Matsuri 10
Sasori intenta liberarse de la sombra y la arena. Que felicidad que llegue justo a tiempo —¡Gaara! —grito y corro hacia él.
Gaara se planta protectoramente delante de mí, supongo que hay cosas que nunca cambian —¿No te hizo nada? —me pregunta, yo niego.
—No, llegaste en el momento justo —respondo y observo a los rehenes, mis amigos—. Tenemos que alejarnos de aquí, Gaara, o todos correrán peligro.
Él asiente.
—Así que por fin estás aquí —dice aunque no puede moverse—. Le estaba contando a tu esposa cómo fue que murieron sus hijos, también estaba admirando a tu familia —mira a Temari—. Es una lástima que ahora sólo sean unos debiluchos, incluso tu padre, el cuarto Kazekage. Cayó de un solo golpe, qué decepcionante.
—Cállate ya, jodido imbécil —responde Gaara molesto—. ¿Todo lo que sabes hacer es hablar y hablar?
—También sé hacer otras cosas —contesta, moviendo ligeramente el dedo meñique, cuyo hilo de chakra conectado a su marioneta, nos arroja infinidad de cuchillos.
Puede ver el asombro en la cara de nuestros amigos, quizá seguros de que moriremos, Shikamaru parece más calmado y es el único que no se sorprende demasiado cuando la arena forma una pared y nos protege de los cuchillos.
—Supongo que has recuperado todos tus poderes —dice Shikamaru y suelta su técnica. Gaara, ordena a la arena arrojar a Sasori por la ventana, rompe el vidrio y sale volando de la casa.
—¡Chicos! —grito y corro hacia ellos, corto los amarres que los atan. Sari me mira confundida pero no tengo tiempo de explicarle nada así que solo le sonrió y le aseguro que todo estará bien.
Shikamaru va directo a Temari y después de liberarla la abraza con fuerza, creo que es la primera vez que la veo asustada.
—¿Qué carajo está pasando? —Kankuro habla mientras abraza protectoramente a Sari—. Gaara, ¿quién es ese tipo? ¿Por qué quería que vinieras y nos hizo esto?
—¿Qué es eso de Kazekage? —pregunta Temari y Shikamaru le acaricia el cabello para tranquilizarla.
—No hay tiempo para explicaciones —responde Gaara y mira al cielo, Sasori viene de vuelta—. Tengo que alejarlo lo más que pueda de aquí, me lo llevaré a donde no pueda dañar a nadie.
—Gaara —digo tomando su mano—. No puedes ir solo, te matará, todavía no controlas bien la arena.
Él me sonríe con confianza aunque sé que está ligeramente nervioso pues aún no descubrimos como matarlos —Todo saldrá bien, puedo hacerlo, Matsuri —me suelta y da un fuerte salto que lo eleva varios metros.
—¡Así que vienes con todo, Kazekage! —grita Sasori
—¡Vas a morir, Sasori! — responde Gaara, yendo hacia él.
No, no se irá sin mi. Me concentro y doy un fuerte salto tomando a Gaara de la mano justo en el momento exacto en que se desintegra en pequeñas partículas de la arena.
—No pienso dejarte ir solo —alcanzo a decir antes de sentir como me desaparezco.
Los tres nos movemos hacia el campo de batalla.
Cuando mi cuerpo vuelve a unirse caigo sobre una superficie blanda… Gaara lo ha controlado mucho mejor porque está de pie junto a mi pero Sasori y yo estamos de rodillas.
Gaara se pone frente a mí y yo me levanto rápidamente, aún un poco mareada por haberme… desintegrado, aunque después de todo lo que he visto no me siento del todo sorprendida.
—Gaara, estás sangrando— digo al acercarme a él, sin quitar la vista de Sasori, la sangre fluye lentamente desde su cicatriz y cae por su mejilla izquierda.
Gaara se toca la cara y observa la sangre un momento —No es nada, estoy bien —dice con seriedad. Entonces observo sus ropa, una especie de overol rojo sobre pantalones negros y por supuesto carga la calabaza, aunque no hay mejor terreno de pelea para él que una playa.
