[Jaque Mate]
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Marinette se levantó la mañana del estreno con una sensación de felicidad y nerviosismo en el pecho, por cuanto finalmente el producto de todo aquel trabajo se vería reflejado en la obra de aquella noche. Sin embargo, lo que más la emocionaba, era que aquel fin de semana había recibido una invitación a un viaje a las afueras de París.
Uno de los actores había lanzado la noticia como una bomba un par de días antes, mientras se encontraban realizando los últimos ajustes de vestuario. Al parecer, sus padres tenían bastante dinero, y poseían un hotel a las afueras de la ciudad, y como aún no contaba con permiso para funcionar, ellos deseaban ponerlo a prueba con el público. Prácticamente, todo el elenco había sido invitado, así como los miembros de la producción, entre los que se encontraban Adrien y Marie.
Marinette escuchó extasiada a Adrien informarle que Gabriel Agreste le había permitido asistir. Al parecer, el actor era hijo de los dueños de una cadena hotelera, y Gabriel aspiraba a que compraran productos "Gabriel Home" para sus suites de lujo. Marinette no podía estar más contenta, pues tenían la posibilidad de pasar toda la noche del estreno juntos y hacer un corto viaje después.
– No es un viaje apto para menores de edad – le advirtió Dauphine cuando le enseñó su invitación.
A Marinette no le costó trabajo adivinar por qué. Todos aquellos actores eran estudiantes universitarios, y era evidente que la fiesta sería poco menos que salvaje. Adrien y Marinette decidieron que los dos omitirían aquel detalle a sus padres. Tom y Sabine no debían saberlo, así como Gabriel tampoco, para ellos aquello sería un "retiro artístico". Marinette no se sentía muy cómoda omitiendo detalles, pues no importaba que tan abiertos fueran sus padres, ellos jamás la dejarían asistir a una bacanal de dos días en compañía de un montón de estudiantes mayores.
Cuando llegó la tarde, Marinette alistó una pequeña maleta con la ropa que ella usaría durante la fiesta después del estreno. Aquella sería una jornada larga, coronada por el viaje al hotel campestre de su compañero actor, por lo que Marinette había alistado conjuntos cómodos de verano que le sirvieran para todo el fin de semana.
En cuanto llegó al teatro, ella encontró gran alboroto en el lobby. Todos corrían frenéticamente de un lado a otro por el recinto, gritando y llevando diferentes piezas de utilería. Aún era temprano, pero Marinette ya podía sentir la excitación en el ambiente. Ella tomó su maleta y se preparó para bajar al vestidor, pues había un último ensayo sin vestuario antes de la presentación final. Ella tomó uno de los programas en el recibidor del teatro y lo abrió. Marinette por poco sufre un ataque cuando vió que una de las fotos promocionales de la obra, era una imagen suya y de Félix, quien la rodeaba con sus brazos mientras que su rostro se hallaba hundido en su cuello.
Marinette supuso que aquella foto había sido tomada durante el último ensayo. Aquella imagen se veía bastante bien, y fue muy generosa con Marinette a quien hacía ver linda. Pero aún así, no pudo evitar el sentimiento de incomodidad al notar que la persona que se encontraba allí con ella era Félix. Lo cierto era que su opinión del muchacho había cambiado mucho en aquellos días. Ella no podía quitarse la imagen de la camisa con las mangas manchadas de aceite de su cabeza, así como el hecho de que hubiera tenido la sangre fría para robarle a alguien como Gabriel Agreste. Félix la ponía nerviosa nuevamente, pero ella sabía que no debía dejarse intimidar, pues tenía una tarea por terminar, y un misterio que revelar.
– Nos vemos muy bien juntos ¿No lo crees? – preguntó Félix por encima de su hombro, quien se había acercado sin que ella se diera cuenta.
– Sí, es una gran foto– dijo Marinette quien no quería darle ninguna señal que le indicara que ella había entendido el doble sentido de su comentario.
– Marinette Dupain Cheng – comenzó Félix mientras le sonreía con aquella mirada fría casi gatuna que siempre la había intimidado. – Hoy es la gran noche, por favor, dime que esta será la de la suerte, dime que saldrás conmigo más que como amigos.
– No puedo Félix, eso tú lo sabes bien– respondió Marinette.
– ¿Aún continúas enamorada de Adrien? – preguntó él. – mi primo no tiene ni la menor idea de que existes, para él tan sólo eres una amiga – dijo Félix cansadamente. Marinette percibió cierta irritación en su tono. Al parecer, Adrien no le había dicho que ellos ya se encontraban saliendo juntos, y Marinette no pensaba romper con aquel secreto.
– Ese es mi problema– dijo Marinette bruscamente
– Marinette– inició Félix mientras daba un paso en dirección hacia ella– ¿qué es lo que sucede contigo? pensé que éramos amigos– preguntó.
Marinette sintió que su corazón se ablandaba al escuchar aquello. Por un momento, ella vio al muchacho perdido en el techo de aquel edificio, que se hallaba ofendido porque su primo lo había dejado abandonado en la mitad de la nada, o aquel que simplemente quería impresionar a su mamá con sus nuevos amigos. Ella le daría una última oportunidad para rectificar la verdad, y esperaba que la tomara.
– Félix – empezó Marinette mirándolo a los ojos – no quiero que creas que te estoy acusando, pero creo que tú estás implicado en el accidente del teatro. Por favor, si es así, dímelo, tal vez podamos hablar con los propietarios, tal vez si pagas parte de los daños, puede que ellos olviden lo que sucedió y no te acusen con la policía– ella apenas pudo acabar de decir aquella frase cuando sintió una fuerte presión en el brazo. Él la sostenía, y le estaba haciendo daño.
