Capítulo 6. Inflexión (parte 2)

Año 845. A las afueras de las murallas. Bosque de los árboles gigantes.

-¡_!

¿eh?

-¡DESPIERTA, _!

Como si le hubiera dado la corriente, _ abrió los ojos de golpe, sintiendo como su cuerpo era arrastrado contra las rocas. Enfrente de ella, un titan partido por la mitad que emitía humo se deslizaba hacía ella, tratando de alcanzarla. Cuando una de sus manos, golpeó las rocas al lado de ella, su corazón empezó a acelerarse debido a la impresión y una corriente de miedo la azotó con fuerza, emitiendo muchísima adrenalina causando que no sintiera del todo la gravedad de sus heridas. Se removió tratando de que aquel que la tenía cogida la soltara.

-¡Joder, pensaba que estabas muerta!- Mustió con alivio y un poco de tensión, Gillian, al notar como se movía.

-¡GILLIAN! Vaya con la que no caería en el juego de los malhablados ¿eh?-Trató de bromear _, aliviada de que fuera ella y no un titán la que le estaba arrastrando. No sentía las piernas, lo cual no significaba nada bueno para ella. No quería mirárselas por si acaso se desvanecía por la impresión.

Gillian rio sin ganas y tiro de ella hacia atrás, jadeando por el esfuerzo. Gracias al barro, se deslizaron unos cuantos metros, poniendo más distancia respecto al titan. La pelirroja observó su alrededor, con impaciencia, y visualizó un pequeño escondite que había entre unas rocas, por lo que arrastrando a _, se resguardaron por unos segundos para tomar aliento.

Con cuidado, Gillian recostó a _ contra la roca y le quito el barro y sangre de la cara. Después se sentó a su lado y empezó a comprobar la cantidad de gas y cuchillas que le quedaba.

-Desde luego, estando en la situación en la que estamos y te atreves a bromear- Le regaño, negando con la cabeza con una sonrisa divertida, refiriendose a la anterior burla, mientras hacía sus comprobaciones- No puedo contigo.

-Lo siento, son los nervios del momento- Se disculpó _ encogiéndose de hombros. Dándose cuenta de la ausencia de su otro amigo, le miró con preocupación- Parece que estas sola ¿Qué ha pasado con el resto? ¿Y Finn?

Gillian alzó la vista por unos segundos y suspiró, volviéndola a bajar para continuar.

-Cuando se estabilizó el camino, bajamos a acabar con los que habían sobrevivido de la avalancha. Sin embargo, al parecer el ruido atrajo a unos cuantos más titanes, por lo que nos tuvimos que dividir en dos grupos: los que acabarían con los de la grieta y los que lo harían con los otros- Le explicó colocando las cuchillas en sus mandos, preparándose para continuar peleando contra los titanes- Mientras recorría la grieta, mi caballo se resbaló por el terreno y cayó contra una roca. Yo tuve más suerte que él. Me da pena, era un buen caballo. En fin-Suspiró con pesar- Sin quererlo, me separé de Finn y su grupo y, desde entonces, me he abierto paso hasta aquí, donde te encontré tirada entre las rocas con esa cosa tratando de comerte.- Señaló al titan que en aquellos momentos se deslizaba por donde lo habían hecho con anterioridad ellas, dejando un reguero de sangre tras su paso- Como me daba miedo que te comiera mientras acababa con él, preferí poner distancia entre vosotros, y pues aquí estamos.

_ abrió la boca, pero las palabras que fuera a decir se quedaron dentro de ella pues en aquel instante, unos pasos se escucharon muy cerca de donde estaban. Y, por la vibración de la tierra, definitivamente no eran humanos.

Pegándose a la pared, Gillian se inclinó hacia delante sacando un poco su cabeza fuera del escondite y vio como varios titanes se acercaban desde la izquierda. Con estos y el otro, ambas estaban rodeadas. Con un resoplido, se metió de vuelta en el escondite, sentándose junto a _. Se removió el pelo un poco desesperada por la situación, tratando de no entrar en pánico. _, por la expresión que tenía su amiga en el rostro, dedujo que las cosas no pintaban nada bien.

Mentalizándose, _ suspiró.

-Genial, han venido más invitados a nuestra fiesta- Mustió con ironía.

-Huye.

