-Link... despierta... Link... despieerta- le llamaban mientras el chico seguía entregado al sueño.
-¡HEY LINK DESPIERTA!- gritó Navi haciendo que el chico se levantara sobresaltado. -Así se hace Zelda... ¿Ves? Toma notas- dijo orgullosa de haber despertado así al paladín que estaba pálido.
-Link... mi amor buenos días...- saludó con dulzura mientras besaba sus labios, el chico aún seguía sobresaltado pero aún así correspondió.
-Buenos días mi amor...- saludó saliendo de la impresión. -Buenos días Navi...- saludó resongando. -No era necesario despertarme así... prefiero la manera de Zelda...- dijo resoplando.
-Preparé el desayuno- anunció mientras lo llevaba al pequeño comedor que tenían. -No soy muy buena... pero lo hice con amor- el rubio le sonrió y tomó asiento para comenzar a desayunar, la chica había preparado huevos revueltos con salchichas acompañados por dos rebanadas de pan con jugo de naranja.
-Por el amor de Nayru...- dijo al degustar el primer bocado.
-¿No te gusta?- preguntó con preocupación mientras el chico tragaba el pedazo y se disponía a comer otro.
-¡Está delicioso!- festejó mientras le daba a la princesa de probar y está arrugaba la cara.
-Gracias...- se sonrojó mientras el chico la tomaba por sorpresa y luego besaba sus labios.
-Sigo aquí chicos...- aclaró Navi mientras revoloteaba sobre ellos.
-Emm perdón Navi...- se disculparon mientras acababan el desayuno.
-¿Qué haremos hoy?- preguntó la chica mientras el rubio pensaba.
-Creo que lo mejor, sería ir al Dominio Zora, así comunicaremos la victoria y solicitaremos su apoyo.- sugirió mientras la chica asentía.
-Perfecto entonces...- afirmó mientras salía a preparar un par mochilas para el viaje.
-Siento una extraña presencia...- suspiró Impa desde su casa mientras salía y observaba al cielo. -Me pregunto como estarás allá...- se preguntó mientras una mala sensación se apoderaba de sí. -Buenos días muchachos... ¿Se dirigen a algún lado?- saludó al ver que los chicos tenían puestos unas mochilas y llevaban unas vestimentas más cómodas. -Ayer los esperé y no vinieron...
-Buenos días Impa... lo que sucede es que...- dijo Link algo nervioso para luego ser interrumpido por Zelda.
-Te decimos al volver. Partiremos al Dominio Zora. Volveremos en la tarde.- dijo para luego equiparse sus cosas a Epona y ambos se subieran.
-Esta bien...- suspiró mientras los veía partir. -Cuídense mucho... tengo un mal presentimiento...- suspiró preocupada mientras la pareja desaparecida del pueblo para poner rumbo al Dominio.
Estuvieron cabalgando a paso acelerado hasta que se alejaron de Kakariko, al llegar al medio de la llanura la yegua bajó un poco la velocidad por orden de Link.
-Bajaré un poco la velocidad...- dijo mientras se acercaban a la colina que comunicaba a la entrada del Río Zora allí se detuvieron para desmontar. -Tendremos que ir a pie desde aquí... el camino es muy empinado para ir con Epona- dijo mientras sacaba sus cosas de la yegua y se las colocaba.
-Bien. Dame mis cosas.- pidió mientras el chico se colocaba ambas mochilas y comenzaba la escalada, sin embargo la mano de la rubia le impidió seguir. -Link. Te pedí mi mochila- dijo seria mientras le arrebataba la mochila y se la colocaba.
-Pero Zelda puede estar pesada...- dijo con preocupación mientras la chica fruncía el ceño.
-Me importa poco Link... seré la princesa, pero solo por título... el reino está en ruinas... vamos... solamente soy tu novia- dijo mientras se adelantaba acompañada por el chico.
-Mmmm mi novia... que afortunado soy...- suspiró mientras se fijaba en la figura de la chica quedando maravillado con la misma.
