En las gradas parecía que el silencio los invadió a todos. Hinata Hyuga, la dulce e inocente kunoichi de Konoha, esa muchacha siempre dispuesta ayudar a todos estuvo a punto de matar a sangre fría a su rival de no haber sido por la veloz interrupción de Naruto Uzumaki. Este vio como retiraron a su compañera y soltó el brazo de la Hyuga, su rostro era de absoluta seriedad no había rastro del Naruto cariñoso que conoció en Sunagakure. El árbitro dio como ganadora a la Hyuga y Naruto se retiró con su Shizune y Sakura, le indició con un gesto a la peli azul que lo siguiera. Lejos de las miradas.

Ya ocultos de las miradas del público Sakura y Shizune comenzaron a curar a la rubia. Naruto se acercó a ella y tocó su mejilla con dulzura, un latigazo de chakra azul brotó de su mano y desapareció en el rostro de Risa. Salió de la sala seguido por Hinata. La Hyuga ahora parecía moverse robóticamente en silencio. Ni siquiera ella misma lograba comprender lo que estuvo a punto de hacer. Era cierto que la furia combinaba con sus celos por las palabras de la rubia lograron sacarla de sus cabales pero el modo que arremetió contra ella era algo inconcebible para ella.

-Casi matas a Risa-chan… -Comenzó Naruto con seriedad, controlando su ira.

-N-Naruto-kun… -Se rehuyó en el lugar, mirando el suelo. No podía quitarse las palabras de su mente. De cómo su Naruto se había acostado con Temari y con Risa. Que ella solo había sido un juego tonto para él. Deseaba que esas palabras no fueran ciertas pero a cada momento que pasaba esas ideas se anclaban más y más en su mente, lo sabía por como reaccionaba por la rubia. –S-Solo jugaste conmigo…

-¡Claro que no! –Le cortó el rubio casi gritando lo que asustó a la muchacha. –Ella solo te estaba provocando con esas palabras. Nunca me acosté con ella, ni con Temari. Nunca.

-P-pero la proteges…- Contraataco ella, mirándolo a los ojos. -¿La amas?

-¿Qué? No… -La miró durante unos segundos aquello logró descolocarlo. ¿Por qué salía con esa pregunta? –La protejo porque es mi compañera de equipo. Porque es mi amiga. Porque cuando entrenaba y terminaba el día con mi cuerpo lleno de cortes y desgarres ella me curaba. La apreció, como mi amiga. ¿Sabes lo que paso en el bosque, verdad?

-Sí, Jiraiya-sama me lo dijo.

-Los mate a ambos porque fueron tras mis compañeros, no porque fueran tras de mí. No tengo problema en enfrentarme a nadie pero no dejare que ataquen a las personas que quiero para llegar hasta mí. –Suspiró y la miró a los ojos. –Y entre esas personas estas tú. Pero ahora tienes una diana en tu espalda. –Ladeó la cabeza.-En parte culpa de Risa, también.

-L-lo siento, Naruto-kun. –Su arrepintiendo era genuino, ahora que el Uzumaki estaba frente a él contándole aquello. Diciéndole que le quería. Confiaba en él y ella misma reconocía que se había dejado llevar por los celos y las palabras de Risa. -¿Me q-quieres?

-Claro que te quiero. –Dijo Naruto, mirándola con extrañeza. Era obvio que la quería. –Desde que dejaste Sunagakure que eh deseado volver a verte y estar contigo. Las cartas solo provocaban que deseara aún más verte. Llegue a la aldea y pensaba llevarte a una cita y…

-¿E-En serio? –Le cortó la Hyuga poniéndose roja de golpe mientras lo miraba, rápidamente desvió la mirada. Él rubio asintió.

-Luego paso lo del consejo. Ni bien Salí de la sala sentí como me estaban siguiendo. Hable con ero-sennin y el también lo sintió. Eran Anbu pero oba-chan no fue quien los colocó.

-Una facción desleal. –dijo Hinata recordando las palabras del Sannin.

-Una facción leal a los ancianos del consejo. –Señaló el rubio. –Mientras estábamos en el bosque nos atacaron, noquearon a Raigetsu y casi matan a Risa. –Se mordió el labio con furia recordando aquello.- Solo por capturarme a mí. Me reuní con Sakura y Sasuke, es cierto. Pero es porque eran las dos únicas personas que Anbu no atacaría. Sakura es alumna de oba-chan y Sasuke, bueno, tiene tantos sellos y cuidadores sobre él que sería imposible raptarlo.

-Soy la heredera del clan Hyuga. No intentarían capturarme a mí, oto-san no lo permitiría. –Replicó mientras recordaba que tras su último intento de secuestro la seguridad del recinto Hyuga aumentó increíblemente.

-Y yo soy el heredero del cuarto Hokage. –Rebatió Naruto. –Eso no les impidió tratarme como a la peor paria del mundo.

Ahora era Naruto quien desvió la mirada, llegaba el momento de hablar del asunto que tanto había intentado evitar. Aquel problema con sus relaciones matrimoniales.