-Voy a hacer como si no te hubiera escuchado, _. Deja de decir tonterías y piensa en un plan. Tú eres el cerebrito aquí. Actúa como tal.

-Eso estoy haciendo, Gillian. No hay manera de que podamos sobrevivir las dos – Sentenció _ con el corazón en un puño, aceptando la realidad. Nunca sabría el porqué su madre había muerto en aquellas extrañas circunstancias. Le daba rabia y sentía que tenía ganas de llorar. No quería morir de esa manera. Pero si no hacerlo significaba arrastrar a su amiga a una muerte segura, lo haría mil veces- Mírame. Seguramente tenga las piernas rotas ya que no las siento, ahora mismo soy un estorbo, y tú no tienes caballo, por lo que cargar conmigo sería un completo suicidio. Además de que llevarme utilizando el EMT es una tontería, pues necesitas libertad de movimiento para huir de los titanes. No hay otra forma.

Gillian negó con la cabeza, frunciendo el ceño.

-Cállate. Si no vas a decir nada inteligente, mantén tu boca cerrada y déjame pensar- Le gruñó Gillian tapándose la cara con las manos, sin poder soportar lo que le estaba diciendo.

-Gillian, entiende que…

-¡CALLATE!- En un segundo, Gillian se encontraba cogiendo a _ por los hombros, con los ojos inyectados en sangre y llorosos, acercando su rostro al de _, sin importarle el volumen de su voz- No me pidas que te deje tirada porque no puedo...No puedo dejarte morir… -La voz de la pelirroja se rompió en un pequeño sollozo.

El corazón de _ se conmovió y se aceleró por la cercanía de su amiga. Con una sonrisa formándosele en la boca, cogió la mejilla de Gillian y la acarició con ternura, quitándole las lágrimas que habían comenzado a caer.

-Yo tampoco puedo dejar que mueras por mi culpa- Le murmuró muy bajito, como si fuera un secreto para las dos. Con los ojos húmedos, le confesó- Eres demasiado importante para mí.

Con sorpresa, _ sintió como algo blando y húmedo se posaba en sus labios cuando Gillian se acercó a ella con rapidez tras escuchar aquellas palabras. Sus labios estaban unidos a los de las otra. Se habían fundido en un beso. Un simple toque, pero que había conseguido parar los segundos a su alrededor y dar la vuelta al mundo de _. Abrió muchísimo los ojos sin haberse esperado aquello. Gillian la estaba besando. Mucho. Y para aumentar su sorpresa, la pelirroja le cogió de repente por la nuca y profundizó el beso todavía más, moviendo los labios contra los de la morena, arrasando con todo a su paso. Los labios de la propia _ actuaron por cuenta propia y decidieron seguirle el rollo a la otra.

El corazón de _ se llenó de calidez y nerviosismo, causándole a su portadora mucha confusión pues no entendía que estaba sucediendo ni con la situación ni con ella misma. Sin embargo, conforme más era besada por su amiga, más perdía el hilo de sus pensamientos y se dejaba llevar por las sensaciones, sin importarle que estuviera en una situación de vida o muerte. En aquel momento solo estaban ellas dos.

En algún momento, Gillian se separó de _, dejándolas a ambas jadeando y acaloradas, como si hubieran corrido un maratón. _ la miró totalmente descolocada y colorada, con una neblina ralentizando sus pensamientos, y la pelirroja le sonrió, inclinándose para darle un último beso, que esta vez, sí que fue un simple toque.

-Y tú para mí.

Y sin poder retenerla ni evitarlo, _ vio como su amiga salía corriendo de aquel escondite, dispuesta a hacer frente a aquella multitud de titanes. La morena alzó la mano hacia el exterior, cayéndose contra el suelo. Comenzando a arrastrarse hasta la salida intentó alcanzarla, gritando desesperada su nombre. Sin embargo, el peso muerto de sus piernas rotas retuvo su movimiento, dándole un latigazo de dolor, que le hizo ver las estrellas.

Gillian, una vez en el aire, comenzó su danza mortal volando con el EMT por todo el lugar en la cual mataba a todo aquel ser que se cruzara por su paso, mezclando la lluvia con las gotas de sangre que desprendía aquella matanza. De no ser por la situación, incluso _ hubiera pensado que aquello era precioso y mágico. Un baile de sangre y lluvia. Pero lo único que sentía en aquellos momentos era temor. Temor por la pelirroja. Pues era una gran multitud contra ella sola. No obstante, poco a poco uno a uno fueron cayendo bajo el filo de su cuchilla, causando que _ comenzara a sentir esperanza por ellas dos. Lo iban a conseguir. "Saldremos de esta" pensó con los ojos llorosos la morena, todavía tirada en el suelo, sin poder despegar la vista.