-¿Perdón?- preguntó al tiempo que volteaba y fruncía el ceño. -¿Por qué eres afortunado?- preguntó alzando una ceja.
-Esto... yo... mmmm... decía que soy afortunado... por tenerte...- dijo en un tono tan bajo que la chica no le entendía.
-¿Qué?
-Que soy afortunado por tenerte... a mi lado- dijo mientras sus mejillas se coloraban ligeramente y la chica sonreía tiernamente al oír sus palabras.
-Eres muy lindo Link...- le dijo mientras se acercaba a su rostro para luego besar sus labios. -Te amo...- dijo al despegarse para luego sonreírle. -Por cierto... también soy afortunada de tenerte...- dijo para soltar una risilla y el chico se colorara aún más.
-Creo que ya llegamos...- anunció mientras se plantaban en un lugar con una plataforma con los triángulos sagrados dibujados. -Debemos tocar tu Nana.- luego la chica sacó la Ocarina del Tiempo y entonó aquella melodía para abrirse paso al dominio de aquella majestuosa raza.
Al entrar por el pasaje de la cascada caminaron por el primer corredor que era un risco a un lago donde las criaturas habitaban. Que al verles emergieron.
-Unos extraños...- dijo uno de ellos al verlos entrar.
-¿Qué desean?- preguntó uno más corpulento.
-Venimos a ver al Rey- notificó el rubio cortésmente.
-Ya veo... ¿De parte? Si se puede saber.- preguntó mientras interponía su lanza.
-La Princesa Zelda y su caballero- dijo mientras la criatura se colocaba hostil.
-La princesa Zelda murió hace años... no nos verás la cara de tontos ¡Te asesinaré!- amenazó mientras alzaba su lanza con intenciones de atacarlo y el inmediatamente cubría con su escudo a la princesa Zelda.
-Déjenlos pasar... yo... conozco esa voz...- interrumpió una voz que sonaba un poco vieja.
-Majestad. Soy Link... y me acompaña la princesa Zelda.- saludó mientras hacia una reverencia.
-Ya veo... gusto en verte Link.- le saludó con amabilidad mientras posaba su mirada en la chica. -Dices que ella es la princesa Zelda...
-Si lo es... lo apostaría por mi honor...- dijo seguro mientras tomaba su mano.
-Ya veo... se parece un poco físicamente... Majestad... como verá... hemos sido engañados en el pasado por ese hombre del desierto...- dijo dirigiéndose a la chica que se encontraba algo callada.
-Comprendo...
-Entonces necesitamos que pruebe que es usted...- dijo mientras el chico fruncía el ceño, eso realmente no le sentó nada bien.
-Que ridiculez...- dijo entre dientes con un dejo de fastidio. -Esto me parece estúpido...- dijo comenzando a arrepentirse de haber ido.
-Cálmate Link...- le tranquilizó por lo bajo colocando su mano en su hombro. -Comprendo Majestad... lo haré... ¿Qué tipo de prueba necesita?- preguntó mientras el rey se ponía pensativo.
-Mmmm... yo... mmmm... cualquier prueba basta...- dijo en aire cansado, la verdad es que ya estaba un poco viejo.
-Ya veo...- dijo al tiempo que se colocaba su tiara y miraba por la habitación hasta notar que habían un par de antorchas apagadas. -Ya sé lo que haré...- dijo por lo bajo mientras estiraba sus dedos y cerraba los ojos para concentrarse. -Rayos... creo que estoy muy exhausta...- maldijo por lo bajo mientras el rubio al oírla frunció el ceño para luego levantarse y tomar su mano y apretarla.
-Estoy contigo Zel...- le animó mientras la chica sonreía. Luego la chica invocó el fuego de Din y encendió las antorchas dejando sorprendido al rey.
-¡Maravilloso! Has demostrado ser la verdadera princesa Zelda.- dijo mientras el chico resoplaba con fastidio. -¿A qué debo el placer? ¿Visitar a mi hija?- preguntó curioso. -Temo que ella no está por ahora...