-¿Recuerdas cuando en Sunagakure tu... quisiste más y me negué? –Su mirada se volvía intermitente entre la pared y el suelo, tenía temor de seguir esa línea pues sabía que terminaría dañando a la Hyuga y a él mismo en el progreso.

-Porque las prefieres rubias… -Hinata sonrió fugazmente ante su broma pero de inmediato se le borró al notar la mirada del rubio. Una mezcla de tristeza y… ¿vergüenza? -¿Qué sucede?

-La razón por la que me negué, es porque te quiero. Y cada vez siento más por ti. –Inició el rubio mientras obtenía la mirada completa de su interlocutora. –Pero no puedo darte eso que ansias.

-¿Q-que quieres decir…? –Ahora era ella quien se mostraba extrañada, fijando su mirada en él. -¿Amas a alguien más?

-¡No! –Replicó él con rapidez. –Soy el último miembro de mi clan y yo…-Se detuvo.

-Tendrás que casarte con más de una. –Finalizó la Hyuga luego de unos segundos. Ella no era tonta sabía que cuando un clan estaba al borde de la extinción se terminaba por casar al miembro con la mayor cantidad de mujeres fértiles que se pudiera. Eso fue un golpe muy duro por Hinata, Ella lo amaba desde que tenía memoria, desde aquella vez que la ayudo contra esos abusones en la academia. Ella lo lloró cuando se enteró de su muerte y la felicidad la embargo cuando lo encontró en Sunagakure y ahora estaba frente a ella diciéndole no solo que no podía corresponderle sino que además debía casarse con muchas. Las lágrimas la traicionaron al brotar de sus ojos casi sin darse cuenta. Retrocedió intentando ocultar el leve temblor que la acosaba.

-Por favor no llores… -Susurró Naruto cubriéndola con sus brazos. Ella forcejeó intentando liberarse de él débilmente. –Está bien si me odias pero no llores, por favor…

-¿Qué importa si dejo de llorar? Mi dolor no se ira. Seguirá clavado en mi corazón… -Se limpió las lágrimas en la chaqueta del rubio y luego lo empujó suavemente, no lloraría frente a él. Ella no era débil. –Iré a ver a Risa, quiero pedirle perdón.

-Hina-chan…

-Está bien. Estoy bien. –Se separó del Uzumaki y se fue caminando lentamente, dejando al rubio ensimismado en aquel pasillo, él también lloró en silencio. Había dañado a una mujer cariñosa y amable que lo amaba. Ella deseaba algo que él no podía darle. Y se odio por ello, odio su apellido y más aún, odio a Isane.

Hinata entró silenciosamente en la habitación y las dos kunoichi podían notar como esta estuvo llorando sin embargo por respeto a ella decidieron no pronunciar palabra pero verla de nuevo en la sala donde Risa estaba reposando no lograba dejarlas tranquilas, Sakura pensó que volvía para terminar el trabajo.

-¿Cómo está?

-Vivirá. Pero debe reposar mucho. –Concluyó Shizune acomodando las sabanas que brindaban calidez a la rubia. –No creo que despierte por ahora.

-Me quedare…-Eso alertó a ambas aunque esta solo miraba el rostro de Risa. –Es mi culpa, debo pedirle disculpas.

-No creo que eso sea… -Inició Sakura pero Shizune le corto.

-Yo también me quedare. Tsunade-sama me lo pidió. Tú deberías volver a las gradas. Pronto tendrás que pelear.

La rosada se fue de allí con reticencia mientras Shizune tomaba asiento y le indicaba a Hinata que se sentara a su lado. La Hyuga aceptó de forma catatónica.

Naruto se limpió las lágrimas con el dorso de su mano y miró hacia las escaleras que llevaban a las gradas. Debía volver para terminar de ver los combates pero la verdad era que era lo que menos le apetecía en esos momentos. No deseaba ver a nadie. Pensó en irse de allí y deambular por la aldea aunque tampoco estaba muy seguro.

-En que líos te has metido, Naruto. –La voz llegó desde su espalda, una puerta abierta daba lugar a otra sala de urgencias aunque en esta solo se encontraba Ino.

-¿Otra vez en mi mente, Ino? –El Uzumaki no se dio la vuelta para mirarla, no le apetecía.

-No hace falta. Pareces un perro apaleado. Ven, pasa. –Tiró del cuello de su chaqueta y el rubio se dejó guiar sin ánimos de nada. Una vez que estuvo en la habitación ella volvió a su cama.- Prepárame un té, para ambos.

Miró la tetera y las dos tazas. Realizó la tarea sin muchas ganas y le extendió una a la rubia.

-Agh esto está caliente. –Se quejó luego de toser el agua. – ¿Qué usaste para calentar el agua?

-Katon.

-No sabía que manejaras el elemento fuego. –la rubia lo miró con curiosidad esperando que aquello distrajera al rubio.

-Sí, hay muchas cosas que no sabes de mí, y no todas son buenas. –el rubio le dio un trago a su té sin problemas. – ¿Qué tal tu cabeza?

