Capítulo 12:
"HALLOWEEN"
Las puertas del Gran Comedor se volvieron a abrir con la ya conocida luz cegadora, al disolverse se vio a una chica rubia con unos extraños aretes en forma de rábanos.
-Luna!- gritaron felices los futuristas, el resto del gran Comedor buscaban a los progenitores de la chica rubia, con esos extraños aretes.
-Hola a todos soy Luna Lovegood- se presentó la rubia, busco en la mesa de Ravenclaw dos cabelleras rubias sonrió feliz y levanto la mano -Hola papi, hola mami- sacudió su brazo en un saludo, la pareja mencionada se sonrojo un poco ellos empezaron su relación hace dos semanas. -Tengo 17 años estoy en la casa de Ravenclaw- dijo la rubia distraída, la pareja aplaudió feliz por su futura hija, como también la mesa de las águilas por su futura integrante.
-Pero lamentablemente mi madre falleció en 1990 cuando tenía nueve años por un fallo en un hechizo en el que experimentabas- dijo triste, pero con la mirada ida, los demás futuristas se venían ver eso conociendo a su amiga, la pareja se vio a los ojos y el rubio abrazo fuertemente a su novia temiendo que desaparezca
La rubia se dirigió, dando pequeños saltitos, al sillón de sus padres. Les dio un fuerte abrazo. Y los llevo cerca del grupo de futuristas. Y se sentó junto a sus amigos.
-Bien ahora si voy a seguir leyendo- aviso el pelirrojo con anteojos, al ver que todos ya estaban acomodados -El capítulo se llama "Halloween"- dijo confundido.
-Huy esto va a ser interesante- dijeron el Trio de Oro.
-Porque interesante, supongo que solo será la fiesta de Halloween- suponía Lily.
-Ya lo sabrán más adelante- explico la castaña
Malfoy no podía creer lo que veían sus ojos, cuando vio que Harry y Ron todavía estaban en Hogwarts al día siguiente,
-Tenía la esperanza que los expulsen- dijo divertido el rubio
-Y después te preguntas porque te seguimos diciendo hurón- respondió la castaña
con aspecto cansado pero muy alegres.
-Obviamente van a estar cansados luego de su aventura- reprocharon sus madres.
-Tengo suerte que no vendrán mis padres- se burló la castaña.
En realidad, por la mañana Harry y Ron pensaron que el encuentro con el perro de tres cabezas había sido una excelente aventura,
-Esto es tu culpa- la pelirroja golpeaba a su novio -Son tus genes Merodeadores- el ojiverde veía la escena divertido.
-Tu No te rías que vas a estar castigado- le dijo su madre mientras veía furiosa a su novio. El ojiverde palideció y esta vez el pelirrojo río.
-Tu tampoco te salvas Ronald- amenazo su madre.
y ya estaban preparados para tener otra.
-Pobre de ti que hagas otra cosa parecida- amenazaron las madres
Mientras tanto, Harry le habló a Ron del paquete que había sido llevado de Gringotts a Hogwarts, y pasaron largo rato preguntándose qué podía ser aquello para necesitar una protección así.
-Tiene que ser algo muy valioso o muy peligroso, para tener tal protección- razono el ojigris
-O podría ser ambas cosas- dijo el azabache
-No hay suficientes pistas para deducir que podría contener el paquete- interpusieron la pelirroja y el ojimiel.
-Yo que ellos no me acercaría a ese lugar nunca más- dijo Alice.
—Es algo muy valioso, o muy peligroso —dijo Ron.
—O las dos cosas —opinó Harry
-Su parecido da miedo- dijo el ojimiel a sus dos amigos.
Pero como lo único que sabían con seguridad del misterioso objeto era que tenía unos cinco centímetros de largo, no tenían muchas posibilidades de adivinarlo sin otras pistas.
-Si dan un poco de miedo-
Ni Neville ni Hermione demostraron el menor interés en lo que había debajo del perro y la trampilla.
Lo único que le importaba a Neville era no volver a acercarse nunca más al animal.
-Es entendible- murmuraron varios en el Gran Comedor.
Hermione se negaba a hablar con Harry y Ron.
-Sí que eras orgullosa- dijo divertido el ojimiel.
-Un poco- murmuro.
Lo que realmente deseaban en aquel momento era poder vengarse de Malfoy
-Que te hice ahora?- pregunto con una fingida voz inocente.
y, para su gran satisfacción, la posibilidad llegó una semana más tarde, por correo.
-Es lo que creo que es?- preguntaron James y Sirius al mismo tiempo con un brillo en los ojos
Mientras las lechuzas volaban por el Gran Comedor, como de costumbre, la atención de todos se fijó de inmediato en un paquete largo y delgado, que llevaban seis lechuzas blancas. Harry estaba tan interesado como los demás en ver qué contenía, y se sorprendió mucho cuando las lechuzas bajaron y dejaron el paquete frente a él, tirando al suelo su tocino.
-Porque la comida tiene la culpa- murmuro el ojigris, pero aun así estaba emocionado por el contenido del paquete. La animaga ya se hacía una idea de que contenía y estaba de acuerdo con su yo futuro.
Se estaban alejando, cuando otra lechuza dejó caer una carta sobre el paquete.
Harry abrió el sobre para leer primero la carta
-Abrir primero la carta antes que el paquete es ley- aseguraron los alumnos. James se sintió un triste ya que a él le hubiera gustado el mismo regalarle su primera escoba, tristeza que fue notada por sus amigos, novia e hijo.
y fue una suerte, porque decía:
NO ABRAS EL PAQUETE EN LA MESA
-Que directa Minnie- se burló el ojigris.
Contiene tu nueva Nimbus 2.000,
Los Merodeadores gritaron emocionados (asustando a los demás estudiantes) fueron corriendo a darle un abrazo de oso a la profesora, ella al principio se vio muy sorprendida, pero después acepto el abrazo de sus alumnos favoritos.
pero no quiero que todos sepan que te han comprado una escoba,
porque también querrán una.
