Capítulo 21

N/T: Siento mucho los retrasos en la publicación, pero se están debiendo a problemas en Fanfiction, los nuevos capítulos no aparecen en cuanto los subo, sino con retraso, e incluso vuelven a desaparecer. Espero que se solucione pronto.

De vuelta a Hermione y Severus… Puede que este capítulo no haga avanzar el argumento enormemente, pero ciertamente hace avanzar su relación… Espero que haya algo para todos en éste. Disfruté escribiéndolo, y es bonito y largo.

¡Disfrutad! X

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Hermione pasó el resto del día en gran parte con Ginny. No se había dado cuenta del inmenso alivio que sería ser capaz de confiar en alguien; alguien en quien casi se sorprendió de encontrar tal aceptación y comprensión de su situación y a quién involucraba. Sabía que Ginny era una verdadera amiga, pero su aceptación de ella y Severus le daba a la relación una viabilidad hasta ahora imprevista.

Sin embargo, a medida que avanzaba el día, no había podido verlo, y sintió ese dolor familiar de anhelo y necesidad adentro. No era sólo una urgencia física; simplemente lo extrañaba – extrañaba su presencia, su conversación, su inteligencia silenciosa, y el obvio placer que él derivaba de ella. Aunque habían estado separados sólo unas pocas horas, cada minuto lejos de él parecía arrastrarse interminablemente. Hermione nunca se había sentido de esta manera con Ron. Era un sentimiento desconocido para ella; pero aun así reconoció lo que era, y finalmente lo admitió para sí misma.

Estaba enamorada.

Por la tarde, justo antes de la cena, ella y Ginny fueron a dar un paseo por los terrenos. Caminaron en silencio durante un rato, contentas con el secreto que compartían.

"¿Te importa que pregunte – cuándo fue la primera vez que vosotros… ya sabes…?"

Hermione sonrió un poco. "Para empezar, fue todo bastante extraño. Tuvimos una especie de arrastre del uno hacia el otro durante unos días. No mucho tiempo, en realidad, pero pareció una eternidad en mi mente. Me di cuenta de que él sentía algo, y confieso que yo nunca había sentido tal anhelo físico. Creía que moriría si no…" se sonrojó e hizo una pausa.

"Continúa… está bien… no me importa…" Ginny era genuina y amable.

"Una noche lo seguí hasta las defensas del castillo. Parecía tan desolado, tan roto. No pude soportarlo. Sólo quería atraerlo hacia mí – darle todo lo que pudiera, pero estaba tan cerrado, tan duro e impenetrable – creí que había estado engañada. No podía ver cómo llegaría a mí. Pero luego, cuando estaba marchándome, me atrajo de vuelta tan fuerte y… ése fue nuestro primer beso. Fue abrasador – ardió sobre mí… pero luego salió corriendo, me dejó. Estaba tan asustado, tan frágil… se marchó durante unos días después de eso, luego, cuando regresó, me acerqué a él después de la clase. Pensé por un momento que eso fue todo. Como siempre, demostró poco, pero luego, de repente…" levantó la vista hacia Ginny.

Las cejas de Ginny se alzaron con expectación.

"Él… él sólo… nosotros sólo… lo hicimos… allí mismo, sobre su escritorio. Fue… extraordinario. Estaba… tan desesperado, tan necesitado, pero… todo acabó antes de darme cuenta… Yo no… ya sabes… llegué a ninguna parte… pero no me importó en absoluto. Sólo tenerlo… dios, estaba extasiada. Él había dado ese primer paso y en ese momento no me importó cómo había sucedido. Nunca he conocido tanta necesidad y tensión eróticas. Simplemente… simplemente me encantó."

Ginny parecía un poco sorprendida. "¿Te forzó?"

"¡Dios, no! Quiero decir – fue bastante brutal, pero créeme… yo estaba más que dispuesta."

Ginny no parecía convencida. "¡Hermione! No puedes dejar que un hombre te trate así."

Hermione miró a su amiga y de repente sintió vergüenza. Ella no había cuestionado el incidente. ¿Debería haberlo hecho? También había habido otros momentos. Pero Hermione sabía que no tenía ninguna razón para dudar de la necesidad detrás de ellos. Estaba dispuesta a aceptar las heridas y cicatrices de él; las emocionales tan abundantes como las físicas que atormentaron su carne. "Pero – eso es lo que debía hacerse. Nunca ha abusado de mí de esa forma. No lo llamaría forzarme, pero no puedo negar la urgencia y desesperación de ello – en ambos. Ambos… hemos pasado por mucho, Ginny. Si puedo ayudar… sanar… apaciguar… cualquiera que sea la palabra… entonces lo haré."

