Star Desiree by Aly Andrew
Capítulo 10
Candy aceptó de buena gana la opción de un buen descanso, después de todo estaba súper colmada de acontecimientos agotadores. Había soportado demasiado desde su secuestro, una cosa tras otra la avasallaban sin tregua.
Al´bert llamo a su personal para que la atendieran. Un desiraino apareció, era más bajo que Al´bert, pero más alto que ella. Parecía ser mayor que él y la observaba con curiosidad.
― Este es Geor´ge – dijo Al´bert.
― Hola Geor´ge – sonrió ella.
― Él es nuestro ayudante de casa.
― ¿Vive en esta casa? – indago ella.
― No, él tiene su propia familia y vive cerca, en la misma propiedad.
― Oh, bien.
― Si necesitas algo, solo le preguntas y él te ayudará.
Entraron a la casa, era enorme, parecía un palacio del desierto, con hermosos tapices y abultadas alfombras en tonos rojos, dorados y negros, con enormes cojines en el suelo, rodeando una especia de hogar.
Geor´ge hablo levemente con Al´bert y escucho el nombre de Ter´ry, luego vio a Geor´ge subir a un aerodeslizador y partir.
― Lo envié para que actualicen su idioma para que pueda entenderte – explico – te gustara nuestro hogar, ¿middle?
― Realmente se parece a un palacio del desierto, en mi planeta.
― Ven, te mostrare más – tomo su mano para guiarla – la mujer de Geor´ge nos avisara cuando esté listo nuestro alimento.
Él le mostro su sala de trabajo, su zona de práctica, que era muy parecido a un gimnasio, pero con los mismos lugares de combate que en la nave, y por último su propio aposento, el cual además de una cama más grande que la de la nave, tenía una zona de descanso, similar a la de la sala central, con un hogar más pequeño, pero igual de decorado, una ventana que daba a las montañas de Sire y otra puerta que daba a un gran cuarto de baño, con una bañera muy similar a una piscina, ya que los desirianos les encantaba bañarse cómodamente.
Al´bert miraba por la ventana a los bosques de Topax, con sus hermosos arboles dorados, y más allá las montañas sagradas de Sire, donde realizaría el ritual de vinculación con su desiri´an.
Muy pronto. Su impulso era cada vez más fuerte, pero todavía tenía que resolver algunas cosas con el consejo y además los ancianos, para poder dedicarse por completo a su middle.
― Esto es … maravilloso, Al´bert.
― Crees que disfrutaras vivir aquí? – pregunto ilusionado.
― Si – asintió ella – por lo menos hasta que regrese a la Tierra.
Su pecho se apretó, miro hacia otro lado, tendría que convencerla de que no se fuera… y planeaba ser muy persuasivo.
Se escuchó una campanilla que anunciaba que sus alimentos estaban servidos. La llevaría a comer y la dejaría descansar antes de llevarla al edificio de los sanadores. Luego le recordaría que él era su hombre y que la deseaba tanto con ella a él.
Al´bert la llevo a la sala central donde estaban los grandes cojines alrededor del hogar, allí habían colocado una mesa baja, donde dejaron la comida, él la hizo sentar en uno de los cojines y procedió a darle de comer, como había hecho tantas veces en la nave, era algo que disfrutaba, ya que así podía estar cerca y tocarla en cada gesto.
Candy se sentía más animada, empezaba a darse cuenta que el problema de Al´bert, era más comunicativo que sentimental. Ella no podía creer que alguien que se preocupara por ella de esa manera, solo lo hiciera por obligación, porque cada gesto suyo, cada mirada que él le dedicaba, era honesta, con sentimiento.
― Vamos, pequeña, come, así podrás descansar después – la insto, mientras acercaba otro bocado de comida a su boca.
― No sé hace falta que me alimentes, puedo hacerlo sola.
― Lo se middle, es mi placer hacerlo.
Candy lo miro, con los labios ligeramente separados.
― Vamos, pequeña – ronroneo, mientras la sentaba en su regazo.
― Al´bert – murmuro – que…
La interrumpió con un beso, gruño, acercándose y enredando sus dedos en su suave cabello... su lengua jugo con la suya antes de relajarse contra su cuerpo.
Sus manos dejaron su cabello para recorrer su piel, subiendo y bajando por sus muslos, hasta detenerse en su sexo. Sabía que Geor´ge regresaría pronto y que los del consejo y los ancianos se reunirían para discutir lo que se había recolectado en el viaje. La frustración creció mientras luchaba con sus deseos y el deber. La ceremonia de vinculación era privada y no regresarían en varios ciclos.
El dejo de tocarla para recuperar un poco del control que había perdido, ella estaba levemente desorientada por el beso.
