Por fin había llegado el fin de semana, la pequeña familia Hood Mills decidió que sería buena idea salir a pasear un rato para que todos se pudieran despejar un poco del trabajo y la escuela. Los que aprovecharon más esto, particularmente fueron Regina y Robin ya que no solo estaban cansados por el trabajo sino también por la organización de la boda, resultó ser algo más complicado de lo que esperaban, aún con el hecho de que habían decidido hacer algo simple.

Pasaron a comprar un helado y después se dirigieron al bosque para seguir con su paseo, Regina y Robin platicaban mientras Roland corría y jugaba con Henry.

No pasó mucho tiempo antes de que se encontraran con un par de rostros familiares a mitad de su paseo.

Giselle había decidido que sería buena idea aprovechar el fin de semana para practicar su tiro con arco, invitó a su hermana simplemente para tener algo de compañía y también , sí se presentaba la oportunidad, enseñarle un poco, ya que no se habían dado las circunstancias para hacerlo durante los últimos 13 años.

Mientras Giselle practicaba, Sarah se encontraba sentada, no muy lejos de ella, con un libro en su regazo. De vez en cuando apartaba la mirada de este para observar a su hermana, aunque realmente no le estaba prestando mucha atención a ninguna de las dos cosas. Su mente constantemente divagaba a aquella extraña conversación que tuvo con Henry esa semana.


4 días antes…

Estaban en la escuela, era la hora del almuerzo, ambos se encontraban sentados, en un silencio cómodo. Después de un rato, Sarah lo rompió -¿Sabes? Llevo unos días queriendo preguntarte algo…

-¿Qué cosa? -preguntó Henry, ahora intrigado por la seriedad con la que hablaba su compañera.

-... La semana pasada estaba explorando un poco el bosque y… llegó un punto en el que comencé a sentir una sensación extraña, no sé exactamente cómo describirla pero se sentía como si algo me estuviese "llamando", por así decirlo. Me dió curiosidad, así que decidí seguirlo para ver a dónde me llevaba y… va a sonar raro, pero llegué hasta un pozo que está cerca del límite del bosque y, fue muy extraño, me acerqué y no había nada pero la sensación seguía ahí - hizo una pausa - En fin, como me habías dicho que has vivido aquí toda tu vida, pensé que tal vez tú sabrías a qué se debe o qué fue eso. Y sé que no son ocurrencias mías, por lo menos no del todo, porque desde que llegamos aquí mi hermana y yo hemos notado que hay algo en este lugar que se siente diferente… no sabemos exactamente qué es, pero está ahí, en el ambiente…

Henry se quedó callado por unos momentos, debatiendo mentalmente cómo se suponía que debía contestarle a la chica. Si le dijera la verdad, lo entendería o pensaría que nada más se estaba burlando de ella? Y si le mintiera, se daría cuenta?

Finalmente se decidió -¿Tienes algo que hacer mañana después de la escuela?

-No ¿por qué? -contestó la joven, ligeramente desconcertada por la pregunta.

Henry miró rápidamente a su alrededor para asegurarse de que nadie los escuchara antes de seguir hablando -Entonces mañana saliendo nos vemos en el bosque, ahí te explicaré todo. ¿Está bien?

Antes de que Sarah pudiese decir nada, sonó el timbre, indicando que el breve receso se había terminado y Henry se levantó y se dirigió al salón sin decir más, dejando a la joven confundida pero con algo de esperanza en que el joven le daría al menos algunas de las respuestas que estaba buscando.

...

Al día siguiente, se dirigieron hacia el bosque tal y como habían acordado, Henry la llevó exactamente al mismo lugar del que ella le había hablado. Una vez cerca del pozo Henry se quitó la mochila, se arrodillo y de esta sacó un libro largo, acto seguido se lo dio a Sarah sin decir nada. Sarah lo tomó y lo analizó un momento, la tapa era de color café y tenía por título "Once Upon A Time" en letras doradas, era un poco pesado, volvió la mirada hacia Henry una vez más para ver si le explicaba qué tenía que ver ese libro con lo que sea que iba a explicarle.

