Capítulo 9: El oráculo ilumina un oscuro camino, grandes batallas se acercan.
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Ling abrió los ojos siendo el techo de una pomposa habitación lo primero que vio, reconoció al instante el lugar donde se encontraba, estaba recostada sobre una cama demasiado suave para su gusto y lo último que recordaba era estar luchando con un chico que usaba el zui quan.
—Ugh… me duele la cara —se quejó Ling sentándose.
—Oh al fin despiertas, ya me estaba empezando a preocupar —
Leia estaba sentada en una silla al lado de la cama tomando una humeante taza de te, había cambiado su vestimenta a una ropa más cómoda y hogareña pero no menos fina.
—Prima Leia ¿qué paso? ¿gané? —Todo estaba muy confuso para Ling, tal vez esta era aquella sensación de la que hablaba su tía Adelaide, esa resaca de la que tanto se quejaba cada de vez que se despertaba en la mañana luego de una gran fiesta.
—No para nada, el tipo te noqueo cuando tuvo la oportunidad —reveló dándole un pequeño sorbo a su te.
—¿Y tu te encuentras bien? —preguntó preocupada.
—Claro, me escondí y espere a que ese sujeto se fuera —
Ling suspiro aliviada, se sentía decepcionada de su lamentable desempeño en esa pelea, no solo dejó a su prima totalmente desprotegida sino que también perdió la calma durante el combate dando como resultado esa derrota tan humillante.
—Quiero disculparme contigo prima Leia —Ling inclinó su cabeza.
—¿Por qué? No estoy herida ni nada —
—Lo sé, pero ese chico podría haberte encontrado y yo no hubiera podido protegerte —De solo imaginárselo sentía un agujero en el estómago.
La rubia nunca entendió ese enorme sentido de responsabilidad que Ling tenía no solo con ella sino también con todos sus primos, antes de mudarse se culpaba por no haber estado con alguno de ellos cuando algo malo les pasaba, una vez Lemy le preguntó la razón y esta le contesto que no necesitaba una razón especial, solo lo hacía porque quería y ya.
Leia, quién solo pensaba en ella misma, encontraba la forma de ser de su prima totalmente irracional ¿por qué ibas a sobreponer la seguridad de otros sobre la tuya solo porque si? Cuando Ling se uniera a ella tendría que enseñarle un par de cosas, era demasiado blanda en su opinión.
«Casi me siento culpable por engañarla, es tan incrédula », pensó—. Bueno olvidemos ese tema ¿te duele algo más aparte de la cara?
—No, la verdad es que mi cuerpo resiste muy bien el castigo —Tanteó distintas partes de su cuerpo para cerciorarse—. Aunque mi cara es otra historia, todavía no existe un entrenamiento para endurecerla jejeje auch.
—Me sorprende que tu nariz no terminara rota, recibiste buen un golpe ahí —
—Si a mi también, espero que no deje marca —dijo sonriente mientras hacía bizcos para verse la venda al nariz.
La hinchazón había bajado considerablemente gracias a la jefa de las sirvientas, hasta dejó una pomada que ayudaría a Ling a sanar más rápido. Después de ponerse la ropa con la que llegó y guardar la pomada para los golpes, había dormido dos horas completas y ya estaba oscureciendo por lo que era hora de irse.
—Gracias por todo prima Leia, ten, aquí esta la ropa que me prestaste —
—Oh no querida, te la regalo, como puedes ver no me hará falta —Leia señaló las bolsas con ropa en el centro de su habitación—. Ademas te ves muy bien en ella, consideralo una muestra de mi buena voluntad.
—No no no prima Leia, no puedo… —Leia puso sus suaves dedos sobre los labios de Ling callándola.
—Insisto, me sentiré mal si no la aceptas, después de todo es lo menos que puedo hacer para compensarte… bueno… por esto —dijo tocando encima del vendaje, Ling se quejo un poco—. ¡Uy! Lo siento jejeje
Ling pensó unos segundos intercalando miradas entre su prima y la ropa cara en sus manos.
—No quisiera que te sientas mal, esta bien, entonces la aceptaré con mucho gusto —Ling sonrió y también metió la ropa en su mochila—. Bueno me tengo que ir ya, mis padres deben de estar esperándome, hoy es noche de tacos.
Leia la acompañó hasta la puerta y antes de que se fuera la detuvo.