-No es por eso majestad...- interrumpió la rubia suspirando. -Me temo que gracias a la invasión de Ganondorf el reino cayó en ruinas... y... estamos... el reino está en crisis...- dijo con la voz quebrada al tiempo que las lágrimas comenzaban a salir y el rubio le abrazaba para consolarle.
-Calma Zel... ya... todo estará bien...- le calmó mientras le estrechaba y la chica se demoraba en sus brazos.
-Hija calma... todo estará bien...
-Majestad, ocurre lo siguiente. Estamos devastados no tenemos ni una sola rupia. Y el reino necesita volver... pero no podemos solos- explicó sin parar las caricias a la chica que seguía sollozando aferrada a su túnica. -Y la razón de nuestra visita, es para pedirles ayuda... si está a su disposición...
-Eso ni dudarlo Link. Los ayudaremos como podamos.- dijo seguro mientras la chica seguía llorando, pero esta vez por alegría. -El Rey Daphness y yo hemos sido buenos amigos... los ayudaremos a reconstruir- les reconfortó mientras llamaba a un subordinado. -Tráeme los dos cofres rojos.- ordenó mientras asentía y se retiraba.
Al volver trajo un par cofres enormes que al abrirlos estaban rebosantes de rupias doradas, la pareja al verla se les abrieron los ojos como dos platos.
-Muchas gracias por la ayuda majestad...- agradeció el rubio mientras la chica se separaba que ya había acabado su llanto. -Cuando se comiencen los trabajos de reconstrucción dispondremos de esto. Por los momentos, preferiría que se quedaran aquí- dijo el chico mientras el rey asentía.
-Muy bien entonces... ¿No necesitan dinero para algo más?- preguntó mientras el rubio negaba amablemente. -Bien entonces... Los veré luego...- se despidió mientras la pareja asentía y se dirigía afuera, ya la tarde había avanzado, sin darse cuenta faltaban ya pocas horas para que el sol se ocultara.
-Link... gracias por hablar por mí...- dijo secándose las lágrimas. -Realmente las emociones me ganaron y no pude hacer mucho... gracias...- luego le estrechó en un cálido abrazo siendo correspondida por el rubio.
-Estamos juntos en esto Zel...- dijo mientras sujetaba su rostro y la chica le sonreía con los ojos rojos por su llanto. -No llores así Zel... me lastima verte así...- dijo preocupado.
-No te preocupes Link... no lo haré- le sonrió al tiempo juntaba sus labios en un beso cálido. Mientras las nubes en sobre ellos se tornaban oscuras.
-Creo que lloverá...- dijo mientras veía las nubes. -¿Nos vamos ya? Si nos vamos ahora llegaremos antes del anochecer a Kakariko.- propuso mientras la chica sonreía para asentir y que comenzaran a descender para llegar a la llanura.
-Se hace tarde... fue buena idea irnos ya...- dijo mientras llegaban a una colina que servía de puente en el río, luego dieron al lugar donde en el pasado un hombre que vendía semillas misteriosas estaba.
-Si... tienes razón... lo mejor es ir con cuidado porque algo podría... ¡Cuidado!- advirtió mientras se colocaba para recibir todo el impacto con su escudo.
-¡Link! ¿Estas bien?- preguntó preocupada mientras el chico asentía.
-Solo fue un Octorok. Vámonos rápido antes que lleguen más- dijo mientras la apartaba hasta salir del río hasta donde dejaron a Epona.
-Tienes unos reflejos muy buenos Link...- reconoció mientras se montaban en la yegua y comenzaban su andar al poblado. -Tengo un mal presentimiento...- pensó mientras comenzaban a cabalgar en la llanura.
-Llegaremos en un momento...- dijo alegre mientras un extraño suceso los sobresaltaba.
-¡¿Qué es eso?!- exclamó al ver que un relámpago enorme que descendía. -¡Acelera Link!- el rubio al oírle aceleró el paso de Epona alejándose un poco, pero para su desgracia el relámpago jamás tocó la tierra y comenzó a perseguirlos.
