo de sus hijos, que no mencionaban Narnia, aunque de vez en cuando nombraban a alguno de sus tíos o sus primos, preguntándose que estarían haciendo.

Estos comentarios no molestaban a Susan quien se daba cuenta de que ahora que sabia que sus hermanos no estaban muertos podía recordarlos sin que el dolor le rompiera el corazón, pues ahora mas bien le provocaba tristeza el no poder estar con ellos.

Cuando días después arribaron a Chicago el incidente de Susan aventándose del carro pareció quedar atrás, aunque la visita a Narnia seguía presente en la memoria de todos los viajeros, quienes experimentaban una alta gama de diferentes sentimientos, sobre todo Susan e Ian.

Susan recordaba contantemente no solo a sus hermanos sino a Caspian y lo que nuevamente no pudo ser, y sumado a eso estaba la negativa de Ian a que lo siguieran llamando así, en su lugar prefería ocupar el nombre que Prunaprismia le puso al nacer. Durante esos días Selena y Frederick expresaron su extrañeza de que de un momento a otro Ian les pidiera llamarlo Tyron, pues antes nunca renegó de su nombre, mientras que ahora no parecía tolerar que lo llamaran Caspian.

Ambos amigos de la familia Pevensie encontraban además extraño el comportamiento del siempre tranquilo Ian, quien ahora se había vuelto mas solitario que nunca, prácticamente mudo ante cualquier conversación, aunque esta fuera sobre sus temas favoritos y que estallaba ante la mención del nombre que Susan le pusiera, y es que era imposible que de un momento a otro todos, sobre todo sus pequeños hermanos, se acostumbraran a llamarlo por un nombre diferente.

A pesar del clima inclemente que los había seguido por todo América hasta Chicago, el día de la boda el clima amaneció soleado y todo pronosticaba a ser un excelente día para una boda. Susan hizo un esfuerzo consciente por ignorar sus pensamientos tristes y la incomodidad de sus hijos para no arruinar la boda de dos de sus mejores amigos.

Durante estos años Susan había mantenido una más que cercana comunicación con Andrea, quien ante la negativa de Susan de volver a América había viajado en varias ocasiones a Londres en compañía de Selena. A Agustín no lo había vuelto a ver una vez que dejo Londres, pero eso no evito que compartieran docenas y docenas de cartas con las cuales su antiguo pretendiente se convirtió en su confidente. Por lo tanto, Susan se consideraba una buena amiga de ambos, pero lo cierto es que, aunque le habían enviado la invitación para la boda ninguno de los novios esperaba que se presentara en la ceremonia. Era una sorpresa que fue bien recibida por ambos.

Los novios no tenían muchas razones para estar felices pese a que era el día de su boda pues había sido decisión de sus padres el que se casaran, y pese a que pudieron haberse negado a dicha decisión ambos decidieron no decepcionar a sus padres y esperar lo mejor de lo que el destino les tenía deparado.

Agustín y Andrea no se llevaban mal, al contrario, en los meses que llevaban comprometidos llegaron a un verdadero entendimiento, pero lo cierto es que no experimentaban la alegría de dos almas uniendo sus vidas, por lo que el tener a Susan en su boda contribuyo a demostrar una alegría mayor a la que en verdad sentían.

Para ambos Susan Pevensie era mas que una amiga, una inspiración acerca del esfuerzo, valentía y bondad. A través de Susan pudieron ver lo desoladora que era la soledad y al mismo tiempo que la fuerza de voluntad podía llevar a hacerte realizar cosas que creías imposibles.

El tenerla ese día durante la ceremonia no hacia mas que recordárselos, y de alguna manera los hizo sentir mejor con su decisión. Ahora se tendrían el uno al otro para aliviar la soledad y con su fuerza de voluntad lograrían llegarse a amar. Susan Pevensie era su inspiración y de esa manera ambos dieron el si con una sonrisa que no era fingida.

La fiesta después de la ceremonia se llevo a cabo en los jardines de la mansión de la familia de Agustín, aunque ambos novios se desvivían por atender a sus invitados no podían dejar mucho tiempo a Susan sola, pues estaban felices de verla tan recuperada y sobre todo enfrentando a sus demonios en una ciudad que había jurado no volver a pisar.