—Una última cosa Ling, si mis tíos preguntan diles que una pelota te golpeo cuando dábamos un paseo por el parque, no quisiera que te triplicaran el castigo por mi culpa —Ling se estremeció al escuchar esto.
—A mi tampoco —con eso se despidieron con un abrazo y Ling emprendió su regresó a casa, se sentía muy feliz de haber gastado ese día con Leia.
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—Entonces el tipo se abalanzo sobre mi y ¡pow! ¡pum! Le hice una lanza digna de Roman Reigns, debiste verlo, se orinó en los pantalones ajajajaja —
—Pobre chico, creo que exageraste un poco —
Lupa, Liby y Lacy estaban en el comedor de la escuela escuchando la historia de como esta última derribó a un chico más grande que ella en la practica de futbol americano, Ling no se encontraba con ellas porque que estaba almorzando con algunos de sus otros amigos. Ella noto que todavía había mucho chicos en sus clases no son sus amigos, así que les dijo a sus primas que haría a todos sus compañeros de clase sus amigos, un reto que mantendría su mente ocupada hasta que su castigo terminara.
—Dime Liby ¿cómo le esta yendo a Ling con sus nuevos amigos? —preguntó Lupa.
—Pues muy bien diría yo, me dijo que más de la mitad de los chicos en su clase de Español son sus amigos ya —reveló la castaña.
—Siendo Ling no me sorprende, no importa el tipo de persona seas no puedes evitar que te caiga bien —dijo Lacy, era muy fácil hablar con Ling sin importar que clase de gustos tuvieras.
Mientras tanto en el patio Ling estaba con sus amigos del club gótico para una sesión de adivinación con una bola de cristal, mientras almorzaban el tema surgió y le preguntaron si quería probar, traduciendo esto como una muestra de su amistad Ling aceptó gustosa. Se sentía muy feliz porqué jamás había tenido tantos amigos, obviamente esto no se dio con todos, pero todavía estaba trabajando en ello.
—Entonces ¿cómo funciona esto? ¡¿usarás alguna clase de poder cósmico para leer mi futuro?! —preguntó emocionada, su tía Lucy hizo esto con ella una vez y todo lo que predijo se cumplió… o bueno, al menos de cierta manera.
—Podría decirse que si —dijo sonriendo levemente una chica pálida de cabello negro con mechones rojos y ojos verdes delineados, tenia una bonita bola de cristal en sus manos.
—Uuuh~~ que misterioso ¡me encanta! —exclamó alzando sus brazos, esto saco una pequeña y leve sonrisa al grupo de chicos.
—Yolanda tiene una habilidad increíble con la bola de cristal, es como un súper poder con el que nació —comentó uno de los chicos—. Es un don que han tenido las mujeres de su familia por muchas generaciones, esta vez le tocó a ella.
—Es gracias a Yolanda que los exámenes sorpresa nunca nos toman por sorpresa —hablo otro, los otros 4 asintieron confirmando eso.
—¿Entonces? ¿qué te gustaría saber Ling? —preguntó Yolanda poniendo su bola en su base sobre la mesa.
—Umm… veamos… ¿qué me gustaría saber? —pensó por unos minutos—. Hmm… no sé me ocurre nada jejeje.
—Descuida ¿qué tal si vemos si un evento importante pasará en tu vida? —propuso Yolanda.
—Funciona para mi —aceptó la albina.
La chica gótica asintió y empezó a mover sus pálidas manos alrededor del orbe sin llegar a tocarlo, luego de unos segundos la esfera brilló tenuemente, una densa niebla etérea color violeta se retorcía en su interior, los ojos de Yolanda se voltearon hacía atrás y entró en una especie de trance.
—Wow… kung futástico —musitó maravillada ¿Lupa podrá hacer lo mismo? Ling pensaba que probablemente si, le preguntaría más tarde.
—Puedo verlo, tendrás muchas peleas a lo largo de tu vida; victoria y derrota, felicidad y tristeza, calma e ira, estarán rebosantes de esta disparidad —Hablaba Yolanda, su tono de voz era profundo e hipnótico, en la bola se mostraban imágenes que representaban sus palabras—. De entre todas ellas destacan cuatro grandes batallas.
—¿Cuatro? —preguntó viendo cuatro formas amorfas en la esfera.
—Una bestia salvaje, una tirana y su guerrero, una tigresa orgullosa, y una mujer enfurecida —declaró Yolanda.
