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Sakura No Tabi
値
° La rutina de una Shinigami °
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Naruto, Sai y Kakashi arribaron a Iwagakure a media noche, tan pronto como llegaron Sasuke los recibió.
― Sasuke… ― el rubio fue el que habló con suma seriedad.
― Dinos qué has encontrado Sasuke ― dijo Kakashi sin perder tiempo.
― Nada, ha desaparecido por completo.
― Eso no es posible, algo debió pasarle a Sakura-chan, no pudo solo desaparecer.
― Debemos preguntar a los habitantes ― mencionó Sai.
No tardaron demasiado en interrogar a todas las personas que residían en aquel lugar, la joven era muy querida y respetada, pero un día sin más no regresó de la misteriosa cueva.
― La información es irrelevante ― dijo Sai analíticamente ― Esto comienza a ser sospechoso.
― Nadie se acercó, tampoco hubo algún ataque ― informó Kakashi ― debemos ir a donde ella investigaba.
Al llegar se encontraron con la imagen que alguna vez observó Sakura, cristales rojizos y en medio el de mayor tamaño.
― Esto es extraño ― comentó Sai mirando cada rincón del lugar.
― La misión consistía en estudiar la energía que emana este lugar y analizar si era perjudicial para los demás ― explicó Kakashi con seriedad.
― Sasuke ¿ves algo? ― preguntó Naruto.
El Uchiha activó el sharingan y rinnegan.
― Nada que no se vea a simple vista
El rubio apretó los puños con impotencia.
El azabache lanzó un bufido.
― ¿Qué sucede Sasuke?
― Naruto activa tu modo sabio ― ordenó el Uchiha ignorando la pregunta de Kakashi.
El Uzumaki obedeció y percibió lo mismo.
― Rastros de un viaje dimensional… ― exclamó Sasuke
― Pero eso es imposible ― dijo Naruto con incredulidad.
― Esto es peor de lo que imagine ― mencionó Kakashi pensativo ― ¿Cuál es la fuente de ese rastro?
― El gran cristal ― respondió Naruto.
― ¿Cómo pudo atravesar la dimensión? ― cuestionó Sai.
― No importa cómo, Sakura lo logró ― mencionó Sasuke sin dejar de observar el enorme cristal.
…
― Si, usé el sello, pude sellar una parte del poder del Hougyoku en mí…
En ese momento la joven les dio la espalda y pudieron ver un patrón de líneas que se extendía hasta llegar a la mitad de su brazo derecho, el mismo con el que le había arrebatado el Hougyoku a Aizen por unos segundos, todo eso era el sello.
Ambos adultos no podían salir de su estupor…
Yoruichi quiso gritarle a la chica por cometer semejante barbaridad pero se contuvo, la mujer miró a Urahara y el hombre no estaba en mejores condiciones que ella.
La morena lo sabía, Kisuke le tenía aprecio a la joven y no había vuelta atrás cuando él lograba apreciar a alguien, su pequeña ex teniente era prueba de ello.
La mujer suspiró con cansancio…
― ¿Tanto estás dispuesta a sacrificar?
― No es un sacrificio Yoruichi-san, llegado el momento les podre dar algo de tiempo si lo necesitan.
― Eres valiente y tonta Sakura, deberías vestirte, es algo viejo pero Kisuke sigue siendo un hombre.
La kunoichi observó al rubio y lo encontró perdido en sus pensamientos, lo vio reaccionar y caminar hacia ella.
― Un mes ― dijo Urahara de pronto ― dame un mes y tendré listo un recipiente que lleve parte de Hougyoku que tienes sellado.
― Creo que lo mejor sería que permaneciera dentro de mí, Aizen me quiere por una razón pese a no saber lo del sello y tardara en darse cuenta. No me hará daño mientras tenga lo que quiere.
El rubio entendió que ella sería un chivo expiatorio, sin embargo lo aceptaba con bastante tranquilidad.
― ¿Podrás aguantar el tiempo suficiente?
― Confié en mí, no lo decepcionare Urahara-san ― dijo Sakura con una sonrisa llena de confianza.
¿Decepcionarlo?
El ex capitán puso una mano es la cabellera rosa y le dio leves carias.
― Estoy orgulloso de ti pequeña Sakura.
La kunoichi se sorprendió al inicio pero no aguantó más, se quebró.
No se arrepentía de nada, pero las cosas no serian fáciles en un futuro y el hombre frente a ella le daba la suficiente seguridad, tanta como Tsunade y Kakashi, para aferrarse a él y afrontar lo que sabía que llegaría.
No pudo evitar que una lágrima tras otra salieran sin parar… Ella siempre había sido una llorica y sentimental, Ino se lo decía siempre.
