Fechado a 28/12/2020
9
Era muy temprano por la mañana, una mujer estaba corriendo en la pista de un parque, era el único momento que tenía libre para ejercitarse, sus nietos acaparaban gran parte de su tiempo y eso le encantaba. Le sorprendió encontrar personas a esa hora, ellos no estaban corriendo, sino que estaban sentados en una banca del parque. Su vista no era muy buena de lejos pero conforme se acercaba pudo distinguir a las dos personas, era una mujer joven con el cabello más hermoso que había visto en su vida, ese rosa tan llamativo, la otra persona era un hombre tan guapo, su cabello rubio lo hacía ver angelical. Se sintió feliz de ver a jóvenes enamorados, por el atuendo de la joven, se dio cuenta que era médico. Le gustó saber que encontraban tiempo para verse, conforme se acercaba la mujer se dio cuenta del rostro de ambos, tal vez estaban rompiendo. La mujer los perdió de vista para continuar con su carrera, por su sabiduría, producto de los años supo que la vida se trataba de ciclos, todo lo que empezaba tenía que terminar, esperó que ellos también lo comprendieran.
Sakura puso su mano con delicadeza en el rostro de Deidara.
—Quiero estar segura, dame un momento para pensarlo.
Deidara entendía a Sakura, habían compartido tanto tiempo que era normal que estuviera confundida. Él llevó su mano junto a la de ella, en su rostro. Suspiró y le habló.
—Toma el tiempo que necesites, cuando estés lista, haré que valga la pena la espera.
Ella le sonrió, se había quitado un peso de encima.
—¿Recuerdas a Deidara?— preguntó Sakura de repente a Tsunade, ambas estaban bajando las escaleras del tercer piso del hospital.
—Claro, el que tuvo el accidente y después saliste con él.
—Ese mismo.
—¿Aún salen? Tenía entendido que era algo pasajero ¿no?
—Eso mismo pensé yo.
—Las relaciones sin compromisos son las más difíciles, uno de los dos nunca cumple con el cometido.
—Ahora me doy cuenta—. Dijo Sakura, suspirando. Se recargó en la isla de administración de cirugía.
—¿Por qué estás confundida?—. Preguntó Tsunade escribiendo en un espacio de una barra de relevos de enfermeras.
—Él quiere que llevemos a algo más nuestra relación... si es que había una.
Tsunade puso su firma en el último documento.
—¿Y no quieres?
Sakura pensó por un momento, se apoyó en un pie y luego en otro.
—No lo sé.
La rubia le entregó un expediente a Sakura.
—Lleva esto a neurocirugía, es el departamento más lejano, te dará tiempo de pensar.
Sakura le sonrió, su nueva cirugía sería emocionante. Ella se dio la vuelta, pero no avanzó. Tsunade habló en voz baja.
—Por un momento pensé que toda esta confusión era por el regreso de Sasuke Uchiha.
Sakura no la encaró, le asustaba pensar en esa posibilidad.
Sakura iba de regreso a su departamento, su guardia de ese día había sido muy agotadora, tenía ganas de acostarse en su cama y dormir treinta horas seguidas. Estaba agradecida por tener un día de descanso al día siguiente. Salió de sus pensamientos cuando vio el auto de Sasuke estacionado afuera del edificio. Se sintió como cuando tenía quince años y encontraba al Uchiha fuera de su hogar. Ella se acercó a la ventana y encontró a Sasuke leyendo un libro, ella tocó el cristal y el de inmediato le abrió la puerta del copiloto.
—Sasuke-kun ¿qué haces aquí?
Él dio un resoplido, en serio se veía perturbado.
—Es una cosa muy tonta, pero necesito tu ayuda.
Sakura lo invitaba a seguir hablando.
—Su hermana le dio una idea de poner fotografías de cuando éramos niños. ¿Es extraño no?
Sakura estaba en el asiento copiloto.
—Me parece dulce, y muy nostálgico.
—¿Tu harías algo así?
—No—. Dijo Sakura y continuó. —Tal vez si se tratara de alguna fotografía juntos cuando éramos jóvenes, lo haría. Pero siendo sincera mi infancia no es algo que le compartiría a todos.
Sasuke la entendió, él quería sentir eso siempre, el entenderla, quería ser la persona que más la conociera. Pero sentía que cada paso que daba solo la alejaba más de Sakura.
