¡Buenas!

Jade HSos: Estamos de acuerdo en que lo merecía peeero en ocasiones es mas inteligente no responder con un golpe. Tenían mucho para perder si empezaban con los golpes.

jupy:La parte de la transformación no la vamos a tener en esta historia, acordate que todo esto pasa entre Luna Nueva y Eclipse. Edward reaccionó tan mal, aunque Carlisle tuvo que controlarlo.

Tata XOXO: Para mi Edward es mas maduro que Jacob, podemos decir que ciertamente tiene 100 años de ventaja pero de algo le tienen que haber servido jajaja. Las formas son buenas ;)

NaNYs SANZ:¡A mi me gusta Jake eh! Pero tengo que admitir que antes de Amanecer lo odiaba un poquito, soy totalmente team Edward.

Lore562 :Definitivamente lo esss

Car Cullen Stewart Pattinson:Es que pueden vivir en paz, ¿Por qué estropear todo por los celos? Jake no esta pensando y Edward está molesto. Por fortuna Carlisle es conciliador y Sam tampoco quiere una pelea. Todos sabemos que eventualmente va a pasar por mucho que a Edward le desagrade la idea de que sea vampira. Secreto: en unos caps tooodo va a estallar sobre la transformación ( molestias que aun tienen, el porque de los votos al final de Luna Nueva... shh!) no los va a ver, pero se va a enterar de que andan haciendo algunas cosillas por ahí.

irwin321: Ya los está causando, peeero perro que ladra no muerde dicen por ahí.

mony17: No le vamos a dar ese poder a Jacob, eso es claro.

dan-lp: Tampoco yo, posteriormente puedo entender que puede haber sido por Ness peeero valorarse un poquito hubiera estado bien. Me encanta cuando están completamente conectados.

Guest: Los celos, los celos...

Rini Chiba:Me alegro mucho de que te haya gustado! Estaba un poco indecisa pero me gustó. Nunca había pensado en eso, en que Jacob debe pensar en que tarde o temprano se va a imprimar, muy buen punto ese! Mas teniendo la experiencia con Sam tan cercana.

eli music love:Tambien yo!Pero sabemos como es Bella, con que deje de fastidiarla va a estar conforme, lo de Charlie fue un golpe bajo. Si! creo que nadie votó en contra de los dientes y quien soy yo para negarselos? jajajaja

Sther Evans: ¡A ustedes por leerla!

Isis Janet: Fue intenso, coincido. Se vienen unos capítulos... ;)

Chikkita: Definitivamente ya todos lo saben. Jacob está siendo todo un imbécil.

Buenos chicas, igual que les comenté en el grupo de face estamos entrando en lo que parece ser la recta final de esta historia, aun quedan algunos capítulos pendientes POR SUPUESTO, no me olvidé del atrayente aroma de Bella para Edward, tampoco de que Charlie iba a enterarse de que algo pasa entre su hija y Edward y hay un capitulo que va a ser realmente intenso, ¿Charlie y Edward hablando de la separación entre él y Bella? Algo deben saber ya si leen mis notas y si están en el grupo de face.

¡Que lo disfruten!


Capítulo 10

Bella's P.O.V

Edward se alejó unos minutos después dejándonos sobre nuestros costados, su brazo aferrado a mi cintura para que mi cuerpo no cayera sobre la madera de la cama. El colchón estaba irreconocible. Miré asombrada los destrozos.

— No te preocupes, cuando vayas a ducharte me encargo de esto — prometió besando mi frente.

— No quería ducharme sola — negué

— Amor, mañana es día de instituto y si entramos a esa ducha no voy a poder evitar tenerte. ¿Cómo justificaríamos que algo esté roto cuando Charlie vuelva? — preguntó divertido pasando sus dedos por mi espalda desnuda

— Tú ganas — suspiré. Sonrió besando mis labios

— Se sincera conmigo, ¿Qué opinas de lo que hice con mis dientes? — preguntó repentinamente nervioso.

— Se sintió muy bien — aseguré — No sentí dolor en ningún momento, confío planamente en ti y si lo propusiste fue porque realmente estabas seguro de lo que hacías —expliqué encogiéndome de hombros.

— He estado pensando eso y realmente me asustaba que pudiera tener el impuso de hacerlo mientras hacíamos el amor y eso realmente no hubiera terminado bien — aseguró — Por eso pensé en hacerlo mientras solo yo te tocaba —

— Me gusta que lo hayas dicho — aseguré besando sus labios — Me gusta que me digas esas cosas en lugar de solo enojarte —

— Es que realmente tenía curiosidad en que te parecía la idea — rio. Parecía avergonzado.