-Cualquiera- afirmaron los estudiantes.
Oliver Wood te esperará esta noche en el campo de quidditch a las siete, para tu primera sesión de entrenamiento.
-Eso me recuerda Sirius me debes 10 galeones- dijo el ojimiel.
-Ya te pagué- dijo nervioso.
-Eso fue del otro, antes cuando leímos el capítulo de las cartas, aposte a 10 galeones a que Harry era buscador-
-SOLO TENGO 5 GALEONES-
-Esta te perdono- bufo.
-Creo que hay que prohibir a Remus apostar- murmuro el ojigris.
Profesora McGonagall
Harry tuvo dificultades para ocultar su alegría,
-No lo hiciste muy bien- dijo el pelirrojo.
-Estabas igual que cuando Ginny acepto ser tu novia- se burló la castaña haciendo sonrojar a su amigo
mientras le alcanzaba la nota a Ron.
—¡Una Nimbus 2.000! —gimió Ron —. Yo nunca he tocado ninguna.
El pelirrojo se sonrojo un poco.
Salieron rápidamente del comedor para abrir el paquete en privado, antes de la primera clase,
-Creo que debí enviarle la escoba después de clases- dijo la profesora, ya que pensaba que el joven no prestaría atención a las clases por ir con la escoba
pero a mitad de camino se encontraron con Crabbe y Goyle, que les cerraban el camino. Malfoy le quitó el paquete a Harry y lo examinó.
-Qué derecho tenías para quitarle su escoba a mi ahijado/hijo/sobrino?- preguntaron molestos.
-Solo quería saber que era- respondió burlón
—Es una escoba —dijo, devolviéndoselo bruscamente, con una mezcla de celos y rencor en su cara
-Quería llevar también una escoba- dijo por lo bajo.
—. Esta vez lo has hecho, Potter. Los de primer año no tienen permiso para tener una.
Ron no pudo resistirse.
—No es ninguna escoba vieja —dijo—. Es una Nimbus 2.000. ¿Cuál dijiste que tenías en casa, Malfoy, una Comet 260? —Ron rió con aire burlón
-No pude resistirme quería molestarlo- se excusó el pelirrojo. El rubio le saco la lengua.
—. Las Comet parecen veloces, pero no tienen nada que hacer con las Nimbus.
—¿Qué sabes tú, Weasley, si no puedes comprar ni la mitad del palo? —replicó Malfoy—. Supongo que tú y tus hermanos tenéis que ir reuniendo la escoba ramita a ramita.-
-Tienes suerte de haber cambiado Malfoy o sino estarías completamente hechizado- amenazaron los Weasley. El rubio suspiro aliviado
Volvió a aparecer otro vociferador y hablo con la voz de la chica -No estés tan seguro de eso Malfoy- y se convirtió en cenizas.
-Potter, controla a tu novia- dijo el rubio asustado escondiéndose detrás del pelirrojo.
-Tu no debiste molestarla- respondió divertido.
-Definitivamente no queremos a nadie más como nuera- afirmaron sus padres, logrando que el azabache se sonrojara, y sus amigos se burlaran de el.
Antes de que Ron pudiera contestarle, el profesor Flitwick apareció detrás de Malfoy
—No os estaréis peleando, ¿verdad, chicos? —preguntó con voz chillona.
—A Potter le han enviado una escoba, profesor —dijo rápidamente Malfoy.
-Que chismoso- dijo Luna directamente.
"Tal vez un poco" pensó el oxigenado
—Sí, sí, está muy bien —dijo el profesor Flitwick, mirando radiante a Harry—. La profesora McGonagall me habló de las circunstancias especiales, Potter. ¿Y qué modelo es?
—Una Nimbus 2.000, señor —dijo Harry, tratando de no reír ante la cara de horror de Malfoy
-Me hubiera gustado ver esa cara- se burló Neville. El oxigenado le mando una fea mirada.
—. Y realmente es gracias a Malfoy que la tengo.
Harry y Ron subieron por la escalera, conteniendo la risa ante la evidente furia y confusión de Malfoy.
-No es bueno burlarse de los demás- dijo el hurón divertido.
—Bueno, es verdad —continuó Harry cuando llegaron al final de la escalera de mármol—. Si él no hubiera robado la Recordadora de Neville, yo no estaría en el equipo...
—¿Así que crees que es un premio por quebrantar las reglas? —Se oyó una voz a sus espaldas. Hermione subía la escalera, mirando con aire de desaprobación el paquete de Harry
-Ya llego LA CONCIENCIA DE HARRY Y RON- dijeron James y Sirius con voz de comerciantes.
—Pensaba que no nos hablabas —dijo Harry.
-Eso fue grosero Harry- le reprocho su madre.
Hermione se alejó con la nariz hacia arriba.
-Herms me recuerda a Luni cuando se molesta- dijeron los dos Merodeadores
Durante aquel día, Harry tuvo que esforzarse por atender a las clases.
-No me sorprende-
-Si debí enviarle la escoba después de las clases- afirmo la profesora
Su mente volvía al dormitorio, donde su escoba nueva estaba debajo de la cama, o se iba al campo de quidditch, donde aquella misma noche aprendería a jugar.
Durante la cena comió sin darse cuenta de lo que tragaba, y luego se apresuró a subir con Ron, para sacar; por fin, a la Nimbus 2.000 de su paquete.
—Oh —suspiró Ron, cuando la escoba rodó sobre la colcha de la cama de Harry.
Hasta Harry, que no sabía nada sobre las diferencias en las escobas, pensó que parecía maravillosa. Pulida y brillante, con el mango de caoba, tenía una larga cola de ramitas rectas y, escrito en letras doradas: «Nimbus 2.000».
Los aficionados al deporte escucharon la descripción maravillados -Necesito esa escoba- gritaron al mismo tiempo James y Sirius.
-Cuando nos la prestas cachorro?- pregunto esperanzado el ojigris.
-Ya no la tengo- el azabache se encogió de hombros.