– Escúchame bien – comenzó Félix lentamente – tu no tienes nada, absolutamente nada, para probar esas acusaciones. Es más, puede que yo tenga algo que demuestre qué tan equivocada te encuentras, y no te gustará, Marinette.
Ella trató de librarse de su agarre silenciosamente, pues aún no deseaba desatar un escándalo. Marinette temió al ver a Félix. Él parecía una especie de animal herido que había sido acorralado, y como tal, trataba de defenderse con lo que pudiese. El problema, es que aquello lo hacía aún más peligroso. Marinette se asustó, debía encontrar una manera de hacerle entender que aunque él hubiera cometido aquel gigantesco error, ella podía ayudarlo si se lo permitía. Sin embargo, la presión en su brazo estaba comenzando a lastimarla, por lo que ella emitió un quejido.
– Oigan – dijo una actriz que se acercó a ellos. Marinette apenas la conocía, pero sabía que era una de las chicas con las que Adrien se había sentado mientras pintaba las flores el día de aquel ensayo. – Tienen que bajar para alistarse. La directora quiere tener una última charla con todos nosotros antes de la presentación.
Félix soltó a Marinette, en tanto la actriz le regalaba una mirada de desconfianza, era claro que ella había presentido que algo malo ocurría entre ellos dos. Félix se recompuso y juntos caminaron hasta el vestidor en donde actores, miembros del equipo de vestuario y maquilladores corrían en una carrera contrarreloj para tener la presentación lista. Marinette se vistió con la ayuda de varios asistentes, que le pusieron el complejo armazón que componía la enagua y el corset del vestido. Después fue el turno de los maquilladores, que la arreglaron como un personaje de un cuento de hadas. El maquillaje era todo menos funcional, consistía en una especie de brillo que le daba un aspecto casi celestial. Ella recordó las fotos promocionales y se dió cuenta de que debajo de las luces del teatro todo aquello se vería como salido de otro mundo.
Marinette se asomó al teatro para poder apreciar la escenografía en todo su esplendor. Las flores de yeso se encontraban ubicadas rodeando el escenario, creando la apariencia de una especie de selva tropical, con flores de diferentes colores que creaban reflejos brillantes gracias a la pintura especial que habían utilizado para darles vida. El telón tornasolado, que había requerido tantas horas de trabajo para ella y Adrien, estaba magníficamente colocado en los extremos del escenario, mientras las puntadas de los hilos reflejaban las luces de la iluminación. Ella estaba más que satisfecha con el producto de su trabajo.
Ella regresó al vestidor en donde encontró una gran excitación y movimiento de todas las personas que aún quedaban por prepararse. Marinette caminó hacía el tocador que le había sido asignado en donde encontró una carta que se encontraba marcada con su nombre. Ella abrió la hoja de papel muy lentamente y encontró una página impresa de un libro. Marinette reconoció aquello como uno de los poemas del Jardinero.
"Por miedo a que te conozca demasiado fácilmente, juegas conmigo.
Me ciegas con destellos de risa para ocultar tus lágrimas.
Conozco, conozco tus ardides.
Nunca dices las palabras que querrías decir.
Por miedo a que no sepa valorarte, me evitas en mil caminos.
Por miedo a que te confunda con la multitud, te quedas sola aparte.
Conozco, conozco tus ardides.
Nunca vas por el camino que querrías.
Tu existencia es más que la de otras, por eso guardas silencio.
Con traviesa negligencia evitas mis regalos.
Conozco, conozco tus ardides.
Nunca aceptas lo que querrías aceptar". [R. Tagore]
Marinette leyó nuevamente el poema impreso en aquella hoja arrancada, y supo que quien lo había enviado no podía ser otro más que Adrien. Ellos habían hablado acerca de ese tema en varias de sus conversaciones. Hubo un tiempo en el que él había pensado que ella jamás lo aceptaría. Adrien le dijo cuán mal se había sentido cuando él se marchó de Nueva York sin que ella le dedicara una segunda palabra. Después, mientras estaba en el avión, él se sintió conmovido por la manera en que ella había encontrado la forma de enviarle sus saludos desde el evento de festejo por la terminación de la batalla. A los ojos de Adrien, ella era alguien que daba y le quitaba la esperanza con una velocidad impresionante, era por ello que él temía tanto terminar con el corazón roto por cortesía de Marinette.
Sin embargo. Él no sabía nada, no entendía la forma en que Marinette lo admiraba desde la distancia. A ella no le molestaba su carácter suave, todo lo contrario, había una generosidad innata en la forma de ser de Adrien, en cómo trataba a la gente. En especial, a ella. Adrien nunca le había dirigido una palabra condescendiente, ni que pretendiera hacerla sentir menos. Él la respetaba, y eso era mucho más de lo que podía decir de muchos que había conocido. Marinette apretó la hoja de papel contra su pecho meciéndose suavemente. Tal vez, si los dos hubieran hablado antes, se hubieran evitado más de un corazón roto en el camino. Sin embargo, el pasado ya no se podía cambiar, sólo les esperaba lo que les depararía el futuro.
Marinette caminó hasta el escenario en cuanto escuchó su llamado. Ella permaneció en silencio detrás de bastidores mientras que Félix hacía lo mismo. Los dos apenas se miraron. Estaban demasiado ocupados tratando de concentrarse en sus líneas, y en los vítores furiosos del público al tiempo que acababa la declamación del poema previo. Marinette contuvo su aliento y salió al escenario.