Las imágenes de cada uno se mostró, la última la perturbó un poco ya que era la forma distorsionada de una mujer que lloraba sangre y gritaba al cielo con furia, su piel era tan negra como la noche y sus ojos completamente blancos, por alguna razón pudo sentir una fuerte conexión con la mujer representada en esa imagen, como si fuera alguien que debió conocer y que no le dieron la oportunidad de hacerlo.
—Estos cuatro aparecerán ante ti muy pronto en este orden, cada uno más poderoso que el anterior —continuó Yolanda—. Serán Luchas difíciles; una de ellas hará que pierdas la fe en los tuyos, y la última será el resultado de decisiones pasadas y una dolorosa perdida, pero sin duda te ayudarán a ser más fuerte.
—¿qué clase de perdida? Y la que hará que pierda la fe, por favor dime más —Si lo que Yolanda estaba diciendo era realmente su futuro, tener más información le ayudaría a prevenir que esas cosas malas pasaran.
—Ten cuidado, gran guerrera, porque las decisiones que tomes para resolver estos conflictos forjarán tu destino —
—¿Qué? —Antes de que Ling hiciera otra pregunta la bola dejó de brillar y los ojos de Yolanda regresaron a la normalidad.
—¿Cómo estuvo? ¿lo que escuchaste fue bueno? —preguntó Yolanda con una sonrisa.
—¿No recuerdas lo que predices? —
—No, lo que pasa durante el trance es desconocido para mi —contestó la chica.
—Te lo dije, es como un súper poder —dijo el chico de antes.
—Entonces ¿fue algo bueno? —insistió Yolanda, a veces decía cosas que asustaban y no quería traumatizar a Ling.
—¿Bueno? Excelente diría yo, lo mejor que he escuchado en toda mi vida —dijo Ling no queriendo hacer sentir mal a su amiga.
Una bestia, una tirana y su guerrero, un tigre y una mujer como jefe final, esas peleas la obligarían a ir más allá de su limite, eso siempre la emocionaba pero estaba un poco preocupada por las otras cosas que dijo Yolanda; perderá la fe en los suyos ¿se estaría refiriendo a sus amigos o… su familia? Y la dolorosa perdida que desencadenaría la "batalla final".
«Tendré que hacerme más fuerte a partir de ahora », si esa perdida tenía que ver con sus familiares debía conseguir la fuerza para protegerlos cuando ese momento llegara.
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Horas más tarde en su casa Ling recibió una muy buena noticia, algo que había estado esperando que sus padres dijeran, al llegar Lincoln le informó que su castigo había acabado por lo que tenía permitido volver a entrenar, el tiempo si que volaba cuando intentas que todos tus compañeros de clase sean tus amigos.
Habló con sus primas sobre la predicción pero le dijeron que no creyera mucho en lo que le habían dicho.
Ella ahora mismo se encontraba en el patio golpeando un saco de arena mientras Sid lo mantenía en su lugar, después de comer la deliciosa cena que preparó su padre ella dijo que le daría una mano con el entrenamiento, era raro que su madre se ofreciera a ayudarla a entrenar y más ahora debido a su trabajo así que apreciaba esos momentos.
—Entonces si será el tai chi después de todo ¿eh? —dijo Sid.
—Si, será el añadido perfecto para mi estilo de lucha —contestó dándole una patada a la saco.
—Dijiste lo mismo con el jiu jitsu, jiu jitsu brasileño, capoeira, karate, boxeo, lóng xíng mó qiáo, sambo…
—¡okey ya entendí! —exclamó avergonzada.
—Jajaja —
—Esta vez es diferente, de verás siento que el tai chi es lo que mi estilo necesita… lo que yo necesitó —dijo dejando de golpear el saco.
Antes de que Tao la derrotará ya sabía que su actitud durante una pelea era un problema y sus maestros se lo habían dicho muchas veces, pero como esto nunca le había costado una victoria decidió ignorarlos, ahora veía que cometió un error al hacerlo y que nunca avanzaría si no cambiaba eso.
—Si, es verdad, es muy fácil sacarte de tus casillas especialmente cuando peleas —comentó Sid recordando todas las veces que su hija perdió los estribos por los insultos.
—Lo sé ¿me ayudas a ponerme esto? —Sid se acercó a ella y empezó a ponerle pesas en los tobillos y muñecas—. Mente y alma sincronizadas con el cuerpo, si no consigo eso, me quedaré estancada.
—Pero ¿enserio? ¿tai chi? Jamas lo hubiera imaginado —Sid se puso unas manoplas de boxeo y se puso en posición en espera de los golpes de Ling.
