Descargo: Shingeki no Kyojin y sus personajes le pertenecen a Hajime Isayama, yo solo los he tomado prestados para esta historia.

Tema del capítulo: Escena de película.


21 DE OCTUBRE:

AZUL CRISÁLIDA


Para que nada nos amarre

que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,

ni lo que no dijeron las palabras.

(Pablo Neruda, Farewell)

Octubre veintiuno al anochecer, convertido en un pesado manto de oscuridad y vientos gimientes que hacen cantar a los árboles, te resulta extraño de una forma compleja y curiosa, difícil de entender.

Eren y tú han pasado el día conviviendo en aquella rutina que ya les es costumbre, y aunque todo tendría que haber resultado fácil entre ambos debido a los secretos ya desvelados, un muro infranqueable parece haber surgido entre ustedes nada más despuntar el alba. Un distanciamiento que te hace pensar que el mocoso sabe que no has sido del todo sincero, volviéndolo un brumoso y cortante paisaje.

Mientras la vorágine de vientos agitados azota en el exterior sin un ápice de piedad, ambos se dejan arrullar por el suave calor de la chimenea tumbados en el sofá junto a Autumn, contemplando el móvil del chico con la plácida languidez de la comodidad.

La película elegida por Eren es tan antigua como el tiempo, de aquellas cuando la vida era plasmada en blanco y negro, y todo lo espectacular se basaba en llenar los corazones. Una película que ya has visto mil veces antes, pero nunca antes con él, por lo que no dejas de preguntarte si su elección habrá sido por cuenta propia y capricho, o, quizá pensando en ti; y es que con Eren nunca nada es seguro, ya que aquel chico de verano y quebradas alas es impredecible como el viento del norte, e igual de intenso cuando algo se propone.

Sosteniendo a este en tu abrazo, permites que su respiración calmada se convierta en la guía de tu corazón marchito, y al oír como el ritmo de ambos se equipara, rememoras lo difícil que tiempo atrás te resultó el comprender que Eren había dejado de ser un «alguien», para convertirse en tu «todo»; el aceptar que aquel mocoso no solo había robado tus fresas, sino que también tu corazón y tu buen juicio, hasta que solo le perteneciste sin importarte los muchos años que los separaban o el que ninguno fuera la opción correcta del otro; porque Eren, a sus dieciséis años, llegó a tu vida siendo verano enfebrecido y voluble, y antes de darte cuenta de cómo, acabó arrasando con el invierno que te adormecía, convirtiéndolo finalmente en primavera.

Durante aquellos dos años de amor en espera, muchas veces te juraste cortar aquel ir y venir que los ataba a ambos como un hilo; no obstante otras, temeroso de perderlo, te hallaste buscando excusas para cegar tus sentimientos, acallando tu conciencia con egoísmo y miles de «un poco más» que nunca tuvieron fin.

Fueron dos años de amar sin querer aceptarlo, de querer huir de tus propios anhelos; pero Eren, siendo Eren, jamás te dio respiro alguno, porque aquel chico era impetuoso fuego teñido de verde y posesivo mar celoso, por lo que una vez te supo suyo, no te permitió escape.

Y es por ello que ahora te preguntas que será de ti después de tenerle y dejarle ir; que será de ese amor que sientes y no parece tener fronteras para contenerse, porque Eren no hizo brotar un sentimiento suave y cálido a su paso, sino que despertó tormenta e ímpetu, y cuando el mes termine y su tiempo acabe, sabes que tras el temporal solo quedará devastación y soledad.

La película llega a su fin cuando tu atención retorna a ella, y al sentir el peso del chico entre tus brazos, imaginas como sería aquel momento dentro de diez años, de veinte, en una vida entera; un momento donde aquella separación inminente no fuera una necesidad sino una elección, y el estar juntos pudiese ser el camino que eligieran.

Tus dedos recorren la mejilla de este cuando sus ojos imposibles te observan y su boca te llama, y aquel beso se siente tan conocido como regresar al hogar tras una larga ausencia; y saber aquello te llena de dolor oscuro y amargo, porque al perderlo, perderás tu lugar de pertenencia.

Eren te mira lleno de anhelo y de emociones no dichas, y no por primera vez sientes la necesidad de decirle que lo amas; pero, ¿serviría de algo? Las palabras suelen ser cadenas, y él no necesita ninguna, no ahora, tal vez nunca, y tú te niegas a convertirte en el grillete que le quite su posibilidad de escape y sobrevivencia.

Al verte callar, una emoción curiosa asoma a sus ojos de mar verdeazulado, y por un momento temes que sea este quien acabe reconociendo sus sentimientos por ti.