-COMO QUE YA NO LA TIENES!- gritaron asustados los dos amigos.
-Lo van a saber más adelante- respondió.
Cerca de las siete, Harry salió del castillo y se encaminó hacia el campo de quidditch. Nunca había estado en aquel estadio deportivo. Había cientos de asientos elevados en tribunas alrededor del terreno de juego, para que los espectadores estuvieran a suficiente altura para ver lo que ocurría. En cada extremo del campo había tres postes dorados con aros en la punta.
-Esa es una descripción muy precisa- dijo la rubia con su voz soñadora.
Le recordaron los palitos de plástico con los que los niños muggles hacían burbujas, sólo que éstos eran de quince metros de alto.
-Que son esas cosas curiosas?- pregunto el Señor Weasley.
-Luego le explico Señor Weasley- dijo la pelirroja
Demasiado deseoso de volver a volar antes de que llegara Wood, Harry montó en su escoba y dio una patada en el suelo.
-Deberías de esperarle, puede ser peligroso- dijo la pelirroja, luego masajeo sus sienes -Que locuras digo eres hijo de James obviamente no vas a esperar- continúo haciendo que su novio se sonroje
Qué sensación. Subió hasta los postes dorados y luego bajó con rapidez al terreno de juego. La Nimbus 2.000 iba donde él quería con sólo tocarla.
Los aficionados (en especial James y Sirius) escuchaban atentos cualquier cosa relacionado con la magnífica escoba. Marlene susurro a sus amigas -Creo que Lily debería de ponerse celosa de la escoba- se burló de su amiga pelirroja.
—¡Eh, Potter, baja!
Había llegado Oliver Wood. Llevaba una caja grande de madera debajo del brazo. Harry aterrizó cerca de él.
—Muy bonito —dijo Wood, con los ojos brillantes—. Ya veo lo que quería decir McGonagall, realmente tienes un talento natural.
-Obvio es mi hijo- dijo el azabache pasando una mano por el cabello.
Voy a enseñarte las reglas esta noche y luego te unirás al equipo, para el entrenamiento, tres veces por semana.
-Solo tres veces para jugar bien mínimo se necesitan cinco noche- dijo indignado el azabache.
-James es solo un juego, no es un castigo- la pelirroja intento hacer entrar en razón a su novio. Pero él seguía insistiendo que debían de ser siquiera cinco noches para un buen entrenamiento.
-Y yo creía que Oliver era un aficionado- murmuro el desorejado.
-Creo que le están haciendo competencia- dijo el azabache.
-Ginny, me comento que Harry también era un poco obsesionado con los entrenamientos- dijo la rubia tomando su plato de oro y pidiendo pudin.
-Harry era un poco más obsesionado que Angelina- esta vez dijo el pelirrojo.
Abrió la caja. Dentro había cuatro pelotas de distinto tamaño.
—Bueno —dijo Wood—. El quidditch es fácil de entender;
-Vamos a escuchar como otra persona explica el Quidditch, sin irse por las ramas como cierto obsesionado- dijo Remus, observando directamente a su amigo azabache.
-Es que el Quidditch es muy extenso- se excusó.
aunque no tan fácil de jugar. Hay siete jugadores en cada equipo. Tres se llaman cazadores.
—Tres cazadores —repitió Harry, mientras Wood sacaba una pelota rojo brillante, del tamaño de un balón de fútbol.
—Esta pelota se llama quaffle —dijo Wood—. Los cazadores se tiran la quaffle y tratan de pasarla por uno de los aros de gol. Obtienen diez puntos cada vez que la quaffle pasa por un aro. ¿Me sigues?
Los Señores Evans prestaban mucha atención a la lectura para conocer más sobre el mundo de su familia, además querían saber que tan peligroso seria ese juego ya que su hija no les dio muchos detalles
—Los cazadores tiran la quaffle y la pasan por los aros de gol —recitó Harry—. Entonces es una especie de baloncesto, pero con escobas y seis canastas.
-¿Qué es el baloncesto?- pregunto el Señor Weasley.
-Es un deporte muggle- respondió el azabache.
-Después le cuento más- dijo la castaña
—¿Qué es el baloncesto? —preguntó Wood.
—Olvídalo —respondió rápidamente Harry
—Hay otro jugador en cada lado, que se llama guardián. Yo soy guardián de Gryffindor. Tengo que volar alrededor de nuestros aros y detener los lanzamientos del otro equipo.
-Estas escuchando James, así se explica el Quidditch- le dijo su novia. Antes de que el azabache respondiera posiblemente con un sermón de media hora, pidió a Percy que continuaran con la lectura
—Tres cazadores y un guardián —dijo Harry, decidido a recordarlo todo—.Y juegan con la quaffle. Perfecto, ya lo tengo. ¿Y para qué son ésas?—
Señaló las tres pelotas restantes.
—Ahora te lo enseñaré —dijo Wood
-Está loco si saca la Bludger- dijo el azabache.
—. Toma esto.
Dio a Harry un pequeño palo, parecido a un bate de béisbol.
—Voy a enseñarte para qué son —dijo Wood—. Esas dos son las bludgers.
Enseñó a Harry dos pelotas idénticas, pero negras y un poco más pequeñas que la roja quaffle. Harry notó que parecían querer escapar de las tiras que las sujetaban dentro de la caja.
—Quédate atrás —previno Wood a Harry. Se inclinó y soltó una de las bludgers.
-Está loco!- grito el azabache -Es muy peligroso sacar las bludgers sin la protección necesaria. Puede pasar lo mismo que a ...- pero no termino ya que la pelirroja le mando un hechizo.
De inmediato, la pelota negra se elevó en el aire y se lanzó contra la cara de Harry. Harry la rechazó con el bate, para impedir que le rompiera la nariz, y la mandó volando por el aire.
-También serias un buen golpeador, pero el cuerpo no es el correcto- dijo Remus inspeccionando a Harry.
Pasó zumbando alrededor de ellos y luego se tiró contra Wood, que se las arregló para sujetarla contra el suelo.
