Miguel y Joan Manuel
Peter les pasó la carátula del disco de poemas de Miguel Hernández musicados por Joan Manuel Serrat. Era completamente negra con una pequeña fotografía en blanco y negro de un hombre alzando el puño cerrado.
-Mira, Prince, con el puño cerrado, como nosotros… - dijo Hipólita.
-¿La foto es de Miguel Hernández, Peter? – le preguntó Sev.
-Desde luego que lo es – respondió Peter.
-Claro, cariño, porque era revolucionario, como nosotros – le respondió a Hipólita - ¿Era anarquista, Peter?
-Sé que estuvo afiliado al partido comunista, pero desde luego, de espíritu, era anarquista. Lo veréis en las letras.
Extrajeron el folleto.
-Buf… va a resultarme muy difícil seleccionar, ¿eh? – dijo Peter.
-¿Es muy largo? – preguntó Sev.
-Algo más de media hora.
-Entonces ponlo entero.
-Entonces hacemos una cosa – dijo Jack – Porque ya son casi las doce y media. Voy a llamar a casa y que Ariel venga ya, lo cojo yo en brazos.
-Buena idea.
Hicieron así, Jack llamó a Ariel y el chico llegó por Red Flu.
-¡Sev! – exclamó cuando lo vio.
-Mi hermanito… - dijo Sev.
-¡Qué alegría, qué alegría! Pensaba que ya no me llamabais…
-Perdona, cariño, nos hemos ensimismado escuchando música.
-Prince, Prince… - le dijo Hipólita – Quédate ahora con él y mira con él las letras.
-Vale, gracias, cariño.
-Yo ya las leeré otro día.
-O también podéis sentaros Jack y tú a nuestro lado y las leemos los cuatro.
-¿Y Alice?
-Ya las leerá otro día, en las clases de español.
Así lo hicieron, se reorganizaron. Sev cogió a Ariel y Jack a Hipólita, sentándose ambos juntos, al otro lado quedaron Alice y Lily. Peter puso el disco y se sentó.
-'Menos tu vientre' – anunció Sev.
Menos tu vientre
Todo es confuso
Menos tu vientre
Todo es futuro fugaz
Pasado baldío y turbio
Menos tu vientre
Todo es oculto
Menos tu vientre
Todo inseguro
Todo postrero
Polvo sin mundo
Menos tu vientre
Todo es oscuro
Menos tu vientre
Claro y profundo
-¿La comprendéis? – preguntó Sev a los peques - Le hizo un poema a su mujer cuando estaba embarazada.
-Claro… - dijo Hipólita
Menos tu vientre
Todo es confuso
Menos tu vientre
Todo es futuro fugaz
Pasado baldío y turbio
Menos tu vientre
Todo es oculto
Menos tu vientre
Todo inseguro
Todo postrero
Polvo sin mundo
Menos tu vientre
Todo es oscuro
Menos tu vientre
Claro y profundo
-'Elegía'.
-¿Qué es eso? – preguntó Hipólita.
-Una elegía es un canto a alguien que ha muerto – respondió Peter.
En Orihuela, su pueblo y el mío
Se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé
A quien tanto quería
Yo quiero ser llorando el hortelano
De la tierra que ocupas y estercolas
Compañero del alma, tan temprano
Alimentando lluvias, caracolas
Y órganos mi dolor sin instrumento
A las desalentadas amapolas
Daré tu corazón por alimento
Tanto dolor se agolpa en mi costado
Que por doler me duele hasta el aliento
Un manotazo duro, un golpe helado
Un hachazo invisible y homicida
Un empujón brutal te ha derribado
No hay extensión más grande que mi herida
Lloro tu desventura y sus conjuntos
Y siento más tu muerte que mi vida
Ando sobre rastrojos de difunto
Y sin calor de nadie y sin consuelo
Voy de mi corazón a mis asuntos
Temprano levantó la muerte el vuelo
Temprano madrugó la madrugada
Temprano está rodando por el suelo
No perdono a la muerte enamorada
No perdono a la vida desatenta
No perdono a la tierra ni a la nada
En mis manos levanto una tormenta
De piedras, rayos y hachas estridentes
Sedienta de catástrofes y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes
Quiero apartar la tierra parte a parte
A dentelladas secas y calientes
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
Y besarte la noble calavera
Y desamordazarte y regresarte
-Buf… qué crudo… - dijo Sev.
-Desde luego – dijo Jack.
