Tras abandonar la casa de Piscis bajo la atenta mirada de su morador. La charla que ambos mantenían se reanudó como si nada, Aioria ya había superado el incómodo ambiente protagonizado por su invitado y por su compañero de armas, el único que aún no se lo quitaba de la cabeza era Apolo.

Quisiera o no admitirlo, aquél Caballero era muy hermoso y a primera vista notó que estaba acostumbrado a estremecer de deseo a la gente con sólo mirarla, poseía las armas para conquistar a hombres y mujeres.

Piel suave, cuerpo esbelto, cabello brillante, labios sensualmente sonrosados y mirar seductor.

Diablos, sería un rival difícil...

Por lo menos el resto de las casas sería más tranquilo.

Oh, no sabía lo equivocado que estaba, pues la siguiente casa era la de Acuario (Autora: No me acuerdo del orden de las casas. Perdonen si me equivoco XD) Donde conocería a otro "Admirador" del Leonino.

La alegre charla del moreno consiguió apartar sus pensamientos de Afrodita por al menos unos momentos. Hasta que llegaron a la casa de Acuario, encontrándose en la puerta a dos hombres conversando o más bien discutiendo.

— Fuera de aquí, Milo — Un hombre muy bello de largo y lacio pelo turquesa y gélidos ojos violetas sentenció en tono glacial — Has estado aquí metido desde que salimos de la reunión y ya me tienes cansado.

— ¡Oh, vamos, Camus! — Exclamó el otro hombre, bastante atractivo, este tenía el cabello ondulado y despeinado de color azul y bellos ojos turquesa — ¿Qué maneras son esas de tratar a tu mejor amigo? Me hieres, Cubito.

— ¿Herirte en qué? — Contraatacó el otro — Sólo te estoy pidiendo que te vayas porque necesito estar solo.

— Ajá Ajá ¡A mí no me engañas, Cubo Tsundere! Yo sé que quieres que me vaya para ponerte a suspirar por...

— ¡Buenas tardes! — Exclamó Aioria, avergonzado por estar escuchando conversaciones ajenas e incómodo de que en plena entrada los otros no notaran su presencia.

Los otros caballeros pararon de inmediato su discusión al oír la voz de Aioria. Camus se tensó y abrió los ojos como platos mientras sus mejillas y nariz se ponían del color de los tomates más maduros, formando un enorme contraste con su estoico rostro.

El Acuariano se olvidó por completo de que estaba echando a Milo o que estaba pensando congelarlo un rato por usar en su contra sus sentimientos por el moreno. Sólo alcanzó a reconocer la cálida presencia del menor, su pobre corazón acelerándose, sus piernas temblando y su estómago sacudiéndose.

Por su parte, el Escorpión tragó duro y sonrió nerviosamente al notar la presencia de su compañero. Rezando porque el castaño no hubiese escuchado más de la cuenta porque sino ahí sí que Camus lo mataría.

— ¡¡AIORIA!! — Saludó con tono afable pero con su voz tres tonos por arriba de lo normal — ¡¿Cómo te va viejo?! Yyyyy... ¿Por cuanto tiempo has estado ahí parado?

— He estado bien y no mucho — Dijo el Oji-verde con su típica sonrisa, Camus agradeció el no haberse atrevido a voltear porque de haber visto aquello ya estaría más rojo que el pelo de Erza.

Si ya de por sí estaba batallando para que su cara dejara de estar tan roja como semáforo, no sabía si era por intuir que el gato de sus suspiros estaba justo detrás de él, con esos ojos chispeantes y esa sonrisa tan malditamente bella, por la vergüenza de no haber notado su presencia en plena entrada o por la rabia contra Milo.

Tuvo que recordarse que si mataba a Milo lo extrañaría, se sentiría culpable y ya no tendría quien lo aguante... Porque Hyoga no venia a verlo tan seguido y a duras penas podía acercarse a Aioria sin ponerse a fantasear con él.

"Al menos saluda, Idiota"

Tomó todo el aire que pudo y se dio la vuelta para encarar las esculturales facciones de Aioria, pero aquella magnífica visión se vio opacada por una cosa.

Detrás de Aioria había un tipo Pelirrojo con una cara muy bonita, rizado cabello y ojos zafiro tan fríos como los suyos.

Rápidamente lo reconoció como el dios del Sol, Apolo. Y por alguna razón su presencia no le gustó.

— No quería interrumpir su "animada" conversación — Aioria sonrió incómodo, Apolo no hizo nada, Milo río nerviosamente y Camus deseó que se lo tragara la tierra — Pero sólo venía a preguntarte si podía pasar Camus, aún tenemos mucho que recorrer — El chico volteó a mirar a Apolo — Señor Apolo, ellos son mis compañeros Milo de Escorpio y Camus de Acuario.

El primero sonrió amistosamente, aunque en sus ojos se demostraba cierta repelencia y el último se limitó a saludar con la cabeza, con sus fríos ojos observando con una bien disimulada atención al invitado.

— Puedes pasar, Aioria — El Peli-turquesa se permitió sonreír de manera tenue pero sin duda atractiva, sincera y tierna, una sonrisa que sólo le ofrecía a la persona que amaba... Una sonrisa que sólo le ofrecía a Aioria — Siempre eres bienvenido en Acuario.

— Muchas gracias, Camus — El moreno sonrió ampliamente, sorprendido y halagado por las palabras de Camus. Por toda respuesta el Caballero de la Anfora se sonrojó, sin poder evitar pero sí disimular su mirada enamorada.

Por su parte, Milo tenía una sonrisa de oreja a oreja mientras veía a sus dos mejores amigos convivir así. Sabía que los sentimientos del "Cubo amargado" por Aioria eran sinceros y puros y se sentía muy orgulloso de él por finalmente aceptar que estaba coladito por el gato.

Sip, él sabía desde el principio que Camus estaba enamorado de Aioria, así como también conocía las dotes musicales de este, por lo que organizó esa noche de Karaoke para que la hielera quedase decantada por el gato y al fin hiciese a un lado su tsunderismo.

Aunque no lo pareciera, Milo era muy listo y conocía a Camus como la palma de su mano... Además, Camus no era el mejor ocultando los celos.

Porque sí, era obvio que Camus estaba celoso de Apolo... Pero su orgullo tsundere no le permitía aceptarlo XD.

Cuando el menor se despidió de ambos y se fue junto a su acompañante Pelirrojo, el Peliturquesa lo siguió con la mirada, en una mezcla de ensueño y celos y suspiró cuando Aioria y Apolo estuvieron lo suficientemente lejos.

Milo observaba todo con una gran sonrisa.. Pero no le duró mucho.

Porque Camus recordó que tenía una "Masacre del bichejo" pendiente.

Milo sintió que se le iba el aire cuando toda la dulzura desapareció del rostro de Camus, sus ojos se oscurecieron y volteó a mirarlo con una gigantesca aura asesina.

— No creas que te has salvado, bichejo - Masculló el Oji-violeta con voz lenta y amenazante — Aún tenemos un asuntillo que resolver.

En ese momento Milo sintió el verdadero terror...


Estoy moviendo apresuradamente todos los capítulos a Fanfiction porque hay rumores de que Wattpad eliminará a las cuentas de fanfickers.