-Bien… -Ahora le tocó a ella molestarse por lo que ocurrió en su pelea. –Yo gane.

-El árbitro dice otra cosa.

-Si no hubiera usado mi jutsu habrías perdido.

-Pero lo usaste. Y viste a quien no deberías haber visto.

-Era odio puro, maldad… -Le dijo y él asintió. La Yamanaka recordaba su visión del Kyubi y lograba hacerla temblar del miedo.-No es justo que tengas que vivir con eso dentro de ti.

-Mi padre lo puso allí para proteger a la aldea. Es algo con lo que debo cargar.

-¿Tu padre? Oh, el Hokage. –Asintió ella luego de recordar el verdadero linaje del rubio. Su sorpresa había sido inmensa al enterarse de quienes eran sus padres. De repente recordó algo que había sucedido unas horas atrás. -¿Cuál es tu historia con mi padre?

-Yo no tengo historia con tu padre, apenas lo conozco. –El rubio la miró desconcertado.

-Él me dijo que tú le dijiste que hacer para despertarme.

-Ah, eso. –El realizó una mueca de molestia y luego suspiro. –No eres el primer Yamanaka que se mete en mi mente.

-¿Qué quieres decir? –la rubia lo miró sorprendida. Que ella supiera la relación del rubio con su clan era nulo.

-Cuando era niño… -El Uzumaki se detuvo dudando de contar aquella historia que no haría ningún bien a su rubia amiga pero en esos momentos de abatimiento se guiaba por el menor esfuerzo posible y contarle la historia era ese. -se guiaba por el menor esfuerzo posible y contarle la historia era ese. –Ya sabes de mi niñez, de cómo fui tratado como un paria, que me rechazaron. De las palizas que recibí.

La rubia asintió pero no sabía que tenía que ver aquello con su clan.

-Un día, dos ninjas de tu clan decidieron pasar al siguiente nivel de pesadillas. Creyeron una buena idea meterse en mi mente y torturarme desde allí…

-No… -La sorpresa invadió los ojos de Ino que comprendía muy bien el cruel daño que se podía hacer con sus jutsu en la mente de una persona. Pero a un niño, le resultaba inconcebible. Su padre nunca lo permitiría. -¿Miembros de mi clan te hicieron eso?

-Sí. Pero no sucedió lo que se esperaban. El Kyubi los recibió con un extremo "cariño" –Sonrió con desgana. –Puede que no me tenga aprecio pero se metieron en su guarida. Sé que uno de ellos se terminó volviendo loco y otro se suicidó. Supongo que después de eso tu padre desarrolló un método para contrarrestarlo. Aun así, no se volvieron a meter en mi cabeza.

-Lo siento tanto… -Susurró ella, asqueada con su propio clan por aquel acto de salvajismo hacía un niño.

-¿Por qué? Tú no has hecho nada malo. No puedes hacerte cargo por lo que miembros de tu clan.

-Tu si te harías cargo de lo que hacen los miembros de tu clan. –Le sonrió al rubio suavemente, sabía cómo actuaría Naruto en una situación así. Él rubio hizo una mueca.

-Es diferente. Soy el cabeza de mi clan. El líder de un clan casi extinto… -Terminó, desganado. Debido a su clan provocó un horrible daño en una mujer que lo amaba con locura. –Aun así, no les guardo rencor. Lo que sucedió en el pasado en el pasado esta.

-Si la amas, dale tiempo. –Ella dejó su taza de té sobre la mesita de luz y luego se acomodó en su cama. –Te lloró con locura cuando se enteró de tu muerte.

-No puedo darle lo que ella pide… -Rebatió el Uzumaki.

-Tú no sabes lo que ella pide. –cerró los ojos acostada y le sonrió con burla. –Cierto, me ganaste.

-Perdiste miserablemente. –Recalcó el rubio, picándola.

-Elige un buen lugar a donde llevarme a cenar.

-¿Qué…?

-Te lo dije. –Su sonrisa se amplió. –Si me ganabas te dejaría invitarme a cenar.

-Duerme. Estás loca. –Se levantó y comenzó a salir de la habitación, apagó la luz.

-Naruto. "No confíes en la perra exiliada." Eso me dijo el Kyubi que te trasmitiera.

-¿Qué? –El rubio se dio la vuelta de golpe mirando a Ino pero esta ya se encontraba dormida o eso parecía. "que carajos" se preguntó mientras caminaba fuera de la habitación. Cerró los ojos intentando entrar en su mente, en hablar con el zorro pero como de costumbre desde que revivió aquello le resultaba imposible. Lograba intuir que se refería a Isane pero que significaba eso de "exiliada" no tenía sentido y las personas que podían responderle esas preguntas estaban muertas o era la propia Isane. Suspiró. Debía hallar respuestas ante las crecientes dudas que tenía sobre su mentora.

Volvió a las gradas donde tomó asiento en su lugar mientras las miradas se centraban en él. Tanto su equipo como los de Konoha lo miraban. Notó que Hinata no estaba entre ellos.