Y volverás a mi huerto y a mi higuera
Por los altos andamios de las flores
Pajareará tu alma colmenera
De angelicales ceras y labores
Volverás al arrullo de las rejas
De los enamorados labradores
Alegrarás la sombra de mis cejas
Y tu sangre se irá a cada lado
Disputando tu novia y las abejas
Tu corazón, ya terciopelo ajado
Llama a un campo de almendras espumosas
Mi avariciosa voz de enamorado
A las aladas almas de las rosas
Del almendro de nata te requiero
Que tenemos que hablar de muchas cosas
Compañero del alma, compañero
-Pero termina esperanzada – dijo Jack.
-Así es, éste tío era la bomba. Lo que ha dicho Peter, canalizaba todo el sufrimiento – Sev anunció – 'Para la libertad'.
-Ésta para el final – dijo Peter – levantándose de un salto a parar el tocadiscos – Le damos a la siguiente.
-'La boca' – anunció Sev.
Comenzó la canción.
-Flautas, Hipólita – le dijo Sev.
-Vaya, es cierto… qué bonitas… - dijo ella.
Boca que arrastra mi boca
Boca que me has arrastrado
Boca que vienes de lejos
A iluminarme de rayos
Alba que das a mis noches
Un resplandor rojo y blanco
Boca poblada de bocas
Pájaro lleno de pájaros
Canción que vuelve las alas
Hacia arriba y hacia abajo
Muerte reducida a besos
A sed de morir despacio
Das a la grama sangrante
Dos tremendos aletazos
El labio de arriba el cielo
Y la tierra el otro labio
Beso que rueda en la sombra
Beso que viene rodando
Desde el primer cementerio
Hasta los últimos astros
Beso que va a un porvenir
De muchachas y muchachos
Que no dejarán desiertos
Ni las calles ni los campos
Cuánta boca ya enterrada
Sin boca desenterramos
Bebo en tu boca por ellos
Brindo en tu boca por tantos
Que cayeron sobre el vino
De los amorosos vasos
Hoy son recuerdos, recuerdos
Besos distantes y amargos
Boca que desenterraste
El amanecer más claro
Con tu lengua tres palabras
Tres fuegos has heredado
Vida, muerte, amor, ahí quedan
Escritas sobre tus labios
Vida, muerte, amor, ahí quedan
Escritas sobre tus labios
-Preciosa, preciosa…
-Cierto, vaya descubrimiento – dijo Jack.
-A mí también me ha encantado, Prince – dijo Hipólita – Habla de los besos. También quiero tocarla, tú cantando y yo con la flauta…
-Claro, cariño – Sev anunció – 'Umbrío por la pena'.
Umbrío por la pena, casi bruno
Porque la pena tizna cuando estalla
Donde yo no me hallo no se halla
Hombre más apenado que ninguno
Pena con pena y pena desayuno
Pena es mi paz y pena mi batalla
Perro que ni me deja ni se calla
Siempre a su dueño fiel pero importuno
Cardos, penas me oponen su corona
Cardos, penas me azuzan sus leopardos
Y no me dejan bueno hueso alguno
No podrá con la pena mi persona
Circundada de penas y de cardos
Cuánto penar para morirse uno
-Esto ha sido un soneto, una construcción poética muy habitual, ya escuchamos uno antes en el disco de Elis y Tom – dijo Peter.
-Cierto – dijo Sev – Vaya fuerza ahora la orquesta.
-Desde luego, los arreglos también son inmejorables.
La canción terminó, Peter se levantó a darle la vuelta al disco.
-'Nanas de la cebolla' – anunció Sev.
-Atentos a ésta. Fue escrita desde la cárcel a su mujer que amamantaba a su hijo mientras sólo tenía cebollas para comer – dijo Peter.
-Vaya tela…
-Vais a alucinar.
Peter puso la aguja sobre el disco y se sentó a escuchar.
La cebolla es escarcha cerrada y pobre
Escarcha de tus días y de mis noches
Hambre y cebolla
Hielo negro y escarcha grande y redonda
En la cuna del hambre mi niño estaba
Con sangre de cebolla se amamantaba
Pero tu sangre
Escarchada de azúcar, cebolla y hambre
Una mujer morena resuelta en luna
Se derrama hilo a hilo sobre la cuna
Ríete niño
Que te traigo la luna cuando es preciso
Tu risa me hace libre, me pone alas
Soledades me quita, cárcel me arranca
Boca que vuela
Corazón que en tus labios relampaguea
-Qué preciosidad, qué valor – dijo Sev.
Es tu risa la espada más victoriosa
Vencedor de las flores y las alondras
Rival del sol
Porvenir de mis huesos y de mi amor
Desperté de ser niño, nunca despiertes
Triste llevo la boca, ríete siempre
Siempre en la cuna
Defendiendo la risa pluma por pluma
Al octavo mes ríes con cinco azahares
Con cinco diminutas ferocidades
Con cinco dientes
Como cinco jazmines adolescentes
-Qué bonito… - dijo Sev.