Pero el muchacho no hizo nada más que observar en silencio el libro que ella sostenía en sus manos, como esperando, al igual que ella, que algo pasara. Sarah decidió entonces abrirlo y al ver las ilustraciones se le heló la sangre, todos los rostros eran de personas conocidas, rostros que conoció en Storybrooke, pero... con nombres y personajes de cuentos de hadas. Sarah volteó a ver a Henry, con una expresión más confundida que nunca.

Después de unos segundos Henry finalmente suspiró, le pidió que se sentara y le contó todo sobre el libro y cómo el pozo es la fuente de magia del lugar.

-Se que todo suena muy loco, pero te prometo que es la verdad - terminó diciendo.

Sarah simplemente se quedó callada, tratando de procesar toda la información que acababa de adquirir. Lógicamente nada tenía sentido, no podía ser real, pero tenía una prueba bastante convincente en sus manos y no parecía que Henry estuviese mintiendo - Además - pensó - tal vez eso podría explicar cómo rayos terminamos en aquel lugar… antes del orfanato…

Henry ofreció prestarle el libro, para que pudiera leerlo con calma y procesarlo, ella accedió y después de un rato se separaron y fueron cada quien a sus casas.


No habían vuelto a hablar del tema desde entonces, leyó el libro el mismo día y se lo regresó al siguiente. - Volvió su vista hacia su hermana una vez más- No le había siquiera mencionado nada al respecto a ella. ¿Cómo podría? Ni siquiera acaba de procesar bien todo ella misma. No había podido dejar de pensar en todo el asunto, en lo que significaba, parecía que las respuestas estaban cerca pero a la vez muy lejos de su alcance.

La magia es real y existe otro "mundo" aparte de en el que han estado viviendo, eso quiere decir que tal vez existan más? ¿Existe la posibilidad de que vengan del mismo que venía en el libro de Henry, o de algún otro? Sus recuerdos de la infancia antes del orfanato, ahora borrosos, tendrían más sentido, eso explicaría por qué nunca han logrado pertenecer hasta que llegaron a Storybrooke, donde muchas cosas tenían una especie de familiaridad, la sensación de picazón en sus manos que comenzó a sentir no mucho después de que llegaron. ¿Podría ser…?

-¡Saraaaah..!

La voz de Roland distrajo a ambas hermanas.

Sarah no tuvo mucho tiempo de reaccionar ya que en el momento en que volteó a ver de dónde venía la voz del niño, este llegó corriendo hacia ella y prácticamente la tacleo en un abrazo, con tal fuerza que alcanzó a tirarla, mientras Giselle solo observaba tratando de no reírse.

-¡Roland! No puedes aventarte encima de la gente así. La pudiste haber lastimado -Robin lo regañó.

-Oh, lo siento -dijo el pequeño y acto seguido la soltó y se quitó de encima, luego fue y saludó a Giselle.

-No, está bien -contestó la joven, todavía un poco aturdida -Me agarro desprevenida, es todo… - se enderezó y sonrió.

-¿Estás segura? -preguntó Regina

-Sí... -Su mirada se cruzó con la de Henry y un silencio incómodo se asentó entre ambos.

-Entonces - dijo Robin continuando con la conversación - ¿Qué las trae por aquí?

-Oh, quería practicar un poco - dijo Giselle señalando su arco - y le pedí a Sarah que me acompañara.

-Es un arco muy bonito - dijo Robin acercándose - ¿Dónde lo conseguiste? ¿Hace mucho que practicas?

-Yo lo hice - contestó - y… creo que desde que tenía cuatro o cinco años, no recuerdo muy bien.

Robin y Regina la miraron sorprendidos y Giselle viendo que los había dejado intrigados decidió contarles un poco sobre cómo y por qué tuvo que aprender. Omitiendo algunos detalles, claro.

Mientras tanto Henry se acercó discretamente a Sarah. -¿Quieres hablar de ello?

-¿De qué?

-Sabes a qué me refiero.

-No sé qué quieras que te diga Henry - respondió de forma un poco brusca, la picazón en su manos se intensificó un poco- Aún me cuesta un poco creerlo, ni siquiera le he dicho nada a mi hermana…

Mientras Regina y Robin platicaban con Giselle y Sarah y Henry discutían, Roland se encontraba jugando solo y decidió que sería buena idea escalar uno de los árboles. Antes de que se diera cuenta ya había escalado muy alto y no sabía cómo bajarse, sintió miedo, se sentó sobre la rama más cercana que encontró y se abrazó del tronco -¡Ayuda! No me puedo bajar -exclamó.

