—...¿Cómo fue?

Daemon no tuvo que especificar a qué se refería, estaba sentado en la cama junto con Lampo que tenía su torso desnudo, el mayor acariciaba con la yema sus dedos las numerosas cicatrices de su pequeño con el ceño fruncido.

—Fueron de muchas maneras...

—Lampo... —El aludido suspiró al saber que no podía escapar.

—¿Recuerdas que mi madre murió al darme a luz?

—Por supuesto, siempre fue un tema delicado para ti.

—Lo era más para mí padre. —Dijo con una sonrisa amarga—. Él siempre me culpó por la muerte de mi madre, decía que yo la había matado, así que merecía ser castigado.

Daemon palideció al escuchar esto.

—Lampo, no me digas que estas cicatrices te las hizo...

—Mi padre. —Lo interrumpió—. Todas y cada una de estas marcas me las hizo él antes de desterrarme. Ni siquiera recuerdo a qué edad fue la primera.

Daemon apretó sus puños comenzando a temblar de ira, pero se sobresaltó cuando Lampo apoyó la espalda en su pecho con los ojos cerrados y una expresión tranquila, ya había vuelto a abotonar su camisa.

—No tienes que mortificarte. Fue hace siglos y siendo sincero, nunca vi a ese hombre como un padre, así que no me duele lo que hizo, gracias a él te conocí y me volví fuerte para proteger a los demás. Hace tiempo que dejé ir mi pasado.

—¿Entonces por qué lo ocultaste? Ni siquiera me lo dijiste cuando pude ayudarte.

—No podías. Eras sólo el joven hijo de un marqués y tu padre se beneficiaba de sus tratos con el mío, no te hubiera apoyado si intentabas ayudarme y solo habrías salido perjudicado. Además... No quería mostrarte algo tan repugnante... —Confezó apenado.

—¿Es en serio Lampo? ¿Has visto mi ojo derecho? ¡Es mil veces más repugnantes que cualquiera de tus cicatrices y aún así nunca te importó!

—Porque nunca lo vi de esa forma Dae, tu ojo te da poder para protegerte, y aunque necesite de un monóculo es capaz de mostrarte el mundo. Es mucho mejor que mi inútil ojo derecho.

—¿Inútil?

—Soy ciego de mi ojo derecho. Una vieja lesión que me hizo mi padre, por eso siempre lo guiño.

Daemon lo abrazó y apoyó la frente en su hombro mientras volvía a temblar de rabia.

—Debí castigarlo más... —Murmuró siendo escuchado por Lampo.

—¿Castigarlo? ¿Dae a quién te refieres?

—...Hay algo que no sabes Lampo. ¿Recuerdas cuando llegué a Vongola y le contamos nuestro pasado a los chicos?

—Claro, Alaude llegó unos días después a petición de Giotto para que iniciará una investigación sobre mi padre. También me dió un entrenamiento exaustivo por ocultarle mi pasado. —Dijo con un escalofrío al recordar la expresión del que fue su maestro de combate.

—Sí... Destruimos el salón cuando lo ataque al ver como te cargaba cual costal de papas y estabas todo magullado. —Un primer encuentro memorable sin duda.

—Volviendo al tema, ¿qué tiene eso que ver Dae? —Él suspiró antes de seguir.

—Como ya sabes, la investigación quedó en un punto muerto ya que tu padre sabía cubrir bien sus rastros, pero eso fue hasta que heredé el título de marqués y tuve acceso a los documentos de mi padre. Resultó que él lo había ayudado con algunos de sus fraudes a cambio de un beneficio, así que fue fácil encontrar pruebas en su contra y apresarlo.

—¿¡Mi padre fue encarcelado!? —Preguntó separándose de Daemon para mirarlo a los ojos.

—Por desgracia no, cuando la policía llegó el logró escapar con una gran cantidad de su fortuna, solo pudieron incautar sus bienes.

—¿Qué significa eso? ¿A donde fue mi padre?

—...Fue a ocultarse con una famiglia que lo respaldaba, compró su protección con el dinero que se llevó para así obtener información y esperar el momento adecuado para vengarse. —Para ese punto Lampo estaba completamente pálido.

—Daemon... No me digas que mi padre... —El contrario asintió con pesar.

