Caos contra destrucción

Discord aterrizó frente a Cadence, quien respiraba con dificultad, teniendo a su esposo cerca para apoyarla.

- Sabía que lo lograrías.

- G... gracias...

- ¿Quién era tu amigo?- dijo Shining sin apartar la vista de su esposa.

- Mi hermano, y esperaba no volver a verlo nunca- Discord volvió su vista al horizonte nuevamente, preocupado.

- Tenemos que avisar a las princesas- dijo Shining mientras se levantaban.

- No, yo me encargo. No hay necesidad de preocuparlas.

- Pero tienen que saberlo- dijo Cadence con preocupación.

- ¿Y qué van a hacer contra él?- dijo Discord seriamente.- El no es Sombra, Chrysalis, Tirek ni nada contra lo que se han enfrentado. Los elementos ni siquiera podrán detenerlo, nada más verlos usará su poder para destruirlos. Así que... os quedaréis al margen- dijo mientras se alejaba.

- Discord... espera- el señor del caos se detuvo y observo a Cadence.- Dijiste que la esencia de los dioses está en mi... ¿Eso significa qué...?

- Eso... es algo que tiene que decirte tu madre, y prometí que dejaría que fuera ella quien te lo dijera. Hasta entonces, conformarte con saber que estará orgullosa de ti.

Discord alzó el vuelo, dejando atrás a una Cadence muy confusa. Durante varios minutos, el señor del caos sobrevoló Ecuestria, pasando de largo Ponyville, donde se estaba empezando a celebrar ya la noche de Nightmare, cosa que le hizo gruñir. Había prometido estar ahí junto a sus hermanas, pero desgraciadamente, eso no sería posible. Ascendió por la montaña, cruzando Canterlot, y llegando a la cima, declarada hacia mucho tiempo como sagrada y prohibida para los mortales. Cuando aterrizó, observo lo que tenía frente a él, una piscina que caía por el borde en cascada, se depositaba en un lago y continuaba río abajo, en la cabecera circular de la misma habían tres figuras, las tres razas poni, que llevaban vasijas que dejaban caer el agua en el estanque. La fuente del primer río.

Tras esta, estaba un templo antiguo de puertas doradas, y a cada lado de las escaleras que llevaban a la entrada, estaban las figuras de dos alicornios, como guardianes silenciosos. Discord avanzó lentamente y entró a la estancia, un largo pasillo en el que habían varias estatuas, las primeras, apartadas un poco de las otras, eran dos, una en cada lado del pasillo, y las más recientes. Twilight y Cadence, diosas de la amistad y el amor respectivamente. Las otras seis, tres en cada lado, representaban a las hijas de Harmony. El señor del caos avanzó por la sala de los dioses menores, caminando a las puertas doradas del fondo.

Al abrirlas, vio una sala circular, en la que estaban los dioses principales, en el centro, estaban Solaris y Selena. A la derecha de Solaris estaban Harmony, Gea, Crono y Celestia, a la izquierda de Selena, Discord, Hades y... Ares, seguido por Luna. El dios de la destrucción, al contrario que los otros, no tenía la figura que eligió el dios, tenía el aspecto que tuvo el día que lo encerraron, un orbe negro, envuelto en cadenas. El señor del caos lo observo un momento antes de observar su propia estatua, la única flotaba levemente al tiempo que sus alas se movían lentamente y su cola se balancea de lado a lado. Al contrario que el resto, que estaban en el color blanco puro del mármol, estaba en un tono gris, casi del mismo color que el de Ares, símbolo de su época de "tirano".

- He de admitir, que fue una sorpresa verte como un dictador.

Discord giro su cabeza y vio a su hermano, mirando al señor del caos, no con odio o soberbia, sino con comprensión. El dragón se acerco a la estatua que lo representaba, que cambió lentamente hasta obtener su aspecto actual, pero su color y cadenas no desaparecieron.

- Me siento honrado de que crearais una raza pensando en mí.

- Lo hicimos pensando en lo que eras antes de convertirte en un monstruo.