Ginny la miró por un momento en silencio. "¡Habla del bagaje, Hermione! ¡Muchacho, ese hombre tiene bagaje!"

Hermione rio un poco. "Sí, pero al menos no viene en forma de una esposa e hijos – eso es algo, supongo. Y – también tiene sus momentos – bastante románticos, lo creas o no. Y, con respecto a… ya sabes qué… los momentos tiernos son… muy buenos también. Odio cuando no podemos pasar la noche juntos. Tiene este pequeño dormitorio, con una patética cama individual, pero… me encanta, me encanta estar allí con él."

Ginny bajó la cabeza y rio con una risa agridulce. "Todavía no puedo creer del todo que estemos hablando del Profesor Snape."

Hermione se unió a su risa. "Sabes, yo tampoco estoy segura de poder la mitad del tiempo. Creo que si me parara y pensara en ello…"

"¿Qué?"

Sacudió la cabeza. "No. No, no lo haría. Esto es lo que quiero. Después de que me marche – quiero que sigamos – debemos hacerlo. Me preguntaste antes, Ginny – si lo amo." Se volvió para fijar a su amiga con los ojos, con lágrimas formándose en ellos. "Sí – creo que lo hago."

Se miraron la una a la otra sin hablar antes de que Ginny la tomara de la mano y rompiera el silencio. "Y él, Hermione… ¿Te ama?"

Ella bajó la cabeza y respondió con sinceridad, "No lo sé."

Ginny sostuvo su mano con fuerza y la apretó. "Ésta no es la relación más natural del mundo, Hermione. No será fácil. No quiero que salgas herida. Pero respeto tus deseos, y estoy aquí para ti."

Hermione le sonrió a su amiga. "Lo sé. Lo sé y te lo agradezco. Es tan maravilloso tener a alguien con quien hablar sobre esto." Se giró y miró hacia las distantes colinas. "No lo he visto en todo el día. Yo… realmente lo extraño."

"Entonces deberías ir con él."

Hermione se volvió hacia ella sorprendida. Ginny le estaba sonriendo gentilmente.

"Lo haré… después de cenar."

"¿Le dirás que lo sé?"

Un miedo repentino se apoderó de Hermione. ¿Seguramente él se horrorizaría de que alguien lo supiera? Buscó los ojos de Ginny para tranquilizarse. "No creo que pueda… ¿tú lo crees?"

Ginny se encogió de hombros. "Debes hacer lo que creas mejor."

La respuesta estaba a punto de presentarse ante ellas sin que se dieran cuenta. Cuando las dos jóvenes regresaron al castillo, doblaron una esquina y se encontraron cara a cara con Severus Snape.

Él había parecido taciturno, caminando por los pasillos, pero al ver a Hermione su rostro se iluminó considerablemente, como si hubiera encontrado lo que estaba buscando. Sin embargo, la expresión de melancolía volvió a descender al instante cuando se dio cuenta de que estaba con Ginny.

A pesar de la incomodidad de la situación, Hermione estaba extasiada de verlo, y apenas pudo evitar saltar a sus brazos allí mismo.

"¡Profesor Snape! ¡Qué agradable verlo!"

Snape pareció espantado ante su exclamación, pero Hermione no pudo borrar por completo la sonrisa de su rostro.

Permanecieron allí en silencio por un momento. Para el observador casual, no había razón por la que el Profesor y sus dos alumnas debieran sentir la necesidad de no decir al otro hola y adiós y seguir adelante. Pero nadie se movió. Hermione y Snape no podían quitarse los ojos de encima, y Ginny miraba de uno a otro. Estaba claro que ambos querían desesperadamente estar solos, pero no se le ocurría ninguna forma obvia de excusarse y dejarlos.

"Uhh… cierto… ooh… dije que me encontraría con Rose a las cinco. Lo había olvidado por completo. Mejor me voy. ¡Te veo luego, Hermione! Adiós, Profesor Snape." Sonó ridículamente alegre.

Cuando sus pasos se hubieron desvanecido, el rostro de Snape se marchitó. "Lo sabe."

"Sí."

Su respiración se volvió rápida y pesada y sus ojos se apartaron de ella, mirando fijamente un punto en el suelo.

"¿Cómo?" Su voz era helada. Un sentimiento de temor superó a Hermione.