-Así que Hinata-sama y tú… -Comenzó Neji.

-Neji, Eres mi amigo y me caes bien. Pero cállate. –Miró a Kakashi que también tenía su ojo sobre él.- ¿Quién peleara ahora?

-Sakura contra Kiba.

El rubio echó la cabeza hacía atrás y cerró los ojos, dispuesto a dormirse en ese mismo lugar. No le apetecía nada continuar en ese lugar.

-Uzukage-sama estará muy contenta de que el clan Uzumaki por fin este resurgiendo. –Se rió Raigetsu, mirándolo.

-Isane debería dedicarse a gobernar la aldea y dejarme los asuntos del clan a mí. –La crudeza en su voz hizo que Raigetsu entendiera que no estaba para bromas y Tōshirō elevó una ceja discretamente.

En algún punto de la pelea de Sakura se quedó dormido y no despertó hasta mucho después, cuando Raigetsu sacudió su brazo, advirtiéndole que los combates del día habían terminado. Sabía que al día siguiente le tocaría pelear de nuevo. Salió del estadio y rápidamente perdió de vista a sus compañeros, lo que menos le apetecía era ver caras conocidas y si por eso se le atravesaban Anbu nuevamente bien. Descargaría su furia y tristeza sobre ellos.

/

-¿Qué…? –Alcanzó a murmurar adolorida momentos después de despertar. De inmediato Shizune se acercó a ella.

-Estas en la enfermería, tranquila. –La ayudó a sentarse en la cama y volvió a revisar sus heridas.

-Naruto… -Recordó como este la había salvado de una muerte segura. –Así que me salvo, ¿no? De nuevo…

-Necesitaras descansar algunos días. –Le informó Shizune. Ella soltó un suspiro.

-Sí que me dieron una paliza…

-L-Lo siento, Risa-san. –Habló por primera vez Hinata, aun sentada mirando el suelo.

-¿Hmmm? -La miró. –Era un combate, no tienes por qué disculparte.

-Pero yo… No me controle.

-¿de verdad? –Dijo con sarcasmo y luego miró a Shizune. -¿nos podrías dejar a solas, por favor? Está bien, no me matara.

La ninja médica dudó durante unos segundos pero ante la insistencia de Risa decidió irse, dejándolas a solas. Notó que tenían mucho que hablar.

-Te dejaste llevar por las emociones. –Le recriminó Risa sin interés en ello. -¿Tanto amas a Naruto?

-E-eso ya no importa… -Susurró Hinata mientras desviaba la mirada de la rubia.

-¿Por qué?

-E-él… -No quería hablar de ello pero se sentía obligado luego de casi matarla. –Tiene un deber.

-Ah… -Asintió entendiendo. -¿así que ya te hablo de su deber con su clan?

-Si… y no podemos estar juntos… -Hablar de ello le provocaba ganas de llorar pero no debía.

-¿Por qué? Lo amas. El, bueno, creo que te ama. –Inquirió mientras la examinaba con la mirada.

-El… Él no puede ser mío. –Dijo con decisión mirando a la mujer que solo sonrió.

-No. Puede ser tuyo. Pero tendrás que compartirlo. –Se detuvo, pensativa. –Los que somos los últimos miembros de nuestro clan tenemos un deber para con nuestros antepasados.

-¿tu…? –Hinata la miró sorprendida pero ella siguió hablando.

-Claro, para las mujeres es diferente que con los hombres. A nosotras nos ataran e intentaran reproducirnos a la fuerza. Pero ellos pueden elegir. Tienen que elegir a más de una, pero pueden. Y él te eligió a ti.

-¿é-él te lo dijo? –Abrió los ojos, mirándola con más interés.

-No con palabras. Pero el esfuerzo que puso en que nadie supiera de tu identidad en Sunagakure, aquí con lo que sucedió en el bosque… -Su voz fue bajando la voz mientras señalaba los puntos donde se interesaba en ella. –Te eligió, pero como tú dijiste, tiene un deber que cumplir.

-¿Quieres decir que acepte compartirlo? –Interrogó sin creérselo, esa era una idea con la que no se sentía cómoda.

-Lo amas. Pero él tiene un deber que cumplir. ¿Lo amas lo suficiente como para compartir su amor? –guardó silencio un momento. -¿Confías en que él te amara lo suficiente a ti? ¿Lo ayudaras a cumplir su deber?

-Y-yo… no lo sé… -Se puso en pie, queriendo dejar la conversación allí. Tenía mucho que pensar.

-deberías apurarte. –Le aconsejó ella. –Soy yo quien está recibiendo las cartas de los demás clanes con propuestas.

-¿Qué…? –Se dio vuelta de golpe, mirándola.

-Aburame, Yamanaka, Nara. Han enviado sus propuestas. Aunque claro, él ni siquiera las ha mirado aun. –Sonrió. -¿ves? Tienes que darte prisa. Tal vez incluso te gane yo.