Inmediatamente todos voltearon hacia donde estaba Roland, Regina inmediatamente sintió como la invadió el pánico al ver a la altura en la que estaba. ¿Cómo había llegado hasta ahí?

Antes de que alguien más pudiese hacer o decir algo Giselle ya estaba trepando el árbol para ir por él.

-¡Giselle! ¿Qué haces? Es peligroso -dijo su hermana visiblemente preocupada.

-No te preocupes - sonrió -será rápido.

Cuando llegó a la altura donde estaba Roland se apoyó en una de las ramas más cercanas a la que estaba él y se estiró lo más que pudo para alcanzarlo. - Okay Roland, necesito que te sueltes del tronco y me des la mano para poder ayudarte - dijo de manera calmada - no tengas miedo.

-N-No tengo miedo, soy igual de valiente que mi papá - respondió aunque su mirada y la forma en la que se aferraba al tronco demostraban lo contrario.

Regina observaba la interacción llena de ansiedad, temía que algo saliese mal y se encontraba debatiendo internamente si debería simplemente usar su magia para ayudarlos a pesar de lo que habían acordado con los demás. Una caída de esa altura no era mortal pero aún así seguía siendo peligrosa. Robin estaba preocupado, al igual que su prometida, pero un poco más tranquilo, Henry no sabía qué pensar o hacer y Sarah estaba igual que Robin pero a la vez se sentía algo impotente, porque sabía que si algo pasaba ella no iba a poder hacer nada.

Giselle le sonrió al pequeño - Por supuesto, eres muy valiente - estiró su mano un poco más - sólo necesito que te acerques un poco y tomes mi mano para que podamos bajar juntos, Okay? Todo va a estar bien. - le aseguró.

Roland vaciló por unos segundos y después, de manera muy cuidadosa se alzó y se estiró los más que pudo para alcanzar la mano de Giselle.

-Muy bien Roland - le susurró - ya casi, solo un poco más y—

* CRACK! *

-¡AHH!

-¡No!

-¡Roland!

En el momento en el que Roland alcanzó la mano de Giselle la rama sobre la que estaba apoyado se rompió. Giselle inmediatamente se lanzó tras de él y al alcanzarlo lo cubrió de tal forma que al caer la mayor parte del impacto lo recibiría ella. Lo abrazó fuerte y cerró los ojos, preparándose para el golpe.

Pero el dolor nunca llegó.

Extrañada, abrió los ojos para ver qué pasaba, e inmediatamente se sorprendió al ver que no estaba ni cayendo ni en el suelo, sino flotando, una especie de aura púrpura los rodeaba. - ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? - pensó algo alarmada. Miró a su alrededor y vió que Regina y Robin se encontraban igual de sorprendidos, pero no la estaban viendo a ella, siguió sus miradas y vió a un Henry boquiabierto y a su hermana, con la misma sorpresa en su mirada pero mezclada con algo de pánico y sus manos extendidas en la dirección en la que ella se encontraba, y… lo que fuese que los estaba manteniendo en el aire provenía de sus manos.

Insegura y aún sin comprender del todo qué estaba pasando, Sarah bajó sus manos lentamente y poco a poco, Giselle aún con Roland en sus brazos, comenzó a descender hacia el suelo. Una vez que sus pies tocaron tierra el aura que los rodeaba desapareció y Sarah se tambaleó unos pasos hacia atrás, como si una fuerza invisible le hubiese dado un empujón.

Todos se quedaron en silencio unos momentos, el shock aún evidente en sus rostros. Sarah miraba sus ahora temblorosas manos, la picazón que sentía había aumentado y su respiración era pesada.

Giselle movió la boca varias veces, como si quisiese decir algo, pero no pudo articular palabra alguna.

Finalmente fue Regina quien rompió el silencio. -¿Cómo…? ¿Cómo hiciste eso?

-No… N-No tengo idea -respondió la joven si quitar la vista de sus manos -Simplemente… sucedió.