"Lo averiguó por sí misma. Tenía… el Mapa del Merodeador. Sólo estaba usándolo inocentemente, para buscarme para algo… y… yo estaba contigo." Ella le echó un vistazo. Sus ojos se cerraron con amarga derrota.

"Incluso ahora… después de todo este tiempo… todavía me atormentan."

Sus palabras la traspasaron. Lo miró por un momento. De nuevo, se le veía derrotado, pero su enojo parecía haber remitido un poco.

"Severus, no importa. Te prometo que no se lo dirá a un alma. Lo ha jurado ella misma, pero no necesitaba hacerlo. Es una persona maravillosa. Confío en ella por completo."

"Es una Weasley." Todavía estaba inseguro, pero se había tranquilizado.

"No es como los chicos. Para ser honesta, es un gran alivio. Creo, en realidad, que puede facilitarnos las cosas."

Él la miró por un momento. Ella no pudo leer su expresión, pero parecía notablemente tranquilo. "Quizá tengas razón."

Ella estaba sorprendida pero encantada ante sus palabras. "¿Puedes garantizarme su completa discreción?" La miró fijamente.

"Por supuesto. Es mi mejor amiga. Y… no estaba tan sorprendida, ya sabes. Lo comprende."

"Hmm."

Parecía sumido en sus pensamientos. Ella lo buscó por un momento, conmovida por su rápida aceptación de Ginny. Parecía ser una indicación más de sus sentimientos.

"¿Qué estás pensando?" dijo suavemente después de un rato.

Sus ojos finalmente se movieron hacia los de ella. "Que quiero estar dentro de ti."

Al instante, el vientre de Hermione dio un vuelco de deseo y su respiración se volvió laboriosa. Al mirarlo a los ojos, supo que su lujuria era igual de desesperada. Tendrían que tenerse el uno al otro de inmediato.

Estaban en un corredor sombrío que se dirigía fuera del castillo, pero por el que pasaba gente frecuentemente. No parecía haber un lugar obvio adonde ir, pero su necesidad era tan grande que tenían que moverse o acabarían juntos en el suelo. Ella se alejó primero, pero él tomó su mano cuando pasaba y ella lo llevó. No había nadie alrededor en ese momento y doblaron una esquina hacia un pasaje lateral que conducía a un armario. Los llevó girando una esquina más, de modo que estuvieran fuera de la vista del corredor principal, pero poco más. De inmediato, él había caído de rodillas. Ella lo miró fijamente, su vientre retorciéndose, gritando su necesidad. Sus manos soltaron el broche de su falda, dejándola caer al suelo. Ella no llevaba ropa interior.

Él levantó la vista hacia ella, su rostro mortalmente serio. Ella lo invitó a su sexo goteante, abriendo las piernas para él, pero en cambio, él arrastró a su manera más atormentadora, "Uniforme incompleto, Señorita Granger. Veinte puntos menos para Gryffindor." Con eso, su boca se alzó en el más mínimo indicio de una sonrisa burlona y sumergió la lengua profundamente en su coño.

Ella se mordió el labio con fuerza y bajó las manos para aferrar la parte superior de su cabeza. Lo guio, aunque él no lo necesitaba, empujándolo con fuerza contra ella. Era como un hombre que no hubiera bebido en cien años, devorándola. Su anhelo de saborearla y beberla la abrumó, y la conciencia de ello fue casi tan placentera como la sensación de su boca en su clítoris. Lo rodeó por completo, succionando con fuerza, su lengua moviéndose velozmente a lo largo de él, antes de volver a sumergirse en su coño para atrapar más de sus jugos.

Ella no pudo evitar gemir su deleite hacia él. "Oh dios, oh dios, Severus. Dios, no puedo prescindir ti. Por favor no pares… no pares nunca… ¡oh sí! Ahí… sí eso es… sí… oh joder… tan bueno… es tan increíble. Más fuerte, chúpame más fuerte, lámeme… ahí… ahí… sí…. oh maldita sea…" Estaba sollozando. A pesar de su casi incoherente flujo de conciencia, él hizo todo lo que ella quería. Sus músculos estaban preparados, el placer los controlaba, listo para la liberación. Él tenía dos, quizá tres dedos en lo más profundo, rasgueando, acariciando. Ella se cerró alrededor de ellos. Él gimió sobre su clítoris. Ella dobló las rodillas para hundirse aún más sobre él. Él succionó con fuerza. Ella se corrió con fuerza.

