CAPITULO 9

─Bien, ¿Y qué hará? Matsumoto-san ─le preguntó el Comandante mientras llegaban de a poco el resto de heridos, algunos por su propia cuenta y otros con ayuda de otros.
Ichimaru se fue sentando lentamente, recibiendo la mirada llena de angustia de Matsumoto.
─Matsumoto… ─le dijo su capitán ─ ¿Qué harás?

Orihime veía con preocupación a su amiga y al enamorado de ella, llevándose ambas manos al pecho.

─Rangiku-san… ─le dijo Hisagi, dando un par de pasos al frente.
Eso hizo que Matsumoto le viera con incertidumbre, volviendo a ver a Gin cuando éste le dijo en voz baja, para que sólo ella pudiera escuchar:
─Te esperan… ─se puso en pie al mismo tiempo que le ayudaba a ella a levantarse siendo ese el momento en que ella aprovechó para abrazarlo con todas sus fuerzas y frente a las miradas de todos sus compañeros y amigos.
La Teniente aferró sus manos a su espalda con todas sus fuerzas mientras lloraba con angustia, eso confundió a muchos porque debería estar feliz en lugar de estar triste. Pero Toushirou lo comprendió todo, ella simplemente estaba soltando todos sus miedos e inseguridades en aquel llanto, sentimientos negativos que tuvo que reprimir por todo ese tiempo…

─ ¡Qué no habría dado por haber evitado aquella tragedia….! ─se separó del ojiazul para sujetar su rostro entre sus manos ─pero aún así volviste a aparecer en mi vida, Gin… y eso ya es bastante para mí. Quizá porque a pesar de no dejarme un solo objeto con el que pudiera recordarte, vivías dentro de mi mente y corazón…

Ichimaru le miraba con frustración y sin comprender absolutamente nada de lo que ella le hablaba, aún así se llevó una mano al centro de su propio pecho, expresando:
─Duele mucho… aquí, cuando tú sufres así, Rangiku… ─dicho eso abrió los ojos lentamente para ver mejor a la Teniente, observando ella como las lágrimas del traidor brotaban de sus ojos de forma silenciosa. Aquello la sorprendió tanto pues nunca en su vida lo había visto llorar. Pero hasta el más fuerte se cansaba de mostrar siempre seriedad, serenidad y alegría cuando en realidad sienten lo contrario.

─Lo siento, Gin, no era mi intención hacerte sentir mal… ─se secó las lágrimas y luego secó las lágrimas de Ichimaru ─Yo vine a buscarte para protegerte y al final he decidido quedarme aquí ─sentenció sorprendiendo a algunos, pues para Toushirou y Kyouraku era una decisión que se vieron venir desde que la Teniente depuso su cargo.
─ ¡No puedes hacer eso! ─protestó Hisagi.
─ ¿Por qué no? ─interrogó su capitán.
─Porque es una shinigami y...
─El antiguo capitán del décimo escuadrón era un shinigami con un cargo alto y se vino aquí para proteger a su futura esposa ─dijo Kyouraku con mucha tranquilidad y feliz ─El resultado terminó en Ichigo-kun~ Asi que si ella va a quedarse aquí pronto veremos a un pequeño corriendo por ahí hehehe~

─Soutaicho… ─le llamó la atención Nanao levemente sonrojada.
─ ¿Qué? Sólo digo lo que se viene a un futuro no muy lejano~
─Bien ─dijo Toushirou con indiferencia ante las palabrerías que decía el Comandante ─Me alegra que hayas tomado una decisión, Matsumoto y que haya sido esta… de quedarte aquí, la verdad es que si decías que ibas a volver con nosotros yo me iba a oponer por el simple hecho de que ibas a estar siempre perdida en tus pensamientos aún sabiendo que Ichimaru está con vida y bien ─explicaba, sonriéndose finalmente ─Quiero que seas feliz y espero así sea.
─Taicho… ─dijo ella en un tono bajo de voz, conmovida por sus palabras y apoyo, por lo que se tomó la modestia de pararse al frente de su superior para hacerle una reverencia, probablemente la última en toda su vida ─Se lo agradezco mucho, Hitsugaya-Taicho, muchas gracias…
─No tienes que agradecerme nada, sólo deja de preocuparte ya por el pasado y vive el presente para que disfrutes del futuro ─aconsejó felizmente.
Ichimaru se acercó a Matsumoto reincorporándose ella cuando lo notó cerca, no tardando en aferrarse a su brazo, diciendo:
─Lo tendré en cuenta, Hitsugaya-Taicho ─se sonrió levemente pero con sosiego.
─Muchas gracias, Hitsugaya Toushiro ─dijo Gin con una sonrisa serena ─Y a tus amigos cómplices en esto ─miró a Matsumoto ─Y a ti, Rangiku…
─Sobre todo a ella porque fue su idea el venir a salvarte ─dijo el albino antes de darles la espalda y alejarse de todos para abrir la puerta senkaimon.
─ ¡Bueno~ va~mo~nosss~! ─dijo Kyouraku al resto de shinigamis.
─ ¡Espere, Soutaicho! ─le dijo Matsumoto un poco escandalizada.
─ ¿Qué sucede? ¿Va a invitarme a su boda?~ ─le fastidió con una sonrisa.
─ ¡No es eso! ─negó sonrojada, poniendo enseguida una mirada muy seria ─No castigará a Hitsugaya-Taicho, ¿cierto?

