¡Buenas! Siento que haya pasado un tiempo desde la última actualización, pero aquí están los siguientes capítulos. Espero que estéis disfrutando la historia y el rumbo que va cogiendo. Si tenéis alguna sugerencia o idea no dudéis en dejádmela saber en los comentarios.
CAPÍTULO 9
POV Santana
Me encuentro ahora mismo en una cafetería cerca de mi bufete, estoy esperando a Zac, el muchacho al que defiendo, que llega 10 minutos tarde.
No me molesta que llegue tarde, bueno, sí que me molesta, pero no porque sea una fanática de la puntualidad (aunque lo soy), es solo que esta tarde tengo la cita con mi ginecóloga para empezar el proceso de inseminación y cuanto antes termine esta reunión antes podré encontrarme con Brittany para ir juntas al hospital.
Se que es una estupidez porque no voy a poder entrar aunque llegue antes, pero ahora mismo solo necesito a mi mujer para calmarme, además tampoco ayuda que no pueda tomar café.
Estoy sentada en una mesa con un chocolate caliente y la pierna golpeando el suelo
impaciente cuando Zac entra por la puerta. Es un chico alto y delgado, moreno, es guapo, podría haber salido con él si tuviera su edad, o fuera hetero, hago una mueca al imaginármelo, eso no va a volver a pasar.
Me levanto y le ofrezco la mano en saludo.
-Hola Zac, soy Santana López, voy a representarte en este caso, hemos hablado por teléfono.
-Hola señorita López, siento mucho llegar tarde, tuve que correr para coger un taxi, pero una señora mayor empezó a gritarme algo sobre su prótesis de la rodilla y tuve que dejárselo y luego el autobús tardo como 20 minutos en llegar y había un accidente en la esquina…
Comienza a divagar disculpándose y me río.
-Zac está bien, solo llegas 15 minutos tarde. Además, intentar llegar a tiempo usando el
transporte público en Nueva York es como intentar que Berry no hable de Broadway en cada conversación -me río de mi propia gracia, pero él está totalmente confundido-. Si la conocieras te reirías -le aseguro, él asiente sin saber qué decir.
-Bueno -rápidamente entro en modo trabajo y me pongo seria-, el juicio no es hasta junio, así que tenemos tiempo para prepararlo, aunque la fecha todavía no está fijada oficialmente así que puede variar, ya te avisaré con la fecha definitiva cuando la sepa.
-Eso son como 3 meses ¿Tanto tiempo para un simple caso de robo que ya está medio resuelto? ¿Qué voy a hacer mientras?
-Sí chico, la justicia está saturada en este momento -suspiro-. Hasta que se celebre el juicio se supone que debes estar bajo arresto, pero voy a presentar una apelación para que te dejen en libertad vigilada, alegando que eres responsable de una menor y no hay riesgo de fuga.
-Está bien y ¿hasta que presente la apelación?
-He hablado con el juez y hasta que presente la apelación puedes quedarte en casa, siempre y cuando no salgas de la ciudad; una vez presentada, si la aprueban te dejarán en libertad con un mecanismo de vigilancia para asegurarse de que no huyas hasta el juicio.
-¿Y si no la aprueban?
-Bueno, si no la aprueban tendrás que estar bajo arresto durante ese tiempo y tu hermana tendrá que entrar a cargo de los servicios sociales provisionalmente.
Asiente tristemente. Me acerco y le toco la mano.
-Lo siento Zac, pero si, en el peor de los casos, no aprueban mi apelación no sería tan malo para tu hermana, me aseguraría de que estuviera en un lugar cómodo y con un buen ambiente, es mejor que nada. Además, sería solo provisional hasta que vuelvas a casa después del juicio. Todo esto suponiendo que rechacen la apelación claro.
-¿Perdón? -pregunta.
-Todo esto suponiendo que…
-No, antes de eso -me interrumpe-, has dicho "hasta que vuelvas a casa después del juicio" -dice confundido.
-No planeo que vayas a prisión tras el juicio Zac -le sonrío con simpatía
-¿Qué? ¿Por qué? He robado, y lo he admitido y no puedo pagar una fianza -pregunta, ahora más confundido que antes.