—Fue él quien dirigió el ataque a Vongola cuando Giotto debilitó nuestras fuerzas, lo averigüé después de que Ricardo tomara el mando.

Lampo juraría que de no haber estado sentado en ese momento, habría caído.

—Entonces... ¿Todo fue... Mi culpa? —Preguntó temblando y con lágrimas corriendo por su rostro.

Daemon ante esto volvió a abrazarlo y a susurrarle que no había sido su culpa, entonces Lampo recordó algo más.

—Daemon... Sobre Elena... —Dice Lampo en un susurró.

Daemon estaba por contestar pero...

—¡Lampo-san! ¡Melon-san! —Se escuchó la voz del pequeño Lambo que los buscaba.

—¿Melon-san? —Repitió Daemon con un tic en la ceja.

—Jejejeje. —Rió Lampo, entonces los dos decidieron dejar el tema por ahora y se arreglaron para ir a encontrarse con el pequeño.

—Iremos al restaurante del padre de Take-nii. —Les explicó el niño ya vestido con su habitual ropa de vaca.

—Está bien pequeño. —Dijo Daemon sonriendo y entonces Lampo volvió al anillo para reponerse mientras el ilusionista se quedaba acompañando a Lambo hasta que los demás estuvieran listos para irse.

Mientras tanto, en otro lugar estaban reunidas cinco chicas...

—Entonces... ¿Nueva pareja? —Preguntó Haru emocionada, aunque no era la única, Kyoko, Hana y M.M también lo estaban.

—Sí, y son muy tiernos. —Expresó Chrome—. Aunque Daemon-san necesita un empujón para aclarar sus sentimientos.

—Alto... ¿Seme que no sabe nada y Uke que se reprime? —Se aseguró Hana antes de anotar en una libreta.

—Sí. —Sonrió Chrome de forma zorruna—. Adelheid y Shittopi-chan también ayudarán, jeje.

Las chicas se miraron entre ella y luego asintieron.

—Ayudaremos también. —Exclamaron las cuatro al mismo tiempo.

Al mismo tiempo, en Takesushi...

Ya el lugar estaba vacío, pero Tsuyoshi sabía que ellos llegarían.

—Bienvenidos chicos. —Recibió Tsuyoshi con una sonrisa a su hijo y sus amigos, aunque luego frunció el seño.

—Hola papá. —Lo saludó Takeshi pero se extrañó ante la expresión de su padre—. ¿Qué ocurre?

—Hijo, ¿por qué no les dicen a sus otros dos amigos que salgan de sus escondites? —Le sugirió tranquilo.

Los chicos suspiraron ante esto, después de todo, Tsuyoshi tenía un gran instinto.

—Lampo-san puede salir. —Dijo el pequeño Lambo.

Entonces Lampo se materializó un tanto sorprendido al igual que Daemon, que salió sin que le avisarán.

—Un gusto conocer a dos de los primeros guardianes Vongola. Soy Yamamoto Tsuyoshi, el padre de Takeshi.

—Un gusto. —Respondieron los dos fantasmas.

Luego de un rato, meintras estaban comiendo y Tsuyoshi les explicaba algunas cosas a los dos fantasmas, a Mukuro le recorrió un escalofrio.

—¿Por qué siento que Nagi planea algo? —Dijo con cara de horror.

—A veces es más terrorifica que tú. —Expresó Ryohei sin su muletilla.

Los demás asintieron de acuerdo.

—¿En serio? Cuando los conocí no lo parecía. —Dijo Daemon sorprendido, desde que lo encontraron en el reloj la pequeña niebla no le había dado esa impresión.

—Antes no lo era. —Comenzó Mukuro con un aura emo—. Pero por una mala influencia se volvió así. —Explicó llorando a cascaditas mientras los demás tenían cara de poker.

—No seas dramático... —Lo regañó Tsuna negando con su cabeza—. Todavía no aceptas que Chrome sale con Mammon...

—¡Eso jamás! ¡Esa relación puede considerarse pedofilia! —Exclamó recobrando la compostura y emanando esta vez un aura furiosa.

Eso hizo que los chicos se golpearan la frente, incluso Lambo lo hizo mientras que Daemon y Lampo los veían atónitos.

—Hijo... ¿No deberían llevarlo a terapia? —Preguntó Tsuyoshi a Takeshi.

