Alistair entró en la recamara con cautela y miró a su esposa que aún seguía recostada en la cama y con la mirada fija en algún punto invisible en el techo.

Muy despacio se fue acercando a la cama, Elsa desvió ligeramente la mirada para estar atenta a los movimientos de su marido y sus ojos rápidamente se enfocaron en el tulipán amarillo que él sostenía en una de sus manos.

—Cariño, lo que dije…estuvo mal — Dijo Alistair, los grandes ojos azules de su esposa lo miraban con atención, sin embargo ella no decía nada —. Fui demasiado desconsiderado y lo lamento muchísimo.

—Rompiste tu promesa —Elsa lo miró con tristeza, sintiéndose traicionada.

—Lo sé — Dijo él — sé que piensas que no me importa el cómo te sientas, pero realmente me duele verte tan triste, haría cualquier cosa para que volvieras a sonreír.

La rubia apoyó sus manos sobre el colchón para sentarse, soltó un quejido e instantáneamente Alistar la auxilió — ¿Por qué duele tanto? — Cuestionó ella.

—Perdóname, Elsa —La abrazó con cuidado de no herirla — Te prometo que el dolor pasará.

—No vuelvas a hacerme algo como esto Alistair, estoy cansada — Pidió ella —. Ya no quiero más de esto.

—Yo sólo quería… hacerte feliz —Comentó él sin soltarla —, aun quiero hacerte feliz, he querido devolverte todo lo que el accidente te quitó — Dijo — recuerdo lo ilusionada que estabas cuando hablábamos de formar una familia, hace mucho que no te veo tan feliz y desearía poder devolverte esa felicidad, me siento tan culpable de lo que te ocurrió.

—No fue culpa tuya, fue Callaghan quien provocó todo.

—Sólo te viste involucrada por ser mi esposa, Callaghan tenía muchas razones para querer verme en prisión… él sólo quería vengarse de mí y…yo debí cuidarte, debí imaginar que él no se quedaría tan tranquilo después del juicio.

—También me he sentido culpable de lo que ocurrió ese día, aunque intento convencerme de que no fue así — Dijo ella — lo que menos necesitaba era que tu dijeras "los dos sabemos a lo que te llevaron tus decisiones"

—Lo lamento tanto, mi amor — Se disculpó nuevamente — te juro que no pienso que eso haya sido tu culpa, jamás debí haber dicho eso.

La rubia aceptó la disculpa de su esposa, no queriendo generar otra pelea.

—¿Tienes hambre?, ¿Necesitas ir al baño? — Cuestionó él, ella negó con la cabeza — Si necesitas cualquier cosa, tan sólo pídela y lo tendrás.

—Por ahora creo que tan sólo quiero dormir, me siento muy cansada — Alistair la ayudó a volverse a acostar y la arropó con la manta.

Tras darle un beso en la frente caminó hasta la puerta de la habitación, miró a su esposa una última vez antes de apagar la luz y retirarse a la sala.

-o-

Era lunes, la rubia se sentía un poco menos adolorida tras haber estado en completo reposo durante el fin de semana. Aquella mañana habían despertado muy temprano y él había llevado el desayuno a la cama; tal y como había estado haciendo durante esos días.

Alistair levantó la cuchara con cereal.

—Insisto en que puedo desayunar yo sola — Dijo ella tomando la cuchara — no necesitas hacer esto.

—Creo que sigo sin saber cómo cuidar de ti, confieso que siento que debo protegerte de todo mal y me preocupa que algo malo te pase si me descuido un segundo — Dijo el hombre.

—Puedo asegurarte que comer cereal por mi cuenta no va a matarme.

—Lo sé.

El celular de Krei sonó, informándole que había recibido un mensaje. El hombre leyó rápidamente el texto.

—Llamaré a la oficina, al parecer olvidaron cancelar algo de mi agenda — Dijo él.

—Deberías ir al trabajo — Habló ella.

—No, prometí cuidar de ti y no te dejaré aquí para ir al trabajo — Respondió Alistair —. Pedí que mi agenda estuviese libre esta semana.

—Puedo quedarme sola por unas horas mientras tú te encargas de todo en Krei Tech — Propuso — Sé que no podrás estar tranquilo hasta que lo soluciones.

—Haré un par de llamadas, intentaré solucionar esto ¿De acuerdo? — Ella asintió en respuesta y su esposo la besó en los labios antes de salir de la habitación para hacer una llamada.

Elsa tomó su celular y tenía un mensaje de Hans; habían estado charlando durante esos días.

—Buenos días, ¿Cómo te encuentras? — Leyó ella.

—Bien, gracias por preguntar — Envió — Buenos días a ti también.

—Estuve viendo infomerciales toda la noche, creo que me tomará algo de tiempo no hablar en un extraño idioma de doblaje — Ella sonrió mientras reía en sus pensamientos.

— ¿Por qué hiciste eso?

— Practicaba el cómo le podría vender mi invento a Krei.

—Los infomerciales posiblemente no sean lo indicado para eso, pero una parte de mi enserio espera que hagas tu presentación hablando cómo en los doblajes — Escribió la rubia —, pero aun tienes una toda la semana para prepararte.

— ¿Toda una semana?

—A menos que tengas intenciones de aparecer en mi casa para hacer tu presentación, tendrás que esperar hasta el próximo lunes.

—¿Te encuentras grave? — La rubia se preguntaba si él se preocupaba un poco por su salud o todo era debido a su casi ridícula necesidad de sobresalir ante los ojos de "El gran Alistair Krei"

—Sobreviviré — Respondió Elsa — Soy como Taylor Swift; cariño, me levanté de entre los muertos, lo hago todo el tiempo — Hizo referencia a una canción pop.

—No quieres contarme, ¿Cierto? — Escribió el pelirrojo

—No te conozco lo suficiente para hablarte de mis problemas personales y/o de salud — Aquello le parecía obvio.

—Comprendo, eso no me duele…nada… en lo absoluto — Bromeó el pelirrojo.

—Comienzo creer que el drama es parte de su personalidad, señora Hamada — Respondió ella.

—Hamada no es mi pareja.

—Por ahora — Elsa agregó el emoticón del par de ojos, algo un poco inusual en ella al escribir mensajes.

—En fin, tendré que despedirme. Tengo algo de trabajo, creo que te envidiaré un poco por el hecho de que estas en cama un lunes por la mañana.

—¿Envidias el hecho de que mi salud me impida levantarme de la cama? Tienes problemas, Señora Hans de Hamada.

—Sabes que no me refería a eso.

—En realidad no disfruto mucho de quedarme en casa, extrañaré el trabajo — Escribió ella — Soy buena en mi trabajo y es la única cosa que aún me hace sentir útil. — Agregó — Hasta luego, Hans y deja de ver infomerciales, no te tortures de esa manera.

Alistair volvió a entrar a la habitación y se veía algo molesto.

— ¿Qué ocurre?, ¿Hay algún problema? — Preguntó ella preocupada.

—Hay un pequeño problema del cual debo encargarme en la oficina, pero volveré lo más pronto que pueda — Prometió él.