Un rayo láser chamuscó uno de sus lekkus, y Nix ahogó un grito. Se cubrió tras una roca. Pasado el susto, se echó un puñado de nieve ahí en donde le ardía y buscó a su atacante. Distinguió al trooper subiendo la ladera por el flanco izquierdo y le disparó. Falló. Se escondió a tiempo de evitar otro rayo.

Un sonido metálico la hizo girar a Emmie. Le habían dado en uno de sus brazos, pero la droide dio un hábil giro para devolver el disparo. Nix volvió a asomarse a la ladera y vio al soldado tambaleándose entre nieve y guijarros sueltos. Se apoyó en la roca por estabilidad y lo derribó al tercer intento.

Sin perder tiempo buscó al siguiente, pero ya no quedaban. A lo lejos el precinto 47 era asediado por X-Wings de la Resistencia, que a su vez eran asediados por los TIE de la Primera Orden. El edificio resistía todos los ataques, no así el escuadrón de Poe. En el ahora silencioso acantilado, una inquieta Nix notó lo fuerte que latía su corazón. La droide se le acercó tras comprobar que estaban libres.

- Vacilas y parpadeas al disparar, pero con práctica podrás dominarlo. Buen uso del terreno.

Dicho esto, su brazo averiado comenzó a echar chispas. Emmie lo vio chirriar, apenas interesada.

- ¿Tienes experiencia reparando droides?

Negó con la cabeza, y su lekku volvió a molestar. Se echó otro puñado de nieve encima, y ambas fueron a reunirse con Maz. Energizada por el combate, Nix no sabía qué hacer con sus manos ahora. Estaba por ofrecerse a intentar reparar a Emmie cuando el comunicador de la anciana repiqueteó.

- Maz, vamos con los chicos al precinto 47, alguien tiene que enseñar a esos pilotos a vandalizar infraestructura –informó Han, se oían disparos de fondo-. ¿Cuál es su situación?

- Abatimos al escuadrón, pero enviarán otro pronto –dijo Maz-. Nos moveremos. ¿Y ustedes?

- Nos persiguen, pero lo tenemos cubierto... -un gruñido de Chewbacca parecía indicar otra cosa- ¡Menos quejas y más disparos, Chewie! Plantaremos explosivos en el edificio y saldremos a encontrarlas. No tardaremos.

- Estaremos cerca –replicó ella, mirando al cielo-. Tengan cuidado, estará oscuro adentro.

- Siempre tengo cuidado –protestó él, y ella rodó los ojos, sonriendo irónica-. Me conoces.

Sonaba tan casual pese a estar peleando. Ansiosa, Nix aspiró a ser así algún día. El sol se hacía cada vez más débil a medida que el arma lo absorbía. Cuando la luz desapareciera del todo, el rayo destruiría D'Qar y junto con él, todas las naves rebeldes aún evacuando el planeta.

- Necesitamos acercarnos para recibirlos –indicó Maz-. Movamos el Halcón al bosque junto al edificio. Si vamos por la quebrada, no deberían vernos. Nix, ¿qué tan bajo puedes volar?

La pregunta por poco la hace reír. No se volaba de otra forma en los túneles del bajo Coruscant.

- Casi tan bajo como puedo bailar –le guiñó, pero Maz la miró confusa-. Quise decir, lo suficiente.

Rue lo habría entendido. Ya sentada en el asiento del piloto, se permitió un momento para despejarse. Su amiga estaba a salvo con Finn, Han y Chewie. Lo único que las separaba era la distancia hasta el edificio. Encontraría una forma de llegar. Luego, encontrarían una forma de salir todos juntos de ahí. Y la bailarina de taberna se uniría a la Resistencia. Suspiró, y encendió el Halcón.


No había forma de entrar al oscilador. Luego de abatir a los tres stormtroopers que custodiaban la entrada de servicio, la puerta simplemente no abría. Habían cambiado todas las claves de acceso.

- Ah, ¡Por favor! –protestó Finn, dando golpecitos a la caja del sistema de seguridad.