—¿Y bien? ¿Necesitas ayuda con algo?
Sasuke rio y tomó el volante, el día estaba nublado.
—Pensé que nunca lo dirías, ayúdame a escoger fotografías.
Sakura rio, a pesar de evitar pensar constantemente en el pasado, ahora se lo estaba pidiendo el causante de su frío pasado.
—De acuerdo, vamos.
Él asintió, puso en marcha el coche y condujo hacia la casa Uchiha. Sakura suspiró, tenía que afrontar una cosa a la vez.
En todo el camino Sasuke observaba en los momentos que podía a Sakura, ella tenía el clínico verde puesto, su cabello era un recogido revoltoso de mechones rosados, estaba viendo la ventana. Él notó que no llevaba anillo en su mano, se preguntó si estaba saliendo con alguien. Después de la fiesta de compromiso un pensamiento recurrente lo abordaba. Y después de encontrar el reloj en casa de Sakura sus sospechas aumentaban , tal vez era su paranoia, pero su sexto sentido le decía que Deidara tenía algo que ver.
—Me parece increíble cómo terminaste trabajando en el hospital donde estuvo tu madre—. Dijo Sasuke rompiendo el silencio.
Sakura apartó la vista de la ventana y lo miró a él, ella le sonrió, Sasuke casi había olvidado el efecto que le provocaba ver sus ojos con esa sonrisa que hacía juego.
—No fue una casualidad, pero si es un sueño, ellos hicieron tanto por mi madre que siento que trabajar en St James es poco en agradecimiento.
—¿No te hace extrañarla aún más?
Ella miró el perfil de Sasuke, él siempre era así, tan humano.
—Claro que sí, pero eso me motiva a seguir trabajando duro.
—Siempre lo has hecho.
—¿Eh?
—Digo, trabajar duro, siempre te esforzaste mucho, en todo. ¿Recuerdas que Naruto nos hizo aprendernos un código para pasarnos las respuestas de los exámenes?
Sakura dio una gran risa.
—¡Claro!—, respondió Sakura. —Y sacó 3 porque confundió las señas.
Sakura rio.
—¿Recuerdas cuando tuvieron un torneo de artes marciales y Naruto pensó que se había comido el almuerzo de nosotros y era de los jueces?
Ahora fue el turno de Sasuke de reír, era muy refrescante hablar con Sakura, ellos habían compartido muchos momentos, se preguntó que, si Sakura se casará con él, ella quisiera poner una fotografía de ellos.
—Tú eras el preferido de Kakashi-sensei.
—Lo dice la misma persona por la que Kakashi iba a la escuela por sus calificaciones.
Ella le sonrió, ambos se miraron el tiempo que duró un semáforo en rojo. El auto pasó por una caseta, el portón automático comenzó a abrirse y Sasuke inclinó su cabeza para saludar al vigilante.
Sakura suspiró, su mente recordó la primera vez que ella y Naruto habían ido a casa de Sasuke a hacer tarea. Recordó cómo el Uchiha saludó al guardia que estaba en ese momento. Una leve inclinación de cabeza, mientras que Naruto hizo una especie de saludo militar.
—¿Qué haces? No es un soldado—. Había dicho Sasuke ese día
Sakura salió del recuerdo cuando sintió la mano de Sasuke mover su pierna.
—Disculpa ¿dijiste algo?
El la miró un momento.
—Te decía que si esto no te hace recordar cosas—. Ambos se vieron a los ojos, fue un momento etéreo pero contundente.
—Me conoces bien—. Admitió Sakura.
Al momento de llegar a la mansión de los Uchiha, Sakura sintió la misma intimidación de cuando fue la primera vez, aunque esa primera vez ella no era consciente de las diferencias sociales ni económicas. Solo existía la amistad.
"Aquí vamos"
Ella bajó del auto y él ignoró las grandes escaleras para llegar a la casa principal, se sabía el camino de memoria. Avanzaron por un costado hasta encontrar un pasillo, en el fondo de esa ruta encontrabas la casa de la piscina de Sasuke, cuando él cumplió trece años había decidido usarla como su lugar recreativo, era como si se diera un descanso del inmenso hogar de los Uchiha.
