DÍA 11:

Petricor

Dio despertó sobresaltado, su cuerpo le dolía y podía sentir tierra mojada debajo de el, el olor a petricor inundo sus fosas nasales, relajándolo por un breve instante hasta que una voz resonó por el lugar -Veo que al fin despierta señor Brando- Dio dirigió su mirada hacía la chica de cabellos c/c que estaba frente a él, de su cabeza emergían un par de cuernos.

- ¿Quién eres y porque estoy aquí? – Su voz sonaba demandante, haciendo que la chica riera de manera burlona, cosa que irrito a Dio- Me llamo T/N, pero lo que importa realmente es el porque esta aquí señor Brando- La chica sonrió de manera maliciosa mientras se dirigía a Dio.

-Ha sido un cabrón que ha cometido miles de pecados- Dio sintió como es que sus manos y pies eran atados por algo, no se podía mover- Así que yo soy la encargada de proporcionarle un castigo por cada uno de los pecados que cometió señor Brando- Dio comenzó a respirar de manera agitada mientras intentaba desatarse, cosa que resultó inútil.

La chica de cabellos c/c se acerco frente a el y tomo su rostro entre sus manos- Bienvenido al infierno Dio Brando-