Con voz ronca y llena de frustración le dijo ― tengo algunas cosas que atender, middle. Debo pasar un informe sobre lo que descubrimos en este viaje… y tengo que preparar la ceremonia de vinculación.
― y… ¿Cuándo sucederá?
― Mañana – respondió. De repente quería hacer todo lo más pronto posible.
Se irían antes de que los soles gemelos desaparecieran. Debía asegurarse que su tienda de campaña en las montañas, estuviera bien provista. Había oído que después del vínculo se sentirían como drogados, estarían completamente conectados. Había una razón por la cual la vinculación duraba varios periodos y era porque tendía a dar como resultado la creación de la descendencia.
Ya podía imaginarse a su middle, cargando con su hijo.
Si ella quedaba embarazada ¿todavía elegiría dejarlo? ¿o se quedaría por ello? No podía negar que quería embarazarla, su impulso lo exigía.
Por la mañana la llevaría con los sanadores para asegurarse de que su cuerpo resistiría los efectos del apareamiento. Y luego la llevaría a Sire.
― Mañana partiremos – dijo
Todo lo que ella pregunto fue ― ¿Dolerá?
― ¿La ceremonia? – pregunto extrañado – no, pequeña, será placentera.
― P-pero dijiste algo acerca de sangre – susurró ella.
― Si, pero creo que encontraras eso también placentero.
El la beso por última vez, se puso de pie y murmuro…
― No me iré por mucho tiempo.
Geor´ge llego en ese momento.
― Ter´ry te implanto el lenguaje? – preguntó.
― Si – dijo Geor´ge – Desiri´an, me alegro que la diosa haya bendecido a Al´bert con una middle como tú. Me siento honrado de servirte – le dijo mirándola con reverencia.
― Oh – dijo Candy – es muy agradable conocerte Geor´ge.
― Debo reunirme con el consejo – dijo Al´bert – Me gustaría que envíes a An´nie. Candy necesita mucha vestimenta. Dile que se coloque el implante antes – miro a Candy – no puedes pasear siempre con mi camisa, aunque me guste. An´nie creara tu nueva ropa.
El apretó su glúteo juguetonamente y ella grito sorprendida, volviéndose con una mirada que le recordó a un niño enfurruñado.
― No tardaré, pequeña – le dijo y e volvió para irse.
Geor´ge la atendió el resto de la tarde, luego de tomar un baño relajante, se acostó en la enorme cama y se quedó dormida de inmediato.
Geor´ge le dijo que la despertaría cuando llegara An´nie para ver su nuevo guardarropa. Las cosas habían comenzado a cambiar otra vez. Solo esperaba que fuera para bien.
Después de descansar unas horas, Geor´ge le aviso que An´nie ya estaba esperándola. Candy se apresuró a higienizarse un poco y trató de dominar su rebelde cabello, para no parecer una bruja de Halloween.
Concéntrate Candy, lo importante es caerle bien a esta gente, no sabes cuánto tiempo estaremos aquí, así que… lo haremos un día a la vez, tu puedes.
― An´nie está en la sala principal, Desiri´an – dijo Geor´ge.
― Gracias – dijo – Y, um, ¿podrías llamarme Candy?
Geor´ge asintió ― Candee.
Casi sonrió, él estaba matando su nombre, pero que más daba, ella también lo estaba haciendo.
Geor´ge la estudiaba con curiosidad.
― Has visto a un humano antes? – pregunto.
― No – dijo – he visto muchas especies que visitan Desiree, pero no humanos.
― Entiendo. ¿Hace mucho que sirves a la familia de Al´bert?
― Si, no todos somos guerreros, algunos somos más pacíficos y eso no nos hace menos, disfruto sirviendo a su Alteza, es un gran honor para mí y mi familia.
Sabía que no todos eran guerreros, Al´bert se lo dijo, pero le los desirianos estuvieran en guerra.
Oh, no, por favor, no me digas que te estas enamorando del tipo sexy.
Candy se imaginó por un breve momento como seria Al´bert como padre, y como sería un bebe con esa hermosa piel dorada y esos brillantes ojos azules. Detente, se ordenó, culpó a las feromonas que le estaban dando sueños calientes y una permanente excitación, aun cuando estaba enojada con él. No es justo.
― Ya comiste Candee? – pregunto Geor´ge – puedo pedirte algo si tienes hambre.
― Eso suena genial, pero An´nie está esperándome – recordó.
― No te preocupes, ella está siendo atendida por mi pareja, Dorothy, ¿quieres comer algo especial?
― Ha decir verdad, probé varias cosas en la nave, no sabría decirte que era, pero algo liviano sería ideal.
― Entiendo, te traeré los mismos alimentos por ahora, hasta que conozcas más sobre nuestras comidas.
