Hola queridos lectores, si me están leyendo el 14 o 15 de noviembre del 20, tengo que decirles que he editado los capítulos anteriores, agregando algunos detalles, nada que afecta la esencia principal de la historia pero de paso corrigiendo algunos errores que encontré. les entregó este capítulo ahora y mas tarde otro más, espero que les guste.

Besos

Capítulo 10

Eriol no podía quitarse de la mente a esa hermosa chica, así que se puso a investigar su nombre. Escribió su nombre en el buscador de internet y allí estaba ella.

-Debe ser una jodida broma –se quedó con la boca abierta de par en par- esto va a ser interesante –dijo con una sonrisa traviesa en su rostro.

-¿De qué te ríes? –pregunto el castaño al entrar a la oficina.

-Nada –bajo la pantalla de su computadora tratando de no parecer sorprendido - ¿Cómo te fue con el abogado?

-Bien, notificaran a Hakana en un par de días. Estará furiosa –dijo sin ganas.

-Bien echo amigo. Saldrás de esto en un par de meses. Y estarás libre para hacer lo que quieras.

-¿Cómo crees que este ella? –no le importaba el divorcio solo quería saber de Sakura.

-No tengo idea –respondió mientras Sayoran se recostaba en el sillón.

-¿No te ha llamado?

-No, y no contesta su teléfono, le he dejado varios mensajes. Supongo que cuando esté lista responderá –El castaño se quedó perdido en su pensamientos- Escucha Syaoran. En este momento lo mejor es que guardes tu distancia con ella. Trabaja, reza porque Hakana no incendie el lugar cuando vea que el acuerdo que firmo era enserió. O destrocé tu departamento. O corte el cable de los frenos de tu auto –El castaño lo observo escéptico- si ella es la mujer para ti, pase el tiempo que pase lo resolverán.

-¿Y si llego tarde?

-Entonces no era la mujer para ti –dijo con sinceridad- te ayudare. Pero debes ayudarte primero. Nosotros no podemos hacer el trabajo por ti.

-Supongo que tienes razón. Ya le pedí a Recursos humanos que buscara su reemplazo. Les será difícil. Eso o tendré que bajar mis expectativas.

-Ya creo que sí –la sonrisa de Eriol lo hizo enojar.

Nadeshico entro al taller donde Tomoyo estaba trabajando en uno de sus diseños y la abrazo.

-Gracias querida.

-Tía Nade, ¿A qué se debe eso? –pregunto confundida.

-He tratado de convencer a mi hija de que trabaje aquí desde que salió de la Universidad, y tú al fin lo lograste. ¿Cómo lo hiciste? A ella le gustaba trabajar en esa empresa de asesoría –tomo asiendo al lado de ella.

-Bueno tía –no sabía si decirle la verdad- es que…

-Le paso algo ¿Verdad? –se empezó a preocupar al ver que la amatista no quería decir nada.

-Tía Nade. Sí –dijo resignada- paso algo. Nada malo –se apresuró a decir al ver como se asustó- nada que la pusiera en peligro, pero si la lastimo. Quisiera decirle pero… creo que es mejor esperar a que ella decida contarle.

-Me prometes que no es nada que ponga en peligro a mi pequeña –le pregunto mirándola directo a los ojos, no podía mentirle a su tía, y menso porque sus ojos era iguales a los de su mejor amiga.

-Lo prometo tía, ella estará bien, solo esta triste. Dele tiempo, el trabajo la distraerá. Y creo que ha hecho amista con Shukishiro.

-Es un buen chico –dijo con una sonrisa- ¿Crees que él y Sakura…?

-No creo que sea del tipo de Sakura Tía Nade –dijo negando con la cabeza y una sonrisa.

-Sí, la verdad tampoco yo –ambas rieron- y… ¿Qué haces?

-Trabajo en un vestido para la temporada de invierno. ¿Quieres ver? Estoy un poco atorada con las mangas. Tu ayuda me vendría bien.

-Claro. Déjame ver –se puso de pie para ver el diseño que tenía en la mesa de dibujo- sí, entiendo lo que quieres hacer –dijo señalando el escote del vestido en el papel-. Pero con ese escote creo que debe ser otro tipo de mangas.

Una semana después

-Sakura Querida, ¿Puedo pasar? –Nadeshico es una mujer alta, esbelta, con una larga cabellara rubia, siempre tenía una sonrisa en el rostro y unos hermosos ojos verdes que heredo Sakura.

-Claro madre, pasa –dijo al verla asomarse por la puerta.

-Solo veían a preguntar cómo va doto.

-Muy bien, Shukishiro es bastante paciente conmigo pero un buen maestro –le dijo con una sonrisa.

-Gracias señorita –el joven se sintió incómodo.

-Es la verdad –mantenía esa sonrisa que lo hizo sonrojar- Yuki, podrías traernos té por favor. Continuamos más tarde con esto. Quiero hablar con mi madre un momento.

-Por supuesto –hizo una reverencia- con su permiso.

-¿De qué quieres hablar cariño? –pregunto una vez el joven salió dejándolas solas.

-Madre, sabes que me estoy quedando con Tomoyo en su departamento.

-Sí, escuche eso –Tomo asiento frente a ella.