-Tienes razón, has cometido un delito y vas a ser castigado, no pretendo otra cosa, pero hay muchas formas de pagar ese castigo. Claramente el denunciante, en este caso la banda rival, pedirá una sentencia de cárcel, pero yo planeo pedir algunos años de servicios comunitarios.
-¿Cómo vas a conseguir eso?
-Bueno, teniendo en cuenta que no tienes antecedentes, que no ha sido un delito violento, que has admitido haberlo hecho tú lo que demuestra que tienes cargo de conciencia, tienes un trabajo estable, no hay riesgo de fuga, y que estas a cargo de una menor que no tiene otra familia y acabaría en centros de acogida, creo que tenemos muchas posibilidades de conseguirlo.
El chico suspira aliviado
-Gracias.
-Por cierto, qué sabes sobre esta banda, quiero decir, ¿crees que tomarán represalias por su cuenta?
-Estoy seguro de que lo harán, aunque la policía me cogió casi al momento, ellos no saben qué información llegué a obtener así que buscarán la forma de eliminar el problema -se encoge de hombros.
Ahora es mi turno de suspirar, pero no precisamente de alivio.
-Está bien, ¿cómo crees que van a hacerlo? Porque yo no te puedo garantizar seguridad, lo siento.
-No se preocupe por eso señorita López, ya está haciendo usted suficiente. Yo creo que
esperan que vaya a prisión tras el juicio, nadie se sorprendería por un chico muerto durante una pelea en el patio de una cárcel.
-Dios… voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que eso no pase ¿vale? Y no hace falta que te diga que lo que hablemos entre nosotros en estas reuniones y nuestro planteamiento del juicio no puede salir de aquí, para garantizar que todo salga como queremos ¿está bien?
-Por supuesto señorita López.
-Por favor llámame Santana -le sonrío
-Está bien, Santana -se ríe.
-Bueno, tengo que irme. No creo que nos veamos mucho de aquí al juicio, ya tenemos el enfoque que queremos darle y tengo prácticamente toda la información que necesito, nos reuniremos una vez más unos días antes del juicio para repasarlo todo. Si necesito algo te llamaré, y si tú necesitas cualquier cosa llámame ¿de acuerdo?
-Está bien, muchísimas gracias Santana. Adiós.
-Adiós.
Salgo de la cafetería y veo que todavía queda una hora para que Britt termine sus clases así que decido sorprenderla y llevarle su comida favorita. Rápidamente me monto en el coche y me dirijo al restaurante. Está a 15 minutos de aquí, pero luego tengo que conducir unos 20 minutos hasta el estudio, así que tengo que darme prisa.
Después de estar atrapada en un atasco por un accidente (creo que Zac mencionó algo de eso, debería haberlo escuchado), el camino al restaurante donde me han tocado todos los semáforos en rojo y un dependiente incompetente, me queda exactamente media hora para llegar al estudio antes de que Brittany salga de trabajar.
Ni si quiera yo sé cómo, pero consigo llegar con unos minutos de sobra, que aprovecho para arreglarme un poco el moño desordenado y secarme el sudor.
Cruzo la puerta y saludo al recepcionista
-Buenos días señora López-Pierce.
-Buenos días Kevin, ¿está Brittany en su clase?
-Sí, creo que tiene pensado alargar la clase media hora más, algo sobre un movimiento que todavía no sale perfecto.
-Sí, eso me suena como Britt -nos reímos-, es bueno que haya decidido traer refuerzos -digo enseñando la bolsa de comida con el logo del restaurante-. Nos vemos Kevin.
-Adiós señora.
Camino a través de los pasillos y sonrío recordando el día que me contó sus planes con Mike, pensé que estaba loca al principio, mirando la foto de un gran almacén abandonado, pero luego vi el boceto del estudio y hasta yo me enamoré.
Ese año nos pasamos todo el verano reconstruyendo este lugar entre todos, hasta Kurt ayudó, aunque solo fuera para decorar y ordenar al resto lo que teníamos que hacer, juro que iba a matarlo.
No puedo evitar sentirme orgullosa de mi mujer, y de Mike claro, lo han hecho realmente bien con esto.
Llego por fin al aula de Britt y abro un poco la puerta, todos los alumnos están de espaldas a mí, aunque hay espejos por todas partes así que no importa, con Brittany al frente de la clase.