— Te amo, no temas decirme lo que quieres Edward — pedí sintiendo mis mejillas completamente rojas. Acarició mi piel con sus fríos dedos

— De acuerdo, prometo decirlo y hablarlo contigo — asintió besando mis labios.

— De acuerdo, entonces voy a ir a la ducha. ¿Tú te encargas de esto? — pregunté

— Ve, tomate tú tiempo. Yo me encargo — prometió besando mis labios. Me alejé de él y tomando una muda de ropa fui al baño.

Abrí el agua de la ducha y la dejé correr mientras me miraba al espejo. Ojos brillantes y labios irritados, miré mis pechos, aún seguían algo rojizos por las caricias de Edward. Me veía como una mujer feliz y amada. Lo que el espejo reflejó de mi me gustó, no estaba segura aun de que es lo que Edward veía en mí, pero la forma en que estaba dejándose llevar conmigo al hacer el amor hacía que me cuestione mucho menos su amor por mí. ¿Podía alguien fingir algo tan dulce, apasionado y sexy? No tenía mucha experiencia, más bien era nula, pero me resultaba difícil creer en que todo esto fuera algo fingido. Tuve la misma sensación que luego de nuestra primera vez, la epifanía de que esto era real, de que era para siempre. Un para siempre más allá de lo que mi mente humana comprendía. Y no tenía miedo por eso, estaba ansiosa.

Regulé la temperatura del agua y me metí bajo la ducha. Gemí de puro placer, el agua caliente era deliciosa luego de hacer el amor, relajaba todos mis músculos.

Sonreí recordando sus dientes en mi piel, había sido terriblemente erótico, la suavidad con la que lo hizo pero la pasión que impregnaba en cada roce. Aun no me había animado a preguntarle a Alice que tanto Edward se estaba reprimiendo al hacer el amor conmigo, amaba los días en que destrozaba las cosas, eso me hacía sentir que por muy fuerte que su autocontrol fuera el realmente disfrutaba al estar conmigo.

Luego del shampoo y la crema de enjuague tomé el gel de ducha y apliqué un poco en mi mano, froté por todo mi cuerpo y aclaré toda la espuma de mi cuerpo antes de salir. Me envolví con la toalla y cepillé mi cabello secándolo un poco.

Me puse mi ropa interior junto a mi pijama y salí del baño rumbo al cuarto. Edward me miró con una sonrisa cuando entré.

— ¿Qué tal el baño? — preguntó terminando de armar la cama.

— Bien, relajante — respondí dejando mis cosas.

— Cuando vayamos a Port Angels también hay que comprar sabanas — señaló apartado las mantas en una silenciosa invitación a dormir.

— Cierto, deberíamos conseguir varios juegos iguales — señalé acostándome bajo las mantas.

— ¿No quieres variedad? — preguntó apretando sus brazos a mi alrededor

— Si, pero Charlie va a notar en algún momento que no repito sabanas —reí.

— De acuerdo, también pensé en comprar sabanas y un par de colchones de la cama de mi cuarto. Eso puede ser útil en el futuro —

— De acuerdo — suspiré acurrucándome contra él.

— Descansa preciosa, dulces sueños — murmuró besando mi frente. Besé su pecho dejándome llevar por el tarareo de mi nana.

Al otro día cuando me desperté Edward besó mis labios y saltó por la ventana. Me desperecé lentamente y me puse de pie buscando ropa para el día.

Encontré un jean azul ajustado y una blusa pegada al cuerpo con un bonito escote. Me puse además sobre la blusa una camisa negra y la dejé suelta.

— Bella, me voy a trabajar — gritó Charlie desde abajo

— De acuerdo, nos vemos a la noche papá — respondí saliendo de mi habitación. Bajé a la cocina y me llené un cuenco de cereales con leche, comí antes de subir nuevamente y cepillarme los dientes y el cabello.

Escuché el auto de Edward asique tomé mi mochila, me puse mi chaqueta beige y bajé saliendo de casa. El me esperaba con una tranquila sonrisa recargado en el auto. Amaba a mi vampiro feliz.

— Buen día preciosa — sonrió rodeando mi cintura con un brazo y mi nuca con sus dedos besándome con fuerza.

