HISTORIAS DE HOGWARTS 2.0

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.


ALASTOR MOODY

Brujo. Auror y miembro de la Orden del Fénix.

Resignación

—¡Quítame las manos de encima, niña!

La sanadora estaba harta. Desde que ese ingrato llegó a San Mungo, no había hecho otra cosa más que despotricar e intentar agredir a todo el mundo. Quiso enviarlo al cuerno, pero una profesional. Se contentó con dejar los vendajes sobre la mesilla auxiliar y salir de allí pitando. A la porra con sus heridas. Que se curara él solo.

Alastor se sintió aliviado cuando la vio desaparecer. San Mungo estaba repleto de jóvenes imberbes e inútiles. No pensaba dejar su salud en mano de ninguno de ellos. Y tampoco se fiaba. ¿Quién le decía a él que no eran mortífagos? A esas alturas de la guerra, más de una sorpresa se había llevado.

—No deberías comportarte así, Alastor.

El brujo recibió de buen grado al recién llegado. Si existía una persona de la que uno podía fiarse, ése era Albus Dumbledore. Le invitó a entrar moviendo los brazos. También quiso sonreír, pero su cara no se lo permitió. Y, total, tampoco la habría visto, puesto que estaba totalmente tapada con vendas.

—Tú no sabes la paciencia que estoy teniendo, Dumbledore. No aguanto más a esos cretinos.

Posiblemente ellos podían decir lo mismo de él. Albus se acercó hasta la cama, observándole detenidamente, y se sentó.

—¿Cómo te encuentras?

—Bastante bien.

Dadas las circunstancias, por supuesto. Pero no pensaba quejarse. No era ningún blandengue. Después de todo, perder un trocito de nariz no era el fin del mundo. Y la pierna perdida podría sustituirla más tardes. De hecho, ya tenía algo en mente.

—Evan Rosier no puede decir lo mismo.

Añadió las palabras con fiereza, recordando el duelo que habían mantenido. Debía reconocer que Rosier fue un rival más que digno. Todo un desgraciado hijo de puta.

—Es una pena que no pudiéramos interrogarlo —Añadió Dumbledore con suavidad.

Alastor chasqueó la lengua. Odiaba cuando Albus se ponía en ese plan.

—Sé que desapruebas el asesinato, pero no me quedó más remedio.

—No me cabe la menor duda.

Posiblemente era sincero. Albus sabía muy bien que Alastor no era de los que iban matando por ahí, pero a veces había que hacer lo que había que hacer.

—¿Han encontrado algo entre sus cosas?

Albus negó con la cabeza.

—El señor Rosier era un hombre muy cuidadoso. Sin duda, Voldemort ha perdido un buen aliado.

—Mejor para nosotros.

—Sin duda.

Alastor se sintió un poco incómodo durante los minutos de silencio que se sucedieron. Albus seguía mirándole con mucho detenimiento, tal vez intentando averiguar qué partes del cuerpo había perdido esa vez.

—Al menos sabemos que estamos siguiendo una buena pista. Si Rosier era un mortífago, Wilkes también debe serlo. Espera a que le ponga las manos encima.

—Me temo que tendrás que esperar, Alastor. Has de recuperarte.

Moody bufó. Sí. La dichosa recuperación.

—Sabes perfectamente que, incluso en mi estado, podría cazar a esos desgraciados con los ojos cerrados.

Albus sonrió, condescendiente.

—Mejor no correr riesgos.

Moody volvió a bufar.

—Odio estar aquí.

—Apuesto a que sí.

—¿A ti te han dicho algo los sanadores? A mí sólo me responden vaguedades.

—Me temo que desean guardar el secreto profesional.

—¡Bobadas!

—Bobadas que debes aceptar, Alastor. Cuánto antes te resignes, mejor para ti.

Seguramente tendría razón. Dumbledore casi siempre la tenía.

—Espero que, al menos tú, estés al pie del cañón.

—Por supuesto.

—Bien.

Alastor se quedó solo un poco más tranquilo. Cuando Albus Dumbledore se fue, decidió que no perdía nada por dejar que los sanadores le curaran las heridas de la cara. Valía la pena correr el riesgo sólo para tener ocasión de largarse de allí lo más pronto posible.


Otra vez he usado a Dumbledore. Al final me vais a tener que disculpar XD. Me gustan las escenas de hospital.

Besetes.