—¿Ves? —dijo Wood jadeando, metiendo la pelota en la caja a la fuerza y asegurándola con las tiras—. Las bludgers andan por ahí, tratando de derribar los jugadores de las escobas. Por eso hay dos golpeadores en cada equipo (los gemelos Weasley son los nuestros). Su trabajo es proteger a su equipo de las bludgers y desviarlas hacia el equipo contrario. ¿Lo has entendido?
—Tres cazadores tratan de hacer puntos con la quaffle, el guardián vigila los aros y los golpeadores mantienen alejadas las bludgers de su equipo —resumió Harry.
-Perfectamente resumido- aseguraron los estudiantes
—Muy bien —dijo Wood.
—Hum... ¿han matado las bludgers alguna vez a alguien? —preguntó Harry, deseando que no se le notara la preocupación.
-Una vez en 1829 ...- el ojigris iba a continuar, pero también termino con un hechizo por parte de Remus.
-Por una vez en la vida no digan nada- dijo a sus dos amigos
—Nunca en Hogwarts. Hemos tenido algunas mandíbulas rotas, pero nada peor hasta ahora.
-Si hubo algo peor que mandíbulas rotas- dijo distraída la rubia -Una vez en el segundo año de ...- el azabache le tapó la boca para que no soltara información de más.
-Luna, hay que esperar que ellos lo descubran-
Bueno, el último miembro del equipo es el buscador. Ese eres tú. Y no tienes que preocuparte por la quaffle o las bludgers...
-A menos que te rompan la cabeza- dijo la pelirroja.
—A menos que me rompan la cabeza.
-Ustedes dos son igualitos- James abrazo por lo hombros a su novia.
—Tranquilo, los Weasley son los oponentes perfectos para las bludgers. Quiero decir que ellos son como una pareja de bludgers humanos.
-Eso es un cumplido?- preguntaron los alumnos confundidos.
-Eso es el mejor cumplido que pueden hacer a un jugador de Quidditch- aseguraron los jugadores
Wood buscó en la caja y sacó la última pelota. Comparada con las otras, era pequeña, del tamaño de una nuez grande. Era de un dorado brillante y con pequeñas alas plateadas.
—Esta dorada —continuó Wood— es la snitch. Es la pelota más importante de todas. Cuesta mucho de atrapar por lo rápida y difícil de ver que es. El trabajo del buscador es atraparla. Tendrás que ir y venir entre cazadores, golpeadores, la quaffle y las bludgers, antes de que la coja el otro buscador, porque cada vez que un buscador la atrapa, su equipo gana ciento cincuenta puntos extra, así que prácticamente acaba siendo el ganador. Por eso molestan tanto a los buscadores. Un partido de quidditch sólo termina cuando se atrapa la snitch, así que puede durar muchísimo. Creo que el record fue tres meses. Tenían que traer sustitutos para que los jugadores pudieran dormir... Bueno, eso es todo. ¿Alguna pregunta?
-Los jugadores debieron de ser muy malos para que no pudiera atrapar la snitch- murmuraron varios alumnos.
Harry negó con la cabeza. Entendía muy bien lo que tenía que hacer; el problema era conseguirlo.
-Heredaste la habilidad de James- dijo la pelirroja -No tendrás problema alguno- se cruzó de brazos. Su novio la vio con ojitos triste -Puf, está bien- movió su varita y deshizo el hechizo de su novio -No confió en Sirius así que se quede un poco más así- decidió la pelirroja, el azabache le saco la lengua en burla
—Todavía no vamos a practicar con la snitch —dijo Wood, guardándola con cuidado en la caja—. Está demasiado oscuro y podríamos perderla. Vamos a probar con unas pocas de éstas.
Sacó una bolsa con pelotas de golf de su bolsillo y, unos pocos minutos más tarde, Wood y Harry estaban en el aire. Wood tiraba las pelotas de golf lo más fuertemente que podía en todas las direcciones, para que Harry las atrapara.
-Una práctica básica para probar al buscador- murmuro conforme el azabache
Éste no perdió ni una y Wood estaba muy satisfecho. Después de media hora se hizo de noche y no pudieron continuar.
—La copa de quidditch llevará nuestro nombre este año —dijo Wood lleno de alegría mientras regresaban al castillo—. No me sorprendería que resultaras ser mejor jugador que Charles Weasley. Él podría jugar en el equipo de Inglaterra si no se hubiera ido a cazar dragones.
-Si Charlie estuviera aquí diría- dijo el pelirrojo desorejado y luego cambio su voz a una más gruesa -"Yo no cazo dragones yo los estudio"-
Tal vez fue porque estaba ocupado tres noches a la semana con las prácticas de quidditch,
-Aun no me parece suficiente tiempo- dijo el azabache.
además de todo el trabajo del colegio, la razón por la que Harry se sorprendió al comprobar que ya llevaba dos meses en Hogwarts.
-Ahí parece que el tiempo pasa muy rápido- aseguraron los alumnos
El castillo era mucho más su casa de lo que nunca había sido Privet Drive.
Los familiares del azabache se sintieron tristes por recordar ese hecho.
Sus clases, también, eran cada vez más interesantes, una vez aprendidos los principios básicos.
-A partir del tercer mes son aún más interesantes- aseguro Remus
En la mañana de Halloween se despertaron con el delicioso aroma de calabaza asada flotando por todos los pasillos.
-Me dio hambre- dijo el "amante del pollo"
El ojigris también quería decir lo mismo pero por el hechizo no pudo.
Pero lo mejor fue que el profesor Flitwick anunció en su clase de Encantamientos que pensaba que ya estaban listos para empezar a hacer volar objetos, algo que todos se morían por hacer; desde que vieron cómo hacía volar el sapo de Neville.
-Pobre sapito- dijo Luna, comiendo su pudin
El profesor Flitwick puso a la clase por parejas para que practicaran. La pareja de Harry era Seamus Finnigan (aunque estaba un poco preocupado)
-Porque?- preguntaron confundidos.