—¿Tienes un plan, verdad? —pregunto. Gaara no parece inseguro, pero tampoco responde, supongo que improvisaremos.
Sasori sonríe, a pesar de estar rodeado de arena no parece muy angustiado. De pronto, Sasori saca un pergamino de su túnica negra y tres marionetas aparecen frente a él.
Una, se deshace en sus piezas y rodea el cuerpo de Sasori encapsulando su cuerpo. Las otras dos nos miran.
—Bueno Kazekage, veamos si eres más rápido en esta vida —dice Sasori desde su fortaleza.
Gaara sonríe y sin fijarse en las marionetas le ordena a la arena rodear al titiritero —¡Ataúd de arena!
Se escucha un fuerte crujido y las marionetas caen al suelo, así que Gaara retira la Arena.
—¿Es todo? —murmuro, no puedo creerlo. No puede ser tan sencillo ¿o sí?
Pero el caparazón de Sasori sigue intacto—. Qué decepcionante truco —dice desde dentro.
Entonces miro hacia abajo, las marionetas ya no están.
—¡Gaara! —grito. Una marioneta humanoide aparece justo detrás de él. Ambos saltamos para poner distancia, pero ahora nos encontramos entre Sasori y la marioneta. Una pésima posición para defendernos.
—¿Dónde está la otra? —murmuro viendo hacia todos lados, pero no la encuentro.
De pronto, una hoja de espada sale de la arena debajo de nosotros, concentro el chakra en mis pies para saltar, pero no es suficientemente rápido y la espada me corta en el muslo.
Pero no volvemos a bajar, Gaara usa la arena como plataforma y estamos a unos pocos metros del suelo. Gaara me mira mi herida con preocupación.
—Lo siento, debí poner más atención —me dice.
—Estoy bien —sonrió y me pongo de pie—. ¿Cómo vamos a derrotarlo? No nos podemos ni acercar y el Ataúd no logró romper el caparazón.
Gaara asiente —Lo sé… lo sé… no esperaba esto. Mantente cerca ¿sí? —me pide. Yo asiento—. Primero tenemos que destruir estos títeres.
Las marionetas se abalanzan a nosotros y Gaara nos protege con la arena de forma muy eficiente.
—Siempre a la defensiva Kazekage… eso mató a tus hijos la última vez. ¿Cierto Matsuri?
Yo lo ignoro, pero Gaara parece molesto por el comentario.
—Bueno, es hora —dice Sasori.
Una de las marionetas humanoides se acerca a nosotros, pero Gaara forma una pared para detenerla, sin embargo, la marioneta traspasa la pared y me mira de frente directamente.
—Matsuri, quiero presentarte a mis nuevas obras de arte —dice Sasori—. ¡Cambio!
Las marionetas se rodean de humo, cuando el denso humo desparece, a escasos centímetros de mi rostro… Shinki me observa.
La marioneta de Aika viene directo a Gaara y el parecido de los ojos de su hija debe sorprenderlo porque la marioneta revela una espalda larga y logra asestarla en el hombro.
La arena que nos sostiene se desbarata en el acto y caemos pocos metros hacia el suelo.
—¿Son ellos, Matsuri? —pregunta Gaara.
—Sí, son ellos —respondo intentando concentrarme de nuevo. ¿Acaso Sasori los volvió títeres? ¡Es horrible!
La marioneta de Aika pone las manos sobre la arena y levanta una gran cantidad de ella que cae directo sobre Gaara enterrándolo por completo.
—¡Gaara! —logró gritar antes de que la marioneta de Shinki me abrace con fuerza y me introduzca a su vacío interior—. ¡Gaara! ¡Gaara! —gritó con desesperación intentando romper la marioneta desde el interior, pero es demasiado fuerte.
—Al fin —escucho a Sasori—. Es todo, Kazekage.
Corro junto a Gaara, es el Gaara de nuestra vida shinobi porque su rostro refleja un poco de más edad y seriedad. Miro a mi alrededor, estamos corriendo en una serie de túneles, vamos en la búsqueda de nuestros hijos.