Una mano se lanzó involuntariamente desde su cabeza para golpear el muro muy por encima de ella. Gimió largo y bajo mientras su cuerpo se retorcía alrededor de su cabeza todavía enterrada profundamente contra ella.

Antes de que pudiera recuperarse por completo, él había tirado de ella hacia abajo y la hizo girar sobre las rodillas ante él. Apenas tuvo tiempo de registrar su postura a cuatro patas, cuando él se clavó con fuerza y por completo en ella.

Ella volvió a gritar con el más profundo placer. "¡Sí! Más… más duro… más duro, cariño… lo necesito… te necesito."

Sintió que su polla se hinchaba más todavía con sus palabras y él se movió frenéticamente, clavándose duro y rápido en ella una y otra y otra vez.

La golpeaba más frenéticamente de lo que nunca antes pudiera recordar. Pero no afectó la habilidad con que la complació. A pesar de su orgasmo de sólo unos minutos antes, pudo sentir su cuerpo preparándose velozmente para otra oleada de éxtasis. Él salía antes de agarrar sus caderas con fuerza y embestir brutalmente hasta la empuñadura. El vacío que sentía cuando se retiraba, hacía el placer de su polla de acero volviendo a llenarla al instante aún más palpable. Parecía más grande que nunca antes. Ella gemía sonoramente en el aire a su alrededor, casi sollozando de deleite. Él se hinchó todavía más, sus propios gemidos más desesperados que nunca.

"Otra vez, hechicera… dilo otra vez."

Ella casi no reconoció la voz como suya, tan extraño era oírlo hablar durante el sexo. Pero sólo pudo hacer lo que le ordenaba.

"Severus… te necesito… sabes que lo hago… te necesito siempre… no pares… por favor, cariño… no pares."

Él se clavaba cada vez más fuerte. Estaba gimiendo incoherentemente, pero ella oyó palabras formadas en lo profundo de su psique manifestándose en el aire a su alrededor. "No… no puedo… no puedo parar… te necesito… yo también te necesito… eres tú…" Gimió sonoramente, su cabeza cayendo hacia atrás. "Fuiste tú…" Con un último grito gutural de éxtasis se corrió frenéticamente dentro de ella, hundiendo los dedos con fuerza en sus caderas y empujándose con tanta fuerza contra ella que cayó hacia adelante sobre el suelo. La sensación de su dureza en ella, y la piedra dura y fría debajo de ella se tradujeron como pura sensación. El sonido del éxtasis que había sacado de él la empujó sobre el borde y el placer desgarró su camino a través de su cuerpo cuando él se derrumbó sobre ella, los últimos estallidos de su semen arrancados de su polla. Ella no podía moverse, y su éxtasis no tuvo más remedio que abrirse camino en concentración a través de su cuerpo tendido una y otra vez. En ese momento la mano de él se alzó para cerrarse sobre su boca, sofocando su fuerte grito de rapto. Sólo fue reconocible como un grito de su nombre. Sus siguientes palabras fueron amortiguadas por completo contra su mano. Él no las oyó.

Él se tumbó encima de ella, jadeando pesadamente. Sabía que debía estar lastimándola, pero también sabía que ella estaría deleitándose en ello. Movió su cabello ligeramente a un lado y le susurró al oído, su voz pesada y baja de satisfacción. "Incluso ahora, todavía puedo sentir tu placer apretándose a mi alrededor…" Sus músculos vaginales se vieron obligados a pulsar una vez más sobre él. Él gruñó cuando lo sintió, sus dedos se apretaron sobre ella. "Ahí… sientes eso… todavía me sientes dentro de ti… dime que debo quedarme ahí… dime que debo quedarme…" Volvió a gemir mientras sus paredes continuaban abrazándolo con fuerza.

"Sí… siempre… siempre… no me dejes…"

Él nunca había sido tan vocal, durante o después del sexo, y su repentina franqueza y demostración de emoción la emocionaron, pero la inquietaron por igual, pero sólo pudo decir su propia verdad.

Entonces, tan inesperadamente como su declaración de necesidad había llegado, se retiró abruptamente, dejándola fláccida sobre la fría piedra debajo de él. Ella logró girarse para mirarlo, un ligero desconcierto grabado en sus rasgos. Él estaba arreglándose y colocándose la ropa casi clínicamente. A pesar de sus extraordinarias palabras, su rostro había recuperado su impasividad, y ella pensó que la dejaría allí, con las piernas húmedas abiertas, la falda tirada en un montón a un lado. Pero justo cuando parecía a punto de alejarse, él extendió suavemente una mano hacia ella. Ella la miró por un momento, luego la alcanzó. Él la sostuvo con fuerza y la levantó sobre sus pies. Ella cayó con fuerza sobre él.