Sasuke abrió la puerta y Sakura se asombró de encontrar el lugar impecable, había trofeos por todas partes, algunas consolas viejas de videojuegos y libros en repisas. La pelirrosa caminó por la casa de la piscina, era como si el tiempo no hubiera pasado. Miró a Sasuke y con una complicidad ambos recordaron el íntimo momento que habían compartido ahí. Sasuke sintió un escalofrío, una leve excitación lo recorrió, el pensar en Sakura en esa misma habitación hace años aún le provocaba algunas reacciones físicas. Ella adivinó que los pensamientos de él se habían ido algo del pasado, la pelirrosa tomó asiento y habló.
—¿Dónde tienes las fotografías?
Sasuke señaló con la mano, ella giró, el traje clínico le quedaba ajustado, Sasuke pudo ver el armonioso movimiento de sus senos.
Ella se levantó y comenzó a buscar en los estantes, miró una especie de álbum en el sitio más inferior, ella dobló sus rodillas para alcanzarlo, Sasuke caminó hasta ella, la deseaba tanto, cada movimiento que hacía solo le hacía desearla, y su mente le jugaba malas pasadas al recordar su último encuentro.
Ella se giró y encontró a Sasuke justo por detrás de ella, Sakura le dio una mirada entrecerrando los ojos, se escapó de Sasuke y volvió a tomar asiento.
—¿Qué clase de fotografías quieres?
Él se sentó a su lado.
—No lo sé, no entiendo a qué quiere llegar con fotografías de la infancia.
—Supongo que las proyectarán.
Él le dio una mirada extraña.
—¿Es decir que todos me verán cuando era niño? ¿Quiere humillarme o qué?
—¿De qué hablas? Eras un niño bonito.
—Sabes a lo que me refiero, es... personal.
—Mira, ya sé ¿qué tal si escoges tus favoritas?
El asintió y tomó el álbum. Sasuke se tomó su tiempo, se terminaba las fotografías y volvía a empezar. Sakura tomó su teléfono y lo puso en la mesa que tenían en frente. Ella se levantó y comenzó a caminar por la habitación.
Sasuke había escogido una fotografía, continuó en su búsqueda cuando Sakura le puso otros dos álbumes en la mesa, a lado de su teléfono. Sasuke cerró el álbum y estaba a punto de tomar otro cuando la pantalla del teléfono de Sakura se encendió, el remitente del mensaje le llamó la atención.
Deidara: ¿Puedo verte esta noche?
La pantalla se apagó, él se quedó inmóvil un momento. Sus sospechas aumentaban.
Frunció el ceño y tomó un álbum, comenzó a dar vuelta a las hojas y encontró una fotografía, en ella estaba con Naruto y Neji afuera de la academia de artes marciales. En ese momento Neji era favorito para ganar el torneo, pero Sasuke sorprendió a todos siendo el novato del año, Kakashi se había sentido orgulloso de su pupilo. Sacó la fotografía de su lugar y la puso encima del teléfono de Sakura. Continuó buscando más fotografías agradables, en otra estaba él con Itachi, habían sido unas vacaciones en algún lugar paradisiaco. También la escogió. Sasuke sonrió al encontrar otra fotografía con Naruto, ambos solían acampar en el patio de los Uchiha cuando eran niños. Le trajo un hermoso recuerdo a Sasuke. Terminó el álbum y tomó el último que Sakura le había traído. Pasó las hojas y no encontró ninguna fotografía, se extrañó. Al momento de pasar la última hoja había una única fotografía. En ella estaban Sakura y Sasuke sentados en un muelle, él lo recordó de inmediato. Había sido un fin de semana que Fugaku tuvo una reunión con un socio, el lugar destinado sería la casa de campo de los Uchiha. Itachi había declinado a ir y a Sasuke se le ocurrió invitar a sus amigos, Mikoto se sorprendió de que Sakura fuera una de sus invitadas.
La madre de Sasuke había estado fascinada con ella, era inteligente y audaz, pero sobre todo fuerte. Ella conocía la historia de Sakura y la difícil situación en la que estaba. En la fotografía Sakura tenía el cabello largo recogido con broches de los lados y usaba una camiseta roja sin mangas, con unos pantalones a la rodilla. Sasuke usaba una camisa azul de manga corta con sus bermudas blancas. Ambos tenían los pies en el agua y sus manos estaban muy cerca. Mikoto les pidió una fotografía y ambos giraron sus cabezas.