— Buenos días — suspiré cuando soltó mis labios — ¿Me extrañaste? —

— Mucho —asintió— ¿Recuerdas cuando al principio te decía que estar mucho tiempo contigo hacia que me insensibilizara a tu olor y fuera más fácil estar cerca de ti? —

— Lo recuerdo — respondí

— Ahora se siente al revés, cada vez me cuesta más estar lejos de ti — respondió

— No tienes que alejarte, puedes tener ropa en mi cuarto — aseguré con ligereza. Acentuó más su sonrisa volviendo a besarme

— ¿Y qué ocurre con el volvo? — preguntó

— Podemos ir en mi camioneta — expliqué. Dirigió su vista a mi camioneta y luego a mi negando con la cabeza — Además, va a terminar estropeándose como siga allí sin usarse —

— Eso no ocurriría con un auto nuevo — aseguró

— Un auto que tampoco usaría Edward — respondí cruzándome de brazos. Bajó su mirada a mi pecho

— Alice…—dudó — Parecía muy divertida por la elección de tu ropa hoy —

— ¿Por qué? — pregunté frunciendo el ceño — Estoy usando ropa que ella compró —

— Ese parece ser el punto — murmuró deslizando sus manos por la parte baja de mi espalda. Recordé el escote de mi blusa que llevaba bajo mi abrigo y la reciente etapa de posesividad y celos de Edward.

— Mmmm —dudé— Quizá no deberías estar muy atento a los pensamientos de los demás hoy —

— ¿Qué estas usando Bella? — preguntó serio.

— Nada que vaya a entrar a cambiarme — aseguré bajando el zíper de mi abrigo.

— Escote — protestó

— Y la camisa — señalé

— Pero la llevas desabotonada — negó molesto.

— Es lo que quiero usar y es lo que voy a usar — respondí encogiéndome de hombros.

— Bien, solo espero no te quejes si ataco a alguien — aceptó besando mi frente y alejándose del auto. Abrió la puerta para mí y entré. Rápidamente entró del lado del conductor y arrancó rumbo al instituto.

— Hermano, ese humor — habló Jasper divertido cuando bajamos del coche al lado del auto de Alice

— ¿Qué ocurre Edward? — preguntó Alice divertida

— Todo esto es culpa tuya Alice, tú le compraste esta ropa — protestó Edward. Me puse delante suyo y lo miré

— ¿No te gusta cómo se me ve? — pregunté en tono suave.

— No uses ese tono — murmuró apoyando su frente en la mía. Sus brazos rodearon mi cintura

— No te gusta — negué. Se inclinó sobre mí rozando su nariz por mi mandíbula hasta mi oreja

— Te vez deliciosa, y me encanta que aunque puedan ver solo yo puedo tocar — susurró. Me estremecí y apreté los labios evitando soltar un gemido. Se alejó viéndome a los ojos, los suyos estaban un poco más oscurecidos que hace unos instantes — Por cierto, Jasper huyó de nosotros — rio aligerando el ambiente. Me giré buscando a sus hermanos y reí al no verlos

— Ups — respondí

— No voy a creerte nada, estas provocándome. Has descubierto el poder que tienes sobre mí — negó. Besé sus labios divertida y tomé su mano rumbo al instituto. Escuché su protesta pero la ignoré.

La mañana pasó tranquila, tenía frio asique en ningún momento me quité la chaqueta. El comedor fue otro asunto, allí la aglomeración de gente me hizo quitármela.

— ¿Qué tal su día? — preguntó Alice y Jasper cuando nos reunimos con ella en la fila del almuerzo — Increíblemente ese atuendo te queda bien, aunque yo no lo hubiera combinado así —

— Tu hubieras agregado tacones — rodé los ojos.

— Y sin la camisa, la blusa debe lucirse — aseguró

— Es oficial, lo voy a matar — murmuró Edward a mi lado. Cerró los ojos rodeando mi cintura con sus brazos.

— Vayan a sentarse, nosotros compramos por ustedes —pidió Alice tomando la mano de Jasper y relajando su postura tensa — Edward lo está poniendo nervioso — explicó. Asentí tomando la mano de Edward y alejándolo de Jasper rumbo a la mesa.

— ¿A quién piensas matar? — pregunté divertida.

— Un profesor — gruñó cuando nos sentamos en la mesa de siempre

— ¿Un profesor? — pregunté asombrada.

Si un maldito profesor — asintió sentándose de lado para poder envolver mi cuerpo en sus brazos y pegarme contra su pecho — Cree que es divertido mirar a las alumnas luego de que cumplan los 18 —

— Está mal, son sus alumnas de todas formas —

— Lo sé, pero miró a quien no debía — habló escondiendo el rostro en mi cuello — Voy a quemar los zapatos de edición limitada de louis vuitton de Alice —

— Ella lo va a ver — reí acariciando el cabello de su nuca.

— Mmm, linda vista — murmuró con la mirada en mis senos— ¿Tu ropa interior es verde hoy? —

— Si — reí.

— Quiero romperla — gimió.

— Compórtate Edward, estamos en medio del comedor del instituto — pedí. No respondió pero presionó un beso sobre la piel de mi cuello.