Lo miró a los ojos con claro desconcierto. Su rostro era ilegible, pero sus actos no lo eran. Él se agachó rápidamente y le abrió la boca con la suya, su lengua saqueándola. De nuevo, su pasión la sorprendió y la hizo tambalearse. Pero ella encontró la suya propia elevándose inexorablemente como siempre. Levantó las manos para acercar su cabeza aún más fuerte hacia sí. En los momentos que se separaban en medio de la desesperada y ardiente posesión de la boca del otro, él sólo podía oírla exhalando hacia él, "Otra vez… otra vez… debes… por favor… entrar en mí otra vez… por favor." La última palabra fue una súplica tan desesperada que la acompañó con un jadeante sollozo de necesidad.

Él la empujó enérgicamente contra el muro. Le tomó sólo un momento liberar su polla ya dura como una roca una vez más de sus confines, y llevando una mano debajo de su trasero, bajó un poco, luego empujó con fuerza dentro de ella, sacudiéndola contra el muro. Ella gritó una vez más triunfante. Su gemido imitó el de ella.

Al principio, una vez estuvo profundamente dentro de ella, y ella se relajó para descansar por completo sobre él, dejaron de moverse, simplemente miraron a los ojos del otro. La mirada ilegible que había visto sólo unos momentos antes había sido reemplazada por un profundo resplandor de deseo y satisfacción sin diluir.

"Mejor." Gimió él. No fue una pregunta.

Ella se mordió el labio y sus ojos se cerraron mientras apretaba sus paredes sobre él. "Muévete."

Él no lo hizo. Ella abrió los ojos en interrogación. Él tenía una leve sonrisa burlona en el rostro. Sabía que esperaba que le rogara, le suplicara. Ella no lo hizo.

"Muévete," repitió más insistentemente.

La sonrisa se desvaneció, pero sintió que palpitaba dentro de ella y supo que obedecería. Sus ojos ardían cada vez más y comenzó a elevarse y bajar despacio pero con seguridad. Una de sus manos se levantó, abriéndose paso dentro de su camisa, rompiendo un botón en el proceso. Le sacó el pecho del sostén y le pellizcó el pezón ya tenso con fuerza, manejando la carne suave entre los dedos.

Ella volvió a gemir con agónico deleite. Tan bueno. El dolor en su pezón se mezclaba perfectamente con el placer de su polla forjada de su coño. Él se movía tan rápido como podía, llevándolos a ambos velozmente hacia otra liberación mutua. Sus ojos no se apartaban del otro. "Sí… sí… oh dios… me corro… me corro… tan bueno… ¡tan bueno!" Latió con fuerza a su alrededor y con eso exprimió su propio placer de él. Él embistió finalmente dentro de ella y brotaron largas ráfagas calientes de su semilla, un grito gutural escapando de él con ella.

Él no apartó los ojos de ella. Su rostro estaba retorcido en una expresión de sensación extrema. Ella había visto esa expresión en su rostro sólo una vez antes; una noche, meses atrás, en la Casa de los Gritos. Pero no era con dolor que sus rasgos estaban contorsionados ahora. Era con completo éxtasis.

Sus cuerpos finalmente bajaron de la cima, y ella exhaló una risa complacida, su rostro rompiendo en una amplia sonrisa. Ya no podían permanecer en la posición en la que estaban, y él tuvo que retirarse. Ella hizo una mueca por su pérdida, y su cuerpo se deslizó hacia abajo por el muro. Él la miró, ajustando su ropa y arreglándose. Pero su posición altiva sobre ella no se reflejó en sus palabras, que fueron notablemente dulces y tiernas.

"Eso fue… eres… exquisita." Hizo una breve pausa, una mirada maravillada en los ojos. "Ven conmigo inmediatamente después de la cena. No puedo soportar estar lejos de ti más tiempo del necesario."

Con eso se dio la vuelta y se alejó velozmente, dejándola sola contra el muro.

Hermione cerró los ojos y pensó en el incidente. Fue diferente a cualquiera que hubiera pasado entre ellos antes. Sí, había habido otros momentos que fueron tan desesperados, tan furtivos, tan brutales, y había habido momentos de declaraciones tiernas y profundos lazos emocionales, pero nunca los dos juntos. Hasta ahora. La extensión de su conexión la abrumaba.