- He de admitir que tenía unas ideas demasiado extremas, pero años de encierro y observando la creación a mi alrededor me han hecho darme cuenta de algo. No merece la pena destruir todo si luego no podré seguir con mi única vocación.

- Entonces, redimete, puedes volver conmigo al Olimpo. Gánate el perdón de nuestros padres.

- Buen intento, Discord, pero es muy tarde- Ares se centro en su hermano, con el fuego en sus ojos.- No he olvidado lo que me hicisteis pasar, pero tú... tú fuiste quien me encerró. Te diré lo que haré, voy a encerrarte en piedra, tengo entendido que eso te mantendrá quietecito. Luego, tomaré Ecuestria bajo mi control, será divertido ser un gobernante, desgraciadamente, nuestras hermanitas tendrán que darme el puesto, por las buenas o por las malas.

- Déjalas fuera de esto- gruñó Discord mientras se acercaba.

- No, querido hermano, no puedo. Pienso devolverte todo el sufrimiento que he pasado, y esta es la mejor forma- Ares avanzó también para colocarse cara a cara junto a Discord.

- Si hicieras eso, entrarías en una guerra con los dioses, ¿cuánto crees qué podrás aguantar hasta que te atrapen?

- Conozco a los dioses, y no se atreverían a luchar en el mundo mortal, temen demasiado por la vida de estas estúpidas criaturas. Así que me aprovecharé de eso, los mataré uno a uno, hasta que los únicos dioses seamos tú y yo. Y cuando el universo entero sea mío para jugar, te encerrare en el mismo agujero en el que me metiste.

- Tu sola presencia es un riesgo para el preciado equilibrio que tenemos, y por si lo has olvidado, yo protego ese equilibrio.

- Ya... pero hay un problema con eso... Tú no vas a dar todo lo que tienes, no quieres matarme... Yo, sin embargo... no me importa luchar a muerte contra ti, y eso me da la ventaja.

Justo después de decir esas palabras, Ares agarró a Discord del cuello y lo lanzó hacia las puertas doradas, abriéndolas de par en par. Extendiendo sus alas, voló rápidamente a su lado, justo cuando el señor del caos se levantaba, dando una poderosa patada que lo mandó a volar varios metros hacia atrás. Cuando el draconequs pudo levantarse y observar a su hermano, este le lanzó un cuchillo que se enterró profundamente en su piel. Con un gruñido de dolor, se quito el arma del hombro derecho y la lanzó lo más lejos posible, observando luego al dragón rojo con furia. Pero al ponerse a dos patas, sintió algo, y al girar su cabeza a su herida, en vez de la misma, se encontró con una capa gris que se extendía poco a poco.

- ¿Qué te parece? Es increíble lo que la sangre de un basilisco, bien usada, puede hacer.

- ¿De verdad crees que convertirme en piedra con la magia de un basilisco va a detenerme?

- No, no sin mi propia magia- dijo Ares sonriendo mientras se acercaba.- Sólo el poder de un dios puede detener a otro dios.

- No vas a ganar, Ares...

- Ya lo he hecho.

Ares le dio una última sonrisa a su hermano antes de dirigirse fuera del templo. Discord giro su cuerpo todo lo que pudo para mirarlo con odio, antes de que sus ojos se cubrieran con una lámina de piedra.


- ¿Dónde está Discord?- susurro Luna.

- No lo se- contestó Celestia.

Ambas estaban tras el escenario colocado en la plaza central de Ponyville, donde Luna estaba esperando su señal. Había un gran número de ponis, la mayoría niños, que esperaban la aparición triunfal de Nightmare Moon. Tras un suspiro conjunto, las dos hermanas se despidieron, con la mayor deseando suerte a la princesa lunar. Se acerco a el grupo más alejado, el de los elementos de la armonía, saludando con una sonrisa a Twilight, que respondió de la misma manera. Celestia tomó una nota mental para agradecer más tarde a la alicornio lavanda y a Spike el que les hubieran entregado el libro. Las luces en el escenario se atenuaron poco a poco, dejando sólo a las antorchas que brillaban en un toque azulado, acorde con la estética. De entre las sombras, apareció Zecora, con pinturas típicas de su tierra natal y una capucha encima.