- Usa el sable de luz –le dijo Rue, mirando sobre su hombro- ¡Ahora, Finn!

A unos metros, Han y Chewbacca aún se debatían con un escuadrón que los había alcanzado en speeder. Finn sacó el sable de su cinturón y lo encendió, pero ver la hoja de plasma le hizo recordar...

- No sé cómo usarlo –y temía sacarle un ojo a alguien.

Un disparo perdido se estrelló en el muro del edificio. Rue le gruñó, quitándole el sable de la mano.

- Como cualquier otra herramienta –pero vaciló al sostenerlo-. Es solo una espada. Retrocede.

Dicho esto, atestó dos golpes a la caja de controles. Ante la hoja, el metal se fundió como manteca, chispas saltaron por doquier, y tras unos horrorosos chirridos, la pesada puerta de metal se abrió. La chica hizo una torpe floritura con el sable antes de apagarlo y voltearse a él con expresión cómplice.

- A esta técnica la nombraré el Kylo Ren.

La risa de Finn se atoró en su garganta. Ren era más ruidoso. Y más aterrador. Y si estuviese ahí escuchando, ya estarían todos muertos. Todo el valor que había juntado para llegar a la base tembló al recordar como éste había rebanado a un anciano con su sable en Tuanul. Debían irse cuanto antes.

- ¿Crees que es gracioso...? –empezó, y disparos desde el interior lo interrumpieron.

Se cubrieron en el hueco exterior de la puerta. Finn esperó a que se detuvieran y volvió a asomarse. Contó cuatro soldados custodiando adentro. Alcanzó a oír como uno de ellos activaba su comunicador, le disparó a él primero y se refugió cuando los otros tres respondieron a su ataque.

Ya libres, Han y Chewbacca corrían a ellos, demasiado expuestos. Finn le quitó la gorra de oficial a Rue y la arrojó adentro. Mientras los soldados reaccionaban al objeto desconocido, le atinó a dos más y volvió a refugiarse. Se agachó para dispararle al último, y suspiró sin sentir ningún alivio.

- No perdamos tiempo –dijo Han, mirando el sombrío interior del edificio-. Entramos, fijamos los explosivos a una de esas columnas y salimos. El Halcón estará en el bosque al oeste.

Sobre ellos se liberaba una batalla entre X-Wings y cazas TIE, y por un segundo Finn se preguntó si Poe estaría bien allá arriba. El viejo contrabandista les entregó una cantidad de explosivos a cada uno y les hizo instalarlos en la columna de soporte más cercana, en los distintos niveles. Era un buen plan mientras no llegasen más soldados, pero el apagón había dejado la instalación en penumbras.

El edificio estaba prácticamente desierto. Todas las sombras que se proyectaban con las débiles luces de emergencia del oscilador hacían sospechar a Finn, como si en cualquier momento alguna fuera a lanzarse sobre él. Se sentía inquieto, observado. Instaló los explosivos en la columna con dedos torpes por el frío, y regresaba a la salida cuando sintió la punta de un blaster rozándole la nuca.

- FN-2187 –saludó una metálica voz femenina-. Debí verlo venir.


Maz unió como pudo el brazo de Emmie. Su amiga más antigua insistió en que no era serio, pero la anciana sabía que no pediría a Nix algo que podía hacer sola. Haciendo muecas de concentración, la twi'lek a su lado pilotaba el enorme carguero por el rocoso lecho de un río. Apenas lo sentía volar.

- Nos acercamos –le avisó, revisando el monitor-. El edificio debe estar sobre nosotras ahora.

Mirando hacia el este, la quebrada les ocultaba del precinto y del caos del cielo plagado de cazas. Era el lugar perfecto para esperar, pero llegado el momento, tendrían que recoger a los demás en pleno vuelo para evitar que saltaran hacia el río. Encendió el comunicador para conocer su situación.

- Han, estamos en posición, ¿cuánto les queda?

No hubo respuesta. Maz esperó unos segundos antes de repetir el mensaje, con mismo resultado. La anciana pirata sabía que el viejo contrabandista podía estar ocupado con los explosivos, pero algo la hizo sentir inquieta. Pese al riesgo de exponerse, intentó buscar a Rue abriéndose a la Fuerza.