—Iremos por la derecha, Sasuke y Sakura vienen detrás —dice la voz de Naruto detrás de nosotros, nadie se detiene—. ¡Los vamos a sacar de aquí! —grita, y suena ligeramente molesto.
Hinata y Naruto nos rebasan por unos centímetros y toman un desviación de los túneles hacia la derecha.
—Nosotros por la izquierda —dice Temari.
—Iremos a la cámara inferior. Los vemos pronto —digo yo, inconscientemente.
Temari asiente y ella y Shikamaru desaparecen por un túnel izquierdo.
Gaara y yo incrementamos la velocidad, pero parece que aún nos queda un buen camino por delante.
De pronto, nos detenemos en una bifurcación. Frente a nosotros hay dos rastros de arena que señalan direcciones opuestas, la arena negra se dirige a la derecha de la y la arena blanca hacia la izquierda.
Gaara y yo nos miramos —Ve por Shinki —me dice y yo asiento. Gaara me regala una pequeña sonrisa y nos separamos.
Cuando llego a la cámara logró ver a Shinki peleando contra Sasori, conozco esta parte del recuerdo… sé lo que sucederá. No quiero revivir esto…
Por primera vez me detengo a ver la ropa que uso. Un vestido corto y rojo sobre un short negro y botas que me cubren hasta las rodillas. Además, llevo en el cuello la banda ninja de la Arena. ¿La ropa de nuestra familia combina a propósito? El pensamiento me distrae, pero me enternece un poco.
—¡Mamá! Cuidado —me grita y yo me muevo rápidamente de posición.
—¿Dónde está tu hermana? —le pregunto.
—No lo sé —responde Shinki—. Venía justo detrás de mí y… lo siento mamá… tenía que cuidarla. Nos pidieron que no nos separamos, pero Shikadai y Himawari cambiaron de dirección y luego perdí a Boruto y Sarada… lo siento, lo siento mucho.
—¡Concéntrate! Concéntrate, tu padre la encontrará. Y los refuerzos llegarán a tus amigos —ahora le puedo decir eso porque ahora lo sé… ¿he cambiado el diálogo original?
Él asiente, y vuelve su vista al enemigo. Sasori nos observa detrás de varias marionetas y me da un poco de felicidad darme cuenta que ya no le temo tanto. Lanzó la Jōhyō para proteger a Shinki y las marionetas caen a nuestros pies.
—¡Mamá! —grita Aika a mi espalda. Gaara y Aika me miran con sus ojos azules y no puedo más que sonreírles al verlos.
—Aika, ve con tu hermano… saben lo que deben hacer —dice Gaara devolviéndome a la… ¿realidad?
Gaara se acerca a mi y me da un pergamino verde —Uno en la cabeza y otro en el corazón —dice mostrando su pergamino y yo asiento decidida.
Tomo el pergamino, ahora sé perfectamente qué hacer.
—¡AIKA! —grita Shinki y Gaara y yo volteamos a verlos.
Una larga cuchilla ha atravesado el brazo de Aika inmovilizándola, una de sus marionetas, con una larga espada se precipita a Aika, sé que la arena de Gaara no llegará a tiempo para protegerla.
Shinki corre hacia Aika y se interpone entre ella y el arma, recibiendo la espada directo en el estómago.
—¡SHINKI! —grito.
—¡MAMÁ! —grita Aika mientras sostiene a Shinki con el brazo que aún puede mover, Shinki respira con dificultad.
—¡Matsuri! —grita Gaara—. ¡Coloca el sello! ¡AHORA!
Él se mueve va por la derecha y yo por la izquierda, Sasori está anclado al suelo con la arena de Gaara.
Abro el pergamino rápidamente y coloco el sello sobre su frente al mismo tiempo que Gaara hace lo mismo, pero en su corazón.
Una enorme luz sale del cuerpo de Sasori y ambos tenemos que cerrar los ojos, pero la energía que Sasori desprende nos lanza con fuerza hacia atrás.
Sé que nos golpearemos la cabeza contra las paredes de la cueva, así que cierro los ojos, pero, el golpe nunca llega.
