Y lo prometido es deuda: 2x1, además recuerden que antes de leer este capítulo tienen que ver el chat llamado "La imposición de Sesshoumaru", la verdad con tan poco demostró quien es y eso me encantó, espero les guste también.

Este capi viene un poquito más largo que el anterior, es solo para compensar.

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Disclaimers

Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.

No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.

Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de romancerotico . worpdress . com si ven en otro lado historia ¡denúncienlas!

Esta historia se complementa con chats de WhatsApp que los publicaré únicamente en mi página de Romance Erótico de Facebook.

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9. ¿Por qué no lo entiendes?

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Kagome POV

Me quiero dar de felicitaciones, ¡¿a eso llamo negarme y mantenerme firme?! Firme tal vez para zorrear, porque eso es lo que estoy haciendo ¡zorreando!

No es precisamente que esté interfiriendo en una relación, porque claramente Rin y Sesshoumaru no están saliendo...

Todavía...

¿Y podría ser que por mi culpa...?

Claro, si Sesshoumaru estuviera realmente interesado en Rin habría ido a buscarla a ella y no salir a mi apartamento.

Aunque si yo hubiese estado interesada en la relación de ambos, en ese momento le habría hablado a Rin, pero no recuerdo haber tomado el celular en ningún momento.

Pero ¿para qué rayos necesita Rin que yo sea su Celestina? ¡¿Qué acaso tenemos 15?!

¿Y por qué no se lo he dicho directamente a la cara? Eso es lo que tendría que haber hecho y no seguir en esta farsa de intermediaria.

Mi pelea mental no me ayuda en nada, porque lo único que me está provocando es que sienta náuseas. He llamado un Uber y estoy a 10 minutos del hotel y no dejo de jugar con la tarjeta de la habitación, según instrucciones solo tendré que pasarla por el panel del ascensor y me llevará directamente a la suite en donde él me estará esperando.

Como una escort.

Claro, aunque lo diga en otro idioma el significado es lo mismo: una trabajadora sexual.

Pero no me pagan por eso.

¡Entonces soy más estúpida! Porque ni siquiera gano dinero por algo que me guste, lo doy de gratis.

¡Ag! Esta discusión mental a lo único a lo que me está me llevando es a reprocharme cada paso que doy y denigrándome en cada uno.

No soy ninguna puta y lo próximo que haré es hablar cara a cara con Rin, así que hoy al salir de la productora, probablemente a la de la noche, muerta, con hambre, deshidratada y sintiéndome como una piltrafa humana, escapándome de la última actividad y luego del día que hemos tenido... ¡no! Lo primero que haré el día de mañana es hablarle a Rin y decirle que tenemos que hablar. Si puede llegar a mi depa sería mejor, le preparé algo rico de comer, ¿a quién engaño? Le preguntaré qué quiere y lo pediré a domicilio, le tendré una Coca Cola bien helada casi congelada, así como a ella le gusta, y le hablaré con la verdad:

Rin —diré con voz fuerte y segura—...

¡Ni siquiera puedo imaginar lo que podría decirle! ¡Me he quedado muda incluso en mi pensamiento! Soy un desastre.

Dejo caer mi cuerpo sobre el respaldo del asiento trasero y vuelvo a ver a la ventana viendo los vehículos pasar, realmente siento como si estuviese traicionando a Rin y a mí misma.

El chico del Uber me despierta de mi cavilación indicándome que ya estamos frente al hotel y efectivamente uno de los chicos del Valet Parking, con su traje de pingüino, pero en color rojo me abre amablemente la puerta del auto y yo bajo con una diligente sonrisa. Pago la carrera por medio de la app y dejo la propina.

—¿Ya la están esperando señorita?

—Sí, muchas gracias.

Me doy de aplausos mentales por no haber tartamudeado y haber expresado esas simples palabras corteses con soltura al chico de la entrada. Al verme la tarjeta de la habitación en la mano, él me indica qué elevador tengo que tomar y nuevamente se lo agradezco.

La música clásica que suena adentro del aparatito es perturbadora y reconfortante a la vez porque me pone tranquila, pero al mismo tiempo me hace pensar en lo que estoy haciendo mientras los botones se van encendiendo cada vez que pasamos por los pisos.