—Muchos piensan igual pero no te dejes engañar, el tai chi chuan es letal si encuentras un buen maestro que te enseñe —Ling comenzó a realizar rápidos combos de golpes.
Aprovechaba para hacer algunos acrobacias para lanzar patadas y rodillazos, entrenar con pesas puestas era excelente para aumentar la fuerza en sus músculos y por consecuente el poder de sus golpes, a Sid siempre le asombraban las capacidades físicas de su hija, era increíble la forma en la que podía moverse con ese peso encima.
—¿Y que vas a hacer para aprenderlo? Dudo que sea fácil encontrar personas que enseñen el tai chi que estás buscando, podría preguntarle a alguien en el trabajo pero no creo sirva de mucho —Sid subió sus manos encima de su cabeza, Ling saltó y lanzó una patada alta.
—Puedo usar libros, videos y películas como guía, pero tener un maestro sería de muchas ayuda —
Ling continuaba golpeando mientras pensaba en una solución, podría buscar por toda la ciudad una escuela, sin embargo las probabilidades de que enseñen tai chi para usar en combate eran muy bajas.
—El miércoles iremos a la casa de Luna, tal vez tus primos te puedan ayudar, Lyra asiste a un instituto donde enseñan una gran variedad de artes marciales así que puede que ella sepa de alguien —
—Tienes razón, además tengo un buen presentimiento sobre esto —
Luego de dos hora se recostaron en el pasto viendo el cielo estrellado una al lado de la otra, ambas estaban cansadas y sudadas, pasó un rato hasta que Ling habló.
—Mamá —
—¿Hmm? —
—¿Cómo te esta yendo en tu nuevo trabajo? —
—Pues no me quejó, aunque hay un tipo que no deja invitarme a salir, es un fastidio —Sid sopló un largo mechón de su cabello—. Le he recalcado que estoy casada pero es muy insistente, tal vez lo denuncie por acoso sexual uno de estos días para que lo despidan y así pueda trabajar en paz.
—Eso es cruel —
—Estoy bromeando jajaja —
Siguieron charlando por un rato más hasta que su papá salió al patio en busca de su madre ya que era hora de su masaje de cuerpo completo, Lincoln hacía esto todas las noches entre semana para quitarle el estrés a su esposa, ser el sustento de la familia no era sencillo y él lo sabía. Había leído mucho sobre dar masajes para asegurar la máxima relajación en Sid y según ella lo hacía espléndidamente.
—Bueno amor me tengo que ir, estuve corriendo de aquí para allá en el trabajo y me duelen un poco los pies, así que necesito las manos mágicas de tu padre —Sid se puso de pie pero antes de entrar a la casa Ling la abrazo por la cintura.
—Gracias por ayudarme a entrenar, también por todo lo haces por nosotros —Ling se acurruco contra su madre—. Tu también papá, gracias por siempre cuidarnos y encargarte de la casa, sé que es duro.
Ling sentía que debía agradecerles por todas las cosas que hacen todos los días por su pequeña familia, y sobretodo por ella.
—Si, eres un excelente esposo cielo —dijo Sid acercándose a Lincoln y besándolo suavemente.
—Lo sé ¿verdad? Soy bueno —declaró inflando el pecho con orgullo antes de hacer una pose de súper héroe—. ¡Los hombres tiemblan en presencia del gran Lincoln Loud, esposo y padre modelo!
Esto causó las risas de las dos mujeres más importantes en su vida, agradecía que sus hermanas no podían escuchar eso o ya estaría siendo regañado.
—Pero enserio, muchas gracias —Ling hizo una respetuosa reverencia, inclinándose y cubriendo el puño derecho con la mano izquierda.
—Fue un placer cariño —respondieron ambos acariciando su suave cabello blanco.
Sus padres le desearon buenas noches antes de meterse a su cuarto entre risitas cómplices y toqueteos coquetos, ya en su cama luego de darse un baño Ling pensaba sobre la predicción de Yolanda, específicamente en el que sería su primer gran oponente.
—¿Quién será la "bestia salvaje"? —murmuró—. Sean quienes sean, no puedo esperar a conocerlos.
No pasó mucho tiempo para que cayera dormida conservando una leve sonrisa.