Cuando abro los ojos una fina arena blanca nos sostiene en el aire y nos deja con cuidado en el suelo.
Miro a mis hijos, Aika tiene el brazo extendido hacia nosotros, ha usado su arena para protegernos y Shinki, con sus pocas fuerzas restantes ha levantado una pared de arena negra para protegerse a él y a su hermana.
Gaara y yo nos paramos rápidamente y corremos hacia ellos. La pared de Shinki se destruye frente a nuestros ojos. Eso no es una buena señal.
—No, no, no, Shinki, quédate con nosotros. Ya viene la ayuda —digo arrodillándome junto a él. Aika llora y Gaara lanza su arena fuera de la cámara para pedir ayuda a Sakura.
—Mamá…—susurra Shinki formando una pequeña sonrisa
—No, no, no —digo intentando no llorar—. Calma, Sakura ya viene, te cerrará la herida y estarás bien —le digo acariciando su rostro—. Tranquilo, quédate con nosotros y respira con calma.
Gaara se arrodilla junto a nosotras, se ha roto parte de la capa roja y la presiona contra el estómago de nuestro hijo. Aika llora en silencio.
—Mamá…—vuelve a decir Shinki
Acaricio su rostro —Ya viene ¡GAARA! ¿YA VIENEN?
Gaara asiente —Sakura está muy cerca, resiste un poco más —le dice a Shinki mientras intenta contener la hemorragia.
De pronto todo se detiene, el tiempo se ha detenido. Gaara y Aiko están congelados, con desesperación miro hacia todos lados. ¿Nadie vendrá a ayudarnos?
—¡SAKURA! —ni Gaara ni Aiko reaccionan ante mi grito.
—Mamá —me llama Shinki, él no esta congelado—. Mamá —dice de nuevo, yo lo miro—. No pasa nada, has detenido el reloj de arena —dice.
—¿Qué?
Shinki mueve la cabeza con dificultad—. Es una técnica tuya, al menos en esta vida. No importa eso ahora… no tenemos mucho tiempo.
—Shinki tú… ¿tú sabes?
Shinki asiente —Eres mi madre, pero no la de esta vida. Lo sé.
—Shinki…
—En tu tiempo… ¿Sasori ha vuelto, cierto? —yo asiento—. Toma mis sellos, en mi bolso —dice—. Rápido.
Intentando mantener la calma busco en el bolsillo ninja que Shinki lleva en la pierna, son dos pergaminos idénticos a los que Gaara y yo acabamos de usar. Los guardo rápidamente en mi propio bolsillo.
—Uno a la cabeza y otro al corazón —le digo.
Shinki niega —Eso funciona con todos menos con Sasori —dice—. Pongan los dos directo al corazón y luego destrúyanlo.
Yo asiento, ahora me queda claro que mi capacidad de detener el tiempo se acaba —¿Estarán bien? ¿Tú y tu hermana?
Shinki asiente —Estaremos bien —me dice—. Te veré pronto mamá
—Te veré pronto —le repito
El tiempo a nuestro alrededor vuelve a correr y eso quiere decir que la sangre de la herida vuelve a brotar.
Gaara me mira —Matsuri…—susurra, no quiere decirlo, pero está increíblemente preocupado.
—Gaara dame permiso —dice Sakura de pronto, está visiblemente herida, pero yo no puedo más que agradecerle cuando se arrodilla junto a Shinki y comienza a aplicar su ninjutsu médico.
Gaara me abraza con fuerza.
Pero es momento de volver… debo volver al presente.
Me encuentro dentro de la marioneta de nuevo, pero esta vez he traído conmigo mi ropa, los pergaminos y algunas armas.
Busco en mi pequeño bolsillo y tomo un sello, un sello explosivo. Sonrió al saber, por fin, lo que son y cómo se usan.
—Bueno… espero no volar en pedazos —susurro mientras pego el sello en la pared interior de la marioneta, pero tampoco tengo otra alternativa, varias astillas pequeñas y dolorosas comienzan a incrustarse en mi piel, debo salir de aquí inmediatamente.