«Sesshoumaru, esta tarde he venido porque tengo que poner las cosas en claro, no podemos seguir con esto, no es justo para mí o para Rin que está muy entusiasmada contigo», sí, eso podría servir, pero a la vez me distraigo en las impolutas paredes del ascensor y me arreglo el cabello que lo llevo suelto para acomodármelo mejor, saco un pintalabios de fresa y me pongo un poco, creo que no tendría que pensar nunca más en si tenemos 15 o no y si lo sigo haciendo tendría que deshacerme de mi preciado lipstick.

Debido al evento he tenido que vestirme un poco más formal con un vestido negro que parece overol y una camisa manga larga verde intenso, botines cortos cuadriculados y medias negras, además llevo un enorme collar con una flor de dije que me ayuda a verme más elegante especialmente porque la camisa es de cuello alto con botones y en lugar de alguna corbata el collar me ayuda a complementar mi ajuar. Me echo el cabello hacia atrás dejando caer un par de mechones delante de mis orejas.

Sí, vengo a decirle que esto no debe de continuar, pero mi ego de mujer no me permite presentarme como si fuese pordiosera o una chica de baja autoestima, que claramente no la tengo.

La puerta se abre y lo hace directamente a la suite y eso me hace tragar con dificultad.

Doy dos pasos saliendo del ascensor y este se cierra a mi espalda.

Las cortinas están cerradas, casi todas las luces están apagadas, excepto por dos lámparas que están sobre las mesas redondas a la par de un amplio sillón del pequeño salón de entrada dándole un tono sombrío y, allí está él, sentado en un sillón individual frente a mí, con la pierna izquierda sobre la derecha como si fuese un gran señor, su cabello agarrado en una coleta alta, sin saco, solamente con una camisa de vestir blanca manga larga y su pantalón negro de diseñador.

Mi corazón está palpitando tan fuerte que ni siquiera puedo escuchar mi propia voz, solo las pulsaciones que éste está provocando.

¡Fuerza! ¡Firmeza! ¡Fortaleza!

—Hola Sesshoumaru... —vamos Kagome, tú puedes, sé firme, ¡firme!

Mi boca está reseca y me relamo, pero es como si la saliva se hubiese secado por completo.

Cuando se levanta de su asiento parece un enorme titán a punto de devorarme, lo que me hace pegarme a la puerta del ascensor suplicando internamente que no se abra sino caeré como boba sobre mi culo y mi espalda aplastando lo poco que tengo de orgullo con él. Mi cabeza está tan caliente como yo, me da la impresión de que estoy a punto de emanar vapor como si fuese una locomotora a toda velocidad.

—Hola —susurra con voz seductora muy cerca de mi oído, casi sin tocarme, esa cercanía me pone a mil, ni siquiera me ha tocado o me ha dicho nada y mi botoncito escondido está que quiere salirse de la emoción.

—Yo... —intento decir algo, pero mi voz se corta con el aire inexistente, o quizás también ese aire es el que me hace falta para poder expresar palabra alguna, vamos, vamos, ¡firmeza! No lo olvides Kagome ¡fir-me-za!

Apoya su mano sobre la puerta acorralándome, me saca más de una cabeza de altura, pero la suya la baja para aspirar el aroma de mi cabello.

—¿Por qué quieres huir?

—No... no quiero huir... —me siento incómoda con él tan cerca respirando su fresco aliento sobre mí—. Es solo...

—¿"Solo qué"? —repite más cerca de mí, con esa voz sensual, grave y seductora que hace que se me moje la tanga, dios, dios, dios, ¡dios! siento que mi piel se me eriza por completo y ni qué decir de cómo se me contrae mi intimidad, son como corrientes eléctricas que me recorren la espina llegando hasta mi cuello haciéndome casi tambalear, así que le pongo ambas manos sobre su pecho para alejarlo un poco de mí y así consigo salir de esa prisión.

—Solo que... vengo... bueno... estoy aquí... para hablar...

Ya no hay puerta o pared detrás de mí para sostenerme, pero me topo con una de las mesas la cual casi hago caer una de las lámparas que nos da la poca luz que nos rodea y la vuelvo a ver para intentar que no se haga añicos contra el suelo, aunque hay una alfombra bajo mis pies así que pensándolo mejor no creo que nada suceda, pero aun así mi primer reflejo es protegerla, creo que mis movimientos se han de haber visto muy torpes.