Y quieres callarlo, no quieres oírlo, porque si Eren llega a mostrar aunque sea una pizca de debilidad, serás tú quien termine derrumbándose y convirtiéndose en un egoísta para atarlo junto a ti.

Como si comprendiera tu desazón, su expresión cambia y un trazo de sonrisa quebrada adorna su rostro, pero sus ojos ya no ríen; quizá porque no pueden hacerlo. Has derribado el muro que lo protegía y ya no quedan secretos, y Eren sin ellos es vulnerable; sin ellos es un lienzo pintado de mil dolorosos colores que queman en los bordes.

Vuelve a besar tus labios pero la caricia te sabe amarga, y las palabras que quieres decirle mueren en tu boca cuando es él quien habla:

—«Siempre tendremos París» —murmura, repitiendo la frase de aquella película y haciéndote resentir aún más su pronta pérdida.

Y es que sin importar lo que ocurra entre ustedes una vez él se marche y tú vuelvas a quedar vacío, sin importar el dolor ni la pérdida, aquel octubre compartido seguirá para siempre suspendido en el tiempo. El recuerdo lejano de lo que tanto ansiaron y pudieron llegar a ser. El recuerdo de aquel amor que nació en un verano lleno de fresas y té con limón, forjándose en cálido otoño de hojas marchitas y leña quemada. Un amor que no pudo durar demasiado, pero aun así existe y es hermoso; su pequeño espacio de tiempo hasta que el etéreo chico rompa la azul crisálida y vuele lejos con sus propias alas.


Lo primero, como siempre, es agradecer a todos quienes hayan llegado hasta aquí. Espero de corazón que la viñeta resultase de su agrado y valiera la pena el tiempo invertido en ella.

Y bueno, con este capítulo ya se completan tres semanas de este evento y solo estamos a diez viñetas para concluir la historia. Octubre ha sido realmente un suspiro, jaja. Y como ya parecer ser costumbre por aquí, comenzamos con las explicaciones para aclarar un poquito más el capítulo de hoy.

En primer lugar, la película elegida en esta ocasión para el capítulo, ha sido Casablanca; creo que aunque no todos la hayan visto, al menos la mayoría tendrá una idea sobre ella ya que es un clásico del cine, y la frase «Siempre tendremos Paris», dicha durante la separación de los protagonistas, igualmente lo es.

Confieso que en un principio me volví loca pensando en que película podría ser la adecuada para ellos en esta historia, que escena, y cuando esa frase vino a mi cabeza, supe que era la correcta, ya que refleja exactamente lo mismo que están pasando Eren y Levi en estos momentos: una separación forzosa por el bien de uno de ellos, y que aun sin importar lo que ocurra entre a futuro, ese tiempo que han tenido y compartido («París» en la frase), nadie se los va a poder quitar jamás y quedará en sus recuerdos.

Así que espero les pareciese tan correcta como a mí y que les gustara. Casablanca es de esas películas que veo una y otra vez, y una y otra vez sufro, me maravillo y lloro; sentimientos muy similares a los que he tenido que vivir con esta historia durante los últimos meses, jaja.

Y la siguiente pequeña aclaración, es sobre el título de la viñeta, «Azul Crisálida». En este caso, una vez más hago referencia al significado de los colores para el capítulo, refiriéndome al azul como «tristeza y soledad», mientras que la crisálida (que es la pupa que suele proteger a las mariposas durante el proceso de metamorfosis de larva a imago) representa el momento de maduración y cambio para Eren en ese mundo tan duro que le ha tocado vivir, pasando de ser el niño triste y lleno de dolor que Levi conoció, a alguien más fuerte y libre una vez logre marcharse de allí. Por lo tanto, la «azul crisálida» de la que Levi habla, representa la vida de Eren hasta ese momento, de la cual pronto se librará y dejará atrás.

El tema para el capítulo de mañana es uno que particularmente me gusta mucho, «hilo rojo», porque yo soy de esas fervientes creyentes de que siempre tenemos un hilo que nos une a alguien más, estemos donde estemos; además, se aclarará también que ha pasado para que Eren se muestre tan molesto con Levi aunque no diga nada e intente ocultarlo.

Una vez más muchas gracias a todos quienes leen, comentan, envían mp´s, votan y añaden a sus listas, marcadores, favoritos y alertas. Siempre son la llamita que mantiene encendida la hoguera.

Un abrazo enorme a la distancia y mis mejores deseos para ustedes. Hasta mañana.

Tessa.