- Acercaos pequeños y escuchad, pues llega la reina de la oscuridad. Vuestros disfraces la engañarán, pero solo los obsequios la alejarán. Si queréis vivir, de vuestros dulces os deberéis despedir.

En ese instante, una nube oscura cubrió el cielo, al tiempo que una risa se escuchaba en todo el sitio. Una neblina púrpura se extendió por el suelo y se concentró junto a la fuente, mostrando la figura de la alicornio oscura, riendo malignamente. Los niños retrocedieron aterrorizados, pero también estaban emocionados.

- Vaya, vaya, ¿dónde están los ponis? No veo ninguno, y necesito saciar mi hambre.

Ante esa señal, los niños lanzaron parte de sus dulces recolectados hacia la alicornio, quien sonrió.

- Vaya, esto es un gran obsequio, y me alimentará bien. Supongo que este pueblo se librará de mi ira una vez más.

Justo cuando fue a recoger los dulces, las antorchas empezaron a arder en un color rojo sangre, muchísimo más fuerte que nunca. La princesa lo observo con el ceño fruncido, deshaciendo el hechizo de ilusión por su falta de concentración. Los niños se acercaron más a sus padres y las mane six y Celestia se acercaron a Luna, con las dos alicornios teniendo un mal presentimiento. Una parte de las llamas salieron de las antorchas y se juntaron en el centro del escenario, del que Zecora ya había salido, y crearon un tornado de fuego. Tras un minuto girando, el fuego desapareció por completo, dejando en su lugar a un dragón rojo y vestido para la guerra, sonriendo a la multitud.

- ¡Hola Ecuestria! Es un placer estar aquí.

- ¿Y usted es?- dijo Celestia con cautela.

- Oh, ¿no me conoces?- el dragón se llevó una garra al corazón, dolido.- ¡Qué horror! ¡Mi hermana pequeña no me reconoce!

- Espera... ¿Qué?- dijo Luna descolocada, al igual que el resto de los presentes.

- Aunque no me extraña que no me reconizcais- el dragón se observo su garra detenidamente.- Al fin y al cabo, hace apenas una semana que adquirí este aspecto, y vaya que me gusta, los dragones si que ejemplifican a la perfección lo que es la destrucción, salvo por... ese renacuajo criado por ponis- el dragón fijo su vista en uno más pequeño y morado, que se oculto detrás de Twilight.- Habéis arruinado a esa cría, no va a servirme como soldado.

- Repito, ¿quién eres tú?- dijo Celestia más fuertemente y dando un paso adelante, con Luna muy cerca.

- Cuidado, Celestia, no me hagas enfadar- el dragón sonrió malignamente mientras sus ojos refulgían en rojo.- Y respondiendo a tu pregunta, soy Ares, y deduzco por vuestros rostros que me reconocéis.

- No deberías estar aquí... Fuiste sellado...

- Tú, Luna, deberías saber mejor que nadie que no hay prisión que pueda retener a un dios- Ares bajo las escaleras lentamente mientras se acercaba.

- ¿Qué haces aquí?

- Muy sencillo, Celestia, pienso tomar el control de todo- dijo Ares sonriente, pasando la mirada entre los ponis, que retrocedían asustados.- La pena es que no durarán mucho, pero ya sabéis lo que dicen, los juguetes no duran eternamente.

- ¡No son juguetes!- dijo Luna enfadada.

- Por favor, son mortales, y para un dios, eso es lo único que serán, juguetes. No os esforcéis en intentar resistir, no hay nada capaz de detenerme.

- Salvo nosotras- dijo Rainbow confiada mientras se ponía en posición de ataque.- Nos hemos enfrentado a muchos antes que tú.

- Oh, por favor- Ares empezo a reír, y a cada risa, un temblor recorría la tierra como muestra de poder.- Un dios que fingió su derrota, un poni maestro en artes oscuras, una reina changeling y un centauro experto en el robo de magia. ¿Y eso os garantiza que vais a derrotarme?