Ahí está, pensó aliviada tras unos minutos. La intensa presencia de su hija estaba cerca, luminosa, pero no del todo. Así como la del aprendiz de Snoke, tornándose cada vez más oscura...

Su concentración se rompió. Maz no era ninguna Jedi, pero sabía lo suficiente de la Fuerza como para saber que su hija y sus viejos amigos seguían al alcance de Kylo Ren, y que éste se estaba preparando para matar. Volvió a llamar a Han, debía avisarle. Pero no había respuesta. Se estremeció.

- Siento problemas, iré a ver qué ocurre. Quédense en la nave y manténganla lista para volar.

Antes de oír protestas, la Reina Pirata desenfundó sus blásters y salió de la nave buscando una forma de trepar la rocosa cuesta. Escaló con agilidad ayudándose de raíces y salientes. La Resistencia podía encargarse de volar el planeta, pero la anciana volvería al Halcón con su hija. O no volvería.


Phasma lo empujó al exterior, sin dejar de apuntarlo con su blaster cromado. Respirando hondo para calmarse, Finn miró alrededor. Un escuadrón formado fuera del edificio aguardaba instrucciones. Tragó saliva. Dependía de él de mantener tanto los explosivos como a los demás adentro en secreto.

- ¿Qué haces aquí, traidor? ¿Dónde están los otros? –ante su silencio, presionó el blaster contra su nuca- Parece que has olvidado como funciona todo aquí. Habla cuando se dirigen a ti.

No supo de dónde sacó la inspiración. Entendió que ya no podía seguir evadiendo a la Primera Orden. Tampoco podía doblegarse ante ella. Suspiró. Dependería de él que la Starkiller no volviese a destruír otro planeta. Quizás Finn no saldría de ahí con vida, pero con suerte, muchos otros vivirían.

- Las máquinas –intentó sonar asustado y fue fácil, estaba asustado-. Venía a desconectarlas ya que el apagón no lo hizo. Los demás están robando una nave con capacidad para escapar.

Su cobardía fue convincente. La capitana lo golpeó en la espalda con el blaster y lo hizo caer de rodillas. Entonces así terminaba. Al menos no moriría como un stormtrooper...

- Una vez traidor, siempre un traidor. Revisen todas las máquinas y refuercen la seguridad en los hangares –ordenó-. Ahora, tú y yo iremos a hablar de la Resistencia a un lugar más cómodo.

Pero claro, la muerte quizás tardaría en llegar. Dos soldados lo arrastraron a un speeder, Phasma pisándoles los talones. Determinado a soportar todo lo que pudiera, solo le quedó desear que volasen el planeta antes de que Ren lo visitara. Se alejaban del lugar cuando uno de sus captores fue abatido.

Finn reaccionó a atacar al otro. Le quitó su blaster y lo aturdió a él y a Phasma antes de que éstos pudiesen disparar. El conductor cayó acribillado y el vehículo se detuvo dando trompicones. Él vio su blaster en modo no letal con una mezcla de alivio y terror. No se sentía bien lastimar a gente dormida.

- ¡Muevete chico! –exclamó Maz, corriendo hacia él- ¡Vienen más de donde salieron esos!

Una ráfaga de disparos lo obligó a refugiarse tras el speeder, y vio como del edificio se acercaba el escuadrón que Phasma había traído consigo. Con horror, vio como un rayo blaster llegaba justo ahí en donde Maz daba su siguiente paso. La anciana cayó, y Finn corrió a recogerla y llevarla a cubierto.

Ella siseó de dolor al pararse, pero ambos comenzaron a devolver el fuego a los soldados.

- ¿Dónde están los otros? –preguntó ella, la tensión en su voz le encogió el estómago.

Algo andaba mal. Ellos aún no salían. Las bombas aún no estallaban. Los X-Wing y los TIE aún peleaban en el cielo sin que el precinto recibiese un rasguño. El escuadrón de Poe era cada vez más pequeño en la marea de cazas de la Primera Orden.Y el sol perdía brillo. Todo andaba mal.