Sospechaba que, si la consentían mucho con las comidas, se rellenaría pronto, aunque parecía que Al´bert amaba su cuerpo voluptuoso, así que no se negaría a una buena comida, él parecía no tener suficiente de ella, en todo momento trataba de tocarla, eso alentaba a su ego… un alien guerrero y sexy amaba su cuerpo. Toma eso Neil., pensó, recordando la cantidad de veces que su ex le había dicho que debía perder peso. A ella le gustaba su propio cuerpo.
Geor´ge se dirigió a una pantalla plateada, que había en un lateral, y tecleo algo rápidamente. Esta casa era una excelente combinación de tecnología y arquitectura original.
Luego de comer algo, Candy siguió a Geor´ge a la sala principal, allí había una mujer desiriana, con hermosos rollos de tela. Ella era hermosa, con cabello negro, largo y ojos de un tono similar al de Al´bert. Llevaba un hermoso vestido largo, estilo griego, ceñido a la cintura con una banda gruesa.
Candy se preguntó porque Al´bert se molestaría en reclamarla, cuando una mujer desiriana era más hermosa.
Cuando la mujer la vio, se quedó mirándola, antes de inclinar la cabeza y decir: ― Desiri´an.
― Soy Candy, por favor, solo Candy.
― Si así lo quieres. Soy An´nie – dijo.
An´nie dejo sus telas en la sala y se volvió a mirar a Candy.
― Eres muy… hermosa – dijo.
― Oh, gracias, tú también.
― Debo parecerte extraña – dijo An´nie.
Candy sonrió.
― Yo debo parecerte extraña.
― Entonces seremos extrañas juntas – rio An´nie.
Aplaudió un poco y luego continúo acomodando las telas.
― Bueno, ahora veremos algunas vestimentas para ti – señalando su propio vestido, dijo – esto es lo que usamos durante un periodo, te hare varios y agregare un vestido formal.
― bueno… no quiero hacerte perder tiempo, solo estaré aquí un ciclo, no creo que sea necesario algo formal.
― Pensé que relazarías la ceremonia de vinculación – dijo An´nie, con curiosidad.
― Si, lo haremos – murmuro Candy – pero Al´bert entiende que debo volver a la Tierra.
― Él dijo eso?
― Si.
― Bueno, lo haré lo mismo, por lo menos me dará algo que hacer.
An´nie le mostro las hermosas telas que había traído, el material era suave al tacto, y muy liviano, ideal para este clima.
Eligio una de color verde esmeralda.
― Ese es un excelente color, muy halagador para ti.
― Es hermoso – estuvo de acuerdo Candy.
― Eres modista? – pregunto Candy.
― modista, si, hago las vestimentas en todo Desiree. Es bueno hacerlo de nuevo. No hay muchas mujeres, ¿entiendes?
― Que quieres decir con que no hay muchas de ustedes?
― Su Alteza no te dijo?
― No – dijo lentamente.
― Fuimos atacados, Al´bert estaba fuera, en un entrenamiento, no fue un ataque violento, pero los Anzons liberaron un virus en el agua que solo afecto a las mujeres.
― No… entiendo – dijo Candy.
― El virus mato a la mayoría de las mujeres, la madre de Al´bert, mi madre y hermana. Las que sobrevivimos, descubrimos que no podíamos tener descendencia. No ha habido nacimiento en Desiree por casi cinco rotaciones.
Candy no podía imaginar lo que debió haber sido ver tantas muertes. Incluso Al´bert había perdido a su madre.
― Lo siento – susurro Candy.
Por fin entendió porque Al´bert había hecho las cosas de esa manera. Porque había luchado por ella. Y surgió una sospecha en su mente.
― No lo lamentes, Candee, nos das esperanza.
― Yo… no creo que Al´bert y yo seamos compatibles de esa manera.
― Oh, pero lo eres – dijo An´nie – si eres una middle, eres compatible. El impulso no elige compañeros que no sean compatibles. Si su Alteza tiene descendencia, eso nos dará esperanza. La mayoría estará feliz con eso.
― La mayoría?
An´nie dejó escapar un suspiro – algunos, en especial los ancianos, no creen en mezclar la raza. Solo algunos – se apresuró en aclarar – los demás creemos que es el futuro de nuestra raza.
De repente se dio cuenta que su presencia en este planeta era mucho más complicada. Al´bert había omitido demasiada información. La pregunta era… ¿intentaría embarazarla a propósito? ¿de eso se trataba la ceremonia de vinculación? ¿ese había su plan todo el tiempo?
Porque si ella quedaba embarazada, no podría irse. No podía esperar a que regresara Al´bert, porque estaba deseando hacerle una nueva cicatriz.
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