-¿tú también…? –Recordó las palabras que ella le dijo en el combate. -¿ustedes ya?

-¿Qué? –Soltó una pequeña risita que se convirtió en tos por el dolor. –No. Nosotros nunca lo hemos hecho. Pero… si tengo que elegir con quien revivir mi clan él no es un mal partido. Además… -le sonrió. – ¿Quién no se enamoraría de él?

/

La luna ya se alzaba alta en el cielo pero él se negaba a volver a su apartamento con el resto de su equipo. Demasiadas preguntas le invadían la mente y estas generaban a su vez nuevas preguntas que lo dejaban maquinando más y más. Necesitaba respuestas sobre su clan, sobre Isane. ¿Por qué el Kyubi la llamaba "traidora"? No podía ir y preguntarle ella inmediatamente se cerraría o intentaría utilizar el sello de lealtad en él. ¿Por qué aceptó el consejo del zorro de no quitárselo en su momento? ¿Cuál era la conexión entre el zorro E Isane? Ahora esto generaba una nueva duda, ¿Cómo reaccionaría Isane si sabía que Ino pudo hablar con el zorro? Comenzaba a desconfiar inmensamente de ella.

Miró sus muñecas, esas katanas familiares le generaban el mismo tipo de duda. Un arma con vida propia capaz de matar a voluntad, seguramente en un combate a muerte le sería de utilidad pero en esos momentos, en los exámenes chunnin, eran un peligro.

-Deberías estar durmiendo, mañana tienes una pelea. –Aizen emergió de las sombras, acercándose a él.

-Aizen. –Naruto elevó una ceja. –Qué raro verte tan lejos de los pies de Isane.

-Cuando intentan romper los planes que trazó me veo obligado a intervenir. –Se paró hasta estar frente al rubio. –Necesitamos llegar a un acuerdo con Konoha. No vayas pidiendo la cabeza de sus consejeros como si te lo debieran.

-Ah… -él rubio no retrocedió y lo miró con burla. -¿ese es tu problema conmigo? ¿Qué casi rompo una posible alianza con Konoha? Y yo que creía que era porque desde que llegue las piernas de Isane se te han cerrado.

-Cuidado con tus palabras. –Sentenció el castaño, el Uzumaki no alcanzó a ver la hoja pero tenía una katana rozando su cuello. –No importa lo que creas, nunca estarás a mi nivel. Soy su consejero, su estratega su…

-Pero no su hombre. –Le cortó el rubio que sentía el filo mordiendo su cuello. –Me hablo de ti, me habló de como la dejabas insatisfecha. –Bajó la mirada a la katana un segundo. -¿Qué harás? ¿Matarme? Soy su única esperanza de revivir al clan. Su única familia. Puedo darle todo lo que tu no.

-Estás jugando un juego que no conoces, niño. Y perderás la cabeza. –Le sonrió con ira. –Tu solo eres útil hasta el primer hijo. Luego solo serás el contenedor de un sucio demonio.

-Y tú te mueves al son de sus deseos, cual títere. –dictó con una sonrisa. Reparó en que un hilito de sangre brotó de su cuello.- Mañana tengo un combate, pero pasado… bueno, sus habitaciones están pegadas. Escucharas perfectamente.

-Je, solo eres un mocoso caliente. –Se recompuso Aizen retirando la katana. –Cumple la misión que te fue encomendada.

-Y tú, solo eres un juguete de escaso valor.

-Espero el día en que pueda matarte. –Así como apareció, desapareció entre las sombras.

Tocó el hilito de sangre que brotaba de su cuello y bufó. Nunca le cayó bien ese hombre pero desde que estuvo con Isane por primera vez menos y menos.

/

La primera pelea del día se trató de Raigetsu contra Sakura. Si bien la pelea comenzó pareja de inmediato se dejó ver la habilidad del Hōzuki para recibir los golpes sin recibir ningún daño lo que provocó que en poco tiempo se determinara que el moreno resultó ganador.

-Esperemos que en este combate no te dejes seducir.-Se rió Raigetsu mientras se sentaba a su lado.

-Me toca pelear contra Sasuke. –Se extrañó el rubio, mirándolo.

-Sí, bueno. Entre ustedes dos hay mucha tensión sexual. –soltó una carcajada ante la indignación de su compañero.

-Pero yo soy mucha más guapa que Sasuke-kun, ¿verdad, Naruto? –Habló desde su espalda Ino, divertida.

-¡Ino-cerda ya te falla la mente! –Le increpó Sakura a su lado igual de indignada. Aunque el hecho de que relacionaran a Naruto con Sasuke de esa manera le incomodaba al saber de los sentimientos de su amigo. No deseaba que lo dañaran de aquella manera.

-¿te han quitado los sellos? –Naruto optó por ignorar la conversación y centrarse en el Uchiha.

-Si… -había decidido alejarse lo más que podía de aquella charla para evitar la incomodidad.

-NARUTO UZUMAKI CONTRA SASUKE UCHIHA –Gritó a pleno pulmón el árbitro y ambos sonrieron bajando al campo.