En un determinado momento Andrea y Selena se apartaron del grupo con Marco, Ian y Leah prestos a integrarlos con los demás niños que jugaban en una parte del jardín cercana a la pista de baile, Frederick en cambio caminaba medio encorvado sujetando a Emma de ambas manos ayudándola a caminar con sus regordetas piernitas.

En la mesa de Susan quedo ella sola con Agustín, ambos bebían una copa de vino y Agustín fumaba de una pipa mientras observaba a Frederick con atención.

-¿Sabes Susan? Lo primero que vi de ti al conocerte fue tu cabello, recuerdo que lo tenias tan largo y sedoso que, aunque estabas de espaldas y aun no había visto tus ojos pensé "tengo que bailar con esa chica"- murmuro Agustín sin mirarla, con pose pensativa -Durante todas las piezas de baile que compartimos no podía dejar de rozar tu cabello mientras te hacia girar, pero al final fueron tus ojos lo que me conquistaron. Creo que son tus ojos los que enamoran a todos tus pretendientes.

-¿Es porque son azules?- cuestiono Susan con tono risueño, después de mas que un par de copas de vino se encontraba mas que achispada y no tomaba con seriedad las palabras de Agustín, quien sonrió ante la pregunta irónica de la mujer.

-No es el color, es lo que se logra ver a través de ellos- explico el hombre al fin girando a mirar a Susan quien lo miraba con los ojos que en ese momento se disponía a describir -Hay una tristeza en ellos que te inspira a hacer lo que sea por desaparecerla, no te das cuenta pero en tu corazón hay una bondad de la que no eres consciente, serias capaz de lo que sea con tal de ayudar, eres así, y mas aun eres inteligente e ingeniosa. Y sobre todo en tus ojos hay tantos secretos. Cualquier hombre querría desentrañar los misterios de unos ojos tan hermosos.

Susan aun a través de la nebulosa que el vino provocaba en su mente logro razonar las palabras de Agustín y por primera vez tomo en serio sus palabras pues no olvidaba que en su melancolía y bajo los efectos de los narcóticos que los doctores le proporcionaron en su depresión le había confesado cosas que todos considerarían locuras.

-¿Secretos?- cuestionó Susan con nerviosismo y mirándolo a los ojos pregunto -¿Crees que perdí la razón?

-Soy un hombre de fe Susan, que para tu fortuna cree en los milagros y en la magia, yo nunca te considere loca o pensé que momentáneamente perdías la cordura como algunos otros, yo creí cada palabra que salió de tu boca pese a lo medicada que estabas cuando me hablabas- respondió Agustín sonriendo tranquilizadoramente a su amiga -Ahí supe que tu eras mas que una simple mujer triste, y que yo era solo un hombre, así que tuve miedo del mundo que tu representabas. Y decidí que no eras para mí.

Susan guardo silencio, sin saber como responderle al hombre que prácticamente le estaba confesando que le temía.

-Decidí que eras como un ave enjaulada que había perdido hasta su canto pero que aun deseaba volar, y yo era un simple pez que se enamoro del ave enjaulada soñando que la rescataba, pero por más que los sueños se puedan cumplir hay cosas que no esta en tus manos volver realidad- murmuro Agustín, aunque mas que resignado o triste con sus palabras sonaba tranquilo, en paz con algo que había resuelto años atrás.

-¿Por qué me dices esto?- pregunto Susan desconcertada.

-Frederick me conto lo que paso cuando venían hacia acá, y supe que algo había pasado, algo astronómicamente diferente a lo que Fredy o Selena se imaginan- respondió el novio mirando a Susan con tranquilidad y tomando su mano confortablemente -No te pediré que me cuentes algo con lo que no te sientas cómoda pero quería que supieras que hay alguien con quien siempre podrás contar, alguien a quien le puedes contar las cosas mas locas del mundo y aun lo vera con normalidad.