Yoruichi observó cómo la joven lloraba desconsoladamente y se aferraba a Kisuke y él le seguía dando palmaditas en la cabeza tratando de consolarla.
― Estas perdido Kisuke… ― susurró la mujer.
La morena sonrió ampliamente, su rubio amigo tenía debilidad por las pequeñas mujeres de carácter fuerte pero de nobles sentimientos. Se iba a divertir mucho al verlo interactuar con la pequeña y sentimental kunoichi.
Igual estaba segura que Kisuke no dejaría que Aizen dañara a la joven, al menos no como lo había hecho con su pequeña rubia ex teniente.
…
Sasuke y Naruto respiraban con algo de cansancio, llevaban aproximadamente dos horas intentando abrir el portal dimensional que los llevaría con Sakura.
― Eso no está funcionando Sasuke ― mencionó Naruto en el suelo.
El Uchiha tuvo que darle la razón al rubio, solo gastaban chakra y ese enorme cristal repelía toda energía que se acercara.
― Nos llevara más tiempo de lo que pensamos si ni siquiera ellos dos pueden hacer algo ― meditó Kakashi mirando a sus alumnos.
― Debemos prepararnos para acampar ― comentó Sai.
― ¡Por favor regrésame a Sakura-chan! ― gritaba Naruto al gran cristal ― Estoy dispuesto a darte mis cupones de ramen de todo un mes.
― No creo que ese cristal te entienda Naruto ― suspiró Kakashi al ver a su alumno lloriquear y negociar con el objeto inanimado.
― ¡Usted que sabe Kakashi-sensei! ¡Ya verás que es el mejor ramen, solo devuelve a Sakura-chan! ― continúo gritando el rubio con ánimo.
― Mandare el reporte a Tsunade-sama ― dijo Kakashi.
― Yo buscare comida ― comentó Sai.
― Tsk ― dijo el Uchiha.
…
De nuevo había terminado molida en su entrenamiento con Kuchiki Byakuya, el capitán no tenía piedad, comenzaba a pensar que estaba tomando venganza.
― Ese hombre es implacable…
― ¿Quién?
― Tōshirō
― Haruno…
― Tōshirō… Me duele todo.
La kunoichi comenzó a lloriquear y el capitán suspiró, esa mujer era más tranquila que Matsumoto pero seguía siendo bastante enérgica.
― Deja de quejarte y comencemos.
Hitsugaya comenzó a medir sus habilidades, no eran malas pero tampoco eran nada extraordinario.
― Tú también eres bastante duro con el entrenamiento ― dijo la joven respirando pesadamente.
― Creí que eras más fuerte, tus habilidades no son nada que no haya visto antes, probablemente estés a la par de un teniente, nada sorprendente.
Por cada palabra que decía el pequeño capitán, la kunoichi se molestaba.
― Ooh ¿Es así Tōshirō? Tal vez deba enseñarte de lo que soy capaz ― exclamó Sakura tronándose los puños.
Sin querer Hitsugaya retrocedió un poco, esa mujer era peligrosa cuando usaba ese tono.
― Me refería a tus habilidades con la espada Haruno.
― En eso tienes razón, mi forma de combate es mayormente de cuerpo a cuerpo, nunca había usado una katana. Aunque me entrenaron un poco, por mi escasa habilidad mi avance no fue suficiente ― la kunoichi sonrió nerviosamente, Urahara le había ayudado bastante pero ella era el problema, era mejor en kidō.
Sus habilidades en ese mundo eran deficientes.
― Al menos lo reconoces… Enséñame tu Shikai, Haruno.
…
El atardecer se hizo presente en la Sociedad de Almas y Sakura se encontraba en la habitación que ahora era suya.
― Largo día ¿eh?
― Ni que lo digas Atai, ambos son bastante estrictos ― dijo pesadamente la joven, sumiéndose en sus pensamientos ― Lo tengo.
― ¿Ya lo has encontrado?
― Si…
Rápidamente salió al jardín que tenia frente a su habitación y que era de su uso exclusivo.
Hizo varios sellos…
― Kuchiyose no Jutsu…
― Nada, cerezo.
Se sintió decepcionada, pero un pequeño "pum" se hizo presente.
― Sakura-san…
― Katsuyu-sama tengo que pedirle un gran favor.
…
Tsunade estaba sumergida en el interminable papeleo, por cosas como esas es que había dejado el puesto y se lo había delegado a Kakashi.
― Estúpido papeleo… Shizune volvió a esconder el sake.
― Tsunade-sama deje de quejarse, necesita terminar hoy mismo.