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Félix nunca había sentido su actuación tan real. De alguna manera, los nervios y la adrenalina habían sido sus propulsores durante la escena, sin mencionar sus sentimientos por Marinette que sólo parecieron crecer con el asunto del accidente. Él sentía un respeto renovado por Marinette, pero todo aquello quedaba casi eclipsado por su profundo sentido de competencia.
Quería derrotar a Marinette en su propio juego. No podía darse el lujo de perder en contra de una chica como aquella, a la que había subestimado, a la que creía indigna de su inteligencia. Félix siempre era complacido por los demás, el que obtenía todo lo que él quería, y esta vez no sería la excepción. Se apropiaría del anillo, y lograría llevar a Marinette de su mano mientras la obligaba a quedarse callada.
El estreno fue un éxito rotundo. Al terminar, el equipo entero se reunió en los vestidores mientras que la directora les daba sus felicitaciones. Félix permaneció en la multitud mientras que su mirada se iba hacía Marinette y Adrien, quienes se encontraban al otro lado del salón. Félix los observó atentamente, y se dio cuenta de un detalle: Ellos estaban tomados de las manos.
Félix se preguntó cuándo había sucedido aquello, y se dio cuenta de que debió ser mientras se encontraba de vuelta en Inglaterra arreglando aquel desastre que Marinette había causado con sus sospechas. Él sonrió, ya que si las cosas salían cómo él lo planeaba, el golpe sería infinitamente más duro para Marinette y Adrien. En aquel breve instante, Félix se preguntó exactamente qué estaba haciendo, ya que aquello era malo, muy malo. Ciertamente, lo que se hallaba dispuesto a hacer iba más allá de la muerte de su papá, no había forma de justificarse aquello. Tal vez Marinette estaba en lo cierto, y él no era tan complejo cómo pensaba, tal vez, él simplemente era un cretino.
Félix se cambió a la ropa que usaría durante la fiesta de estreno de la obra. Él usaría su mejor traje, muy consciente de que tan guapo lo hacía ver. Él se miró en el espejo, pues era consciente de que tantas ventajas le había traído su físico. Era curioso, Adrien se veía exactamente igual a él, pero nunca había detectado que él lo usara. Probablemente, porque él único que estaba sacado provecho de todo aquello era Gabriel, quien hacía millones con la publicidad gratis que le entregaba su hijo.
"Pobre Adrien", pensó Félix mientras se acomodaba los puños de la camisa. Él podría ser el más querido por todos, al que la gente admiraba ciegamente, al que todos sus amigos estiman, mientras que Félix se encontraba completamente solo. Sin embargo, esta vez él sería el perdedor. Tendría que pasar toda su vida complaciendo a personas como su padre, o esa novia rica que se había conseguido hacía poco. Siempre agradando, y nunca consiguiendo lo que él verdaderamente quería, todo, porque era demasiado débil para tomarlo.
La galería de arte del teatro había sido convertida en un elegante salón de recepciones. Las lámparas rococó de las paredes reflejaban un brillo tenue que iluminaba los finos tapices del siglo XIX, mientras que cientos de personas se formaban en pequeños grupos que atacaban poco a poco las bandejas de pasabocas y la champagne que repartían los meseros.
Félix atravesó el salón en busca de Marinette. Él no quería cruzar su camino con el de Adrien, aún no, pues quería saber que podría obtener de Marinette primero. En aquel instante. Él la encontró con su mirada. Se veía hermosa, como siempre. Ella aún llevaba el peinado de la obra, pero su maquillaje era menos teatral. Marinette usaba un sencillo vestido de tul azul claro, con falda abierta. Algo le decía que ella misma lo había hecho, pues aunque se veía dulce había algo increíblemente poco "sofisticado" en ella. Félix la observó entre frustrado y fascinado, era una verdadera lástima que aquella preciosa chica resultara tan problemática, él eventualmente hubiera aprendido a soportar sus cursilerías si ella lo hubiera aceptado de buena gana. Sin embargo, ahora se vería obligado a hacer algo increíblemente despreciable.
Él tomó una gran bocanada de aire antes de continuar, pues, en realidad, esto era lo más despreciable que se hubiera encontrado por hacer. No sólo lastimaría a Marinette, sino que cortaría cualquier posibilidad de reconciliación con Adrien. Era doloroso pensar aquello, ya que mal o bien, ella tan sólo era una desconocida, pero Adrien era su primo, uno de sus pocos compañeros de infancia, y quien a pesar de todos sus defectos, siempre le había dado una mano.
Félix se dirigió al bar en donde tomó un refresco con hielo. Él usó el pitillo en tanto miraba su reflejo en el espejo al otro lado del bar. Mientras disfrutaba del sabor dulce del refresco, él volvió a ponerle atención al tenue moretón que aún adornaba su nariz. En ese momento, sintió una ira renovada hacía Adrien. Podría ser que él fuera su compañero de infancia, pero la vida los estaba llevando por caminos muy diferentes. Él tenía un objetivo, y no dejaría que Marinette o Adrien se interpusieran, nadie se interpondría. Félix había tomado muchas decisiones difíciles en los últimos días, y con cada paso que avanzaba más fácil le parecía el siguiente, por lo que no podía detenerse en aquel momento, debía terminar lo que había empezado, debía recuperar a su papá.
Lentamente, Félix se puso de pie y caminó hacía Marinette. Por primera vez, en lo que llevaba de la noche, ella se encontraba sola, libre del séquito de admiradores que la rodeaba, sus amigas o Adrien. Era el momento indicado y no podía desaprovecharlo. Félix hizo su refresco a un lado, caminó hacia el otro lado del salón, y la tomó de la mano.