- Nada supera a los elementos, ni siquiera un dios- dijo Twilight desafiante, pero se encogió un poco al notar la mirada de Ares sobre ella.

- Tú debes ser la descendiente de Harmony y la diosa menor más reciente, ¿no?

- ¿Qué...?- dijo Twilight descolocada, sabía lo de ser descendiente de una diosa, pero... ¿qué ella misma era una?

- Si... siento tu poder... pero comparado a mi, no es nada. Y en cuanto a lo de que nada supera a la armonía... Discord es lo opuesto a esta, así que era obvio que esas cosas lo afectarían. La armonía puede con el caos, pero la destrucción es muy distinto. Pero no te preocupes, vais a servir de algo- Ares sonrió y desapareció en una bola de fuego, apareciendo junto a Fluttershy, quien salto hacia atrás, retrocediendo asustada.- Al fin y al cabo, estáis conectadas a los elementos, y los elementos están conectadas a las hijas de Harmony. Si juego bien mis cartas... adiós a las diosas de la armonía...

Un rayo dorado impacto contra el dragón rojo, siendo lanzado hacia atrás y estrellándose contra una pared.

- ¡¡ALÉJATE DE ELLAS!!- grito Celestia con furia mientras se interponía entre las mane six y el dragón, con Luna a su lado.

- Uff, buen golpe, si señor- Ares se desprendió de la pared mientras sonreía.- Veamos como luchais.

En ambas garras aparecieron dos hachas y el dragón les hizo un gesto para luchar. Ambas hermanas se miraron antes de centrarse en Ares, iluminando sus cuernos, instantes después, junto a cada una aparecio un arma distinta. Para Celestia fue una espada que brillaba intensamente y que tenía el poder de refulgir en llamas, mientras que Luna poseía una guadaña que llevaba el frío con ella, ambas otorgadas por sus padres como regalo tras derrotar a Discord. La alicornio mayor se impulsó hacia delante con la hoja en ristre, chocando directamente con una de las hachas del dios destructivo.

Este sonrió y preparo su otra arma, pero salto de su garra al ser golpeada por la hoja de la guadaña, que volvió a unirse rápidamente a la misma a través de una larga cadena. Luna avanzó y trato de clavar el arma en el pecho de Ares, pero el dragón se apartó al tiempo que lanzaba su hacha con fuerza. No obstante, Celestia clavo su espada profundamente en el suelo, generando un escudo de fuego a su alrededor que desintegro el arma nada más entrar en el campo del mismo. Cuando el escudo empezó a debilitarse, la figura de Luna salió disparada al cielo, con su guadaña siempre en ristre, y con una ventisca helada a su alrededor. La alicornio se dirigió al combate, a lo que Ares respondió con una risa juguetona, esquivando cada golpe con gran habilidad.

- Eres buena, diosa lunar... pero no lo bastante.

Ares desapareció en una bola de fuego en el instante en el que la guadaña fue a golpearlo, apareciendo justo detrás con un gran martillo de guerra, golpeando a Luna con tal fuerza que la estrelló contra el suelo, generando un gran cráter. Un grito de furia se escucho, y al girarse, vio a Celestia avanzar envuelta en llamas, levantando el martillo a tiempo de repeler la espada llameante. Observo directamente a los ojos de fuego de la diosa solar, sonriendo ampliamente.

- Vamos, Celestia, demuestra que eres mucho más que una princesa de rostro amable.

Celestia lanzó un grito de rabia, dando una poderosa patada que lanzó al dios lejos de ella y encendió su cuerno, lanzando un rayo de magia antigua muy poderoso, tratando de desintegrar al dragón en el misma. Poco le importaba ahora que sus ponis la miraran con terror, nadie se metía con su hermanita, NADIE. Cuando el rayo desapareció, ella respiro un poco, tratando de calmarse, pero eso se truncó al escuchar unos aplausos. Al levantar la vista, Ares estaba allí, como si nada, mirando a la yegua sonriente.

- Un gran poder, si señor. Pero inútil contra mí, pero no te desanimes, es la desventaja de nacer medio mortal. Siempre...- Ares desapareció, quedando justo detrás de Celestia con su martillo al hombro-...serás inferior a mí.