Sin embargo, el mundo en el que vivían no estaba caracterizado por tratar bien a los de su especie. Habían nacido en un mundo cruel.

El ultimo titan que quedaba era muy distinto al resto. Era un anormal.

De un potente salto, alcanzó la altura de la pelirroja, la cual había ascendido hasta los cielos para caer en picado hacia aquel titan. Gillian abrió la boca con sorpresa y con miedo cuando sus ojos estuvieron a la altura de los del titan, sin haberse esperado aquello.

_ todavía en su escondite, se le paralizó el corazón. No.

Aquel ser echó los brazos hacia atrás y, a una velocidad extrema, los echó hacia delante, dando una palmada enfrente suya. El sonido resonó en aquel lugar. Acallando cualquier otro, incluso el de la lluvia o el de los latidos del corazón de _.

No.

El suelo retumbó cuando el titan tomó otra vez tierra. Y, con horror, _ vio como de entre los dedos cerrados del titan, un chorro de sangre caía contra las rocas.

No…

Completamente paralizada, _ observó como el titan volvía a abrir sus manos y observaba sin cambiar su macabra sonrisa lo que quedaba de Gillian.

No…

Como si los segundos fueran años, a cámara lenta, vio como el titan alzaba sus manos y las dirigía a su enorme boca, dispuesto a devorarla. De entre sus dedos, quedó colgando el brazo ensangrentando de la pelirroja. _ con los ojos más abiertos que nunca y las pupilas encogidas, volvió a alzar la mano hacia el titan y Gillian, abriendo y cerrando la boca, incapaz de pronunciar ninguna palabra.

No…

Y así, en silencio, en frente de sus ojos, Gillian fue devorada por el titan.

-¡GILLIAN!

El titan, tras tragarse por completo a la chica, giró lentamente su rostro con la boca manchada de sangre, mirando como de entre las rocas se podía ver un brazo, con la mano echa un puño, golpeando con violencia las rocas, causando que se abriera la piel y surgiera sangre de la herida. El sonido lo había atraído.

Dio unos pocos pasos y se agachó. Con su mano, quitó las pierdas que ocultaban a _, la cual lloraba desconsoladamente, mirando con rabia aquel ser inmundo. Iba a ser su siguiente presa. Sin embargo, antes de que le diera tiempo a cogerla con su enorme mano, una sombra muy rápida voló por encima del titan. De repente, este comenzó a emitir humo por su espalda y poco a poco fue cayendo hacia un lado, para dejar de moverse para siempre.

Enfrente de la borrosa visión de _, pues sus lágrimas le dificultaban la vista, reconoció la figura que en aquel instante aterrizó.

-¡_!-Gritó Finn corriendo a abrazarla, dejando en el suelo a ambos lados de su cuerpo las cuchillas ensangrentadas- ¿Estas bien? ¿Por qué lloras? ¿Qué ha pasado?

-Finn…Gillian…-Lloró _ escondiendo su rostro contra el pecho del chico, cogiéndole con fuerza la capa. Las lágrimas no dejaban de salir. La chica sentía un fuerte dolor en el pecho, era desgarrador- Ha sido mi culpa…

Con solo esas pocas palabras, Finn pudo entender lo que había pasado. Y con dolor, estrechó con más fuerza todavía el pequeño cuerpo de _, evitando que viera su rostro encogerse de dolor y sus ojos humedecerse.

-Estoy seguro de que eso no es verdad, pequeña-Le habló contra su cuero cabelludo, con un toque de dolor en la voz – No ha sido tu culpa. No pienses así.

- Debería haber muerto yo en su lugar. No quiero seguir viviendo, Finn…No merezco vivir- Negó con la cabeza una y otra vez, sin dejar de sentir el dolor y la culpa, totalmente devastada ¿Qué importaba ya todo?