Cuando me ve me lanza una mirada extraña, yo entro silenciosamente y me coloco en un banco al final, me encanta ver a Brittany en su ambiente, está tan relajada cuando baila, aunque ahora mismo parece más frustrada que otra cosa.
Pasan igual 20 minutos, conmigo sentada en silencio en la parte de atrás, Brittany dando
órdenes a sus alumnos y ellos intentando seguirlas.
Al final, casi media hora después, Brittany exclama:
-Bien chicos esto es todo por hoy, nos vemos mañana, por favor practicad lo que hemos visto hoy, a ver si podemos avanzar algo de una vez.
Me extraño por su tono brusco, pero no lo cuestiono, es su clase y ella la da como crea
conveniente, también hay que ser estrictos con los chicos de vez en cuando.
Espero a que salgan todos los alumnos, algunos me saludan al pasar a mi lado y yo les sonrío; finalmente me acerco a Brittany con la bolsa de la comida a la espalda.
-Oye Britt, ¿qué tal la clase?
-¿Te parece que haya ido bien? -espeta
-Oh, uuuh -no sé bien qué decir, no estoy acostumbrada a que me hable así-, no mucho, yo solo te traía…
-¿Qué haces aquí San? -dice cortante
Estoy cada vez más confundida por su actitud, no sé por qué se comporta así conmigo, no creo que haya hecho nada.
-¿Britt estás bien? ¿He hecho algo mal?
-La verdad, sí, te has presentado en mi lugar de trabajo durante mi jornada laboral y has
interrumpido mi clase distrayendo a mis alumnos, lo que nos ha costado estar 25 minutos más de clase para terminar la coreografía que estaba programada, ¿todo esto para qué Santana? -termina.
No lo entiendo, solo quería darle una sorpresa, puedo notar las lágrimas que se acumulan en mis ojos y me niego a que me vea llorar por esto, aprieto la mandíbula y respiro antes de hablar para que no me tiemble la voz
-Yo… necesito ir al baño -me doy la vuelta y me dirijo a la puerta, tiro la bolsa de comida en la papelera que hay junto a la entrada y salgo de la habitación.
POV Brittany
Veo a Santana tirar algo a la papelera antes de salir del aula, pero no me molesto en mirar qué es.
Estoy frustrada y molesta. Me duele todo el cuerpo, mis alumnos no han estado concentrados en todo el día y la llegada de Santana no ha ayudado.
Me dirijo hacia mi banco y recojo mis cosas, me doy cuenta que tampoco he comido nada desde el desayuno así que decido ir a la cafetería a tomar algo, ya hablaré con Santana más tarde.
Estoy terminando de comer mi ensalada césar cuando recibo un mensaje.
S- ¿nos vemos en el coche?
B- ok
S- :)
Tiro los restos de la comida y me dirijo al coche. Allí encuentro a Santana, cuando me acerco y la miro puedo decir que está inquieta, pero no lo menciono. Ella me saluda y yo se lo devuelvo con una especie de sonido. Me subo en el lado del copiloto y espero.
Cuando lleva un rato conduciendo y tengo claro que no va a nuestra casa, le pregunto irritada.
-¿Santana a dónde vamos ahora?
Ella me mira entre confundida y herida, cosa que no entiendo hasta que veo la fecha en la pantalla del coche. Mierda, la cita con la ginecóloga, lo había olvidado por completo con el follón de las clases. Suspiro y no digo nada más en todo el trayecto.
Una vez allí, nos encontramos con la Doctora Ferguson.
-Buenos días -digo cortésmente.
-Buenos días chicas, ¿estáis listas? -dice entusiasmada. Ambas le damos una sonrisa tensa y la doctora nos da una mirada extraña, aun así, nos guía hacia una sala. Le da a Santana una bata de hospital y esperamos a que se cambie.
-Santana túmbate, ya sabes cómo va esto, cuanto más relajada estés mejor ¿lo entiendes?
La veo agarrar la barandilla de la cama con fuerza.
-Está bien, ¿puedo tener un momento por favor? -pregunta.
-Claro, tómate el tiempo que necesites Santana, es preferible esperar un rato y que estés
completamente preparada que hacerlo apresuradamente y en tensión.