Cruzo los brazos sobre la cara y activo el sello. La marioneta de Shinki estalla a mi alrededor y la explosión me lanza unos cuantos metros hacia atrás, pero además del golpe y un poco de cabello quemado no estoy realmente herida.
—¡MATSURI! —grita Gaara frente a mi, está cansado, en su rostro puedo ver ligera confusión y alivio.
Corro hacia Gaara, Aika intenta obstaculizar mi camino, pero Gaara detiene todos sus ataques para proteger mi camino —No es ella, Gaara, no es Aika —le digo cuando llego a su lado.
—¿Cómo lo sabes? —pregunta él, jadea, está luchando contra su espejo y no sabe si debe lastimarla.
—Lo sé, te lo explicaré luego. No es Aika —le repito.
Gaara asiente y voltea a Aika, ahora puede destruirla sin remordimiento
—¿Puedes cubrirme la espalda? —pregunta y yo no puedo evitar sonreírle. Gaara siempre está protegiéndome pero yo estoy más que capacitada para hacer lo mismo… después de todo él fue mi maestro y juntos peleamos por nuestra aldea y nuestros hijos.
Gaara da un salto y envía la arena directo a Aika, la ráfaga le atraviesa el estómago pero nada le ocurre a la marioneta, sin embargo la arena cambia de dirección y ataca a Gaara por la espalda, como un ola que está por aplastarlo.
—¡Matsuri! —grita Gaara. Aika viene hacia mí empuñando una filosa espada, salto para esquivar y lanzó algunas kunais que si bien no la detienen la alejan lo suficiente para que Gaara pueda aplastarla con la arena.
En ese momento la ola de arena nos alcanza y nos entierra. El pánico me invade ¡Estoy enterrada! No puedo ni siquiera gritar por ayuda. ¡Gaara, ayuda!
De pronto los brazos de Gaara me están sosteniendo de nuevo y la arena ha formado un cráter a nuestro alrededor.
—¿Estás bien? —pregunta, yo lleno mis pulmones con aire. Definitivamente, esa debió ser la peor sensación que he experimentado en mi vida.
—He estado mejor —respondo a modo de broma, porque a pesar de todo Gaara es increíble y debemos continuar apoyándonos. Me llevo una mano a la herida de la pierna… no siento dolor… es peor, no siento nada.
—Matsuri, debes estar alerta —dice Gaara.
Entonces las escucho con claridad , las cuchillas se abren paso por el suelo debajo de nosotros. Doy un salto grande y tomo a Gaara con fuerza para obligarlo a moverse conmigo.
—¿Qué decías, Gaara? —digo sonriendo.
Se ha tenido que tragar sus palabras pero me sonríe con ternura y admiración —Nada…
—Bueno… ¿y ahora qué? —busco la marioneta, esa cosa es demasiado escurridiza.
La muñeca de Aika nos ataca desde arriba con un montón de armas que no puedo ni distinguir, la arena nos protege y yo desvió a golpe limpio las armas que logran traspasar la barrera. Gaara parece asombrado.
—Ahora, a volar esa cosa —dice Gaara y envía la arena hacia el títere pero esta vez rodea cada una de sus extremidades, la arena despedaza la marioneta, Gaara cierra los puños y la madera se vuelve astillas.
Todas las secciones de la marioneta son inservibles ahora, excepto el torso, que se abalanza hacia nosotros con una cuchilla.
¡Ahí está! Al fin lo veo, el movimiento artificial de la arena es provocado por Sasori.
—Gaara, está moviendo la arena con sus hilos de chakra —informo.
—Bastardo ingenioso —susurra, la arena forma un largo látigo e interrumpe el flujo de chakra de Sasori. Al fin la última parte de la marioneta cae, inservible.
—Supongo que algunas cosas deben hacerse directamente —dice Sasori a nuestra espalda, Gaara me toma de la cintura y nos movemos de un salto para poner distancia con Sasori.
—Gaara… —digo arrodillandome, no puedo estar de pie, estoy perdiendo sensibilidad en las piernas—. Me siento cansada… pero… sé cómo acabar con él —tenemos que acabar con esto a pesar de todo.
