Mi pasado. Setsuna Meioh
Después de eso, llegué al departamento que rentaba y empaque mis cosas, ya sé, suena muy drástico pero así soy, puedo ser tan calmada como una laguna y tan salvaje como el mar, tan salvaje como un maremoto, pero era un hecho que yo no pensaba estar en la misma ciudad que Seiya ni un maldito día más de mi vida, era tanto mi coraje que solo pensé en huir lejos, si por mí hubiera sido me largaba a Estados Unidos, a Inglaterra o a cualquier lugar del mundo, pensé que Seiya me buscaría en ese momento y por suerte no lo hizo, incluso me sentí mal por haberlo golpeado y haberlo dejado tirado ahí, pero todo eso se hubiera podido evitar, todo esto pudo ser diferente, no... mi enojo era más. Me desahogué con mis papás y les conté todo lo sucedido, estaban muy enojados, enojados con Seiya, conmigo por haberme fijado en el, pero sobre todo por la oportunidad que él me hizo perder, me ofrecieron regresarme a vivir con ellos y yo cegada de ira e impulsividad, acepté, ya no pensé en nada más, por favor no decidan cuando estén enojados.
Terminé de arreglar todo, pagué mi última renta y salí a la terminal de autobuses, esa misma noche viaje desde la ciudad de Chiba hasta Tokyo, un viaje no muy largo, bastante cansado por todo lo que había pasado y por la hora, era un desgaste emocional que nunca había vivido, pero tenía fe que iba a valer la pena alejarme de Seiya pero ¿Realmente valía la pena dejar la vida que ya tenía ahí, solo por ese imbécil? ¿Dejar a los pocos amigos que ya tenía? Estuve pensando seriamente en cancelar todo, no dejar que me afectara, yo era más fuerte que todo esto, estuve a dos segundos de pedirle al conductor que detuviera el autobús y bajarme, aunque que tuviera que regresarme caminando hasta mi casa, el autobús se detuvo pero no por mis plegarias, habíamos hecho una parada en una gasolinera.
-Estúpidos chóferes inconscientes ¿Por qué no llenan el tanque antes? ¿Son imbéciles o qué?- dije en voz baja
-Si, son unos idiotas, aparte es peligroso tomando en cuenta que trae personas a bordo- respondió una voz suave pero firme, sensual, no pensé que alguien me estuviera escuchando, juré que lo dije demasiado bajo, pero sobre todo no pensé en ese instante que esa voz se volvería importante para mí en el futuro.
Esa misteriosa mujer tomo asiento a mi lado, la observé con disimulo, era alta, de cabello largo verde oscuro, un color aún más inusual que el mío, se veía una mujer bastante seria y elegante, bastante enigmática.
-Si, la mayoría hace lo mismo- respondí fingiendo un poco de indiferencia, no quería que se diera cuenta que la estaba examinando con detalle.
-Ni yo, ¿Pero que podemos hacer? Es mejor que lo haga de una vez a que nos quedemos a medio camino justo por no haber llenado el tanque- respondió mientras tomaba de su café.
-¿Vas de visita a Tokyo?- preguntó volteando a verme, me quedé observando sus ojos, eran hermosos, nunca había sentido tanta intriga por los ojos de alguien, eran un color que yo no sabía que podía tener alguien, parecía una ninfa o una diosa sacada de un libro de cuentos, evidentemente tenía que disimular mi sorpresa, así que intenté actuar normal.
-No, de hecho, voy a vivir allá de nuevo- por alguna razón yo sentía la necesidad de contarle todo lo que me había pasado,era una completa extraña sí y no tenía porque escucharme, quizás era mi necesidad por sentirme escuchada, está vez mi soledad me hacía sentir así, sola, está vez no disfrutaba esa soledad y ese espacio que siempre me había gustado, sin nadie que me escuchara, no quería agobiar más a mis papás, sentía que no había nadie ahí para mí, y no por que Seiya no estuviera a mi lado, sino porque dejé una parte de mí, lo que construí, lo que era mío, parte de mi vida, ahora tenía que comenzar de nuevo, ser alguien nuevo y los cambios a veces dan miedo, siempre te dicen que los cambios son buenos pero no te dicen que a veces son dolorosos, confusos.
-Que coincidencia, yo también iré a vivir allá, solo que yo voy por primera vez a Tokyo, te confieso que me siento aterrada, es una ciudad nueva, amigos nuevos, trabajo nuevo, fue algo tan imprevisto que honestamente... no me siento del todo lista- dijo sonriéndome con un poco de pena. Le regresé la sonrisa, entendía muy bien como se sentía. Y sin querer, sin pensarlo, sin planearlo, sin imaginarlo, fuimos platicando todo el camino hasta Tokyo, ahí descubrí, que esa extraña y yo teníamos más en común de lo que pensé, no fue amor a primera vista, yo no creo en eso, pero ese fue el comienzo de algo caótico, inesperado y agridulce, no entraré en detalles porque ya saben cómo funcionan los romances, todo es color de rosa al principio, existe química, deseo, pasión, cariño y admiración, parece que estás en una burbuja, pero naturalmente toda burbuja... explota.