—¿Y bien? ¿Cuáles escogiste?— preguntó Sakura sacando del recuerdo a Sasuke.
Él le dio las fotografías y Sakura las observó con detenimiento.
—¿Qué piensas?— preguntó Sasuke.
Ella aún con las fotografías en la mano hizo una expresión de negación.
—Creo que la idea es que pongas fotografías tuyas, supongo que ella pondrá una donde sale de niña y la juntará con una tuya de niño.
Sakura observó con una expresión diferente la última fotografía que Sasuke había escogido.
—Además—. Dijo ella llevando al frente su fotografía. —No creo que esta sea muy adecuada.
Él sonrió, le quitó la fotografía de las manos y la puso cerca del rostro de Sakura.
—No has cambiado nada.
Ella sonrió, observó el rostro de Sasuke, podía jurar que él se estaba acercando a ella, inconteniblemente, ella dio un paso al frente, no podía quitar sus ojos de los labios del Uchiha. ¿Su fuerza de voluntad ganaría?
Sasuke comenzó a bajar su rostro, podía sentir la respiración de la pelirrosa, solo un beso, era todo lo que él deseaba. Cerró los ojos para consumir su pasión, pero no sucedió nada, al parecer si había ganado la fuerza de voluntad de Sakura.
—Creo que deberías buscar más fotografías—. Dijo ella alejándose.
Sasuke observó cómo ella tomó su teléfono y leyó sus mensajes, su primera reacción fue sonreír ante la pantalla. Escribió un par de palabras y en un instante un mensaje le había llegado. Él se preguntó si se trataría de Deidara.
—Usaré las de la escuela, no me importa este asunto de todos modos.
—¿Por qué no usas tu fotografía del torneo? Sales solo, tenías ¿doce? ¿Trece? Creo que es adecuada.
El asintió.
—Están en la casa ¿quieres ir?
La idea no entusiasmó a Sakura, pero terminó por asentir. Sasuke cerró la puerta de la casa de la piscina, encerrando sus recuerdos.
Ambos caminaron hasta la casa principal. A ella le traían recuerdos desagradables, no podía evitarlo. Entraron por la puerta de la cocina, era espaciosa y estaba remodelada, tenía un estilo español.
—¿Quieres algo de tomar?—. Preguntó Sasuke.
Ella asintió.
—Agua está bien—. Ella caminó hasta donde guardaban la vajilla, había cosas que nunca cambiaban. —Yo lo haré tú trae tus fotos.
Él salió de la cocina y Sakura tomó del vaso, en eso llegó un mensaje de Deidara de nuevo.
Deidara: Te veré esta noche.
Sakura no sabía cómo tratar con la extraña actitud que había tomado Deidara, su necesidad de formalizar una relación. Ella no estaba segura de lo que sucedía.
Sasuke entró de nuevo a la cocina, encontró las fotografías correctas que pondrían de buen humor a Agami.
—Mira esto—. Sasuke le dio una fotografía de Kakashi con Sasuke sosteniendo dos trofeos, uno era del novato del año y el otro era del ganador del torneo. Kakashi estaba cargando a Sasuke con un brazo, era tan pequeño. Sakura sonrió de inmediato y su rostro se iluminó.
Ella tomó la fotografía y la puso cerca del rostro de Sasuke, igual que él hace un momento.
—Sigues igual y ciertamente Kakashi-sensei también.
—Sigo pensando en que fue tu pareja de graduación.
Sakura dio una gran carcajada.
—No fue mi pareja de graduación, solo bailamos cuando era el baile con los padres—. Dijo ella con una sonrisa.
El seguía viendo a Sakura con una mirada de incredulidad.
—Kakashi fue parte importante de mi educación, nunca imaginé el impacto que tendría su presencia en mi vida.
Sasuke miró como la seriedad se apoderaba de Sakura.
—Estoy seguro de que él lo sabe.
—Siempre se lo he dicho, de hecho, él me retó a darle las gracias en frente de toda la facultad.
—¿Y cómo lo hiciste?
—Fueron mis primeras palabras en el mensaje de graduación. Kakashi es más presumido de lo que crees.