Golpeo con la fuerza suficiente para dejarla en un cráter junto a Luna, descendiendo él poco después. Observo a su alrededor, viendo que solo las mane six se habían quedado fuera, el resto de ponis observaba desde dentro de sus casas.

- Ya me he cansado de jugar. ¡Escuchad ponis, ahora YO soy vuestro líder!- observo a las alicornios, que trataban de levantarse a duras penas, acercándose lentamente.- En cuanto a vosotras, se os acabó el juego- Ares levantó el martillo y giro su vista al monte Canterhorn.- ¡DISCORD, SE QUÉ PUEDES OÍRME, DI ADIÓS A TUS HERMANITAS! ¡ESPERO QUÉ DISFRUTES EL ESPECTÁCULO!

Twilight observo con terror como el martillo se convertía en un hacha, preparada para matar a las dos princesas de Ecuestria, y supo que debía hacer algo. Mientras, en el Gran Templo, Discord hacía mucho que se había rendido, pero tras escuchar a su hermano declararse como gobernante, se negó a dejarse ganar, redoblando sus esfuerzos para escapar. Al escuchar la amenaza a sus hermanas, una grieta apareció sobre su corazón, extendiéndose al resto del cuerpo antes de que sus ojos se volvieron blanco puro, destrozando su prisión. El señor del caos salió del templo y se lanzó a los cielos, tenía un dios que detener.

Justo cuando Twilight estaba por hacer algo y Ares por bajar el arma sobre la cabeza de Celestia, un rugido se escucho en todo el planeta, al tiempo que una tormenta se creaba sobre sus cabezas. El dragón frunció el ceño y trato de bajar su hacha sobre la alicornio, pero un potente rayo lo expulsó hacia atrás, lejos de las dos princesas. Alzó su vista justo a tiempo de ver al señor del caos aterrizar delante de las dos con fuerza, con el fuego en sus ojos. A su alrededor, la tormenta se volvió más caótica, los rayos retumbaron en el cielo, pero surgieron desde el suelo, de todos los colores posibles.

- Si crees que la destrucción puede retener al caos, vas listo.

- Discord, Discord, estoy impresionado- dijo Ares mientras se acercaba.- Sabía que debía dar más poder a esa sangre, pero bueno, de los errores se aprende.

- Te lo aviso, rindete ahora, o sufrirás- dijo Discord con rabia.

- En eso te equivocas, señor del caos, ya no puedo sufrir más.

El dragón creo un hacha y la lanzó al draconequs, que extendió su garra de león, convirtiéndola en miles de parasipes que se colocaron detrás de él. A un gesto, los insectos se lanzaron al dios vengativo, alzándolo en el aire y empezando a trabajar. Los ponis vieron con horror como pedazos de carne caían al suelo, convirtiéndose en cenizas poco después. Ares explosiono en una bola de fuego, quemando a todos los insectos y regenerándose de nuevo, con dos espadas listas para probar la sangre divina. Se lanzó a la batalla, haciendo Discord lo propio, chocando en mitad del cielo al tiempo que un trueno rugia en todo el mundo. El dragón trataba de dar al señor del caos, pero parecía inútil, pues esquivaba agilmente, sin darle tiempo a tratar de dar un buen golpe. Discord lo golpeó con tal fuerza que lo envío al Everfree, volando hacia allí poco después, ignorando a sus hermanas, que eran ayudadas por las mane six a levantarse.

- ¿Qué está pasando?- dijo Rainbow observando al draconequs desaparecer en el bosque.

- Princesa, ¿ese era Ares?- dijo Twilight preocupada.

- Si... Rezo para que Discord lo derrote.

- Pues esperemos que no nos traicione como hizo con Tirek- comentó Applejack con resentimiento.

Celestia iba a decir algo, pero se interrumpió al ver las nubes que se estaban formando sobre el bosque.

- ¿Qué son esas cosas?- dijo Rainbow confundida.- No se parece a las nubes que suele crear...

- Eso... es magma fundido- dijo Celestia en un hilo de voz.