-Esto será interesante. –Anunció Gaara en el palco.

-Yo aposté por Sasuke. –Señaló Kankuro detrás.

-¿Y eso? –Jiraiya lo miró con desconfianza. No le gustaba que apostaran contra su ahijado.

-La historia dice que ya le ganó una vez.

-Naruto mejoró mucho en Uzushiogakure. –Dijo Isane mirándolo también, aunque con ira reprimida porque estuvieran atacando a su ninja.

-Y además. –Jiraiya sonrió enigmático. –El mes que pasó aquí no estuvo ocioso.

-¿Le interesa una apuesta, Jiraiya-sama?-Interrogó con interés Kankuro.

-Yo también participare en la apuesta. –Avisó Tsunade y Jiraiya la miró con miedo. -¿Qué?

-No. No quiero que Naruto pierda.

En el campo de combate ambos ya se encontraban de pie el uno frente al otro luego de que el árbitro diera la señal de inicio. Ninguno de los dos parecía querer iniciar el ataque, examinándose mutuamente con la mirada. Sasuke ya tenía su Sharingan activo.

-¿Me tienes miedo, Teme? –Sonrió con burla Sasuke.

-Se podría decir lo mismo… -Extrajo con rapidez un kunai y lo lanzó hacía el Uchiha a mitad de camino se multiplicaron hasta formarse diez. Sasuke también tomó un kunai y los desvió sin esfuerzo sin embargo para cuando terminó de pararlos Naruto ya estaba frente a él, descargando una patada recta sobre su pecho, imbuida de elemento viento.

El moreno apenas alcanzó a retirarse para que la patada no le diera en su máxima potencia pero se vio obligado a dar un salto hacia atrás, alejándose del rubio.

-Elemento Fuego: Bola de fuego –El Uchiha inspiró profundo antes de expulsar una bola de fuego puro hacía el Uchiha.

-Elemento fuego: Bola de fuego. –El rubio imitó la misma técnica logrando que ambas bolas de fuego impactaran en mitad del campo provocando una gran explosión. El Uzumaki sonrió. – Has bajado el nivel, Sasuke.

-¿desde cuándo utilizas el elemento fuego? –Se sorprendió, el Naruto que él conocía era un inepto en el ninjutsu como llegar a igualar su nivel en el elemento fuego.

-Elemento fuego: Tigres de fuego –El rubio expulsó aire de chakra puro que rápidamente tomaron la forma de dos tigres abalanzándose sobre el Uchiha. –Jutsu multiclones de sombra.

Los clones se lanzaron sobre el Uchiha luego de que este esquivara los tigres de fuego saltando dando una voltereta. Uno de los clones saltó con el apresando sus piernas mientras el segundo sostenía un kunai en sus manos, directo al pecho del Uchiha. Del cuerpo del moreno surgieron chispazos de chakra de rayo que lograron hacer explotar a los clones. Se alejó lo más que pudo. No deseaba continuar con esa pelea, demasiados recuerdos dañinos lo acechaban.

-¿¡Que sucede contigo?! –Le gritó el rubio con indignación. El actuar del moreno solo provocaba su ira. Ese era la oportunidad que tenía para evaluar su nivel contra el Uchiha. Saber que ya no volvería a perder contra él y este parecía negarle ese derecho. Preparó un rasengan en su mano derecha. -¡Me lo debes!

El Uchiha entendió, Naruto no estaría contento hasta que este le diera un combate a su altura. Él deseaba lo mismo, medir sus habilidades contra su amigo pero el temor le decía que podía volver a matarlo y eso no podía pasar. Él Uzumaki avanzó a paso lento sobre él. Preparó su chidori y a la distancia notó como el rubio sonreía.

Ambos cargaron contra el otro sosteniendo sus técnicas, preparados para el choque. No obstante cuando apenas estaban a pocos centímetros, que sus técnicas ya estaban a punto de impactar Sasuke lo notó.

-"no de nuevo". –El rasengan del Uzumaki perdió su fuerza hasta apagarse por completo, sin embargo esta vez el Uchiha fue más rápido y logró apagar su chidori antes de que este atravesara el pecho del rubio.-¿Qué paso?

-Te confiaste… -Susurró el Uzumaki que recibió la mano vacía de su amigo en su pecho, sin fuerza. – ¡Rasengan! –Un segundo rasengan, en su mano izquierda impacto en el estómago del Uchiha con fuerza. Expulsándolo hacía atrás.

Intentó sostenerse en pie pero falló, rodo por el suelo varios metros hasta que por fin cayó, sin fuerza. Colocó una rodilla en tierra, anonadado.

-¿q-que fue eso…? –Tosió mientras intentaba recuperar el aire. El rasengan impacto en su estómago pero sabía que era de poca potencia. O estaría muerto, no obstante el dolor estaba allí. -¡Pude haberte matado!

-No… -Sonrió con malicia el Uzumaki. –Solo puedes ganarme si yo te lo permito… -El rubio creó dos clones nuevos y caminó hacía el Uchiha.