– Necesitamos hablar – dijo. Marinette se soltó rápidamente de su agarre y la miró de reojo.
– Ciertamente, necesitamos hacerlo– respondió ella quien lucía claramente molesta.
– Después de ti– dijo Félix quien le señaló la salida con un elegante movimiento. Marinette se cruzó de brazos y salió por la puerta del salón hacía el pasillo. Félix intuyó que ella realmente quería tener algo de privacidad, ya que ambos regresaron a los vestidores, los cuales se encontraban completamente vacíos.
Ella caminó silenciosamente hasta su tocador en donde se sentó de espaldas al espejo, y sin dejar de mirarlo. Félix le siguió la corriente silenciosamente. Él quería que ella creyera que tenía el control de la situación, cuando la verdad era que él era realmente quien tenía todas las cartas ganadoras en el asunto.
– Tengo el presentimiento de que tu fuiste el culpable del accidente en el teatro– dijo Marinette.
– Lo sé – contestó Félix – ya me lo habías dicho.
– Por favor, niegalo si quiera – pidió Marinette mientras cerraba sus ojos y tomaba un profundo suspiro.
– Sabes que no lo voy a hacer– respondió Félix muy serio. Era claro como el día que Marinette estaba acostumbrada a bonachones empedernidos como Adrien, que siempre quisieran justificar sus actos. Pero lo cierto es que Félix sabía que lo que había hecho estaba mal, y lo que se encontraba por hacer sería aún peor, no había razón para negarlo, en especial ahora que tenía la manera para mantener a Marinette con la boca cerrada.
– ¿Por qué? – preguntó Marinette.
– No lo creerías– dijo Félix.
– Tengo gran tolerancia para lo increíble, puedes decírmelo sin problema – dijo Marinette. Félix se inclinó hasta que sus rostros estuvieron a la misma altura. Él la miró y decidió que él le contaría justo lo que ella necesitaba saber, ni una palabra más.
– Te necesito, Marinette.
– ¿Qué?
– Quiero dejar Londres, no deseo vivir más allá, pero sé que mamá nunca me dejará quedarme. Yo necesito demostrarle que puedo vivir en esta ciudad y adaptarme fácilmente. Es por eso que decidí participar en la obra, es por eso que te necesito a tí– dijo, mientras apreciaba la evidente confusión en los ojos de Marinette.
– Adrien era el suplente, no tú – dijo Marinette.
– Los dos sabíamos que él jamás participaría en la obra. Gabriel nunca se lo habría permitido– respondió Félix dejando salir una leve risa.
– Eso no explica yo qué tengo que ver en todo este asunto – contestó Marinette quien subió ligeramente su tono de voz. Félix entendió que ella estaba comenzando a perder su paciencia.
– Marinette – empezó Félix amable, de una forma en la que tan sólo se le hablaría a un niño pequeño, ya que lo que se encontraba hacer era todo un acto de malabarismo. Su propuesta era insensata y sensata al mismo tiempo. Él mataría muchos pájaros de un solo tiro, con aquel plan ridículo, pero ciertamente efectivo.
– ¿Es qué acaso no ves todo lo que has hecho hasta el momento por mi? – preguntó Félix– Mamá y tío Gabriel creen que salgo con una chica local, pero no cualquiera, la misma, que al parecer, tiene a todo el colegio de Adrien comiendo sobre su mano. Sin mencionar que tu ya comenzaste a presentarme a tus amigos.
– No salgo contigo– dijo Marinette enfatizando en cada sílaba. Félix se acercó aún más a ella, al tiempo que veía cómo su respiración se volvía más rápida y sus músculos se tensaban. Félix volvió a repasar a Marinette con la mirada. Ella ya se encontraba nerviosa y aún no había llegado a la mejor parte.
– Pero podrías. Eso haría a Gabriel muy feliz – contestó Félix. Marinette frunció el entrecejo y el ritmo de su respiración aumentó aún más.
– No entiendo a qué te refieres – dijo ella.
– No le agradas a Gabriel – dijo Félix al tiempo que Marinette cerraba sus ojos cómo si le hubieran dado un puño en el estómago – escuché que ganaste un concurso de diseño, que has trabajado para Jaged Stone, y que Audrey Burgueois te admira, pero los dos sabemos que eso no es suficiente para una familia como los Agreste.
– Aún sigo sin entenderte– prácticamente gruñó Marinette, esta vez en un tono más cortante y frío.
– Marinette, París está lleno de jóvenes prometedores, tu no eres exactamente única. El triunfador de hoy puede tener la mala suerte de convertirse en una estrella fugaz mañana, y quemarse en el firmamento para verse reducido a simples cenizas. Es por eso, que Adrien debe ser emparejado con dinero, y estoy seguro de qué sabes a qué me refiero– dijo Félix. Marinette se quedó en silencio.
Él sabía que ella estaba pensando en sus palabras, y parecía entenderlas. Después de todo, la relación que Gabriel había incentivado, era la de Adrien con la heredera de los Tsurugui quienes eran fabricantes de autos, que poco tenían que ver con el mundo de la moda. Un diseñador carismático que remplazara a Gabriel cuando él decidiera retirarse no sería difícil de encontrar, en especial si tenían el poder de la marca como soporte a su trabajo, pero el dinero de aquella familia era verdaderamente excepcional.
– No sé por qué me dices esto, no entiendo que ganas con todo esto – dijo Marinette.