-Demonios... ¡Vamos Epona!- dijo al tiempo que agitaba las riendas y el equino relinchaba y aceleraba más y más su paso. -¡Maldición nos persigue!- se quejó mientras el rayo continuaba persiguiéndolos esta vez acelerando el paso.
-Ten cuidado Link... podemos caer y...- aquello fue interrumpido por una carcajada diabólica que resonó en la estancia que provenía del relámpago.
Luego el relámpago les alcanzó y les absorbió dejando a Epona sin jinetes, sola, a la entrada de Kakariko. Al ser absorbidos llegaron a un lugar algo iluminado, estaban algo aturdidos y cuando se incorporaron una carcajada similar resonó dejándolos helados.
-Creyeron que se librarían de mí... aún tenemos cuentas pendientes... esos juguetes son míos.- dijo sonriéndoles de forma maquiavélica mientras hacía acto de presencia.
-Ganondorf... sigues aquí...- dijo con desagrado el rubio apretando la empuñadura de su espada.
-Por supuesto, rompí el sello... y me devolverán esos juguetes.- amenazó mientras alzaba su brazo y descargaba un rayo de energía en dirección a la pareja.
-Diosas...- dijo preocupada a sus adentros mientras el rubio se plantaba de frente.
-¡Sobre mi cadáver maldito!- replicó mientras embestía con su espada devolviéndole el ataque con el doble de fuerza dejando impresionado al Gerudo.
La princesa Zelda sin estar ajena a la situación creó por medio de la magia el Arco de la Luz luego con más magia creo un par de flechas disparándole al pelirrojo que simplemente tuvo que apartar su cuerpo para esquivarlo.
-Que aburrido... ahora, te mataré niño- le dijo al tiempo que se abalanzaba sobre él con una espada diferente a la de su enfrentamiento previo.
-Ya quisieras...- replicó mientras se adelantaba a embestir el acero de sus armas luego de soltar un grito de guerra.
-Créeme que te ayudaré Link... pero necesito tiempo...- pensó mientras veía al chico chocar espadas contra el Gerudo.
El chico soltó un grito de guerra para luego atacar con un ataque horizontal cochando con la espada del pelirrojo que se veía un poco más fortalecido. El hombre del desierto siendo inteligente logró predecir el segundo ataque del rubio e interpuso su brazalete de metal para repelerlo luego atacó con fuerza y precisión al escudo del chico haciendo que comenzara a cansarse al recibir aquel impacto, luego le asestó un puñetazo en la cara haciendo que sangrara su nariz al mismo tiempo que lo derribaba, pero el chico se levantó con fuerzas renovadas y fue nuevamente a atacarle sin piedad alguna, sin embargo estaba en desventaja.
-¡Ja! Yo aprendo de mis errores niño. No podrás vencerme esta vez- dijo arrogante mientras atacaba con un estoque firme que el rubio repelía con su escudo para recibir el contraataque de Link consiguiendo cortarle un poco en la mejilla.
-Zelda...Zelda...- llamó una voz femenina suave a la distancia.
-¿Si?- preguntó confundida.
-Haz crecido mucho... y te has fortalecido... después de todo... estamos unidas- dijo en tono amable mientras develaba su identidad. -Soy la Diosa Hylia Zelda...
-He leído sobre ti... nadie recuerda mucho sobre ti... porque renunciaste a tu divinidad... no entiendo el porqué- le respondió mientras la figura divina sonreía.
-¿No lo has notado Zelda?- preguntó sonriéndole -Tienes a Link... es la respuesta...- respondió suspirando.
-¿Te enamoraste de Link?- preguntó confundida.-Pero no de este... no me desviaré mucho Zelda... te he otorgado mis dones... tu poder es debido a que llevas mi sangre...- la rubia al oír aquello quedó extremadamente sorprendida, ¿Cómo podía llevar la sangre de una Diosa? -Míralo por ti misma...- dijo mientras le enseñaba una visión del pasado.
-Se parece mucho a Link...- dijo sorprendida al ver a aquel caballero montando un ave enorme color carmesí.
-Es mi Link...- suspiró con tristeza, para luego mirar la imagen con ternura.