—Lo que pasa papá, es que si lo enviamos el terapeuta es quién sale loco. —Dijo la lluvia con simpleza.

Luego de eso, Hayato les explicó a los dos fantasmas quién era Mammon y el por qué Mukuro era así...

—Nufufu, estoy de acuerdo con la piña. —Expresó Daemon uniéndose a Mukuro en el equipo "Sobreprotección a Nagi".

—Ya lo perdimos. —Dijo Lampo, conociendo en carne propia que tan mamá gallina podía ser el mayor cuando se lo proponía.

Luego del dramatismo generado por las dos nieblas mayores, siguieron comiendo tranquilos hasta que...

—Ushishishi. —Esa risa los detuvo en seco y a cierto peliplata le recorrió un escalofrio por la columna.

—Belphegor... —Dijo Tsuna pálido mientras que los dos fantasmas estaban igual o peor.

—Sabía que los encontraría aquí, vine por ti plebeyo pulpo. —Expresó Bel dirigiéndose a Hayato, que de inmediato se puso rojo.

—¡¿Por qué no me avisaste que vendrías?! —Le gritó el peliplata.

—Eso le hubiera quitado lo divertido. —Explicó el rubio con simpleza.

—Eeh... ¿Por qué no estás sorprendido de vernos ?—Preguntó Lampo.

El rubio entonces lo miró, cosa que aún no entendían como podía hacer con ese flequillo en la cara.

—Ya sabía. —Dijo encogiendose de hombros—. Me lo dijo Mammon, a la que se lo dijo la plebeya del parche.

Luego de decir eso agarró a Hayato y lo cargó sobre uno de sus hombros como un costal de papás.

—¡¿Qué mierda haces?! ¡Suéltame! —Gritó histérico la tormenta menor.

—Si me disculpan, este principe debe atender unos asuntos con su pulpo. —Dijo él con una sonrisa y se llevó a Hayato de ahí.

—¿Esos dos...? —Pregunta Lampo

—Sí, son una pareja extrema. —Respondió Ryohei sin que el fantasma terminara.

Entonces Daemon y Lampo presenciaron, una vez más, lo rara y divertida que era la nueva Vongola.

Y eso que recién las clases comenzaban mañana.

Continuará...

Vada: ¡Jajajajajja! —Se ríe mientras se seca las lágrimas—. ¡Amé escribir lo de Mukuro y Daemon!

Yo: Siempre he dicho que las frutas tienen complejo de mamá gallina.

Skull: Siento pena por Hayato —Expresa mientras come una masita.

Verde: No lo hagas, al final lo disfruta. Todo el que está con ese tipo de locos termina disfrutando.

Skull: ...

Yo: No preguntes. Por tu bien.

Mammon: ¿Cuándo me darán ustedes mi Yaoi? —Les exige a Verde y a Skull, e inconcientemente cada uno se lleva sus manos a sus retaguardias.

Mientras, Mosca Verde trataba de evitar que Vada se ahogara de la risa.

Yo: El de ellos todavía demora, pero te puedo dar un poco de ambos con Reborn si quieres. —Le ofrece mostrando unas fotografías.

Verde: ¡Alto ahí! ¿¡Como que ambos!? ¡¡Reborn!! ¡¡Ven acá para que pueda castrarte!! —Grita y se va a buscar al Hitman.

Yo: Ups.

Vada: O si quieres yo puedo darte algo de Bermuda con Skull o Kawahira. — Dice ella sonriendo.

Skull: ¡Bermuda Von Veckenschtein! —Grita Skull y, al igual que Verde, se va.

Yo: ¡Buajajakajajajajajajajajajaja! ¡Somos terribles!

Mammon: ¿Esos ruidos son...? —Pregunta al escuchar unos peculiares ruidos y gritos de "¡Ahh Reborn!" y otros de "¡Más rapido Bermuda!"

Vada: ¡Vamos a grabar!

Yo: ¡No olviden los pañuelos que nos desangramos!

Mientras las tres se iban a grabar.

Mosca Verde aparece y muestra en la pantalla la pregunta de la semana, o mejor dicho... Las preguntas.

¿Cuál será el plan de las fuyoshis? ¿Terminará Hayato en silla de ruedas? ¿Qué quería decirle Lampo a Daemon? Y más importante: ¿La alóndra obtendrá su venganza por la pintura rosa?