— Trajimos el almuerzo — habló Alice dejando las bandejas frente a nosotros

— Hoy está particularmente menos apetecible aun — señaló Jasper sentándose junto a Alice frente a nosotros.

— Para mí se ve bueno — respondí encogiéndome de hombros. Edward se alejó de mí sin soltar mi cintura para que pudiera almorzar.

— ¿Qué dices de irnos esta noche? — preguntó Edward viendo a Jasper

— Si, me apunto — asintió.

— Emm los acompaña — habló Alice abriendo su jugo. Mordí mi hamburguesa.

— De acuerdo, supongo que está bien — respondió en un suspiro — ¿Está bien eso para ti? — preguntó viéndome.

— Claro, tengo tarea atrasada — respondí. Jasper soltó una risa y Edward le aventó un trozo de pan de su bandeja.

— Nos liberamos de Emmett y Jasper hace su gran solo — suspiró Edward rodando los ojos Edward

— ¿Que puedo decir? Emmett y sus comentarios hacen todo más divertido — aseguró Jasper

— Mi amor, nunca digas eso frente a Emmett o vas a tener que buscarte otra pareja —pidió Alice

— De acuerdo — sonrió Jasper.

Luego del almuerzo fuimos a nuestra última clase, español. Edward mantuvo su mano en mi muslo como hizo toda la mañana, a mitad de la clase su postura se relajó visiblemente y sonrió complacido.

— ¿Qué ocurre? — pregunté. Me guiñó un ojo antes de escribir en una hoja y pasármelo.

"Un pensamiento: Bella se ve increíble hoy, esa ropa ajustada se le ve impresionante. Lástima que mire a Cullen como si fuera su mundo entero" leí.

"Eres mi mundo entero" escribí pasándoselo. Su mano se apretó en mi muslo leyendo. Se inclinó sobre mí mientras el profesor estaba de espaldas a nosotros escribiendo en el pizarrón.

— Tu eres mi mundo Bella — murmuró contra mis labios dejando un rápido beso. Completamente ruborizada regresé mi vista al frente por su atrevimiento en el medio del aula lleno de humanos curiosos.

Las miradas curiosas sobre nosotros se mantuvieron y mis mejillas dolían cuando la clase finalizó.

— Deberías comportarte en clase — hablé cuando entrelazó nuestros dedos rumbo a los casilleros.

— No quiero — respondió

— Te estas comportando extraño — señalé abriendo mi taquilla. Se inclinó sobre mí.

— Me comporto como un adolescente — respondió pasando su nariz por mi oreja — Carlisle quiere que todo sea lo más real posible, esta vez incluyo a la novia —

— ¿Asique soy tu fachada? — pregunté con una risa.

— Lo eres todo — prometió — Antes de ti nada, luego de ti todo — aseguró, su tono completamente serio. Aparté mi mirada de sus ojos necesitando liberarme de su intensidad, tomé mis libros y cerré la puertita antes de girarme hacia él. Besó brevemente mis labios entrelazando nuestros dedos antes de alejarse y conducirnos al estacionamiento — ¿Vas a mantenerte a salvo por mi, mañana? — preguntó Edward cuando detuvo el auto frente a casa de Charlie— No sé si van a querer quedarse lo suficientemente cerca para volver a tiempo para el instituto —

— Me voy a mantener a salvo —hablé molesta. Edward rio tomando mi mentón y besando mis labios.

— Solo quiero poder llegar mañana y encontrarte a salvo — pidió

— Si, voy a estar bien — prometí en un suspiro.

— Y respecto a esto…— habló bajando el zíper de mi jaqueta y acariciando el inicio de mis senos que dejaba ver el escote — Si te pido que no uses algo así mañana…—

— Voy a usar lo que sea que quiera usar — aseguré

— ¿De verdad me vas a tener todo el día pensando si usaste o no algo así en el instituto? — preguntó.

— No sé qué voy a usar, hoy tenía ganas de ponerme esta blusa — respondí encogiéndome de hombros.

— Bien, solo… mantente a salvo, puedo soportar las miradas — asintió

— Lo prometo — reí besando sus labios con dulzura — Que tengas buena caza —

— Hasta mañana amor — sonrió cuando bajé del auto.

Entré a casa y subí rápidamente a mi habitación, luego de hacer tarea bajé a hacer la cena, cené junto a Charlie y subí nuevamente. Me duché y me metí en la cama intentando dormir.

Una hora después me senté completamente frustrada, no podía dormir sin Edward. Me levanté de la cama y puse las pistas de piano de Edward a tono bajo para no molestar a Charlie. Volví a meterme bajo las mantas y suspiré.

Era curioso como la cama me parecía tan grande sin Edward a mi lado, pateé las mantas, estaba demasiado caliente, su frío cuerpo siempre me acobijaba y hoy tenía calor.