Mientras tanto, Ares se levantó en medio de un claro, rodeado de miles de timberwolves que le gruñían salvajemente, y al mirar al cielo, vio una inmensa nube hecha de lava. El dragón observo a su alrededor y vio a Discord al frente de la manada de lobos de madera, mirándolo con el ceño fruncido.

- Aún estas a tiempo, Ares, rindete.

- ¿Rendirme ahora? ¿Cuándo estoy por darte una paliza?- el dragón dio una carcajada que hizo temblar la tierra, antes de crear dos hachas y mirar a su hermano con desafío.- Jamás, sólo queda la guerra.

- Que así sea.

Un trueno rugio en la distancia y las nubes dejaron caer estacas de hielo, muy, pero que muy afiladas, que explotaban en cientos de cuchillas al chocar contra el suelo. Discord extendió su pata de águila, indicando a sus lobos que atacaran, y una manada de timberwolves se abalanzó sobre Ares. Este se dedico a destrozar a todos los sabuesos con certeros golpes, a la vez que esquivaba lo mejor que podía las estacas de hielo. Justo cuando estaba cerca del señor del caos, varias enredaderas negras y con espinas surgieron para retenerlo en el sitio, permitiendo que las estacas atravesaran su piel y los lobos incaran sus dientes en la carne. Con gran ira, el dragón extendió el fuego a su alrededor, con tal magnitud que convirtió todo lo que le recorría en cenizas, para justo después lanzar una de sus hachas al draconequs, que esquivo hacia un lado, pero sintió la hoja afilada crear una herida en su mejilla derecha. Sangre morada empezó a surgir, flotando en el aire ligeramente antes de desaparecer, a lo que el dios destructivo sonrió.

- Si hay sangre, puedes morir, dios del caos.

Por respuesta, Discord gruñó, ya estaba empezando a llegar al límite de su paciencia, chasqueando sus dedos y desapareciendo de la vista. Ares busco al señor del caos por todas partes, sin percatarse de que las estacas de hielo habían dejado de caer. Cuando noto una gran sombra sobre él, alzó la vista, viendo donde se había metido el draconequs. Algunos ponis salieron de sus casas, a tiempo para ver algo difícil de creer, la cabeza y torso del señor del caos salían de las nubes de magma fundido, pero su escala era gigantesca, y esa palabra se quedaba corta. Twilight sintió miedo al verlo, pues era más grande que una osa menor, Tirek en su última forma, una osa mayor o una montaña. De ancho era tan enorme como el pueblo entero, su cuerpo se perdía en las nubes, y los pegasos que vivían en Clousdlade pudieron ver desde lejos el cuerpo perdiéndose en el cielo, sin poder atisbar algún final. Sus fauces se abrían tanto que podrían haber devorado el castillo de las dos hermanas de un solo bocado. Un rugido atronador sonó, no sólo en Equs, sino en todo el universo, indicando a todos que la verdadera batalla estaba por comenzar.

El draconequs chasqueo sus dedos y miles de copias suyas con su tamaño común aparecieron en el cielo, abriendo todas sus fauces. Un rayo mortal que cubrió todo el bosque surgió tanto del gigantesco dios como de sus copias, apenas dando tiempo a Ares de cubrirse con sus alas. Con una sonrisa, el dragón desapareció y se colocó justo detrás de la inmensa cabeza, lanzando un mazo del tamaño de una casa, pero Discord logró esquivarlo justo a tiempo y se dio la vuelta, demasiado rápido para algo de su tamaño, al tiempo que sus copias iban tras el dios destructivo. Extendiendo sus alas, se internó en las nubes, inofensivas para él debido a su naturaleza draconiana, siendo seguido por el titánico ser y los más pequeños.

Dese lejos, los ponis vieron asombrados las siluetas de los dos dioses cada vez que alguno lanzaba algún rayo o creaban chispas con sus armas. Cientos de copias se juntaron sobre el dragón, quien decidió igualar las tornas, expulsando a todos y creciendo a la par que la de una inmensa osa mayor, observando a su hermano, dando un potente golpe que lo tiro al suelo, creando un terremoto de proporciones apocalípticas. Ares creo una lanza gigantesca que lanzó con todas sus fuerzas en el momento en el que el señor del caos estaba levantándose. La lanza atravesó su pecho firmemente y lo dejó anclado al suelo, observando como su hermano se acerco con una sonrisa triunfal.