-Seamus tiene el don de encender todo lo que toca- se burlaron los futuristas
Ron, sin embargo, tuvo que trabajar con Hermione Granger. Era difícil decir quién estaba más enfadado de los dos.
-Ambos estaban enfadados- se burló el azabache, de la pareja
La muchacha no les hablaba desde el día en que Harry recibió su escoba.
-Ese es un nivel exagerado de orgullo- murmuraron los alumnos sorprendidos
-De verdad, ¿cómo se hicieron amigos?- preguntaron frustrados los padres.
-En este capítulo se explicará- dijeron felices el Trío.
—Y ahora no os olvidéis de ese bonito movimiento de muñeca que hemos estado practicando —dijo con voz aguda el profesor; subido a sus libros, como de costumbre—. Agitar y golpear; recordad, agitar y golpear. Y pronunciar las palabras mágicas correctamente es muy importante también, no os olvidéis nunca del mago Baruffio, que dijo «ese» en lugar de «efe» y se encontró tirado en el suelo con un búfalo en el pecho.
-Eso es mentira- dijo el azabache.
-Disculpe señor Potter?- pregunto el profesor con su voz chillona.
-Lo intentamos, más bien Remus lo intento- dijo el azabache sonrojando al mencionado. Agito su varita y deshizo el hechizo del ojigris.
-Estábamos aburridos y simplemente nos acordamos de eso, y ya probamos el hechizo, esperaba que aparezca el búfalo, pero no apareció nada- termino de hablar y se cruzó de brazos.
Era muy difícil. Harry y Seamus agitaron y golpearon, pero la pluma que debía volar hasta el techo no se movía del pupitre.
-El truco es hablar despacio- dijo el ojimiel
Seamus se puso tan impaciente que la pinchó con su varita y le prendió fuego, y Harry tuvo que apagarlo con su sombrero.
-Al menos el sombrero sirvió de algo- dijo divertido el ojigris
Ron, en la mesa próxima, no estaba teniendo mucha más suerte.
—¡Wingardium leviosa! —gritó, agitando sus largos brazos como un molino.
—Lo estás diciendo mal. —Harry oyó que Hermione lo reñía—. Es Wingar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo.
—Dilo, tú, entonces, si eres tan inteligente —dijo Ron molesto.
-Mal, nunca retes a alguien inteligente algo, obviamente lo harán mejor que tu- recito el ojigris.
-Y tú lo sabes por experiencia- dijo divertida la pelirroja.
Hermione se arremangó las mangas de su túnica, agitó la varita y dijo las palabras mágicas. La pluma se elevó del pupitre y llegó hasta más de un metro por encima de sus cabezas.
-Eso era algo obvio- dijo el ojigris -Es la ley de la vida-
—¡Oh, bien hecho! —gritó el profesor Flitwick, aplaudiendo—. ¡Mirad, Hermione Granger lo ha conseguido!
Al finalizar la clase, Ron estaba de muy mal humor.
—No es raro que nadie la aguante —dijo a Harry, cuando se abrían paso en el pasillo—. Es una pesadilla, te lo digo en serio.
-Ronald cómo pudiste decir esas cosas- le reprocho su madre.
-Herms, estaba molesto y ...- la castaña le dio un beso para callarlo. pero le murmuro "Si vuelves a disculparte te hechizare"
Alguien chocó contra Harry. Era Hermione. Harry pudo ver su cara y le sorprendió ver que estaba llorando.
—Creo que te ha oído.
—¿Y qué? —dijo Ron, aunque parecía un poco incómodo—. Ya debe de haberse dado cuenta de que no tiene amigos.
-Eso fue muy hiriente- murmuro la pelirroja
-Eras muy insensible cuando tenías 11 años- dijo sorprendido el hurón albino.
-Sigue siendo insensible- corrigió el azabache
Hermione no apareció en la clase siguiente y no la vieron en toda la tarde.
De camino al Gran Comedor, para la fiesta de Halloween, Harry y Ron oyeron que Parvati Patil le decía a su amiga Lavender que Hermione estaba llorando en el cuarto de baño de las niñas y que deseaba que la dejaran sola.
Ron pareció más molesto aún,
-No quería hacerle llorar- se abrazó a sí mismo y se encogió en su lugar
pero un momento más tarde habían entrado en el Gran Comedor; aunque las decoraciones de Halloween no hicieron olvidar a Hermione.
La castaña les sonrió a sus amigos, siempre podía contar con ellos, abrazo a su novio por la cintura y recostó su cabeza en su hombro.
Sus padres estaban felices, de que tuvieran esa amistad tan fuerte, aunque no empezaran con el pie derecho
Mil murciélagos aleteaban desde las paredes y el techo, mientras que otro millar más pasaba entre las mesas, como nubes negras, haciendo temblar las velas de las calabazas.
-La decoración es asombrosa, pero es mejor la de Navidad- aseguro el ojigris
El festín apareció de pronto en los platos dorados, como había ocurrido en el banquete de principio de año.
-Espero que no describan la comida- dijo el ojigris
Harry se estaba sirviendo una patata con su piel, cuando el profesor Quirrell llegó rápidamente al comedor; con el turbante torcido y cara de terror.
-Todo estaba yendo demasiado bien- la pelirroja se puso otra vez nerviosa al igual que su familia y amigos
Todos lo contemplaron mientras se acercaba al profesor Dumbledore, se apoyaba sobre la mesa y jadeaba:
—Un trol... en las mazmorras... Pensé que debía saberlo.
-COMO ENTRO UN TROL?!- gritaron toda la familia de Harry.
Los profesores se encontraban ansiosos, ¿cómo con toda la seguridad del castillo logro entrar el trol?
El ojimiel pensó un momento -Los trols no son muy listos- dijo en voz alta, llamando la atención de la pelirroja.
-Los trols no son listos, alguien debió de meter al trol- se calmó un poco. Quedaron con la duda al aire.
