¿Es normal desear que a Luka lo poseyera Hawk Moth y así tener la excusa para darle una paliza?
Adrien no lo sabía, pero simplemente no podía pensar en otra cosa al ver como besaba pausadamente cada mejilla de la franco-china.
-¡Luka! ¿Qué onda? – Saludo el moreno comenzando a caminar hasta ellos, no dejándole más remedio que seguirlo.
-Hola, chicos. Me alegra verlos – le saludo afable el guitarrista.
Y aunque lo intentara el rubio solo pudo responderle con una sonrisa forzada. No podía evitarlo y la verdad es que no entendía porque se sentía de esa manera, ¿Qué había hecho él? Saludar a la peli-azul, además, ¿Por qué rayos a Él le molestaba eso? ¿Acaso todo era por un simple beso? ¡Por Dios! Parecía protagonista de una serie romántica.
-Mejor dinos, ¿Qué te trae por aquí? – pregunto ahora la reportera. Todos concentraron su atención en el Mechi-Azul, el cual apretó ligeramente la correa de su guitarra, carraspeando antes de contestar.
-La verdad, vine a verte a ti, Marinette – confeso con demasiada tranquilidad.
-¿A-A-Ah… a mí? – dijo apenas, con un adorable sonrojo en sus mejillas. Adrien frunció el ceño inconscientemente.
-Si… quería invitarte a un evento que se llevara a cabo este sábado, en el Palacio de Versalles – comento muy casual. (Según Adrien, claro)
-¡¿De verdad?!... q-quiero decir, ¿si, enserio? – El rubio no pudo evitar soltar una risilla, concordando con Luka que imito su acción, para su disgusto.
-Creí que te gustaría, puesto que tiene que ver con la moda y… en realidad no entiendo mucho de eso, pero contigo seguro que será una experiencia divertida – Ambas chicas se enternecieron totalmente, Nino realmente no le vio nada malo, pero Adrien, bueno, tenía blancos los nudillos de tanto apretar los puños.
-¡Me encantaría! – acepto la azabache sin pensarlo demás, para alegría del músico.
-Waw, que coincidencia – interrumpió el ojiverde – Yo también iré ese día – Mintió con descaro y demasiada naturalidad para su gusto.
-¿L-lo dices en serio? – titubeo Luka.
-Sí, mi padre siempre está al tanto de estos concursos, y en busca de nuevos talentos, por lo que me envía a mí en su representación.
-Bien, entonces nos veremos allá – confirmo la azabache, sin percatarse como Alya se golpeaba la frente con la palma de la mano.
-Está bien – cedió Luka en un suspiro, resignado – Pasare por ti a las 7:30am, el evento comienza una hora después, así no estaremos con prisas.
-Bien, te estaré esperando – le sonrió ella de vuelta; Adrien se mordió la lengua, le hubiera gustado decir que él podría llevarla, pero ni siquiera estaba seguro si realmente podría escaparse para asistir.
El clapson del automóvil le saco de su ensoñación.
-Bueno, ya me voy, ¡hasta mañana! – Todos respondieron el gesto, y el mantuvo su sonrisa de modelo lo mejor que pudo… al menos hasta que el vehículo comenzó a alejarse.
-¿Se puede saber que fue eso? – interrogo su kwami rápidamente apenas tuvo vía libre.
-Ni siquiera yo lo sé – confeso mortificado, tapándose el rostro con las palmas de sus manos.
-Yo lo sé, se llama C-E-L-O-S – Dijo burlón.
-¿C-celos? ¿Yo celoso de Marinette? No seas ridículo – Negó rápidamente.
-Nunca dije que fuera por ella… - Hizo notar moviendo las cejas sugerente, riendo divertido ante el sonrojo que inundo el rostro del modelo.
-Esto no puede estar pasando…
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Esa mañana, Marinette se despertó muy temprano y con los nervios a flor de piel; Aunque si era sincera, pensar en el pasado beso no la había dejado dormir del todo.
-Estas muy bonita, Marinette – le alago la Kwami. Para la ocasión tan solo había escogido un vestido violeta con adornos florales, pero le sentaba bien.
-Gracias Tikky.
-¡Marinette tu amigo está aquí! – nuevamente ese nudo en el estómago. Respiro profundamente antes de bajar con lentitud, lo menos que quería era caer de bruces frente a él… otra vez.
-Hola, Ma-Ma-Marinette – le saludo el chico apenas le vio, sonrió divertida al recordar el día en que se conocieron.
-Buen día, Luka – respondió de la misma manera. Entonces noto, que el mechi-azul tenía una camisa de vestir negra, una chaqueta de cuero marrón, unos pantalones negros y zapatos marrón oscuro. Se veía diferente – Valla, me gusta tu ropa – El chico sonrió contento de que tanto tiempo frente al armario valiera la pena.