La rubia gruñó…
― El idiota de Kakashi me dejó trabajo atrasado de hace días.
― Usted puede Tsunade-sama, iré por algo de comida para que pueda cenar.
Una vez sola, la Senju observó por la ventana con melancolía, no tenía noticias relevantes de Sakura y eso la preocupaba.
― Tsunade-sama…
― Katsuyu…
De repente, en su escritorio estaba la pequeña babosa.
― No hay tiempo que perder, tiene que venir conmigo.
La rubia sabia que solo alguien más podía invocar a la babosa, no dudo en ir con ella.
Katsuyu la llevó al Bosque Shikkotsu, una de las tres grandes regiones sabias. El hogar de su invocación.
― ¿Qué hacemos aquí?
― ¡Tsunade-sama!
La rubia acortó la distancia y abrazó a la joven rosada.
― ¿Dónde demonios has estado, Sakura? ¿Qué te sucedió? ¿Por qué desapareciste de repente? ― comenzó a preguntar sin descanso la Hokague.
― Es una larga historia Tsunade-sama.
― Tenemos bastante tiempo, quiero todos los detalles.
La peli-rosa le contó todo lo que había pasado, todas las personas que había conocido para bien y para mal, el sello… Atai… Absolutamente todo.
― Y no me arrepiento de nada Tsunade-sama.
― Niña, cuando te dije que necesitabas vacaciones no me refería a esto ― mencionó la rubia con tranquilidad ― Te has metido en algo grande Sakura… Y he de decir que tienes una debilidad por los rubios si es que confías tan ciegamente en ese tal Urahara.
― Es un buen hombre, algo me lo dice.
― Sabes que confió en tu buen juicio, lo que me tiene intrigada son tus nuevas habilidades, el que puedas convertirte en una persona totalmente espiritual no es cualquier cosa ¿Has tenido alguna dificultad para crear chakra?
― No, al contrario, mis suministros están creciendo pero es cierto que el Reaitsu es un poco más que mi energía física.
― Entiendo, deberías tratar de aumentar tu energía física para evitar futuros problemas con tu producción de chakra, ya sabes cómo hacerlo.
―Si Tsunade-sama, lo haré… ¿Y ellos?
― Ya están en el lugar donde desapareciste, conociendo a Naruto y al Uchiha ya deben de saber qué pasó contigo.
― Ya veo.
En la cara de la joven había una sonrisa en todo su esplendor
― ¿Trataste de volver mediante Katsuyu?
― Mi plan era dejarle un mensaje pero Katsuyu-sama insistió en traerme aquí, desgraciadamente el enlace es bilateral, no puedo regresar al mundo Shinobi.
― Así que solo Katsuyu puede ir a donde esté su invocador sin importar donde se encuentre.
― Así es Tsunade-sama ― habló por primera vez la pequeña babosa que aún se encontraba con ellas ― Nos es imposible llevar a humanos entre dimensiones pero para nosotros, las invocaciones, no es difícil llegar a donde esté nuestro invocador, no importa donde este.
― Tendré que buscar la manera de regresar.
― Espera un momento Sakura.
La rubia desapareció con la pequeña Katsuyu durante varios minutos.
― Tsunade-sama es bastante perspicaz y confía totalmente en ti, cerezo
― Lo sé Atai, aún no puedo creer que puedo contactarme con ella, sino fuera por Katsuyu-sama no lo hubiera logrado.
La Senju volvió con gran bolso y se lo lanzó a la chica.
― Sakura ― llamó la rubia con seriedad ― Como antigua Hokague y como actual sustituta temporal te asigno una misión rango S, debes de ayudar y aprender lo más que puedas en la Sociedad de Almas.
― Tsunade-sama…
― Sé que no puedes regresar aún, aunque si pudieras estoy segura que no volverías hasta terminar tus asuntos. No le diré nada al equipo 7, te daré tiempo para terminar con tu misión. Disfruta tu estadía allí, nosotros te esperaremos hasta que estés lista para volver.
― Gracias Tsunade-sama ― Sakura abrazó a la mujer con fuerza.
― Confío en tus habilidades, sé que cuando el tal Aizen vaya por ti lo podrás enfrentar, además estoy segura que Urahara e Ichigo no dejaran que te pase nada.
Tsunade recargó en mentón en la coronilla de la joven, había deseado que su alumna se tomara un descanso de todo y todos, así que no dejaría que cierto trió de hombres sobreprotectores lo echaran a perder, Sakura lo necesitaba.
Además había escuchado atentamente los hechos relatados por la rosada, no volvería a tomar sake si la pequeña kunoichi no se enamoraba de algún chico en esa dimensión.