-¡NO DIGAS ESO!-Gritó Finn completamente enfadado y alterado cogiendo a _ por los hombros y separándola de su cuerpo, causando que la chica lo mirara con los ojos abiertos, todavía llorando y con una expresión lastimera en su rostro- ¡TU VIDA AHORA NO SOLO ES TUYA!¡TAMBIÉN ES DE GILLIAN!¡DEBES VIVIR POR ELLA! ¡ASIQUE VAMOS A IRNOS DE AQUÍ! ¡Y SOBREVIVIREMOS!

El chico de piel oscura se dirigía con _ en brazos hacia el lugar donde había dejado los caballos, utilizando el EMT, gastando más gas de lo normal, pues llevaba a otra persona con él. Antes de encontrarse con _, había descubierto a Spirit corriendo grieta abajo, mirando por todos los lados, como si la estuviera buscando. Tras calmarlo, le cogió las riendas y lo ató al suyo propio, dejándolos en un lugar seguro para después volver a por ellos.

Después unos minutos sobrevolando el lugar, pudieron ver a los caballos y más adelante, la salida de aquella grieta. El chico suspiró con alivio. Si conseguían llegar, se reunirían con el resto de la tropa y sería más fácil huir de aquel infernal lugar.

Con habilidad, Finn cayó junto a ambos caballos, que, ante la presencia de ellos, se giraron para saludar a sus dos dueños. Palmeando el cuello del suyo, caminó hasta el otro caballo. Alzando a _ la colocó sobre Spirit y acto seguido se subió detrás de ella, rodeándola con sus fuertes brazos para coger las riendas del animal, el cual se removió nervioso, pues no le gustaba que le montara otra persona que no fuera su dueña. Tenían que ir juntos, pues la morena no podía mantenerse sentada sobre el caballo debido a las lesiones que tenía en las piernas.

Tras un tirón de riendas, comenzaron a trotar en dirección a la salida.

-Tranquila, _, ya falta poco- Le susurró Finn, preocupado por el color pálido del rostro de _. Los efectos de la adrenalina estaban disuadiéndose y el dolor de las piernas y la cabeza comenzaba a azotarla, manteniéndola en el filo de la consciencia e inconsciencia.

_ no pudo contestarle. Sentía un fuerte mareo y empezaba a ver doble. Sus fuerzas se marchaban por momentos.

-¿_?-Preguntó con temor, bajando su mirada un segundo hacia la chica.

Durante las clases teóricas del entrenamiento de reclutas, les enseñaron que, durante las expediciones o misiones, y sobre todo las del Cuerpo de Exploración, un pequeño error podía llegar a ser mortal. Tanto para ti como para toda tu tropa. Un segundo de duda. Reaccionar tarde. Confiarse. Una distracción. Todas ellas podían costarte la vida.

Y ese. Fue el error de Finn.

La concentración era vital.

En el momento en el que su vista se despegó de su alrededor, su reloj vital se detuvo. Para no volver a ponerse en marcha.

Un titán, atraído por el sonido, saltó desde arriba de la grieta. En el momento en el que cayó a unos pocos metros de los dos soldados, el suelo tembló, desestabilizando a los dos caballos que avanzaban a toda velocidad, provocando que sus jinetes cayeran al suelo. Ambos animales continuaron corriendo, presos del pánico. Finn, a pesar de que le pillara desprevenido aquella repentina aparición, actuó rápido y envolvió a su pequeña amiga entre sus brazos, tratando de protegerla, recibiendo en el proceso el impacto total. Su cabeza chocó con una de las rocas, dejándole por unos segundos desorientado. Poco a poco, en el lugar donde se había golpeado, empezó a brotar sangre y en sus oídos se escuchó un pitido agudo y constante.

_, entre sus brazos, recuperó un poco la conciencia debido a la violencia del golpe. Parpadeando lentamente y con el corazón latiéndole a mil por hora, pudo enfocar unos enormes ojos de color azul que la miraban casi con hambre desde la poca distancia que los separaba.

Iban a morir.

Sin embargo, con mucho esfuerzo y dolor, Finn sacó todas las fuerzas que tenía y se incorporó, mirando con firmeza al titan, mientras la sangre de su cabeza empapaba su capa. Con suma delicadeza, llevó una mano a la espalda de _ y otra a sus piernas, depositándola detrás de él, sin darse cuenta de que una de sus cuchillas cayó con el movimiento.

Con las manos temblando, cogió los mandos del EMT y conectó dos cuchillas a cada uno, todavía manteniendo contacto con aquel titan, que se iba acercando por momentos.