Susan abrazo sorpresivamente a Agustín, conmovida con sus palabras y sumamente agradecida. Cuando se separaron ambos sonrieron ante el cariño y la amistad que sabían los unía. Al mirar de nuevo al frente se encontraron a un Frederick que los miraba de vuelta desconcertado, antes de volver a su anterior actividad.

-Frederick esta preocupado por ti, dice que de nuevo te vez triste todo el tiempo y el que Ian ahora se llame Tyron lo deja mas desconcertado aun, sabe que algo pasa, algo que no le están diciendo- Agustín giro a mirar de nueva cuenta a Susan y dejando su pipa en la mesa acaricio el cabello de la mujer con cariño -Retomando mi metáfora del ave y el pez, te pienso como un cisne de un puro color blanco, mientras que Frederick es mas como un pavorreal, podrá estar con el cisne en la jaula y los dos se verán esplendorosos juntos pero cuando la puerta de la jaula sea finalmente abierta y el cisne migre a un lugar mejor no importa cuanto lo intente el pavorreal, no podrá volar mas que de una rama a otra. Porque al final por mas que el ame al cisne no estaban destinados.

- ¿Y qué pasaría si la puerta de la jaula nunca se abriera?- pregunto Susan tomando de nuevo su copa de vino -¿No seria mejor que el cisne le diera la oportunidad al pavorreal de hacerla feliz? Una vida acompañada en una jaula debe ser mejor que una vida en cautiverio sola ¿No?

-No te engañes querida, nadie puede ir en contra de su naturaleza y el pavorreal y el cisne no están destinados a estar juntos- respondió Agustín -Y créeme no importa que, la jaula terminara por abrirse algún día.

La conversación murió ahí y Susan se sumió en sus pensamientos, lo cierto es que las palabras de Agustín le habían provocado más que un conflicto mental. Y pese a la respuesta de Agustín a su pregunta había sido contundente Susan seguía dándole vueltas.

Si al final de cuentas no podía estar con el amor de su vida ¿Por qué eso le obligaba a estar el resto de su vida sola? La soledad era algo a lo que Susan temía más que nada, y sabía que algún día sus hijos tendrían que dejarla pues esa era la ley de la vida. Y entonces de nuevo estaría sola ¿Por qué no estar con alguien a quien si bien no podría amar como a Caspian si pudiera querer y sobre todo que la amaba?

Siguiendo sus pensamientos, horas después de su conversación con Agustín, Susan se encontró sola en una de las múltiples fuentes que tenía el enorme jardín de la mansión. Sentada en la fuente sosteniendo su copa de vino fue como la encontró Frederick quien después de dejar a Emma con Andrea y Agustín decidió seguir a Susan quien parecía perdida en sus pensamientos.

-Has estado muy pensativa Susan- murmuro Frederick sentándose a lado de Susan -¿Qué te tiene tan preocupada?

-Solo pensaba en algunas cosas que no había considerado- respondió Susan mirando a Frederick -¿Sabes Frederick? Todos alaban mis cualidades, pero ninguno se da cuenta que en realidad soy alguien muy egoísta. Siempre lo he sabido, cuando tengo un problema solo me centro en solucionarlo ignorando si con mis acciones lastimo a los demás, solo pienso en mi y tiendo a pensar que esta bien elegir por otros queriendo su bienestar.

-Te vez con un foco muy negativo Su- contesto Frederick tomando entre sus manos la mano libre de Susan -Siempre piensas que eres la peor de las mujeres, que lo que haces es tan malo que solo alguien tan malo como tu podría hacerlo. En realidad, no ves a tu alrededor. Todos actuamos mal en un momento de nuestra vida, todos hacemos cosas por egoísmo, todos mentimos o traicionamos al menos una vez en la vida en menor o mayor medida. Y hay muchas personas peores en el mundo que alguien que elige por los que ama solo pensando en que estén bien.

-El que otras personas se comporten igual que yo no hace que lo que hago sea menos malo- negó Susan soltando su mano de la de Frederick -Eso solo demuestra que el mundo es mas cruel de lo que pensamos.