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Royal Woods era considerada una ciudad muy segura para vivir ya que tiene la tasa de crímenes es una de las más bajas del país, tanto que la ciudad rural tuvo que expandirse para dar cabida a todas las personas que querían vivir ahí. Sin embargo, ningún lugar en el mundo esta libre de la podredumbre y Royal Woods no es la excepción, y es en los barrios bajos dónde se concentra la suciedad humana de esa linda lugar de Michigan.
—¡Deténganlo, que alguien acabe con él! —
—¡No podemos apuntarle bien y usa a los nuestros como escudo ¿cómo mierda quieres hagamos eso?! —
Pandillas de distintas partes del estado tenían sus "bases de operaciones" en ese lugar, las personas que tenían la mala suerte vivir en los barrios bajos eran constantemente atemorizados por estos grupos de delincuentes; te quitaban lo que era tuyo, te amenazaban, te golpeaban y en el peor de los casos hasta podías morir apuñalado.
—¡Quién es este sujeto! —
—¡¿Por qué haces esto?! —
—¡¿Te mandaron esos infelices de "Fallen Angels"?! —
No era un lugar en el que se pudiera vivir con tranquilidad, cada día corrías un riesgo enorme solo con poner un pie fuera de tu casa, si tenías familia en especial mujeres siempre existía la posibilidad de que no volvieras a verlas por culpa de las pandillas.
—¡Es el demonio, les advertí que vendría por nosotros, les dije que no debíamos acercáramos a ninguna de esas dos! —
—¡¿Qué?! ¡¿y qué putas mierdas está haciendo aquí?! ¡¿cómo nos encontró?! —
—¡Por favor perdonanos! —
Y en este momento una de esas pandillas estaba siendo erradicada por una sola persona, un ser imparable y brutal. Gritos horror, lamentos de dolor y una risa desquiciada llegaban a los oídos de las personas que vivían en la cercanía, pero ellos dormían felices porque sabían que el "demonio" devoraría a una pandilla más y no dejaría escapar a ninguno.
—¡Al tocarla nos condenaron, son unos putos imbéciles, les dije que no lo hicieran! —
—¡No sabíamos quién era ella, por favor, incluso les daremos protección si nos perdonas! —
—¡Ten piedad! —
Los desafortunados miembros de esa pandilla intentaban dialogar pero todos su intentos eran inútiles, él no razonaba, no dialogaba, solo rompía, aplastaba y desgarraba, no conocía la misericordia. Esa noche, con la luna llena oculta por las nubes, los ocupantes de esa destartalada casa de dos pisos solo conocieron desesperación y sufrimiento.
Luego de una hora todo quedó en completó silencio, esa bestia había terminado su cacería.
Lentamente la puerta de esa casa se abrió y de su interior salió un chico de pequeña estatura, las nubes se movieron y la luz de la luna lo bañó, la sangre cubría su ropa, brazos, su rostro y se confundía en su cabello rojo. El chico sostenía un teléfono inteligente dentro de un protector rosado decorado con coloridas calcomanías, también había un poco de sangre en él.
El joven alzó la vista al cielo dejando ver su enorme y alegre sonrisa, sus afilados dientes y ojos verdes con ojeras, sus pupilas dilatadas temblaban ligeramente y jadeaba mientras un sonrojo teñía sus mejillas, se encontraba en un estado de puro éxtasis.
Guardó el celular en el bolsillo de su pantalón y abandonó el lugar cerrando la puerta de aquella casa, no quería que les robaran, caminó durante un buen rato hasta que llegó a otra casa mucho más pequeña que la anterior pero mejor cuidada, la relajante y larga caminata ayudó que el efecto de la droga que tomó abandonara su sistema.
Introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta, cuando entró vio a una bella mujer pelirroja dormida en una pequeña mesa, su cabeza reposaba sobre sus brazos y murmuraba cosas de vez en cuando, él le había dicho que no lo esperara y aún así…
—¿Por qué nunca me escuchas mamá? —musitó el pelirrojo colocando la llave en un cajón.
El chico se dirigió al baño silenciosamente, puso el celular a un lado del lavamanos y su ropa ensangrentada dentro de una bolsa plástica, se dio un rápido baño con agua fría limpiando toda la sangre sobre él asegurándose de no ensuciar nada, no era la primera vez que hacía esto ni la última. Al salir y luego de ponerse ropa limpia regresó a la sala y movió ligeramente a la mujer, ella arrugó el rostro antes de abrir sus bellos ojos dorados.
—¿Todd? —Su voz era suave y melodiosa, dejo salir un largo bostezo.