-Puedo haber sido Peeves como broma de Halloween- comento Marlene.
-No, Peeves conoce sus límites- aseguraron los Merodeadores
-¿Ese Quirrell no es profesor de DCLAO? él podría sacar al trol se supone que ese es su trabajo- aseguro el ojimiel. -No me agrada ese sujeto- murmuro lo ultimo
Y se desplomó en el suelo.
-Es un inútil- dijo el ojigris
Se produjo un tumulto. Para que se hiciera el silencio, el profesor Dumbledore tuvo que hacer salir varios fuegos artificiales de su varita.
—Prefectos —exclamó—, conducid a vuestros grupos a los dormitorios, de inmediato.
-El trol esta en las mazmorras, y nuestros dormitorios están en las mazmorras- dijeron los Slytherin intentando que no se escuche su nerviosismo.
-No nos topamos con el Trol- dijo el rubio encogiéndose de hombros
Percy estaba en su elemento.
—¡Seguidme! ¡Los de primer año, manteneos juntos! ¡No necesitáis temer al trol si seguís mis órdenes! Ahora, venid conmigo. Haced sitio, tienen que pasar los de primer año. ¡Perdón, soy un prefecto!
-Ese es mi Percy- la pelirroja mayor pellizco una de las mejillas de su hijo.
-Mamá, voy a terminar de leer- respondió sonrojado
—¿Cómo ha podido entrar aquí un trol? —preguntó Harry, mientras subían por la escalera.
—No tengo ni idea, parece ser que son realmente estúpidos —dijo Ron—.Tal vez Peeves lo dejó entrar; como broma de Halloween.
-Negativo, él quiere mucho el castillo- aseguro el azabache
Pasaron entre varios grupos de alumnos que corrían en distintas direcciones. Mientras se abrían camino entre un tumulto de confundidos Hufflepuffs, Harry súbitamente se aferró al brazo de Ron.
—¡Acabo de acordarme... Hermione! No sabe nada del trol.
Ron se mordió el labio.
—Cierto —dijo nervioso—. Pero que Percy no nos vea.
-Los baños de las chicas quedan lejos de las mazmorras- suspiraron aliviados.
Se agacharon y se mezclaron con los Hufflepuffs que iban hacia el otro lado, se deslizaron por un pasillo desierto y corrieron hacia el cuarto de baño de las niñas.
El auror escuchaba todo maravillado esos muchachos tenían un buen futuro en los aurores.
-Nadie pudo detenerlos a esos tres- murmuro Percy con el ceño fruncido
Acababan de doblar una esquina cuando oyeron pasos rápidos a sus espaldas.
—¡Percy! —susurró Ron, empujando a Harry detrás de un gran buitre de piedra. Sin embargo, al mirar; no vieron a Percy, sino a Snape.
-A dónde iba?, se supone que debe de estar con el resto de profesores- el ojigris y el azabache entrecerraron los ojos en dirección de Severus.
-Eso no te incumbe Potter- respondió indiferente.
Cruzó el pasillo y desapareció de la vista.
—¿Qué es lo que está haciendo? —murmuró Harry—. ¿Por qué no está en las mazmorras, con el resto de los profesores?
-Buena pregunta, ¿nos las contesta Snape?- dijo el ojigris.
-Por si no lo recuerdas Black, esos libros son del futuro; pero era obvio que lo olvidaría cabeza hueca- gruño lo último.
-Yo sé más cosas que tu Quejicus- el ojigris se levantó, dispuesto a plantarle cara.
-Si sabes cosas entonces dime dónde estás?, porque no cuidas a tu querido ahijado?- pregunto burlesco. Ante lo último la postura del ojigris flaqueo, la sonrisa torcida de Severus se ensancho -Era obvio seguramente, te olvidaste de el- afirmo y volvió a sentarse.
El ojigris, busco algo en sus bolsillos, pero no encontró su varita, soltó un gruñido y volvió a sentarse.
La castaña le murmuro a su amigo -Que bien que les quitamos las varitas, ya se hubieran matado- aseguro, el azabache asintió.
—No tengo la menor idea.
Lo más silenciosamente posible, se arrastraron por el otro pasillo, detrás de los pasos apagados del profesor.
—Se dirige al tercer piso —dijo Harry,
-El soltó al trol!- grito el ojigris.
-Para ir por la cosa que cuida ese perro!- continuo el azabache.
-No hay pruebas suficientes, James, Sirius- dijo el ojimiel, pensativo.
-Pero quien otro podría ser?-
-Sirius, el podría ir a revisar si la cosa esta a salvo- dijo la pelirroja, aunque no estaba del todo segura, pero una pequeña parte de ella quería que su antiguo amigo hiciera eso.
pero Ron levantó la mano.
—¿No sientes un olor raro?
-Espero que no sea el trol- murmuro la pelirroja nerviosa
Harry olfateó y un aroma especial llegó a su nariz, una mezcla de calcetines sucios y baño público que nadie limpia.
En ese momento del libro salió un olor putrefacto -A eso huele un trol- aseguraron el Trío.
Todos los presentes se pudieron de un verde enfermizo -Por Merlín eso huele peor que las camisetas de Sirius y James después de un juego- dijo el ojimiel tapando su nariz.
-La de Sirius huele peor- dijo el azabache
Y lo oyeron, un gruñido y las pisadas inseguras de unos pies gigantescos.
Ron señaló al fondo del pasillo, a la izquierda. Algo enorme se movía hacia ellos. Se ocultaron en las sombras y lo vieron surgir a la luz de la luna.
-Demonios- murmuraron los estudiantes
Era una visión horrible. Más de tres metros y medio de alto y tenía la piel de color gris piedra, un descomunal cuerpo deforme y una pequeña cabeza pelada. Tenía piernas cortas, gruesas como troncos de árbol, y pies achatados y deformes.
-Al menos ya sabemos como es un trol- dijo divertido el ojigris, igual con la nariz tapada
El olor que despedía era increíble. Llevaba un gran bastón de madera que arrastraba por el suelo, porque sus brazos eran muy largos.