-Gracias, aunque tu estas preciosa – Co-respondió, la azabache sonrió alagada.
-Gracias también… ¿nos vamos? – Luka asintió y despidiéndose del matrimonio, salieron del lugar.
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Mientras, en la Mansión Agreste, el mayor icono de la moda en Paris miraba escéptico a su único hijo.
-Entonces… ¿Quieres ir a un concurso amateur de diseñadores? – pregunto con una perfecta ceja alzada.
-Eh… bueno… me ha llamado la atención, dicen que el tema de inspiración son los héroes de Paris – se explicó intentando aparentar tranquilidad.
-Imagino que si tus amigos aparecen allí seria pura casualidad ¿no es así?
-Padre… - pronuncio sintiéndose descubierto.
-Puedes ir… - Concedió volviendo su atención al ordenador, aunque con un tono parecido a la resignación.
-¡Pero…! ¿Qué? ¿En serio? – Ante el silencio afirmativo el rostro del rubio se ilumino - ¡Gracias, Padre! – El joven salió de la habitación para alistarse; Gabriel solo contemplo con añorancia el retrato de su ausente esposa.
Marinette no tenía idea si sentirse insultada o alagada con algunos de los diseños presentados en esa competencia de estilo libre.
-Pues no podemos negar que tienen mucha originalidad – fue lo único que pudo decir el guitarrista y ella no tuvo palabras para responder.
El lugar estaba lleno de todo tipo de personas, desde familiares de los participantes, leales fanáticos de los defensores de París (curiosos de que se les ocurriría para asemejar su vestimenta), hasta interesados en el mundo de la moda como ella. Pero la verdad, no sabía cómo calificar a esas prendas confeccionadas en su honor.
Durante la mayor parte del tiempo, Luka solo veía a la franco-china fascinarse con algunos de los diseños allí expuestos, no sabía que decirle o que tema de conversación sacar a relucir ¿Qué podría decir? "¿Que bien se te vería ese top casi transparente…?" No es que no lo pensara pero… se palmeo la mejillas un poco más fuerte de lo necesario, a veces creía que era un pervertido.
-¿No crees que es algo atrevido? – le pregunto de pronto Marinette refiriéndose al mismo diseño. Se encogió de hombros.
-No le veo lo malo, cada quien es dueña de su propio cuerpo – La azabache asintió, concordando con ese punto.
-Aun así no sé si yo sería capaz de ponerme algo así… - Luka sonrió con malicia.
-Pues no, una chica como tú no debería usar algo tan osado… - La azabache le miro ofendía, y sintiendo una especie de dejavu.
-¿Una chica como yo? Y se puede saber ¿Qué quieres decir con eso? – pregunto ahora con una ligera sonrisa, con cierto superhéroe en mente.
-Oh… ya sabes… una niña buena…
-No me jodas… - Se tapó la boca con rapidez, lo había dicho de forma involuntaria. El Mechi-azul soltó una carcajada.
-¡Valla boquita! ¿Quién te enseño esas palabrotas?
-¡No lo dije de mala manera! – Intento defenderse con un fuerte sonrojo – Y disculpa por mi lenguaje…
-No te preocupes, tampoco fue la gran cosa – le restó importancia con un simple gesto de mano – ¿Qué dices si vamos por algo de comer? – Le propuso. La joven asintió, aliviada del cambio de tema.
-Estaría bien, me quede dormida, y con todo el royo me olvide de desayunar – se explicó con una risita, avergonzada por su torpeza.
-Claro, lo hubieras dicho desde el principio, hay una cafetería no muy lejos de aquí – Vio la hora, pasaban de las 10am.
-Me parece perfec…
-¡Hola, chicos! – vieron a Adrien saludarlos a unos cuantos metros. Luka maldijo a lo bajo y Marinette sonrió al verlo.
-Hola, Adrien – Le saludo ella cuando este llego a su encuentro.
-Pensamos que ya no vendrías – Dijo el Mechi-Azul mientras chocabas puños con él.
-Se me hizo algo tarde, lo lamento por eso – se disculpó – ¿Llevan mucho esperando?
-No diría esperando – hablo con fingido tono casual – Llegamos hace un par de horas, logramos ver la mayoría de los diseños… - El rubio se sintió desilusionado, quería pasar un buen rato con la azabache "Al final sí estuvieron un buen rato solos…" Pensó molesto consigo mismo al haber tardado tanto en armarse de coraje para pedirle permiso a su padre, luego sacudió la cabeza con rudeza ¿Qué tonterías estaba pensando?
-Eh… ahora íbamos a comer algo ¿te quieres unir? – Propuso la chica, totalmente ignorante de la situación.