El Comandante se sonrió, riendo levemente poco después para responder:
─No, fue gracias a ustedes los rebeldes que todo salió bien al final, asi que no les impondré ningún tipo de castigo a los "traidores" ─concluyó antes de marcharse.
Siendo Hisagi el último en irse, no sin antes mirar a Matsumoto con un gesto lleno de melancolía y decepción. Contrario al gesto inexpresivo que mantenían los ojiazules, suspirando levemente cuando no quedaron más que ellos, los Kurosaki y Urahara.

─ ¿Estás segura? Rangiku ─le interrogó Gin.
─ ¿Sobre quedarme a vivir aquí contigo? Claro que sí ─le miró con una sonrisa, haciendo que el otro también se sonriera ─Además aún debo protegerte de tu "prometida" ─se colocó frente a él para sacudirle uno de sus hombros ─Y porque de verdad esto es lo que quiero… pero si a ti no te parece…
─En lo absoluto, me fascina la idea que… vayamos a vivir juntos. Quiero invitarte a salir de manera formal ─expresó siempre feliz, haciendo que la otra se sonrojara.
─Me alegro por ustedes ─interrumpió Orihime con clara alegría ─Rangiku-san, que seas muy feliz y no olvides, puedes contar siempre conmigo, con mi esposo e Ishida-kun.
─Muchas gracias, Orihime~ ─agradeció su amiga muy feliz.
─No quiero arruinar el momento pero… ─dijo Ichigo de forma inconclusa mientras echaba un vistazo a su alrededor.
─El lugar quedó totalmente destruido y sin nada en muchas cuadras~ ─concluyó Urahara con una sonrisa.
─ ¡Esto no es gracioso! ─se quejó Ichigo con fastidio ─ ¡Además, muchas personas murieron en la explosión!
─Sería cierto si no las hubiera evacuado con tiempo~ ─dijo Urahara sin preocupaciones.
─ ¡¿Eh?! ─hizo el pelinaranja como si no comprendiera.
─Lo más importante ahora es que vayan a dejar ese pergamino hasta Hokkaido~ ─cambió de tema el hombre del sombrero ─Siendo lo más ideal, que ambos vayan a dejarlo pues tengo el presentimiento que podrían tener más de una "aventura", Matsumoto-san, Ichimaru-san~

Los ojiazules se sorprendieron, mirándose el uno al otro de la misma manera.
─Pero por ahora necesitan un lugar donde vivir ─dijo Ichigo, fastidiándose cuando escuchó a Urahara reír ─ ¡Tsk! ¡No es gracioso! ¡Ichimaru perdió todo!
─Es verdad… ─dijo Gin mirando a su alrededor con cierta decepción, sonriendo de forma nerviosa para agregar ─Al menos tengo ropa puesta…
─Pero estás descalzo ─le recordó Orihime.
─Es verdad…
─A mi no me importaría si se vienen a vivir con nosotros mientras les buscamos un apartamento y un trabajo ─decía Ichigo ─ ¿Qué opinas? Orihime~
─ ¡Me parece genial~! ¡Nuestro hijo tendría compañía y alguien con quien jugar~! ─decía la pelinaranja muy emocionada, sorprendiéndose la pareja de ojos azules.
─ ¡¿De verdad no será una molestia?! ─preguntó Gin incrédulo.
─Para nada, supongo no habrá problema si duermen en la misma habitación ─dijo Ichigo con una sonrisa.
─Yo puedo dormir en el suelo~ ─dijo Gin muy feliz, así dormía en mi apto, miró a Matsumoto ─Y tú duermes en la cama, Rangiku.
─Me parece bien, Gin~
─ ¡Genial ahora tendré como un hermano mayor!~ ─dijo Kazui muy feliz celebrando a Gin, quien levantó al pequeño para colocárselo sobre los hombros.
─Vamos a jugar mucho~ ─aseguró el ojiazul.
─Parece que tendrán muchos destrozos por ahí~ de día y de "noche" ─hizo énfasis Urahara en la última palabra, no refiriéndose en lo absoluto al pequeño Kazui.
─ ¡Silencio! ─se alarmó Ichigo.
─Eso no ─dijo Matsumoto sonrojada pero enojada ─Porque, porque estaremos en una casa ajena y con un niño ─se cruzó de brazos.
─Entonces su viaje al Norte del país será un buen desahogo~ ─siguió fastidiando el hombre del sombrero.
─ ¿El qué? ─preguntó Gin, quien no se había enterado de nada porque había estado hablando con Kazui.
─ ¡Nada! ─dijo Matsumoto ─dice que ya se va ─agregó con fastidio.
─B-bueno, vayamos ya a casa, antes que alguien nos vea aquí y quiera incriminarnos por todo esto… ─dijo Orihime antes de salir corriendo todos como si no hubiera mañana.