Era una gran apuesta considerando que ella era la "Gran Perdedora" pero qué importaba, la felicidad de su alumna lo valía.
― Tenemos que irnos si no queremos que sospechen nada. Ya sabes cómo contactarme Sakura, debes decirme si estás en dificultades.
― Lo prometo Tsunade-sama.
…
Shizune buscaba a su Hokague, siempre se escaba cuando más papeleo había.
Seguramente no la encontraría, lo mejor sería regresar y organizar lo que pudiera. Cuando llegó a la oficina se encontró a la rubia.
― Tsunade-sama…
― Shizune, busca a Shikamaru, necesitó hablar con él.
― Si Tsunade-sama
Shizune salió rápidamente en busca del joven.
…
― Muchas gracias Katsuyu-sama ― La kunoichi se inclinó frente a la pequeña babosa.
― No te preocupes Sakura-san, llámame si necesitas ver a Tsunade-sama de nuevo, o si necesitas algo más ― respondió amablemente Katsuyu y se fue del lugar.
― Ella siempre es muy amable
― Lo sé Atai ― dijo la joven alegremente ― Podemos estar más tranquilos, aunque no debemos dejar de buscar la manera de regresar.
― Eso es seguro, linda. Yo quiero ver que te ha dado Tsunade-sama.
Cierto… No había revisado el bolso.
Dentro del mismo pudo encontrar un frasco lleno de píldoras de soldado, medicamentos básicos, kunais, shurikens, algunas hierbas medicinales, algunos pergaminos necesarios para crear medicamentos de alto nivel… Y no solo eso, pudo encontrar cinco rollos con técnicas de naturaleza agua y tierra.
Por último sacó unas pesas para pies y brazos.
― Como las que usa Lee y Gai ― vociferó Atai con asombro.
― Mejor, son como las que usa el Raikague, entre más chakra pongas en ellas más pesadas son… ¿Cómo las consiguió Tsunade-sama?
― Para esa mujer con hay imposibles ― afirmó el chico.
Con energía renovada metió volvió a meter todo al gran bolso, entrenaría como nunca y eso extrañamente la ponía feliz.
― ¿Tanto te entusiasma entrenar?
― Si… ¿Sabes? A pesar de haber podido pelear a lado de Naruto y Sasuke-kun sentí que no había sido suficiente, no minimizo mis logros y mi participación en la guerra pero ellos aún están delante de mí, aún veo sus espaldas, Naruto tiene al kyubi y Sasuke-kun consiguió el rinnegan.
― Son grandes ventajas, es cierto
― Ahora yo te tengo a ti y quiero ser más fuerte para ser digna de llevarte… Esta vez no quiero entrenar para alcanzarlos, en este momento ya no tiene sentido para mí hacerlo, quiero entrenar y pelear a lado de Ichigo, de Rukia, Renji, Ishida-san, Yoruichi-san y Urahara-san, ver lo que lograran… E incluso pelear con personas más fuertes, cada una con habilidades diferentes y…
― Te llena de emoción, puedo verlo en tus ojos, estas disfrutando estar aquí ― dijo con tranquilidad y calidez en su voz ― Ya eres digna de mi, cerezo-chan.
El ambiente se llenó de un silencio acogedor hasta que fue interrumpido por unos golpes en su puerta.
― Haruno-san, disculpe que la interrumpa pero ¿puedo pasar?
― Kotetsu-san…
― Unohana-taicho pidió por usted, la espera en el cuarto escuadrón.
Sakura siguió rápidamente a la teniente, no sin antes tomar la medicina que había preparado para Hinamori, no había tenido tiempo de dársela.
― Unohana-sama ― saludó la kunoichi al tener frente a la mujer.
― Buen trabajo Izane. Haruno-san es bueno volver a verte, no hemos tenido oportunidad de conversar apropiadamente ¿Te parece tomar un poco de té?
La kunoichi jamás esperó la invitación pero no se negó, no tardaron en enfrascarse en temas médicos.
Unohana estaba sorprendida por el amplio conocimiento medico que tenia la joven, no cualquier persona tenía ese nivel y a tan corta edad, más, considerando que ellos tenían una vida longeva, 16 años para ellos era un pestañeo.
― Siempre creí que un alma no tendría problemas médicos ― expresó su creencia la peli-rosa.
― Es algo que todos creen, en teoría gozamos de mejor salud que un mortal, nuestra vida es mucho más longeva y es algo a nuestro favor, sin embargo hay más enfermedades de las que creerías, la mayoría de las personas enfermas se encuentran fuera del Gotei.