Pasadas las 2 de la mañana logré quedarme dormida. La alarma sonó y gemí, había dormido mal y poco. Consideré no ir a clases. Charlie tocó la puerta de mi habitación.

— ¿Bella? Hora del instituto — habló.

— De acuerdo — respondí. Me puse de pie olvidando mi idea de faltar. Me vestí de forma abrigada, nada de escotes hoy para mí. No podía provocar a Edward por lo que no tenía sentido que los usara, solo él quería que me mirara. Rebusqué las llaves de mi camioneta pero no aparecía — ¿Papá? — llamé bajando las escaleras — ¿Has visto las llaves de mi camioneta? —

— Arriba de la heladera cariño — respondió. Rodé los ojos recordando cuando Edward las puso allí para convencerme de que las había perdido. Las tomé y me serví de los pastelillos que Charlie había traído a casa — ¿Edward no te lleva hoy? — preguntó Charlie entrando a la cocina con su taza de café.

— No, se fue con Jasper — respondí

— Que bueno, así puedes usar tu camioneta — asintió

— Justo por eso buscaba las llaves — asentí mordiendo un pastelillo. Ignoré la alegría de Charlie por la ausencia de Edward.

— Nos vemos a la noche entonces, no cocines, traigo comida — avisó

— Claro, hasta la noche — asentí. Lo escuché dejar la casa y terminé de desayunar antes de subir a cepillar mis dientes y tomar mi mochila.

Lo único bueno de cuando Edward se iba de caza era el poder usar mi camioneta sin escuchar sus protestas, me monté feliz y arranqué el motor dirigiéndome al instituto.

Una vez allí estacioné al lado del auto de Alice y bajé.

— Edward se va y aprovechas a usarla — rio

— Algo bueno tiene que tener el que se vaya — aseguré cerrando la puerta de la camioneta

— Podemos tener charla de chicas también — sonrió

— Alice — protesté

— Vamos Bella, ya lo vi. Hay cosas que quieres preguntar — aseguró dando saltitos a mi alrededor

— Bien — suspiré— Pero en mi casa, no quiero que Esme nos escuche —

— Hecho — rio Alice entrelazando su brazo con el mío rumbo al edificio.

Luego del instituto Alice condujo su auto detrás de mí camioneta, bajamos de nuestros vehículos y entramos a la casa.

— Tengo que lavar ropa — avisé

— Bien, pero luego de eso quiero que prepares chocolate y hablemos en la sala — respondió caminando detrás de mí hasta el cuarto de lavado.

— Claro, lo que quieras — asentí llenando la lavadora

— También para mí —habló

— Alice, tu no tomas chocolate — señalé viéndola

— Pero es una postal preciosa, dos mejores amigas hablando con un chocolate caliente — sonrió.

— De acuerdo Alice, lo que gustes — suspiré. Saltó divertida

— Creo que mi ropa nunca pasó por la lavadora — habló dando toquecitos con su dedo índice en su mentón de forma pensativa

— Esto es lo que hace la gente normal Alice, lava su ropa — rodé los ojos seleccionando el programa en la lavadora — Los vampiros ricos la desechan y compran más —

— Nosotros no sudamos, no tenemos necesidad de lavarla — señaló — A menos que la manchemos de sangre, lodo y esas cosas. Pero para ser sincera por lo general esa es la ropa de Emmett — rio

— Bien, vamos por el chocolate — asentí saliendo del cuarto de lavado. Caminé hasta la cocina y luego de preparar dos chocolates fuimos a la sala.

— Muy bien, pregunta — asintió con el chocolate en sus manos

— Bien, veras…—dudé ruborizándome

— Bella, he visto la ropa que usas para mi hermano y gracias a mi Jazz sé exactamente que sienten — señaló — Habla —

— He estado pensando… ¿Qué tanto Edward se contiene? — pregunté

— ¿A qué te refieres exactamente? — preguntó

— El rompe cosas para no romperme a mí, hay veces en la que él no…—dudé avergonzada— No quiere poner sus manos sobre mi temeroso de herirme aunque quiere tocarme, se contiene de muchas cosas solo por miedo — expliqué recordando sus dientes en mi piel — Y no sé si hay algún modo de saber que tanto él se contiene, que cosas quisiera hacer y no hace —

— En realidad creo que si él no quiere hacerlas es por algo — respondió encogiéndose de hombros — Pero que a cómo van las cosas eventualmente va a hacerlas, ya sea ahora o cuando seas vampira —

— ¿Y mientras tanto? A veces parece demasiado frustrado por querer algo y no poder — expliqué — Y quiero ayudar en eso —