Él se me acerca otra vez entrecerrando un poco sus ojos dispuesto a besarme, no puedo pensar, solo siento un vapor como si este me fuese cegando por completo, quiero probar esos labios de una forma más salvaje, que deje marcas en cada parte mi piel, que cuando me vea mi cuerpo desnudo frente al espejo de mi habitación lo único que pueda distinguir son partes moradas en donde él me ha mordido, chupado y besado.

Adiós firmeza.

Está tan cerca, casi a 1 milímetro y de pronto solo consigo decir algo.

—Rin...

Él se aleja completamente extrañado y pudiera decir que con una expresión de molestia también, eso logra que aquella nube de excitación y lujuria que está carcomiendo cada partícula de mi cuerpo pueda disiparse aunque sea un poco recobrando mi aliento y mi habla.

—¿Qué pasa con tu amiga?

—Rin —sí, eso es, mis neuronas han regresado a donde pertenecen originalmente—... Rin... ella... quiere otra cita contigo, un amigo suyo tuvo un problema el día de ayer y...

—No sabía que a Kohaku lo llamaba «solo amigo», creo que él difiere de esa apreciación.

—¿Has hablado con él?

—Vamos Kagome, sabes tan bien como yo, que solamente porque sea uno de los patrocinadores de algunas películas en las que ha participado no significa que seamos amigos, ni siquiera conocidos.

—¿Entonces? —pregunto confundida lo que logra que él se pegue a la puerta del elevador cruzándose de brazos.

—Me enteré hoy por la mañana porque vi unos post de Instagram —quizás casi de la misma manera que nos enteramos todos, hubo un par de minutos en donde Kohaku se hizo tendencia con su nombre y con el #McDonalds con una foto de ella, claro, nadie la reconocería pero yo sí lo hice.

—Bueno, aparentemente sí, parece que los dos hicieron buenas migas en la última fiesta de la productora a donde las invité, son amigos y ya sabes lo que sucedió con la madre de Kohaku ¿no?

—Sí, le enviamos unos ramos al hospital con nuestros mejores deseos.

—Igual que nosotros —divago bajando la cabeza y luego la vuelvo a levantar—. Así que ella le hizo compañía en ese momento tan amargo que tuvo y por eso no pudo asistir, ella realmente está emocionada de reunirse contigo.

—¿Por qué no puedes entenderlo Kagome?

—¿Qué?

—Tu amiga no me interesa —me lo dice claro y fuerte.

—Pero ella...

—Puede ser la mejor chica del mundo entero, puede ser la Miss Universo si quieres, operada, estilizada y perfecta como crees que me gustan, pero tu amiga no me interesa en lo absoluto, ¿por qué te empeñas en emparejarla conmigo? ¿o qué quieres? ¿Qué solo me la coja una noche, le diga: "mira, realmente no me interesas sigue tu camino y yo el mío"?

—No seas vulgar —reclamo enojada añadiendo un gesto a mis palabras.

—Sería la realidad.

—Dices eso porque no la conoces y estás influenciado por lo que pasó ayer con ella.

—¿Lo recuerdas? Te lo dije ayer: desde un principio sabes si la persona te gusta, te atrae o simplemente te agrada, tu amiga no me provoca ninguna emoción, para mí ella es un cero a la izquierda

—Eres cruel —sus palabras me impactan nunca lo había escuchado tan sincero, pero hay algo muy dentro de mí que también me alegran.

—Soy sincero para evitar lastimarla y la verdad es que, que no haya aparecido a nuestra cita de anoche fue lo mejor, de esa manera...

—¡Ella quiere otra oportunidad! —lo interrumpo gritando, escupiendo esas palabras que me provocan dolor.

Nos quedamos un par de segundos en silencio, toma aire y luego empieza a hablar sin cambiar su semblante de seriedad.

—¿Para qué Kagome?

—¿«Para qué»? —repito confundida y él se despega de la puerta empezándome a rodear, otra vez esa aprensión que se cierne sobre mi pecho presiona cada fibra de mi conciencia.