-_... Has gastado tu granada sonora ¿no? – Preguntó muy bajito, sin mirarla, mientras comprobaba, luchando contra el mareo y el intenso dolor que sentía en la cabeza, si todo su equipo estaba en perfectas condiciones para entrar en combate. Detrás de él, escuchó un leve "sí" de la morena- Yo también… Joder…Estamos bien jodidos…

_ alargó la mano, débilmente, y le cogió de la húmeda capa verde, manchada de sangre y barro.

-Finn… vete, por favor…-Le rogó desesperadamente _ con la vista totalmente nublada y la una voz muy frágil, viendo solo una silueta frente a sus ojos.

-Lo siento, pequeñaja, pero al parecer estoy hecho de la misma pasta que Gillian ¿quién lo diría? - Río con tristeza poniéndose de pie, haciendo que la mano de _ resbalara hasta caer contra el suelo- No dejaré tirada a mi hermana pequeña.

Ante esas palabras, _ comenzó a llorar en silencio, sintiendo como el mundo se tornaba de color oscuro, sin ser capaz de gritarle que se detuviera. Sintió impotencia por su debilidad y por no poder hacer absolutamente nada. No podía soportar otra perdida más. No tras su madre. No tras Gillian.

Estuvo inconsciente por unos 2 minutos, para cuando volvió a abrir los ojos, pudo visualizar una horrible escena.

Tras esquivar un manotazo a duras penas, empezaba a ver borroso, y ver que se dirigía hacia el cuerpo de _, Finn emitió todavía más gas y aterrizó frente a ella, cortando de cuajo la mano que amenazaba con aplastar a su amiga. Sin embargo, tuvo la mala suerte de que esta, al ser desprendida del cuerpo del titán, cayó sobre él, estampándolo contra el suelo.

-¡FINN!-Gritó _ despertándose por completo y arrastrándose a duras penas hacia su amigo. Cuando lo alcanzó y puso las manos sobre el miembro del titán, en un vago intento de quitarse lo de encima, las retiró emitiendo un grito de dolor.

La mano que estaba sobre el chico empezó a emitir humo y a sobrecalentarse.

-_...-Gruñó su amigo con dolor, haciendo fuerza para quitarse aquello de encima, pero cuanto más esfuerzo hacía, más parecía que se estaban yendo sus energías. El golpe que se había dado hace unos momentos había sido bastante grave y le estaba pasando factura. El chico resopló - Parece ser que hasta aquí he llegado…

-¡NO DIGAS ESO!- Mirándole desde arriba con lágrimas en los ojos, desesperada. Dándose cuenta de la mirada perdida que tenía su amigo y de la sangre que se derramaba en el suelo, su corazón se paró por un momento. Debía hacer algo rápido. Puso dos dedos sobre el cuello del chico para comprobar su pulso, parecía ser un poco lento, pero con el temblor de las manos de la chica no podía saberlo con certeza. Con nerviosismo, cogió su capa y mordiéndola, rasgó un trozo y envolvió la herida del chico, evitando que saliera más sangre. Cuando terminó, se quitó el resto de capa y la colocó debajo de la cabeza del chico, evitando que tuviera contacto con el duro suelo. Acto seguido, puso sus manos sobre los hombros del chico, sin zarandearlo pues podía empeorar la situación - ¡FINN ESCUCHAME, MANTENTE DESPIERTO!¡NO TE DUERMAS!

-Me alegro mucho de haberte conocido… A ti y a la alocada de Gillian…-De repente, el chico de piel oscura sonrió bobamente, como si estuviera adormecido. Parecía no haber escuchado lo que la morena le estaba gritando- Todos estos años, han sido… los mejores de mi vida…

Con la respiración agitada y las manos temblando, _ comenzó a buscar a su alrededor algo que pudiera hacer palanca para poder sacar a su amigo de debajo de aquello mientras tanto el titán gruñía con dolor, tambaleándose de un lado a otro. Al echar la vista hacia atrás, vio como la cuchilla que se le había caído a Finn y estirándose la cogió por la parte donde no cortaba.

-Y seguirás viviéndolos, solo espera un poco, por favor- Le rogó la chica con la voz quebrada con las lágrimas todavía resbalando por sus mejillas, volviendo a su lado, con la cuchilla en las manos- Mantente conmigo, Finn. Por favor…

Con un poco de fuerza clavó la cuchilla en la carne ardiente y dejó caer su cuerpo sobre la acanaladura, haciendo que se separara un poco la mano del cuerpo de Finn. Lo suficiente para que el chico, con un poco de fuerza, pudiera salir arrastrándose hacia atrás.