― Lo vi, el día de ayer pude ir al Runkongai cincuenta y la vida allí no es buena ― se sinceró Sakura con algo de tristeza, recordaba la historia de Rukia y Renji.
― Y no solo ellos, la gente que vive allí, sobre todo los niños deben de pasarlo muy mal ― le dijo Atai de la misma manera.
― Lo sé, las personas no están en las mejores condiciones ― afirmó la capitana.
― ¿No pueden hacer algo por ellos Unohana-sama? Sé que los shinigamis son guerreros, protectores del equilibrio espiritual, pero de qué sirve que hagan el procedimiento de sellado en las almas si tienen una vida peor a cuando estaban vivos una vez que llegan a la sociedad de almas. Protegerlos de los Hollows no es lo único que se debe hacer por ellos.
La mujer sabía que todo lo que la kunoichi decía era cierto, ella no negaría ni se enfadaría por la verdad, las clases sociales eran muy marcadas en la Sociedad de Almas. Un orgullo llenó a la capitana, la joven era especial.
― ¿Y qué piensas hacer al respeto? Nadie en el Gotei hace algo por mejorar la situación de esas almas, ni siquiera aquellos que vienen del Runkongai ¿Puedes hacer algo por ellos?
¿Podía? ¿Ella podía hacer algo por todas esas personas?
― ¿Por qué lo dudas, cerezo?
Atai… La confianza que tenía en ella era inquebrantable.
― Quiero hacerlo, al menos lo intentare el tiempo que este aquí ― contestó Sakura con gran convicción en su voz y sus ojos.
Unohana podía ver la voluntad en los ojos de la joven convertida en fuego.
― Bien, te ayudare en todo lo que quieras hacer pero tengo que pedirte algo antes ― habló la capitana con una sonrisa ― Quiero que revises a un paciente muy especial.
― ¿A quién se refiere Unohana-sama?
Izane entró a la habitación interrumpiendo la conversación.
― Lamento la interrupción pero ha llegado Unohana-taicho.
― Justo a tiempo como siempre. Sígueme Haruno-san, podrás saber de quién se trata y me gustaría que lo revisaras en este momento.
Ambas mujeres la llevaron a otra habitación y se encontró con Ukitake.
― Ukitake-san
― Haruno-san ― saludó el hombre con una sonrisa ― No creí encontrarte aquí.
― Yo pedí que lo revisara Ukitake-taicho, es una excelente medico.
El hombre sabía que era medico por lo que les dijo en aquella reunión pero no estaba seguro de sus habilidades, era muy joven para ser doctora.
― Unohana-sama ¿Podría darme su información médica?
Sakura había entrado en su modo medico, aquel en el que no se permitía fallo alguno.
Le entregaron todos los síntomas que había tenido el hombre a lo largo de su vida, así como las pruebas que habían realizado para encontrar cura alguna.
Los analizó por algunos minutos.
― Comenzaré con la revisión, por favor descubra su torso ― habló la kunoichi profesionalmente, sorprendiendo al hombre por su tono.
Ukitake se quitó la parte de arriba de su traje y Sakura comenzó a revisarlo con chakra, el capitán nunca había visto a la chica tan concentrada como en ese momento, además podía sentir su energía recorrer su organismo, era muy cálido y reconfortante, no tenia comparación con nada que haya sentido.
Media hora le había tomado a la kunoichi completar su tarea, pero estaba satisfecha, sabía que le pasaba al capitán.
Detuvo su revisión y dejó de producir chakra.
― ¿Has encontrado algo? ― Unohana no esperaba un diagnostico en tan poco tiempo.
― No se preocupen, sé que le pasa a Ukitake-san.
― Debe estar bromeando ― expresó incrédula Izane.
― Gracias a que ya tienen bastante información documentada me fue más fácil saber que pasa ― explicó Sakura al ver duda en todos los presentes.
― ¿Podrías darnos tu diagnostico? ― formuló Ukitake intrigado.
― Lo que Ukitake-san tiene es una infección bacteriana contagiosa que afecta principal e inicialmente a los pulmones, la bacteria causante de esta infección es la Mycobacterium, mejor conocida como tuberculosis. Como dije, los pulmones son los más afectados pero entre menos se trate la enfermedad se extenderá a más órganos.
― ¿Qué tan grave es? ― quiso saber el capitán.
― La bacteria ha sido bastante agresiva pero ha avanzado lentamente si consideramos los años que ha vivido con ella, ser un espíritu y su buena condición antes de contraer la bacteria lo han ayudado notablemente, sin embargo los daños son graves, principalmente en sus pulmones.
Los shinigamis presentes guardaron silencio, un ambiente de desesperanza llenó el lugar.
― ¿Cuánto tiempo tengo de vida?
