Aclaraciones: Sin POV definido
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Disfruten la lectura
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Capítulo 9. Iteración
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Llevaba toda la mañana y gran parte de la tarde riéndose de lo que Kankuro le contaba mientras caminaban a los diferentes asuntos que él debía atender en la aldea. El día anterior lo había invitado a su casa después de almuerzo y se habían quedado hablando mientras esperaban que su vecina chismosa apareciera, no le preocupaba un rumor porque él estuviera allí, pues tan pronto la vio se dedicó a hablar con la mujer. Y antes de darse cuenta ya la había invitado a salir, esperando que se arreglara un poco y se habían ido juntos. Así que ahora le estaba relatando punto a punto lo ocurrido.
Al marionetista no le importaba ni un poco lo que dijeran de él en Konoha, de hecho había aceptado la opción de una cita con su vecina por la opción de aumentar su ya conocida fama de casanova y segundo porque él también quería ver qué tanta información lograba obtener. Comprobando que la mujer era una biblioteca andante de chismes de todos. Al menos entre lo que sabía no estaba lo concerniente a la mujer que había ido algunas noches atrás a los terrenos Hyūga. ¿Se la llevó a la cama? Él dijo que no, y la verdad es que esa parte de la historia no le interesaba ni un poco. Al parecer podía hacer un concurso entre cuál de los 2 hablaba más, pero bueno, lo verdaderamente importante de todo, además de ignorar lo de los terrenos unas noches atrás, la mujer no tenía ninguna sospecha sobre la relación entre ella y Neji, y eso era un alivio.
El sábado casi a mediodía se había despedido de él y luego de eso tras refunfuñar un rato mientras organizaba un poco su casa, recibió a Sakura e Ino quienes entraron alegres con una enorme maleta diciendo todo lo que pensaban hacerle. No podía resistirse a lo que tenían planeado, pero se quejó un par de veces mientras las sentía tirar de su cabello para cambiarle el peinado, siendo regañada de paso para que cerrara la boca pues le iban a aplicar labial. Había esperado que al menos la dejaran usar su propia ropa, pero tras un rato revisando de arriba abajo su clóset decidieron que nada era apropiado. Lo peor es que se habían preparado para ese posible escenario y entre el enorme morral llevaban opciones de vestuario.
- Ino ¿qué opinas de esto? ¿Combina? – observó la falda corta de color rojo y lo que parecía un corsé verde
- No, ese verde no me convence... creo que sería mejor esta – levantó una blusa de negra con un escote bajo
- Póntelos
- En serio esto no es necesario – las dos mujeres la vieron mal y ella solo bajó la mirada, resignadamente se fue a la habitación y se vistió, en el espejo era una mujer completamente diferente la que le devolvía los gestos. Se masajeó ligeramente el cuello, necesitaba salir de eso rápido para librarse de sus amigas – ¿y bien?
- Perfecto, faltan los zapatos – recibió los tacones que le ofrecía la rubia y se los puso de una vez. Iba a regresar esa noche queriendo amputarse los pies – vamos
Sintió las miradas de muchas personas a medida que iban caminando al restaurante, habían cumplido con lo de conseguirle citas con hombres solteros y esa iba a ser la primera no estaba segura de cuántas, pero esperaba no fueran muchas porque su paciencia iba a colapsar. El sujeto estaba en una de las mesas y se levantó cuando las vio llegar, saludándola a ella e Ino de mano y a Sakura de un beso en la mejilla. Era un compañero de la ojijade del hospital, trabajaba en el área administrativa y tras verlo de arriba a abajo debía admitir que no era feo, si las circunstancias fueran diferentes y ella de verdad estuviera interesada en conseguir pareja podría hasta considerarlo. Pero debía seguirles el juego al menos un rato, ya después se inventaría alguna excusa para no volver a aceptar salir con el sujeto.
