Meimi estaba siendo atada a un árbol por el vampiro. Le había puesto una tela en la boca. Tetsuki había empezado a llorar desesperadamente mientras el sujeto se burlaba de él. La chica también estaba llorando de miedo. Nunca había pensado que iba a ser la siguiente víctima del asesino. Había sido sorprendida en la oscuridad por el sujeto, y no le había dado tiempo de usar alguno de sus trucos sorpresa. No escuchaba ningún sonido a su alrededor. Estaban en la penumbra del bosque, completamente a oscuras.

-Primero la chiquilla me dará su sangre, y después vas a morir, Tetsuki. Tu sangre no sabe tan bien como la de tu hermano…-se burló macabramente el asesino.

-Estás loco, Ionut. Has perdido toda cordura…Te consideré mi amigo. CUÁNDO VAS A ENTENDER QUE NO ERES UN VAMPIRO DE VERDAD?- gritó el muchacho golpeando el piso con toda la fuerza que le permitía su fatigado cuerpo.

-Tu no sabes de lo que estas hablando!- rugió Ionut preso de una ira explosiva- Es el llamado de mi naturaleza…durante tantos años lo esperé…pero no creí yo tampoco que fuera posible…-

-Piensa en tu madre…¿Ella sabe lo que estás haciendo? ¿Sabe que eres el asesino que ha traído miseria y dolor a esta ciudad? ¿El que ha quemado iglesias?

-NO ME HABLES DE ESA PERRA MALAGRADECIDA! LA ODIO! – El vampiro estaba completamente enloquecido. – Ella quiso castrarme y acabar con mis institos naturales, no me deja ser. Yo sólo quiero vivir de acuerdo a mi naturaleza, a lo que fui creado. Es una hipócrita. Ha hecho una fortuna con los cuentos de mi abuela y la herencia de la familia de mi padre. Voy a castigarla a ella también una vez que termine contigo y con la mocosa! Mi único señor es Satán. Dios me abandonó desde que nací…- Meimi trataba de hablar a través de la tela, gimiendo y resoplando.

-La chiquilla quiere decir algo…- señaló Ionut con desprecio.- Será mejor que hables rápido, porque me muero de ganas de bajarte las bragas, follarte y luego dejarte seca. Si gritas te clavo esto de inmediato…- sacó la herramienta que Rina había descrito, aquel bidente afilado que parecía un trinchador de carne y la puso en el cuello de Meimi, aprentándola amenazadoramente. - le retiró la tela de la boca a Meimi, que tosió y farfulló…

-No lo entiendo…-chilló la muchacha derramando lágrimas de terror e impotencia…-¿Por qué tienes tanto odio en el corazón?¿Por qué crees que Dios te odia y no quiere saber de ti…?-

-Es una historia muy larga que una niñata estúpida como tu jamás entendería… Si solo hablaste para hacerme perder el tiempo te mereces esto. –Le dio un fuerte bofetón a Meimi, que empezó a sangrar por la boca. El vampiro la besó a la fuerza, saboreando su sangre.

-Me lo imaginé. Sabes deliciosa, lindura…- se rió…- La sangre de una muchacha virgen tiene un sabor inconfundible. Quizás te deje viva y serás mi amante. Recorreremos el mundo y crearemos un imperio de vampiros. Seremos aquellos que aterroricen a la sociedad desde las sombras y…-

No pudo terminar de decir su discurso. El señor Hitachi le apuntaba con una ballesta iluminada con una luz de halógeno mientras corría a toda velocidad hacía el. Ionut se cubrió los ojos con la mano. Vasile, su padre, venía detrás con una expresión de cólera fría.

-Déja a la chica, Ionut!- gritó Vasile – Ya se acabó todo esto, tienes que parar!

-NO LO HARÉ! Lo sabía, sabía que venías!- replicó el vampiro a su padre…- Ahora te acuerdas de que tienes un hijo?-

-Sí, fui un estúpido, lo admito! Pero eso no justifica lo que estas haciendo, sabías?- Vasile caminó amenazadoramente hacia su hijo, que sacó el arma de doble pincho. Sin inmutarse, se acercó con paso decidido a su hijo, que resollaba de ira.