-He estado pensando en que no quiero molestarla. Ella tiene su vida, una rutina y en ocasiones creo que interfiero con eso quedándome con ella –su madre solo la escuchaba- no quiero regresar a mi departamento. Mis anteriores jefes saben dónde está y… preferiría no verlos.

-Querida, no quiero presionarte pero, ¿Qué paso? a ti te gustaba mucho ese trabajo.

-Nada malo mamá. No te preocupes –dijo triste desviando la mirada.

-Cuando un hijo dice eso un padre se preocupa porque no es verdad. ¿Qué paso querida?

-Mi jefe, me grito de la nada. Creyó que tenía una aventura con un hombre casado. Y no lo desmentí.

-¡Sakura!

-Ya paso madre, y no importa –miro hacia otro lado evitando los ojos de su madre y se obligó a continuar-. Lo que te quiero decir es que… quiero vender el departamento para comprar en otro lugar.

-¿Estas segura?

-Sí, y como tú y papá me lo compraron quiero pedirles permiso.

-Cariño, el departamento es tuyo, te lo compramos como regalo de graduación, lo que hagas con él, es tu decisión y nada más, no necesitas de nuestro permiso. Lo que te haga feliz para nosotros está bien.

-¿De verdad no te molesta? –pregunto con duda.

-Para nada. Estoy segura que a tu padre tampoco le molestara.

-¡Gracias mamá! –le dio la vuelta a su escritorio para abrazarla. Nadeshico la recibió encantada.

-Cuéntame, ¿Estás pensando en algo más grande? –Pregunto refiriéndose al departamento- Ese solo tiene una habitación, creo que debes pensar en algo más grande quizás.

-La verdad más bien pensaba en una casa.

-¿Una casa? –pregunto extrañada.

-Sí, me gustaría un jardín –le dijo con una mirada soñadora.

-Sabes que una casa tiene más manteniendo que un apartamento.

-Creo poder con eso –respondió con una sonrisa.

-Bueno, en ese caso, conozco a alguien que te puede ayudar con eso.

-Buenas tardes seño Kinomoto –saludo la joven al ver al moreno llegando por el pasillo.

-Buenas tardes, ¿Alguna novedad? –Un hombre alto, atlético, cabello marrón muy oscuro al igual que sus ojos.

-Sí, su cita de las tres cancelo, la re-agende para mañana.

-Bien, ¿algo más?

-Su hermana señor.

-¿Que con ella? ¿Llamo? –la miro serio. Cuando se trataba de su hermana no iba con juegos.

-No, ella está en su oficina -la observarla como si hubiera dicho una locura.

-¿Esta aquí? –pregunto incrédulo.

-Sí, llego hace media hora. Insistió en esperarlo, así que dije que lo esperara en su oficina.

-Está bien Gracias. No me pases llamas mientras estoy con ella –le solicito mientras se acercaba a la puerta. Estaba mirando las fotos familiares cuando escucho la puerta cerrarse.

-¡Hermano! –Saludo contenta al verlo-

-Hola enana.

-No me llames así –Hizo un puchuelo.

-Es lo que eres. ¿Qué te trae por aquí? –pregunto al sentarse en su escritorio

-Tu trabajo. Necesito vender mi departamento –le dijo con una sonrisa.

-¿Te vas a casar o algo así? –la miro serio.

-No, solo quiero cambiar –la observo detenidamente.

-Mi madre tiene razón, te está pasando algo.

-¿Por qué todos quieren meterse de repente en mi vida privada? –refunfuño incomoda.

-Eso solo afirma lo que digo –hubo silencio- ¿Tengo que preocuparme? –pregunto. Ella negó con la cabeza.

-No, estaré bien, solo necesito algo de tiempo –noto la tristeza en su voz y la súplica en sus ojos de que cambiara de tema.

-De acuerdo –aparto la vista de ella, no le gustaba verla triste- Lo primero que haremos será vaciar el departamento y ver el estado en el que está para tazarlo. ¿En qué tipo de vivienda estás pensando?

-En una casa –la miro confundido- Quiero tener un jardín –dijo con su característica sonrisa.

-De acuerdo. Pero no te hagas muchas ilusiones. Generalmente la gente no vende sus casas lindas –dijo más para molestarla.

-Sé que encontraras algo para mí.

-Lo puedo hacer, pero quizás este fuera de tu presupuesto.

-He estado ahorrando –confeso.

-Pensé que le dabas tú mesada a organizaciones benéficas –le dijo y ella se encogió de hombros.

-No todo, también tengo intereses –definitivamente algo le pasaba a su hermana, una sonrisa se formó en su rostro. Parece que está madurando.

Unas semanas después.

-Esto no es lo que pedí –decía el castaño al ver los documentos que le pasaba su nueva asistente- es Wong, quiero el expediente de los Wong no Shong.

-Lo siento señor Li, creo que me confundí –dijo tomando los documentos.

-Pon más atención por favor. Los veré en una hora. No vienen desde China para que me equivoque con sus finanzas.

-Sí señor, le traeré el expediente correcto –la joven salió disparada de la oficina.

-Esto es frustrante –ser recostó en la silla mirando el techo. La chica tenía una semana trabajando para él, y era un manojo de nervios. Miro la taza verde en su escritorio y la tomo en las manos- ¿Que estará haciendo Sakura?