— No creo que sea buena idea, ¿Recuerdas lo que dijo Rose? — preguntó — Déjalo guiar, si toma confianza va a ser más fácil para él sentirse más libre. Estoy totalmente de acuerdo en la provocación como el día de ayer, yo misma amo hacer eso con mi Jazzy —rio— Pero si lo asustas el solo se va a acobardar más —

— Entonces… ¿Intentar averiguar lo que él quiere…?— dudé

— Creo que sería más inteligente solo mostrarte segura cuando el sugiera algo — señaló — Y claro, apretar los botones correctos cuando eso ocurra — rio— ¿Dudas de que él esté disfrutando? Porque créeme, la cara que anda trayendo este tiempo deja muy en evidente lo bien que lo está pasando —

— ¿Realmente lo crees? — pregunté completamente ruborizada

— Claro que lo creo —aseguró— Aunque no lo creas Emmett está siendo amable contigo por pedido de Rose, pero a Edward le está haciendo su buena cantidad de comentarios, y cada vez que él va por colchones a casa siempre tiene cara de satisfecho. Jasper dice que simplemente desborda de orgullo, ni que decir sus emociones. Jasper está enloqueciendo contigo y con Edward— rio

— Bien, eso me deja muy aliviada Alice — asentí bebiendo de mi chocolate

— No cuestiones las cosas Bella, solo disfruta — pidió. Asentí

Luego de conversar un poco más nos pusimos con la tarea, Alice termino la suya en pocos minutos pero yo realmente tenía tarea atrasada.

Cuando escuchamos a Charlie llegar Alice dejó de deambular por la casa y se sentó a mi lado fingiendo que aun hacía tarea.

— Hola cariño, hola Alice — saludó Charlie entrando a la cocina — ¿Cómo están niñas? — preguntó guardando lo que sea que había comprado para la cena en la heladera.

— Bien Charlie, haciendo tarea — sonrió Alice señalando los cuadernos frente a nosotros

— Eso está muy bien — asintió Charlie complacido. Él adoraba a Alice — ¿Te quedas a cenar cariño? — le preguntó

— No Charlie, lo siento, hoy regresan todos a casa y quiero verlos — se disculpó Alice

— Claro, y ¿dónde fueron? — preguntó

— Acampar, solo eso — respondió Alice de forma despreocupada — Y ya debería irme, tuvimos una buena tarde de chicas y avanzamos con mucha tarea — aseguró guardando sus libros en su mochila.

— Si, ya lo creo — asentí cerrando mis libros también.

— Claro, bueno, salúdame a tus padres — asintió Charlie acariciando su bigote — Nos vemos pronto —

— Claro, dalo por hecho. Y sino voy a raptar a tu hija — sonrió de forma angelical. Eso sonaba bien para mí.

— Claro, estoy seguro de que a Bella va a gustarle — aseguró. Rodé los ojos, si otro Cullen hubiera dicho eso le hubiera disparado.

— Enseguida vuelvo papá — asentí tirando de la blusa de Alice hacia la puerta. Salimos de la casa y la acompañé al auto — ¿Algún plan de compras pronto? — pregunté curiosa

— No tonta, pero los vi a ti y a mi hermano hoy, tener a Charlie bajo el mismo techo cada día es duro — rio con su risa de campanillas.

— Ni lo digas — suspiré.

— No te creo que realmente pesabas que era por las compras — aseguró divertida

— Para que mentir — negué

— Escucha Bella, no te lo dije antes porque no quería alertarte antes pero Charlie va a decirte algunas cosas que van a molestarte esta noche — señaló

— ¿Qué cosas? — pregunté confundida

— Un viaje a La Push parece —

— Genial — murmuré

— No veo tu decisión pero…—dudó— Solo háblalo con Edward, ¿De acuerdo? Él no va a estar muy feliz —

— Claro, gracias Alice —asentí con una mueca.

— Nos vemos mañana cuñada, Edward va a estar en tu cuarto esta noche — prometió subiéndose al auto.

— Adiós — saludé alzando mi mano cuando arrancó el auto

Entré a la casa nuevamente y subí a dejar mis cosas en la habitación antes de bajar a cenar con Charlie, había traído comida china lo cual era curioso en él, no era una persona que saliera de lo clásico. Acomodamos las diferentes cajitas sobre la mesa y nos sentamos a cenar.

— ¿Alguna razón para esta comida? —pregunté curiosa sirviéndome un poco de todo lo que había.

— No, ninguna, solo me recomendaron el lugar— respondió — Es de Port Angels, estuve allí hoy —

— Oh bien, está bien — asentí sabiendo que mentía. No necesité la advertencia de Alice, la actitud de Charlie lo delataba.