-Elemento fuego: Gran bola de fuego –Luego de una rápida y furiosa realización de sellos expulsó una enorme bola de fuego de su boca cuatro veces más grande que las anteriores.

-así me gusta… Elemento viento: Bola de aire. –Los tres Naruto realizaron los consecuentes sellos de manos y expulsaron una bola de aire cada uno, apenas de una décima parte del tamaño que la de Sasuke.

-Idiota el fuego le gana al viento. –Le grito Sasuke al notar como las bolas de viento colisionaban contra el fuego provocando que este incrementara su magnitud por diez. El Uchiha lo supo, el fuego era demasiado grande e iba muy rápido, Naruto no podría esquivar esa técnica. Acaba de matar de nuevo a Naruto.

Sin embargo, Naruto no se movía. Solo sonreía al ver como la colosal bola se acercaba más y más a él. Incluso abrió los brazos como burla, pretendiendo recibirla en un abrazo. De repente, la situación cambio. Ahora no era Naruto quien estaba por ser calcinado sino que era Sasuke. Se habían cambiado de lugar. Naruto miraba el evento con diversión.

-¡Susanoo! –alcanzó a gritar Sasuke mientras una espeluznante aura azul cubría su cuerpo y recibía el fuego. El estallido provocó una nube de energía que obligo a todos los presentes a cubrirse, incluido Naruto. Sasuke se encontraba envuelto en una fantasmagórica caja torácica a medio formar de color azul. Jadeaba con pesadez. -¿Qué fue eso?

-Eso… -Naruto se miró la mano izquierda. Apenas unas quemaduras de primer grado sobre sus dedos. –Me ha dado la victoria. La técnica que hizo famoso a mi padre.

-¿El rayo amarillo de Konoha? –Sasuke se llevó la mano al pecho, le dolía, esa armadura le requería demasiado chakra. No podría soportarla durante mucho más tiempo.

-exacto. –Lanzó cuatro shuriken imbuidos en viento que rebotaron en su armadura sin causarle ningún daño. Apuntó su mano derecha al suelo mientras que con la izquierda se sostenía el antebrazo con fuerza. En el campo de batalla de repente el viento comenzó a tomar fuerza y rodear al rubio con intensidad, centrándose en su mano, apenas visible. Las cuchillas de aire golpeaban el suelo dejando profundas grietas. Naruto se vio obligado a morderse el labio por el dolor, también lo estaban cortando a él.

-¿Qué es eso? –Sasuke gracias a sus ojos pudo ver la intensidad que desprendía el rubio y por instinto aplicó más chakra a su armadura. Naruto iba en serio, esa técnica era letal.

-¿recuerdas la técnica de Kakashi-sensei? Esta es mi versión. Cortadora de tormentas. –Se lanzó contra el moreno a gran velocidad mientras su técnica rasgaba el suelo a su paso. –Futon: Arashi

El Uchiha se cubrió con sus manos y la figura espectral hizo lo mismo al momento del impacto. Al principio logró aguantar el jutsu pero enseguida este aumento en intensidad y la armadura comenzó a resquebrajarse con rapidez, no obstante al rubio tampoco le estaba yendo mejor, su mano apenas podía soportar la fuerza del impacto y notó que en pocos segundos desaparecía por completo.

El humo y la onda expansiva del choque azotó con fuerza a todos en las gradas que se lanzaron hacía atrás tratando de esquivar la presión que los acechaba. Sasuke fue expulsado hacía atrás con fuerza luego de que su Susanoo explotara, terminó por chocar contra el muro del campo y en el latigazo su cabeza golpeó el muro, en cambio Naruto voló por los aires hasta caer con fuerza en el piso, su mano derecha estaba completamente rota y el apenas estaba consiente. Realizó el amague de ponerse en pie. Sus piernas no respondían. Miró abajo, profundos cortes surcaban sus piernas, su propia técnica le impedía caminar.

-EMPATE. –Anunció el árbitro luego varios minutos sin que ninguno de los dos lograra ponerse en pie, aunque Sasuke estaba inconsciente. Un equipo médico se apersonó con rapidez en el campo. Cargando a cada uno de ellos, Shizune se encargó personalmente de Naruto.

/

-¿Qué fue eso…? –Pronunció con sorpresa Isane. Esa última técnica que le vio al rubio no la había aprendido en Uzushiogakure. Tenía un poder descomunal.

-Cortadora de tormentas… -Jiraiya amenazó con sonreír con orgullo pero de inmediato recupero la compostura. –La desarrolló aquí en este mes.

-Eso es… -Aizen tenía los ojos puestos en el Uzumaki con sorpresa, reprimiendo la ira que le crecía ante la técnica tan monstruosa que tenía el rubio.

-esa técnica… -Susurró el Kazekage y luego lo miró. –Si Sasuke no tuviera esa armadura estaría muerto, ¿no?

-Sin esa armadura hubiera sido reducido a pequeños trozos. –Miró como retiraban a Naruto del campo. – Cuando perfeccione esa técnica será imparable.