Gaara se arrodilla a mi lado y me abraza ligeramente. De mi pequeño bolsillo sacó los dos pergaminos —Hay que ponerlos sobre su corazón, ambos y luego destruir el corazón para finalizarlo —le informo dándole un pergamino.
Gaara asiente —¿De dónde los obtuviste?
—Shinki me los dio —digo seriamente—. Hay que acabar con esto.
Miro a Sasori, ha invocado dos marionetas más, pero ahora entiendo mejor. Sasori tiene miedo, miedo de que nos acerquemos a él.
—No escaparán —dice Sasori, dirigiendo las nuevas armas hacia nosotros. Esquivamos los ataques tan bien como podemos pero sé que me muevo cada vez más lento.
—No te separes —susurra Gaara esquivando una cuchilla, yo asiento.
Entonces algo me rodea la cintura y me jala lejos de Gaara —¡MATSURI!
—¡GAARA! —grito, pero Sasori aparece frente a mi y enfrente a Gaara directamente.
El extraño látigo me lanza lejos y con mucha fuerza, ruedo sobre la arena algunos metros hasta detenerme.
Intento levantarme pero no puedo moverme ¡No puedo moverme!
—¡Gaara! —grito, pero estoy muy lejos, puedo ver la nube de arena a lo lejos, donde ellos deben estar peleando.
No, no, no, tengo que volver con él y sellar a Sasori. Intento moverme, sin éxito.
—¡Gaara! —grito de nuevo.
—Calma Matsuri —susurro—. Solucionalo, solucionalo —digo intentando tranquilizarme. Cierro los ojos y respiro profundamente, intento ignorar el ruido de la batalla de Sasori y Gaara y me concentro.
Todo lo que ha dicho Sasori hasta el momento ha sido mentira; esos no eran nuestros hijos, él nunca nos gano y este veneno no me matará. No me matará.
Envío chakra a todo mi cuerpo, puedo sentir la energía recorrer cada rincón de mi. Estoy bien, todo lo que dice Sasori es mentira.
Abro los ojos y me levanto de un salto. Envío chakra a mis pies y corro rápidamente hacia ellos.
Llegó a ellos justo a tiempo. La cola metálica de Sasori está por atacar a Gaara directo en el rostro.
Es un arma para proteger, te protegerá a ti y a tus aliados
—¡Gaara! —grito y lanzó la Jōhyō hacia Sasori, detengo la cola mecánica a escasos centímetros de Gaara. Sonrío, justo a tiempo.
—Matsuri… —Gaara deja salir un suspiro, aliviado de verme y de haberse salvado.
Gaara retira la vista de mi, puedo ver la gran cantidad de chakra que ha acumulado en la mano y en un movimiento nada común del Kazekage, Gaara le da un puñetazo limpio a Sasori haciendo pedazos la marioneta que lo recubre.
Sasori sale disparado unos metros hacia atrás al mismo tiempo que la plataforma de Gaara se desbarata y él cae directo al suelo. Corro hacia él y lo atrapo.
—Gaara, ¿qué tienes?
—Estoy agotado… —lo abrazo con fuerza, está increíblemente cansado, como yo, nos estamos quedando sin chakra—. Creí que él te había envenenado, ¿estás bien?
—Lo hizo, pero el efecto ya pasó, solamente me paralizó —asiento, a unos metros de nosotros Sasori, con su verdadera forma, aterriza de pie.
Miro a Gaara una vez más y lo abrazo con más fuerza, él intenta sonreír pero es claro que está demasiado cansado. Se ve tan frágil entre mis brazos.
—Me alegra que estés bien —dice y mira a Sasori—. Ya no tenemos mucho tiempo y casi no me queda chakra, tenemos que acabarlo, sería malo que alguien se diera cuenta de lo que sucede aquí.
—Lo sé, hay que hacerlo, Gaara —tomo su mano y la aprieto con fuerza, vamos a salir de aquí—. Tengo un plan, ¿puedes confiar en mí?
Tengo un plan, y debe funcionar porque esta vez… no hay plan B.
—Por supuesto —responde sonriendo. No puedo evitar reír, me toca dar las órdenes.