— Por cierto, nos invitaron este sábado a una fogata en la reserva — habló Charlie comiendo de su carne.

— No creo que vaya papá —negué

— ¿Por qué? —preguntó alzando la mirada hacia mi

— Porque tengo mucha tarea — respondí

— Entonces deberías limitar tu tiempo entre semana para ver a Edward — murmuró moviendo su bigote

— Eso no es justo, puedo estar al día con las tareas. Solo decido en que gasto mi tiempo libre —señalé.

— Deberías también usar de ese tiempo con tus amigos fuera de los Cullens — respondió

— Bien, voy el sábado — murmuré molesta. Por eso había traído comida.

Ahora debía encontrar el modo de decirle a Edward que iba a ir a la Push sin que quisiera matar a Jacob y buscar yo misma paciencia para soportar sus estúpidos comentarios. No lo había visto desde la noche que vinieron a cenar. Debía preguntarle a Edward que ocurriría con el tratado si era yo la que golpeara al licántropo.

El resto de la cena pasó en silencio, yo no tenía humor para hablar y Charlie parecía darse cuenta. Luego de cenar me fui a duchar, me relajé bajo el agua caliente. Quedaban solo dos días para el fin de semana, lo mejor era hablarlo con Edward hoy. Al salir de la ducha me cepillé el cabello y me envolví en la toalla, no había llevado mi ropa al baño.

Abrí la puerta mirando que Charlie no esté cerca y corrí hasta mi habitación. Entré y cerré la puerta.

— Si siempre me vas a recibir así voy a ir de caza más seguido — escuché la voz de Edward a mis espaldas y me giré — Hola preciosa — sonrió caminando hasta mí. Besó mis labios recargando mi espalda en la puerta, sus manos se apretaron en mi cintura. Suspiré alzando mis brazos por detrás de su cuello — Aunque quiero besar lo que hay debajo de la toalla es mejor que te vistas — pidió besando mi frente.

— Claro, para eso debes soltarme — murmuré con la respiración acelerada. El dorado intenso de sus ojos no ayudaba a mi acelerada respiración

— Mmm…— dudó apretando mi cintura en sus manos. Bajó el rostro hasta mi pecho y besó ligeramente la piel por sobre la toalla antes de alejarse. Se dejó caer sobre la cama y cerró los ojos dándome privacidad.

El hecho de que tuviera los ojos cerrados no me ayudaba, mis mejillas estaban calientes. Me puse rápidamente mi ropa interior y una pijama que consistía en una blusa larga color azul y de mangas largas.

— Au — gemí adolorida cuando al girar golpeé mi mano contra el escritorio.

— ¿Estas bien? — preguntó Edward materializándose a mi lado. Tomó mi mano con delicadeza, el frio de sus dedos alivió la zona golpeada.

— Si — murmuré recargándome en su brazo. Rodeó mi cintura y mantuvo mi mano contra su pecho.

— ¿Día largo? — preguntó besando mi cabello.

— Un poco, al menos el final del día. Estuve con Alice hasta la cena, eso hizo todo más fácil — respondí.

— ¿Y después de que se fuera? — preguntó. Solté un suspiro dejando un beso sobre su pecho

— Charlie quiere que vaya este sábado a la reserva con él — hablé

— Ni siquiera lo pienses, no después de la otra noche — negó

— No creo que pueda evitar el ir Edward, le dije a Charlie que tenía tarea y su respuesta fue que limitara mí tiempo contigo en lugar de no ir a la reserva — expliqué

— No vas a ir — respondió.

— Edward, voy a ir. Tengo que ir por Charlie — repetí

— Bella, no. No hay discusión — aseguró. Me alcé viéndolo a los ojos.

— ¿Por qué no? — pregunté

— Los lobos son inestables — respondió

— No van a hacer nada con Charlie allí, y estoy segura de que Sam los sabe controlar — señalé

— Bella, no quiero que vayas — murmuró.

— No quiero ir, pero tengo que. Solo para aplacar a Charlie un poco — señalé

— Van a hacer comentarios, no quiero que estés allí — pidió

— Edward, no creo que Jacob los haga, fuiste tras él. No me dijiste que ocurrió pero asumo que no fue tan malo si no me dijiste nada al respecto — aseguré encogiéndome de hombros

— Justo por eso no te lo dije — negó — No fue malo, no hubo pelea pero…— dudó

— Dímelo — pedí

— Gritó frente a todos que tuvimos intimidad — murmuró

— ¿Qué el qué? — pregunté horrorizada

— Sam lo quiso detener cuando entendió que no había ninguna violación de mi parte al tratado y Jacob le gritó que estábamos teniendo relaciones — explicó.

