Categoría: Tercera generación.

Prompt: Auror.


Disclaimer; los personajes y los lugares de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.


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XII

Auror

Un mes después…

Cuando Teddy era pequeño se dio cuenta de que la única figura paterna que tenía a su alrededor era su padrino, Harry.

Y lo admiraba demasiado, tanto así que siempre supo que quería ser Auror como él.

Lo cumplió, claro que sí. Su abuela estaba orgullosa y eso le llenó el corazón.

Eventualmente comenzó a salir con Victoire y todo fluyó de la manera esperada.

Todo era un equilibrio perfecto.

Y de pronto, todo cambió. Bastó una misión fuera de Londres para que mandara a volar todos los valores forjados por su abuela. Se acercó una noche y lo besó.

Perdió. Perdió en vez de ganar algo, solo que en esos momentos no se dio cuenta.

Estaba en la nube, ya no tenía vergüenza y se volvió hipócrita. Le sonreía a Ginny Potter, besaba a Victoire e ignoraba el daño que le estaba haciendo al resto.

Y todo lo anterior estaba bien porque al final del día él estaba ahí, besándolo y en su cama.

Pero quería más, quería todo, a él completamente.

Y deseaba su amor, muy estúpido de su parte pensar así cuando llevaban un año de relación, de idas y venidas, de promesas y planes.

Aunque nada de eso importó cuando Harry acabó con todo.

E intentó renunciar a su propia vida.

Afortunadamente, falló.


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Ser Auror era un sueño.

Y tuvo que abandonarlo.

No importaron las explicaciones que le dio a su jefe, hizo oídos sordos y fue despedido.

Se movió a su cubículo e ignoró las miradas de sus compañeros, nadie se acercó. Reunió sus cosas y su mirada inevitablemente se movió hacia un cubículo en particular.

Él no estaba. Había dimitido y nadie sabía dónde estaba.

Y Teddy no tenía la necesidad de verlo, no lo extrañaba. Sentía que todo el amor que en un momento le tuvo se marchitó en el mismo momento que su abuela cayó al hospital.

¿Cómo podía ser eso posible?

Tragó saliva y empacó las cosas con demasiada rapidez.

Desde que despertó solo tuvo un pensamiento en concreto: terminar lo que había empezado. Las sesiones en el ala de psiquiatría habían funcionado, no tenía la necesidad de terminar con su vida.

Cuando tomó el último libro un pequeño papel se deslizó cayendo al suelo.

Lo recogió y de inmediato reconoció la letra.

Su corazón latió desbocadamente al leer.


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Esta vez necesitó mucho coraje para dar el siguiente paso.

Necesitó pensarlo por algunos días más, y dolió. Estaba seguro de haberlo superado, pero un año no se olvida en unas pocas semanas.

Deslizó el papel sobre la mesa; la otra persona observó el movimiento y dudo antes de tomarlo.

Teddy se mordió el labio con nerviosismo.

—¿Estas seguro? —preguntó ella.

—Sí, pero no tuve el valor de comprobarlo por mí mismo.

—Supongo que te agradezco el gesto, mas no significa que haya olvidado lo que nos hiciste.

Se levantó sin decir nada más, Ginny Potter sabría darle un mejor uso a esa dirección.