Capítulo 10


Naruto fue a la casa solo para desayunar, aunque lo hizo tan temprano que solo la madre de Inari llegó a verlo. Cuando regresó al bosque, decidió dar una vuelta y entrenar en otro sitio, solo por probar. Se quedó dormido sin notarlo y, cuando buscó su árbol de siempre, encontró la zona en silencio. Junto a él, el tronco de Sasuke tenía nuevas marcas. Debía de haber venido pero ya habría terminado el entrenamiento del día. ¿Qué habría pensado sobre el hecho de que él no estuviera allí? ¿Habría creído que lo evitó a propósito? Solo se había hundido en el sueño como un estúpido, contra su voluntad… Sintió un poco de rabia contra sí mismo, que se duplicó al notar que las últimas marcas de Sasuke llegaban bastante más alto que las suyas. Cerrando los puños, decidió volver a pasar la noche allí. No se detendría hasta conseguirlo.

Debió de haber sido cerca de la madrugada cuando se desmayó. Lo despertó aquella niña tan extraña, que resultó ser niño. La conversación con él le hizo reflexionar en varios sentidos.

Mientras hablaban, le había preguntado si quería ser más fuerte para sí mismo o para alguien más. Era fácil responder eso pero no dejaba de causarle sentimientos contradictorios. Recordaba muy bien a Iruka-sensei indicándole que debía valerse por sí mismo, que sin importar lo que otros dijeran él debía ser capaz de amarse y desear seguir adelante incluso cuando nadie apostara por él. Pero era también Iruka quien le hablaba de la aldea, de lo colectivo: era quien además había estado a punto de sacrificarse por él cuando aquel ninja renegado, Misuki, intentó matarlo. Aunque entendía por qué debía bastarse a sí mismo, nada azuzaba tanto sus ansias de progreso como la idea de ser capaz de proteger a Iruka en el futuro. Sí, y poder demostrarle a Inari que los héroes existían. Y también… también, ¿cómo ocultarlo?, superar a Sasuke. Deseaba superar a Sasuke… para que este pudiera descansar en él y no sentir más dolor. Quisiera ser su lugar seguro. Quisiera que nadie, nadie en este mundo, pero sobre todo Sasuke, tuviera jamás que volver a experimentar el dolor de la soledad que Naruto llevaba dentro de su corazón.

Pero cuando ese muchacho extraño se alejó y le hizo aquella aclaración sobre su identidad, otras preocupaciones quizás más superficiales acudieron a su mente: ¿cómo era que un niño le había resultado tan hermoso? Incluso más que Sakura. Mucho más que Sakura. Y, ¿por qué había pensado que era una niña en primer lugar? ¿Solo por su cabello largo y su expresión suave? ¿O… o simplemente porque era demasiado bello? ¿Qué… acaso los varones no podían ser bellos también? ¿Qué varón bello conocía? Ya, ya… era evidente hacia dónde lo conduciría ese pensamiento.

Y hablando del rey de Roma…

Mientras él elucubraba todas estas tonterías, Sasuke había llegado para continuar su entrenamiento. Antes de decir nada, le dio un golpe en la cabeza. ¿Qué otra cosa podía esperar de él?

—¿Se te olvidó el desayuno? Eres un perdedor…

Esa breve frase le permitió sin embargo a Naruto una deducción que le arrancó una sonrisa: Sasuke había estado atento a si él iba a la casa o no y se había preocupado al notar que se salteaba las comidas. Esa emoción, de todos modos, no le duró mucho, porque Sasuke repitió el golpe.

—¿Y ahora por qué te ríes? ¿Quedaste embobado con esa chica que andaba por aquí?

—¡Ah, lo viste! ¿Puedes creer que es un chico?

—¿Ah, sí? ¿Ahora andas mirando chicos también?

Naruto hizo una mueca. ¿Cómo era posible que el Uchiha siempre hablara como si lo suyo nunca hubiera pasado?

—En serio tienes un problema, Sasuke. Me quedé dormido y él me despertó, por eso le ayudé a reunir algunas hierbas medicinales que estaba buscando. ¿Querías que lo ahuyentara o qué? ¡Ya sé! ¡Le debería haber dicho algo como "solo el gran Sasuke Uchiha puede estar a menos de un metro de mí, así que aléjate, pervertido"! Ya cálmate.

El rostro de su compañero pasó por todos los colores.

—¡Te dije mil veces que no me da celos la mierda que hagas con otra gente! —gritó, nervioso—. ¡Pero esa chica… o chico o lo que sea… tenía un chakra muy poderoso! ¡Podría haberte hecho daño! ¡Deberías tener más cuidado! ¡Casi pareciera que no fueras un ninja con lo distraído que eres!