― Vivirá bastante si comenzamos con el tratamiento lo antes posible ― contestó Sakura con una sonrisa cálida ― Hay esperanza Ukitake-san, lo curare, lo prometo.
Algunas lágrimas salieron de los ojos de la teniente, Unohana sintió alivio y Ukitake pudo reír de felicidad por primera vez en muchos años.
― ¿Qué necesitas Haruno-san?
― Unohana-sama, necesitare que me preste un laboratorio para crear las medicinas necesarias ― expresó seriamente ― Ukitake-san… No será fácil pero lo lograremos.
― Tendrás todo lo que necesites
― Gracias Unohana-sama, también necesitare a alguien que me ayude, ¿Cree que pueda tener la ayuda de Hanatarō? Me gustaría comenzar en este momento.
― Izane, lleva a Sakura a mi laboratorio y llama enseguida a Hanatarō-san
― Si Taicho. Sígame Haruno-san.
Ambos adultos quedaron en silencio por unos momentos.
― Gracias por no rendirse conmigo Unohana-taicho.
― Debes agradecerle a Haruno-san, su voluntad y habilidades son increíbles. Genryūsai-dono hizo bien en mantenerla en la Sociedad de Almas.
…
Tres habían pasado y la rutina de la kunoichi era agotadora, no había dormido absolutamente nada desde que comenzó a realizar el medicamento necesario para el tratamiento del capitán.
Sus entrenamientos seguían sin cambio alguno, por las noches se encerraba en el laboratorio, daba gracias que tenía todo lo necesario, incluso tuvo que pedirle a Katsuyu ayuda para traer algunas plantas medicinales de Konoha, Tsunade no tardaba más que algunos minutos en mandarle todo que pedía.
En ese mismo instante se encontraba con Byakuya entrenando.
El capitán percibía un cambio en la joven, podía ver las leves ojeras que tenia.
― Eso es todo por hoy.
― Pero solo ha pasado una hora.
― Tu rendimiento no es el mismo de todos los días ― afirmó el hombre mirándola directamente ― ¿Has dormido en estos días?
Claro que el Kuchiki sabia de las actividades de la kunoichi, la noticia de la posible recuperación del capitán de la Decimotercera división había llegado rápidamente a todas las divisiones.
― Sakura-san no ha dormido nada desde hace más de tres días ― intervino nerviosamente el pequeño shinigami que la seguía a todos lados desde exactamente esos tres días.
― Hanatarō... ― Reclamó la kunoichi poniendo nervioso al joven.
― ¿Has desayunado algo? ― volvió a preguntar el capitán.
― Tampoco se alimenta adecuadamente, no importa cuanta comida le consiga.
― Hanatarō deja de hablar o te pondré a clasificar hoja por hoja, semilla por semilla de cada planta medicinal que hay en el cuarto escuadrón después de yo misma revolverlas todas.
― Sakura-san… ― lloriqueó el pequeño shinigami.
― Sígueme Haruno ― ordenó Byakuya.
Hanatarō la había abandonado luego de acusarla.
El capitán la llevó a su oficina y llamó a su teniente.
― Kuchiki-taicho
― Renji, consigue algo de comida para Haruno
― ¿Eh? No es necesario Kuchiki-san
― Es una orden Renji.
― Enseguida Taicho ― dijo rápidamente, aún confundido por la extraña orden.
― Espera Renji, voy contigo, no tardare Kuchiki-san.
Byakuya no esperaba que la joven se sintiera cómoda con él después de todo lo que había pasado entre ellos, comprendía que no quisiera pasar tiempo con él más allá del entrenamiento y ciertamente no le importaba.
Comenzó a hacer su papeleo.
― Disculpe la demora, no sabia que traer ― dijo Sakura entrando a la oficina con algo de dificultad al tener dos charolas llenas de comida.
― Creí que comerías con Renji ― habló con cierta sorpresa el capitan.
― Nunca dije eso, solo no quería comer sola y sabia que no dejaría que Renji trajera comida para usted, así que tomé el asunto en mis manos.
Byakuya observó a la joven, le daba una pequeña sonrisa y no se le veía nada incomoda.
Guío a la kunoichi a una pequeña mesa para dos personas que tenia ahí mismo, la usaba cuando almorzaba en su oficina.
Sakura le había conseguido alimentos ligeros, algunas frutas de temporada debidamente cortadas y té.
Preparó todo en la pequeña mesa para que el capitán comiera plácidamente.
― Itadakimasu…
Byakura contempló a la peli-rosa comer con ánimo, la porción que había conseguido para ella era bastante más grande que la suya y no se avergonzó como cualquier otra mujer que él conociera haría.