Y así daba comienzo a un nuevo capítulo en la vida de los ojos azules, ellos se adaptaron sin ninguna dificultad a su nueva vida.
Ichigo contactó a Ishida para que le ayudara en la búsqueda de un empleo decente para sus nuevos inquilinos, pero mientras eso no pasaba, Matsumoto se dedicaba a ayudarle a Orihime con el aseo de la casa, cuando se desocupaba jugaba con el pequeño de la casa y en la noche fraternizaba un poco con Gin, pues éste necesitaba su espacio para realizar sus deberes escolares, teniendo tiempo libre sólo los fin de semanas.
Siendo en vacaciones de verano cuando él y Rangiku decidieron hacer el viaje al Norte del país, para dejar el pergamino en una montaña de Asahikawa.

Los pasajes aéreos los pagó Gin con su primer salario de su trabajo de medio tiempo, el resto de viáticos los cubrió Ichigo, no cobrándoselos porque quiso que ese fuera un pequeño regalo de bienvenida al mundo de los humanos para Matsumoto.

Gracias a ese pequeño regalo los ojiazules podrían visitar las playas de Obihiro, siempre ubicadas en Hokkaido. Claro, después que cumplieran con su misión central.

─ ¿Quién diría que tendría una misión en el mundo de los humanos? ─ decía Matsumoto con cansancio, pues no dejaban de subir las gradas de un templo. Estas le parecían infinitas a la rubia.
─ ¿Te arrepientes? ─preguntó Gin sonriente, quien iba dos escalones arriba de ella.
─ ¡Claro que no! ~ ─agarró impulso para correr lo que restaba ─ ¡Vas a perder!
─ ¡Eso no es justo~! ─corrió tras de ella.

Llegando finalmente ambos a la cima, muy cansados como era de esperarse.
Estaban tan cansados que ni uno de los dos dejaba de jadear "moriré~" dijo Gin, decidiendo tirarse al suelo a descansar.
─No vas a morir con tan poco ─le dijo Matsumoto sujetándolo de un brazo para arrastrarlo hasta la casita ─ ¡Vamos~ Pon-te en pieee~! ─lo soltó con enojo fingido.
─No te enojes, soy muy joven para estos trotes~ tú porque has recibido entrenamiento militar, yo soy un simple humano~ ─se quejaba Ichimaru como si fuera un pequeñín.
Matsumoto se sonrió y dijo con una sonrisa serena:
─Eres mucho más poderoso de lo que puedas imaginar, Gin. Me atrevo a decir que era uno de los tres más poderosos de todo el Gotei 13.
Ichimaru le escuchaba y miraba con atención, poniéndose finalmente en pie para decir:
─Sí tú lo dices, es porque me conocías más que nadie~ ─se sonrió tranquilamente ─Vamos allá, y veamos qué sorpresas nos esperan, Rangiku ─le tendió su mano.

Matsumoto asintió y sujetó firmemente su mano, caminando así ambos hasta llegar dentro del templo.
El sitio estaba desolado y la soledad misma hacía que el ambiente se tornara algo tensa… Eso hizo que los ojiazules se vieran en silencio antes proseguir, hasta llegar a un altar donde habían dos estatuas de piedra y tras de ellas habían dos pinturas de Tsuzurao y Rao.

Matsumoto e Ichimaru se sorprendieron de ver a aquellos personajes… Eran bastante idénticos a ellos, sólo alguno que otro detalle diferían pero por el resto se podría decir eran gemelos.

─Se parece a mí… ─le murmuró Gin a su acompañante ─Pero con una cicatriz en el ojo derecho… ─miró la estatua del zorro, observando la misma cicatriz.
─Y ella se parece a mí… ─colocó el pergamino entre ambas estatuas con mucha cautela, abrazándole seguidamente Gin, como si presintiera que algo venía.
Y en efecto así fue, del pergamino mismo surgieron dos siluetas, las cuales no tardaron en tomar forma, mostrándose ante la joven pareja Rao y Tsuzurao, diciendo la primera con un tono muy amable:

─Muchas gracias por todo a ambos.
─Sí, gracias a ustedes dos estamos juntos de nuevo y en el lugar que debimos estar desde el principio ─dijo Tsuzurao ─Lamento todas las inconveniencias.
─No pasa nada ─dijo Gin, negando con la cabeza.
─Sí, al contrario gracias por haber cuidado de él ─dijo Matsumoto ─ ¿A dónde irán ahora?
─Descansaremos ─dijo Rao ─En paz y en esta hermosa quietud. No permitan que nadie rompa ese lazo fraternal que los une, cuídense, apóyense y ámense sin condiciones. Pero sobre todo sean muy felices.

Dijo antes de desaparecer junto con su compañero, quedando los dos ojiazules sin palabras y así, sin saber qué decir se vieron cara a cara. Acariciando Ichimaru el rostro de Rangiku mientras acortaba la distancia entre sus rostros de a poco.
Sintiendo finalmente ella los suaves y cálidos labios de Gin sobre los suyos… Ella esperó por mucho para volver a experimentar dicha sensación de satisfacción, paz y alegría.

"Te amo, Gin… Te amo"