Cenaron todos juntos y antes del postre las dos mujeres se fueron para dejarlos solos. Pidió un strudel de manzana, escuchándolo hablar y contarle las historias del emocionante mundo de las oficinas. No quería juzgar a nadie, pero la verdad es que pocas cosas le parecían tan aburridas como imaginarse tener un trabajo clavada a un escritorio 8 horas seguidas sin mayor cosa por hacer que vigilar documentos. Salieron del lugar y justo en ese momento se encontró con un ceño fruncido.
- Buenas noches Tenten – saludó Hinata con una sonrisa y podía jurar que las venas del byakugan estaban a punto de aparecer en la cara del otro Hyūga que la acompañaba
- Hola Hinata, Neji
- Tenten – contestó él, estaba molesto a pesar que ella le había avisado lo que sus amigas la iban a obligar a hacer
- Yo soy Yasu – se presentó el sujeto
- Mucho gusto – habló la peliazul al notar que su primo no pensaba abrir la boca – ¿seguimos niisan?
- Nos vemos el lunes – fue su despedida
- ¿El lunes? – le preguntó su acompañante cuando los ojiblancos se fueron
- Cuando no tengo misiones voy a entrenar con mi equipo, es importante mantenernos en forma y no dejar apagar la llama de nuestra juventud – sonrió por dentro, tantos años con Gai y Lee se notaban
Le abonaba al hombre que no hizo ningún comentario sobre el rumor y que no intentó nada cuando se despidieron en la puerta de la casa, porque ella estaba perfectamente dispuesta a romperle la nariz, aunque pensándolo mejor, tal vez por ese mismo motivo no lo hizo. Arrojó los zapatos contra la pared al entrar a su habitación y metió el atuendo incómodo a la ropa sucia para poder devolverlo lo antes posible. El domingo no salió y el lunes se despertó temprano, tras desayunar se dirigió al campo de entrenamiento en donde Neji estaba ya esperándola.
- ¿Te divertiste en tu cita? – fue su saludo
- Por supuesto – contraatacó y el ceño de él se frunció – casi tanto como tú con lo que hicieron los ancianos de tu Clan
- Lo siento
- Te dije que Sakura e Ino insistieron en eso para que olvide el hecho que estoy enamorada de un hombre gay – él le extendió la mano para que se sentara a su lado y la abrazó, enterrando la nariz en su cabello. Había odiado verla junto a ese hombre y para colmo que estuviera caminando por la aldea en ese revelador atuendo – ¿qué ha pasado con esos horribles viejos?
- Nada, no han vuelto a mencionar nada aunque siguen viéndome mal
- ¿Será que volverán a intentar algo como lo de la otra noche?
- Espero que no – la mordió suavemente en el cuello y ella suspiró – pero nunca se sabe
- ¿No hay algo que podamos hacer?
- Todavía es muy pronto... ¿o podrías estar el año y medio que nos falta solo con visitas de sala?
- Sabes que no – suspiró de nuevo, sintiéndolo seguir con lo que hacía ahora en sus hombros. Giró la cabeza lo suficiente para poder besarlo – me parece que no podemos arriesgarnos a ir a algún lugar con aguas termales
- Tienes razón
Así que su parada fue en una posada normal, se aseguraron que fuera escondida y que además de las habitaciones no tuviera ningún servicio adicional. Agradeciendo que no se encontraron con nadie ese día.
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Un mes había pasado, ya le había dicho a la inquilina chismosa que se fuera y en cualquier momento se iría del todo, lo cual haría que por fin ellos tuvieran de nuevo la comodidad y privacidad de su propia casa a disposición pues la otra arrendataria tenía un horario de trabajo fijo y pensaba fijarse muy bien que la nueva persona que llegara también lo tuviera. Solo era cuestión de un poco más de paciencia y como un punto adicional del cual no sabía si reírse o sentir lástima, la mujer que estaba por irse le había preguntado en repetidas ocasiones si sabía cuándo regresaría el marionetista a la aldea.
Su trabajo seguía de forma temporal, así como las citas que le habían acordado sus amigas. De Yasu se deshizo una semana después siendo irritante para que el hombre decidiera que no quería verla de nuevo y Sakura no dijera que era ella la que había cancelado. Hubo otras dos citas con sujetos diferentes y si tenía que volver a fingir una sonrisa durante toda una tarde mientras escuchaba historias insulsas iba a usar el cuchillo de mesa como un arma.