San asiente y comienza a respirar profundamente con los ojos cerrados.
La doctora Ferguson me mira curiosa, sé que normalmente estaría a su lado, cogiéndole la mano y susurrándole palabras para calmarla, pero hoy no estoy de humor. Entonces me dice:
-¿Brittany puedo hablar contigo un segundo? -y sale de la sala. Salgo tras ella y la
encuentro en el pasillo.
-Mira, no sé qué está pasando, no sé si os habéis peleado o simplemente ambas estáis
nerviosas, pero Santana necesita relajarse ahora mismo si queréis tener un bebé o esto no servirá para nada ¿está bien? Así que haz lo que sea, pero tranquilízala.
Yo asiento, pero no respondo. La doctora me sigue mirando, no contenta con mi respuesta.
-Brittany, ¿ya no queréis este bebé?
Ante esto mis ojos se abren y exclamo:
-¡Por supuesto que sí!
-¿Seguro? Porque tú no tienes mucho interés y Santana parece que va a tener un ataque de pánico en cualquier momento; aunque considerando que están a punto de atravesarle el útero con una aguja gigante para implantarle un bebé y su mujer ni si quiera le habla no me extraña.
Me muerdo el labio y miro a mi esposa a través del cristal, la veo allí tumbada en la misma posición que antes, sus manos agarran la barra de la cama tan fuerte que tiene los nudillos blancos, tiene los ojos cerrados con fuerza y todavía intenta respirar profundamente.
Mierda, mi mujer, que se ha ofrecido a llevar a nuestro hijo porque yo no puedo, está ahí cagada de miedo y yo no estoy a su lado tranquilizándola. Dios si ni si quiera me acordaba de que teníamos la cita hoy.
Soy un desastre, odio esta estúpida enfermedad y los estúpidos medicamentos y sus efectos secundarios que me hacen ser una perra con mi propia esposa.
-Tienes razón -suspiro-, lo siento yo… -no puedo terminar porque suena mi móvil-, me disculpa un segundo.
La doctora asiente y vuelve a entrar en la sala para darme privacidad, la veo hablar con San antes de contestar
-¿Quién es?
-Brittany, soy Mike.
-Oh, hola Mike ¿está todo bien?
-Sí, solo llamaba para preguntarte si habías comido algo hoy.
-¿Qué? ¿Por qué? Quiero decir que sí, he comido una ensalada en la cafetería, ¿por qué? -pregunto confundida.
-Oh nada solo asegurándome, la limpiadora ha encontrado una bolsa de comida de ese restaurante que tanto te gusta en la papelera de tu clase así que asumí que era tuyo, pero como estaba llena quería asegurarme de que habías comido algo. No es bueno estar sin comer todo el día, y menos para ti Brittany -dice preocupado.
-Oh no, no es mío, será de algún alumno yo… -entonces se me viene a la cabeza una imagen de Santana tirando algo a la papelera y saliendo de la habitación- mierda…
-¿Britt? ¿Estás bien?
-Sí Mike, yo uuum…, tengo que dejarte ¿vale? No te preocupes, adiós.
Cuelgo el teléfono y me quedo mirando a mi esposa, puedo ver que ahora está un poco más calmada, pero todavía no es suficiente.
Pienso en cómo San ha ido hasta mi restaurante favorito solo para darme una sorpresa en el trabajo y en cómo la he tratado yo, me siento fatal ahora mismo.
-Joder -susurro, tengo que arreglar esto. Me tomo un segundo para recomponerme, cierro los ojos y respiro hondo, vuelvo a mirar a mi increíble mujer a través del cristal, sonrío y entro en la sala.
Le doy un asentimiento a la doctora y me coloco junto a San, le cojo una mano y le acaricio la cabeza con la otra. Abre los ojos sorprendida y yo intento trasmitirle todo mi amor a través de mi mirada.
-Vamos a hacer esto cariño -una gran sonrisa se abre paso a través de su cara y su cuerpo de relaja inmediatamente. Me inclino, junto nuestros labios y al separarnos le susurro-. Te quiero, vamos a hacer un bebé juntas.
-Yo también te quiero -me aprieta la mano y yo me giro hacia la doctora.
-Estamos listas.
Ella sonríe
-Vamos a allá.