-La diferencia de todas esas personas de las que te hable Susan es que tu te das cuenta de tus malas acciones y te castigas por ellas, te castigas tanto que por eso todos solemos ignorar si haces algo mal porque sabemos que tu ya te castigas lo suficiente como para necesitar mas reproches- explico Frederick acariciando la mejilla de Susan -Tu nunca has hecho nada tan malo que no se pueda perdonar, estoy convencido que cada error que has cometido fue con buenas intenciones.

-Tu siempre tiendes a justificar lo que hago- suspiro Susan resignada, pero sin retirar la mano de Frederick de su rostro.

-Yo solo te miro con amor- contesto Frederick -Te he estado observando todos estos años y te juro que te miro y solo veo bondad. Si solo me dieras la oportunidad yo te podría mostrar que en ti no hay maldad. No tienes por qué seguir castigándote.

Y Susan pensó en la triste vida que había llevado, que no se malentienda ella amaba a sus hijos, pero sabía que le faltaba el amor que solo una pareja podía dar. En todos esos años había vivido por y para sus hijos, sola en todos los otros sentidos. Ahora después de las palabras de Frederick se daba cuenta que su infelicidad era producto principalmente de su afán de castigarse por sus errores pasados.

Su desolación ante la perspectiva de no volver a Narnia y de dejar a Caspian la llevo a alejarse de sus hermanos al punto de no estar con ellos en su supuesta muerte, y por eso pensó que no debería poder alcanzar la felicidad en ningún sentido, adopto a Ian como una manera de expiar sus culpas ante lo que consideraba la mas grande de las traiciones.

Porque Susan así se sentía como la peor de las traidoras, alguien que dio la espalda a su familia sumergiéndose en un mundo que pensó acallaría su dolor, pero solo le trajo más tristeza.

Agustín lo había dicho, en sus ojos solo había tristeza, pero no la tristeza de alguien que lo perdió todo, en eso se equivocaba, era la tristeza que solo un traidor podía entender, la tristeza de quien cargaba culpas muy grandes. Porque después del dolor y el arrepentimiento solo quedaba una melancolía muy grande por los "si hubiera…"

Si Susan no se hubiera alejado de sus hermanos.

Si Susan no hubiera escapado a Chicago.

Si Susan hubiera regresado cuando Peter se lo pidió.

Si Susan hubiera dicho la verdad acerca de Ian al regresar a Narnia.

Y la lista continuaba y continuaba. Y ya no quería seguir sumando más a su lista.

Así que esta vez cuando Frederick tomo su rostro con sus manos y acerco sus labios a los suyos, acepto su beso, porque, aunque un cisne y un pavorreal no pudieran amarse, al menos podían hacerse compañía.

Con ese beso Susan quería dejar atrás la tristeza que todos veían en la profundidad de sus ojos azules.

Al otro lado del jardín, entre arbustos una figura triste observaba el beso entre Susan y Frederick con un gran sentimiento encontrado.

PARTE IV: IRA

Las estrellas siempre se vanagloriaban de ser las creaturas más mágicas que Aslan había creado, capaces de hacer cualquier tipo de hechizo y con cualidades que ningún otro ser viviente en Narnia, a excepción de Aslan por supuesto, tenia. Su mente funcionaba de una manera distinta y era por eso por lo que ya sea por bendición o maldición, una estrella nunca olvidaba nada desde el momento mismo de su nacimiento. Ayla era más que consciente de eso, y por ello sabia que nunca en todos sus cientos de años había sentido un sentimiento parecido al que la embargaba en ese momento.

-¿Quieres repetir lo que acabas de decir?- cuestiono Ayla a Alighieri, su principal Centinela.

Alighieri que conocía de sobra el temperamento de la Destructora se apresuró a responder.

-Los reyes de Narnia acaban de avisar que Narina dio a luz a un niño- repitió el Centinela con el tono mas suave que pudo lograr con su voz grave -Narnia festeja en grande el nacimiento del nuevo príncipe.

-¿Recuerdo mal o no afirmo Ophidia que el hijo nonato de Narina era historia?- pregunto Ayla atravesando con sus fríos ojos al hombre de pie ante ella.