Pero él seguía ahí. Gracias al apoyo de Maz, el ingenio de Han y Chewie, la integridad de Nix y el ímpetu de Rue. Gracias a la confianza que Poe depositó en él para ser alguien distinto, lejos de la Primera Orden. Y mientras estuviese ahí, aún vivo, lucharía por la posibilidad de que todos saliesen de la Starkiller antes de que fuese demasiado tarde.

- Aún adentro –replicó él, esquivando un disparo y abatiendo al trooper más cercano-. Pero no nos iremos sin ellos.

- ¡Mírate ahora! –rió Maz, recuperando fuerzas tras el speeder- Tienes la mirada de un héroe.

Se sonrojó en medio del caos de la pelea. Quizás se sentía un poquito heróico en ése momento.


Pese al estruendo, el bombardeo de los X-Wing era tan inocuo como lluvia sobre el techo reforzado. Si no activaban las bombas, estarían perdidos. Recorrió el nivel superior de extremo a extremo, blaster en mano. No había rastro de Finn en toda la estructura. Chewie y Han los esperaban abajo, y esta vez Rue se negaba a creer que los hubiese abandonado a voluntad.

Para colmo la había dejado con eso. El sable de luz en su cinturón le pesaba, como un constante recordatorio de todo lo que no podía controlar. Persuadir había sido útil, pero ahora sentía alteraciones y cambios en la Fuerza con tanta frecuencia que le costaba pensar con claridad. La rodeaban, la invadían y todo era demasiado intenso. Se detuvo en seco reconociendo la sensación.Demasiado frío.

- BEN –exclamó Han en el nivel inferior, con el universal tono de un padre preocupado.

Imposible. El hijo de Leia Organa y Han Solo murió en el templo Jedi a manos de Kylo Ren, esa era la versión oficial. La sangre se le heló en las venas entendiendo que existía más de un tipo de muerte, y ya no pudo negar lo que vio en la mente del bastardo: los recuerdos de un chico,arrancado lejos de sus padres debido a su propia oscuridad. Se deslizó al borde de la plataforma y miró abajo.

La única fuente de luz venía del oscilador. Frente al viejo contrabandista, la silueta de Kylo Ren estaba lejos de ser la de un chico. Él era la fuente de todo lo que la abrumaba. Ira. Tristeza. Rencor. Remordimiento. Anhelo. Tuvo que recordarse que no le pertenecían. Hablaban, pero no alcanzaba a oírles. Chewie no estaba ahí, y Han se acercaba a él, a expensas de su propia seguridad.

La oscuridad se arremolinaba alrededor de Ren, podía sentirlo. Supo que estaba por matarlo, a menos que ella interviniera. Bloquearía sus disparos como en Takodana, y no había forma rápida de bajar. Maldiciendo, echó a correr por las escaleras de servicio, cuidando no tropezar con los peldaños.

Temblaba preguntándose si la sentiría llegar. No importó. Debía detenerlo, como fuera. Se precipitó a la plataforma en penumbra justo para ver que había tardado demasiado. El sol se ocultó afuera y junto al oscilador, el cuerpo de Han Solo fue atravesado por el sable de Kylo Ren.

El brillo rojo del sable se reflejó en toda la estancia para luego extinguirse, y el cuerpo sin vida de Han se desplomó dentro del abismo. El monstruo que alguna vez fue su hijo lo vio caer, dándole la espalda a ella, y Rue lo apuntó con su blaster, más que dispuesta a hacer justicia. Kylo Ren se volteó a ella, su rostro sin máscara contraído de sufrimiento. Dolía, pero no era su dolor. Ella tiró del gatillo para terminar con su miseria.

Pero Chewbacca llegó primero. Con un rugido desgarrador, el wookie se abalanzó a él usando sus garras. Kylo Ren cayó ahogando un grito de dolor, y ella sintió su desamparo como una bofetada en la Fuerza. Chewie volvió en sí de su furia al oírlo. Le rugió a ella que huyera. Horrorizada, la chica se encontró debatiéndose acerca de a quién debía disparar realmente...

