Mientras tanto en Las Vegas...

Robert Darú gritó en el momento mismo en que el fuego tocó el cadáver de Joanna Hathaway.

No sólo sintió el fuego quemando su propia piel, sino que vio pasar toda su vida por su ojo mental -desde que la hiciera su Shadow Kissed hasta su muerte final- y sintió cómo el Espíritu insuflado en ella se devolvía -como un bumerang- y lo golpeaba.

"¡Joanna!" gritó.

En efecto, no era Janine y allí le quedó clarísimo.

¡Se había equivocado de Hathaway!.

Ahora le quedaba clarísimo.

Joanna era muchísimo más joven que Janine; y no era la hija dhampir que su propia hija, Yelena; abandonó. .

¡Ah, Yelena, su corazoncito!, ¿qué edad tendría ahora?

Tenía ¿cuánto? al nacer Janine... ¿18 ó 19 años?

¡Había pasado tanto tiempo, ya!


Pero quizás...con esa energía que le llegó de vuelta -y un poquito más, que almacenaba en sí mismo- podría intentar traerla de vuelta.

Así que se levantó de su sillón y fue detrás de la casa.

Y bajó al sótano por una trampilla oculta.

Allí, sólo había un congelador semi industrial horizontal.

Y, al abrirlo, adentro estaba Lady Yelena Dashkov, su hija muerta tanto tiempo atrás.


Otro intento fallido.

¡Qué mal!. Yelena continuó muerta y... congelada.

Ni siquiera movió una pestaña o tuvo un latido que llenara de esperanza a su padre.

Así que volvió a conectar la corriente del congelador -así no se descongelaba más de lo necesario- y, bueno. Así no se descomponía... tanto.

Mantener a alguien muerto por muchos años, lo más intacto posible, era un esfuerzo que ocupaba mucho tiempo y energía.


Yelena había nacido con Sandozky y se había manifestado desde muy joven... Una niñita, apenas.

Su padre -desesperadamente- le había dado de su energía una y otra vez (eran, además, del mismo elemento moroi).

En cada crisis del Sandozky, le dio de sí e incluso... la trajo desde las Sombras no una, sino muchas veces.

Entre medio de esos eventos, Yelena había engatusado al Lord De Rous y se casó con él, dando a luz a su hija Janine.

El parto no la mató. Que era lo que más temían.

Pero lo hizo en Sandozky y, esta vez, no pudo traerla de entre las sombras.

Porque ni toda su magia podía reparar esa genética maldita.


El plan de Robert - en su total y absoluta insanidad- era usar a Janine para traer de vuelta a su hija, Yelena.

Había visto una película en donde un hombre intentaba resucitar a su amante muerta, valiéndose del cuerpo de otra, viva.

Una vez revivida -con un oscuro ritual escrito en jeroglíficos- absorbería la vida de la otra y así, recuperará toda su vitalidad.

¡Que conste!.

Era una película.

Pero Robert Darú estaba tan... desequilibrado, que su mente tejió todo un plan para lograrlo.

Y, como ya había desenterrado a su hija (no, exactamente, Compelió a todos, haciéndolos creer que el ataúd en que habían enterrado la contenía y luego, se la llevó a su casa... y la metió en un congelador) ¡ahora sólo le faltaba el cuerpo vivo, y latiente, de su propia carne y sangre!, su hija, Janine.

Una guardiana dhampir en esos momentos

Así que pidió a la Guardiana J. Hathaway. Y sí, le enviaron a una de ese nombre (J.H.).

Pero en su desequilibro y locura no supo diferenciar a la joven que llegó de la niña que abandonó... muchísimos años atrás.


Gracias a que Robert y Yelena eran Usuarios del Espíritu, a Janine había pasado casi puro.

Estaba, obviamente, encapsulado.

¿Y en Rose?, también se daba, por el elemento de su padre -tan cercano a la magia de Espíritu- pero de una manera aún peor.

Porque Rose... era Shadow Kissed.

Podía ver a las almas descarnadas (sobre todo a las que flotaban, buscando amor).

Y podía percibir a los strigois.

Su cercana experiencia con la muerte de Joanna le despertó el don (¿o maldición?) de las Sombras.

Una característica sombría que sólo se daba cuando un Usuario traía a alguien... del otro lado de las Sombras.

Y Yelena recibió muchas dosis de esa magia durante su embarazo y durante el parto.

Y eso debía afectar a Janine y a Rose, de alguna manera.


¿En Janine? estaba la intuición, que le había permitido sobrevivir largo tiempo.

Podía percibir -de una extraña manera- o anticipar los movimientos de los strigois.

Y eso... era vital en su desempeño como Guardiana.

¿Y en Rose?, aparte de esa sensibilidad al mundo... Ella veía y oía a los muertos.

A esas almas descarnadas que sólo buscaban amor.


Me refiero, a la película de La Momia (en sus variadas versiones)

Aquí llega esta primera parte de Kizim. La Cobra Real.

Estoy comenzando a escribir su continuidad, así que descansará un poco en sus aventuras...

¡Y tiene recién 12 años! Mas travesuras se nos vienen. De seguro

Gracias por leerme