El monstruo se detuvo en una puerta y miró hacia el interior. Agitó sus largas orejas, tomando decisiones con su minúsculo cerebro, y luego entró lentamente en la habitación.
-Espero que se vayan ya de ahí y busquen a Hermione- aseguraron las dos pelirrojas
—La llave está en la cerradura —susurró Harry—. Podemos encerrarlo allí.
—Buena idea —respondió Ron con voz agitada.
Se acercaron hacia la puerta abierta con la boca seca, rezando para que el trol no decidiera salir. De un gran salto, Harry pudo empujar la puerta y echarle la llave.
—¡Sí!
-Eso fue demasiado fácil-aseguro preocupado James.
Animados con la victoria, comenzaron a correr por el pasillo para volver, pero al llegar a la esquina oyeron algo que hizo que sus corazones se detuvieran: un grito agudo y aterrorizado, que procedía del lugar que acababan de cerrar con llave.
-EL BAÑO DE CHICAS/HERMIONE- gritaron asustados lo presentes
—Oh, no —dijo Ron, tan pálido como el Barón Sanguinario.
—¡Es el cuarto de baño de las chicas! —bufó Harry.
—¡Hermione! —dijeron al unísono.
Era lo último que querían hacer; pero ¿qué opción les quedaba?
-Ir directo a rescatarla/Buscar a un profesor- gritaron al mismo tiempo James y Lily.
-Va a ir a rescatarla- aseguraron los amigos de la pareja.
Volvieron a toda velocidad hasta la puerta y dieron la vuelta a la llave, resoplando de miedo. Harry empujó la puerta y entraron corriendo.
Hermione Granger estaba agazapada contra la pared opuesta, con aspecto de estar a punto de desmayarse. El personaje deforme avanzaba hacia ella, chocando contra los lavamanos.
—¡Distráelo! —gritó Harry desesperado y tirando de un grifo, lo arrojó con toda su fuerza contra la pared.
-Que van a hacer, un niño de 11 años no puede hacer nada contra un trol- dijo James.
-James, POR UNA VEZ EN TU VIDA SE POSITIVO- grito el ojigris
El trol se detuvo a pocos pasos de Hermione. Se balanceó, parpadeando con aire estúpido, para ver quién había hecho aquel ruido. Sus ojitos malignos detectaron a Harry
Vaciló y luego se abalanzó sobre él, levantando su bastón.
—¡Eh, cerebro de guisante! —gritó Ron desde el otro extremo,
Por la preocupación nadie se rió de la comparación del pelirrojo.
-Ustedes solo muestran ese lado gracioso en momentos tensos- les reprocho el desorejado. Percy parecía apunto de desmayarse, por intentar leer el libro, que se complicaba por el olor asqueroso que desprendía
tirándole una cañería de metal. El ser deforme no pareció notar que la cañería lo golpeaba en la espalda, pero sí oyó el aullido y se detuvo otra vez, volviendo su horrible hocico hacia Ron y dando tiempo a Harry para correr.
—¡Vamos, corre, corre! —Harry gritó a Hermione, tratando de empujarla hacia la puerta, pero la niña no se podía mover.
-Es comprensible es todavía una niña- aseguraron los estudiantes, ellos ya se hubieran desmayado al vivir algo parecido
Seguía agazapada contra la pared, con la boca abierta de miedo. Los gritos y los golpes parecían haber enloquecido al trol. Se volvió y se enfrentó con Ron, que estaba más cerca y no tenía manera de escapar.
Entonces Harry hizo algo muy valiente y muy estúpido:
-Por qué siempre son tan impulsivos- la pelirroja golpeo a su novio.
-Lily tú también eres un poco impulsiva- dijo el azabache intentando frenar los golpes de su novia
corrió, dando un gran salto y se colgó, por detrás, del cuello de aquel monstruo.
La atroz criatura no se daba cuenta de que Harry colgaba de su espalda, pero hasta un ser así podía sentirlo si uno le clavaba un palito de madera en la nariz, pues la varita de Harry todavía estaba en su mano cuando saltó y se había introducido directamente en uno de los orificios nasales del trol.
Otro olor más nauseabundo salió de uno de los bolsillos de la túnica del azabache -Demonios- murmuro al sacar su varita que estaba impregnada con esa sustancia.
-Eso es moco de Trol?- pregunto interesada la rubia -Tiene muchas propiedades curativas- dijo tomando la varita y examinarla.
Chillando de dolor; el trol se agitó y sacudió su bastón, con Harry colgado de su cuello y luchando por su vida. En cualquier momento el monstruo lo destrozaría, o le daría un golpe terrible con el bastón.
-A veces es mejor esperar lo peor- aseguro James, todavía muy preocupado
Hermione estaba tirada en el suelo, aterrorizada. Ron empuñó su propia varita, sin saber qué iba a hacer; y se oyó gritar el primer hechizo que se le ocurrió:
-Que hechizo de primer año puede acabar con un trol?- preguntaron nerviosos y preocupados
—¡Wingardium leviosa!
-Que va a hacer eso, solo es para hacer volar algo-
El bastón salió volando de las manos del trol, se elevó, muy arriba, y luego dio la vuelta y se dejó caer con fuerza sobre la cabeza de su dueño.
-Ohhhh-
-Solo se recuerda del hechizo porque se lo enseño su castañita- se burló el desorejado, logrando que la pareja se sonroje
El trol se balanceó y cayó boca abajo con un ruido que hizo temblar la habitación.
Harry se puso de pie. Le faltaba el aire. Ron estaba allí, con la varita todavía levantada, contemplando su obra.
Hermione fue la que habló primero.
—¿Está... muerto?
—No lo creo —dijo Harry—. Supongo que está desmayado.
Se inclinó y retiró su varita de la nariz del trol. Estaba cubierta por una gelatina gris.
—Puaj... qué asco.
La limpió en la piel del trol.