-No puede ser el mismo niño- negó el Centinela -Eso fue hace mas de un año, el niño hubiera nacido antes. Narina debió haberse embarazado muy rápido después de la pérdida de su anterior bebé.

-¿Cómo es que no me entere antes?- susurro Ayla con tono peligroso.

-Nadie sabía, ni siquiera la guardia de Narnia, los reyes lo mantuvieron en el mas absoluto de los secretos- contesto Alighieri con el mismo tono cauteloso de antes -Ninguno de nuestros espías lo vio venir, es claro que los reyes temían un nuevo ataque.

-¿Y ninguno de ustedes lo supo antes he?- pregunto Ayla dándole la espalda a su Centinela, Alighieri guardo silencio sabiendo que en realidad la Destructora no deseaba una respuesta -Son una bola de inútiles ¡Lleva tu miserable existencia lejos de mi!

Sin esperar mas Alighieri dio media vuelta y abandono la habitación. En ocasiones Alighieri olvidaba que en realidad a Ayla y a él los unían siglos de amistad, y en ocasiones, mas veces de las que le pasaba a él, a Ayla se le olvidaba que en realidad no eran sus sirvientes, sino amigos que perseguían una meta en común.

En un principio Ayla, Eaton, Zenón, Ophidia, Ella y el fueron unidos por el dolor abrazador de la orfandad, por la soledad de no tener a nadie mas en el mundo. Solo seis huérfanos enfrentando al mundo. Creciendo juntos en Avie la amistad se había estrechado cada vez más.

Zenón era la alegría del grupo, siempre podían contar con su sentido del humor para aligerar cualquier carga, Ophidia siempre fue la verdad andante, quien era sincera en cualquier ocasión, Eaton era el amable, siempre dispuesto a servir, Ella era optimismo, tan inconsciente del dolor a pesar de la gran perdida que sufrió que siempre tenia una palabra de ánimo para cualquiera, Ayla era la protectora, tan preocupada por cuidar a sus amigos que no le importaba dar su vida por ellos y él, el siempre fue el inteligente, el que siempre encontraba una manera ingeniosa para salir de sus problemas.

Pero el que fue el grupo de amigos mas unidos en su infancia y adolescencia tomo caminos separados en la adultez. Ayla decidió proteger a todo Nayka y seguir los pasos de sus padres convirtiéndose en Guardián, Ophidia rehízo su vida en Prima, una vida tranquila a orillas de la playa, Eaton se convirtió en un humilde comerciante en Bringston, Ella se convirtió en una fiel sierva de la Duquesa de Iacta, Zenón en cambio nunca dejo Avie, volviéndose con el tiempo en un hombre importante en la aldea que los vio crecer y el en cambio abandono Nayka y vivió por años en Narnia siendo un marinero más.

Pero entonces Ayla encontró la verdad absoluta, una verdad tan poderosa que los hizo estremecer. Fue realmente ahí donde nació la fractura en su fuerte amistad, mientras Ayla quería hacer justicia los otros solo querían seguir viviendo en la paz que habían encontrado pero el destino es caprichoso y nadie puede huir de aquello que le esta predestinado.

Cuando cada uno retomo su camino no pudieron evitar sentir culpa por negarse a hacer justicia para aquellos que les habían dado la vida, pero sobre todo culpa por Ayla, pues todos sabían que, si para ellos fue difícil dejar el pasado atrás, para Ayla sería imposible, su personalidad protectora nunca le dejaría hacer a un lado una afrenta contra alguien a quien amaba.

Los cinco sabían, aunque Ayla no les dijera, que la justicia nunca desaparecía de sus planes, por mas que se viera como alguien leal a Narina y al imperio que poco a poco iba formando. Por años se mantuvieron solos, ninguno formo una familia, ninguno se casó y aunque ninguno mandaba noticias suyas a los otros lo cierto es que cada uno buscaba saber de la única familia que conocían, aunque fuera una familia rota sin lazos sanguíneos.

