(Gravity Falls es una historia perteneciente a Disney. Todo lo redactado y expresado en este fanfiction es solo con el propósito de enriquecer el fandom. Los personajes de la obra son creación y propiedad original del animador estadounidense Alex Hirsch. Nada será utilizado con fines lucrativos o comerciales)

Desde hace tiempo, Pacífica consideraba si realmente estaba segura en esa cabaña de bajo presupuesto y de extraños olores. Pero ajeno del riesgo que representaba convivir con la familia Pines, también fue una experiencia bastante agradable.

Desde el día que apareció el hermano gemelo de Stan, trató de incorporarse más dentro del círculo de lo misterioso que giraba en torno a ellos. El subidón de adrenalina que a veces probaba comenzó a sentirse un poco adictivo. Si bien al principio sintió muchísimo miedo en su primera noche de tipo paranormal, en otras ocasiones comenzó a sentirse más viva que nunca. Empezó a brotar cierto gusto frente al peligro y lo extraño.

Su acercamiento a los gemelos misterio la llevó a otras aventuras, aunque no las esperadas. En principio iba a acompañar a Mabel y a sus amigas, pero terminó envuelta en un juego de mesa de Dipper que cobró vida. También trató de evitar que Stan ganara las elecciones, a pesar de los esfuerzos de Dipper y Mabel de lograr lo contrario.

Cada día entendía que era difícil llevarse bien con Mabel. No la odiaba, pero no lograba encajar con sus actividades comunes con las de ella. En minigolf o temas de aspecto decorativo se comprendían entre sí por suerte, en ese último aspecto tenían mucho por el cual trabajar.

Por otra parte, trataba de pasar más tiempo con Dipper. Era agradable hablar con él y al parecer era quien se metía en más de estas locas aventuras, aunque hoy no era el mejor día para convivir con él.

Tal parece que al tío Stan se le ocurrió la idea de salir de paseo a otras trampas de turistas. Pero, como se puede esperar de él, su objetivo real era boicotear aquellos lugares trazados en su mapa. Si bien esta idea no le agradaba a Pacífica, tampoco le importó lo suficiente como para tratar de detenerlo. No obstante, tal vez hubiera sido mejor ir sin las amigas de Mabel, no porque las deteste, sino que no había demasiados asientos dentro del vehículo.

Alejado de lo que la familia Pines y la joven Noroeste vivían en su viaje por la carretera, ahora era necesario explorar la vida habitual de otro joven que habitaba en el pueblo de Gravity Falls.

En un pequeño espacio del supermercado, se encontraba un atlético chico de cabello castaño trabajando en Paraíso Hamburguesa, donde opera en la preparación de alimentos para su posterior consumo.

A pesar de llevar un polo negro a talla en la parte superior de su cuerpo, se podía notar a la distancia el sudor que se acumulaba en él. Pero fuera de ser una vista repulsiva para los consumidores, la verdad es que su tonificado cuerpo, combinado con el olor potente de las hamburguesas friéndose, ayudaba a llamar la atención de sus clientes que solo estaban ahí para mirarlo laborar.

Le hubiera gustado estar en otro trabajo con una paga salarial mayor, sin embargo, tampoco le disgustaba tanto como para renunciar. Después de todo, le daban comida gratis al final del turno matutino, por lo que se mantenía feliz.

Se podría considerar como alguien recién llegado al pueblo, ya que desde hace unos pocos días que lleva viviendo por aquí. El lugar tampoco se mostraba tan diferente de donde él venía, tenía sus cosas que le confundían bastante, pero el resto parece ser similar a lo que recuerda.

Luego de terminar su turno y merendar su comida alta en calorías, procedió a ir a un espacio en el bosque que frecuentaba. La razón de ir a aquel lugar era simple, ejercitarse. No solo era correr por los desnivelados campos verdes, también usaba las ramas gruesas de loa árboles para estimular sus brazos. Algunas rocas tiradas en el suelo servían como un reemplazo de pesas, y además que no podía costearse un gimnasio, aunque realmente deseaba hacerlo.

Para su propia conveniencia, el lago cercano le servía como una fuente para poder refrescarse. Tampoco era tan ignorante como para usar jabón o champú y contaminar las aguas, para eso iba a una ducha alquilada después. Pero siempre era agradable sentir el agua fría en la cabeza en el aire libre.

Luego de su rutina auto-impuesta y de una buena ducha en el pueblo, procedió visitar un lugar cercano antes de relajarse. El lugar al que iría solo era la lavandería, pues había dejado su casaca universitaria roja ahí, y era su favorita.

Después de saludar a la señora quien atendía, y de confirmar su prenda apreciada, pudo por fin ponérsela y sentirse como un hombre nuevo en esta vida.

–Cómoda y reluciente como la primera vez, ¡gracias por su trabajo! –se despide.