– Marinette, ayúdame, presentame a tus amigos, finge que sales conmigo para que Gabriel piense que no tienes ninguna oportunidad de tener una relación con Adrien. Eso es lo que quiero – dijo Félix de la manera más directa y sencilla posible. Marinette abrió aún más los ojos dándole el el aspecto de alguien que estaba por ser atropellado por un camión.
– ¿Por qué habría yo de hacer algo como aquello? – preguntó Marinette quien se cruzó de brazos. Ella se veía exasperada, estaba claro que la idea era completamente ridícula para ella. Félix se alejó ligeramente y le dedicó una sonrisa. En aquel momento, él se dio cuenta de cuán incómodo se encontraba inclinado en aquella posición, por lo que se puso de pie mientras sacaba su celular de su bolsillo, acercó el banquillo del tocador contiguo y se sentó junto a ella mientras encendía la pantalla de su teléfono.
– Regresé a Londres por unos días– comenzó Félix – tenía el presentimiento de que sabías lo del accidente, por lo que decidí pedir ayuda a un profesional. – continuó mientras repasaba las fotos en su galería de imágenes.
– El guardaespaldas de mamá es un agente retirado de la Interpol, es muy hábil consiguiendo pistas, y lo hará por unas cuantas libras. – prosiguió lentamente. Marinette estaba nerviosa, él podía sentirlo, por lo que se acercó aún más a ella para mostrarle la imagen e intimidarla. Ella olía a una combinación de vainilla para repostería y maquillaje. finalmente, estaba consiguiendo lo que él quería, finalmente ella dejaba de ser tan difícil y comenzaba a jugar con sus reglas.
– Mira esto, es un informe dactilar. Resulta que cuando tu y mi primo subieron a la zona histórica del teatro, tú fuiste muy inteligente al asegurarte de no dejar marca alguna, pero Adrien… – empezó Félix mostrándole el nombre de su primo en los documentos. La respiración de Marinette volvió a acelerarse al tiempo que a Félix le parecía que ella apretaba fuertemente su mandíbula. Ella sin duda estaba muy molesta.
– Siempre pensé que sólo los criminales tenían sus huellas en las bases de datos del gobierno, pero, al parecer, vivimos en la matrix, y Adrien ha entrado al Reino Unido bastantes veces en los últimos meses, por lo que a mi amigo no le costó trabajo encontrar las huellas. – bromeó Félix. Sin embargo, Marinette no se rió. Ella simplemente seguía mirando el informe del forense con una intensidad perturbadora.
– Esas huellas son demasiado recientes – dijo Marinette seriamente– ha pasado bastante tiempo desde el accidente, no podrán culpar a Adrien. Además él no tocó las cuerdas ni el saco de arroz– continuó. Félix la observó sintiéndose completamente anonadado, aunque se encontrara acorralada ella seguía luchando. Marinette Dupain Cheng no dejaba de sorprenderlo.
– Puede ser– aceptó Félix – puede ser que al final mi primo quede libre de esta. Pero ¿Te imaginas el escándalo que ocasionará? – preguntó mientras le dedicaba una brillante sonrisa.
– Ya puedo imaginarlo, sería magnífico, las redes sociales explotarán, hashtag "cancel Adrien Agreste", sin mencionar los videos de una hora de duración "exponiendo" a mi primo. Pobre Adrien, estoy seguro de que Gabriel lo enviaría de vuelta a estudiar en casa hasta que internet se haya olvidado de eso. – dijo. Marinette lo observaba con los ojos cargados de una peligrosa ira silenciosa. Félix decidió tentar aún más su suerte y pasar un brazo por encima de sus hombros con el fin de lograra acercarse a ella para que pudiera apreciar las fotos restantes del informe del forense. Sorprendentemente, Marinette no se negó, ella parecía una muñeca en sus manos, justo cómo él siempre había querido.
– Félix… – empezó Marinette sin aliento – tú realmente no tenías que hacer esto, yo te habría ayudado sin pensarlo dos veces, no entiendo porque pensaste que la mejor idea sería chantajearme.
– Porque no me has dado muchas más opciones, Marinette – dijo Félix, quien de repente se preguntó si ella estaría en lo cierto, si en realidad se estaría exponiendo demasiado al inventar una estrategia como aquella. Sea como fuese, su jugada ya había sido efectuada, y no la podía echar para atrás, tendría que continuar con la partida lo mejor que pudiera.
– Si acepto lo que tú me propones– comenzó Marinette con voz carrasposa– ¿dejarás a Adrien en paz? – preguntó.
– Sí, tanto cómo él me lo permita, sé que él no lo tomará bien– respondió Félix quien dejó su mano bajar por el brazo de Marinette.
– Debo contarle la verdad – dijo Marinette. Félix sonrió al escuchar aquello.
– Preferiría que no lo hicieras– comentó– me moriría por ver su cara en cuanto sepa que nos encontramos saliendo – dijo Félix. Marinette se volteó y lo miró a los ojos.
– Él sospecharía de inmediato que algo está sucediendo– dijo Marinette muy seria– él sabe que tu y yo no somos nada– continuó. Félix recordó de inmediato que ellos dos estaban tomados de la mano durante el discurso de la directora. Al parecer, más de un evento inesperado había sucedido mientras él no se encontraba en París.
– Una verdadera lástima – contestó Félix. – pero creo que tienes razón, Adrien sospecharía y eventualmente sería más problemático.
– Déjame hablar con él – dijo Marinette al tiempo que se separaba bruscamente de él, pegándole con el codo en el pecho. Ella se paró de la silla del tocador. Félix no pudo evitar sonreír. Marinette podría estar furiosa, pero ahora él tenía la delantera, ella tendría que comerse el orgullo y abrirle las puertas a la casa Agreste.