Obviamente quiero algo con él, no lo sabía, pero ahora lo sé, quiero ir más allá, no quiero que se detenga y eso me está matando, no puedo hacerle esto a Rin, pero él tiene un buen punto, si no siente nada por ella ¿por qué o "para qué" tendría que seguir insistiendo?

—Sí, ¿para qué deseas que le de otra oportunidad?

—Yo... —niego intentando externar que eso no es lo que realmente quiero, ni mucho menos deseo.

Se me acerca más y lo hace aspirando el aroma de mi cuello y luego levantando su cabeza como si estuviese examinándome por medio de mi olor, ¿se desprenderá alguno cuando una está excitada como si fuese algún animal en celo?

—Puedo hablar con ella si quieres, decirle que no tiene que disculparse por nada de lo que pasó la noche de ayer, que realmente no puedo estar con ella como lo imagina...

Sí, eso podría funcionar.

—Porque realmente siento algo más fuerte por alguien más.

—¿A-Alguien... más...?

Se va acercando todavía más a mí, de tal manera que me hace caminar alejándome de la mesita y me arrincona contra el respaldo del sillón. Pasa sus dos brazos para apoyarse en el mueble y así forma una nueva prisión de la que no me deja escapar. ¿Estoy segura de que estoy escuchando todo lo que él está diciendo? Porque creo que hay una parte de mi conciencia que ya está vaporizada de tanto calor que tengo.

—Sí, siento algo más fuerte por alguien más, una chica de quien he sentido una fuerte atracción durante muchos años, pero que nunca me atreví a hacer ninguna movida con ella.

—¿Y... por... qué... ahora...? —¡bravo! Veo incluso como en mi mente me estoy dando de aplausos por ser alguien tan capaz de decir las frases de corrido y sin ningún tartamudeo, incluso mentalmente caigo de rodillas por ese comentario tan sarcástico, realmente ni siquiera he podido terminar mi pregunta.

—Porque ahora es cuando los dos estamos preparados.

Me pasa gentilmente su dedo sobre mi labio inferior abriendo mi boca, mi respiración se vuelve errática y salvaje, quiero cerrarla y chuparle ese dedo, la verdad me gustaría mover mis manos que están también apoyadas en el respaldo del sillón para alcanzar su intimidad y tocarlo, ¿estará tan duro como yo me imagino? Quiero bajar mi mirada llena de curiosidad para salir de dudas, pero sé que con eso le estaré dando la autorización para que pueda continuar haciendo todo lo innombrable que quiero que haga.

—¿Por qué quieres seguirlo negando? La atracción es mutua, estoy tan seguro de que debes de estar mojada como yo de duro.

¿En serio? Pienso con picardía, a ver, enséñame. Pide la atrevida de mi conciencia que ya ha enviado mi moral adentro de un cofre con un piedra al fondo del océano.

—Que lo esté... o no lo esté... no significa que esto sea correcto...

—¿Por qué?

—Por... Rin...

—¿Quieres que me detenga —me pregunta con su suave y seductora voz acercándose a mi cuello como si quisiera besarlo, pero al final lo único que hace es respirar fuertemente para que pueda sentir su aliento y que ese cosquilleo electrifique cada punto erógeno de mi cuerpo— solo por tu amiga?

No, en realidad no, si me pones como auto de la Fórmula con 1 solo soplar sobre mi cuello, ¿qué harás cuando soples sobre mi parte más íntima y erógena?

—Sí... —incluso hasta mi conciencia se queda en el limbo por mi entereza de decirlo en voz alta.

Sesshoumaru se aleja y claramente se le ve molesto, entrecierra sus ojos y se arregla descaradamente el paquete que ahora puedo ver disimuladamente por la lejanía de nuestros cuerpos.

—¿Estás diciéndome, que quieres detener lo que podríamos ser solo porque yo le gusto a tu amiga y ella no me gusta a mí?

Bueno, si lo dice así suena ilógico.

—Yo... solo quiero... que esperemos... que esperes —me corrijo negando y nerviosa— a que hable con Rin.

—Si es por eso en estos momentos la llamo —asegura sacando su celular de la bolsa trasera de su pantalón—. Dame su número.

—¡NO!

—Kagome, no voy a seguir con este juego infantil.

—Yo solo... —niego, la verdad es que yo tampoco, lo único que deseo es que se me tire, me rompa las medidas, me mueva la tanga y se cuele hasta lo más profundo de mi ser—... Dame unos días... para hablar con ella...