- ¡Se acabó, Discord! ¡Gano yo!

Creo una espada y se dispuso a cortar la cabeza del draconequs, en el mismo instante en el que su inmenso cuerpo se desvaneció, sustituido por un millar de parasites que se lanzaron hacia él. El gran cuerpo draconiano se vio envuelto en esos insectos, sin ningún hueco para respirar. Con un rugido de furia, creo una bola de fuego que abraso a todas esas creaciones, además de cientos de dagas que fueron en todas las direcciones. Un grupo de estas, se dirigió a un emjambre, que se reveló como Discord, que fue expulsado hacia el antiguo castillo de las hermanas, con una de las armas firmemente clavada en su pecho.

El señor del caos soltó un gemido de dolor, observando el techo, uno familiar, y al girar su cuerpo, observo que estaba en el antiguo comedor de su antiguo hogar. Ignorando la sangre que se derramaba, fue hasta la gran mesa de piedra, gastada por el paso del tiempo. Sus gotas de sangre morada surgieron, flotando ligeramente, y cuando caían en el piso, dejaban un rastro de flores de todo tipo y todos los colores posibles, de cristal, madera, hierro, había una cuyos pétalos eran pequeñas patas de grifo. Ares recupero su forma común y entró en el edificio, observando a Discord con una sonrisa.

- Mírate, el gran y poderoso señor del caos arrastrándose por su vida, patético.

Discord ignoro a su hermano, apoyándose en la mesa para ponerse de pie, observando la cabecera de la mesa, lugar donde reposaba los dos tronos de sus hermanas, pero él no les presto atención. Su mirada vago por los asientos que siempre eran ocupados por las pequeñas alicornios y Cake, y su mente retrocedió a tiempos más alegres.

"- ¿Por qué no puedo comer más dulces?- dijo una Celestia de doce años, observando con ojos de cachorro a su hermano mayor.

- Estas castigada, duh- contestó el draconequs con una sonrisa.

- ¡No es justo!

- A mi no me mires, no fui yo quien puso el castigo- la mirada de Discord se dirigió a Cake, quien se comía tranquilamente un pastelito sin prestar atención a la niña.

- Caaaaake... ¿Por favoooooor?- suplico la alicornio con una mirada de cachorro.

- Te recuerdo que esto pasa por colarte en la cocina y robar los pastelitos que tenía preparados para más tarde- dijo Cake severamente, acallando rápidamente a la alicornio, pero esa mirada se giro rápidamente a Luna, quien se reía ligeramente.- ¿Y tu de qué te ríes? Tú aún estás castigada sin salir del castillo por no limpiar tus desastres.

- P... pero...

- Pero nada, estoy harta de limpiar restos de comida de la biblioteca.

- Discooooord...- dijeron las dos niñas al unísono.

- Sabéis las normas- replicó el aludido con una pequeña risa.- Además, no pienso ponerme en contra de Cake cuando tiene razón."

El señor del caos se permitió una pequeña sonrisa al recordar tales momentos felices. Y esos no fueron los únicos, incluso en la actualidad tenía muchos de esos momentos, su amiga Fluttershy era una gran amiga, y estaba seguro de que llegaría a ser de la misma confianza que Cake. Empezaba a tener amigos de verdad, no simples creaciones suyas o sus hermanos y sobrinos, por no mencionar que su relación con Celestia y Luna se estaba fortaleciendo. Y Ares quería quitarle todo eso, quería arrebatarselo, y no estaba dispuesto.

- No...

- ¿Disculpa?- dijo Ares, deteniendo su avance.

- No vas a ganar- replicó Discord mientras se giraba, colocándose en pie e ignorando la daga en su pecho, haciendo reír a su hermano.