De igual modo la sustancia de la varita de Harry
-Oh que mal- se lamentó la rubia -Hubiera sido interesante estudiarlo-
Un súbito portazo y fuertes pisadas hicieron que los tres se sobresaltaran.
No se habían dado cuenta de todo el ruido que habían hecho, pero, por supuesto, abajo debían haber oído los golpes y los gruñidos del trol. Un momento después, la profesora McGonagall entraba apresuradamente en la habitación, seguida por Snape y Quirrell, que cerraban la marcha.
-De esta no se salvan- aseguraron los estudiantes.
-Se pueden salvar, pero con una gran excusa- dijo el ojimiel.
-Que excusa podrían dar?-
-No se me ocurre nada James-
-Es el fin del mundo, ¡Remus no se sabe una excusa!- grito el ojigris y se escondió detrás del sillon
Quirrell dirigió una mirada al monstruo, se le escapó un gemido y se dejó caer en un inodoro, apretándose el pecho.
-Ese profesor es ridículo- murmuraron los Merodeadora
Snape se inclinó sobre el trol. La profesora McGonagall miraba a Ron y Harry
Nunca la habían visto tan enfadada. Tenía los labios blancos. Las esperanzas de ganar cincuenta puntos para Gryffindor se desvanecieron rápidamente de la mente de Harry.
—¿En qué estabais pensando, por todos los cielos? —dijo la profesora McGonagall, con una furia helada.
Harry miró a Ron, todavía con la varita levantada—. Tenéis suerte de que no os haya matado. ¿Por qué no estabais en los dormitorios?
-Aún no se me ocurre nada con lo que pudieran salvarse- aseguro Remus
Snape dirigió a Harry una mirada aguda e inquisidora. Harry clavó la vista en el suelo. Deseó que Ron pudiera esconder la varita.
Entonces, una vocecita surgió de las sombras.
—Por favor; profesora McGonagall... Me estaban buscando a mí.
—¡Hermione Granger!
-Acostúmbrese a ese nombre Minnie porque le darán dolores de cabeza- dijo el desorejado intentando aliviar el ambiente
Hermione finalmente se había puesto de pie.
—Yo vine a buscar al trol porque yo... yo pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema.
-Esa es una excusa perfecta- dijo feliz el ojimiel
Ron dejó caer su varita. ¿Hermione Granger diciendo una mentira a su profesora?
-Apartir de ese día ya no es tan sorprendente- se burló el azabache
—Si ellos no me hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta. Harry le clavó su varita en la nariz y Ron lo hizo golpearse con su propio bastón. No tuvieron tiempo de ir a buscar ayuda. Estaba a punto de matarme cuando ellos llegaron.
Harry y Ron trataron de no poner cara de asombro.
-Pues fallaron, chicos- esta vez la castaña se burló de su amigo y novio
—Bueno... en ese caso —dijo la profesora McGonagall, contemplando a los tres niños—... Hermione Granger; eres una tonta. ¿Cómo creías que ibas a derrotar a un trol gigante tú sola?
-Fue un poco dura, profesora- dijo el ojigris
Hermione bajó la cabeza. Harry estaba mudo. Hermione era la última persona que haría algo contra las reglas, y allí estaba, fingiendo una infracción para librarlos a ellos del problema.
-Se parece a nuestro Lunático, él nos salva de los castigos- aseguro el ojigris abrazando al castaño por el cuello y frotando su cabeza con su puño
Era como si Snape empezara a repartir golosinas.
-Eso nunca va a pasar- aseguro el azabache
—Hermione Granger, por esto Gryffindor perderá cinco puntos —dijo la profesora McGonagall—. Estoy muy desilusionada por tu conducta. Si no te ha hecho daño, mejor que vuelvas a la torre Gryffindor. Los alumnos están terminando la fiesta en sus casas.
Hermione se marchó.
La profesora McGonagall se volvió hacia Harry y Ron. —Bueno, sigo pensando que tuvisteis suerte, pero no muchos de primer año podrían derrumbar a esta montaña. Habéis ganado cinco puntos cada uno para Gryffindor. El profesor Dumbledore será informado de esto. Podéis iros.
-Merecían más puntos- dijeron los Merodeadores
Salieron rápidamente y no hablaron hasta subir dos pisos. Era un alivio estar fuera del alcance del olor del trol, además del resto.
-Al fin- dijo el pelirrojo aliviado, ya que el putrefacto olor se disolvió y volvió el olor de los pasteles de calabaza.
—Tendríamos que haber obtenido más de diez puntos —se quejó Ron.
—Cinco, querrás decir; una vez que se descuenten los de Hermione.
-Debieron de haber ganado más- aseguraron los alumnos.
—Se portó muy bien al sacarnos de este lío —admitió Ron—. Claro que nosotros la salvamos.
—No habría necesitado que la salváramos si no hubiéramos encerrado esa cosa con ella —le recordó Harry.
Habían llegado al retrato de la Dama Gorda.
—Hocico de cerdo —dijeron, y entraron.
-Definitivamente sus contraseñas son extrañas- aseguro el hurón.
La sala común estaba llena de gente y ruidos. Todos comían lo que les habían subido. Hermione, sin embargo, estaba sola, cerca de la puerta, esperándolos.
Se produjo una pausa muy incómoda. Luego, sin mirarse, todos dieron: «Gracias» y corrieron a buscar platos para comer.
-En serio así se hicieron amigos?- preguntaron todos confundidos.
-Así son ellos- dijo el rubio Gryffindor.
-Fue épico derrumbar a un trol y que de ahí se genere la amistad- dijo el ojigris
Pero desde aquel momento Hermione Granger se convirtió en su amiga. Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y derrumbar un trol de tres metros y medio es una de esas cosas.
-Confirmado- dijeron el Trío de Oro.
-Son extraños- dijo el oxigenado.
-Gracias-
-Y a mí me dice rara- mencionó la rubia distraída. -Yo quiero leer- tomo el libro y las puertas del Gran Comedor volvieron a abrirse con la luz cegadora ...