Y sus palabras – sus palabras. La tambalearon. Su declaración de necesidad, y el deseo de escucharla corresponder, eran abrumadores. Le había revelado más que nunca antes. Mientras Hermione estaba sentada desplomada contra el muro, sintió que sus ojos se humedecían de emoción. No estaba segura de poder captar o comprender por completo todo lo que él había querido decir. Pero supo que su amor por él sólo se había fortalecido y justificado.

Finalmente supo que tendría que levantarse y marcharse. Le tomó toda su energía levantarse y llegar tambaleándose a cenar. Él no estaba allí y comió velozmente, disculpándose tan pronto como hubo terminado el plato principal. Captó la mirada de Ginny cuando se apresuraba a salir del comedor, y las dos amigas intercambiaron una breve sonrisa secreta. Hermione quería decirle a Ginny que Severus sabía de ellas, pero estaba tan desesperada por ir con él, que no lo hizo.

Se apresuró hacia su salón de clases. Todavía era lo suficientemente temprano como para que tuviera una razón para estar en las áreas académicas en caso de que la atraparan, pero los corredores estaban desiertos en cualquier caso.

Entró a su aula sin llamar. Él estaba paseándose un poco, su cuerpo tenso, expectante. Se apresuró hacia ella tan pronto como estuvo dentro. Cerrando la puerta de golpe tras ella y cogiéndola en brazos velozmente. Sus bocas se encontraron de inmediato con hambre, y la llevó en silencio pero con urgencia a su dormitorio.

Usaron magia para deshacerse de la ropa y se clavó en ella duro y profundo. Y allí permaneció la mayor parte de la noche. Perdieron la cuenta de cuántas veces llevaron al otro a los clímax más intensos. Incluso después de cada uno, él no la dejaría, simplemente permanecería presionado dentro, hasta que su lujuria y necesidad lo impulsaran a hincharse una vez más en ella, y comenzaría sus implacables pero inevitables golpes a lo largo de ella, recordándole su presencia constante y sintiéndola a su alrededor.

En un momento de quietud, yacían firme pero tiernamente unidos. Hermione sintió sus largos y cálidos dedos recorriendo su muslo con ternura.

"¿Realmente no te importa que Ginny sepa de nosotros?"

"A pesar de su procedencia, nunca tuve una razón para dudar de la integridad y humildad de la Señorita Weasley. Como dices, en realidad puede hacer las cosas un poco más fáciles."

Ella sonrió dulcemente. "Debo decir que estoy sorprendida. Pensaba que estarías furioso."

"Hmm." Él hizo una pausa antes de continuar. Todavía no parecía completamente seguro de sí mismo. "¿Y cómo… reaccionó al descubrimiento? Incluso yo conozco a mis alumnos lo suficientemente bien como para saber que no soy su maestro favorito."

Hermione sonrió. "Tampoco eras exactamente mi maestro favorito, ya sabes. En cualquier caso, Ginny me conoce muy bien, y, lo creas o no, sabe que tú… sabe por lo que pasaste… Creo que nuestra… necesidad por el otro está clara para ella."

Él la miró por un momento. "¿Y esta… necesidad… está clara para ti?"

"Creo que lo dejé abundantemente claro esta tarde."

Él continuó mirándola. Su rostro nunca había parecido tan dulce. "Gracias."

Ella no estaba segura de haber oído bien. "¿Por qué?"

"Por dejarme respirar de nuevo." La besó con ternura en los labios, luego volvió a tumbarse y continuó acariciándole la pierna. El corazón de ella nunca había estado tan lleno.

Ella preguntó, suave pero inquisitivamente, "Dijiste algo antes…"

"¿Hmm?" Sus dedos estaban ralentizando su caricia.

"Dijiste que, 'Soy yo… que fui yo'… ¿a qué te referías con eso?" Sus dedos se habían detenido. "¿Qué fui yo?"

Él se tomó un largo rato para responder. Su respiración estaba profundizándose. "Ya he respondido a eso." Su voz fue lenta y apenas audible. Ella no lo comprendió.

"¿Qué quieres decir?" Hermione esperó una respuesta. No recibió ninguna. Volvió la cabeza ligeramente hacia él. "¿Severus?"

La única respuesta fue su profunda y suave respiración. Estaba dormido.

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*profundo suspiro*

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