- ¿Y cómo vas a impedirlo? Mirate, a punto de morir desangrado, y en el caso de que no fuera así, aún si decidieras dar tu verdadero potencial... ambos tenemos el mismo poder. Sólo entraríamos en una batalla eterna hasta el fin de los tiempos, caos y destrucción... son lo mismo.

- Te equivocas, no son lo mismo, y, definitivamente, no tienes mi mismo poder...- Discord se arrancó la daga, curando inmediatamente después sus heridas, como si no hubieran estado ahí, mostrando que la hoja, que había estado en contacto con el caos más puro, estaba perdiendo lógica velozmente, pero el draconequs la tiro por detrás de su hombro, sin darle más importancia.- La armonía tiene mi mismo poder, y padre y madre me superan por mucho, tu... ni siquiera me llegas al talón.

- Mientes- dijo Ares entre dientes.

- No... Como dije, aunque caos y destrucción son parecidos, hay una diferencia vital. El caos... no tiene reglas, excepto por dos.

Con un gesto, Discord expulsó a gran velocidad a su hermano hacia el bosque, creando un inmenso cráter en su lugar de impacto. Al levantarse, Ares vio a su hermano apoyado tranquilamente en un árbol, haciendo que el dragón se enfureciera y creara dos espadas, listo para matarlo.

- La primera regla es no viajar en el tiempo, ni al futuro ni al pasado, puedo ver este último pero no atisbar el porvenir, ahora... viajar es una cosa, pero pararlo...

Con un grito de furia, Ares se lanzó hacia Discord, dispuesto a matarlo, pero el draconequs chasqueo sus dedos y todo se detuvo, los pájaros que salían huyendo, los ponis que volvían a sus casas aterrados, Celestia y Luna creando un portal a Ponyville para traer a todo su ejército, y el ataque del dios de la destrucción. Silbando alegremente, el señor del caos camino con sus brazos a la espalda, acercándose a su hermano, agarrando las espadas y convirtiéndolas en unas réplicas de porcelana muy, pero que muy frágiles, creando un par de zapatos que le puso al dragón y amarro entre sí, para luego apartarse, invocar su trono, sentarse y empezar a comer un paquete de palomitas mientras devolvía el tiempo a su curso natural.

En seguida, Ares cayó al suelo con un ruido sordo y sus "espadas" se rompieron en el mismo. Al escuchar una pequeña risa, el dragón se giro para ver a Discord mirándolo con suficiencia.

-... es totalmente distinto.- Ares rugio, destrozando sus zapatos y lanzando una llamarada a su hermano, furioso, pero Discord desapareció en un segundo, reapareciendo acostado sobre una rama.- Segunda y última regla, no resucitar a los muertos, y esto, querido hermano, es más una decisión mía que un verdadero impedimento. Los muertos merecen descanso, y yo no pienso perturbarlo. Aperte de eso, puedo hacer lo que me venga en gana.

Ares se dispuso a crear otra arma para atacar, pero sus brazos fueron retenidos por las raíces negras y espinosas. Para su asombro, por mucho que trató de quemarlas, siguieron allí, impasibles, y ya sin opciones, trato de liberarse a través de la fuerza bruta. Discord se deslizó cual serpiente hasta el suelo, irguiéndose poco después y mirando con una sonrisa al dios destructivo.

- Ni te molestes, no vas a ir a ninguna parte, ahora, vamos a por tu castigo.

Discord alzó sus garras y empezó a extraer los poderes de Ares, a través de varios zarcillos rojos que se extendieron hacia él. A medida que su poder era succionado, el gran dragón rugio de dolor mientras se encogía visiblemente, incluso sus alas desaparecieron en el proceso, y en las manos del señor del caos se genero una esfera rojo sangre. Cuando todo acabó, el dios de la destrucción era del mismo tamaño que Spike, y aún así, se las arreglo para seguir siendo amenazante, mirando con odio al señor del caos.

- No lograrás retenerme para siempre, Discord, un día, volveré.

- Y yo estaré ahí para detenerte, hermanito. Ahora vamos, tu nuevo hogar te espera- con un chasquido, creo una mordaza para su hermano y se dio la vuelta silbando.