Para las estrellas el alargar su vida era algo que se hacia con relativa normalidad por ello el que Ayla lo hiciera no fue algo que extrañara a ninguno, aunque claro todos suponían conociendo la manera de pensar de la estrella que esto era solo para aguardar en silencio y con hipocresía su momento para hacer justicia. Porque para ellos sus acciones no eran guiadas por la venganza sino por su búsqueda de justicia.

Uno a uno comenzando con Zenón decidieron si bien no volverse inmortales si alargar su vida indefinidamente, en un mundo donde la magia abundaba había más de un método posible para alargar tu vida y mantener tu juventud por eso los seis huérfanos con excepción de Ayla y Ella que usaban el mismo método usado por la mayoría de las estrellas caídas, todos los demás usaban diferentes formas para mantenerse con vida, y esto era un secreto que preferían mantener lejos hasta de ellos mismos.

Ninguno cuestiono a los otros el porqué de su decisión de alargar su vida, aunque era mas que claro que lo habían hecho para estar ahí para cuando lo inevitable pasara, que era eso inevitable ninguno lo sabia con claridad pero intuían que por mas que ellos se negaron a participar en los planes de Ayla, eso no evitaría que esta se arriesgara y si había algo que no podían permitir era que el destino de sus padres se repitiera.

Cada siglo los seis huérfanos se reunían, nunca estaba planeado, pero de manera inevitable todos se encontraban en Avie cuando se llegaba el aniversario del fin de la Era Sangrienta, la reunión no era exactamente alegre pero el sentimiento de hermandad nunca desaparecía. Y siglo tras siglo sentían que Ayla se alejaba más, que recorría un camino por el que no sabían si estaban dispuestos a seguirla, y entonces lo inevitable paso.

Alighieri se encontraba en Calormen cuando la noticia lo alcanzo. Ella había sido la primera en enterarse y por lo tanto la encargada de avisarle al resto de huérfanos. Ayla se había apoderado del trono de Nayka y Narina se dirigía a Nayka para enfrentarla y recuperar su reino. Prestos a ayudar Eaton, Ophidia, Zenón y Alighieri se dirigieron tras Ella a impedir la muerte de Ayla pero para cuando los cuatro llegaron a Reignis Ayla ya había sido derrotada y su paradero era desconocido, al igual que el de Ella.

Los cuatro las buscaron incansablemente hasta que la misma Ayla regreso por su propio pie casi dos años después, iba tan derrotada e infeliz y con noticas tan terribles que esta vez ninguno fue capaz de negarse a participar en el camino de justicia que Ayla planeo. La muerte de Ella era algo que ninguno podría olvidar jamás.

Ella era la razón por la cual a pesar del mal genio de Ayla y sus actitudes cada vez más agresivas ninguno se sentía capaz de alejarse de un cada vez mas ambicioso plan de la que a pesar de todo aun era una de las mas fieles amigas que tenían.

Aunque en momentos como ese cuando sabia que su vida peligraba ante la cada vez mayor magia que Ayla manejaba, Alighieri se veía mas que tentado a escapar.

Dentro de la habitación Ayla se encamino al enorme balcón del castillo donde se encontraba, a lo lejos solo podía ver a la pequeña isla en la que se encontraba rodeada del inmenso mar, pero sabía que al término del océano se encontraba Cair Paravel y en su interior Narina, seguro celebrando el nacimiento de su tercer hijo.

Ayla recordaba poco de sus padres y ahora después de siglos de su muerte esos pocos recuerdos se habían tornado grises, como si el tiempo los hubiera desgastado, pero recordaba con mucho aprecio a su madre explicándole el valor de la vida: toda vida es sagrada. Y a su padre enseñándole que no había fuerza más poderosa que el amor: el amor todo lo puede.

Pese a lo que sus enemigos pensaran Ayla no se consideraba una mala persona, ella guiaba su vida en la razón de la justicia siempre recordando las dos mas grandes lecciones que sus padres le dejaron antes de morir: toda vida es sagrada y el amor todo lo puede. Pero había una lección más que sin querer sus padres le habían enseñado: la mejor manera de morir es peleando por lo que deseas, por lo que crees, por lo que amas.