—Si mamá soy yo, te dije que no me esperaras porque llegaría tarde —dijo Todd dándole un abrazo una vez que ella se puso de pie.
—Lo sé y lo siento, pensé que resistiría —contestó la pelirroja riendo levemente y una hilera de dientes afilados se dejo ver, sip, es gracias a ella que él posee esa inusual dentadura que lo caracterizaban—. ¿Tienes hambre? Preparé tu favorito, lo calentaré para ti y…
—No te preocupes, necesitas descansar, yo puedo encargarme de eso —mencionó acariciando su suave mejilla, ella se veía cansada, probablemente fue un día duro en su trabajo—. ¿Cómo está Alice?
—Todavía está un poco afectada por el asalto, pero pude hacer que durmiera —respondió su madre—. Aunque estaba muy triste por perder su celular, aahh y no sé cuando podré comprarle uno nuevo.
—No no no, no tendrás que hacerlo ¡mira! —Todd le mostró el aparato sorprendiéndola.
—¡El celular de tu hermana ¿cómo?! —
—Fui con ellos y les propuse un trato que no pudieron rechazar —En eso su madre lo agarró de los hombros.
La verdad era que las pandillas que se dedicaban a los asaltos tienden a acumular todo lo que roban hasta que tienen un buen botín, él lo único que tuvo que hacer fue seguir a los que asaltaron a su hermana hasta su base, podría haber tomado el celular y salido de ahí sin hacer lo que hizo ¿pero entonces dónde estaría lo divertido?
—¡Eso fue algo muy estúpido, pudiste haber salido herido tonto, no podría soportar tener un hijo menos! —exclamó su madre zarandeándolo, lagrimas caían a cascadas de sus bonitos ojos, no iba a negar que era gracioso verla así.
—Sabes bien que eso es imposible, soy como un puto súper héroe, ni siquiera sus armas pueden tocarme —En parte la oscuridad jugó a su favor, la puntería de esos tipos fue realmente una mierda.
—Oye ¿qué te dije sobre ese tipo de lenguaje jovencito? —reclamó su madre jalando sus mejillas suavemente.
—Que no lo usara si tu y Alice estaban presentes jejeje —que su madre le jalara así sus cachetes se sentía muy rico para él.
Luego de recibir un leve regaño sobre lo temerario que era su madre le dio las buenas noches y se fue a dormir, en la cocina metió su cena en el microondas y en lo que su estofado se calentaba fue a la habitación de su hermana menor, con él sigilo de un ninja se acercó a la cama en la que Alice dormía.
Su hermanita de trece años tenía algunos restos de lagrimas en sus ojos, Todd sonrió tiernamente y colocó suavemente el celular al lado de su almohada, luego paso su mano sobre su suave y lacio cabello rojo, pudo los indicios de un golpe de en su mejilla izquierda.
—Ya no tienes que preocuparte Ali, ellos no volverán a molestarte nunca más ¿no es genial? Debiste escuchar como lloraban, fue fantástico —susurró el chico viéndola con total adoración—. No tendrán que tener miedo nunca más, yo me encargaré personalmente que cualquier lugar sea seguro para ti y mamá
Y si por alguna razón su plan de formar la pandillas más fuerte no funcionaba él mismo destrozaría cualquier cosa o persona que amenazaran la seguridad de ellas, salió de la habitación y de nuevo entró a la cocina preparándose para la larga velada que le esperaba, tenía que cuidar de su madre y su hermana durante toda la noche, si pasaba algo el podría actuar.
De un compartimiento secreto detrás de un viejo televisor sacó un frasco con píldoras amarillas, estas lo mantendrían despierto gran parte de la noche, se tomo un par, sacó su comida, apagó todas la luces y se fue a sentar en un rincón que le daba una visión completa de la pequeña casa, incluyendo las puertas de los cuartos de su madre y hermana.
«No te preocupes papá, yo no soy tan débil como tu, yo las mantendré a salvo y no me mataran como un perro en el proceso, muy muy seguras y felices», pensaba Todd comiendo el delicioso estofado en la oscuridad mientras sus sentidos captaban hasta la minina perturbación en la casa, «Esto está muy bueno ~»
Hasta aquí el cap de esta semana, espero que lo hayan disfrutado ¿qué les pareció la predicción? al principio iban a ser cinco pero prefiri dejarlo en un número par XD
Sin más que decir me despido y nos leemos la prrrróxima semana ;)