― ¿Lo que dijo aquel shinigami era cierto?
― Eh… puede que un poco, se me va el tiempo cuando estoy en el laboratorio ― contestó la kunoichi soltando una risita nerviosa.
― El capitán Ukitake no estará satisfecho con los resultados que obtengas si por ellos sacrificas tu salud ― expresó el hombre comenzando a comer ― Y tu rendimiento bajara en tus entrenamientos haciéndolos menos productivos.
¿Acaso estaba recibiendo un regaño de Kuchiki Byakuya?
Porque ella lo sentía como uno.
Definitivamente ese hombre era implacable.
Sin poder evitarlo una suave risa salió de sus labios.
― Kuchiki-san ¿Cree que pueda desayunar todos los días con usted antes del entrenamiento? Como dije, no me gusta comer sola y Ukitake-san no podrá acompañarme por un tiempo.
Probablemente esa joven era la única que podía sorprender tanto al cabeza del clan Kuchiki, ni siquiera Ichigo tenía tal record.
― Si eso es lo que quieres.
Sakura no dijo más, le sonrió contenta y volvió a comer con entusiasmo.
La joven observó un pequeño panque y se lo acercó a Byakuya.
― Algo me dice que no le gustan las cosas dulces así que no se preocupe, este no lo es, es un buen acompañamiento con el té de jazmín que conseguí ― explicó la kunoichi antes de que el capitán objetara algo.
Si…
El Kuchiki estaba seguro…
Solo ella podía sorprenderlo y adentrarse a su zona de confort sin que se diera cuenta.
Más importante aún… sin incomodarlo.
…
Tres miserables y tormentosos días pasaron para el equipo 7.
Sus intentos eran en vano, nada podían hacer para recrear lo que Sakura había hecho llevándola lejos de ellos.
― Teme… ¿Crees que Sakura-chan este bien?
― Deja de pensar tonterías Dobe, ella está bien.
― Pero ya pasó mucho tiempo desde que se fue y no sabemos nada de ella.
El tono de Naruto era tan lastimero que incluso el Uchiha comenzaba a dudar de sus palabras.
― Tenemos compañía chicos ― anunció Kakashi llegando con Sai.
― Shikamaru, Capitán Yamato…
― Naruto, Sasuke ― saludó el Nara.
El Yamato solo hizo un ademán a forma de saludo.
― ¿Qué hacen aquí? ― preguntó directamente Sasuke.
― Tsunade-sama nos hizo venir, tenemos una misión. ― dijo aburrido Shikamaru ― Es algo problemática, por eso nos mandó a nosotros.
― En estos momentos no estábamos para cumplir misiones y la abuela lo sabe
― Calma Naruto, deja que termine de hablar.
― Pero Kakashi-sensei…
― Tsunade-sama ha encontrado algunas pistas que pueden ayudar a traer de regreso a Sakura, sin embargo no es suficiente y cree que puede haber más información en la biblioteca de otras aldeas.
― ¿Lo que quiere la abuela es que vayamos por esa información? ¿Es eso cierto, Shikamaru?
― No quiere que la noticia de la desaparición de Sakura se filtre, por eso tienen que tomar este asunto ustedes mismos y ser discretos.
― Pudo mandar a algún anbu si quería discreción ― intervino Sasuke.
― Cierto, pero de cualquier manera sabe que no se quedaran quietos si hay forma de traerla.
― ¿Qué hay que hacer? ― preguntó con firmeza Kakashi.
― Hay que ir con la Mizukague, con el Raikague y con el Kazekague para pedir que nos dejen revisar su archivos.
― Eso nos tomaría demasiado tiempo, sin contar lo que tardaremos en revisar todo los rollos que tengan ― reflexionó Sai.
― Es lo único que tenemos por el momento ― dijo Yamato ― Por eso nos ha mandado Tsunade-sama de apoyo.
― Hagámoslo, si eso puede traer a Sakura-chan lo haré, no importa el tiempo que me tome.
― Recuerda que debemos ser discretos Naruto así que no podremos avanzar tan rápido como quieras ― aseveró Shikamaru.
Esas palabras pesaron más en el equipo siete original.
…
― Vas avanzando muy bien Sakura
― Matsumoto-san…
― ¿Qué haces aquí Matsumoto? ¿Qué hiciste esta vez?
― Taicho~ Solo vine a ver el avance de Sakura ― dijo la mujer haciendo pucheros.
― Habla de una vez Matsumoto ¿Qué hiciste? ― Hitsugaya comenzaba a impacientarse y eso no era bueno para la teniente.
