CUÑADÍSIMOS

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.

Esta historia participa en el minirreto de diciembre para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

A continuación, voy a escribir una historia inspirada en la petición de Natalie Annick Malfoy Granger: "Sobre Lysander Scamander y Lily Luna Potter batiéndose en duelo por una pelea por un tema tremendamente estúpido/tonto"


—Hola, Weasley. ¿Has visto a Lily?

Hugo aparta los ojos del grueso libro que está leyendo y mira a Lorcan. De forma instantánea, se pone colorado y niega efusivamente con la cabeza. Lorcan pone los ojos en blanco, preguntándose si existe un mentiroso peor en todo Hogwarts.

—¿Dónde está?

—No lo sé.

—Weasley, por favor.

Hugo resopla y se pasa las manos por la cara. Después, echa un vistazo a su alrededor y baja la voz.

—Yo no te he dicho nada.

—Venga, hombre. No seas paranoico.

—No es paranoia, sino instinto de supervivencia.

Hugo carraspea, guarda su libro en la mochila y se pone en pie. Lorcan le sigue hasta la salida del Gran Comedor, un poco harto de tanto comportamiento absurdo.

—¿Me vas a decir dónde se ha metido?

Hugo vuelve a mirar hacia un lado y hacia el otro y parece satisfecho con lo que no ve.

—Lily está en la Sala de los Menesteres.

De todos los lugares posibles, Lorcan ni siquiera había pensado en ese. Hugo se encoge de hombros.

—Necesitaba un sitio donde batirse en duelo.

—¿Qué?

—Lo que has oído.

Lorcan está espantado. Hugo considera que ya ha hecho suficiente, así que retoma su camino hacia la biblioteca. Tiene muchísimo que estudiar y no puede preocuparse por las absurdeces de su prima chiflada. No obstante, apenas ha dado una docena de pasos cuando Scamander vuelve a agarrarle del brazo.

—¿Por qué has dejado que haga eso?

—¿Por qué crees que podía evitarlo?

Lorcan reflexiona sobre ello brevemente y llega a una conclusión clara.

—Vale, tienes razón.

Cuando a Lily Potter se le mete una cosa en la cabeza, lo mejor que puede hacer una persona sensata es apartarse de su camino. Es lo primero que aprendes cuando te conviertes en su novio.

—¿Con quién se va a pelear?

Hugo vuelve a ponerse muy rojo y aprieta los labios con fuerza.

—Dímelo, Weasley.

—Con tu hermano.

Un zumbido bastante molesto invade la cabeza de Lorcan Scamander.

—¿Qué? ¿Por qué?

—No sé, creo que por tu amor.

Lorcan se queda boquiabierto y sabe que tiene la cara muy blanca.

—¿Qué?

—A ver, Scamander. Yo no estaba cuando empezaron a pelearse, pero creo que Lysander dijo que no hay nada como el amor fraternal y Lily respondió que eso es mentira y una cosa llevó a la otra.

Lorcan parpadea, preguntándose cómo es posible que su vida se haya transformado en eso.

—¿Y dices que se han retado a un duelo mágico?

Hugo asiente y le echa un vistazo a su reloj.

—Si te das prisa, estás a tiempo de contemplar el espectáculo. Quedaron a las cuatro y media en punto.

Es evidente que Weasley no tiene ninguna intención de presenciar la pelea, así que Lorcan sale corriendo mientras se pregunta si existe alguna posibilidad, por remota que sea, de arreglar aquello.


La Sala de los Menesteres ha perdido el esplendor de antaño, aunque funciona perfectamente. Está churruscada y tiene los cristales ahumados, pero sirve para cualquier cosa que los alumnos necesiten.

Lily empuña su varita con decisión. Tiene el pelo rojo sujeto en una trenza y los ojos repletos de furia. Frente a ella, Lysander Scamander se sopla el flequillo para que no se le meta en los ojos y no resulta nada intimidante. Lily sabe que va a ganar ese duelo porque su rival es un patán, un bobo y un Hufflepuff. ¿Desde cuándo un Hufflepuff puede vencer a una Gryffindor?

—Te voy a dar una última oportunidad, Scamander. Retira lo que has dicho y te dejaré vivir.

Vale, eso ha sonado demasiado melodramático. Su rival alza una ceja y se ríe.

—¿En serio?

—Está bien. El reglamento de Hogwarts prohíbe matar estudiantes, pero no dice nada de dejarlos calvos.

Lysander se pasa la mano por el pelo, espantado. Lily sonríe con malignidad porque ha dado en el clavo.

—No te atreverás.

—Claro que lo haré. Admite que yo quiero a Lorcan mucho más que tú y conserva la cabellera —Lily se muerde el labio inferior—. Por cierto, deberías recortarte un poco el cabello. Se nota un montón que te molesta en los ojos.

—Ya, tienes razón. Le pedí ayuda a un compañero, pero ha estado liadísimo. A mí es que se me da fatal.

—Pues yo conozco un hechizo cojonudo. Te lo puedo enseñar.

—A lo mejor es conveniente que me lo apliques tú misma, ¿no? Me podría salir fatal y no quiero hacerme un estropicio.

—Sí, sí.

Lily está a punto de decirle que puede recortarle el pelo ahora mismo, pero recuerda por qué están allí y le apunta con la varita.

—¡Intentas distraerme!

—Has empezado tú.

—¡No! Te doy miedo y por eso haces esa cosa con el pelo. ¿Quieres parar?

Lysander se sopla el flequillo, retador. Lily rechina los dientes y la puerta de la Sala de los Menesteres se abre de repente.

—¿Qué estáis haciendo?

—¡Amor!

—¡Hermano!

Lily y Lysander hablan al mismo tiempo y, seguidamente, se miran con odio.

—Como os peléis, dejaré de hablaros ahora mismo.

Lorcan es claro. Lily y Lysander le observan con la boca abierta. Ella reacciona primero.

—No nos peleamos.

—Alguien me ha contado lo del duelo.

Lily entorna los ojos.

—¿Hugo?

Lorcan la ignora.

—Estoy harto de los dos. Ya sabéis qué hacer.

Lorcan se da media vuelta y escupe una última palabra antes de marcharse.

—Pirados.

Cierra la puerta con fuerza. Ni Lysander ni Lily tienen ganas de discutir ahora mismo. Lorcan tiene razón. Los dos le quieren lo suficiente como para darse cuenta de que deben firmar la paz.

—¿Quieres que te corte el pelo?

—Nada de dejarme calvo.

—¡Qué no!

Lysander se señala la cabeza.

—Procede.

Y mientras Lily Potter arregla ese desastre capilar, piensa en Hugo y en cómo le dará su merecido. Por chivato.


Hola, holita.

Son 969 palabras. La verdad es que no tengo claras demasiadas parejas en la Tercera Generación, pero sí me gusta el Lily/Lorcan. Por ese motivo he escrito esta historia, porque no hay nada más absurdo que esa pregunta de "¿A quién quieres más?". Espero que os haya gustado, sobre todo a Natalie.

Besetes y mucha suerte a todo el mundo.