Frontera de los besos serán mañana
Cuando en la dentadura sientas un arma
Sientas un fuego
Correr dientes abajo buscando el centro
Vuela niño en la doble luna del pecho
Él triste de cebolla, tú satisfecho
No te derrumbes
No sepas lo que pasa ni lo que ocurre
Sev lloraba cuando terminó la letra, Jack lo rodeó con el brazo y le preguntó:
-¿Estás bien?
-Sí, sí, es que me ha emocionado mucho, pensar que escribió esto enfermo desde la cárcel, qué hombre más valiente, es alucinante.
-Me ha encantado, Prince, ésta también quiero… – dijo Hipólita.
-Yo también, cariño, yo también.
-¿Qué decís de la letra, chicos? – preguntó Peter.
-Nunca leí nada así en mi vida – dijo Sev.
-Ni yo – dijo Jack.
-Pues ha estado silenciado durante toda la dictadura – dijo Peter.
-Vaya…
La canción terminó, Jack anunció:
-'Romancillo de mayo'.
Por fin trajo el verde mayo
Correhuelas y albahacas
A la entrada de la aldea
Y al umbral de las ventanas
Al verlo venir se han puesto
Cintas de amor las guitarras
Celos de amor las clavijas
Las cuerdas lazos de rabia
Y relinchan impacientes
Por salir de serenata
En los templados establos
Donde el amor huele a paja
A honrado estiércol y a leche
Hay un estruendo de vacas
Que se enamoran a solas
Y a solas rumian y braman
La cabra cambia de pelo
Cambia la oveja de lana
Cambia de color el lobo
Y de raíces la grama
Son otras las intenciones
Y son otras las palabras
En la frente y en la lengua
De la juventud temprana
En la frente y en la lengua
De la juventud temprana
Van los asnos suspirando
Reciamente por las asnas
Con luna y aves las noches
Son vidrio de puro claras
Las tardes, de puro verdes
De puro azul, esmeraldas
Plata pura las auroras
Parecen de puro blancas
Y las mañanas son miel
De puro y puro doradas
-Qué bonito, Prince… todos los colores del día… - dijo Hipólita.
-Desde luego, ésta también quiero.
-Y yo…
Campea mayo amoroso
Que el amor ronda majadas
Ronda establos y pastores
Ronda puertas, ronda camas
Ronda mozas en el baile
Y en el aire ronda faldas
-'El niño yuntero' – anunció Sev.
-Buf… preparaos para ésta, ¿eh? Muy, muy dura – dijo Peter – Pero toda una declaración de principios, recordad que sabe de lo que habla.
Carne de yugo ha nacido
Más humillado que bello
Con el cuello perseguido
Por el yugo para el cuello
Nace como la herramienta
A los golpes destinado
De una tierra descontenta
Y un insatisfecho arado
Entre estiércol puro y vivo
De vacas, trae a la vida
Un alma color de olivo
Vieja ya y encallecida
Empieza a vivir y empieza
A morir de punta a punta
Levantando la corteza
De su madre con la yunta
Empieza a sentir y siente
Su vida como una guerra
Y a dar fatigosamente
En los huesos de la tierra
Contar sus años no sabe
Y ya sabe que el sudor
Es una corona grave
De sal para el labrador
Trabaja y mientras trabaja
Masculinamente serio
Se unge de lluvia y se alhaja
De carne de cementerio
A fuerza de golpes, fuerte
Y a fuerza de sol, bruñido
Con una ambición de muerte
Despedaza un pan reñido
Cada nuevo día es
Más raíz y menos criatura
Que escucha bajo sus pies
La voz de la sepultura
Y como raíz se hunde
En la tierra lentamente
Para que la tierra inunde
De paz y panes su frente
Me duele este niño hambriento
Como una grandiosa espina
Y su vivir ceniciento
Revuelve mi alma de encina
Lo veo arar los rastrojos
Y devorar un mendrugo
Y declarar con los ojos
Que por qué es carne de yugo
Me da su arado en el pecho
Y su vida en la garganta
Y sufro viendo el barbecho
Tan grande bajo su planta
¿Quién salvará a ese chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esa cadena?
Que salga del corazón
De los hombres jornaleros
Que antes de ser hombres son
Y han sido niños yunteros
-¡Vaya tela! – exclamó Sev.
-Lo que os decía, impresionante – dijo Peter.
-Desde luego – dijo Jack.
-Ésta también pienso cantarla – dijo Sev – Para los inmigrantes españoles y latinoamericanos.
-Claro que sí – dijo Jack, y anunció – 'Canción última'.
La canción comenzó.
-Más flautas, Hipólita – le dijo Sev.