— No es posible — murmuré. Sentí lágrimas de rabia formarse en mis ojos.

— Lo siento amor, si hubiera sabido que iba a hacer eso no hubiera ido — se disculpó alzando mi mano que aún seguía en la suya y besando mis dedos — Solo quería que dejara de hacerte sentir así —

— Tú no tienes nada de que disculparte, de cualquier forma todos lo iban a saber en sus mentes al entrar en face — señalé acurrucándome contra él — Pero Jacob Black me va a escuchar —

— Bella, no voy a dejar que vayas — repitió apretando sus brazos a mi alrededor — No te quiero cerca de los lobos, no ahora que saben esto —

— ¿Crees que a mí me importa que sepan? — pregunté— Jake es mi amigo, es un buen amigo, quiero hablar con él. Además no puedes evitar que vaya, ya sabes lo de Charlie —

— Accedamos a lo que pide Charlie, de cualquier forma estoy en la habitación. No vamos a dejar de vernos —prometió

— No voy a esconderme contigo solo para darle gusto — negué — El sábado voy a ir —

— Bella, no vas a ir a la reserva oliendo a vampiro — negó — No quiero que me huelan en ti, no quiero que te hagan sentir mal por eso —

— ¿Te avergüenza? — pregunté alzando la mirada.

— ¿La pregunta es enserio? — preguntó alzando una ceja — Bella, no me molesta que huelas a mí, ni oler a ti — aseguró tomando mi rostro con ambas manos.

— Entonces voy a ir y no voy a dejar que sus comentarios me molesten — negué

— Amor, te van a hacer sentir incomoda — señaló

— No me importa, estoy feliz de oler a ti y si a algún estúpido lobo eso le molesta no es mi problema — respondí encogiéndome de hombros.

— ¿Y si se enfadan? — preguntó pasando sus fríos dedos por mi mejilla — Bella, si alguno de ellos te hace daño los destrozo, nada me va a detener — prometió de forma sombría.

— No va a ocurrir nada, debes confiar en mí — pedí

— Confío en ti pero definitivamente no en ellos — negó

— Charlie va a estar conmigo, relájate. Nada va a ocurrir — aseguré

— No me agrada, ni un poco. Quiero que lo sepas — señaló cruzándose de brazos.

— Eso me ha quedado en claro — rodé los ojos — Pero no voy a esconderme por hacer el amor contigo, le moleste a quien le moleste —

— Estoy a una llamada y voy hasta la frontera por ti, no importa lo que Charlie diga. Si lo necesitas te saco de allí — prometió. Asentí besando sus labios antes de tirar de él hasta la cama.

— Si yo golpeara a un hombre lobo no rompería el tratado. ¿Cierto? Los humanos no fuimos parte de la negociación — señalé acurrucándome sobre su pecho.

— No, los humanos solo están en la parte en que nosotros no podemos hacerles daño y que ellos los protegen — respondió

— Bien — asentí.

— Eres de temer amor — murmuró— ¿Es que acaso nada te asusta? Lobos, vampiros, enfrentas a todos —

— Puedo no ser fuerte físicamente Edward, pero nadie me va a amedrentar por eso — aseguré

— Eres increíble, valiente y preciosa — señaló besando mi frente — Pero recuérdalo Bella, una llamada y me tienes allí — prometió. Asentí acariciando su cuello con mis dedos, tarareó mi nana contra la piel de mi sien y me dejé llevar por el cansancio.

El sábado llegó, luego de ducharme Edward seguía en casa en su habitual lugar bajo la ventana

— ¿Vas a seguir de mal humor? — pregunté cepillándome el cabello.

— No estoy de mal humor — respondió. Rodé los ojos caminando hasta él y me puse a su altura

— Prometo que si estoy incomoda voy a llamarte y vas a ir por mí a la frontera — prometí besando sus labios — ¿Podrías relajarte, por favor? ¿Por mí? — pregunté — No quiero que te vayas así —

— De acuerdo — suspiró pasando sus manos por mis piernas — Solo un poco, puedo intentarlo — asintió besando mis labios. Tomé su labio inferior entre los míos y jugué con el — Charlie quiere saber si estas lista, va a entrar pronto, debería irme — murmuró

— Ve y no te preocupes — asentí. Me puse de pie y me imitó volviendo a besarme

— Una llamada y me tienes allí Bella — prometió.

— Una llamada, lo prometo — lo tranquilicé. Besó mi mis labios y mi frente antes de saltar por la ventana.


Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen

(Subo adelantos y encuestas que guían la historia)

www . facebook . c o m groups / 350954842735251


Bueno, Edward no está feliz con que los lobos huelan a Bella pero ella no va a ceder y Charlie jugó sucio. ¿Opiniones?