Sakura dio un trago al vaso con agua.
—Y déjame adivinar, Kakashi lloró.
Sakura casi se ahogaba de la risa.
—¿Cómo supiste?
Sin aviso una voz lejana los interrumpió.
—Escuchó una voz feliz femenina, ¿eres tú Agami?
Sakura suspiró. Fugaku cambió su expresión feliz a una seria al ver a la pelirrosa. Era la misma expresión con la que la había visto todos esos años que Sakura fue amiga de Sasuke.
—Papá, ¿recuerdas a Sakura?
Fugaku se acercó a la pelirrosa, extendió su mano y la estrechó con la de Sakura.
—¿Cómo olvidarla? Tanto tiempo sin verte, Sakura.
—Lo mismo digo—. Dijo ella viéndolo a los ojos.
Él dejó de estrechar su mano y la observó.
—Veo que eres enfermera. Bien por ti.
Sakura no respondió de inmediato, se irritó por la manera despectiva con la que había hablado, ella sabía el valor de todo el personal de salud, eran un equipo. ella podía libremente abrir la boca y decirle que fue la mejor de su generación, qué cinco universidades en el extranjero ofertaron por ella, que aprobó en un sólo intento su examen de residencia y que sería la mujer más joven en concretar una especialidad en la ciudad. Pero calló, no necesitaba demostrar nada.
Sakura tranquilamente respondió a Fugaku.
—No lo soy—. Y sonrió, después se dirigió a Sasuke. —Es hora de irme, Sasuke-kun.
Ella comenzó a caminar a la estancia, sin duda nada había cambiado con el padre de Sasuke. Ella no lo reprocho, sabía que él jamás cambiaría. Sasuke le dio una mirada molesta a su padre y después caminó atrás de Sakura.
—Déjame llevarte.
Ella le sonrió y acarició su rostro, esa escena era tan familiar. Todas esas veces que Fugaku hacía comentarios hirientes sobre Sakura y en todas ellas Sasuke había defendido su honor, o bueno, en casi todas. La última vez que ocurrió no fue así, y Sakura terminó herida de por vida.
—No será necesario—. Ella dejó de acariciar el rostro de Sasuke y prosiguió. —Me hace recordar algunas cosas del pasado.
Sasuke sabía a lo que se refería. Ella dejó atrás a los Uchiha y se fue.
Fugaku se acercó a Sasuke, negaba con la cabeza.
—Tantas veces que te había dicho que ella no te convenía y sigues cayendo en tus propios errores.
Sasuke no dijo nada a las palabras de su padre, él observó a Sakura bajar las escaleras y después cruzar el amplio camino hasta el portón. Él había visto esa escena tantas veces, Sakura yéndose de la casa Uchiha, con el corazón un poco roto. Sasuke en ese momento tuvo una especie de alucinación, en el camino de Sakura la vio de trece años, parpadeo y la vio cuando tenía quince años, una vez más en un parpadeo la vio cuando tenía diecisiete, esa vez había salido llorando del lugar. Y en ese momento pensó que jamás la volvería a ver. Sasuke volvió a parpadear, ahora vio a Sakura de la actualidad, ella había cambiado tanto pero el sentimiento con el que se fue era el mismo.
Premoniciones del pasado: cuando teníamos 17...
La noche casi caía, Sasuke tenía un lápiz en la mano, observaba a Sakura anotar rápidamente en su cuaderno. El admitía que ella era más brillante que él. Ambos cursaban el último año de preparatoria y desde hace tantos años habían sido inseparables. Sakura estaba sentada en el suelo, estaba a la altura de una pequeña mesa. Usaba unos shorts cortos de color rosa con una camiseta blanca. Su cabello caía por la espalda.
Sasuke disfrutaba verla, fantaseaba con ella, se preguntaba constantemente cuál sería el aspecto de Sakura con su camisa.
—Sasuke-kun, ¿qué te salió en el tercer problema?
—No lo he terminado, y no lo voy a terminar.
Sakura miró al joven Uchiha, él tenía un suéter gris y jeans. No tenía zapatos.
—¿Pasa algo?— preguntó ella.
—No, solo estaba pensando que no importa que sepa resolver esto, no lo usaré en la empresa de mi padre.