A pesar de lo trágico de la muerte de sus padres Ayla siempre se había sentido orgullosa de que su muerte tuviera un significado, y entonces la realidad le había abierto los ojos llevándola a agregar un nuevo mantra a su vida: destruir todo cuando la justicia así lo requiere.

Al descubrir tan devastadora verdad Ayla se convirtió en la sombra de Narina para poder conocer sus demonios, sus miedos, sus amores, sus alegrías, absolutamente todo de ella. Narina no era ninguna idiota, sino una narniana fuerte y astuta que por suerte o quizás por el destino fue puesta como líder aun sin merecerlo y sin siquiera tener las cualidades necesarias. Sin importar su incompetencia Narina solo por ser quien era conseguía atraer y atraer gente dispuesta a morir si era por alguna de sus causas por más absurdas que estas fueran.

Cuando recién había llegado como Guardian a Reignis, Ayla solía molestarse por las actitudes de Narina que consideraba no eran las adecuadas para mantener la paz siempre temiendo una nueva guerra, algo que era constante en alguien que vivió las consecuencias de la anterior guerra. En uno de sus discursos sobre la prepotencia de Narina, Zaccaria fue el encargado de parar sus palabras.

-No es prepotencia el dar ordenes cuando literalmente eres la reina del lugar- había dicho Zaccaria con advertencia -Hay personas que nacieron para dar ordenes y simplemente no pueden evitar su voz de mando. Narina es la reina y es algo que debes superar.

Ayla sabía que había diferentes mundos en el universo, y había estado en más de uno, y cada uno tenia su propia manera de gobierno, aunque muchas fueran casi iguales, en Narnia cada nación era gobernada por un rey o reina quien era la máxima autoridad, aunque solían tener sus consejos al final eran ellos quienes tomaban las decisiones. Aslan no era estrictamente el rey de ninguna nación, ni siquiera de Narnia, pero era su creador e incluso en Nayka era adorado.

Después de las palabras de Zaccaria y con el pasar del tiempo Ayla aprendió a guardar sus opiniones sobre Narina esperando su momento para acabar con ella, aunque no siempre lo lograba. Había aceptado que en Nayka la mayor autoridad era Narina y que por eso seguiría influyendo a toda la nación con su egoísmo y prepotencia, llevando poco a poco a Nayka a una nueva guerra.

Había intentado mostrarles a los Naykianos que no debían seguir a Narina a su muerte solo por ser quien era, pero pocos la habían escuchado y por ello Narina pudo derrotarla con el numero superior de su ejército, su gente fue asesinada, echa prisionera o exiliada como ella.

El mundo en el que Narina la había exiliado no tenía nada, llevándola a sobrevivir solo por su magia, estando sola Ayla pudo alcanzar un nuevo razonamiento, pudo darse cuenta de que ella no era la liberadora que pensaba o la justiciera que deseaba, era algo más. Ella acabaría con Narina y su pésima influencia, aunque tuviera que acabar con todos sus súbditos, así, aunque fueran pocos los que quedaran ellos vivirían en paz, libres del peligro que Narina representaba.

Ahora sabia que Narina no era solo el problema, con el tiempo Narina logro dominar más que Nayka, había construido un imperio aliándose con Narnia, quien tenia como aliados a Archenland y Calormen. Narina había logrado ser la líder de un imperio que abarcaba a todo el mundo, y el saberla tan poderosa era algo mas de lo que podía soportar.

Al ver el poder que Narina había alcanzado dueña de su propio imperio recordó el mantra: a veces la justicia requería destruir todo. En el pasado ese mantra le había provocado más que un conflicto moral al recordar lo preciada que debía ser cada vida, se sentía como una traidora no con Narina sino con su propia madre al darse cuenta de lo que estaba dispuesta a hacer en el nombre de la justicia.

Ayla sabía que era una traidora, primero a su madre, después a su padre y ahora a sus amigos, los había traicionado a todos y ahora lo aceptaba. Durante su larga vida paso por cada una de las etapas de la traición. La traición era fruto de un inmenso dolor que lograba justificar cualquier acción en nombre de ese dolor que te arrasaba el alma, pero generalmente la traición traía consigo muchos más sentimientos. Primero venia el miedo, una sensación paralizante que te recorría de pies a cabeza, un miedo tan atroz a lo que el futuro te deparaba, miedo al equivocarte, miedo a las consecuencias.