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Adrien atravesó el teatro hasta que llegó al vestidor. Era el último lugar que aún le faltaba por inspeccionar. Él deseaba encontrar a Marinette, ella se había marchado de la fiesta, lo cual lo desanimó un poco, ya que planeaba pasar la velada bailando con ella. Adrien sintió sus mejillas sonrosadas al pensar en esta posibilidad. Ella no sabía cuán emocionado lo hacía sentir. Él no pudo evitar pensar en su enamoramiento de Ladybug.
Sus sentimientos habían sido increíblemente fuertes, pero lo cierto era que nunca podría comparar con esto, con la experiencia increíblemente mundana pero muy gratificante de poder pasar una noche juntos como dos personas normales, que pueden darse el lujo de bailar en una fiesta, o pasar un simple fin de semana en compañía del otro. Marinette le brindaba esta oportunidad, la de tener una novia normal, por la que tenía muy fuertes sentimientos.
De repente, mientras él se aproximaba a los vestuarios. Marinette salió de allí. Adrien vió en su rostro que algo andaba terriblemente mal, pues sus labios estaban finamente apretados y su entrecejo se encontraba fruncido. Adrien la miró sorprendido, pues ella no había notado su presencia, al punto, que por poco se choca con él mientras caminaba rápidamente.
– Necesito hablar contigo– dijo Marinette sin apenas mirarlo a la cara. Ella tomó su mano y comenzó a jalarlo hacia la dirección contraria. De repente, Adrien vio salir a Félix del vestidor. Adrien sintió su instinto protector activarse al ver aquello. Algo había pasado, ahora estaba seguro.
– Adrien, Marinette, que tengan buena noche – dijo Félix mientras se dirigía hacía el salón.
Adrien no contestó. Él se limitó a asentir en su dirección. De repente, sintió una fuerte presión en el brazo, y notó que Marinette se había agarrado fuertemente a él, al punto que sus uñas por poco le hacían daño a través de la tela de su ropa. La posición de Marinette sólo ayudó a ponerlo más nervioso, ya que ella parecía querer protegerse mientras que Félix pasaba junto a ellos en dirección al salón.
– ¿ Qué sucedió? – preguntó Adrien muy serio.
– Yo…
– ¿Qué sucedió? – insistió Adrien.
– Tenemos graves problemas, Adrien– dijo Marinette.
Los dos se quedaron hablando en aquel frío pasillo, mientras las luces halógenas de las lámparas titilaban a su alrededor. Tal vez fue por eso que Marinette no notó el color de Adrien cambiar mientras hablaba. Ella no se veía mejor. Su labio temblaba y evitaba su mirada como si la simple memoria de la propuesta de su primo le diera náuseas.
– Soy un idiota – dijo Adrien mientras que pasaba una de sus manos por su cabello. – soy un idiota.– repitió. – Lo primero que me advertiste era que no debía dejar huellas en el teatro, y no te hice caso.
– No podíamos saber que esto terminaría así, no podíamos saber que… – comenzó Marinette al tiempo que su voz moría en un suspiro. Ella parecía pensar que no había razón para seguir hablando. Después de todo, lo que se les avecinaba era demasiado grande para siquiera imaginarlo. De repente, Adrien sintió que sus sueños de normalidad se rompían en pedazos. No podría tener el baile o el fin de semana que había planeado. Él lo había arruinado.
Adrien bajó la cabeza y se preparó tristemente para aceptar su destino, como lo hacía silenciosamente cuando su papá tenía uno de sus momentos en los que actuaba como una especie de emperador. De repente, él vio el rostro compungido de Marinette. Ella estaba verdaderamente triste, y fue cuando entendió que esto era diferente. Generalmente, él era el único perdedor, pero no podía permitirle a Félix que usara su rencor para dañar a una persona como Marinette quien no tenía la culpa de lo que fuera que Adrien hubiera hecho para causar su ira.
En aquel momento, una rabia roja y caliente se apoderó de Adrien. Félix no tenía el derecho de hacerles aquello, luego de que él hubiera cometido un delito. Adrien sintió que todo en su campo de visión se volvía invisible, lo único en lo que pudo pensar fue en su primo, y en su deseo de mandarlo de vuelta a Londres, así tuviera que ahogarlo en el canal de ser necesario. Él no podía herir a Marinette.
– Voy a hablar con él – dijo Adrien seriamente mientras soltaba la mano de Marinette y daba el primer paso hacía el salón en donde la fiesta tenía lugar. Ella se alarmó al escuchar aquello, por lo que se lanzó en frente de él deteniendolo con sus manos sobre su pecho.
– No, No Adrien – dijo Marinette apresuradamente. Adrien trató de rodearla, pues él realmente quería hablar con Félix, y si podía romperle la cara nuevamente en el camino, mucho mejor.
– Adrien, por favor– pidió Marinette al tiempo que ella lanzaba sus brazos alrededor de su cuello, regalándole una mirada lastimera. Adrien se avergonzó un poco por su comportamiento, pero aún así, él realmente deseaba lastimar a Félix. Algo se rompió en su interior en aquel momento, cómo si la gigantesca barrera que impedía que toda su ira y resentimiento se hubiera derrumbado por completo. Él quería hacer algo, lo que fuera.
– Adrien, cálmate, lo único que conseguirás es ser akumatizado – dijo Marinette al tiempo que ponía su mano en su mejilla. Adrien sintió que la ira descendía, cómo si ella le hubiera bañado con agua fría.