-¿perfeccionar? –Isane lo miró con sorpresa. -¿quieres decir que está incompleta?

-Sí. Daña al usuario cuando se usa. Por eso no puede caminar. El viento condensado corto sus piernas.

-Si daña a su usuario es una técnica inútil. –Sentenció Aizen reprimiendo una sonrisa.

-No… Si recibieras esa técnica no la contarías. –Replicó el Sannin.

-La técnica del cuarto Hokage, ese jutsu de viento… -Gaara miró al campo. -¿Qué tan poderoso te has hecho, amigo mío?

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Se encontraba en una camilla del hospital totalmente vendado. Su brazo derecho se encontraba enyesado mientras que el izquierdo tenía vendas que volvían a mancharse de sangre poco a poco de igual manera que sus piernas, los cortes producidos por su técnica tardarían en sanar. En una silla a su lado estaba el Hatake, leyendo su libro. Más preocupado en la salud del muchacho que en prestar atención a la lectura. En una camilla a su lado estaba Sasuke inconsciente, con su cabeza vendada debido al golpe que recibió contra el muro.

Tosió levemente mientras abría los ojos, notaba como todo su cuerpo estaba inmovilizado por su propio error. Desvió los ojos hacía Kakashi y sonrió débilmente.

-Debo perfeccionar mi técnica… -Susurró.

-No debes volver a usarla. –declaró con seriedad. –Mírate. Brazos rotos, piernas inmóviles.

-Sanare rápido. –Informó con molestia, siempre sanaba rápido.

-No. –Kakashi se levantó y tomó la hoja médica al final de la cama. –Los daños son a nivel celular. Daña tu red de chakra. No te estas curando normalmente menos aun a tu nivel normal de curación.

-Solo lo dices porque estas celoso de mi técnica. –Dijo aunque reconocía la verdad en sus palabras. Lo sentía en su propio cuerpo.

-Hokage-sama ha dicho que sino mejoras ella en persona tendrá que curarte. –Luego miró a su alumno.- ¿el zorro no puede curarte?

-No. Desde que reviví no puedo usar su chakra. –Suspiró y ante la elevación de ceja de Kakashi continuó. –Está ahí. Solo que oculto. Creo que tiene que ver con el sello.

-Un sello que impida usar el poder del bijuu… ¿Cómo el de Orochimaru?

-No… No creo. –Negó levemente. –Lo revise. Es como el antiguo sello pero más potente.

-¿Naruto? –La Uzukage entró por la puerta, mirándolo con preocupación.

-Uzukage-sama.- Saludó respetuosamente Kakashi.

-Kakashi-san, ¿me permite un momento con Naruto?- Kakashi asintió con rapidez y se despidió del rubio, saliendo de la habitación. Ella se acercó al rubio, acarició su rostro con dulzura. –Te has extralimitado…

-Me estaba subestimando. –Replicó con enojo mirando al Uchiha a su lado. –No lo dejaría ganar.

-Pero ahora estas en cama y eres un blanco fácil para los Anbu. –señaló con seriedad. -¿Cómo se te ocurre pedir la cabeza de los consejeros?

-Fueron tras mi equipo. –La miró como si ella no entendiera esas palabras. –No dejare que vayan tras las personas que aprecio.

-¿eso es Risa? ¿Una persona a la que aprecias? –Indagó con curiosidad. -¿una posible esposa para el clan…?

-Deja los asuntos del clan en mis manos. Tú céntrate en gobernar la aldea. –La frialdad en la voz del rubio provocó que ella retrajera la mano de su mejilla.

-¿Naruto? No me hables así. Soy la Uzukage, me debes respeto.

-Una líder protege a su gente. Tú no lo has hecho. –Escupió con furia.

-Oh. –Volvió a pasar su mano por el rostro del rubio y este la atrapó con su mano izquierda, debió reprimir el dolor que sentía por simplemente moverla. –Eres demasiado joven e impulsivo. Debes pensar fríamente antes de realizar un movimiento contra alguien de poder.

-¿Y qué has hecho tú? –Interrogó sin piedad pero ella solo sonrió.

-Aquí. Pero cuando no haya oídos curiosos te lo diré. –luego, logró zafarse de la mano del rubio y la bajó por su cuerpo, acariciando su pecho, su abdomen y llegando a su miembro. – Por ahora porque no te centras en descansar.

El rubio la miró con interés, deseaba saber que planes tenía ella contra el consejo sin embargo en esos momentos su cuerpo parecía centrarse en las suaves caricias que su miembro estaba recibiendo, al parecer era la única parte de su cuerpo que no sentía dolor.

-Qué forma tienes de distraerme… -Sonrió el rubio mirándola.

-Solo relájate… -Le susurró mientras ella besaba sus labios mientras su mano subía y bajaba en su miembro. El correspondió el beso durante unos instantes.

-No, usa tu boca. –Ordenó Naruto mirándola con intensidad y ella obedeció mientras corría la cortina que separaba las camillas, para darse privacidad.

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