― No he hecho nada Taicho, solo vine a dejarles esto ― la mujer les mostró unas cajas con comida ― Ya casi terminan y creo que les caería bien que comieran algo después entrenar.
El capitán no era tonto, esa mujer planeaba algo.
― Matsumoto…
Rangiku conocía ese tono de advertencia.
― Espero les guste, adiós Taicho~
Sakura sospechaba que todo aquello era obra de una persona… Hanatarō.
Ese pequeño traidor se las pagaría.
― Tienes que admitir que el chico tiene valor ― mencionó Atai riendo.
Eso era cierto.
― ¿Podemos comer?
― Has lo quieras Haruno, hemos terminado por hoy.
― ¿No piensas acompañarme? Venga, vamos a comer ― Sakura tomó de la mano al chico y lo arrastró hasta un árbol cercano.
― Pude caminar yo solo hasta aquí ― reclamó Hitsugaya, no admitiría que lo había tomado por sorpresa y menos que se había puesto un poco nervioso por la acción de la joven, nadie lo trataba con tal familiaridad.
― Le quitas lo divertido a la vida Tōshirō… Itadakimasu…
Ambos comieron en silencio por algunos minutos.
― Nunca te agradecí por lo de Hinamori ― dijo Hitsugaya sin dejar de comer.
― No he podido verla, solo pude darle la medicina a Kotetsu-san pero me alegra saber que está mejor.
― ¿Puedes curar al capitán Ukitake?
― Si, será lento pero lo lograre.
― Lo sé.
Tōshirō confiaba en sus habilidades médicas.
― A todo esto nunca te pregunte ¿Hinamori-san es tu novia?
El capitán escupió lo que tenía en la boca.
― ¡Que estupideces dice!
― Es que la tratas con mucho cariño y te preocupas mucho por ella ― argumentó la kunoichi bastante tranquila comparada con el exaltado chico. ― ¿Es ella la que no te corresponde?
― Haruno…
Ahí estaba ese tono de advertencia que solo usaba con su teniente.
― No te preocupes Tōshirō, te aseguro que lo lograras, eres bastante apuesto ― aseguró Sakura mirándolo directamente a los ojos.
Hitsugaya tardó algunos segundos en procesar lo que la joven había dicho.
Y cuando lo procesó, un gran sonrojo cubrió su rostro.
― Mujer… ¿Cómo logras decir semejantes cosas?
― Es la verdad, lo eres a pesar de ser tan gruñón.
El capitán no dijo más y siguió comiendo pero mirando a un lado, indignado.
― Nee… Tōshirō ¿Mañana puedes hacerlo de nuevo?
― ¿Qué? ― gruñó el chico.
― Quedarte y comer conmigo ¿Qué dice Hitsugaya-taicho?
Esta vez Tōshirō sí volteo a ver a la kunoichi y se encontró con una cálida sonrisa ofreciéndole un palito con dangos.
― Es divertido pasar el tiempo contigo ― siguió hablando la peli-rosa.
El capitán tomó los dangos y se giró de nuevo.
― Trae judías dulces…
…
Esa misma noche Ukitake se encontraba recostado esperando a su nueva doctora, la resignación había sido parte de su vida y tener un poco de esperanza le aterraba.
― Lamentamos la demora Ukitake-san, la medicina está lista.
― No te preocupes Haruno-san.
Junto a Sakura se encontraba Hanatarō e Izane.
La primera sesión dio lugar, la chica comenzó a emanar chakra en los pulmones gravemente dañados del hombre, repararlos a tal nivel sería complicado.
El cuerpo del capitán comenzó a reaccionar y varios gritos salieron de él, tratando de alejar a la kunoichi.
― Sosténganlo ¡Ahora! ― gritó la joven al ver ambos shinigamis estáticos.
Hanatarō e Izane lo hicieron rápidamente con esfuerzo, Ukitake ponía demasiada resistencia.
Dos horas pasaron sin esfuerzo.
Sakura dejó de emanar chakra y los shinigamis soltaron al capitán.
Después de darle su medicamento dejaron a Jūshirō dormir.
Afuera de la habitación los esperaban los capitanes Unohana y Kyōraku junto a Rukia y Kiyone Kotetsu y Sentarō Kotsubak, los dos shinigamis que siempre peleaban por la atención de su querido capitán.
― Todo ha salido bien, está descansando.
Vario gritos de felicidad y alivio llenaron el pasillo.
La kunoichi no tardó en desvanecerse por falta de chakra y cansancio.
El capitán la tomó en brazos velozmente.
― Tan extraordinaria dama se merece un descanso ― Kyōraku la observaba con una sonrisa ladina ― Duerme bien Sakura-chan.
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