Por su parte Neji estaba extrañado con el consejo, los ancianos se la pasaban vigilándolo desde algún lugar lejano viéndolo mal pero no se habían acercado a decirle nada y lo que más incómodo lo tenía es que su tío parecía estar evitándolo. Las pocas veces que se lo cruzaba de frente el patriarca no le hablaba mucho y se iba lo antes posible. Pero bueno, al menos no le habían restringido la opción de salir ni tenía guardia asignado, por lo que sus días estaban transcurriendo casi en completa normalidad, las veces que acompañaba a sus primas a la aldea podía notar que los cuchicheos estaban disminuyendo de volumen lo que era una buena señal, el rumor empezaba a desvanecerse de a pocos y pronto pasaría al olvido como muchos otros que habían circulado con anterioridad.
Lo verdaderamente malo de la situación eran las amigas de Tenten que se habían fijado la meta de hacer que su prometida dejara de ser soltera y olvidara que se había fijado en un hombre gay, lo molestaba saber que estaba teniendo citas y que la obligaran a usar esos inapropiados atuendos, se la había cruzado mientras algunas de estas tenían lugar y había estado a nada de romperle la cara a esos hombres mientras ella solo le sonreía a modo de disculpa, necesitaba que el tiempo pasara más rápido para poder por fin sacar a la luz su relación. Al menos tenía de consuelo que estaban entrenando varias veces a la semana y que no habían vuelto a tener percances en el distrito comercial.
Ese lunes que al parecer iba a ser el último en el que tendrían que salir de la aldea pues la inquilina estaba a nada de mudarse, decidieron por idea de Tenten buscar una posada que tuviera un sauna, a él le gustaba el agua caliente pero no el calor excesivo de estos pero ella insistió en que era bueno para la piel y quería relajarse. No tenía que preguntarse si era más caliente el sauna o ellos, la respuesta era simple: el sauna. Sentía que su piel se empezaba a derretir y se iba a deshidratar mientras la castaña se veía dichosa agregando un poco más de agua a las brasas para que el vapor aumentara.
- ¿No quieres irte ya a la habitación?
- Si quieres ve siguiendo – no tenía intenciones de moverse – voy a quedarme unos minutos más
- No tardes o te vas a quedar pegada a esa silla – le dio un beso antes de salir e ir a la habitación por una refrescante ducha
Vio a Neji irse y se lamentó por un momento que la dejara sola, pero es que estaba realmente a gusto en el recinto. No era vanidosa ni nada parecido pero su piel agradecía ser exfoliada en esa temperatura de vez en cuando y ella disfrutaba el calor que le relajaba los músculos, cerró los ojos por un rato mientras el sudor seguía corriendo por su cuerpo. Se levantó para irse y al abrir la puerta la tuvo que cerrar de inmediato al ver los dos hombres que se estaban acercando ¿qué tan malditamente pequeño era ese distrito? Al menos el Hyūga no estaba a la vista y no sabía si quedarse así para dar explicaciones del porqué estaba sola en un sauna, no, sus amigas se pondrían peor de fastidiosas así que tras decir un par de improperios hizo un par de sellos y se transformó. Respiró profundo una última vez antes de reajustar su toalla y actuar como si ya estuviera por irse.
- Buenas tardes – saludó cortésmente intentando pasar por un lado de ellos
- Buenas tardes – contestó Kiba sin prestarle mayor atención pero una mano en su pecho la detuvo
- Espera, yo te he visto antes – le habló Lee y ella solo estaba conteniendo el impulso de apartar su mano mientras le gritaba que no fuera atrevido, que podía verse como un pecho de hombre, pero era justo su seno lo que estaba tocando
- Lo dudo, con permiso
- Oye sí ¡Tienes toda la razón Lee! Tú eres el hombre que estaba con Neji las otras veces
Mierda.
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Att: Sally K