Regina y Robin se miraron el uno al otro, contemplando en silencio qué deberían hacer, cómo debían abordar la situación.

-Ella ya lo sabe -respondió Henry rompiendo el silencio -se lo conté antes de que me dijeras que habían decidido no hacerlo.

-Entonces por eso actúo tan raro cuando le dije… -pensó Regina.

-¿Ella ya sabe qué? -cuestionó Giselle, lentamente bajando a Roland quien inmediatamente corrió hacia Robin -¿Qué está pasando? ¿Qué fue eso?

Regina procedió a explicarle la situación de la manera más concisa que pudo.

Giselle se tomó unos minutos para analizar y asimilar todo lo que la mujet le acababa de revelar. -Entonces… esto quiere decir que Sarah tiene… poderes? -miró a su hermana -Pero… entonces… nosotras…?

-Es posible - contestó su hermana -explicaría muchas cosas, como esto, por ejemplo - dijo extendiendo sus manos - pero nada nos asegura que seamos del mismo lugar.

Ahora Regina era quien estaba confundida, no sabía de qué estaban hablando y Giselle finalmente tuvo que explicar cómo fue exactamente que terminaron en el sistema de adopción.

-Así que puede ser que ustedes también vengan del Bosque Encantado, eso explicaría el por qué llegaron a Storybrooke en primer lugar, no sólo está fuera de los mapas sino que también es invisible para los del mundo sin magia.

-Así es.

-¿Y antes de todo esto tus poderes no se habían manifestado de ninguna forma? - preguntó ahora dirigiéndose a Sarah.

-No, para nada. Al menos no que yo recuerde.

Una vez más Regina y Robin intercambiaron miradas, acordando en silencio cómo iban a proceder ahora que habían adquirido toda esa nueva información.

Decidieron no decirle nada al resto por el momento, mientras valoraban bien cómo funcionaba la magia de Sarah y que tan bien lograba controlarla, Regina siendo quien la enseñe y supervise.

Robin y Henry le ofrecieron a Giselle que se reunieran un día en la mansión o en el mismo bosque para poder explicarle todo más a detalle y con más calma mientras Regina se encargaba de la situación de su hermana, también tenían que descartar la posibilidad de que tal vez ella también tuviese habilidades mágicas e incluso tratar de averiguar sobre sus orígenes, a lo cual Giselle aceptó sin protesta alguna.

Después de que hicieron su acuerdo, decidieron regresar cada quien a sus casas, Roland le agradeció a las hermanas haberlo ayudado y también se disculpó por el incidente. - Lo importante es que estás bien, solo ten más cuidado la próxima vez - le dijo la mayor sonriendo. Con eso se despidieron y cada quien emprendió su camino de regreso.

No habían caminado mucho cuando de pronto Giselle se detuvo y miró a su alrededor, como si estuviste buscando algo.

-¿Todo bien? - le preguntó su hermana.

-Sí… Es solo que… no sé, me dio una sensación extraña. Como si algo nos estuviera observando… -miró por todos lados, alerta, pero al final no encontró nada fuera de lo normal - Tal vez solo estoy paranoica por todo lo de hoy - concluyó. Sarah la miró preocupada, pero decidió que era mejor no decir nada, y con eso siguieron su camino en silencio.

...

Al llegar a su casa Sarah inmediatamente fue y se echó boca abajo sobre el sillón de la sala, dejando escapar un largo suspiro. Estaba cansada y aún algo abrumada por todo lo que acababa de suceder en tan poco tiempo, se giró boca arriba y contempló sus manos por, la que parecía ser, la milésima vez ese día.

Si lo pensaba, todo tenía mucho sentido, su magia no se había manifestado en lo absoluto en su vida porque el mundo fuera de Storybrooke carecía de esta, la sensación extraña en sus manos comenzó en el momento en el que puso pie en ese lugar. - Es asombroso - pensó. Una parte de ella sentía algo de miedo por todo lo que este nuevo descubrimiento podría implicar, aún desconocía demasiado, pero era más su emoción por explorar y descubrir este nuevo elemento en su vida y que no lo iba a hacer sola.