-¡Vamos, Finn!¡Ya puedes salir!-Con una inusual alegría debido al momento, _ desvió su mirada a Finn, con una sonrisa en sus labios, contenta de que su idea funcionara-¡Emp-¡-Sin embargo, el chico había perdido la conciencia durante la búsqueda desesperada de la chica. Las pupilas de la morena se encogieron y, tras sacar la cuchilla y dejarla a un lado, le volvió a coger de la cara al chico, con el corazón latiéndole dolorosamente-¡FINN, NO!¡POR FAVOR, NO CIERRES LOS OJOS!¡NO ME HAGAS ESTO!-Gritó desesperada mientras las lagrimas caían sobre el rostro de Finn.

Unos pasos se escucharon cerca interrumpieron aquel intento desesperado de _ por despertar a su amigo. Con pánico, despegó la mirada de su amigo y vio, por encima el miembro humeante, como prácticamente volvían a tener encima a aquel ser del demonio. Al ver su rostro sonriente, una oleada de ira estalló en su interior, cegándola por completo. Y, guiada por sus emociones, cogió la cuchilla y apuntó a aquel ser con ella, con los ojos inyectados en sangre, roja de ira.

-¡VEN AQUÍ, MALNACIDO!- Zarandeó la cuchilla, gritándole de rabia- ¡POR CULPA DE LOS TUYOS!¡VOSOTROS TENEIS LA CULPA DE QUE HAYA MUERTO GILLIAN!¡POR VUESTRA CULPA FINN ESTÁ HERIDO!¡OS MATARÉ!¡OS MATARÉ A TODOS, AUNQUE SEA LO ÚLTIMO QUE HAGA!- Un repentino mareo hizo que la morena soltara la cuchilla que balanceaba de un lado a otro y se cogiera de la cabeza soltando una maldición, tratando de estabilizarse. Su cuerpo estaba llegando a su límite. El dolor, el mareo y la visión borrosa comenzaban a afectarla de nuevo-Joder, no, ahora no…

El titan estiró muy lentamente su otra mano hacia la chica, la cual perdió el equilibrio y cayó a un lado, pudiendo observar de lado su final, sintiendo un muy irónico déjà vu. Con la respiración acelerada y los ojos cerrándose, _ sintió como los dedos del titan habían llegado sobre ella, iban a cogerla. Un instituto primario de supervivencia le impulsaba a huir de esa situación; sin embargo, su cuerpo no podía actuar acorde a sus deseos. Esta vez, de verdad, iba a morir.

Una sombra voló tras el titan a muchísima velocidad. Tal fue la rapidez con la que paso que casi no pudo ser captado por los ojos de _ , la cual creyó que se lo había imaginado o que era producto de su mente enajenada. El titan detuvo sus movimientos y, de golpe, una lluvia de sangre brotó de su espalda, bañando las rocas que habían detrás de él. Poco a poco fue deslizándose hacia un lado hasta que finalmente cayó en la misma posición que _. La chica pudo ver con dificultad, como aquellos escalofriantes ojos fueron perdiendo su luz, para que finalmente se apagaran por completo.

Con una sonrisa de satisfacción, tras ver al titan morir enfrente a sus ojos, su cuerpo entero se relajó, dejándose seducir por la inconsciencia. Balanceándose entre los límites de la consciencia e inconsciencia, una figura cayó enfrente de ella, aterrizando con gracia. Para su alivio, era un soldado. Este se acercó muy lentamente y se agachó al lado de ella. A lo lejos pudo escuchar los cascos de un caballo golpeando el suelo.

Temblando y con las últimas fuerzas que le quedaban, alzó la mano y le cogió de la capa, sobresaltando a la otra persona. Al parecer pensaba que estaba muerta.

-Mi amigo…sálvalo-Le rogó con la voz muy débil y baja, que dudó que aquella persona le hubiera llegado a escuchar. La chica cerró los ojos y soltó el agarre, dejando caer la mano contra el suelo, sin ya fuerzas.

Entre las sombras de su inconsciencia, logró escuchar a su salvador.

-Tsk, maldita mocosa.