-Ya veo... ¿Entonces te has enamorado de él como yo del mío...?- preguntó algo confundida.
-Pues sí. Pero desgraciadamente el destino no quería eso... él siempre había sufrido... y peleó de igual a igual con el Rey de los Demonios en ese entonces... pero fue herido de muerte... no pudo ver aquella tierra por la cual tanto peleó...- dijo con una angustia extrema haciendo que la princesa sintiera su dolor.
-Ya veo...- dijo con un nudo en su estómago al ver al chico clavar la Espada Maestra en la tierra para que un pedazo de la misma se elevara al cielo. -¿Por qué no subió?- preguntó angustiada.
-Estaba muy herido... fueron siempre injustos por él... lo encerraron y azotaron por defender sus principios... y él tenía razón...- luego de aquello la divinidad derramó una lágrima. -Luego yo llegué... pero se hizo muy tarde... no podía hacer nada por él...- dijo entre lágrimas mientras la chica la escuchaba atentamente. -Entonces... decidí renunciar a mi inmortalidad... dejé de ser una Diosa para nacer en otra vida junto a él. Y al hacerlo él bajó de aquellas tierra y acabó con el Señor de los Demonios... juntos fundamos lo que hoy es Hyrule...- relató mientras la chica observaba la batalla entre el héroe y el Rey de los Demonios.
-Se parece a Ganondorf...
-Es porque el Heraldo de la Muerte, el cual es su nombre original. Nos maldijo, en cada vida. Cada 100 años él volvería.- explicó mientras la chica comprendía más la situación. -El destino los eligió... cada uno de nuestros ancestros, corre nuestra sangre y cada vez que el mal vuelve, siempre surge un héroe al que el destino ata a la princesa, los une un lazo de amor que es inquebrantable... pues es mi lazo con el del héroe- explicó mientras cerraba los ojos.
-Entonces Ganondorf volverá...
-Tal vez no él... pero si otros... pero siempre el reino los tendrá a ustedes... Zelda... yo te otorgo mi poder para acabar con este monstruo que nos impide estar con Link.- dijo al tiempo que extendía su mano y la chica la tomaba.
-Me siento diferente...
-Es porque tienes más poder... ahora ve y acábalo...- dijo mientras la chica asentía y caminaba alejándose. -Link... en esta vida también te ha tocado sufrir mucho...- suspiró al ver al Héroe del Tiempo pelear contra el Rey de las Gerudo. -Pero es necesario para que seas fuerte... tal como esa espada que te eligió- dijo sonriendo mientras desaparecía.
Link se encontraba esquivando los ataques del pelirrojo dando saltos de un lado a otro mientras el villano le sonreía sadicamente, pues sabía que comenzaba a cansarse así que en un movimiento imprevisto le dió una patada en el estómago empujándolo lejos, pero luego se levantó y dio un tajo preciso y vigoroso en su mano haciéndole un pequeño corte.
-...muchacho... eres muy bueno... por eso te daré una muerte digna- dijo mientras observaba la herida propiciada por la espada que disipa el mal.
-Amo Link... hemos pasado por esto antes... no se preocupe... le otorgaré todo mi poder para que venza finalmente al Heraldo- dijo la voz del espíritu que invadía su mente.
-Eres tú de nuevo...- dijo mientras el Gerudo se aproximaba a la carga mientras que la princesa Zelda cargaba el arco y apuntaba.
-¡Te asesinaré!- rugió mientras el chico lo acuchillaba en el mismo lado que la vez anterior atravesándolo hasta la espalda. -Mal...dito- dijo mientras su aire cesaba lentamente y su nariz comenzaba a derramar sangre luego dibujó una sonrisa triunfante pues el fragmento de la Trifuerza del Poder estaba de su lado y podría ser Ganon.
-¡No está vez Ganondorf!- interrumpió Zelda mientras liberaba la flecha cargada y esta se clavaba en su espalda haciendo que el Gerudo gimiera de dolor.