—¿Puedes acercarnos a él? —Gaara asiente, visiblemente confundido—. Necesito que nos acerques a él, lo más posible… no importa si nos apunta con sus armas tenemos que estar lo más cerca que se pueda.
—¿Segura? —pregunta con algo de duda.
—Sí, no te detengas, no importa que diga o como nos amenece… no te detengas —al decir esto la arena vuelve a formar una plataforma a nuestro alrededor y Gaara se pone de pie.
—Como tu ordenes —dice mientras me da la mano para levantarme.
Sasori rie —¿Atacarás directamente? Esta mujer si que te vuelve un estúpido, Kazekage —Sasori nos lanza varias armas desde su propio cuerpo, la arena de Gaara desvía la mayoría y yo hago lo mismo con las armas que él no puede detener.
—Prepara el sello —digo—. Cuando te de la orden colócalo sobre su corazón, mi sello ya estará ahí.
Gaara me mira, distrayéndose un momento pero saca el sello para tenerlo listo —¿Cómo lo vas a hac…? —sonrie—. Sí, sí, me lo explicarás luego.
Yo rio —Te lo explicaré luego.
Sasori toma distancia pues se da cuenta que no nos detendremos, intenta retrasarnos con varios sellos explosivos pero la defensa de Gaara parece fortalecida.
—¿Asustado Sasori? —rie Gaara, debe estar usando sus últimas fuerzas en defendernos, parece confiado de nuevo.
Sasori intenta alejarse, pero Gaara levanta una pared de arena detrás de él impidiendole avanzar.
Cierro los ojos y junto las manos formando un triángulo invertido con mis dedos índice y pulgar. Tiene que funcionar, porque no tenemos otra opción ni otra oportunidad.
Miro a Gaara un segundo pero él está concentrado en impedir el movimiento de Sasori levantando paredes a su alrededor.
Respiro.
—¡Reloj de arena! —grito concentrando todo mi chakra en el sello que he formado con mis manos.
Funciona. Gaara y Sasori se congelan. Sasori está lo suficientemente cerca de nosotros pero se encuentra suspendido en el aire. Tengo una oportunidad y muy pocos segundos. Puedo sentir el gasto increíble de energía que supone detener el tiempo.
Salto de la plataforma y tomo a Sasori por los hombros, abro el pergamino rápidamente y lo colocó sobre su corazón.
Salto hacia la playa. Mi tiempo se acabó.
Gaara y Sasori vuelven a moverse —¡AHORA, GAARA! —le grito desde el suelo.
Quizá está confundido pero como el increíble ninja que es no deja que mi cambio de posición le nuble el juicio.
Se acerca un poco más a Sasori e intercambian palabras que no logro escuchar desde mi posición.
Gaara pone el sello sobre su corazón y ocurre algo conocido. Una luz nos ciega y la energía que desprende el sello nos lanza hacia atrás.
Gaara cae de la plataforma y se mueve con dificultad hacia donde me encuentro. Me abraza con fuerza y esperamos a que la energía se disipe.
No sé cuánto tiempo pasa pero de pronto la playa vuelve a estar en silencio, solo escuchamos las olas del mar.
—Destruyelo —le digo a Gaara.
Gaara asiente, levanta la mano y la propia arena levanta del suelo el corazón de Sasori.
Gaara cierra el puño y por fin, la arena pulveriza ese maldito corazón.
Se acabó.
Dejo caer la cabeza sobre el pecho de Gaara.
—Al fin… se acabo —susurro con alivio.
—¿Estás bien? —me pregunta, mientras toma mi rostro entre sus manos con gentileza—. Ese idiota te hirió, ¿te duele?
—Estoy bien —respondo sonriendo y acaricio sus manos sobre mi rostro —Recuerdo cuando nos conocimos, cuando me hiciste tu estudiante, y cuando me enamoré de ti.
—¿Lo dices en serio? —pregunta, y me abraza con fuerza, demasiada fuerza, pero me hace demasiado feliz y lo abrazo por el cuello.