-Lamentable lo que tu madre te hizo, lo sé. Pero en nuestra especie no queda otro remedio. Es también culpa mía. Nos estamos extinguendo por el miedo de pueblerinos ignorantes que creen que todos somos malvados, nos cazan y nos matan sistemáticamente desde hace siglos…solamente tener hijos con mortales nos salva de este destino cruel. Pero no todos somos "hijos de Satán" como ridículamente crees, hijo!- espetó Vasile sin remordimiento. – Mi error fue no haberte llevado conmigo a Rumania, allí te habría educado como un hombre de bien y no como un ridículo émulo barato de Drácula. Yo no bebo sangre humana, sólo animal, y me aseguro de ser un ciudadano de bien en mi ciudad y de vivir en paz. No es agradable tener que matar ratas, reses o cerdos para poder vivir, pero es lo que hay! Los mortales, como tu madre, me han dado alegría y amor, aceptación incondicional, no puedo levantar mi mano contra ellos! -

-TU NO SABES EL DOLOR QUE MI MADRE ME OCASIONÓ!- berreó Ionut, sulfúrico. Me quitaron los colmillos a los diez años, a la edad que los vampiros los desarrollan, y por eso tengo que alimentarme de sangre con esta mierda!- blandió amenazadoramente el bidente.- Mi madre me odió desde que nací, solo me hablaba mal de ti, decía que eras un playboy, que la engañabas con otras mujeres y que nunca te interesaste por nuestro bienestar. Eres un vampiro patético, papá. Los vampiros de verdad matamos humanos y nos bebemos su sangre! Me recuerdas a esa pandilla de estúpidos que empezaron a seguirme en la universidad…se creían muy rudos matando animales. Todos se zurraron de miedo cuando les dije que era un vampiro real! - soltó una risotada demente.

-Hijo, siento mucho tener que hacer esto. Pero es por tu bien.- Los cabellos de Vasile se erizaron mientras sus colmillos y sus uñas crecían de manera descomunal y se hacían afilados. El padre saltó sobre su hijo, y comenzaron a luchar. Ambos sujetos poseían una fuerza descomunal. Rodaban haciéndose girones la ropa por el suelo. Hitachi los observaba con una mezcla de fascinación y nerviosisimo que lo paralizaba, hasta que Tetsuki lo intyerrumpió

-Señor, no se quede mirando y libere a la muchacha!- Hitachi reaccionó torpemente, corriendo con toda la velocidad que podía hacia Meimi. A unos metros Vasile e Ionut continuaban su encarnizada pelea. Unos pocos segundos después Saint Tail ya estaba libre. Hitachi sacó de su bolso un crucifijo y se lo tendió a Meimi.

-Lo vas a necesitar, chiquilla. Ven hacia acá. – ambos se dirigieron hacia un pequeño claro en medio del bosque, donde Ionut y su padre resollaba de cansancio. Ambos tenían la ropa cubierta de sangre y roturas.

-El viejo patético ya no pelea tan bien…- se burló Ionut. – Te has oxidado…-

-Tu fuerza es impresionante, lo admito…- respondió Vasile- Pero yo no uso mi fuerza para lastimar inocentes…-

-YA BASTA!- gritó Inout. Vasile intentó defenderse, pero se desplomó sobre la hierba. La pelea habá sido mucho para él.

Meimi no pudo ver claramente lo que sucedía. Hitachi gritó apuntando su ballesta hacia ellos. El disparo del arma cortó el viento. Un grito ahogado indicó que el proyectil había penetrado en su objetivo. Saint Tail corrió hasta donde estaban los cuerpos de Vasile y su hijo. Vasile se había levantado mirando con horror la flecha clavada en el corazón de su hijo, que profirió un grito espeluznante. Su cuerpo pareció convertirse de pronto en cenizas, desintegrándose como si fuese una estatua de arena. Hitachi se acercó tímidamente a Vasile, que bajó la mirada.

-Perdóname, Vasile, yo, no quería….- Hitachi estaba presa de los nervios y el pánico…- no me mates, por favor, yo sólo lo hice porque…-

-Hiciste lo correcto…- dijo el vampiro con la voz quebrada. – Mi propio hijo, quería matarme. Habría preferido que nos matáramos el uno al otro…- Y rompió a llorar. Meimi se acercó para consolarlo, mientras Hitachi se encogía de vergüenza y resignación.