Sakura lo miró con extrañeza, abandonó sus apuntes y se levantó para acercarse a Sasuke, ella no se sentó a su lado, sino en el suelo frente a él.
—No deberías pensar así— dijo ella muy seria. —Mejor solo admite que no tienes idea de que estás haciendo.
Ella le dio una gran sonrisa y Sasuke rio, cuando terminó de reír la observó.
—Sí sé lo que estoy haciendo.
El comenzó a acercar su rostro hacia Sakura, ella levantó su mentón, para alcanzar a Sasuke. Llevo sus manos al cabello del Uchiha, presionando su rostro contra ella, él le pasó una mano por la cintura, después la cadera y después ambas manos en las nalgas, la atrajo hacia él y Sakura se sentó en sus piernas, podía sentir la erección de Sasuke bajo ella, su respiración era rápida y comenzó a besarlo de una manera deliberada, Sasuke metió una mano debajo de su blusa, encontró el sujetador de ella y lo tiró hacia abajo, haciendo que sus senos salieran por encima, él se deleitó tocándolos, los pezones de Sakura estaban sensibles, el apretó uno de ellos y ella soltó un gemido de placer. Sasuke se excitó. Ella le sacó el suéter por la cabeza dejando su torso desnudo, una de sus manos caminó hacia su abdomen, tocando con la yema de sus dedos su piel caliente y cuando llegó a la ingle comenzó a masajear cerca de su prominente erección, él se estaba volviendo loco, tenía que hacerlo, no soportaba las ganas adentrarse en el cuerpo de Sakura. Él la acostó en el sofá, con mucho cuidado le sacó la camiseta por la cabeza, la miró un momento a los ojos y le dijo
—Dime que tú también lo deseas.
El rostro de ella tenía una suave rojez, los ojos estaban entrecerrados.
—Te deseo.
El comenzó a desabotonar los pantalones de ella, sus manos inexpertas temblaban por lo que estaba aconteciendo. Él se puso encima de ella, solo la había dejado con sus bragas, Sakura tomó la mano de Sasuke y la llevó hasta su vagina, con dos dedos comenzó a masturbarla, él nunca había sentido tanta excitación de ver el placer ajeno, le encantaba, movía sus dedos a diferente velocidad, él tenía que hacer algo, tenía que estar adentro de ella.
Él desabrochó su pantalón y en un movimiento se deshizo de él.
Con suavidad se introdujo dentro de ella, y comenzó a penetrarla, él se estaba dejando llevar por sus instintos y por las expresiones de placer y de dolor que hacía Sakura. Ella estaba tan estrecha. Con cada movimiento de la cadera de la joven él sentía que perdía el control, las transmisiones eléctricas lo estaban dominando, los músculos de su abdomen se estaban descontrolando. La penetraba y la penetraba, la calidez y humedad que había en la chica eran deliciosas para él. Estaba a punto de venirse, Sakura abrió la boca en un grito ahogado, ella tocó la espalda mojada de él y lo atrajo hacia ella, sus senos sintieron dolor, pero quería más, ella juraba que estaba viendo miles de colores y escuchando sonidos inimaginables, con cada gemido que Sasuke daba ella se ponía más húmeda, él comenzó a ir más rápido, Sakura mordía sus labios, sus piernas temblaban, el orgasmo estaba a punto de llegar. Sasuke la ayudó a cambiar de posición, ella estaba sentada encima de él, la penetración era más profunda, se estaban viendo a los ojos, estaba perdiendo el control. Sasuke le dio una última embestida antes de venirse, Sakura la recibió con dolor y placer, ahogó su grito y se llevó una mano al cabello, puso su cabeza en el hombro de Sasuke, su respiración era agitada y el cuerpo parecía no responder. Sasuke la rodeó con los brazos, llevó sus labios a su cuello y comenzó a besarla.
Ella podía escuchar el corazón acelerado de Sasuke.
—Te amo tanto—. Dijo él.
Ella lo miró con seriedad, el cabello de Sasuke estaba despeinado. Ella no sabía si lo que le había dicho era un efecto de la oxitocina que lo estaba embriagando o si era de verdad. Lo que ella si estaba segura es que ella lo amaba tanto. Sakura le había regalado su primera vez a Sasuke y Sasuke le había regalado su primera vez a Sakura.