-¡Me encantaría! – involuntariamente, miro al guitarrista con algo de arrogancia, que solo rodo los ojos ante ello, y camino adelante para guiarles.
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Al otro lado de la hermosa ciudad, una joven tarareaba el último éxito de Clara Rossignol y atendía amorosamente a sus peculiares mascotas.
-A ver, pequeñas ¿Cuánto tienen para mí el día de hoy? – sin siquiera ponerse el traje protector, abrió la caja y extrajo la miel de los enjambres de abeja que ella sola mantenía en cautiverio.
Muchos en el vecindario le creían loca, pero eso poco le importaba, además, no importunaban a nadie. Lamentablemente, muchos la molestaban por su extraño pasatiempo, y hace unos días, había tenido un "incidente" si así se le podría llamar, puesto que unos chicos habían intentado robarle algo de líquido dorado otorgado por sus pequeñas, y estas al no reconocer su olor, les atacaron defendiendo su hogar. Los padres de los vándalos habían incluso osado con reclamarle para que mantuviera a raya sus "insectos" pero todo quedo nivelado puesto que les había respondido amenazándoles por invasión de propiedad.
Detuvo su canturreo cuando escucho como llamaban a la puerta de su casa; Rápidamente sello los panales y corrió a atender. Su sonrisa se congelo al ver a oficiales de policía.
-Buenos días, Mademoiselle – le saludaron respetuosamente – Si nos disculpa, venimos por las abejas que cría en su jardín – informó mostrando una orden judicial y entrando sin su permiso.
-¿Q-Que? P-pero… no entiendo…
-Hemos recibido muchas quejas de parte de sus vecinos – se explicó su compañero, y al verla tan afectaba, dijo esta vez con un tono más amable – Lo sentimos, si quiere, puede escribir una justificación y mandar a pedir un permiso legal para conservarlos, pero por el momento debemos confiscarlos…
-¡No! ¿¡Quien se hará cargo de ellas!? – Pregunto alterada por la seguridad de las criaturas – no están acostumbradas a extraños, es peligroso para ellas… - intento detenerlos, pero fue inútil. Con un equipo especial, sacaron a los abejorros de su casa y con lágrimas en los ojos, contemplo como se los llevaban.
En eso, vio a los mismos chicos que intentaron robarle muriendo a carcajadas desde el otro lado de su cerca, y a los padres de estos con sonrisas maliciosas. Apretó los puños con fuerza.
-Me las pagaran… - La conocida figura de la mariposa se formó frente a ella.
"Emperatriz, yo soy Howk Moth. Te daré el poder para recuperar a tus amigas y vengarte de aquellos que han intentado separarte de ellas… pero a cambio, vas a conseguir los miraculous de Ladybug y Chat Noir. ¿Qué dices? ¿Tenemos un trato?"
-Sera un honor, Howk Moth…
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En una pequeña pero acogedora cafetería no muy lejos del Palacio de Versalles, Luka y Marinette intentaban no estallar en carcajadas para tener algo de consideración con el pobre Adrien; Debido a las recientes campañas publicitarias de la marca "Gabriel" su rostro empapelaba casi toda la ciudad y lo último que quería era que otra multitud los persiguiera por toda Paris. Por lo tanto, tenía puesta una peluca pelirroja, unos lentes oscuros enormes y una chaqueta demasiado calurosa para la estación en la que se encontraban, si su idea era no llamar la atención, no lo estaba haciendo de la mejor manera.
-Oye, amigo ¿Quieres un helado? Has de tener calor… - Sugirió el guitarrista, teniendo pequeños espasmos por la risa contenida.
-Concuerdo con él, Adrien – le siguió la azabache en la misma condición, el rubio estaba ya tan rojo como la cabellera postiza que quien sabe cómo se le haya ocurrido poner – O tal vez, prefieras un té helado…
-Por mí, váyanse ambos a la… - su moral y modales le impidieron terminar la frase, pero fue suficiente para que esos dos estallaran finalmente en carcajadas; El oji-verde maldecía a su Kwami para sus adentros, que igualmente se carcomía el estómago por las risotadas, pero al mismo tiempo maldecía su inocencia al haberle escuchado cuando dijo que ese vestuario era perfecto para la ocasión. Que estúpido… - Bueno, ya está bien. Ordenemos ¿no? – Cuando estaba por llamar a la camarera, el gerente le subió volumen al enorme televisor que estaba colgado junto a la barra para escuchar las Noticias. Como casi siempre, Nadja Chamack era la informante y /¡ALERTA DE AKUMA!\ Resplandecía en los subtítulos de noticia.
-Le pedimos a los ciudadanos que se alejen lo más que puedan del sur este de la ciudad, un Akuma está aterrorizando nuevamente. Por favor, acaten el protocolo y esperemos a que nuestros héroes de encarguen de la situación…