¿El sexo? muy bueno, con Seiya nunca llegué a tanto porque llegaba tan ebrio que se quedaba dormido, ella era sin duda increíble, era una mujer que siempre tenía algo nuevo que contarte, sabía muchas cosas y te las contaba con gusto, jamás intentaba hacerte menos sino sabías o no dominabas un tema, eso siempre me hizo suspirar, todo lo seria que ella aparentaba ser, pero que a solas, solo a mí me mostraba su lado divertido, Setsuna tenía un doctorado en Neurociencias y la habían transferido como maestra a una de las Universidades de Tokyo y por lo mismo, eso la atrapaba la mayor parte del tiempo en el trabajo, sino eran investigaciones, era ayudar a alumnos que le rogaban ayuda con sus tesis, dar clases o dar conferencias cada que se lo pedían. La habían cambiado desde Estados Unidos hasta Tokyo, claro que había sido un cambio radical, y creo que ese fue el problema.
Las dos nos refugiamos la una en la otra, las dos teníamos miedo, y no digo que estuviera mal, nos ayudamos mucho, el problema fue que nuestra soledad y nuestra inseguridad nos hizo ver amor en dónde solo había un hermoso cariño y una profunda admiración la una de la otra. Yo vivía con mis padres y ella rentaba un departamento bastante alejado de mí, cuando yo tenía tiempo libre, ella no, cuando ella tenía ciertos días libres, yo tenía que trabajar, irnos a visitar tampoco era una opción, era una odisea y nunca coincidíamos o siempre llegábamos cansadas y lo único que queríamos era dormir ¿Qué hizo reventar a esa bonita burbuja?
Setsuna puso un ultimátum, pero no solo eso, me dijo que tenía que irse de nuevo, le estaban ofreciendo trabajo en uno de los laboratorios de investigación más importantes de Londres ¿Que dirían ustedes ante una oportunidad así?
-¿Tú carrera es más importante que yo? ¿No te importa lo que yo siento?- le pregunté la última vez que la ví, la primera y última vez que peleamos.
-¿Michiru como puedes pensar eso? Se realista, esto no esta funcionando aunque tú y yo lo intentemos, casi ni nos vemos, somos más amigas que novias, no tengo tiempo para ti ni tu para mí ¿Crees que eso es un ideal de romance? Te quiero mucho y por lo mismo te pido que entiendas, sería demasiado injusto irme y pedirte una relación a distancia, o que me esperes o que me sigas, no eres un perro- respondió tomándome de las manos.
-Si realmente me quisieras me pedirías que fuera contigo- me sentía dolida, abandonada de nuevo, estaba dramatizando, estaba manipulándola ¿Por qué rayos le dije eso?
-Sería demasiado egoísta pedirte eso, tu tienes tu carrera y yo la mía, ninguna tiene que perder eso ni sus sueños, solo por seguir los pasos de la otra... y lamento mucho si me odias, pero prefiero tenerte lejos sabiendo que tu decides sobre tu vida, que hiciste lo que tú querías y no que me odies por haberte arrastrado conmigo, perdóname- dijo viéndome de manera triste, soltó mis manos y se fue.
Me comporté como una niña que perdía el juguete que nunca jugó pero que por capricho le lloraba, me comporté igual de imbécil que Seiya solo porque mi orgullo estaba herido.
En ese momento me volví a sentir sola, sentía que perdía un trofeo, yo también hubiera aceptado la oferta de trabajo, no entiendo porque actúe así cuando yo misma sabía que lo nuestro no estaba funcionando, yo quería que Setsuna fuera feliz, pero me dolía que ni siquiera intentara pedirme que fuera a su lado, estoy actuando como una necesitada de cariño ¿Tan dependiente me volví? ¿Por qué? Solo estaba haciendo un berrinche, porque sabía que sería comenzar de nuevo, ser alguien nuevo, Michiru infantil salió en el peor momento posible, ¿Por qué no mejor actúe así cuando de verdad era una niña?
Sin mayor drama, ella se fue, no me odio, no peleó conmigo, solo me pidió perdón cuando no le tocaba a ella decirlo ¿Me arrepiento de como actúe? sí muchísimo ¿Quisiera ir a buscarla, pedirle perdón e intentarlo de nuevo? Seguramente sí, esta vez sin miedos, sin conflictos, sin depender, sin necesitar, solo amar, pero ahora me tocaba estar sola, estar conmigo y volver a abrazar mi soledad, volver a enderezar mi camino, madurar de nuevo, ser la Michiru que siempre he sido, aprender de nuevo.
Tenía fe que algún día me encontraría a Setsuna y le pediría perdón, algún día ella debía volver a Tokyo y yo le invitaría a tomar un café, hablaríamos del pasado y si ella quiere... también del futuro.
No se enojen, Michiru también tenía que pasar su etapa inmadura y codependiente como seguro todos la hemos tenido también jajaja. Ya sé que que no es la personalidad que Michiru siempre ha mostrado, también es raro para mí ponerla así, pero así como todos hemos pasado procesos de cambio y de vulnerabilidad hasta ser quiénes somos, igual mis personajes porque es mi fic jaja.
Cuídense mucho.