Inconsciente de esto, el wookie dejó a Ren sangrando en el suelo y la arrastró del brazo a la salida. Cruzando el umbral, vieron a Finn ir hacia ellos con Maz sobre su espalda. El corazón le dio un vuelco antes de confirmar que solo estaba lesionada. Cuando se apartaron lo suficiente del edificio, Chewie activó el detonador a distancia. Todo fue estruendo, fuego y calor, pero ella sentía frío en su interior...

- ¿Dónde está Han? –preguntó Finn, viendo sangre sobre ellos a la luz de la explosión.

- Se ha hecho uno con la Fuerza –fue Maz quien respondió con profundo pesar.

El cargado silencio que siguió a esto fue insoportable para Rue. No llegó a tiempo para salvarlo, y ahora el viejo cascarrabias que había aprendido a respetar estaba muerto. Se sintió como un alivio cuando una ráfaga de disparos los interceptó en el bosque. Necesitaba desquitarse con algo.

- ¿Es que no se acaban? –gritó Finn, refugiándose tras un árbol- ¿¡Dónde está el Halcón!?

- Sólo unos metros más abajo –replicó la anciana sobre él-. Daré aviso a Nix.

Ella y Chewie ya devolvían el ataque, atinando a los troopers que resplandecían en la falsa noche. Mientras huían, Rue disparaba imaginando la cara del bastardo en cada objetivo. Uno por uno, los soldados fueron cayendo, pero ella quería más. Hasta que una enorme figura negra le cerró el paso, y fue particularmente consciente del sable de luz colgando en su cinturón.


Nix pateó lejos el blaster que Emmie había logrado arrancar a su atacante, y fue estampada contra una pared del pasillo. Habían sido emboscadas tan solo instantes tras la explosión. Se armó de valor y le dio un cabezazo al trooper que la apresaba. No debió hacerlo, el casco era mucho más duro que su cabeza. Sin embargo el soldado la soltó, casi tan aturdido como ella. Su comunicador comenzó a repiquetear. No ahora...

- Las junturas de la armadura –sugirió Emmie, azotando a dos troopers entre sí con uno más sobre su espalda-. Axilas, garganta, ingle,puedes romperle un par de dedos. ¡Improvisa!

Aún algo mareada, Nix tomó el comunicador de su bolsillo y con éste golpeó la base de la garganta del soldado. Éste empezó a hacer arcadas encogiéndose, y el aparato se encendió con el golpe.

- Nix, necesitamos que vengas a nosotros pero ya –escuchó a Maz mientras ella pateaba al soldado encogido-. Kylo Ren está aquí.

Sintió la sangre huír de su rostro al escuchar la tensión en la voz de la anciana. No. Estaban tan cerca de lograrlo... El stormtrooper agarró su pierna, desestabilizándola, pero un tiro de Emmie lo abatió antes de que lograse derribarla. Nix saltó sobre los soldados derribados y corrió a cerrar la compuerta del Halcón, desde donde otros intentaban entrar.

- Vamos para allá –dijo con la respiración entrecortada-. Resistan.

Se precipitó a la cabina con el corazón en un puño a elevar el Halcón, mientras Emmie lanzaba a otro trooper por el pasillo. Resistan. Por favor resistan. Ya había perdido a su familia a manos de Kylo Ren. No perdería a sus amigos también.

Pero cuando elevó el carguero apenas por sobre la quebrada, no los encontró en ninguna parte. Lo que sí vio, fue al X-Wing de Poe entrar por una abertura del precinto.

- ¡Emmie! –gritó hacia sus espaldas, olvidando el radio de la nave- ¿¡Dónde está Maz!? ¿¡Puedes rastrearla!?

Contactó al comunicador de la anciana, pero nadie respondía. Sintiendo el pánico cerrarle el estómago se obligó a pensar en algo positivo. Si no los recogía pronto, ya no importaría que Kylo Ren los tuviera. Volarían todos juntos en pedazos al igual que el planeta.