-Sí, qué bonito…
Pintada, no vacía
Pintada está mi casa
Del color de las grandes
Pasiones y desgracias
Regresará del llanto
Adonde fue llevada
Con su desierta mesa
Con su ruinosa cama
Florecerán los besos
Sobre las almohadas
Y en torno de los cuerpos
Elevará la sábana
Su intensa enredadera
Nocturna, perfumada
El odio se amortigua
Detrás de la ventana
Será la garra suave
Dejadme la esperanza
Dejadme la esperanza
Dejadme la esperanza
Pintada, no vacía
Pintada está mi casa
-Ésta podrías aplicártela tú, Prince – le dijo Jack.
-Claro. Por cierto, pintaré mi casa cuando se me pase el disgusto con mi madre – dijo Sev.
-Te ayudaremos entre todos.
-Va a hacerlo la madre de Hipólita, con magia.
-Entonces que nos enseñe y la ayudamos.
-Pero quiero pagarle por hacerlo.
-Pues hazlo, pero la ayudamos igualmente.
-Está bien – anunció - 'Llegó con tres heridas'.
La canción comenzó.
-Eso es un bajo, Prince – le dijo Jack.
-Vaya… y flauta… - dijo Sev - Pues quedan genial, para tocar con Hipólita.
-Desde luego, nunca lo oí. Esta música es muy original, ¿eh?
-Cierto.
Llegó con tres heridas
La del amor, la de la muerte, la de la vida
Con tres heridas viene
La de la vida, la del amor, la de la muerte
Con tres heridas yo
La de la muerte, la de la vida, la del amor
Llegó con tres heridas
La del amor, la de la muerte, la de la vida
Con tres heridas viene
La de la vida, la del amor, la de la muerte
Con tres heridas yo
La de la muerte, la de la vida, la del amor
-Wow… también maravillosa, qué sencilla y profunda a un tiempo – dijo Sev.
-En mi opinión, de los mejores poetas que he leído nunca – dijo Peter – En cualquier lengua, y eso que sólo conozco estas diez traducciones, debe ser una pasada saber español y poder leer toda su obra.
-¿No está traducida al inglés?
-No he encontrado nada. Lo que te digo, silenciado, quizá ahora lo hagan.
-Entonces esperaré a aprender español para leerla en el idioma original.
-Muy buena idea – Peter se levantó - Voy con la que nos hemos dejado antes, cuando la escuchéis y la leáis comprenderéis por qué lo he hecho. Por el momento, sólo escuchad, después vuelvo a ponerla para que leáis, ahora disfrutad únicamente de la música.
Peter le dio la vuelta al disco y puso la pista que había no había sonado antes, anunció:
-'Para la libertad'.
La escucharon sin leer.
-Buaaah… qué marcha… - dijo Sev.
-Muy esperanzadora, ¿verdad? – dijo Peter – Cuando leas la letra vas a alucinar.
Cuando la canción terminó, Peter les dijo:
-Allá va de nuevo, ahora leéis y luego comentamos. ¿La tenéis?
-La tenemos – dijo Sev.
Peter puso la canción de nuevo.
Para la libertad sangro, lucho, pervivo
Para la libertad, mis ojos y mis manos
Como un árbol carnal, generoso y cautivo
Doy a los cirujanos
Para la libertad siento más corazones
Que arenas en mi pecho, dan espuma mis venas
Y entro en los hospitales y entro en los algodones
Como en las azucenas
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan
Ella pondrá dos piedras de futura mirada
Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
En la carne talada
Retoñarán aladas de savia sin otoño
Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida
Porque soy como el árbol talado que retoño
Aún tengo la vida
Para la libertad sangro lucho, pervivo
Para la libertad, mis ojos y mis manos
Como un árbol carnal, generoso y cautivo
Doy a los cirujanos
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan
Ella pondrá dos piedras de futura mirada
Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
En la carne talada
Retoñarán aladas de savia sin otoño
Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida
Porque soy como el árbol talado que retoño
Aún tengo la vida
-Buah… Vaya tela… – exclamó Sev.
-¿Has pillado de qué va? – le preguntó Peter.
-Claro que lo he pillado, de los mutilados en la Guerra Civil.
-Eso mismo.
-Qué tío, es increíble. Ojalá lo hubiera conocido.
-Podría estar vivo todavía, nació en el '10, tendría sesenta y seis años.
-Qué lástima.
-Y todo lo que habría escrito y no pudo por morir tan joven.
-Desde luego, qué pérdida más grave.
-Pues ya sabes, a preservarte y retoñar como el árbol talado, como el fénix que resurge de sus cenizas, y a trabajar toda la vida para dejarnos a los demás lo máximo que puedas de tu entrega y tu talento. Porque tú eres como él, habéis pasado por el crisol, y sois las personas como vosotros las que hacéis que el mundo gire y avance.