—Te amo, Gaara… —le susurro al oído, él se aleja un poco y me mira a los ojos. Jamás había visto esa mirada, me ruega que vuelva a decirlo—. Te amo —repito.
—Yo también te amo, Matsuri —responde y se acerca a mí, me besa con fuerza y tiernamente y yo le correspondo. Gaara.
Pasados unos segundo se separa de mí, un poco y mira en dirección a los restos de Sasori, se levanta, pesadamente y camina hasta allí. Yo voy junto a él. Gaara levanta del suelo dos pergaminos, que se encuentran desarrollados.
Los examinamos, uno se titula "Memoria" y el otro "Cuerpo", son los pergaminos por los que murió Neji.
—Hay muchas instrucciones aquí —murmura Gaara mientras lee el contenido de uno de los pergaminos—. Sasori lo usó para recuperar su cuerpo como si fuera nuevo, que con los años se volvió inservible.
—Él no envejecía, pero el material con el que estaba hecho sí —agrego, ambos estamos demasiado cansados, así que continuamos nuestra plática sentados sobre la arena. Entre el texto encuentro un dato interesante—. Oh, ahí dice que también puede sellar memorias —digo señalando el párrafo—. Gaara, ¿no será que las nuestras fueron selladas con esto?
Debe ser por eso que acceder a nuestros recuerdos es tan difícil, algunas veces quizá imposible pero ¿Por qué algunos pueden recordar y otros no?
—¿Acaso debería…? —comienza a decir Gaara pero yo tomo su mano y niego con la cabeza, sé lo que piensa.
—Ni siquiera lo pienses, Gaara —digo seriamente—. No vas a sellar nuestras memorias, no lo voy a permitir.
Gaara se levanta de golpe, parece un poco molesto.
—Pero Matsuri —reclama—. ¿No te das cuenta? Si olvidamos todo esto, nosotros… podremos tener una vida normal, no más recuerdos de otra vida, ni chakra, ninjas o sufrimiento, nada de eso…
Me levanto, con calma, debo ponerme de puntillas para alcanzarlo pero tomo su rostro entre mis manos y junto mi frente contra la suya. No puedo evitar ver la cicatriz de su frente, aún tiene rastros de sangre pero el kanji "amor" ahora es visible. Es una marca perfecta, como él.
—Para mí no vale la pena una vida normal en donde no sepa quién eres, Gaara —digo en un susurro—. No sólo tú y yo, creo que todos tienen derecho a decidir sobre lo que quieren recordar o no, yo quiero estar a tu lado, no quiero volver a olvidarme de ti nunca.
—Matsuri…
—Además, Gaara —digo sonriendo—. Tú y yo tenemos que encontrar a nuestro hijo, Shinki —tomo su mano y entrelazo nuestros dedos, obligándolo con discreción a tirar los pergaminos—. Aika llegará, pero Shinki nos espera.
—Lo sé, lo encontraremos —responde mientras me rodea la cintura con un brazo.
Lo miro, su cabello rojo, su mirada. No puedo creer lo afortunada que he sido de volverlo a encontrar. De volver a estar juntos. Tomo su mano con fuerza, a lo lejos las olas del mar armonizan nuestro momento de paz.
Cierro los ojos y unimos nuestros labios.
En otra vida o en esta… estar con el Kazekage, con Gaara, es la vida perfecta.
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.HEY HOLA! Primero, feliz Nochebuena y Navidad o solsticio de invierno o lo que festejen hoy :D
Segundo, este capítulo fue mi favorito de escribir jaja. Selene y yo teníamos que ponernos de acuerdo en como iba a ir la batalla así que nos hicimos cuatro días más o menos, porque escribíamos pedacitos mientras la otra estaba observando en el documento O.O, adaptábamos y cambiamos. Sin duda una gran experiencia.
Tercero, hemos llegado al final de ESTA historia y espero (esperamos) que les haya gustado mucho pues le pusimos nuestras ganas, energía y corazón.
Pero pero pero esto no acaba acá, conforme escribimos esto las ideas no pararon y terminamos construyendo un mundo entero jajaja así que mañana esperen un EPÍLOGO para saber que es lo que continua.