De pronto, se percató de que su hermana, lentamente, fue y se sentó en el descansa-brazo del otro extremo del sillón y se quedó ahí, en silencio, observando a la nada durante algunos minutos que a Sarah le parecieron horas. El shock aún visible en su rostro.

Finalmente, decidió ser ella quien rompiese el silencio - Entonces…. ¿Qué piensas?

-¿Acerca de…? - respondió la mayor sonando algo distante.

-Todo. Todo lo de hoy.

Giselle se tomó unos momentos más antes de responder. Suspiró - ¿Me creerías si te digo que, hasta cierto punto, no me sorprende?

Digo, es impactante, por supuesto, demasiada información para asimilar en un día, sobre todo después de trece años de creer y vivir de cierta manera - soltó una risa nerviosa - ¿Sabes? Desde que llegamos he tenido esta rara sensación de "familiaridad", y, considerando mis recuerdos… No es algo tan loco ni imposible.

Ante esto Sarah se enderezó y fijó su mirada sobre su hermana. No sólo la sorprendía el hecho de que no era la única que había tenido esa sensación del lugar, sino que también era la primera vez que hablaba tan abiertamente de sus recuerdos previos al orfanato.

-Siendo honesta yo tampoco recuerdo mucho, pero supongo que comparado contigo es mejor que nada - dijo en tono amargo -Todo es borroso y algo confuso y la mayoría han sido cosas que han vuelto a mi a través de sueños pero estoy casi segura de que donde antes vivíamos era el Bosque Encantado y antes de la señora Áurea vivimos con alguien más… dos figuras siempre aparecen en mis sueños, nuestros padres - titubeó un momento antes de continuar -No sé quiénes son ni cómo se ven ni exactamente qué pasó pero estoy segura, o por lo menos quiero creer, que realmente no nos abandonaron Sarah. Algo tuvo que haber sucedido que hizo nos separáramos de ellos porque aunque no son claros lo único que siento en esos recuerdos es calidez… y luego vi ese collar en la tienda… - suspiró - E-En fin, creo que divagué un poco - sonrió con tristeza. Sarah hizo una nota mental de preguntarle después a qué se refería con eso del collar -Por otro lado, que sepas que no estoy molesta pero, Henry mencionó que tu ya sabías, que él te había contado todo- Sarah agachó la cabeza, sintiéndose apenada, pero asintió.

-¿Hace cuánto?

-Cuatro días.

-¿Por qué no me habías dicho nada?

-No sabía cómo, Giselle. Me sentía confundida y todavía no acababa de asimilar y comprender bien todo, pero planeaba hacerlo - añadió - solo no sabía cómo ni cuándo hacerlo.

-Está bien, gracias por decirme. - sonrió - Supongo que ahora solo nos queda esperar y ver cómo progresan las cosas. Regina dijo que ella te iba a ayudar a comprender y dominar tu magia y que al parecer no es inestable, así que no tendremos que preocuparnos por qué se salga de control ni nada por el estilo.

-Sí, supongo que no…

-Bueno, cambiando de tema, muero de hambre. ¿Qué quieres cenar hoy?


El sol se ponía lentamente en Storybrooke, la gente se preparaba para terminar su día e ir a descansar a sus hogares y las calles se encontraban tranquilas. Más sin embargo, una sombra se movía a gran velocidad entre éstas, sin que nadie se diese cuenta, dirigiéndose hacia aquella casa de campo, ubicada cerca de las afueras de la ciudad, que alguna vez le perteneció a cierta bruja verde.

Dentro de la casa se encontraba un hombre sentado frente al fuego de la chimenea, la sombra, una vez dentro, se acercó a su amo y le reportó sus hallazgos del día.

-¿Así que la chiquilla tiene magia, huh? Interesante… Parece que por lo menos una de ellas nos será útil después de todo. Buen trabajo -dijo dirigiéndose a su secuaz - Así podremos cumplir "la promesa" y saldaremos nuestra deuda.

El hombre se levantó de su asiento -Con esta información podemos empezar a trabajar -se dirigió hacia un espejo que se encontraba unos pasos detrás de la silla en la que había estado sentado -Parece que nuestro momento de salir a escena al fin ha llegado. -Tomó el sombrero que estaba colgando en un perchero al lado de él y se lo puso -Es hora de que el show comience.