Aprovechando su tiempo libre, procedió a ir a la librería para informarse más. Tenía la necesidad de confirmar realmente si nada más había sido alterado, aunque, por otra parte, también buscaba expandir un poco sus conocimientos. A pesar de la situación en la que se encontraba, seguía manteniendo en mente el qué hacer si no pudiera volver a casa, no iba a seguir trabajando en ese lugar de comida rápida el resto de su vida.

Otra cosa que también consideró era el de comprarse un gorro o alguna ropa para la próxima vez que saliera. Ya tuvo un encuentro incómodo donde fue confundido y quería evitar que sucediera otra vez. Pero conociéndose lo suficiente como para saber que detesta sentir cosas sobre su cabello, puede que al final no haga caso a su propia sugerencia. No quería hacer gastos innecesarios cuando se encontraba ahorrando.

Con la noche llegando, era hora de ir a la cafetería de Linda Susan y cenar algo ligero antes de ir a dormir. Para él, este era uno de los pocos establecimientos que le recordaba a su querido hogar, por lo que siempre ordenaba los mimos alimentos; un sándwich de pollo y un café con leche.

Gracias a su suerte, el lugar donde él vivía no le cobraba alquiler, ya que estaba ahí en calidad de invasor. Realmente tuvo suerte de recordar donde era, pero logró encontrar aquel árbol metálico que abría el paso secreto a un sótano, el cual convirtió en su cuarto personal.

Realmente se sentía seguro adentro, pues estaba cerca de su instrumento con filo favorito, un hacha de leñador. Pudo encontrar otras armas revisando las taquillas, pero no las usaría. El valor que le tiene es más sentimental que de utilidad, pues era el único recuerdo que conservaba de su nombrada "hermana mayor". Otra razón por la que lo llevaba era para defenderse de las criaturas del bosque, especialmente del que nombró su enemigo natural en su existencia, el Cambia-Formas.

Ya había explorado más allá de este lugar, estuvo en la cueva donde debería estar encerrado aquel ser de maldad y rencor, pero al momento de llegar a las máquinas criogenizadoras, no había ningún rastro de él.

Llegados a este punto, su objetivo principalmente era darle caza antes de que suceda alguna atrocidad por sus actos, no obstante, hasta él sabía que hacerlo solo no sería suficiente. Ya tenía a algunos fichados que serían suficientes para ayudarlo, pero recordando experiencia pasadas, no quería involucrar a otros en alguna tragedia.

Tal vez era una segunda oportunidad para él de poder cambiar las cosas, por lo que quería hacer que valiera la pena.

–Lo haré, sé que podré –se decía a si mismo mientras estaba metido en su cama improvisada–, o mi nombre no es...

A lo lejos, el sonido de un animal salvaje resonaba con tanta fuerza que llegaba a los tímpanos del extraño invasor.

–Qué raro, los coyotes se oyen peor de lo que recordaba.

Con sus reflexiones interrumpidas, procedió simplemente a relajarse para poder dormir y despertar con ganas de vivir el siguiente día. Si bien volvería a trabajar como de costumbre, siempre tenía algo importante que hacer antes de arrancar el día.

Despertando, y preparándose para salir, siguió por el bosque en busca de su lugar habitual; el desayuno podía esperar hasta cumplir su tarea. Reposando sobre la rama de un árbol, espero pacientemente a que llegara alguien.

Luego de unos pocos minutos, ahí se encontraba, tal y como la recordaba. Era consciente de que esto era una forma de acoso, pero siempre se decía a si mismo que era necesario. Para situaciones desesperadas, es necesario medidas desesperadas. Después de todo, era por su mismo bien y de los que apreciaba.

Pacífica también pensaba de manera similar, después de todo esto no podía seguir igual por el resto de los días. Si su padre descubría que se encontraba escondida en la Cabaña de Misterio, la irá de Preston caería sobre los Pines.

Otra cosa que inquietaba a la joven Noroeste era el hecho de sentirse observada. Recién llegando del viaje de los Pines, y ver la cabaña peor de lo que estaba, empezó a tener esa sensación. A lo mejor no era nada, pero sin duda le molestaba no saber lo que era.

Ya no tenía tanto temor como antes a lo desconocido del bosque, más no quería salir a explorar sola. Se sentiría incluso mejor si Mabel la acompañara, ya antes había demostrado que su garfio volador era bastante útil.

Consideró preguntarle a Dipper si también sentía algo similar, pero parecía estar más centrado en como limpiar la cabaña o mejorar las cosas con Candy.

Pacífica se sentía culpable en parte, no solo aconsejando a Dipper que la rechazara cuando se enteró del asunto, sino que terminó guiando a las otras chicas a su "cita" con la amiga de Mabel. Preferiría no hablar sobre ello, no ahora.