– Tienes razón – concedió Adrien quien respondió el abrazo de Marinette y la tomó por la cintura. – Aún así, no podemos simplemente dejarlo salirse con la suya, Marinette. Debemos detenerlo.
– Lo sé, lo sé – aceptó Marinette – pero causar un escándalo no nos ayudará en nada, debe haber otra manera.
Adrien se quedó en silencio, recordando la camisa manchada de aceite que encontraron en el cuarto de Félix. Sin embargo, él sabía que le quedaría muy difícil explicarle a Marinette o a su mismo primo por qué tenía esta información, si él deseaba encontrar una manera en la que solucionar todo aquel problema, sería como Chat Noir. Adrien se inclinó y la besó en los labios. Él hubiera dado mucho por evitarle la incomodidad a Marinette. Félix era experto encontrando el punto débil de las personas y encontrando formas para explotarlos, por lo que le preocupaba que fuera a hacer aquello con Marinette, pues si él quería, podía ser verdaderamente cruel.
Marinette le devolvió el beso con igual pasión, al tiempo que él disfrutaba el contacto de las yemas de sus dedos con aquel primoroso tul azul que la envolvía aquella noche. Adrien sintió con sus manos cada una de las aceleradas respiraciones de Marinette, al tiempo que continuaba con aquel gesto. Sin lugar a dudas, esta podría convertirse en su nueva actividad favorita.
– Adrien – murmuró Marinette casi sin aliento – pronto terminará la fiesta, y debemos darnos prisa si queremos tomar el bus que nos llevará con los demás. – dijo. Adrien asintió con la cabeza y se separó lentamente de ella lamentando de inmediato su ausencia en sus brazos.
– Recuerda que nadie debe vernos juntos, recuerda que a partir de ahora todos deben creer que salgo con Félix– dijo Marinette. Adrien sintió su ira volver, pero ya no tan fuerte, ya que la felicidad que le traía la promesa de una venganza era bastante para calmarlo. Él volvió a asentir, después volvió a abrazar fuertemente a Marinette mientras conservaba los ojos bien abiertos y la mente despierta, pues algo había cambiado en él, estaba harto de ser utilizado, de ser pisoteado, y no dejaría que la gente que quería fuera pisoteada por su debilidad.
Hola a todos, gracias por leer. Hoy estoy actualizando un poco más temprano, ya que mañana será 24 de diciembre, y siempre es un día muy ocupado para mí. Antes que nada, sé que es una redundancia, pero quería recordarles que este es un fic adrienette, esta es mi "main ship", y así está tageado en la página, y esa es una de las herramientas que ofrece el fanfiction como género, sólo lo digo para que lo tengan presente antes de continuar leyendo, ya que tengo la impresión de que ha habido confusiones.
Bueno… ahora va la nota larga que les había prometido, si quieren la pueden saltar. Respecto al fic, creo que por fin puedo mencionar de dónde surgió este. Generalmente mis fics surgen de cosas muy tontas, tanto, que a veces me da pena decirlo.
Por ejemplo, "el despertar" lo escribí en esta sección hace un año, surgió de un podcast que estaba escuchando acerca de la película de Star Wars "El Despertar de la Fuerza" en donde comentaban que es obvio que esa película cuenta con un simbolismo acerca del despertar sexual de Rey y Kylo Ren, y los dos críticos de cine se reían porque era tan explícito, que hasta tenía la palabra "el despertar" en el título, a mi esto me pareció graciosísimo.
Creo que no necesito explicar más ¿no es verdad?.
Este fic nació específicamente de dos fuentes. La primera es una tontería. Un día me acordé de un fic que leí hace muchos años. Estamos hablando de finales de los 2000. Era un fic que yo adoraba odiar, creo que el fic ya no está en la página. Se trataba acerca de un protagonista el típico arquetipo del "cretino con corazón de oro" que comienza a chantajear a la protagonista con decirle a su crush que está enamorada de él, dando así pie para un montón de escenas raiting M, que eran básicamente non-con y finalmente, se enamoraban y comían perdices, a pesar que el sujeto no hacía otra cosa que tratarla sin el menor respeto, por que él se cree mejor que ella, es más, él se cree mejor que toda la humanidad. Yo sé que esta trama está muy trabajada en el mundo de los fandoms, pero se los juro que este fic era realmente especial, se los juro que sí.
No sé cómo explicarlo, no era un dark fic, en el sentido de que en la mayoría de los dark fics los autores están conscientes de que tipo de cosas están escribiendo. En muchos casos son relaciones enfermizas, y esto está bien, a veces es interesante explorar eso. Me acuerdo que la chica escribía como si aquello realmente fuera una relación romántica ideal, era… raro, no sé cómo explicarlo.
No voy a negarlo, lo disfrutaba. El fic estaba impecablemente escrito, y como cualquier pobre mortal disfrutaba del smut, porque era una mocosa llena de hormonas, además eran otras épocas, ese fic en ese entonces fue muy popular. Pero a la vez lo odiaba. He visto muchas otras versiones parecidas a ese fic, pero nunca tan violentas, (se los digo, ese fic era especialmente horrible) y yo quería por una vez tomar este trope, pero sin tanta misoginia.
La segunda es un video de youtube de Coldcrashpictures, "It Has Come To My Attention You Don't All Love BIRDS OF PREY" en especial la parte que se refiere a los villanos de la película, al igual que el video de the Take, the anti hero 2.0, pero no voy a ser más específica porque dañaría el resto del fic.
RESPUESTA A LOS REVIEWS.