-Uarghhh... son unos malditos...- quejó mientras sus ojos iban perdiendo color y la princesa se aproximaba con su cuerpo envuelto en luz blanca, mostrando que tenía el poder de la Diosa Blanca de su lado. Sin embargo el Gerudo se levantó con mayor fuerza mientras su musculatura crecía. -¡No eres la única con poderes divinos!- gritó mientras se arrancaba la flecha, sin embargo Link volvió su espada hacia atrás donde la misma resplandeció de azul al tiempo que Zelda extendía su mano al villano. -¡Morira... Aaaaagh!- gruñó al sentir la Espada Maestra volver a atravesarle para moverse dentro de sí.
-¡Ahora Hylia!- luego la rubia asintió al oír la señal del paladín y liberó su poder sellándolo en una prisión mágica una de donde jamás podría salir en un largo tiempo.
-Se ha acabado ya...- dijo la rubia mientras el Gerudo desaparecía.
-Felicidades a los dos...- dijo una conocida voz, sin embargo al voltearse se encontraron con un espíritu extraño.
-¿Quién eres?- preguntó el rubio temeroso mientras se ponía en pie con ayuda de su espada.
-Por favor. Link, Alteza. Soy Impa. Solo que en forma de Sabio... mi espíritu se comunica con ustedes- explicó mientras los chicos asentían. -Tenia un mal presentimiento. Pero ustedes le han hecho frente ya... los esperaré en Kakariko...- dijo al tiempo que el espíritu se esfumaba.
-Ya veo... allá te vemos Impa.- dijo mientras el rubio miraba a su espada perdiendo mirada. -Link... vámonos... abriré un portal para irnos ya...- luego el chico asintió por inercia y se dejó llevar siendo acompañado por Navi, que apenas y había hablado, luego se transportaron a la entrada del Templo del Tiempo.
-Mi espada está viva...- dijo rompiendo el silencio mientras la chica le observaba con preocupación mientras la hoja de la misma volvía a brillar de azul.
-Esta brillando Link...- observó Navi mientras de la misma emergía un ser fantasmal de color azul a excepción de su cuerpo el cual era morado con negro. -¡Que rayos!
-Amo Link... ha peleado con un valor incalculable... sin dudas sabía que era usted... estaba completamente segura... me alegra volverlo a encontrar... tal vez no me recuerde... soy Fay...- dijo de forma pausada mientras flotaba sobre ellos.
-Ya veo... fuiste tú quien me habló cuando estaba aquí que se llevaron a Zelda- razonó recordando aquel momento.
-Si amo... mi deseo se cumplió... volver a pelear junto a usted... mi felicidad ha aumentado aún más... aunque no lo parezca...
-Ya veo...
-Se ha reencontrado con su amada... me alegra verlo feliz... y aunque me gustaría quedarme... debe ponerme a dormir otra vez... como aquella vez hace cientos de años...- explicó mientras el rubio sentía sus ojos llenarse de lágrimas.
-Fay... a pesar que viví muy poco contigo... me gustó tenerte a mi lado... y sé que nos volveremos a ver- dijo mientras estrechaba al espíritu en un abrazo y esta quedaba sin reacción alguna.
-Sé que nos volveremos a ver... aunque no esté presente... mi espíritu duerme en esta espada...- explicó mientras flotaba y se colocaba donde estaba el pedestal del tiempo. -Debes colocarme aquí y la Puerta del Tiempo se cerrará... pues el mal se ha erradicado... y usted se quedará aquí.- el chico sintió que el estómago se le encogería, pues sabía por un pequeño recuerdo de su vida pasada que compartió con Fay muchas otras cosas.
-Link...- trató de animarle la chica mientras el rubio suspiraba y clavaba la espada en su pedestal dejando a Fay dormida hasta que fuese necesario volverla a despertar.
-Link, ¿Estás bien?- preguntó Navi mientras el rubio volteaba y les miraba con una lágrima en sus ojos.
-Lo siento... si estoy bien...- dijo suspirando. -Vámonos a casa...- propuso mientras Navi se quedaba levitando, como si estuviese pensando algo.