El rubio pestañó, la sonrisa nuevamente adueñándose de él.

—Oh… es decir que solo te preocupabas por mí. Eso es bonito.

—¡Es… es lo normal entre compañeros de equipo! ¡Haría lo mismo por Sakura!

—¿Antes o después de decirle que es una molestia?

Eso sacó un poco de onda al chico. Tal vez no era consciente de cómo le hablaba a la kunoichi. Naruto decidió dejarlo pasar.

—No importa… ¿vamos a entrenar o qué? Mejoré mucho durante la noche, superé tu marca de ayer.

—O sea que necesitaste toda la tarde y toda la noche para llegar adonde yo llegué en un par de horas. Admirable, fracasado.

—Vete a la mierda, Sasuke.

Buscaron sus árboles, pero cuando Naruto ya se disponía a continuar su entrenamiento, sintió algo en el hombro. Era una pequeña caja de comida que Sasuke le estaba acercando.

—Si no comes, no tendrás la energía para superarme, bobo.

—Ja… gracias. ¿Dónde lo tenías escondido? Creía que tenías las manos vacías.

Sasuke se encogió de hombros. El estómago de Naruto rugió.

—Bueno… tienes razón. Voy a desayunar primero. Si quieres, empieza tú.

Aunque no rechazó su sugerencia, cuando ya estuvo sentado contra una piedra grande, Sasuke simplemente se colocó a su lado.

—Oye, y… ¿qué cenaron anoche? ¿Me perdí de algo bueno?

—¿Qué vamos a cenar? Pescado, arroz… es lo único que hay en este pueblo miserable.

—Ah, sí… y aun así lo comparten con nosotros. La familia de Tazuna es muy amable, ¿no crees?

—Estamos casi regalando nuestro trabajo y nuestras vidas, es lo menos que pueden hacer.

—¿Eres tan intransigente con todo el mundo o solo con las personas pobres?

—Con todo el mundo.

—Yo pienso… pienso que hacen lo que pueden. Es nuestro deber como ninjas proteger a los más débiles.

—Cada quien tiene sus objetivos. No podemos proteger a todo el mundo. Si piensas así, vas a pasarla muy mal, porque la mayoría de las veces los débiles pierden.

—A todo el mundo no, pero quizás a algunas… a algunas personas especiales. A esas, por lo menos, quiero poder proteger. ¿Tú no tienes a alguien a quien quisieras proteger?

Sasuke desvió la vista. Durante un rato, arrancó briznas de hierba mientras Naruto devoraba el pescado.

—Ya conoces lo que quiero hacer. Matar a alguien. Y luego, tal vez… restaurar mi clan, no lo sé. No creo que tenga tiempo de salvar a nadie.

—Qué drástico… yo seré Hokage en el futuro pero mientras tanto estoy dispuesto a salvarte cuantas veces haga falta.

Su compañero le dio un golpe en la nuca que casi lo hace atragantarse.

—¿Y quién dijo que yo iba a necesitar que me salvaras, cabeza de chorlito?

Viéndolo sonrojado otra vez, Naruto soltó una risa luminosa. Estaban conversando. Estaba sinceramente intercambiando opiniones sobre algo. No importaba que no estuvieran de acuerdo… eran capaces de entenderse, después de todo. Esperaba, en verdad, ser capaz de proteger a Sasuke. Ser capaz de proteger… aquello que tenían, fuera lo que fuera.


Notas de Autora: ¡Tada~! ¡Al fin, Naruto consiguió que Sasuke dialogara como una persona normal! Jaja… Bueno, aquí estoy, he regresado de mis vacaciones, ¿me extrañaron? Me preguntaron varias veces por este fic así que ¡ahora espero recibir sus comentarios! Lamentablemente estos días me ha estado costando horrores escribir así que lo he pensado y decidí que de ahora en más actualizaré este fic una vez por mes, a lo sumo dos en alguna fecha especial. Mantendré los miércoles como día de actualización, eso sí. Antes podía actualizar semanalmente porque ya tenía 8 partes escritas, pero en ese tiempo no logré adelantar nada por lo que los próximos capítulos los escribiré especialmente cada uno antes de subirlo. Ojalá puedan tenerme paciencia. Mientras tanto, sin embargo, iré subiendo otras cosas. Por ejemplo, acabo de terminar un AU escolar NaruSasu de cinco capítulos que trataré de publicar esta misma semana :) Oh y también he estado considerando retomar los vivos en mi página de Facebook… ¿les gustaría que lea alguno de mis fics de Naruto? ¡Háganmelo saber, por favor! Les agradezco mucho por su lectura y por acompañarme hasta aquí. ¡Les dejo un fuerte abrazo!