Yami96. Hola, gracias por comentar nuevamente. Jajajajaja nadie los vió porque la verdad es que los modelos de alta costura no son populares jajajjjajajaj no, pero enserio ¿de donde sacaría esta idea Astruc? ni en Francia son tan populares.
Ibas por buen camino con tu teoría, es justamente allí a donde estoy llevando el fic. Hay una razón para que Lila no haga nada, pero no puedo decir más. No me expresé bien, lo que realmente quería decir era que tú fuiste la única que no se resintió un poco con Adrien, porque en el capítulo 8 se portó mal. Espero que también te guste este capitulo.
Noir0: hola, gracias por comentar, la verdad no creo que la mamá de Kagami sea la villana. Francamente no sé que haré después de acabar este, pensaba hacer una serie de fics cortos, pero tengo la intención de revivir unos fics que tengo sin terminar y que aún no se encuentran del todo muertos. Hay dos en este fandom y uno en otro fandom que aunque no tiene muchos lectores, es muy buen fandom y le tengo mucho cariño. Quiero tener más fics terminados y acabar lo que he empezado antes de comenzar un nuevo proyecto.
Cree una historia como dices hace unos años, con prompts de que me llegaban por pregunta de tumbrl y las publicaba aquí, y en tumbrl, podría ser el futuro, aunque a veces no se me ocurrían ideas o se me iban muyyyy largo. Por eso tengo tantos fics viejos sin terminar.
La idea del disfraz está buenísima para un fic, esa me gusta, me gusta, la voy a tomar apenas termine de escribir esto.
LordThunder1000: Hola, gracias por comentar. Supongo que ahí si es cuestión de gustos personales, a mí me gusta adrienette, y, para ser honesta, no creo que hubiera visto una serie como la que tenían proyectada inicialmente. En aquella época hubiera visto un par de capítulos en respuesta a todo el ruido en tumbrl y ya.
Francamente, yo sí creo que por algo el estudio de mercados lanzó que la serie original no era tan rentable. En mi opinión no tiene nada de malo frenar un proyecto si sabes que no va a prosperar, (en especial porque se notaba que ese iba a ser carísimo), si sabes que tiene una manera de ser algo más que simplemente standar, o una serie dedicada para un público niche (que en este caso creo que iba a ser). Yo trabajo con televisión y cine, y sé que tan excepcional es el caso de MLB que hubiera sido para semejante recepción a pesar de ser una serie original. En mi opinión lo que si les va a afectar mucho es el aplazamiento de la 4a temporada por el covid, porque a la larga los haters también son público, ellos ayudan a crear engagement y ruido, pero el aplazamiento si es un problema.
Arienne Luna: Hola, gracias por comentar nuevamente, por su puesto que lo voy a hacer. :D.
Guest: Hola, gracias por el comentario. Luka si va a aparecer en este fic, va a ser algo muy corto, pero sí aparecerá. Creo que ellos van a jugar con lo del villano coqueto. Me parece que sería interesante verlo, pero algo me dice que eventualmente van a redimir a Félix, no sé porqué pero tengo esa impresión.
Azaak Damien: Tienes razón, a veces cuando uno lee esos salt fic contra Adrien uno queda como: ¿Estamos viendo la misma serie? Porque son súper exagerados. Yo también creo que Marinette/ Ladybug será el punto de quiebre para Adrien. En algún momento tendrá que decidir. Lo que dijiste de Félix, sí, por ahí va, estás en lo cierto.
Manu: Hola gracias por el comentario, Si he visto el concepto de Adrien, en general el arte de la película se vé muy bien. En lo que respecta a Félix, aún falta por ponerse aún más malo, los dos próximos capítulos van a ser intensos.
Me impactaste porque adivinaste por donde va a este fic, este es uno de esos fics por falso noviazgo por chantaje. Pero no va a ser tan pesado. No creo que meta a Kagami en esta historia, no tendría ninguna función en la historia como la tengo pensada.
Respecto al carácter de villano de Félix cuando hice referencia al video de youtube, ese es precisamente el punto en Aves de presa los villanos son bastante insustanciales, ellos no son performativamente malos. En realidad son bastante básicos. El punto de la persona que hacía el análisis era señalar que en realidad los villanos no son grandes mentes maestras al estilo del Joker, o Michael Corleone, son simplemente hombres normales que abusan de los privilegios que han tenido por su vida y se creen con el derecho de pasar sobre todos. Eso era lo que quería en este caso. Con Félix no quería crear un villano "complejo" quería hacer alguien muy privilegiado, acostumbrado a obtener lo que quiere, que se cree mejor que todos, pero que a fin de cuentas le toca asumir las consecuencias de sus actos.
Fue de ahí de donde nació la idea de escribir a Félix de esta manera. Pero para ser honesta, siempre he querido escribir un dark fic con Adrien como el malo de la historia. No sé si has visto esa serie de Netflix You, eso me gustaría, en donde él crea que es el gran salvador, pero en realidad no lo sea. Pero la verdad es que no he pensado tanto en la trama, porque siempre se me ocurren ideas antes.
Respecto a Adrinette, esto ya lo he dicho muchísimas veces, supongo que son gustos personales, a mí me siguen gustando mucho, y no, no creo que estén mal ejecutados, y no, tampoco me han aburrido.
Francamente, como le decía a alguien antes, no estoy cerrada a escribir otras cosas, pero lo cierto es que escribo lo que me nace escribir. Lo hago según las ideas que tengo, y según lo que me gusta. Lo mismo con los temas, no me gustan tan problemáticos.