-Link... yo lo siento...- dijo de repente. -Te has convertido en un héroe maravilloso... el más grande que conozco y el que podría existir...- dijo mientras una pequeña chispa de luz azul caía. -Pero me temo que debo irme a los Bosques... es mi deber ayudar al Gran Árbol Deku ya que ahora es un pequeño retoño...- explicó mientras el rubio estaba estupefacto de oír aquella frase, la princesa solamente apretó su mano en señal de apoyo. -Siempre seremos buenos amigos Link... y... te quiero...- dijo para luego despedirse e irse de su lado, luego el rubio se desmoronó en lágrimas, ahora no tenía a su compañera que le había acompañado en toda su aventura Navi al oírlo sintió aún más tristeza pero muy a su pesar debía alejarse. Estaba en el suelo de rodillas sollozando, allí la princesa le tomó entre sus brazos para estrecharle y acompañarle en su llanto en silencio.
-Lo sé... duele mucho... desahógate Link- dijo mientras el chico enterraba la cabeza en su pecho para seguir llorando. -Link... esto me entristece mucho también- dijo con la voz quebrada cada vez más. -Pero Navi habrá tenido sus razones... aunque no podamos verla más... su recuerdo quedará en nuestros corazones- suspiró mientras el chico se calmaba un poco.
-Entiendo... pero aún así... la extraño...- dijo mientras se incorporaba para luego salir del lugar junto a la princesa.
-¿Quieres irte ya?- preguntó mientras el rubio asentía. -Bueno... vámonos- dijo mientras invocaba el Viento de Farore y llegaban a Kakariko donde Epona esperaba amarrada frente a la casa de Impa.
-Al fin llegan.- saludó la albina mientras el chico saludaba con debilidad. -Entren, entren. Preparé la cena, seguro que están exhaustos- propuso mientras ingresaban y les servía la comida, que por cierto el rubio apenas la probó, estaba completamente desganado por la pérdida de su amiga. -Link, ¿Por qué no comes?- preguntó la Sheikah mientras el chico trataba de hablar, pero una mueca de tristeza se dibujaba en su rostro y las palabras no salían de su garganta.
-Deberías descansar Link...- sugirió la rubia mientras el paladín asentía y se levantaba, para ser guiado por Impa a recostarse a una cama que estaba cerca.
-¿Qué le ocurrió?- preguntó con curiosidad mientras la chica suspiraba con tristeza.
-Navi... su hada guía lo abandonó...- dijo con pesar mientras la mujer abría sus ojos como platos.
-Ya veo... no tenía a nadie más que a ella... al menos hasta hace poco... obviamente le va a doler... por los momentos deberás esperar un poco. Luego dependerá de ti que se sienta mejor- aconsejó mientras la princesa asentía. -Y como pareja deben hablarlo... tú lo tienes a él. Y él te tiene a ti... serás su apoyo para ayudarlo a salir de estos momentos difíciles.- dijo mientras colocaba una mano en su hombro.
-Si... tienes razón...- suspiró mientras observaba al chico que yacía dormido con las lágrimas marcadas en sus ojos. -Me lastima mucho verle así...- dijo sintiendo un nudo en la garganta. -Vamos a casa ya...- le dijo mientras se posaba sobre él para invocar la magia nuevamente.
-Zelda. Si lo deseas pueden dormir aquí- propuso la albina al verla juntas sus manos para concentrarse.
-Gracias Impa... pero creo que estaremos mejor en casa... mañana te visitamos- se despidió mientras se transportaba a la casa y dejaba al chico en su cama para luego despojarle de su ropa dejando su pecho descubierto para que no tuviera calor, luego le imitó y se recostó sobre él después de besar sus labios y dedicarle un último vistazo antes de dormir. -Estaremos bien Link... ya lo verás... al menos estás un poco más calmado... todo mejorará... lo prometo- luego de dedicar aquella palabras se apoyó en su pecho donde él, al sentirle cerca la tomó en sus brazos para dibujar una pequeña sonrisa y seguir durmiendo, luego fue acompañado por la chica que también cayó rendida.
Continuará...