Luego venia la culpa y el arrepentimiento, deseabas devolver el tiempo o compensar a aquellos que eran victimas de tu traición. Después venia la tristeza, una tristeza que te llevaba a la soledad y a la resignación de que nunca podrías cambiar tus acciones y es mas no querías hacerlo pues con esa tristeza venia la razón. Ahora Ayla se encontraba en la cuarta etapa, la de la ira. Una furia devastadora hacia todo el mundo, la incomprensión en la que te veías sumergida y el enojo ante la soledad en la que te sumerge el camino que tomaste.

Era ira contra tus enemigos, contra tus aliados, contra ti misma por las cosas que no salían como querías y contra lo que salía tal y como esperabas. Ayla no sabía que seguía en las etapas de la traición, pero se conocía a si misma y sabia tanto como sus amigos que así tuviera que destruir todo Narnia no pararía hasta liberar al mundo de Narina.

Después de todo por eso ahora era la Destructora.

Que el imperio que Narina había formado se preparara porque la destrucción apenas comenzaba. El futuro sería más aterrador de lo que pensaban.

-Festeja ahora Narina- murmuro Ayla con la vista clavada en el inmenso océano -Que ya mañana te tocara llorar… lloraras mas de lo que yo lo he hecho.

Y no era una promesa, solo la realidad.

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Ya se que no tengo perdón jaja me tarde meses en subir este epilogo, pero es que como pueden ver es un epilogo muy largo al principio solo seria de Ayla y Rilian, pero después quise agregar a Susan y al último me decidí agregar a Edmund para que vieran que pasaba en Narnia. Y es que la parte donde Narina le pide a Peter que tengan otro hijo iba a salir en el capítulo anterior pero simplemente no encontré donde ponerlo y decidí ponerlo en el epilogo.

En este epilogo dejo mucha información, desde lo que será Rilian (disculpen si los nuevos personajes les parecen muy fantásticos o poco creíbles, pero vamos es Narnia y ahí todo es posible, la magia esta en todos lados), además vemos un poco de lo que será la vida de Peter y Susan en el nuevo Fanfic, y no olvidemos la historia de Ayla que aquí resolvemos varias cosas respecto a ella.

Espero hayan disfrutado mucho el capitulo la verdad me apresure a terminar el capitulo (si aunque usted no lo crea me di prisa jaja) porque quería que fuera un regalo de fin de año pero no pienso torturarlos más subiéndolo hasta el 31 o el 1 de enero, no soy tan mala.

Ahora un pequeño detalle que se me paso decirles en el capitulo anterior, he creado una cuenta en Facebook para poder subir más información de la historia, fechas de publicación y detalles de los personajes que a veces pasamos por alto o así. Así que ya saben síganme en Facebook como Fanny Fiction.

La verdad espero poder subir la continuación de esta historia en un par de semanas, pero no prometo nada, todo es de inspiración. Así que inspírenme con sus review y no dejen de hacerlo porque dejen decirles que SI LOS LEO y los aprecio mucho.

Les dejo la sinopsis de la siguiente parte de esta historia:

Las Crónicas de Narnia: La Caída de un Imperio

"Narnia: un mundo que espera una guerra; donde la destrucción va cobrando fuerza; donde solo estando unidos lograran vencer." Ayla a jurado destruir a Narina, aunque tenga que arrasar todo Narnia para conseguirlo ¿Cómo podrán vencer los reyes y reinas ahora que la traición y los secretos los han separado? continuación de "El Retorno de la Reina".

Nos leemos en la siguiente parte de esta historia. Juntos encontramos a la Hija Perdida, descubrimos a la Mujer del Corazón de Piedra y esperamos el Retorno de la Reina. Ahora presenciemos juntos la Caída de un Imperio.

Dejen sus Review por favor y pásenla a salvo. Feliz navidad y prospero año nuevo mis lectores…

Fanny