—Te doy esta tarde, si para la noche no has hablado con ella, yo lo haré.

Trago con dificultad.

—¿Lo harás... delicadamente? —bye bye entereza, estoy a punto de caer, especialmente cuando veo que coloca el celular sobre la mesa y se acerca nuevamente.

—¿Qué tan delicado —pregunta seductor mordiendo la parte de arriba de mi oreja— quieres —se pausa otra vez para darme un beso entre mi barbilla y mi oreja— que sea?

¿De qué está hablando? ¿Sigue hablando de ella o me está insinuando otra cosa?

¡Es la otra cosa! ¡LA OTRA COSA!

Me relamo, estoy a punto de convertirme en olla de presión.

—¿Tienes la capacidad... de... ser delicado? Creí... que eso no estaba en tu naturaleza... —él sonríe de lado entendiendo la indirecta, lo que hace que con su mano acaricie un costado de mi cuerpo tocándome casi sutilmente.

Podría ser lógico pensar o creer que su tacto sería algo difícil de sentir a través de la tela de mi vestido y encima de mi blusa, pero la siento como si estuviera tocando mi piel desnuda.

—Puedo ser lo que quieras Kagome —se acerca nuevamente a mi oído susurrándome—: delicado o salvaje.

Trago con dificultad, ¿de dónde saco tanta saliva? Porque a este punto ya debería de estar seca, como mi cerebro.

Sus dedos tocan mi estómago delicadamente subiendo muy lento para agarrar el dije de mi collar, pero cuando lo hace sutilmente su meñique me roza uno de mis pezones cuando pasa a un lado y este se me pone erecto y se me contrae. Muevo mis piernas de un lado a otro intentando rozarme yo sola mi propia intimidad.

—Solo esperaré hasta hoy por la noche Kagome.

Su sentencia me saca de mi nube febril, ni siquiera puedo notar cuando se separa de mí liberándome para que yo pueda irme.

Camino como si fuese una zombie, no tengo cerebro, en algún momento se me ha frito.

Justo cuando voy a presionar el botón para llamar el ascensor, él me toma la otra mano y me acerca tomando mis labios, devorándome por completo, yo la abro sin pensar y le doy la entrada que tanto hemos estado necesitando.

Me devora con salvajismo y caminamos hasta que mi espalda topa con la puerta del ascensor, me toma por mis nalgas apretándolas y agarrándomelas para elevarme y yo enrollo mis piernas en sus caderas, la falda de mi vestido se arruga llegando hasta mi cintura y así puedo sentir finalmente la dureza golpeando mi intimidad.

Gimo en su boca, me aferro a su cuello y él no deja de amasarme las nalgas con fuerza, eso me excita y me hace desear que rompa mis medias y se cuele en mi interior, necesito sentirlo adentro, pero su celular empieza a vibrar moviéndose encima de la mesa.

Yo me alejo un poco de él, aunque no he aflojado en lo absoluto mis piernas, pero cuando él también lo hace empiezo a soltarme y poco a poco nuevamente vuelvo a tocar el suelo, literalmente, porque durante todo este tiempo he estado más que todo volando muy alto.

—Hasta la noche Kagome...

Asiento y él llama al ascensor y casi de inmediato se abre y entro como si nada.

Cuando las puertas se cierran, dejo caer mi espalda sobre una de las paredes, hay una parte de mí que sí se siente mal, a Rin le gusta mucho Sesshoumaru, pero él tiene razón en algo, ¿por qué tendría que estar con ella si realmente no le gusta? ¿solo porque alguien se lo diga? ¿solo porque los demás piensen que se ven bien? Eso no sería tener carácter, pero ¡¿cómo rayos haré para convencer de eso a Rin?!

Sango es mi mejor amiga desde siempre, pero con su trabajo nos hemos distanciado ya que no puede hablar cuando está «activa», así que a pesar de que todas en el grupo somos muy amigas siempre tendemos a tener a una preferida, la mía es: Tsubaki, no es alguien que te juzgue y su mente es tan abierta que no te sientes mal por tus acciones.

Intento hablarle pero no me responde, le envío un mensaje al celular, pero tampoco lo hace, ¡rayos! Necesito hablar con ella.